domingo, 18 de agosto de 2019

Luis Carlos Galán

Agosto 18 de 1989 
Un Santandereano, liberal, que se hizo entre otras, con la protestas estudiantiles en contra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957; ese fue el inició de Luis Carlos Galán.
Luis Carlos Galán nunca se imaginó que años después, las mentalidades de los sectores que le iniciaron en la vida política, como él lo expresó, con una detención y un golpe, fueran a asesinarle, pues reprimen de una y mil formas. Sí, esas estructuras del establecimiento, que se han forjado en la mentalidad de la doctrina del enemigo interno, que concibe a quienes mínimamente disienten, como sujetos por exterminar, fueron los responsables de su detención y luego de su asesinato.
Galán el egresado de la Universidad Javeriana, el periodista, consentido de sectores de poder, disiente del partido liberal, fundador del Nuevo Liberalismo. Galán se apartó del partido por la corrupción elevada a justas proporciones por Julio César Turbay, y se apartó de este gestor del Estatuto de Seguridad, con el que se legitimaron violaciones de derechos humanos entre 1978 y 1982.
Su asesinato, el 18 de agosto de 1989 fue el golpe certero del establecimiento criminal a quién disintió de la podredumbre de un partido. En su asesinato participaron integrantes de las fuerzas militares y un grupo de sus aliados los paramilitares.
Muchos mecanismos de impunidad han operado desde la consumación misma del crimen. Desde la penetración en su esquema de seguridad, desde el montaje contra personas inocentes para mostrar resultados, en realidad unos falsos positivos judiciales, y el asesinato de quiénes participaron en la comisión del crimen.
Por su asesinato se encuentra condenado el político Alberto Santofimio Botero, dada su cercanía con el narcotraficante Pablo Escobar. Algunos que ha leído el expediente, indican, que su cercanía con el capo de las drogas no prueba su responsabilidad en el homicidio.
En octubre del 2011, fueron vinculados al proceso el Coronel (r) Manuel Antonio González, y al mayor retirado Luis Felipe Montilla, y en Marzo de 2013, se les dictó orden de captura en por el delito de coautores de homicidio agravado.

En Julio del año 2014 el general en retiro Miguel Alfredo Maza Márquez fue llamado a juicio por su presunta responsabilidad en el magnicidio de Luis Carlos Galán.

El asesinato de Galán sigue en la impunidad. Los beneficiarios del crimen, más allá de Pablo Escobar Gaviria, nunca han sido judicializados, los altos mandos militares que propiciaron la participación de mandos medios y bajos, algunos ya no viven, murieron de viejos, otros siguen vivos y usufructuando de sus pensiones.

Tremenda historia de impunidad, del olvido que incluso, se acuña en uno de sus herederos políticos, un senador, que por desconocimiento, por ignorancia o negación de la realidad, promovió, defendió a capa y espada, el privilegiado fuero militar, obviando que ese mismo privilegio, esa misma mentalidad es la que ha cobijado a agentes estatales responsables del asesinato de este hombre de ideas liberales.


Luis Carlos Galán en la Memoria
Luis Carlos Galán Sin Olvido.

jueves, 15 de agosto de 2019

Fredy Mosquera López


Agosto 15 de 1991 



"Hasta aquel soñado día en que recuperemos la dignidad humana"

Fredy Mosquera, ejecutado extrajudicialmente.



En la madrugada del 15 de agosto de 1991, en el barrio los Sauces de Popayán, Cauca,  fue asesinado por la Policía Nacional, Fredy Mosquera López, reconocido líder de las Comunidades Eclesiales de Base.

Fredy Mosquera, entregó su vida al trabajo en los sectores mas empobrecidos  de Popayán. Su memoria e ideales siguen vivos en los barrios Los Sauces, La Maria Oriente, Los Andes donde sembró semillas de justicia e igualdad desde su compromiso con el evangelio.


Hoy su familiares quienes hacemos parte de CONPAZ -Comunidades Construyendo Paz en los Territorios-,  hacemos memoria de este crimen que no se ha esclarecido y seguimos exigiendo, verdad, justicia y reparación Integral.



Fredy Mosquera Lopez en la memoria

Fredy Mosquera Lopez Sin Olvido.






martes, 13 de agosto de 2019

Jaime Hernando Garzón


13 de agosto 1999

Jaime Garzón permanece en la memoria de Colombia como un constructor de paz y promotor de una cultura política y crítica a través del humor. Jaime Hernando Garzón Forero, nació el 24 de octubre de 1960, en Bogotá. Estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia, aparte de formarse profesionalmente como abogado, es recordado por su faceta como humorista y periodista. Jaime, tenía el talento para realizar personajes que representaran la vida política nacional con un sentido del humor particular.

Su carácter se distinguió a través del sarcasmo y la ironía sobre la realidad colombiana. Los programas más representativos y de carácter político en los que participó, fueron “Zoociedad”, emitido entre 1990 y 1993, “Quac el noticiero” entre 1995 y 1997 en Canal Uno, donde inmortalizó algunos de sus personajes más reconocidos como Dioselina Tibaná, Néstor Elí, Godofredo Cínico Caspa, John Lennin, Quemando Central, Emerson de Francisco e Inti de la Oz, y en 1997 creo el personaje por el que hoy gran parte del país lo recuerda: Heriberto de la Calle, primero en “La Lechuza” luego en el noticiero; y  en la emisora Radionet, que sería su último trabajo en medios de comunicación.

