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martes, 13 de agosto de 2019

Jaime Hernando Garzón


13 de agosto 1999

Jaime Garzón permanece en la memoria de Colombia como un constructor de paz y promotor de una cultura política y crítica a través del humor. Jaime Hernando Garzón Forero, nació el 24 de octubre de 1960, en Bogotá. Estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia, aparte de formarse profesionalmente como abogado, es recordado por su faceta como humorista y periodista. Jaime, tenía el talento para realizar personajes que representaran la vida política nacional con un sentido del humor particular.

Su carácter se distinguió a través del sarcasmo y la ironía sobre la realidad colombiana. Los programas más representativos y de carácter político en los que participó, fueron “Zoociedad”, emitido entre 1990 y 1993, “Quac el noticiero” entre 1995 y 1997 en Canal Uno, donde inmortalizó algunos de sus personajes más reconocidos como Dioselina Tibaná, Néstor Elí, Godofredo Cínico Caspa, John Lennin, Quemando Central, Emerson de Francisco e Inti de la Oz, y en 1997 creo el personaje por el que hoy gran parte del país lo recuerda: Heriberto de la Calle, primero en “La Lechuza” luego en el noticiero; y  en la emisora Radionet, que sería su último trabajo en medios de comunicación.

De alcalde menor a mediador de paz
En 1988 fue nombrado alcalde menor de la localidad de Sumapaz, luego fungió como mediador entre el gobierno y las FARC, para la liberación de civiles secuestrados y participó en una comisión de paz para los diálogos con el ELN. Su imagen como un analítico que buscaba la paz y un humorista crítico ante la realidad política colombiana se fue consolidando y sus discusiones cobraron un sentido de defensa y reflexión por y hacia la gente. Jaime se consideró a sí mismo como una persona con esperanza por una mejoría de la realidad del país y un ser con voluntad de trabajo por los demás, decía:

“Yo soy aburridísimo: creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación”. 

Gracias a su capacidad para el humor, su creatividad y fuertes críticas, se convirtió en uno de los periodistas y humoristas más famosos en la historia de Colombia, lo que le valió rodearse de muchos amigos, pero también de enemigos a quienes no les convenía las ideas, las críticas, la búsqueda de paz que se pretendía y sobre todo la verdad:
“Lo que yo estoy haciendo es...es un práctica conceptual que es decir la verdad, las cosas hay que llamarlas por la verdad, en este país no llamamos las cosas de verdad ¡nunca!...Ni en política, ni en la vida real” 

Asesinato
El 13 de agosto de 1999 en horas de la mañana, Jaime Garzón se dirigía hacia su trabajo en la sede de Radionet, ubicada en el barrio Quinta Paredes de Bogotá, cuando fue interceptado por dos sicarios que se movilizaban en una motocicleta con placas ocultas. Al llegar al semáforo de la Carrera 42B con 22F, le propinaron 5 disparos causándole la muerte. Este magnicidio como otros fue un crimen de agentes del Estado en alianza con paramilitares, ordenado por Carlos Castaño, a quien se le catalogó como el autor intelectual en conjunto con el Departamento de administración de Seguridad (DAS), la policía, empresarios antioqueños y miembros de las Fuerzas Armadas. Miembros de la banda denominada “La Terraza” perpetraron el crimen,los cuales, estaban al servicio del narcotraficante y paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna”.

En el año 2004, se encontró a Castaño culpable y se le adjudicó el crimen al Estado Colombiano. En 2009, el paramilitar Freddy Rendón alias “El Alemán” aseguró que el crimen fue en favor de oficiales del ejército. Recientemente el paramilitar Libardo Duarte confirmó que el ex subdirector del DAS José Miguel Narváez, dió orden de asesinar a Jaime acusándolo de ser un guerrillero del Ejército Popular de Liberación (EPL). El crimen de Jaime tiene demasiados actores vinculados, como quienes hicieron interceptaciones ilegales, desviaron pruebas, o irrumpieron procedimientos desde la institucionalidad. Todo esto ha dejado en evidencia las afirmaciones de Jaime:

“Los paramilitares son la clara demostración de que entre el Estado tradicional y la delincuencia hay un silencioso pacto”. 

El homicidio de Jaime continúa impune, ante todo por la falta de sanciones a políticos, militares o empresarios. El asesinato de testigos y perpetradores, no permitió que se le diera claridad a los hechos. Por otro lado, las razones por las que fue asesinado van más allá de falsas acusaciones o más allá de la comedia, se le consideraba como un proyecto político, porque había una severidad en sus palabras dados sus análisis de la realidad colombiana, de la que al mismo tiempo se burlaba, los temas que más tocaba era la política junto al papel del Estado, decía que:

“Tiene dos problemas graves el Estado colombiano… o no existe, o existe fuertemente, por ejemplo, el estado existe cuando se trata de cobrar impuestos, la policía atropellar, el ejército impedir, está claro lo de la matanzas de campesinos en el Guaviare…todo eso, está claro que el Estado existe, en Urabá cuando fuerzas extrañas que de noche se visten de civiles salen y asesinan campesinos (…) ahí existe el Estado, uno lo ve… y está claro que el Estado no existe cuando se trata de primero brindar seguridad social, segundo, el derecho al trabajo, tercero, el derecho a un buen nombre, cuarto, el derecho a una nacionalidad limpia, no existe, no existe el Estado”

Y también  frente a la violencia multilateral indicaba que:
“En Colombia, la pregunta es: ¿quién nos va a matar?, ¿los guerrilleros, los paramilitares, los narcos o los políticos?”

