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jueves, 6 de febrero de 2020

Lucero Henao y Yamid Henao

Febrero 6 de 2004
El día 6 de febrero del año 2004 Lucero Henao y su hijo Yamid Daniel Henao fueron asesinados por paramilitares con la complicidad de la Fuerza Pública en el caserío de Puerto Esperanza Municipio del Castillo, Meta.

María Lucero Henao nació el 25 de Julio de 1960 en el Departamento del Valle, desde muy niña tuvo que vivir el desplazamiento forzado, así su vida se desarrolló en medio del desarraigo y destierro en diferentes lugares junto a sus padres.

En 1988, a sus 28 años, llego a Puerto Esperanza con sus nueve hijos; se destacó por su capacidad de liderazgo, convirtiéndose en integrante de la Junta de Acción Comunal; así mismo, hizo parte de la Unión de Mujeres Democráticas, movimiento que aglutinó a muchas mujeres llaneras destacadas por su conciencia democrática; militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, lideresa comunitaria. La transparencia y firmeza de Lucero por defender los ideales políticos fundados en la justicia social, hicieron de ella una gran promotora y defensora de los Derechos Humanos.

Su hijo, Yamid Daniel Henao, en el momento de su asesinato tenía 16 años y se encontraba estudiando en la Unidad Educativa el Encanto de Puerto Esperanza.

El 6 de Febrero de 2004 a las 10:30 de la noche, Lucero Henao fue abordada en su vivienda; “civiles” armados pertenecientes a la estrategia paramilitar llegaron a su puerta amenazándola y diciéndole que se llevarían la puerta si no abría, por lo que Lucero se vio obligada a abrir; una vez los hombres ingresaron al recinto, tomaron por la fuerza a Lucero y entre forcejeos la sacaron de la casa amarrándola con una cuerda de nylon.

Lucero es llevada por la fuerza a las fueras del caserío de Puerto Esperanza. Su madre y sus hijos deciden ir tras ella, pero en el camino los paramilitares señalando a la familia expresan: “ustedes son unos h.p´s guerrilleros”, los hombres obligan regresar a las niñas y la abuela, exigiendo que Yamid se quede con Lucero.

A cinco minutos de distancia se escucharon varios disparos, pero solo hasta el amanecer su familia pudo rescatar los cuerpos sin vida. El rostro de Yamid fue desfigurado por los múltiples impactos de bala que recibió y una oreja fue cercenada; el cuerpo de Lucero recibió múltiples disparos. 

De acuerdo a las denuncias de los pobladores a lo largo del día 7 de febrero, se presentaron enfrentamientos entre civiles armados de la estrategia paramilitar y la guerrilla de las FARC-EP en el caserío La Esmeralda, distante a tres horas de camino de Puerto Esperanza. 

El 5 de Septiembre de 2008 se obtuvo la indagatoria de Javier Domingo Romero, coautor material del asesinato de María Lucero y Yamid, en la diligencia se constata su vinculación al escuadrón Centauros en el año 2002, permaneciendo allí hasta el 2006, año de su desmovilización. Durante su accionar en el escuadrón se desempeño como patrullero y luego como escolta de alias “Julián”; en febrero de 2004 patrulló en la región del Ariari, bajo las ordenes de Himer Antonio Pulgarin, alias “Enrique”, durante su trabajo escuchó que María Lucero era colaboradora de la guerrilla al pasar por Puerto Esperanza cuando era escolta de alias “Julián”. 

Domingo Romero bajo las ordenes de “Julián” condujo a alias “Gavan” y “Montecristo” hasta donde Don Miguel Arroyabe, allí recibieron la orden de ejecutar a María Lucero y su hijo Yamid por ser colaboradores de la guerrilla. Posteriormente “Gavan” y “Montecristo” fueron dejados en el sector de la Y en el caserío de Puerto Esperanza, donde estaba ubicada la tropa que ejecutaría la orden al día siguiente. 

Domingo Romero en su indagatoria confirma que a alias “Montecristo” lo mataron y escuchó que a alias “Gavan” lo habían matado en Acacias después de la desmovilización pero esta información no le consta. 

Hasta la fecha se ha constatado que los jefes de “Julián” eran Daniel Rendón Herrera alias “Don Mario” y Miguel Arroyabe. 

Domingo Romero se acoge a sentencia anticipada, el 18 de junio de 2009 el juzgado cuarto penal del circuito especializado de Villavicencio profiere sentencia por coautoría en el delito de homicidio agravado en concurso homogéneo con homicidio y heterogéneo con el punible de concierto para delinquir agravado. 

Han pasado nueve años donde la actuación jurídica de la parte civil, representada en el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, con la Comisión de Justicia y Paz, ha insistido en la vinculación de unidades militares por acción y omisión en los crímenes de Lucero y su hijo Yamid. Vinculación que ha negado el aparato de justicia, 

Los hijos de LUCERO y la Comunidad Civil de Vida y Paz, desde el regreso a la región en Puerto Esperanza, El Castillo – Meta, continúan exigiendo verdad y justicia. 

Sus nombres, sus vidas, presentes hoy son símbolo de la resistencia al olvido, son expresión de resistencia a un aparato de justicia que impone la impunidad. 


Las nuevas generaciones del Alto Ariari son las y los jóvenes que se han comprometido a conservar la memoria a través de monumentos, espacios de memoria, expresiones artísticas y el trabajo en comunidad en busca de justicia, dignificando la memoria de sus víctimas, demostrando que no podrán callar ni olvidar lo que personas como María Lucero hicieron por su comunidad.


