miércoles, 18 de septiembre de 2019

Miguel Ángel Quiroga Gaona

18 de septiembre de 1998 

Memoria y Justicia

Dichosos los perseguidos como tú, Michel, por practicar la justicia, defender a los pobres y reclamar el respeto de la persona humana.”, así escribió un amigo entrañable de este cristiano, defensor de los derechos de los afrocolombianos.

Miguel nacido en Facatativá, el 1 de octubre de 1972, del amor con sangre rural de Susana Gaona y de Gustavo Quiroga, amor que se unió a la sangre negra en la misma causa de los derechos de los excluidos. Fue encontrándose con las comunidades negras desde 1990 cuando comenzó el pre noviciado en la comunidad marianista en Bogotá, dos años después hizo sus primeros votos, con este compromiso espiritual e histórico se trasladó al municipio de Lloró en el Chocó durante un tiempo. En 1997 regresó a Bogotá y al terminar en la Universidad Pedagógica la licenciatura en Ciencias Sociales, su pasión por la causa territorial de las comunidades negras, lo llevó por segunda y última vez a Lloró.

Ese viernes, Miguel Angel Quiroga, de 25 años, se dirigía en dos botes junto con un sacerdote y 40 campesinos a la comunidad de Nipurdú sobre el río Tumutumbudó, a celebrar las fiestas patronales, diez minutos después de partir del municipio de Lloró fueron obligados a detenerse por paramilitares que mantenían allí un retén 20 hombres les exigieron los documentos de identidad a los ocupantes de la embarcación, uno de ellos, un habitante rural no los tenía, los armados pretendieron quedarse con él, Miguel Ángel entonces protestó y exigió respeto. En cuestión de segundos el jefe de los paramilitares conocido como alias "Raúl” sin mediar palabra le disparó a Miguel en su cabeza, disparo como si le hubiese dado directo en el corazón. 


Ese corazón que había escrito: “Si no cambiamos las posturas del corazón, no podremos cambiar nuestra patria”, pero de eso no entendía uno de aquellos formado en la doctrina autoritaria, segado de su soberbia, sin escuchar razones, embebido de su prepotente poder que concibe al otro como enemigo asesinó el corazón físico de Miguel.

Pero ese corazón  noble no se murió vive en la memoria que cuentan con sus propias palabras y siguen hablando a los victimarios y sus beneficiarios, aquellos que han amasado riqueza con la muerte violenta de millares. Tengo el deseo de darme a fondo, a aquél que no tiene fondo, había también escrito Miguel

El padre Cecilio de Lora parte de esa memoria de vida recuerda: “Allí con su querida población negra, pobre entre los pobres de Colombia, desarrollaba su misión, lleno de entusiasmo, de creatividad y de alegría, las características que han marcado su vida.” Y es que la opción de Miguel Angel fue por defender la verdad, por denunciar lo injusto; su motivación religiosa y social lo llevó a hablar claro a los asesinos del pueblo chocoano. Nunca se detuvo.

Un día antes de su muerte había dicho: “qué feliz me siento porque cada vez me voy sintiendo más identificado con la gente, con los de mi pueblo”. Cuando la noticia fue creciendo en el mundo religioso y de la solidaridad su Superior Provincial escribió: “Michel ha muerto como vivió: defendiendo a los pobres de la tierra, apasionado por la paz y la justicia. Sus hermanos nos sentimos orgullosos de él, y con nosotros, la familia toda de María”

Otro sacerdote interpretando la vida de Miguel, Rodrigo Betancur, escribió: “Michel no murió por hablador, Michel murió por hablar la verdad, por ser consecuente con lo que creía y pensaba, él, siendo Joven, creyó en el Dios liberador en el Dios de Jesucristo; estaba buscando su voluntad con los vaivenes de su corta edad. Muchos podemos testificarlo. Michel estaba feliz aquí en Lloró, se empezaba a identificar con el pueblo a pesar de las diferencias culturales y étnicas, quiso asumir los retos que una misión como ésta plantea a un religioso joven y en camino. Él mismo dijo días antes de morir:"sumando y restando este ha sido un buen año". Él estaba aprendiendo a pintar en Negro, buscando que el arco iris coloreara toda la realidad inmensa y compleja de esta parte del Chocó tan dura para los que la viven y tan desconocida para los que aún no saben qué sucede por aquí.

Memoria que nos significa la necesidad de la justicia, memoria que también se canta, que no solo se escribe, como ocurrió con alguien desde Zaragoza que compuso a Michel http://www.marianistas.org/pastoral/michel/cancion.htm. La Universidad Pedagógica Nacional también ha realizado memoria por medio de un mural de rostro y cuerpo completo. 

Nosotros también seguimos re memorando, seguimos cantando

Miguel Angel Quiroga en la memoria 
Miguel Angel Quiroga Sin Olvido 

martes, 17 de septiembre de 2019

Alfredo Rafael Francisco Correa de Andreis

17 de septiembre de 2004


Alfredo Rafael Francisco Correa de Andreis, ingeniero agrónomo, sociólogo, intelectual, humanista y Caribe, nacido el 26 de abril de 1952 en Ciénaga, Magdalena. Realizó una maestría en educación con énfasis en desarrollo social en la Universidad de Paris XII-Val de Marne de Francia.

Dedicó 23 años de su vida a la docencia, fue un sociólogo comprometido con la comprensión de la región Caribe, con las poblaciones víctimas de la violencia, del desplazamiento forzado y el despojo de tierras en Atlántico y Bolívar, un académico que articulo sus reflexiones y pensamientos con la sociología colombiana de Orlado Fals Borda. Fue Secretario de Planeación y Secretario de Participación Ciudadana en Barranquilla.