De alcalde menor a mediador de paz
En 1988 fue nombrado alcalde menor de la localidad de Sumapaz, luego fungió como mediador entre el gobierno y las FARC, para la liberación de civiles secuestrados y participó en una comisión de paz para los diálogos con el ELN. Su imagen como un analítico que buscaba la paz y un humorista crítico ante la realidad política colombiana se fue consolidando y sus discusiones cobraron un sentido de defensa y reflexión por y hacia la gente. Jaime se consideró a sí mismo como una persona con esperanza por una mejoría de la realidad del país y un ser con voluntad de trabajo por los demás, decía:

“Yo soy aburridísimo: creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación”. 

Gracias a su capacidad para el humor, su creatividad y fuertes críticas, se convirtió en uno de los periodistas y humoristas más famosos en la historia de Colombia, lo que le valió rodearse de muchos amigos, pero también de enemigos a quienes no les convenía las ideas, las críticas, la búsqueda de paz que se pretendía y sobre todo la verdad:
“Lo que yo estoy haciendo es...es un práctica conceptual que es decir la verdad, las cosas hay que llamarlas por la verdad, en este país no llamamos las cosas de verdad ¡nunca!...Ni en política, ni en la vida real” 

Asesinato
El 13 de agosto de 1999 en horas de la mañana, Jaime Garzón se dirigía hacia su trabajo en la sede de Radionet, ubicada en el barrio Quinta Paredes de Bogotá, cuando fue interceptado por dos sicarios que se movilizaban en una motocicleta con placas ocultas. Al llegar al semáforo de la Carrera 42B con 22F, le propinaron 5 disparos causándole la muerte. Este magnicidio como otros fue un crimen de agentes del Estado en alianza con paramilitares, ordenado por Carlos Castaño, a quien se le catalogó como el autor intelectual en conjunto con el Departamento de administración de Seguridad (DAS), la policía, empresarios antioqueños y miembros de las Fuerzas Armadas. Miembros de la banda denominada “La Terraza” perpetraron el crimen,los cuales, estaban al servicio del narcotraficante y paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna”.

En el año 2004, se encontró a Castaño culpable y se le adjudicó el crimen al Estado Colombiano. En 2009, el paramilitar Freddy Rendón alias “El Alemán” aseguró que el crimen fue en favor de oficiales del ejército. Recientemente el paramilitar Libardo Duarte confirmó que el ex subdirector del DAS José Miguel Narváez, dió orden de asesinar a Jaime acusándolo de ser un guerrillero del Ejército Popular de Liberación (EPL). El crimen de Jaime tiene demasiados actores vinculados, como quienes hicieron interceptaciones ilegales, desviaron pruebas, o irrumpieron procedimientos desde la institucionalidad. Todo esto ha dejado en evidencia las afirmaciones de Jaime:

“Los paramilitares son la clara demostración de que entre el Estado tradicional y la delincuencia hay un silencioso pacto”. 

El homicidio de Jaime continúa impune, ante todo por la falta de sanciones a políticos, militares o empresarios. El asesinato de testigos y perpetradores, no permitió que se le diera claridad a los hechos. Por otro lado, las razones por las que fue asesinado van más allá de falsas acusaciones o más allá de la comedia, se le consideraba como un proyecto político, porque había una severidad en sus palabras dados sus análisis de la realidad colombiana, de la que al mismo tiempo se burlaba, los temas que más tocaba era la política junto al papel del Estado, decía que:

“Tiene dos problemas graves el Estado colombiano… o no existe, o existe fuertemente, por ejemplo, el estado existe cuando se trata de cobrar impuestos, la policía atropellar, el ejército impedir, está claro lo de la matanzas de campesinos en el Guaviare…todo eso, está claro que el Estado existe, en Urabá cuando fuerzas extrañas que de noche se visten de civiles salen y asesinan campesinos (…) ahí existe el Estado, uno lo ve… y está claro que el Estado no existe cuando se trata de primero brindar seguridad social, segundo, el derecho al trabajo, tercero, el derecho a un buen nombre, cuarto, el derecho a una nacionalidad limpia, no existe, no existe el Estado”

Y también  frente a la violencia multilateral indicaba que:
“En Colombia, la pregunta es: ¿quién nos va a matar?, ¿los guerrilleros, los paramilitares, los narcos o los políticos?”

