martes, 14 de mayo de 2019

Benedicta Joya Aponte

Foto: Vanguardia Liberal
Mayo 14 de 2013


El 14 de Mayo de 2013, en la vereda Montonera, ubicada a 15 kilómetros del casco urbano del municipio de Carcasí, en la Provincia de García Rovira, Departamento de Santander, fue asesinada Benedicta Joya Aponte hermana del religioso, defensor de Derechos Humanos y del medio ambiente, Pedro Elías Joya Aponte.

Esa noche, entre las 10:00 y 10:30 p.m paramilitares de los rastrojos llegaron hasta la humilde vivienda del padre Joya, casa en donde se estaba construyendo el Centro Formativo de Educación Popular para Líderes Regionales de la Provincia, allí se encontraba Benedicta Joya Aponte de 75 años quien horas atrás había despedido a su hermano el Padre Pedro Elías Joya Aponte, quien se dirigía hacia Málaga con destino a Bogotá para participar del Foro Ecuménico por la Paz.

Los paramilitares ingresaron violentamente a la casa, y al no encontrar al padre Pedro Elías, procedieron a desnudar a Benedicta, quien era su única compañía, probablemente la señora, fue abusada sexualmente y posteriormente asesinada con un arma corto punzante. Su cuerpo fue roseado con alcohol para luego prenderle fuego.

No siendo suficiente los paramilitares antes de marcharse, escribieron en una pared de la casa con la sangre de Bernarda: “Fuera guerrillo”.

Minutos después habitantes de alrededor avisaron de este asesinato a las autoridades, el levantamiento y las indagaciones hechas por la DIJIN duraron 9 horas, el cuerpo de Benedicta fue llevado a medicina legal, en donde procedieron a hacer la autopsia.

Ese mismo día el comandante de la Policía de Santander, el Coronel Édgar Nieto envió al sitio una comisión especial de investigación, 6 días después, el Coronel afirmó que el asesino había sido un primo de las víctimas, y se trataba de Jorge Luis Joya Sánchez, quien fue judicializado por homicidio agravado, el 26 de noviembre de 2013 fue condenado a 33 años de prisión, sin embargo se espera a que el condenado revele a nombre de quien actuó.

Estas fueron las palabras del abogado Carrillo el día de la condena de Jorge Luis Joya: “Queremos dejar constancia que hacemos un llamamiento a la conciencia del hoy condenado, para que posteriormente pueda colaborar, ayudándonos a identificar a nombre de quien actuó, nosotros consideramos que esta persona que hoy fue condenada cometió un acto de terror y de salvajismo, y nosotros consideramos que perfectamente él está obedeciendo al llamado y las orientaciones de fuerzas oscuras que quisieron intimidar a toda una región con una práctica terrorista y con el fin de acallar la actividad en defensa de la vida, la naturaleza y de los derechos humanos de la comunidad, que viene desempeñando durante toda su vida el padre Pedro Elías Joya"

Frente a la condena el representante legal del padre Pedro Elías expresó "Aceptamos la decisión del señor Juez, pero dejamos constancia que sucedieron otros hechos que no fueron investigados a profundidad, por falta de evidencia física, me refiero a la confesión del condenado, en el sentido que la víctima había sido objeto de violación, previamente puesta en estado de indefensión, pero desafortunadamente, por destrucción de los tejidos de la víctima por quemaduras de tercer grado del abdomen hacia abajo, creo que ha sido prácticamente imposible que el Instituto de Medicina Legal haya podido obtener evidencias de violencia carnal"

El padre Pedro Elías ha sido amenazado en repetidas ocasiones por ser un luchador incansable por los derechos humanos de sus comunidades, por la paz y por la defensa del medio ambiente, la alimentación sana y la lucha contra los transgénicos.

En el mes de Diciembre de 2012 participó como integrante de la delegación de la Coalición de Movimientos y Organizaciones de Colombia COMOSOC en el marco del Foro Agrario en Bogotá convocado por PNUD, la Universidad Nacional y la mesa de diálogos en la Habana.

Tan pronto como supo de la noticia fue entrevistado por diferentes medios locales y regionales y ha manifestado con valentía que seguirá adelante en su empeño por la paz y la defensa de los derechos humanos y convoca a la conformación del Comité de Derechos Humanos de Centro Oriente colombiano en la ciudad de Málaga.

Hoy recordamos este crimen atroz contra esta mujer sola e indefensa y replicamos la solicitud de diversas organizaciones sociales y populares para que se desmantelen totalmente los grupos paramilitares con todos sus vínculos privados y estatales y que se apoyen decididamente los procesos de diálogo que puedan llevar a la incorporación de los grupos guerrilleros a la vida política legal con el fin de que podamos tener algún día una paz verdadera y sostenible, sustentada en la justicia social y en una verdadera ética.


Compartimos comunicado hecho por el Padre Pedro Elías Joya:

COMUNICADO DEL PRESBITERO PEDRO ELÍAS JOYA A LA OPINIÓN
PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

"La verdad os hará libres": Evangelio del Reino.

