viernes, 29 de enero de 2016

Eider Quiguanas Rumique

Enero 29-2003 - Enero 29-2016

Hoy hace 13 años Eider Quiguanas Rumique, niño campesino de El Castillo, Meta fue víctima de tortura, ejecución  y posteriormente desaparición por militares integrantes de la brigada 3 y 7 del ejercito nacional en el municipio de El Castillo, Meta.

El martes 29 de Enero de 2002, en la finca “El Clavel”, ubicada en la vereda la Floresta, la familia de Eider Quiguanas se preparaba para compartir el almuerzo, éste fue interrumpido por alrededor de 50 militares, pertenecientes al FUDRA, Fuerza de Despliegue Rápido.

Allí los militares ingresaron con insultos y solicitando los documentos de identidad de todos los miembros de la familia, posteriormente  los obligaron a acostarse boca abajo; en esta posición sus cabezas recibieron varios golpes con armas. Mientras tanto otros militares encerraron al hijo menor de la familia de 10 años y a dos nietos, uno de 9 y otro de 3 años en un cuarto de la casa.

El padre de Eider fue retirado del lugar en el que se encontraban los demás familiares, y mientras era golpeado le hacían preguntas relacionadas con la guerrilla, pidiéndole la ubicación de este grupo guerrillero a lo que él respondió que no sabía; de inmediato fue lanzado al suelo boca abajo, y utilizando métodos de intimidación le dispararos cerca de los oídos diciéndole que lo hacían porque no les proporcionaba la información que querían.

Entre tanto otros militares llevaron a Eider a un estanque de peces donde intentaron ahogarlo sumergiendo su cabeza en el, simultáneamente fue golpeado múltiples veces, al sacar a Eider del estanque su rostro fue golpeado contra piedras, mientras otros militares pateaban su cuerpo, Eider rogaba para que lo dejaran de torturar pero los militares lo llevaron de nuevo a la casa, amarraron a su cuello una hamaca de hilo y entre 12 soldados, comenzaron a tirar de cada extremo intentando ahorcarlo al tiempo que lo golpeaban en el cuerpo.

Cuando por fin los militares cesaron las torturas contra  Eider, este aprovechó para intentar salvar su vida corriendo alrededor de 80 metros, al darse cuenta, los militares le dispararon a las piernas, por lo que cayó herido. Los militares se acercaron al lugar en el que se encontraba tendido Eider y allí lo ejecutaron.

Los militares dijeron a la familia que lo asesinaban porque era un terrorista y fueron obligados a llevar el cuerpo de Eider en una mula hasta al filo de una montaña en donde un helicóptero del ejército se lo llevó, para luego ser presentado como guerrillero muerto en combate.

El padre de Eider se trasladó hasta el casco urbano del municipio de El Castillo para ante el Personero Municipal, Mario Castro Bueno, denunciar la tortura y el asesinato de su hijo. Mario dio curso a la queja ante las autoridades competentes y recaudó las pruebas necesarias para adelantar la investigación, pero el 1 de Noviembre Mario también fue víctima del terror siendo asesinado por paramilitares.

La familia de Eider, estando en condición de desplazamiento en Villavicencio se vio obligada a poner nuevamente una denuncia penal contra el ejército ante la Fiscalía 31 especializada de Villavicencio en el año 2003.

En 2004 ésta denuncia fue trasladada a la Justicia Penal Militar, debido a que la Fiscalía 31 especializada de Villavicencio argumentó colisión de competencia.

En la Justicia Penal Militar los militares que estaban siendo investigados fueron absueltos de toda responsabilidad, dejando en la total impunidad la tortura, la ejecución extrajudicial y desaparición de Eider.

7 años después, en 2011 la familia de Eider retornó a la finca de donde fueron desplazados, “El Clavel”, en donde hicieron una placa en memoria de Eider con la que dignifican su memoria.

Son 13 años de impunidad, 13 años en que sus familiares junto con la Comunidad Civil de Vida y Paz, siguen buscando con esperanza de encontrar justicia, verdad y reparación. Mientras tanto los años pasan y hoy ya son 13 en que la familia Quiguanas no ha podido darle un último adiós a Eider en cristiana sepultura.