El asesinato de Jaime es un Crimen de Lesa Humanidad y una ejecución extrajudicial puesto que está enmarcado en un ataque generalizado y sistemático desde la institucionalidad, legitimado por la extrema derecha del país; de modo, que existen factores estructurales evidentes de impunidad y de violencia en este caso. Con la muerte de Garzón se victimizo el pensamiento crítico y la libertad de expresión, se estigmatizó la opinión y las posibilidades de realizar paz. Siempre realizo la invitación a cuestionar la realidad e indicaba que la sociedad colombiana necesitaba organizarse civilmente y dejar de ser fragmentaria:
“El problema de los colombianos es que no tenemos una conciencia colectiva. Tenemos una posición cómoda e individual ante la vida” 

Su invitación no solo era para hacer una sociedad concientizada o reflexiva, además quería motivar a lo jóvenes a emprender acciones por el futuro del país:

“Entonces unos les dice: hermanos, hay que ponerse en la onda de transformar el país de cambiarlo… Y dicen: no, es que no hay líderes. ¿Ustedes que están esperando?, ¿que vengan a solucionar el problema que somos nosotros mismos? Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, nadie, nadie, nadie”
Jaime Garzón desafió la indiferencia del país, fue una mente abierta al cambio y la difusión y crítica de los hechos. Al día siguiente de su asesinato, su cuerpo fue acompañado por 300.00 mil personas en la Plaza de Bolívar en Bogotá. A pesar del tiempo su figura sigue preservada en forma de las esculturas de el humorista portando la bandera e Colombia y de Heriberto su personaje más entrañable, las cuales, se encuentran hoy en Bogotá.

Legado
Jorge, Alfredo y Marisol Garzón, hermanos del periodista, crearon la marca Jaime Garzón Forero, de los tres, Marisol ha sido principal abanderada de la preservación digna de su memoria. El 13 de agosto de cada año se celebra el Día del Humorista en Colombia a manera de homenaje, se han realizado murales por parte del colectivo Mal Crew y obras teatrales como “El Corruptour”, entre otros, que dejan viva la presencia y las ideas de Jaime, como lo expresa una de las frases más significativas que pronunció, retomando la traducción realizada por los indígenas Wayuú del artículo 11  de la Constitución política:
 Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

Jaime Garzón en la memoria 
Jaime Garzón Sin Olvido 


lunes, 12 de agosto de 2019

Alfredo Manuel Palacio Jiménez

12 de agosto de 2018

Alfredo Manuel Palacio Jiménez era un líder comunal del barrio 2 de febrero de Aracataca, Magdalena, tenía 30 años. Durante el domingo 12 de agosto de 2018 Alfredo se movilizaba en una motocicleta con su compañera sentimental y juntos se dirigían a recoger a su hija.

Hombres armados en seguimiento del líder que se movilizaban también en una moto los interceptaron, uno de ellos sacó un arma de fuego y sin mediar palabras le propinó dos disparos en la cabeza. Los hechos ocurrieron en el barrio el Pasadizo.

Este día se realizó un consejo de seguridad en Aracataca, siendo el evento presidido por la gobernadora de Magdalena, Rosa Cortés, junto a la Alcaldía de Aracataca, la Defensoría Regional del Pueblo, Fiscalía General de la Nación, miembros de la Fuerza Pública y la Personería Municipal, quienes, anunciaron dar celeridad para investigar lo ocurrido.

Aún no se conocen los móviles del asesinato en contra de Alfredo Palacios, con él, al momento de su muerte las cifras contra los asesinatos sistemáticos contra líderes sociales ascendían a más de 300 durante el 2018.

Alfredo Manuel Palacios Jiménez en la Memoria
Alfredo Manuel Palacios Jiménez  Sin Olvido.

Reinaldo Perdomo Hite

 12 de agosto de 2003


El 12 de agosto de 2003 fue asesinado el líder campesino Reinaldo Perdomo Hite, de 60 años. Reinaldo perteneció al Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta y durante nueve años lideró el Comité de Derechos Humanos en varios municipios, entre ellos el del Alto Ariari.

Reinaldo no era de las personas que se levantaba ante los demás solo con un discurso; él era conocido por ser un excelente líder que con pocas palabras podría motivar a los campesinos a resistir. Su fortaleza interna y pasión por la reivindicación de cientos de campesinos y campesinas que vivieron en carne propia el rigor de la guerra y el terror Estatal, lo animaron a organizar a su comunidad a raíz de las graves violaciones a los derechos humanos y desplazamientos forzados cometidos por la estrategia Paramilitar y militar en la región del Ariari ocurridas en el año 2001.

Desde el año 2000 la región del Alto Ariari, no solo sufrió las consecuencias de las incursiones paramilitares, estas estuvieron precedidas de amenazas a los pobladores y fue consolidada a través de reuniones comunitarias, bloqueos económicos, puestos de control y retenes, de asesinatos y de desapariciones forzadas, ofensivas armadas y saqueos, que originaron el desplazamiento de más de 750 familias de toda la región, todas estas actuaciones paramilitares fueron combinadas con actuaciones regulares del Batallón 21 Vargas, adscrito a la VII Brigada del Ejército Nacional, con el pretexto de perseguir a la guerrilla de las FARC EP.

Pero los desplazamientos forzados fueron una constante en la vida de Reinaldo, que desde pequeño tuvo que vivir las consecuencias del desplazamiento forzado llegando así del Cauca, a la zona del Alto Ariari a la Esmeralda en donde conformó su familia.