En 2004, a sus 52 años se encontraba trabajando en dos investigaciones una de ellas financiada por Colciencias con la Universidad del Norte de Barranquilla y otra de ellas financiada por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID. Estudió el desplazamiento de las poblaciones de La Cangrejera, Pinar del Río y Loma Roja, en zona rural de Barranquilla. Desarrolló su labor académica en defensa de los derechos humanos.

El 17 de junio de 2004 sobre las 5:20 p.m. Correa de Andreis salió de su apartamento en el barrio El Prado de Barranquilla, se despidió de su esposa Alba Lucía y de su hija de 13 años Melissa, para abordar un vehículo que lo llevaría a una reunión en la Universidad Simón Bolívar. De manera inmediata agentes del DAS, apoyados por un organismo de inteligencia de Atlántico, retuvieron a Alfredo con una orden de detención por delito de rebelión, que había sido emitida por el fiscal 33 de Cartagena, Demóstenes Camargo Ávila.

Fue recluido en la cárcel El Bosque de Barranquilla, allí permaneció hasta el 14 de julio de 2004.  Fue señalado de ser ideólogo y colaborador del frente 59 de las FARC, bajo el alias de “Eulogio” o “El Profe”, víctima de un montaje con pruebas falsas, testimonios comprados con desmovilizados de este grupo armado, los supuestos testigos fueron Javier Larrazábal, José Daniel Satizábal, Mayerlin Torres Carvajal, Eliécer Vivas Cuervo y Yamile Barrios Villegas.

Todo el material probatorio fue irregular, su defensa aportó las pruebas que evidenciaron que había estado en actividades familiares o de trabajo cuando según los falsos testigos había estado en campamentos de las FARC, se reafirmó que Alfredo era un hombre de paz, entregado a la investigación social, a la academia y un hombre defensor de derechos humanos.

Un mes después fue puesto en libertad, pese a que la Fiscalía General de la Nación tenía el material para dejarlo en libertad de forma más pronta, no lo hizo. El 17 de septiembre de 2004, mientras el profesor Alfredo se encontraba caminando en compañía de su escolta Edelberto Ochoa Martínez por la Carrera 53 con calle 60 a las 2:20 p.m. fue baleado por sicarios junto a Edelberto en vía pública.

Antes de que acabaran con su humanidad el profesor le dijo al hombre que empuñaba el arma “¡Hey loco, no dispare!”. Desde agosto de 2003 Correa de Andreis era objetivo militar de las AUC, por lo que Javier Alfredo Valle funcionario del DAS de la sede de Valledupar, que estaba al mando de alias “Don Antonio”, empezó a realizar seguimientos ilegales al profesor, durante cuatro meses registró y fotografió todo lo que realizaba el docente.

Posteriormente, se conoció una lista de 35 personas entre las que estaban líderes sociales, defensores de derechos humanos y gestores culturales, señalados de ser colaboradores de la guerrilla de las FARC y objetivo militar de las AUC en la Costa Atlántica. Siete personas que se encontraban en esa lista fueron asesinadas, incluyendo al maestro. 

Su asesinato estuvo orquestado por el Bloque Norte de las AUC y por el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, información que se conoció por una declaración de Jorge Enrique Palacios Salas, quien era representante de una empresa de seguridad, al servicio de las AUC. Reveló que el asesinato había sido ordenado por Edgar Fierro Flórez, alias “Don Antonio” capitán retirado del Ejército, encargado del Bloque Norte en la ciudad de Barranquilla, al mando de Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”.

Willmer Samper alias “Pupi” le informó a Jorge Palacios que estos habían asesinado a Correa de Andreis, le contó el plan criminal que se gestó para su muerte, que incluso fue acompañado a la Clínica del Prado para comprobar que efectivamente estuviese muerto. “Pupi” confirmó que lo habían asesinado porque se le acusaba de ser colaborador de la guerrilla, pero que el grupo paramilitar sabía que no era guerrillero, que les causaba molestias por el trabajo intelectual que realizaba y por las reclamaciones a la Red de Solidaridad para que ayudarán a personas en condición de desplazamiento.

Poco después, los partícipes en este plan criminal fueron asesinados por las mismas AUC para las que trabajaban, siendo asesinados Jorge Palacios, Wilmer Samper y Henry Arbey Patiño. 

Posteriormente, en uno de los computadores de “Jorge 40”se encontró una carpeta llamada “Amigos del DAS”, en la que se tenía una lista de 106 nombres, encontrándose académicos, activistas, defensores de derechos humanos, periodistas, sindicalistas y líderes de oposición de la Costa Atlántica. El 11 de marzo de 2006, en una residencia de Santa Marta que ocupaba “Don Antonio” se encontró documentos que revelaban la vinculación de los paramilitares con el DAS, entre ello, una lista de personas que criticaba la impunidad detrás del proceso de paz entre las AUC y el gobierno de Álvaro Uribe.

La Corte Suprema de Justicia determinó que el DAS actuó conjuntamente con paramilitares del Bloque Norte y que esta misma entidad había cometido graves delitos de espionaje, amenazas, persecución y asesinatos. La Fiscalía estableció que el hecho fue cometido por Rodrigo Tovar Pupo, Edgar Ignacio Fierro, Juan Carlos Rodríguez y Javier Alfredo Valle Anaya.