El asesinato de Jaime es un Crimen de Lesa Humanidad y una ejecución extrajudicial puesto que está enmarcado en un ataque generalizado y sistemático desde la institucionalidad, legitimado por la extrema derecha del país; de modo, que existen factores estructurales evidentes de impunidad y de violencia en este caso. Con la muerte de Garzón se victimizo el pensamiento crítico y la libertad de expresión, se estigmatizó la opinión y las posibilidades de realizar paz. Siempre realizo la invitación a cuestionar la realidad e indicaba que la sociedad colombiana necesitaba organizarse civilmente y dejar de ser fragmentaria:
“El problema de los colombianos es que no tenemos una conciencia colectiva. Tenemos una posición cómoda e individual ante la vida” 

Su invitación no solo era para hacer una sociedad concientizada o reflexiva, además quería motivar a lo jóvenes a emprender acciones por el futuro del país:

“Entonces unos les dice: hermanos, hay que ponerse en la onda de transformar el país de cambiarlo… Y dicen: no, es que no hay líderes. ¿Ustedes que están esperando?, ¿que vengan a solucionar el problema que somos nosotros mismos? Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, nadie, nadie, nadie”
Jaime Garzón desafió la indiferencia del país, fue una mente abierta al cambio y la difusión y crítica de los hechos. Al día siguiente de su asesinato, su cuerpo fue acompañado por 300.00 mil personas en la Plaza de Bolívar en Bogotá. A pesar del tiempo su figura sigue preservada en forma de las esculturas de el humorista portando la bandera e Colombia y de Heriberto su personaje más entrañable, las cuales, se encuentran hoy en Bogotá.

Legado
Jorge, Alfredo y Marisol Garzón, hermanos del periodista, crearon la marca Jaime Garzón Forero, de los tres, Marisol ha sido principal abanderada de la preservación digna de su memoria. El 13 de agosto de cada año se celebra el Día del Humorista en Colombia a manera de homenaje, se han realizado murales por parte del colectivo Mal Crew y obras teatrales como “El Corruptour”, entre otros, que dejan viva la presencia y las ideas de Jaime, como lo expresa una de las frases más significativas que pronunció, retomando la traducción realizada por los indígenas Wayuú del artículo 11  de la Constitución política:
 Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

Jaime Garzón en la memoria 
Jaime Garzón Sin Olvido 


jueves, 11 de abril de 2019

Doris Valenzuela

11 de abril de 2018 

Doris Valenzuela fue una mujer carismática, una líder social innata, una madre y mujer luchadora incansable, una defensora de su tierra, sus derechos y de quienes la habitan. Doris nació en 1979 en Buenaventura, Valle del Cauca.

Era integrante de Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, Conpaz, una organización conformada por afrodescendientes, indígenas y campesinos que defienden la justicia social y ambiental.

Desde el año 2014 se conoció su voz, cuando en febrero de ese año escuchó gritos de personas en una casa que estaba ubicada en frente de la suya. Sin tener conocimiento de quienes gritaban o que pasaba al interior del lugar, se dirigió con las autoridades, para denunciar y poner en conocimiento lo que ocurría.

Desde aquel momento, Doris denunció las casas de Pique en Buenaventura, donde se desmembraba a quién no pagara algún tipo de extorsión o vacuna, manifestó su negativa por la violación de derechos humanos a lo largo de su territorio y sobre la continuidad de operaciones por diferentes grupos armados.

A partir de ello, empezó a ser perseguida, identificada y violentada. Bandas criminales y paramilitares empezaron a amenazarla de muerte junto a su familia, por lo que, debió desplazarse a Jamundí para sobrevivir.

Para contrarrestar el riesgo la Unidad Nacional de Protección, UNP, le asignó un escolta para ella y el resto de sus familiares. Hasta abril de 2014, luego de qué se creará el Espacio Humanitario Puente Nayero, barrio La Playita, Doris pudo retornar a su tierra, con medidas cautelares para toda su comunidad, asignadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, sin embargo, esto no fue suficiente.

En 2015, Cristian su hijo de 17 años fue sacado de una tienda, llevado a una casa de pique, apuñalado e impactado por cinco tiros de bala en diferentes partes de su cuerpo, logro huir y aunque fue asistido, murió, en el hospital Luis Ablanque de la Plata, en Buenaventura.