Eider Quiguanas Rumique en la Memoria.
Eider Quiguanas Rumique  Sin Olvido.

domingo, 17 de enero de 2016

Wilder Eduardo Olave Gutiérrez

17 de enero 2014 - 17 de enero 2016

A dos años del asesinato de Wilder Olave a manos de militares de la brigada 29 del ejército nacional de Colombia, peregrinaron las comunidades del Carmen de Viborá, Pedregal, San Antonio y  la Palmera del municipio de Inzá; de Monserrate Huila y Bogotá, a cumplir uno de tantos sueños truncados por un accionar sistemático del aparato militar en Colombia, los llamados “falsos positivos” que en las normas del derecho internacional de los derechos humanos son concebidos como ejecuciones extrajudiciales. Se peregrinó desde el caserío de Carmen de Viborá de donde es oriundo Wilder y su familia y lugar donde fue asesinado el 17 de enero de 2014, al santuario de Nátaga, en el municipio de La Plata Huila.

Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave
Se partió con la ilusión de llegar al lugar donde Wilder soñó ir desde pequeño,  recordando su alegría, su dinamismo, su compromiso en el colegio donde estudió, Wilder estuvo presente en la memoria de todos y todas quienes participaron en esta peregrinación.

Con el profundo dolor que despierta perder un ser querido en estas circunstancias, la alegría de Wilder se manifestó en la presencia de niñas, niños, jóvenes, adultos, personas campesinas, sencillas, humildes, honorables, soñadoras y constructoras de paz que evocaron su vida con este pequeño homenaje, así entonces con un acto litúrgico como signo de su espiritualidad e identidad de una de sus prácticas se compartieron interrogantes, impresiones, sensaciones, pensamientos, deseos por un país más justo, por una humanidad más humana, por un mundo más habitable donde no haya acaparadores, injustos, abusadores y explotadores de los recursos naturales; donde todos se junten y la vida sea respetada, donde no se asesinen los sueños de los niños, los jóvenes y las comunidades, donde los verdaderos habitantes de los territorios puedan vivir y existir en el con sus generaciones por venir, sin temores.
Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave

Estas intenciones motivaron la continuidad de la celebración por la vida de Wilder, en la que desde lo más profundo y sincero del ser se manifestó la angustia por el crimen cometido, por la impotencia sentida, por la rabia contenida de saber que el derecho a la vida no es más que un lema en un estado social de derecho que recurre a estas sistemáticas prácticas con el fin de demostrar eficiencia en su  política de seguridad y prosperidad democrática.

La peregrinación como sentido de partida hacia un encuentro con algo, o alguien, convocó a la unidad, a la solidaridad, al acompañamiento, a hacer sentir menos dolor en el sufrimiento y a animar desde la fe y la esperanza la búsqueda de verdad, justicia y reparación de este hecho. Se cumplió con un momento de muchos que vendrán, en el que la palabra permitió el desahogo de una mujer, la madre de Wilder que en sus ojos empañados por las lágrimas manifestó, ”este es un momento inexplicable, es triste y doloroso, pero al mismo tiempo de alegría por haber cumplido uno de los sueños de mi hijo Wilder, no quiero quedarme sola, pero solo quiero reiterar como se lo aseguré a mi hijo el día de su muerte, no descansaré hasta ver justicia y saber la verdad de lo que le sucedió”.
En este bello territorio se manifestó la solidaridad con la familia de Wilder, con su comunidad y como en un pacto establecido quedo el compromiso y el reto desafiante de acompañar esta difícil pero digna caminada por el derecho a la justicia, a la verdad, a la reparación integral y a velar porque en Colombia, estos signos de esperanza que se encienden en la transformación del dolor por alegría, de tristeza en esperanza, de amargura en ilusiones, de la injusticia en verdadera justicia, de la mentira en verdad, sean los pasos por un país distinto y en paz, donde la población infantil no pierda el derecho a vivir su niñez con tranquilidad, donde la juventud pueda cumplir sus sueños educándose, recibiendo las oportunidades y reconocimiento que se merecen por su alegría, sus habilidades, su libertad, sus pensamientos, sin ningún tipo de temor; porque se muera de muerte natural, no por una criminal política de Estado que fractura la  vida natural, que rompe el tejido familiar y comunitario. 
conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave


Wilder Olave en la memoria de la juventud y pueblo de Inzá

Wilder Olave el joven alegre, bromista, estudioso y soñador, Sin Olvido

viernes, 15 de enero de 2016

Manuel Gustavo Chacón

Foto: hijosbogota.org  y archivo Familia Chacón
Enero 15 1988 - Enero 15 2016


Hoy hace 28 años Manuel Gustavo Chacón fue asesinado en el centro de Barrancabermeja tras recibir una llamada telefónica falsa en la que lo solicitaban en el Banco de los Trabajadores para resolver un supuesto problema.