Jorge Noguera, director del DAS en aquel entonces, fue determinado como coautor de este homicidio y contra el de la periodista Zully Codina, Pacheco Rodríguez, sindicalista de SINTRELECOL, trabajador de Electricaribe y del político Fernando Pisciotti Van Strahlen.  La Corte Suprema de Justicia le imputó 25 años de prisión por la muerte de Alfredo Correa de Andreis.

En 2013, el Tribunal Superior de Barranquilla ordenó al DAS ofrecer disculpas públicas por la muerte del docente. En enero de 2019 el Consejo de Estado condenó a la nación por la detención ilegal del sociólogo. La Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, sucesora del DAS, deberá dar respuesta a medidas restaurativas por los hechos. Pese a las imputaciones de responsabilidad, la verdad develada es incompleta y la impunidad persiste, no sólo en este crimen sino a lo largo de la historia del paramilitarismo y su vinculación con el Estado.

En su memoria la Universidad del Norte realizó un edificio para dar importancia a la obra de Correa de Andreis y para que las generaciones próximas puedan conocer su labor, este edificio se creó como un lugar en su honor, en el que se recordarán sus virtudes posiblemente como humanista, como intelectual, como padre y esposo.  El 17 de septiembre de 2019, cumpliéndose 15 años del crimen el Estado deberá pedir perdón público por lo ocurrido en memoria del docente, con un acto en la Universidad Simón Bolívar y en la Universidad del Norte.

A pesar de lo que fue y de lo ocurrido y aunque su cuerpo físico no esté con sus seres queridos, sus amigos, sus alumnos o grupos de estudio, sus lecciones de vida, humanas y académicas, se mantienen vivas significativamente para todos los constructores de paz, para todos quienes luchan en favor de la igualdad y los derechos humanos. Alfredo es un ejemplo a seguir para encontrar soluciones a problemas estructurales, pero al mismo tiempo para ser más sentipensantes, su memoria trasciende la impunidad, trascienden las fuerzas que persisten en hacer daño, será recordado por quién era y por su convicción en defensa de la vida.

Alfredo Correa de Andreis en la Memoria
Alfredo Correa de Andreis Sin Olvido

viernes, 13 de septiembre de 2019

Alfonso López Peralta

13 septiembre 2003 

Alfonso López Peralta es una de las 4000 víctimas del exterminio de la Unión Patriótica que fueron asesinados en el marco del plan Baile Rojo, segunda fase de extinción de esa agrupación política. El asesinato de Alfonso, cometido a pocos metros de su casa, es una expresión del poder del terror, de penetrar la cotidianidad, de invadir la intimidad y dejar huellas para paralizar. 

Alfonso era un habitante rural de la región del Sumapaz, localidad ubicada a menos de una hora de Bogotá, desde joven emprendió la búsqueda por la justicia social, enfrentando con sus palabras llenas de pasión política, la violencia, la corrupción y la impunidad. Expresó su oposición política distinguiéndose como miembro de la UP y del Partido Comunista.

Ese 13 de septiembre a la 1:00 de la mañana, López Peralta se encontraba cerca de su vivienda, en el caserío San Francisco, corregimiento de Cumacá. Hasta allí llegó un grupo de paramilitares que se le acercaron, le dispararon y lo asesinaron. Con anterioridad sabía que su vida estaba en peligro, pero nunca quiso dejar a su familia, su tierra, su gente, ni sus responsabilidades como líder campesino y su apuesta de oposición democrática no violenta.

En el libro titulado: ‘’Me van a matar… - Testimonios de la vida de Alfonso López Peralta’’, su hijo Fernando recuerda con orgullo la tenacidad y persistencia de su padre, en una pregunta "¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo en Colombia los campesinos empobrecidos, seguirán matándose entre ellos mismos atrapados en las lógicas de la guerra total para brindar seguridad y prosperidad demagógicas, una guerra a servicio de unos pocos que necesitan sus tierras, sus brazos para trabajar, sus sueños y esperanzas para consumir, ilusionándoles que hay un enemigo que hay que combatir, siempre?."

Hoy esas preguntas parecen mantenerse en el tiempo, cuando lo rural sigue en el foco de los intereses del capital privado para esquilmarlo y agotarlo. El texto de su hijo Fernando es la memoria que sigue exigiendo justicia por este asesinato, que más allá de las afirmaciones formalistas, no es solo un crimen de Estado, si no parte de un genocidio político.


Alfonso López Peralta, en la memoria
Alfonso López Peralta, Sin Olvido 

jueves, 12 de septiembre de 2019

Masacre de Carmen del Darién






Septiembre 12 de 2001


Carmen del Darién, Jiguamiandó y Curvaradó, en el departamento del Chocó, son cuencas de una zona estratégica para el control del Río Atrato, lugar que ha sido centro de disputas territoriales desde la colonización, y ha desembocando un conflicto histórico en materia social, ambiental y económica. Ninguno de estos territorios ha podido desmarcarse de la confrontación armada, el predominio de otras actividades delictivas, formas de violencia y el abandono por parte del Estado.

El 12 de septiembre, la vereda Pueblo Nuevo y el corregimiento Puerto Lleras, en Carmen del Darién, fueron azotados por la violencia paramilitar. Aquel miércoles hacia las 8 de la mañana ingresó al territorio un grupo de aproximadamente 30 hombres armados identificados como miembros del Bloque Élmer Cárdenas, En Puerto Lleras, asesinaron a tres campesinos, primero a César Emilio Chaverra Bejarano y Segundo Salinas Ibarra, quitándoles la vida a pedradas, luego la víctima fue Rubén Rentería Durán a quien degollaron.