Lucero Henao y Yamid Henao en la memoria
Lucero Henao y Yamid Henao Sin Olvido


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Daniel Abril Fuentes


Noviembre 13 de 2015

Daniel Abril Fuentes, fue un hombre que dio vida a la tierra. Un campesino que desde niño aprendió como amor a cultivar y proteger el paisaje junto a su familia, siempre desde su territorio natal en la vereda 'Los Chochos' del municipio de Trinidad, Casanare.

“Danielito” como lo llamaban de cariño, fue un activista social que entrego su vida por los demás, por ser voz y brindarles libertad a las víctimas silenciadas por el Estado colombiano, lo que le valió ser reconocido como un opositor a la corrupción, de los destructores y aniquiladores del territorio, de cualquier injusticia y forma de violencia.

Fue un defensor de derechos humanos, ambientalista, conciliador, promotor de la memoria de las víctimas de crímenes de Estado, miembro del Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta, del Congreso de los Pueblos y de la Plataforma la Voz de la Tierra. Desde allí gesto acciones que incomodaron intereses de empresarios que pretendían el control del territorio para la minería. Hizo memoria junto a las víctimas, convoco, unió, formo una ciudadanía activa para que se movilizara por la defensa de sus derechos y los del territorio.

En 2011 en San Luis de Palenque empezó a dar vida a la movilización social y la protesta, ese año junto a cientos de campesinos, exigió a la petrolera Pacific, que se respetara el territorio, para que no privaran los proyectos sociales que en comunidad que se estaban adelantando, y que no interrumpieran la vida del paisaje que sus ancestros le heredaron. Por esta razón, fue judicializado junto a otros líderes sociales, acusándoles de forma injusta de ser secuestradores.

Luego, denuncio la desprotección del territorio frente a la sequía que se dio en 2014, desembocando una tragedia ambiental en la vereda Caño Chiquito de Paz de Ariporo, que no solo afecto Casanare, sino, a todo el país. Posteriormente, convocó a más de 400 personas del departamento para desarrollar dos sesiones en Trinidad, con respecto, a los derechos humanos en un marco de extractivismo sobre recursos minero energéticos.

En el año 2015 junto a la Corporación Claretina Norman Pérez Bello, la Corporación COSPACC, organizaciones campesinas de Casanare, el Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta y la Asociación Campesina Asocamprov Libertad, se creó un espacio de dialogo en la Mesa La Voz de la Tierra, allí se realizaron audiencias de control político por los derechos ambientales y humanos de la región. Al mismo tiempo, Daniel lidero la campaña denominada “La Firmatón”, donde, logro recolectar 2300 firmas, junto a un derecho de petición, que exigía la renuncia de la directora de la Corporación Regional Autónoma de la Orinoquia (CORPOORINOQUIA), dado el silencio y la negligencia que había mantenido ante la entrega del territorio a petroleras que estaban causando un gran desastre ambiental, acción que a pesar de todo fue rechazada. 

Por su labor, Daniel estuvo sometido a la violencia sistemática del Estado, puesto que, había sido víctima de detenciones, amenazas, atentados, acusaciones falsas de ser guerrillero y seguimientos por miembros del Ejército Nacional, hechos que están documentados y denunciados, por esta razón había pedido protección reiteradas ocasiones a diferentes instituciones, que hicieron caso omiso y lo ignoraron.

Es así como el 13 de noviembre del 2015, es asesinado cuando se encontraba en una panadería del casco urbano de Trinidad, sobre las 6 de la tarde. El territorio que lo vio nacer, fue también, el que lo vio morir cuando dos hombres le dispararon en tres oportunidades, impactaron su humanidad y acabaron con su voz y con su vida. Pero no lograron silenciar a quienes lo acompañaron y se movilizaron impulsados por él. Su homicidio se produjo el mismo día en que se realizaba la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, en donde, se discutieron los derechos humanos y del territorio de Casanare.

Después de 19 meses de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación, se realizó la captura por parte del CTI y se impone medida de aseguramiento de detención preventiva al soldado profesional y activo Eliécer Azueta Cero, miembro de la Fuerza Pública adscrito a la Brigada XVIII, Navas Pardo, capturado en la Brigada XVI del Ejercito Nacional, ubicada en Yopal Casanare, guarnición militar que además tiene antecedentes de ser responsable de diversas ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos", este es autor material del crimen, junto con el presunto paramilitar Jhonnever Tumay Tuaay, se imputo cargos de homicidio agravado y porte ilegal de armas.

Aunque oficialmente no ha sido reconocido, en el crimen intervinieron funcionarios y empresarios que habrían pagado dinero por terminar con la vida de este defensor. Pese a que se determinó quienes son los autores materiales, no se ha determinado los responsables intelectuales del crimen, la impunidad persiste, y actualmente los presuntos responsables identificados se encuentran en libertad por vencimiento de términos.

En su memoria, se creó la Escuela de Investigación Ambiental y Popular Daniel Abril Fuentes, donde se adelantan procesos organizativos para seguir con su labor, multiplicar sus acciones y sobre todo mantener viva la memoria de un hombre sensible ante las problemáticas locales, que finalmente, atienden a problemáticas nacionales, porque con la defensa de la naturaleza y el territorio, se defiende la vida y se hace frente a las injusticias de actores extractivistas, armados y estatales. 

¡Hoy como cada 13 de noviembre se recuerda a un gran ser humano, un gran amigo y un gran líder, se exige justicia, verdad y reparación porque no haya defensores asesinados nunca más!

Daniel Abril Fuentes en la Memoria
Daniel Abril Fuentes Sin Olvido