Ante las amenazas, las sombras que la asediaban y la perdida de dos de sus hijos, es acogida junto con su familia por el Programa de Protección Temporal de Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos por Amnistía Internacional. Allí le fue posible residir de manera segura con dos de sus hijas una de 20 años y otra de 18, con su hijo de 15 años, durante 15 meses en La Palma, Murcia, España.

Hasta que finalmente la violencia de género alcanzó y apagó su vida el 11 de abril de 2018 a las 3:50 p.m. en la Calle San Félix, cuando su pareja de 47 años la asesino cuando ella tenía 39 y se encontraba en un proceso de divorcio, ella siempre tuvo un caparazón, siempre negaba ser víctima de malos tratos por su pareja y afirmaba “Soy una superviviente”.

Nadie esperó que la violencia armada que la llevo a refugiarse fuera del país, no tomara su vida, a pesar de las graves heridas sobre su vida, su familia y su tierra ocasionadas por la misma, y que la pérdida de su  vivir fuese por quien un día entrego su compromiso y lealtad.

Así como en algún momento indicó dar dos de sus hijos en medio del conflicto armado de Colombia, su vida fue segada y sumada a cientos de casos por violencia intrafamiliar y de género, sin embargo, el dolor, las lágrimas y la angustia por la pérdida de Doris, no hacen que su memoria se olvide, porque su alma sigue viva ante el amor y la resistencia por los suyos, por su tierra, por su vida y porque el odio jamás fuera parte de su historia.

Doris Valenzuela en la Memoria
Doris Valenzuela Sin Olvido

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Yolanda Cerón Delgado



Septiembre 19 de 2001



La Hermana Yolanda Cerón nació en Berruecos, Nariño, creció en el seno de una familia humilde. Estudió Ciencias de la Educación y Religión en la Universidad Mariana de Pasto, en 1992,a los 24 años ingresó a la Compañía de María Nuestra señora. 

Su trabajo inició a mediados de los años 80, con las comunidades Afro de Nariño enseñando en la Escuela de Salahonda, en el municipio de Francisco Pizarro; desde allí empezó a conocer la realidad Afro y se propuso luchar en contra de la pobreza y en especial en el tema de la falta de tierras encargándose de la titulación de 550 mil hectáreas. 

Desde su trabajo Pastoral Social de Tumaco acompañó a los Afrodescendientes de los Concejos Comunitarios de la ACAPA, del Alto Mira, Frontera, Rosario e Imbilpi Del Carmene, donde desarrollo un gran afecto hacia estas comunidades. Allí trabajaron juntos y juntas por la comprensión de sus derechos, el uso de Derechos de Petición y de Tutela para la defensa de ellos y sobre todo por el arraigo a la su cultura. 

El trabajo de la Hermana Yolanda de reunir a las comunidades y orientarlas para que se agruparan en una sola organización defendiendo sus territorios y costumbres, permitió la titulación de tierras baldías como territorios comunitarios en la Constitución Política de 1991.

La Hermana Yolanda junto con organizaciones no gubernamentales ayudaron a difundir la Ley 70 de 1993, que permitió que las comunidades étnicas iniciar el proceso de organización y de creación de concejos comunitarios. A partir de este acontecimiento Yolanda a través de talleres, y conferencias contribuyo para que los concejos comunitarios, la conservación de los recursos naturales, los proyectos productivos fueran los soportes económicos de los territorios colectivos. 

Además, denunció de manera contundente los abusos y violaciones de derechos humanos cometidas sistemáticamente contra la población de Tumaco, acciones que eran cometidas por agentes del Estado y por fuerzas paramilitares. Por estas y muchas más labores de educación y empoderamiento de las comunidades de base con las que trabajo, Yolanda Cerón fue asesinada un miércoles 19 de septiembre de 2001, a las 12:15 de la tarde.

Yolanda se encontraba frente a la iglesia La Merced, ubicada en el Parque Nariño de la ciudad de Tumaco, al salir de la sede de su trabajo acompañada de su sobrino fue asesinada por hombres de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, tres impactos de bala cegaron la vida de esta pequeña mujer de corazón grande, inmensamente afro en medio de su ser mestizo.

Personas que estuvieron cercana a ella aseguran que la causa de su muerte, fueron las múltiples denuncias que hizo durante un Concejo Extraordinario de Seguridad en Tumaco, el 30 de Abril de 2001, denuncias sobre violaciones de derechos humanos que implicaban la responsabilidad por acción y omisión de Militares de la Brigada de Infantería N 2. 

Debido a la investigación del caso, se conoció que estas denuncias llegaron a Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano” del Bloque Central Bolívar de las AUC, quien ordenó matar a la Hermana Yolanda Cerón después de leer las denuncias y acusarla de ser guerrillera del ELN. 