Posteriormente, se dirigieron hacia el corregimiento de Pueblo Nuevo, donde lanzaron granadas y dispararon de forma indiscriminada. Entre los heridos se dio la muerte de dos personas: Inés Blandón una joven campesina de 28 años que estaba en su octavo mes de embarazo y junto a ella Eulalio Blandón uno de sus hijos de 16 años. Las muertes fueron justificadas por los victimarios acusando a los pobladores de ser aliados y colaboradores de la guerrilla. Además de los asesinatos saquearon las casas, se llevaron la ropa y los alimentos de los pobladores. 

Carmen del Darién viene realizando de manera colectiva su propia reconstrucción de la memoria, rechazando la violencia por medio de sus tradiciones culturales, desde manifestaciones los cantos de bullerengue, los sonidos de la chirimía, como símbolo y ejercicio autónomo de recuperar la vida, de convertir el dolor en esperanza y reconstruir el tejido social para iniciar un camino hacia la paz.

Masacre de Carmen del Darién, en la memoria
Masacre de Carmen del Darién, Sin Olvido

martes, 10 de septiembre de 2019

Jacinto Quiroga Castañeda

Septiembre 10 de 1990 
"Nací campesino, como todos mis abuelos; labro la tierra para el sustento, vivo de la agricultura de subsistencia"

Un líder cívico, que asumió en sus apuestas socio políticas, la exigencia y el trabajo por la justicia social en las tierras del municipio Bolívar en Santander. Jacinto Quiroga Castañeda fue asesinado por efectivos del Batallón de Ingeniería No 5 Galán de la 5a brigada del ejército nacional en el caserío Guamal es otro rostro del crimen de Estado que permanece en la impunidad jurídica pero no en el olvido.

Fue un lunes, en área rural del municipio de Bolívar, Santander, un día después de la celebración de su cumpleaños número 46, cuando fue asesinado. Jacinto, campesino, creyente de la comunidad cristiana de base, cristiano político del Movimiento de Unidad Campesina, buscó romper la dicotomía entre fe y política dando respuesta al hambre y la injusticia material.

En la época del Estatuto de Seguridad por su actividad política de dirigente cívico fue injustamente encarcelado por integrantes de la 5a Brigada del Ejército Nacional. En septiembre de 1979 Jacinto fue detenido arbitrariamente, sometido a un sin número de torturas y vejámenes durante los primeros ocho días de su detención. Desde ese día y durante más de 10 años fue objeto de una despiadada persecución con amenazas constantes.

Las amenazas de muerte no surtieron efecto, Jacinto continuó buscando la integración y el desarrollo de la comunidad. Sin embargo, en la madrugada del 10 de septiembre de 1990 el operativo militar llegó a su casa, irrumpiendo en la cotidianidad.

Uno de sus 8 hijos con estas palabras recuerda esa madrugada “Toda la casa estaba rodeada por el ejército y para nosotros todo era confusión y caos. Mi mamá se acercó a mi papá y trataba de prestarle primeros auxilios. Mi papá estaba muy mal herido, los disparos le habían quebrado la columna a la altura de la cintura y el brazo izquierdo a la altura del codo y para mover la cabeza se agarraba el cabello con la mano derecha y se jalaba. Hablaba con todos los que estábamos ahí, especialmente con mi mamá y le decía: “animo mija a mí me jodieron, me mataron pero ahí están los hijos y lo único que les puedo dejar son las abejas para que los saque adelante”. 

La Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares inició la respectiva investigación por estos hechos bajo el radicado No. 022-10843, la cual resolvió en julio de 1995, sancionar al Suboficial que fue reconocido como el culpable por disparar contra Jacinto Quiroga con suspensión en el ejercicio del cargo por el término de cinco años. 

En materia de justicia e investigaciones no han existido más asomos, la formalidad de investigar asegurando la impunidad, silenciando el proyecto social construido desde abajo ha sido la premisa. Por eso la ruana que cobijó a Jacinto, la ruana con la que murió es hoy una reliquia que revive ese tejido de hermandad, ese tejido de justicia social por el que vivió.

acinto
l heredarnos su legado
ierto en sus altruistas ideas
ncólume, incorregible e incorruptible
ada, ni nadie logró chantajearle
anto en lo material como también espiritual
sando ante arrogancias y prepotencias poderosas

ue ingenuamente creyeron
nirle en el mayor ostracismo
gnorando las leyes naturales
ebasaron los límites de tolerancia
pacando su brillante existencia
G enerando eso sí, el efecto inverso
l inmortalizarle integralmente

arne sangre y alma
portados con un solo propósito
umaron los componentes fundamentales
razándonos el camino a transitar
nte la tortuosa realidad
Ñ udo de vínculos de identidad
starán siempre en las mentes
e quienes decidan avanzar

l ideal de cambio con justicia social
(Tomado de Memorias de Jacinto Quiroga: Animador de la fé de los pueblos).


Jacinto Quiroga en la Memoria
Jacinto Quiroga Sin Olvido



viernes, 30 de agosto de 2019

Leonardo Posada Pedraza




Agosto 30 de 1986


Leonardo Posada Pedraza, nació en Bogotá el 19 de octubre de 1947. Creció en el seno de una familia de ideales comunistas, razón por la cual durante más de 15 años fueron víctimas de hostigamientos y allanamientos injustificados por parte de la fuerza pública en su casa ubicada en el barrio Quiroga en el sur de Bogotá. 