En el año 2002 tras la incursión paramilitar, nuevamente tuvo que desplazarse forzadamente, por lo que llegó hasta la ciudad de Villavicencio junto con otras familias. Desde ese entonces con trabajo, dedicación y la creación de comités, logró organizar a más de 35 familias en búsqueda de justicia, verdad, reparación y la firme convicción de regresar al territorio. Sin duda Reinaldo estaba dispuesto a todo por ver felices a las familias campesinas, así tuviera que entregar su propia vida para ello.

Hacia las 8 p.m. del martes 12 de agosto de 2003, después de haber participado en una reunión del Comité de Desplazados y Víctimas de la Violencia del Meta; Reynaldo se encontraba es su casa ubicada en el barrio Ciudad Porfía, mientras cenaba, fue avisado de una llamada telefónica que debía contestar en el billar que quedaba en frente de su residencia; cruzando la calle recibió tres disparos en la cabeza, propiciados según testigos, por un joven alto de cabello claro, quien se alejó del lugar caminando tranquilamente con el arma en su mano y dirigiéndose hacia la calle principal de Ciudad Porfía. Irónicamente, a pocos metros del lugar donde fue asesinado Reynaldo, está ubicada una estación de Policía.

A las 11:30 p.m la Fiscalía realizó el levantamiento del cuerpo y durante la diligencia un miembro de la Fiscalía preguntó por la agenda personal de Reynaldo, en la que había consignado algunos datos acerca de la búsqueda que los paramilitares de la zona del Alto Ariari, adelantaban contra personas que organizaban a los desplazados del municipio del Castillo, Meta, debido a las denuncias e investigaciones que se adelantaban para determinar los responsables de los desplazamientos ocurridos en el municipio de El Castillo.

Días antes de su asesinato Reynaldo participó dando su testimonio en la Zona Humanitaria de CAVIDA en el Cacarica Chocó, con motivo de una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, donde presentó la situación de violación de Derechos Humanos del Meta en particular, la del Ariari. Acompañado por diversas organizaciones campesinas, y sociales venía adelantando una propuesta de protección y de animación de la Defensa de la Vida y del Territorio de los desplazados del Ariari que se encuentran en Villavicencio y en otras ciudades del país.
En la actualidad el caso se encuentra en la Fiscalía 08 Especializada de Villavicencio, sin ningún avance en materia jurídica, el asesinato de Reinaldo Perdomo Hite sigue en total impunidad. Este crimen expresa la ausencia de voluntad política del Estado para posibilitar el derecho a la asociación, a la libre expresión, al derecho al retorno con dignidad. La consolidación de las estructuras militares encubiertas en el departamento del Meta, que al ser develadas o denunciadas, por las pocas voces aún existentes en el Meta son acalladas por la Fuerza; expresa la inacción de la Justicia que bajo supuestas investigaciones expía su responsabilidad en la ausencia de esclarecimiento y de sanción de los responsables de millares de crímenes cometidos desde la década de los 80.

El asesinato de Reinaldo exhuma la memoria de Delio Vargas, de Josue Giraldo, de Oswaldo Gonzalez, Gonzalo Zarate, Eder Castaño, Pedro Malagón del Meta, de cientos, de miles y miles de vidas desaparecidas, asesinadas, torturadas, obligadas al exilio, sometidas a la persecución, al exterminio, por la simple razón de apostar en un país distinto, sin exclusiones, con democracia, con pan y con libertad, un país donde el respeto a los derechos humanos integralmente concebidos sean la condición de la paz.

Hoy el Ariari sigue padeciendo, continúa llorando, creyendo en la esperanza de esas resistencias que anónimamente, que silenciosamente defienden la Vida y el Territorio a pesar del Terror del Estado, a pesar de las guerras. 

Ese Vendito Día solo Estaba su cuerpo; Su Alma ya Partía.Con ello entendí la Injusticia que se Cometía con un Hijo; Esposo;Padre;Abuelo y hermano; y con ello toda una esperanza para toda una Comunidad que confiaban en ti.Entendí porque lo Asesinaban.Pero su partida es Símbolo de Esperanza y fe para los que construimos Memoria en Medio del Dolor.Que el Apoyo al SI es para empezar a construir proyectos de Vida de las Comunidades y de todos los Actores Sociales que creemos que es necesario otra Democracia.Si A la Paz.  Deidania Perdomo Ojote
Reinaldo Perdomo Hite en la Memoria.
Reinaldo Perdomo Hite Sin Olvido.

domingo, 11 de agosto de 2019

Beatriz Elena Monsalve Ceballos


11 de agosto de 1988

Beatriz Elena Monsalve Ceballos nació en Bello, Antioquia el 19 de agosto de 1961. Socióloga y trabajadora social de profesión egresada de la Universidad de Antioquia. Desde que realizó sus estudios trabajó con sectores populares en Bello, en el barrio La Mesa, ayudo para que se reestableciera el centro de salud.

A inicios de los años 80 fue dirigente del Movimiento Cívico de Antioquia. Beatriz era secretaria de relaciones internacionales del Frente Popular, militante del mismo y miembro de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Beatriz por su labor había tenido que desplazarse de la ciudad de Medellín por amenazas a Bogotá. 