En materia de investigación Santos Martínez Cáceres, uno de los responsables materiales del asesinato, manifestó al Juzgado Segundo Especializado de Pasto estar en un grave estado de salud por lo que fue dejado en libertad. El segundo actor material, Jorge Enrique Ríos, estuvo en la cárcel de Palmira de allí se fugó luego de engañar a los guardias del centro penitenciario, mostrando una orden de libertad falsa. Sin embargo, en octubre de 2006 fue capturado nuevamente y llevado al centro especial de La Ceja, Antioquia y luego a la cárcel de Itagüí, en 2008 se dio una ruptura procesal puesto que se había acogido a sentencia anticipada. 

Santos Martínez y Jorge Ríos fueron paramilitares que actuaron bajo el mando de Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano”, éste también estuvo preso en la cárcel de La Ceja, en la de Itagüí, y en el año 2006 se dicto medida de aseguramiento por los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir. En Julio de 2010, otros ex paramilitares confesaron el asesinato ante un Fiscal de justicia y paz, aún así no propiciaron más información de la que en la actualidad se tiene. Hasta el año 2014 se adjudico al paramilitar Guillermo Pérez una sentencia de 8 años por el homicidio de la hermana Yolanda y otros crimenes. 

Ningún agente del Estado ha sido vinculado por el homicidio de y los paramilitares que han sido llamados a juicio se han acogido a la Ley de Justicia y Paz, manteniendo la impunidad. 

A pesar de su vil asesinato las enseñanzas de Yolanda se convirtieron en semillas que otros líderes continuaran usando en la lucha por sus tierras. Yolanda sigue viva, su memoria, su historia hizo y hace parte de las luchas de las comunidades negras que ella acompañó. En su memoria el hecho mas reciente fue el homenaje que realizó la periodista María Teresa Ronderos en el libro Guerras Recicladas en 2014. 

Yolanda Cerón Delgado en la Memoria.

Yolanda Cerón Delgado Sin Olvido

jueves, 30 de agosto de 2018

Nydia Erika Bautista


30 de agosto de 1987 

La historia de la desaparición forzada es inhumana, vergonzosa y múltiple. Una historia llena de rostros, con infinidad de verdades ocultas y de familias que se movilizan para que nunca más vuelva a ocurrir, rostros que representan dolor, pero también la lucha y la búsqueda de verdad y justicia.

Con el paso de los años, uno de los rostros que se ha configurado como bandera de la detención y la desaparición forzada en Colombia es el de Nydia Erika Bautista; desaparecida el 30 de agosto de 1987, una joven bogotana de 33 años, socióloga y economista, lectora y estudiosa dedicada. Dirigió el periódico El Aquelarre, participó en 1984 en el sindicato del Instituto Nacional de Radio y Televisión (INRAVISIÓN) de forma activa. En 1986 fue detenida por militares de la Brigada 3 del Ejército Nacional, siendo torturada durante dos semanas, obligándole a firmar una declaración de su vinculación al Movimiento 19 de abril.

Ese 30 de agosto se encontraba junto a su hijo Erik Arellana, que para entonces tenía 12 años de edad, en el barrio Casablanca al suroccidente de Bogotá. Eran aproximadamente a las 6 de la tarde, cuando al salir de la celebración de la primera comunión de su hijo y su sobrina Andrea Torres Bautista, hija de su hermana Yaneth, acompañó a una amiga a coger el bus. En ese momento fue detenida por un grupo de hombres armados, inscritos a la Brigada 20 del ejército, quienes la llevaron a una finca en la zona de Quebradablanca en el municipio de Guyabetal, lugar en el que mantuvieron a Nydia en cautiverio, torturándola y agrediéndola sexualmente, trece días después su cuerpo se encontró en la vía Bogotá- Villavicencio, en estado de descomposición lo que imposibilito la identificación, durante 3 años su familia no supo nada de ella.

El sargento Bernardo Alfonso Garzón perteneciente al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia “Charry Solano” de la Brigada 20, declaró el 22 de enero de 1991 ante la Procuraduría que dicha unidad fue responsable de la desaparición Nydia Erika, con el conocimiento y aprobación del coronel Álvaro Velandia Hurtado, responsabilidad que le sería sindicada hasta septiembre de 1995; Sin embargo, irónicamente, ese mismo año el uniformado fue condecorado en una ceremonia militar, y sería únicamente hasta 2009, y por presión nacional e internacional que fue destituido, en decisión confirmada por la Sala Plena del Consejo de Estado.

A pesar de ello, el crimen, sigue en impunidad, gracias a que Velandia Hurtado ha apelado a recursos jurídicos para no ser detenido. Incluso en 2013 se anuló la orden de destitución pese a la gravedad de las imputaciones por detención, desaparición, tortura y asesinato. La Procuraduría señalo que tenía vínculos con paramilitares y lideraba el grupo Muerte A Secuestradores (M.A.S).