Leonardo siguió los pasos en el liderazgo político de su padre, Julio César Posada, que fue perseguido y torturado durante el gobierno de Rojas Pinilla, en un momento histórico de resistencia campesina, estudiantil y obrera. A los 20 años Posada Pedraza, llegó a la dirección Nacional de la Juventud Comunista Colombiana JUCO, fue nombrado primer Presidente de la Federación Universitaria de Colombia, cargo desde el que encabezó diversas protestas estudiantiles en el tiempo que cursaba la carrera de ciencias de la educación  en la UN, de la que se graduó pero nunca llegó a ejercer.

Durante la década de los 70 y 80, vivió en Barrancabermeja, allí se convirtió en concejal y líder social. Luego pasó a ser el dirigente de la Coordinadora Popular de Barrancabermeja. En 1984 se en el marco de los diálogos entre el gobierno de Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se pactó el “Acuerdo de Cese al Fuego y Tregua”, en donde, se dio como garantía para la oposición la creación del partido Unión Patriótica (UP) que tenía representantes comunistas que entendían la causa guerrillera, de esta forma, Leonardo integró la bancada parlamentaria de la UP, siendo representante a la cámara por Santander, función que asumió solo 40 días hasta su muerte. 

Por la defensa de intereses populares, por las denuncias que realizó sobre la cooperación entre las fuerzas armadas y paramilitares fue amenazado por el grupo Muerte A Secuestradores (MAS) y su posesión política representó una sentencia de muerte. El 30 de agosto de 1986 a las 7 de la noche Leonardo Posada Pedraza fue baleado en Barrancabermeja por sicarios motorizados, convirtiéndose en el primer congresista de la UP asesinado en Colombia, fue la primera víctima del plan denominado “Baile Rojo”, un plan del paramilitarismo de Estado. Tan solo 48 horas después del homicidio del docente,fue asesinado  en Villavicencio Pedro Nel Jiménez, senador por el mismo partido. 

Hasta 2014 la Fiscalía General de la Nación declaró los crímenes cometidos contra la UP como crímenes de lesa humanidad al concluir la sistematicidad delictiva cometida por políticos, agentes de Estado, narcotraficantes y paramilitares que no permitieron el ascenso de los movimientos de izquierda. 

El asesinato a Posada fue el inicio de un capítulo de violencia en Colombia, que se ha encargado de enceguecer, de manipular y de ocultar la verdad, donde, incluso actualmente se infunde la idea de que el comunismo y la participación política de oposición es peligrosa, pero la realidad verdaderamente peligrosa es la actual persecución aún a defensores de sectores populares y la indiferencia de justicia y la impunidad, sobre el caso de Leonardo y miles de víctimas del país. 

Cada 30 de agosto amigos, familiares y organizaciones se reúnen a conmemorar a este líder social, para que la historia no se vuelva a repetir, en su memoria en el 2004 el mejor amigo y ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón otorgo la Orden Civil al Mérito “Ciudad de Bogotá, en el Grado de Cruz de Caballero y se fundó en la localidad de Bosa el colegio distrital Leonardo Posada Pedraza. 

Leonardo Posada Pedraza en la memoria
Leonardo Posada Pedraza Sin Olvido

domingo, 25 de agosto de 2019

Luis Felipe Vélez, Héctor Abad y Leonardo Betancur Taborda


25 de agosto de 1987  

El 25 de agosto de 1987, esta fecha quedó escrita en la historia como una de las fechas más oscuras y devastadoras para los defensores de derechos humanos en Colombia. En el centro de Medellín sicarios paramilitares acabaron en un lapso de 10 horas con la vida de los docentes y defensores de la vida Luis Felipe Vélez, Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur Taborda.

El primer asesinado fue Luis Felipe, quien a sus 33 años de edad, ya era Presidente de la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA), Directivo de la Federación Colombiana de Educadores FECODE, y reconocido luchador por los derechos sindicales de su gremio. Ese martes, a las 7:30 de la mañana, miembros de la organización paramilitar 'Amor por Medellín', lo acribillaron con ráfaga de ametralladora frente a la sede de la organización que presidia. Paradójicamente, algunos días antes en un discurso había pronunciado una frase casi premonitoria “¡A la vida por fin daremos todo, a la muerte jamás daremos nada!”.

Del asesinato de Luis Felipe fue informado el médico Héctor Abad Gómez, un hombre que dedicó su vida a la docencia, la medicina y los derechos humanos. Sus 66 años de vida le alcanzaron para ser profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Antioquia y catedrático en salud pública. Como periodista fundó el periódico universitario U-235 y fue columnista en El Tiempo, El Mundo y El Colombiano, participando también en espacios de radio, donde expresaba su opinión, cuestionaba y realizaba denuncias de la violencia en Colombia, las desapariciones forzadas, los secuestros cometidos por las guerrillas y también los delitos cometidos por los paramilitares, entre ellos, crímenes selectivos a líderes sociales y a miembros o simpatizantes de la Unión Patriótica (UP); convirtiéndose en un blanco para los grupos a quienes les incomodaban sus posturas.

Abad Gómez fue un hombre que defendió la vida, denunciaba las condiciones básicas que propagaban la desigualdad en Colombia y siempre se opuso a los crímenes cometidos contra los inocentes, responsabilizando al Estado y al gobierno, como actor principal en la promoción de la pobreza, la injusticia y la violencia del país, indicando que el poder y las prioridades del mismo debían cambiar. Después de retirarse como docente se dedicó al cultivo de rosas y al trabajo en el Comité de Derechos Humanos de Antioquia, del cual fue presidente hasta su muerte.