Manuel Gustavo Chacón nacido en Charalá Santander en marzo de 1953 llego a los 25 años a la ciudad de Barrancabermeja en donde estudió metalistería en el SENA, posteriormente ingresó a la empresa ECOPETROL, en donde se vinculó a las luchas populares tomando como suyas las reclamaciones tanto laborales de la empresa en donde trabajaba, como las sociales; además de ser dirigente de la subdirectiva de la USO en Barrancabermeja se destacaba por ser cantautor y poeta.


Manuel Gustavo dirigía los paros cívicos, por el derecho a la vida, por mejores servicios públicos, esto lo hizo muy cercano a los sectores populares ganándose el apodo de “El loco Chacón” y el aprecio y el cariño de las diferentes personas, siendo conocido como el dirigente social preocupado por los derechos de las comunidades y por organizar a los sectores excluidos.

El 15 de Enero de 1988 Manuel Gustavo se encontraba en la sede de la Unión Sindical Obrera después de recibir una llamada telefónica solicitándole su presencia inmediata en el Banco de los Trabajadores a donde se dirigió junto con Luis Eduardo Galindo; al llegar al banco notaron que la llamada era falsa y pensaron que se trataba de una broma.

Encontrándose en el centro de la ciudad aprovecharon para cobrar la quincena, Luis Eduardo se quedo en el banco mientras que Manuel Gustavo se dirigió a un almacén de ropa en el que se encontraba comprando unas prendas para sus hijos, y quedó de encontrarse más tarde con su compañero para realizar gestiones del sindicato.

Hacia las 10:15 a.m Manuel se encontraba en un puesto de revistas que acostumbraba visitar, mientras miraba las revistas se estacionó a su lado una camioneta Toyota cuatro puertas de color azul, al lado de ésta dos motos y una camioneta de la Armada Nacional de color blanco. Desde la camioneta azul bajaron 5 hombres que le propiciaron 21 disparos.

Manuel Gustavo fue llevado por compañeros de la USO al Policlínico de ECOPETROL en donde murió hacia las 11 de la mañana.

Los victimarios huyeron sin que la fuerza pública que se encontraba cerca de este lugar lo impidiera, la camioneta azul se dirigió al Batallón Nueva Granada, en donde se detuvo unos minutos mientras algunos participantes del asesinato bajaran luego continuó su camino hacia la Refinería.

El dueño del puesto de revistas y demás testigos afirman que la camioneta azul era conducida por el sub oficial de la Armada Pablo Francisco Pérez, posteriormente se conoció que Robinson Rueda fue uno de los autores materiales.

Tras el asesinato de Manuel Gustavo sus compañeros de sindicato convocaron al pueblo de Barrancabermeja a sumarse a un paro cívico que permaneció hasta el 19 de enero en el que expresaban su rechazo por este crimen, señalando a los responsables y exigiendo justicia y la desmilitarización de la ciudad. Entre tanto militares dispararon a la sede sindical en donde se velaba a Manuel, atacando desde las tanquetas a los asistentes, en este accionar represivo un menor de edad, Jhon Jairo Vanegas, perdió la vida y detuvieron a 14 personas más.

Con el levantamiento del paro inicio la investigación por parte del Juzagdo Sexto de instrucción Criminal, con el apoyo del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, durante la investigación se recibieron testimonios en los que se debelaba la participación por acción y omisión de unidades militares y de policía.

Las pruebas obtenidas por civiles en contra de otros responsables como, el Teniente Coronel Eduardo Santos Quiñones Comandante del Batallón Nueva Granada; el Capitán José Gustavo Casariego Rojas, Comandante de la Flotilla Fluvial del Magdalena Medio de la Armada Nacional; el Teniente Jairo Salazar Medina y el suboficial Pedro Palma, ambos S-3 de la Flotilla Fluvial de la Armada Nacional, no fueron tenidas en cuenta.

De la misma manera no se investigó al Capitán José Oswaldo Reyes Pinilla, Comandante de la Estación de Policía de la Refinería; al Teniente Raúl Baquero Baquero, subcomandante de la misma Estación; a los agentes José Ananías Ramírez, Rodrigo Guzmán Ramírez, Carlos Lozano Mayorga, José Guasca Beltrán y Marco Aurelio Briceño, adscritos a la Estación de la Refinería, perteneciente al IV Distrito de la Policía.

Hoy después de 28 años el asesinato de Manuel Gustavo sigue en la absoluta impunidad, de 5 sicarios solo un militar, perteneciente a la Armada Nacional fue condenado y el caso se encuentra archivado.

Manuel Gustavo Chacón en la Memoria.
Manuel Gustavo Chacón Sin Olvido.