También se relacionaron los nombres de los suboficiales Julio Roberto Ortega Araque, Luis Guillermo Hernández González y Mauricio Angarita, sobre quienes la Fiscalía General consideró en su momento tener pruebas suficientes de su participación por lo que fueron privados de su libertad. Sin embargo, la defensa de los uniformados alegó la decisión por considerarla injustificada, debido a que el ente investigador había declarado su preclusión en 2004. Por esta razón, en 2017 el Consejo de Estado condenó a la Fiscalía, y ordeno indemnizar a los militares por daños morales y materiales, dejando de paso al caso de Nidya Erika Bautista sin responsables.

Frente a la búsqueda de la verdad y la justicia la familia de Nydia nunca ha desistido desde el momento en el que se encontraron sus restos. Un camino que les ha costado pasar por la estigmatización, la represión, las amenazas y la violencia, situación que viven miles de familiares de víctimas de desaparición en Colombia, llevándolos incluso al exilio, como ocurrió con su hijo Erik, quien vivió en Alemania hasta el año 2006, teniendo que volver a salir del país apenas 8 años después, al ser hostigado por desconocidos en 2013.
A pesar de la violencia, el dolor y el destierro, su familia no ha desistido en la lucha por los derechos humanos, de las mujeres y todos los familiares de las víctimas de la desaparición forzada. Durante su vida además de ser una mujer intelectual, Nydia construyó escuelas y jardines en Bosa y realizó trabajo social y de sanidad a integrantes del M-19.

En su nombre fue creada en 1999 la Fundación Nydia Erika Bautista, por su hermana Yaneth Bautista, una entidad con enfoque de género, que pretende conmemorar a las mujeres colombianas que militan con coraje por la defensa de los derechos humanos y están contra la desaparición forzada, junto a ello, agrupa mujeres sobrevivientes víctimas de este delito y las convierte en sujetos sociales; labor que le mereció el Premio de Derechos Humanos Antonio Nariño.

Rinde homenaje también Andrea Torres Bautista, hija de Yaneth y sobrina de Nydia, quien es coordinadora del área jurídica de la Fundación. Entre sus albores está defender a los familiares afectados por el delito de la desaparición, pero más allá de eso, los acompaña en su dolor. Por último, su hijo Erik Arellana, dedicado al arte, por medio de la poesía ha logrado disuadir la angustia, el dolor, la soledad y el odio, en una lucha llena de significados, así ha conmemorado a Nydia por medio del libro “Tránsitos de un hijo al alba” y “Memorias vividas en cuadernos de viaje” así como en sus trabajos fotográficos.

Cada 30 de agosto, su imagen vuelve a las calles como representación de esos rostros desaparecidos por la violencia y revictimizados por injusticia del país. En la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de desaparición forzada, este y los miles de casos que reposan en los expedientes judiciales, reflejan además los desafío, retos y alcances de la paz, así como las exigencias institucional y legislativa al Estado colombiano, sobre las cuales no ha respondido. Los familiares y la sociedad colombiana solidaria seguirá preguntándose ¿Quién y cómo se tendrá en cuenta la verdad? ¿Dónde están los desaparecidos? ¿Habrá justicia?

Nydia Erika Bautista en la memoria
Nydia Erika Bautista Sin Olvido


miércoles, 29 de agosto de 2018

Ándres Mestre Esquivel

Agosto 29 de 1995

Memoria y Justicia 

Se conmemora un año más desde la desaparición forzada y asesinato de ANDRES MESTRE ESQUIVEL,  en un caserío cercano a  Turbo, Antioquia. 

Andrés Mestre era un parcelero, que se dedicaba al trabajo de la tierra, y pertenecía a la junta de acción comunal de su municipio en donde  gestionando una colecta de dinero para un proyecto común. 

Es un crimen de Estado, aún en la impunidad, que no ha sido resuelto pero que a su vez da cuenta de la lucha emprendida por Ana Dolores Guerra, su esposa,  en busca de la justicia y la reparación integral por este hecho que se suma, al igual que muchos otros en Colombia. Poco a poco en la región del Urabá Antioqueño se han desnudado los tentáculos de la interacción de la estrategia paramilitar con la Brigadas, los batallones y con las empresas. 

Existen testigos que muestran como alrededor de este crimen, y los que sucedieron en este caserío cercano a Turbo,  se iba adelantando un proceso de apropiación de fincas con producción bananera y el control de tierra para la explotación de recursos e implementación de megaproyectos, controlados por empresas multinacionales. 

Durante la detención y  desaparición forzada de ANDRES muchos de los pobladores observaron la presencia de militares en el entorno del escenario de impunidad.

Recordemos que Turbo, Antioquia es una región agobiada por la violencia del conflicto armado interno, que durante años ha concentrado fuerzas en pugna por la tenencia de los territorios. 

Así mismo, a lo largo de la historia de este conflicto, han aparecido distintas formas de resistencia y manifestación social, comunidades y pueblos que se reúsan a estar en medio de la guerra.