Antes de ser asesinado, Abad Gómez lideró una manifestación recordada como 'La marcha por los claveles rojos' donde tres mil personas protestaron contra la violencia sistemática contra estudiantes y profesores de la Universidad de Antioquia simpatizantes de ideas de izquierda. A su lado caminaron Vélez y Leonardo Betancourt Taborda de 41 años, quien también empeño su vida a la salud y la educación, estuvo dedicado principalmente a la lucha de los docentes, y era miembro y militante activo de la UP. Denunciando diferentes formas de violencia entre 1970 a 1987 como consecuencia principalmente de la corrupción y el narcotráfico.

Alertados por la noticia de la muerte de Vélez, Abad y Betancur llegaron a la sede de ADIDA, allí fueron baleados aproximadamente a las 5 de la tarde, los tres el mismo día, en el mismo lugar; con el claro objetivo de “anular cerebros” por parte de los paramilitares. Después de su muerte se decretó un paro de 72 horas por parte del magisterio antioqueño y se elaboró un pliego donde se manifestaban su apoyo al derecho a la vida, las libertades políticas y democráticas. Luego de la muerte de Abad, el reemplazo de la presidencia del comité de derechos humanos fue Jesús María Valle, quien sería asesinado en 1998.

El proceso jurídico
Después de cerrado el caso, el 13 de febrero de 2012, la Fiscalía General de la Nación reabrió la investigación tras las declaraciones aportadas por el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna”, quien aseguró que el responsable de los crímenes fue Carlos Castaño, quien consideraba a Héctor Abad como un guerrillero del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Para 2014, la misma entidad declaró estos crímenes como de lesa humanidad, tras comprobar la sistematicidad en los tres casos y como parte del genocidio de la UP, cometido en coordinación de entidades estatales, narcotraficantes y paramilitares. En lo corrido de 1987, fueron asesinados 15 docentes más de ADIDA, y según la organización, desde el año de los asesinatos hasta 2008, 334 miembros de la misma corrieron con la misma suerte.

Legado
Cada 25 de agosto se recuerda a estos anunciadores de verdades y quienes han evidenciado que su lucha es dura y peligrosa dentro de un juego político y económico. Cada víctima ha evocado una memoria diferente, ninguna de ellas ha sido olvidada, el doctor Betancur es recordado por sus amigos, familiares y algunos de sus alumnos de la Universidad de Antioquia; Vélez, es memorable por su labor con los docentes al dejar el Fondo Solidario por Muerte a Educador, de igual forma un grupo de docentes que lo admira creo el Equipo Magisterial Luis Felipe Vélez que recoge las banderas de este líder.

De los tres, es tal vez Abad el más conmemorado. Su hijo Héctor Abad Faciolince, le dedicó su libro 'El Olvido que seremos', título que toma de las letras manchadas con sangre encontradas en el bolsillo de su padre con el verso de Borges. Un libro que inspiraría a su nieta Daniela Abad para realizar junto con Miguel Salazar el documental “Carta a una sombra” estrenado en el año 2015. Su marcha de claveles rojos se sigue realizando en Medellín y cada 25 de agosto la facultad de salud pública de la Universidad de Antioquia celebra el día nacional del salubrista, así como la realización de la cátedra de formación ciudadana Héctor Abad Gómez. El año pasado la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), publicó una serie de podcast en conmemoración de 30 años de su asesinato.

Vélez, Abad y Betancur en la Memoria 
Vélez, Abad y Betancur Sin Olvido

martes, 20 de agosto de 2019

Huber Hoyos


El 20 de agosto 2018

El 20 de agosto del año 2018 Huber Hoyos, líder social, campesino e indígena, fue asesinado en la vereda Higuerillos, corregimiento de La Herradura del municipio de Almaguer, en el departamento del Cauca.

Huber fue abordado por sicarios en horas de la tarde, los cuales le  propinaron cinco disparos de arma de fuego  y  posteriormente  huyeron de la escena de los hechos con rumbo desconocido. La esposa de Huber, quien estaba con él en el momento de los hechos, resultó herida y fue trasladada de inmediato a un centro hospitalario  de la ciudad de Popayán.

Hoyos era un reconocido integrante del procesos campesinos e indígenas de Almaguer, en Cauca, recordado por su  compromiso con la comunidad.

La Fiscalía General de la Nación a través del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, y la Policía Nacional, con la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, iniciaron ese año  los procesos correspondientes y respectivos para dar claridad a este caso de violencia que afecta y pone en peligro  a líderes sociales en la región.

Hoy amigos de Hoyos lo recuerdan como un hombre comprometido con su comunidad, trabajador, humilde y positivo.

Huber Hoyos en la Memoria
Huber Hoyos Sin Olvido.