Un día jueves 11 de agosto de 1988 en la ciudad de Bogotá, salió de su apartamento junto a Luz Mila Collantes, con quién compartía apartamento y estudiante de periodismo que era su secretaria. Juntas salieron de la vivienda en el barrio Santa Isabel para dirigirse hacia la calle 45 con carrera 9na. a las 8:30 a.m.

Desde entonces, familiares, amigos, vecinos y conocidos no supieron nada más de Beatriz y Luz Mila. Este día, paramilitares retuvieron a las dos mujeres, estando Beatriz en estado de embarazo de seis meses, ambas fueron torturadas y asesinadas con una pistola Colt calibre 45.

Dos días más tarde, el 13 de agosto un deportista que estaba trotando en Chía, encontró los dos cuerpos sin vida. Posteriormente, fueron trasladados a Medicina Legal, allí amigos y familiares las identificaron, Beatriz Elena tenía cinco tiros en la cabeza y Luz Mila ocho en su espalda, ambas tenían golpes en sus cuerpos y quemaduras.

No se determinaron los responsables de los hechos, el crimen contra la humanidad de estás dos jóvenes es impune, pero su memoria sigue entre nosotros, entre cientas de mujeres que han sido y siguen siendo violentadas.

Beatriz Elena Monsalve Ceballos en la Memoria.
Beatriz Elena Monsalve Ceballos Sin Olvido.

sábado, 10 de agosto de 2019

Emiliano Trochez Yonda

 10 de agosto de 2019

Emiliano Trochez Yonda, líder indígena Nasa, exconsejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte de Cauca Cxhab Wala Kiwe, ACIN y gobernador indígena, había sido una autoridad tradicional del Resguardo Nasa de Guadualito.

A las 7:30 a.m. el viernes 10 de agosto del 2018 fue asesinado el líder indígena cuando se dirigía a una escuela que visitaba cada viernes, fue abordado por un sicario que le quitó la vida cerca a su lugar de residencia, en el municipio de Santander de Quilichao, Cauca.

Emiliano es uno más de los líderes sociales asesinados en el país, un indígena más amedrentado por la violencia no solo contra líderes, sino también contra cientos de indígenas que defienden su tierra y su cultura.

Emiliano Trochez Yonda en la Memoria. 
Emiliano Trochez Yonda Sin Olvido. 



Carlos Francisco Toledo


10 de agosto de 1984 

Carlos Francisco Toledo Plata nació el 13 de diciembre de 1932 en Zapatoca, Santander, hijo de Ángel Miguel Toledo y Virginia Plata. Estudió medicina en la Universidad Nacional de Colombia. En 1952 se especializó en traumatología en Buenos Aires, mientras estuvo en Argentina se unió al grupo peronista “Montoneros”. Fue profesor en el Departamento de Ciencias Clínicas de la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Se desempeñó en su carrera política como representante al concejo de Bucaramanga y en diversos municipios en el departamento de Santander. Militante del Movimiento Alianza Nacional Popular, ANAPO.

En 1970, fundó la Clínica Santander y el Centro Médico Popular, tres años más tarde abrió el Centro de Rehabilitación Infantil San Juan Bautista para niños discapacitados y el Centro Médico Popular de Piedecuesta. Además, ayudó a construir 262 viviendas para las personas más pobres en Bucaramanga, entregadas un año después de su asesinato.

Posteriormente, fue cofundador del Movimiento 19 de abril, M-19, y en 1979 fue reconocido como uno de los dirigentes del grupo guerrillero, cuando se realizó la “Operación Ballena Azul”, que consistió en el robo de armas del Cantón Norte. En 1981, el grupo intentó expandirse por el Río Mira, teniendo que enfrentarse con el Ejército, lo que lo obligó a huir hacia Ecuador.

En este país intentó obtener asilo político, pero fue detenido y entregado al Ejército de Colombia junto con Rosemberg Pabón, luego,fue llevado a la cárcel de La Picota y a finales de 1982 salió libre por la Ley de Amnistía del gobierno de Belisario Betancur y se integró a la vida civil.

Más tarde, el 10 de agosto de 1984 en horas de la mañana fue asesinado por 11 disparos que le propinaron dos sicarios motorizados que lo esperaban afuera de su casa, en el barrio Provenza, en Bucaramanga, cuando iba a trabajar al Hospital San Juan de Dios, donde, se estaba desempeñando como jefe de traumatología. Los asesinos eran paramilitares del grupo Muerte a Secuestradores, MAS, vaciaron un revólver calibre 38 contra Toledo en frente de su esposa Ligia de Toledo. El M-19 ante el asesinato y como retaliación quemó la Alcaldía en Yumbo.

El gobierno se manifestó indicando que los acuerdos de paz continuarán y pese a que se sabía quiénes habían sido los autores, las Fuerzas Militares indicaron que habían sido grupos de izquierda. Días más tarde en Bucaramanga se llevó a cabo una manifestación por la muerte de Carlos Toledo, siendo detenidos varios dirigentes sindicalistas, su muerte fue usada por el gobierno para indicar que los grupos guerrilleros y movimientos de izquierda estaban en contra del acuerdo de paz en ese momento.