Sus denuncias y autoproclamación muchas veces como comunidades de paz, causa escozor entre los grupos armados y las clases dominantes.Desde hace 12 años por todos los medios a su alcance la familia de ANDRES ha transitado de despacho en despacho, ha aportado pruebas, ha ido tejiendo versiones e indicios que han ido esclareciendo lo que sucedió. Gracias a su persistencia se logró ubicar el lugar donde los paramilitares del Bloque Bananero enterraron a su esposo cerca de la pequeña parcela. 

Dolores la  esposa,  con prendas de ropa de su marido logró mostrar, no solo con las muestras de sangre, que los restos eran los de su compañero con quien vivió y compartió el amor desde sus 16 años. En vista de la burla, la mofa y la ineficiencia de los organismos judiciales frente al caso de Andrés, denunciado por Dolores, su esposa, en el año 2006 la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz presentó una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

En ella se esclarece que “el Estado es responsable por la violación de los derechos a la vida, a la libertad personal, a la protección judicial y a las garantías judiciales de Andrés Mestre Esquivel consagrados en los artículos 4, 7, 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. En la misma denuncia, se expuso “que el fenómeno del paramilitarismo se inició con la creación de organizaciones de autodefensa bajo el amparo legal de Decreto 3398 de 1965 y la Ley 48 de 1968, tras lo cual éstas se convirtieron en bandas federadas especializadas en eliminar opositores políticos y exterminar organizaciones sociales.”

También se conoció que el 29 de agosto de 1995, en horas de la mañana, ingresaron a la Finca Villa Florida aproximadamente 80 hombres vestidos de camuflaje, equipados con fusiles y armas de largo alcance, y procedieron a rodear la casa donde se encontraba la señora Ana Dolores Guerra, esposa del señor Mestre Esquivel.

Afirman que los hombres uniformados exhibían brazaletes con las siglas de las ACCU y se identificaron como miembros de las autodefensas. Éstos, al enterarse de que el señor Mestre se encontraba trabajando en las plantaciones de plátano partieron con esa dirección, en donde fue asesinado. Por su parte el Estado, con un cinismo recalcitrante, niega tener responsabilidad frente a este crimen de lesa humanidad y agudiza la dinámica tendiente a asegurar la impunidad y el encubrimiento de las instancias judiciales. 

Sin Olvido

domingo, 13 de agosto de 2017

JAIME GARZON FORERO


Agosto 13 de 1999 - Agosto 13 de 2017


Con su risa de dientes desordenados, un pensamiento que le daba vuelco a los análisis políticos, que aun hoy siguen vigentes en la historia de Colombia. Constructor de paz y de una cultura política con el humor, entre la indignación y su fuerza por aportar a este país gente con opinión. Jaime se abrió camino entre cientos de colombianos que lo quisieron, respetaron y siguieron, incluso después de cegada su vida.



Ese 13 de Agosto a muy tempranas horas, cuando iba camino a su trabajo en la radio, Jaime fue interceptado en el barrio Quinta Paredes, en la ciudad de Bogotá; dos sicarios que se transportaban en una motocicleta de alto cilindraje, con placas ocultas, le dispararon en 5 ocasiones causándole la muerte. Sí, ese día despedimos a nuestro querido Jaime Hernando Garzón Forero, el estudiante abogado que fue más allá de las leyes, el que desafió la amargura y el dolor con su apropiada capacidad de reírse de sí mismo y de todas las formas de poder.



Su humor creativo y directo no era bien visto en sectores de poder. A éste, le aterra la risa y la burla de sus pequeñeces. Por eso, algunos molestos incitaron el crimen. Testigos ya asesinados de la banda La Terraza manifestaron que sabían de esas molestias, entre ellas las de Jorge Enrique Mora, el enlace con los paramilitares del alto mando militar, Coronel Plazas Acevedo, y a través de éste Carlos Castaño, quien también sabía de la animadversión de empresarios antioqueños, quienes encontraron la legitimación para asesinarlo.



Su mirada estructurada del país se reflejó en diversos personajes. Estos encarnaron vidas anónimas que expresaban el sentir nacional respecto a sus dirigentes, políticos, militares, eclesiásticos o actores sociales que expresan esas visiones plurales de Colombia. Dioselina Tibana, la cocinera tolimense del Palacio de Nariño que contaba las intimidades del gobierno;Néstor Elí el vigilante del edificio Colombia; Inti de la oz la joven reportera pos moderna, espotánea, ingeuna o ignorante, el Godofredo Cínico Caspa, la extrema derecha del país, el John Lenin, el estudiante idealista de la universidad pública.


Sus actuaciones humanitarias y su crítica al establecimiento desencadenó graves acusaciones del entonces Comandante del ejército colombiano, Jorge Enrique Mora Rangel, quién aseguró falsamente que Garzón era colaborador de una de las guerrillas colombianas. Esa fue la ambientación para la persecución a Jaime, así este altísimo general no lo reconozca y pretenda lavar su responsabilidad. Como este general, hoy parte de la delegación del gobierno que se mantiene en diálogos con las FARC en la Habana y quienes instigaron y se beneficiaron del asesinato de Jaime, continúan en libertad. El delegado de la paz Mora Rangel pretende pasar de agache y abandonó a Rito Alejo del Río, cuando lo había protegido para ser parte del plan de éste asesinato.