domingo, 18 de agosto de 2019

Luis Carlos Galán

Agosto 18 de 1989 
Un Santandereano, liberal, que se hizo entre otras, con la protestas estudiantiles en contra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957; ese fue el inició de Luis Carlos Galán.
Luis Carlos Galán nunca se imaginó que años después, las mentalidades de los sectores que le iniciaron en la vida política, como él lo expresó, con una detención y un golpe, fueran a asesinarle, pues reprimen de una y mil formas. Sí, esas estructuras del establecimiento, que se han forjado en la mentalidad de la doctrina del enemigo interno, que concibe a quienes mínimamente disienten, como sujetos por exterminar, fueron los responsables de su detención y luego de su asesinato.
Galán el egresado de la Universidad Javeriana, el periodista, consentido de sectores de poder, disiente del partido liberal, fundador del Nuevo Liberalismo. Galán se apartó del partido por la corrupción elevada a justas proporciones por Julio César Turbay, y se apartó de este gestor del Estatuto de Seguridad, con el que se legitimaron violaciones de derechos humanos entre 1978 y 1982.
Su asesinato, el 18 de agosto de 1989 fue el golpe certero del establecimiento criminal a quién disintió de la podredumbre de un partido. En su asesinato participaron integrantes de las fuerzas militares y un grupo de sus aliados los paramilitares.
Muchos mecanismos de impunidad han operado desde la consumación misma del crimen. Desde la penetración en su esquema de seguridad, desde el montaje contra personas inocentes para mostrar resultados, en realidad unos falsos positivos judiciales, y el asesinato de quiénes participaron en la comisión del crimen.
Por su asesinato se encuentra condenado el político Alberto Santofimio Botero, dada su cercanía con el narcotraficante Pablo Escobar. Algunos que ha leído el expediente, indican, que su cercanía con el capo de las drogas no prueba su responsabilidad en el homicidio.
En octubre del 2011, fueron vinculados al proceso el Coronel (r) Manuel Antonio González, y al mayor retirado Luis Felipe Montilla, y en Marzo de 2013, se les dictó orden de captura en por el delito de coautores de homicidio agravado.

En Julio del año 2014 el general en retiro Miguel Alfredo Maza Márquez fue llamado a juicio por su presunta responsabilidad en el magnicidio de Luis Carlos Galán.

El asesinato de Galán sigue en la impunidad. Los beneficiarios del crimen, más allá de Pablo Escobar Gaviria, nunca han sido judicializados, los altos mandos militares que propiciaron la participación de mandos medios y bajos, algunos ya no viven, murieron de viejos, otros siguen vivos y usufructuando de sus pensiones.

Tremenda historia de impunidad, del olvido que incluso, se acuña en uno de sus herederos políticos, un senador, que por desconocimiento, por ignorancia o negación de la realidad, promovió, defendió a capa y espada, el privilegiado fuero militar, obviando que ese mismo privilegio, esa misma mentalidad es la que ha cobijado a agentes estatales responsables del asesinato de este hombre de ideas liberales.


Luis Carlos Galán en la Memoria

Luis Carlos Galán Sin Olvido.

jueves, 15 de agosto de 2019

Fredy Mosquera López


Agosto 15 de 1991 



"Hasta aquel soñado día en que recuperemos la dignidad humana"

Fredy Mosquera, ejecutado extrajudicialmente.



En la madrugada del 15 de agosto de 1991, en el barrio los Sauces de Popayán, Cauca,  fue asesinado por la Policía Nacional, Fredy Mosquera López, reconocido líder de las Comunidades Eclesiales de Base.

Fredy Mosquera, entregó su vida al trabajo en los sectores mas empobrecidos  de Popayán. Su memoria e ideales siguen vivos en los barrios Los Sauces, La Maria Oriente, Los Andes donde sembró semillas de justicia e igualdad desde su compromiso con el evangelio.


Hoy su familiares quienes hacemos parte de CONPAZ -Comunidades Construyendo Paz en los Territorios-,  hacemos memoria de este crimen que no se ha esclarecido y seguimos exigiendo, verdad, justicia y reparación Integral.



Fredy Mosquera Lopez en la memoria

Fredy Mosquera Lopez Sin Olvido.






martes, 13 de agosto de 2019

Jaime Hernando Garzón


13 de agosto 1999

Jaime Garzón permanece en la memoria de Colombia como un constructor de paz y promotor de una cultura política y crítica a través del humor. Jaime Hernando Garzón Forero, nació el 24 de octubre de 1960, en Bogotá. Estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia, aparte de formarse profesionalmente como abogado, es recordado por su faceta como humorista y periodista. Jaime, tenía el talento para realizar personajes que representaran la vida política nacional con un sentido del humor particular.

Su carácter se distinguió a través del sarcasmo y la ironía sobre la realidad colombiana. Los programas más representativos y de carácter político en los que participó, fueron “Zoociedad”, emitido entre 1990 y 1993, “Quac el noticiero” entre 1995 y 1997 en Canal Uno, donde inmortalizó algunos de sus personajes más reconocidos como Dioselina Tibaná, Néstor Elí, Godofredo Cínico Caspa, John Lennin, Quemando Central, Emerson de Francisco e Inti de la Oz, y en 1997 creo el personaje por el que hoy gran parte del país lo recuerda: Heriberto de la Calle, primero en “La Lechuza” luego en el noticiero; y  en la emisora Radionet, que sería su último trabajo en medios de comunicación.

De alcalde menor a mediador de paz
En 1988 fue nombrado alcalde menor de la localidad de Sumapaz, luego fungió como mediador entre el gobierno y las FARC, para la liberación de civiles secuestrados y participó en una comisión de paz para los diálogos con el ELN. Su imagen como un analítico que buscaba la paz y un humorista crítico ante la realidad política colombiana se fue consolidando y sus discusiones cobraron un sentido de defensa y reflexión por y hacia la gente. Jaime se consideró a sí mismo como una persona con esperanza por una mejoría de la realidad del país y un ser con voluntad de trabajo por los demás, decía:

“Yo soy aburridísimo: creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación”. 