Su muerte hoy en día es impune, y a pesar de haber fundado un movimiento guerrillero, Toledo nunca disparó un arma, pero afirmaba que era la lucha armada la única vía por la cual hacer frente al régimen, su memoria es evidencia de muchos hombres y mujeres que han tenido esperanza por un país diferente al cambiar las armas para buscar un camino de paz, de no violencia, un camino en medio del cual han sido asesinados.

Carlos Francisco Toledo en la Memoria.
Carlos Francisco Toledo Sin Olvido. 

viernes, 9 de agosto de 2019

Ulpiano Ortiz Fajardo y Jairo Alexis Castro



9 de agosto de 2007

El 9 de agosto de 2007 en horas de la mañana Ulpiano Ortiz Fajardo salió de su casa, en el caso urbano del municipio de Piendamó, departamento de Cauca, para empezar su jornada de trabajo como comerciante de calzado y ropa, se dirigió a la Galería, a “La 13” en la ciudad de Popayán.

Luego de pasar por este lugar se dirigió a la Clínica La Estancia para visitar a su hijo Bryan Ortiz, que se encontraba herido por un accidente de tránsito. Ulpiano fue privado de su libertad junto a Jairo Alexis Castro Concha y posteriormente ejecutados extrajudicialmente por militares adscritos al Batallón de Alta Montaña No. 4. GR Benjamín Herrera Cortes de la Vigésima Novena Brigada, quienes, desarrollaban la Operación “Eclipse” a las 6:30 de la tarde.

Posteriormente, los militares presentaron a Ulpiano y a Jairo como “guerrilleros del ELN dados de baja en combate”. El hecho fue anunciado en diversos medios de comunicación y el 10 de agosto de 2007 hacia las 5:30 de la mañana los familiares de Ulpiano y de Jairo fueron informados de lo ocurrido.

En este mes inicialmente se presentó un informe ejecutivo por la Policía Judicial de la unidad de Timbío a la Fiscalía Seccional de Popayán, posteriormente se solicitó que la Fiscalía 51 Especializada en la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que continuará la investigación, sin embargo, no se hizo imputación de cargos, pese a que se reconoció la participación de Juan Pablo Carmona, Daniel Ramos, Jhon Janner Gutiérrez, José Elvis Palacio, Misael Hernández, Wilson Manrique y el teniente coronel Martín Hernando Nieto, quien ordenó la operación militar.

A pesar de las inconsistencias en el caso y de los múltiples elementos probatorios presentados que señalaban la ejecución extrajudicial, ni los altos mandos, ni los militares partícipes en el hecho fueron responsabilizados por el atroz hecho contra Ulpiano y Jairo Alexis, su caso es impune y debido a la falta de reconocimiento de los hechos, la historia se repite con civiles inocentes, mientras la memoria de Ulpiano y Jairo reclama  justicia y verdad.

Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro en la Memoria.
Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro Sin Olvido.

Manuel Cepeda Vargas


9 de Agosto de 1994 

"Que no mueran los soldaditos. Que no mueran los labriegos. Que puedan sentarse a las orillas de sus casas, como esas familias dominicales que nos miraban cuando nos acercábamos al aeropuerto, cuando vimos que los campesinos asesinados se habían convertido en arboles frondosos entre cuyas ramas volaban pájaros, se oía subir el calor eterno de la tierra y para defenderse de la noche sonaba una canción de amor entre el verdor valiente y alegre de las bananeras”. M.Cepeda

Manuel Cepeda: humanista y político
9 de agosto de 1994, la vida y la voz de Manuel Cepeda Vargas fueron silenciadas pero no olvidadas. Poeta, pintor, abogado, político y sobre todo humanista será recordado por su labor en la búsqueda de una Colombia que respete la vida y los derechos humanos, la libre expresión y la justicia social.

Nació en Armenia el 13 de Abril de 1930, estudió derecho en la Universidad del Cauca, en 1952, mientras cursaba la carrera ingresó al Partido Comunista Colombiano (PCC), en 1958 fue elegido miembro del Comité Central del PCC, donde se encargó de reconstruir la Juventud Comunista Colombiana (JUCO). En 1960 contrajo matrimonio con Yira Castro, con quien tuvo dos hijos, María integrante del Comité Central del PCC e Iván, senador del Polo Democrático, defensor de los derechos humanos y filósofo de profesión.

En 1964 fue encerrado en la cárcel La Modelo de Bogotá, por denunciar la agresión contra la resistencia campesina en Marquetalia, Tolima, allí escribió un libro de poemas titulado “Vencerás Marquetalia” en homenaje a esa movilización. En 1983, cuando era director del periódico Voz Proletaria, lo nombró Seminario Voz, proponiendo con ese nombre el cambio a un diario con un modelo más democrático; tres años después se retiró y su puesto lo ocupó el activista y político Carlos Lozano Guillén (1949-2018). En 1992 fue nombrado secretario general del PCC, alentó el surgimiento de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), también participó en la fundación del Comité Permanente por la defensa de los derechos humanos y fue promotor de la creación del Ministerio de Cultura.