La investigación de su asesinato que se inició como siempre de manera exahustiva, hoy continua con avances parciales obstaculizada por descarados mecanismos de impunidad. Aun permanecen ocultas las pruebas que junto a la constante eliminación de testigos y la desviación de la investigación con montajes han permitido que este caso siga en la impunidad.

El nombre de uno de los militares responsables del crimen fue dado a conocer por miembros de la banda la terraza en un reportaje; la versión fue silenciada rápidamente, los sicarios fueron ejecutados y la prensa se abstuvo de hablar.

En 2009, el paramilitar conocido como 'El Alemán' aseguró ante fiscales de Justicia y Paz que el "crimen de Garzón fue un favor de él a oficiales del Ejército".


En 2012 los abogados de la familia de Garzón pidieron ante la fiscalía vincular como instigadores del crimen a los militares Harold Bedoya, Jorge Enrique Mora y Rito Alejo del Río.



Durante más de diez años, la Fiscalía incumplió la orden judicial que ordenaba investigar el complot adelantado con el animo de desviar el caso de Garzón.

Y por el tiempo que ha pasado, ya muchos de los funcionarios del DAS que cometieron delitos para impedir que los responsables del asesitato del humorista pagaran por este crimen, tienen procesos que han precluido.

Ninguno de los militares, políticos y empresarios responsables del asesinato han sido investigados. Sin embargo a pocos días de la conmemoración del 15avo aniversario de su asesinato, se conocieron nuevas versiones. Esta vez del paramilitar Libardo Duarte, que afirmó que el ex subdirector del DAS José Miguel Narváez, dió la orden de asesinar a Jaime, y sostuvo que éste mantenía una amistad con el jefe paramilitar Castaño, también afirmó que Narváez afirmaba frecuentemente que Jaime Garzón, sin cargar un fusil, era guerrillero del EPL.

A finales de julio de 2014 se conoció también que el coronel del Ejército Jorge Eliécer Plazas Acevedo, quien se fugó de la escuela de artillería en 2003, en donde se encontraba recluido por otros delitos, y que desde ese entonces hizo parte del grupo paramilitar al mando de alias cuchillo en los llanos orientales; fue señalado por la fiscalía general de la nación por el asesinato de Jaime y fue capturado en el parque San Martin Meta. Este mando militar en su momento fue la mano derecha del general Retirado Rito Alejo del Río, quien hoy también se encuetra condenado por su vínculo con paramilitares y la comisión de asesinatos en el chocó que provocarón el desplazamiento de cientos de familias en el Cacarica, Plazas Acevedo acusado de ser coautor en el asesinato de Jaime, hoy tendrá que responder.

Por su parte el General retirado Rito Alejo del Río también será llamado a indagatoria por este crimen.

Para nadie que conozca de cerca los acotecimientos de este asesinato, es una novedad que los extraditados en los Estados Unidos a través de Diego Fernándo Murillo recibieron la orden de asesinarle.

El homicidio de Jaime Garzón continúa impune, en medio del pacto de silencio y la inoperancia institucional. Jaime Garzón quien nació con una generación de Colombianos continua desde sus centenares de emisiones, siendo parte de la memoria colectiva, aparece como un profeta que avisoró la cultura autoritaria del uribismo santismo, la debacle de las formas democráticas, las sin salidas del conflicto armado y la necesidad de otra democracia. El asesinato de Jaime es evidentemete otro crimen de Estado, verdad que se quiere negar socialmente y en las verdades a medias.


Hoy esperamos que la justicia trascienda más allá de unas condenas, investigaciones y reparaciones administrativas. El asesinato de Jaime y la justicia que se haga en torno a este, deberá ir mas allá de lo que para muchos significa el sentido de la no impunidad. Este caso como el de muchos otros colombianos deberá trascender a lo largo de la historia de nuestro país, de nuestras vidas como seres humanos, como habitantes de este planeta en un sistema impuesto por nosotros mismos y del que deberemos aprender a liberarnos.

Debemos creer, aprender, comprender el significado de la hermosa frase construida por los indígenas Wayúu quienes en compañía de Jaime le daban sentido en su propia lengua a la Constitución Política de Colombia del 91, para los indígenas el artículo 11 de la constitución tomaba este significado: pedazo 10 – 2; "Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente”.



Y esto fue lo que Jaime por años nos compartió además de ofrecernos la posibilidad de cambiar el mundo a través de la risa.


JAIME GARZON ES HOY PARTE DE LA MEMORIA COLECTIVA
JAIME GARZON SIN OLVIDO

lunes, 20 de abril de 2015

La Masacre de Trujillo

Abril de 1968 - abril 2012 
Los asesinatos, torturas, desapariciones forzadas, el desplazamiento se originaron como parte de una operación armada y planificada de narcotraficantes, militares del batallón Palacé de Buga y policías del F2.