Gracias a su capacidad para el humor, su creatividad y fuertes críticas, se convirtió en uno de los periodistas y humoristas más famosos en la historia de Colombia, lo que le valió rodearse de muchos amigos, pero también de enemigos a quienes no les convenía las ideas, las críticas, la búsqueda de paz que se pretendía y sobre todo la verdad:
“Lo que yo estoy haciendo es...es un práctica conceptual que es decir la verdad, las cosas hay que llamarlas por la verdad, en este país no llamamos las cosas de verdad ¡nunca!...Ni en política, ni en la vida real” 

Asesinato
El 13 de agosto de 1999 en horas de la mañana, Jaime Garzón se dirigía hacia su trabajo en la sede de Radionet, ubicada en el barrio Quinta Paredes de Bogotá, cuando fue interceptado por dos sicarios que se movilizaban en una motocicleta con placas ocultas. Al llegar al semáforo de la Carrera 42B con 22F, le propinaron 5 disparos causándole la muerte. Este magnicidio como otros fue un crimen de agentes del Estado en alianza con paramilitares, ordenado por Carlos Castaño, a quien se le catalogó como el autor intelectual en conjunto con el Departamento de administración de Seguridad (DAS), la policía, empresarios antioqueños y miembros de las Fuerzas Armadas. Miembros de la banda denominada “La Terraza” perpetraron el crimen,los cuales, estaban al servicio del narcotraficante y paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna”.

En el año 2004, se encontró a Castaño culpable y se le adjudicó el crimen al Estado Colombiano. En 2009, el paramilitar Freddy Rendón alias “El Alemán” aseguró que el crimen fue en favor de oficiales del ejército. Recientemente el paramilitar Libardo Duarte confirmó que el ex subdirector del DAS José Miguel Narváez, dió orden de asesinar a Jaime acusándolo de ser un guerrillero del Ejército Popular de Liberación (EPL). El crimen de Jaime tiene demasiados actores vinculados, como quienes hicieron interceptaciones ilegales, desviaron pruebas, o irrumpieron procedimientos desde la institucionalidad. Todo esto ha dejado en evidencia las afirmaciones de Jaime:

“Los paramilitares son la clara demostración de que entre el Estado tradicional y la delincuencia hay un silencioso pacto”. 

El homicidio de Jaime continúa impune, ante todo por la falta de sanciones a políticos, militares o empresarios. El asesinato de testigos y perpetradores, no permitió que se le diera claridad a los hechos. Por otro lado, las razones por las que fue asesinado van más allá de falsas acusaciones o más allá de la comedia, se le consideraba como un proyecto político, porque había una severidad en sus palabras dados sus análisis de la realidad colombiana, de la que al mismo tiempo se burlaba, los temas que más tocaba era la política junto al papel del Estado, decía que:

“Tiene dos problemas graves el Estado colombiano… o no existe, o existe fuertemente, por ejemplo, el estado existe cuando se trata de cobrar impuestos, la policía atropellar, el ejército impedir, está claro lo de la matanzas de campesinos en el Guaviare…todo eso, está claro que el Estado existe, en Urabá cuando fuerzas extrañas que de noche se visten de civiles salen y asesinan campesinos (…) ahí existe el Estado, uno lo ve… y está claro que el Estado no existe cuando se trata de primero brindar seguridad social, segundo, el derecho al trabajo, tercero, el derecho a un buen nombre, cuarto, el derecho a una nacionalidad limpia, no existe, no existe el Estado”

Y también  frente a la violencia multilateral indicaba que:
“En Colombia, la pregunta es: ¿quién nos va a matar?, ¿los guerrilleros, los paramilitares, los narcos o los políticos?”

El asesinato de Jaime es un Crimen de Lesa Humanidad y una ejecución extrajudicial puesto que está enmarcado en un ataque generalizado y sistemático desde la institucionalidad, legitimado por la extrema derecha del país; de modo, que existen factores estructurales evidentes de impunidad y de violencia en este caso. Con la muerte de Garzón se victimizo el pensamiento crítico y la libertad de expresión, se estigmatizó la opinión y las posibilidades de realizar paz. Siempre realizo la invitación a cuestionar la realidad e indicaba que la sociedad colombiana necesitaba organizarse civilmente y dejar de ser fragmentaria:
“El problema de los colombianos es que no tenemos una conciencia colectiva. Tenemos una posición cómoda e individual ante la vida” 

Su invitación no solo era para hacer una sociedad concientizada o reflexiva, además quería motivar a lo jóvenes a emprender acciones por el futuro del país:

“Entonces unos les dice: hermanos, hay que ponerse en la onda de transformar el país de cambiarlo… Y dicen: no, es que no hay líderes. ¿Ustedes que están esperando?, ¿que vengan a solucionar el problema que somos nosotros mismos? Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, nadie, nadie, nadie”
Jaime Garzón desafió la indiferencia del país, fue una mente abierta al cambio y la difusión y crítica de los hechos. Al día siguiente de su asesinato, su cuerpo fue acompañado por 300.00 mil personas en la Plaza de Bolívar en Bogotá. A pesar del tiempo su figura sigue preservada en forma de las esculturas de el humorista portando la bandera e Colombia y de Heriberto su personaje más entrañable, las cuales, se encuentran hoy en Bogotá.

Legado
Jorge, Alfredo y Marisol Garzón, hermanos del periodista, crearon la marca Jaime Garzón Forero, de los tres, Marisol ha sido principal abanderada de la preservación digna de su memoria. El 13 de agosto de cada año se celebra el Día del Humorista en Colombia a manera de homenaje, se han realizado murales por parte del colectivo Mal Crew y obras teatrales como “El Corruptour”, entre otros, que dejan viva la presencia y las ideas de Jaime, como lo expresa una de las frases más significativas que pronunció, retomando la traducción realizada por los indígenas Wayuú del artículo 11  de la Constitución política:
 Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

Jaime Garzón en la memoria 
Jaime Garzón Sin Olvido