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viernes, 9 de agosto de 2019

Ulpiano Ortiz Fajardo y Jairo Alexis Castro



9 de agosto de 2007

El 9 de agosto de 2007 en horas de la mañana Ulpiano Ortiz Fajardo salió de su casa, en el caso urbano del municipio de Piendamó, departamento de Cauca, para empezar su jornada de trabajo como comerciante de calzado y ropa, se dirigió a la Galería, a “La 13” en la ciudad de Popayán.

Luego de pasar por este lugar se dirigió a la Clínica La Estancia para visitar a su hijo Bryan Ortiz, que se encontraba herido por un accidente de tránsito. Ulpiano fue privado de su libertad junto a Jairo Alexis Castro Concha y posteriormente ejecutados extrajudicialmente por militares adscritos al Batallón de Alta Montaña No. 4. GR Benjamín Herrera Cortes de la Vigésima Novena Brigada, quienes, desarrollaban la Operación “Eclipse” a las 6:30 de la tarde.

Posteriormente, los militares presentaron a Ulpiano y a Jairo como “guerrilleros del ELN dados de baja en combate”. El hecho fue anunciado en diversos medios de comunicación y el 10 de agosto de 2007 hacia las 5:30 de la mañana los familiares de Ulpiano y de Jairo fueron informados de lo ocurrido.

En este mes inicialmente se presentó un informe ejecutivo por la Policía Judicial de la unidad de Timbío a la Fiscalía Seccional de Popayán, posteriormente se solicitó que la Fiscalía 51 Especializada en la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que continuará la investigación, sin embargo, no se hizo imputación de cargos, pese a que se reconoció la participación de Juan Pablo Carmona, Daniel Ramos, Jhon Janner Gutiérrez, José Elvis Palacio, Misael Hernández, Wilson Manrique y el teniente coronel Martín Hernando Nieto, quien ordenó la operación militar.

A pesar de las inconsistencias en el caso y de los múltiples elementos probatorios presentados que señalaban la ejecución extrajudicial, ni los altos mandos, ni los militares partícipes en el hecho fueron responsabilizados por el atroz hecho contra Ulpiano y Jairo Alexis, su caso es impune y debido a la falta de reconocimiento de los hechos, la historia se repite con civiles inocentes, mientras la memoria de Ulpiano y Jairo reclama  justicia y verdad.

Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro en la Memoria.
Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro Sin Olvido.

domingo, 17 de enero de 2016

Wilder Eduardo Olave Gutiérrez

17 de enero 2014 - 17 de enero 2016

A dos años del asesinato de Wilder Olave a manos de militares de la brigada 29 del ejército nacional de Colombia, peregrinaron las comunidades del Carmen de Viborá, Pedregal, San Antonio y  la Palmera del municipio de Inzá; de Monserrate Huila y Bogotá, a cumplir uno de tantos sueños truncados por un accionar sistemático del aparato militar en Colombia, los llamados “falsos positivos” que en las normas del derecho internacional de los derechos humanos son concebidos como ejecuciones extrajudiciales. Se peregrinó desde el caserío de Carmen de Viborá de donde es oriundo Wilder y su familia y lugar donde fue asesinado el 17 de enero de 2014, al santuario de Nátaga, en el municipio de La Plata Huila.

Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave
Se partió con la ilusión de llegar al lugar donde Wilder soñó ir desde pequeño,  recordando su alegría, su dinamismo, su compromiso en el colegio donde estudió, Wilder estuvo presente en la memoria de todos y todas quienes participaron en esta peregrinación.

Con el profundo dolor que despierta perder un ser querido en estas circunstancias, la alegría de Wilder se manifestó en la presencia de niñas, niños, jóvenes, adultos, personas campesinas, sencillas, humildes, honorables, soñadoras y constructoras de paz que evocaron su vida con este pequeño homenaje, así entonces con un acto litúrgico como signo de su espiritualidad e identidad de una de sus prácticas se compartieron interrogantes, impresiones, sensaciones, pensamientos, deseos por un país más justo, por una humanidad más humana, por un mundo más habitable donde no haya acaparadores, injustos, abusadores y explotadores de los recursos naturales; donde todos se junten y la vida sea respetada, donde no se asesinen los sueños de los niños, los jóvenes y las comunidades, donde los verdaderos habitantes de los territorios puedan vivir y existir en el con sus generaciones por venir, sin temores.
Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave

Estas intenciones motivaron la continuidad de la celebración por la vida de Wilder, en la que desde lo más profundo y sincero del ser se manifestó la angustia por el crimen cometido, por la impotencia sentida, por la rabia contenida de saber que el derecho a la vida no es más que un lema en un estado social de derecho que recurre a estas sistemáticas prácticas con el fin de demostrar eficiencia en su  política de seguridad y prosperidad democrática.

La peregrinación como sentido de partida hacia un encuentro con algo, o alguien, convocó a la unidad, a la solidaridad, al acompañamiento, a hacer sentir menos dolor en el sufrimiento y a animar desde la fe y la esperanza la búsqueda de verdad, justicia y reparación de este hecho. Se cumplió con un momento de muchos que vendrán, en el que la palabra permitió el desahogo de una mujer, la madre de Wilder que en sus ojos empañados por las lágrimas manifestó, ”este es un momento inexplicable, es triste y doloroso, pero al mismo tiempo de alegría por haber cumplido uno de los sueños de mi hijo Wilder, no quiero quedarme sola, pero solo quiero reiterar como se lo aseguré a mi hijo el día de su muerte, no descansaré hasta ver justicia y saber la verdad de lo que le sucedió”.
En este bello territorio se manifestó la solidaridad con la familia de Wilder, con su comunidad y como en un pacto establecido quedo el compromiso y el reto desafiante de acompañar esta difícil pero digna caminada por el derecho a la justicia, a la verdad, a la reparación integral y a velar porque en Colombia, estos signos de esperanza que se encienden en la transformación del dolor por alegría, de tristeza en esperanza, de amargura en ilusiones, de la injusticia en verdadera justicia, de la mentira en verdad, sean los pasos por un país distinto y en paz, donde la población infantil no pierda el derecho a vivir su niñez con tranquilidad, donde la juventud pueda cumplir sus sueños educándose, recibiendo las oportunidades y reconocimiento que se merecen por su alegría, sus habilidades, su libertad, sus pensamientos, sin ningún tipo de temor; porque se muera de muerte natural, no por una criminal política de Estado que fractura la  vida natural, que rompe el tejido familiar y comunitario. 
conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave


Wilder Olave en la memoria de la juventud y pueblo de Inzá

Wilder Olave el joven alegre, bromista, estudioso y soñador, Sin Olvido