Entre 1986 a 1994 se han registrado y denunciado 352 víctimas de asesinatos, desapariciones, y torturas en lo que se conoció como la "masacre de Trujillo"
El asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla y la desaparición de las tres personas que lo acompañaban, Alba Isabel, Oscar y José Norbey fueron los crímenes que el 17 de abril de 1990, empezaron a develar un plan de exterminio de la población y de testigos para el control político del municipio y para apropiarse de tierras que hoy en día están ocupadas por la agroindustria de pino de la empresa Smurfit Kappa Cartón de Colombia.
Las actuaciones de tipo paramilitar se realizaron con dos claras motivaciones: las políticas y otras de control social. La primera contra organizaciones comunitarias y de base que exigían derechos y un cambio en las relaciones inequitativas y la segunda bajo la mal llamada "limpieza social" para el extermino de trabajadoras sexuales, consumidores de droga. Durante marzo y abril más de 53 víctimas han sido reconocidas.
El padre Tiberio denunció en el desierto los crímenes de la estructura narcoparaeconómica y política. Poco antes de que lo asesinaran, cerró un sermón con la expresión: ""Si para que en Trujillo amanezca y florezca la paz que tanto estamos necesitando, gustosamente la derramaré’. Cuando terminó la misa, un parroquiano conversó con él y le dijo: ‘Padre ¡váyase! Váyase que usted vale más vivo que muerto’. Y el le dijo: ‘No mijo, no los voy a abandonar en este momento’”.
Después de 25 años de tanta comisión de crímenes de lesa humanidad, la máquina de la impunidad ha trascendido de las instancias judiciales, a las sociales, el silenciamiento, el terror ha ocultado los beneficiarios de tantos crímenes, el paramilitarismo hoy persiste, continúa asesinando, desapareciendo, sin que nadie pueda algo denunciar. Además, del control social paramilitar en las áreas rurales la empresa Smurfit - Colombia ha ido ocupando predios para la industria forestal pinera, poco a poco, los campesinos se quedan sin tierra. La petición de perdón del Presidente Samper, pronunciadas en el 1995, son inconsistentes con la impunidad y la continuidad del paramilitarismo como estrategia de sectores del Estado.

Sobre el jefe paramilitar que lideró parte de las operaciones como Henry Loaiza, alias "El Alacrán", en septiembre de 2011 se profirió resolución de acusación en su contra, sobre 46 víctimas y se precluyó la investigación sobre otras 42 víctimas. Laoiza en diciembre de 2011 se declaró inocente de todos los crímenes que se le imputan, afirmando ser perseguido político por existir una confabulación entre las organizaciones que representan las víctimas de la masacre y la fiscalía. En este momento la investigación se encuentra estancada por conflicto de competencias entre las fiscalías de la llamada investigación por ley 975 o mal llamada de "justcia y paz" y la justicia ordinaria en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación.

Sobre otro de los imputados, Diego Montoya, alias “Don Diego”, aún no ha habido cierre de la investigación, sólo se ha hecho una indagatoria parcial donde este no aceptó los cargos, hoy se encuentra extraditado en los Estados Unidos por los delitos de tráfico de drogas sin que se posibilite el acceso de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación en la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Como es costumbre, con honrosas excepciones, los militares, los altos mando nunca fueron investigados, como si fuera posible tal cantidad de crímenes, como si ellos no hubieran conocido nada. Solamente el Mayor Urueña tuvó una condena de 44 años en primera instancia, que fue apelada por la defensa, y en segunta instancia el Tribunal lo absolvió de su responsabilidad. Así de vergonzosa es la actuación judicial.

Después de 20 años la única esperanza de justicia es el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia que en sentencia de revisión del 22 de septiembre de 2010, decidió revisar los fallos del 91 por medio de las cuales se absolvió de responsabilidad a Henry Loaiza, alias ‘El Alacrán’, Diego Montoya, alias ‘Don Diego’, el mayor del Ejército (r) Alirio Ureña y a Diego Rodríguez.

Despues de 25 años, los familiares de las víctimas continúan exigiendo justicia, en la memoria que se expresa en un Parque Monumento, en las canciones, en los rituales que casi silenciosa, por no decir, clandestinamente, logran sostener para señalar que solo será posible un Trujillo distinto, cuando exista esclarecimiento judicial y las víctimas dignificadas. Este caso continúa su trámite en la Comisión Interamericana en medio de una solución amistosa parcial que no ha logrado posibilitar por la ausencia de una decisión política eficaz que el paramilitarismo cese en su actuación y que los beneficiarios políticos y económicos no continúen usufructuando el poder basados en el terror,en la sangre, en la impunidad.

MEMORIA Y JUSTICIA
Sin Olvido - Comisión Intereclesial de Justicia y Paz