Magnicidio, denuncia y omisión.
En 1993, Cepeda Vargas denunció ante el Ministro de Defensa Rafael Pardo Rueda la existencia de un plan denominado “Golpe de Gracia” definitivo para el exterminio de la Unión Patriótica (UP), del cual terminaría siendo una víctima posterior. El 9 de agosto de 1994 a las 9 de la mañana, cuando el abogado había abandonado su residencia en Ciudad Banderas al suroccidente de Bogotá y se movilizaba por la avenida de las Américas cerca al barrio Mandalay, fue alcanzado por sicarios quienes dispararon varias veces en su contra cuando viajaba en el asiento del copiloto; el conductor y escolta de Cepeda, que fue contratado por la UP para protegerlo, siguió en marcha por 30 metros y descargó seis tiros contra los asesinos.

Pese a que acudió a organismos internacionales para que se le brindará medidas de protección por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Manuel Cepeda perdió la vida; el Estado colombiano tampoco adoptó ningún control para evitar el exterminio de los miembros de la UP, incluso desde 1985, año de la consolidación de ese partido político, iniciaron los asesinatos, masacres, desapariciones forzadas y torturas a sus militantes, quienes venían denunciado desde ese año los hechos públicamente ante la prensa y aun así no se tomaron medidas de protección.

Investigaciones determinarían que el asesinato de Cepeda fue operacionalizado por militares y paramilitares; la participación de los suboficiales Hernando Medina Camacho y Justo Gilberto Zúñiga, y su relación con la estructura paramilitar de Carlos Castaño. Se señaló además al General Rodolfo Herrera Luna como uno de los autores intelectuales del magnicidio, sin embargo, este murió de un infarto antes de ser juzgado.

Se relacionó a Jesús Emiro Pereira, concuñado de los hermanos Castaño como cómplice del crimen quien fue sometido a sentencia anticipada; también se vinculó al ex -subdirector del DAS José Miguel Narváez como determinador y asesor de crímenes paramilitares entre ellos el presente caso. En 1999, un juez penal de Bogotá dio sentencia condenatoria de 43 años a los suboficiales Justo Gil Zúñiga Y Hernando Medina, mientras que Carlos Castaño resulto exonerado.

A pesar de los actores implicados y las evidencias presentadas, el esclarecimiento y los vínculos entre los mismos ha sido difícil de establecer, dadas las características de la planeación, la división de tareas y la ejecución del crimen; lo que ha dificultado la conexión y aclaración sobre los niveles de perpetradores tanto intelectuales como materiales.  En consecuencia, los testigos del hecho y los familiares del senador también fueron afectados y victimizados.

Labor y militancia: motivaciones de lucha social
El asesinato de Manuel fue un intento de silenciar ideas y voces que tuviesen un intento de cambiar el país. Siempre se interesó por realizar proyectos de ley en beneficio de campesinos, jóvenes, trabajadores y sectores vulnerables, impulsó la ley de Objeción de Conciencia al servicio militar obligatorio, logró construir barrios populares en Bogotá en predios ociosos, cuando se daba un proceso de urbanización en el país. Promovió la organización de la cultura ligado a la lucha social y sobre todo tenía un compromiso por el cambio y la paz como solución democrática y política ante el conflicto social.

Suscitó la unidad popular, la ampliación y unión de la izquierda, fue consecuente en la idea de la unidad para un proyecto de diálogo, democracia y revolución social. Con estas ideas busco un acuerdo para dar fin al conflicto armado con la guerrilla. Manuel como los demás miembros de la UP, agrupó diversas ideas que respaldaron la paz, para una transformación democrática en Colombia, de forma que los opositores a esas premisas del movimiento político, dieron fin a su vida para silenciar y exiliar las voces de cambio frente a una estructura de egotismo.

Las palabras de Manuel aún siguen siendo legítimas sobre la conciencia social que debe adquirir el país, el senado indicaba que  “En una sociedad edificada con los materiales de la desdicha, el camino más fácil es despeñarse por la pendiente de la desesperación o del escepticismo. No puede surcarse el mar de la vida si no es con la fraternidad, para rescatar a nuestro pueblo del oprobio, del desprecio y de la humillación en que se halla sumido. Luchar para ella era la mayor felicidad posible… Sabía que para saber hay que estudiar. Que hay que meditar sobre lo leído. Que para memorizar hay que escribir. Que hay que leer y reflexionar, y volver a leer y reflexionar de nuevo.”

Crimen en impunidad y Memoria 
La muerte de Manuel selló un intento hacia una democracia que posibilitará expresiones políticas diversas e incluyentes. Su asesinato es un crimen que sigue en la impunidad, piezas probatorias fueron destruidas, testigos y familiares fueron sometidos a amenazas, presiones y asesinatos; este caso, sumado a muchos más demuestra el alcance desmedido de la violencia en Colombia.

El 10 de diciembre de 2008 la sala Cuarta del Consejo de Estado ordenó al Estado Colombiano a indemnizar a la familia de Cepeda Vargas, pero Iván Cepeda renunció a esa la reparación económica, puesto que aún no se ha determinado la identidad de los autores intelectuales y que el Estado no había reconocido la responsabilidad por la muerte de su padre.

En junio de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado Colombiano por el asesinato del senador Cepeda, como un crimen en el que participaron militares, integrantes de la fuerza pública y jefes paramilitares. La sentencia se entendió como histórica y dentro de un marco colectivo, puesto que su asesinato se relaciona a millares de víctimas, su muerte evidencia la ruptura del tejido social, la justicia y la paz en Colombia. Más tarde en 2011, durante el gobierno de Juan Manuel Santos tuvo que pedir perdón público a sus familiares, al seminario Voz, a la UP y al partido comunista, en un acto que se realizó en el Congreso de la República con la intervención de Germán Vargas Lleras, en este entonces ministro de interior.

Pese al pedido de perdón, la ejecución del asesinato de Manuel se enmarca en un patrón sistemático de violencia contra la UP y el PCC, en ese sentido, el Estado se adjudicó la responsabilidad parcialmente, reconoció internacionalmente la violación del derecho a la vida, la dignidad, la libertad de expresión y el derecho a la integridad personal, este último, fue reconocido tanto para la víctima como para los familiares; el Estado brindó rehabilitación médica y psicológica, sin embargo, no hay un costo comprometido con una reparación integral por el asesinato a Manuel, el proceso disciplinario contra los autores del crimen fue precario, puesto que la cadena criminal de mando no fue sancionada penal, ni socialmente, los autores intelectuales del crimen disfrutan de libertad, poder económico, político, entro otros.

Una de las reparaciones que realizó el Estado colombiano fue la creación de la Beca Manuel Cepeda Vargas para estudiantes víctimas del conflicto armado que cursen undécimo grado y deseen realizarse profesionalmente en ciencias de la comunicación. Por otro lado, la sociedad colombiana ha realizado en nombre de Manuel multiplicidad de acciones para hacer memoria sobre su vida, dado que él fue una voz representativa para militantes de la UP, del PPC y de civiles que continúan buscando y afirmando un derecho por la paz y la democracia. Desde la cultura, la poesía, el periodismo y la vida Manuel Cepeda sembró la memoria. Como muchos otros colombianos intento realizar la tarea de dar reflexión, comunicar la verdad y ser un ejemplar de lucha para la sociedad colombiana y de esta forma deshacerse del engaño sistemático e histórico hacia la misma por parte de los medios de comunicación, la política y las diversas formas de capital.

El crimen de Manuel, fue un delito contra su carácter, es decir, su humanidad, sus ideas democráticas, incluyentes y plurales. Su memoria no ha quedado en el olvido por parte de la sociedad, se fundó el Barrio Manuel Cepeda Vargas, así mismo, un colegio al sur de Bogotá con su nombre donde un grupo de 250 profesores, crearon la Cátedra Cepedista, no solo para que no se olvide la labor del senador, sino para que los jóvenes pretendan los principios éticos y los valores en memoria del mismo; de forma reciente en 2015 se realizó un mural consolidado por Hernando Hernández junto a integrantes del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) en Bogotá, quienes trabajaron en este acto conmemorativo a Manuel.

Su muerte, pero ante todo su vida, demuestran cómo la memoria alcanza ciertos espacios,  Como dedico Manuel a su esposa Yira, hoy sus palabras también evocan su memoria,  lucha y esperanza:
“Una inmensa calma surge de allí. La armonía entre las ideas por las cuales se vivió y los actos que se ejecutaron, florece en una síntesis de paz y de esperanza. Lejos, desde la colmena de la gran ciudad, nos llega el rumor con que el pueblo amado, por el que ella tanto batalló, continúa viviendo y luchando. Y la hierba, con su verdor simplísimo, parece sonreír anunciándonos el nuevo mundo que va a nacer.” 

Manuel Cepeda Vargas en la Memoria
Manuel Cepeda Vargas Sin Olvido


miércoles, 7 de agosto de 2019

Uriel Rodríguez

7 de agosto de 2018

Uriel Rodríguez 

Uriel Rodríguez hacia parte de FENSUAGRO,  de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Cajibío (ATCC), de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCAM) y del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (PUPSOC).

Uriel Rodríguez fue el primer líder asesinado unas horas después de que Iván Duque se posesionara como primer mandatario. Los hechos ocurrieron en la noche del 7 de agosto en la en la vereda Altamira, corregimiento El Carmelo,  Cajibío, Cauca. 

Según indicaron testigos y el líder se encontraba en una tienda, cuando llegaron hombres motorizados y le propinaron varios impactos de bala, en diferentes partes de su cuerpo, inmediatamente huyeron del lugar de los hechos.

Uriel Rodríguez era conocido en la zona por sus trabajo como uno de los más comprometidos defensores de la sustitución de cultivos, luchaba para evitar la erradicación forzada de cultivos.

Gracias a su labor, “logró un acuerdo voluntario en su municipio para trabajar con todas las garantías en la sustitución y así avanzar en el proceso de paz firmado en La Habana, Cuba”, manifestó Cristobal Guamanga, dirigente de FENSUAGRO. 

Uriel se suma a una larga lista de líderes sociales asesinados en el país, pero la memoria y la lucha de cada uno de los defensores de su tierra, de su comunidad, de su familia, de la paz, del ambiente, de las esperanzas de muchos colombianos, siguen vivas, y esta búsqueda no desistirá.

Uriel Rodríguez en la Memoria.
Uriel Rodríguez Sin Olvido.