Ante la Opinión Pública de Colombia y el mundo, también consternada por la barbarie con que fue sacrificada mi inocente y mártir hermana BENEDICTA JOYA APONTE, de 75 años, me permito manifestar, en nombre de la verdad, que por el testimonio masivo de la comunidad y la pronta investigación de las autoridades y nuestra propia investigación, está identificado y detenido el autor material de este horrendo crimen y atento espero que pronto sean identificados los autores intelectuales.

El autor material es una criatura de la propia familia que había llegado a la comunidad después de una larga ausencia, con todas las características de los monstruos humanos fruto de la degradación ética, social y moral de nuestra sociedad como consecuencia de la guerra fratricida que desangra a Colombia desde hace 60 años y que apenas hoy parece hallar el camino de la paz que es el camino de la verdad. Un joven con difíciles y complicados problemas de formación en su hogar, dominante y conflictivo, de poca disciplina y amor al trabajo, envuelto en andanzas perversas, con experiencia trágica en trabajo con bandas criminales y grupos paramilitares como él mismo lo ha manifestado en sus continuas borracheras y salvado milagrosamente de una pelea en Bogotá en la que fue gravemente apuñalado.

Una criatura con un prontuario terrible y un alma cerrada a la luz que no pudo comprender la grandeza de la bondad con que mi hermana y un servidor le compartíamos el pan, la casa, la confianza, los ideales, el trabajo y los sueños. Un ser humano con la enfermedad de un psicópata, insensible, desalmado y cruel, sediento de sangre y con permanentes impulsos de matar, en fin, un espejo perfecto de la dantesca deshumanización de esta guerra sostenida por la injusticia que ha llenado a Colombia de masacres, de fosas comunes, de amenazados de muerte, de desplazados y de víctimas de toda clase de crímenes de lesa humanidad multiplicados a la sombra de la impunidad y un obrero más de la gigantesca maquinaria de muerte sostenida por poderosos guerreristas que se han lucrado con el sistema de muerte y que hoy combaten con nuevos planes siniestros el proceso de paz y de esperanza que respalda toda la comunidad internacional.

Pido a los Cielos que la sangre inocente y pura de mi hermana y la de más de un millón de victimas desde la muerte del gran profeta de la verdad Jorge Eliécer Gaitán, abone el terreno para que por fin florezca la paz como obra de la justicia.

Benedicta seguirá viva en nuestras luchas y el trabajo de Pedro. La muerte no tendrá la última palabra.

Benedicta Joya en la memoria
Benedicta Joya Sin Olvido


sábado, 27 de abril de 2019

José Calixto Cueltán Imbacuán

Abril 27 de 1996 
Indígena, animador parroquial, defensor de la vida y del territorio, asesinado por el Ejército nacional. 

La voz de la sangre de tu hermano derramada en tierra, clama justicia, dice el Génesis, es el clamor de su seis hijos y su esposa, es el murmullo que se escucha en los espacios de la memoria que hoy se perpetúa entre las fumigaciones, entre el terror, la apropiación de tierras, la destrucciones de vida humana y la biodiversidad.

El 27 de abril de 1996, unidades militares del Ejército Nacional ejecutaron a José Calixto Cueltán Imbacuán, indígena del pueblo de los Pastos, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Isidro, Municipio Valle del Guamuez, y miembro de la Asociación Campesina para el Desarrollo Integral del Sur del Putumayo, ACADISP. 

Calixto en horas de la mañana estaba buscando un ternero para la fiesta de la junta de acción comunal, se encontraba junto con su hermano llevando unos novillos, cuando se encontró con los militares. José separó a los novillos de tal manera que éstos no afectara a los militares, a cambio recibió toda clase de insultos e improperios por parte de los regulares, a lo que éste les exigió respeto. 

En el acto uno de los uniformados disparó su fusil, la bala atravesó un novillo y alcanzó a herir mortalmente a Calixto. Prueba, inequívoca del abuso del poder y de la violencia de lesa humanidad que han utilizado históricamente las fuerzas armadas.

Mientras su hermano corría en busca de ayuda hacia la comunidad, los militares, revistieron el cuerpo de José con prendas militares. Inmediatamente, modificada la escena del crimen de Estado, los militares iniciaron la campaña psicológica para tergiversar la realidad, informando a los pobladores que habían herido a un guerrillero y otros indicaron que había sido una persona dada de baja en combate, impidiendo así que los vecinos se acercaran al cuerpo de Calixto. 

Cuando al lugar se acercó un automotor la comunidad se percató que aun José presentaba signos vitales, decidieron subirlo al carro por la fuerza y así obligar a los militares a llevarlo de urgencia al hospital. Antes de ingresar a la clínica Calixto fallece.

Siendo las 9 a.m. efectivos del ejército lo presentaron como guerrillero dado de baja en el caserío de Costa Rica, municipio del Valle del Guamuez. Cuando las autoridades civiles se enteraron del crimen asumieron el trámite de recuperación del cuerpo ante los militares. 

Este crimen permanece en la impunidad, las lógicas de operación militar en el Putumayo reeditan esas prácticas de terror años después y los mandos de las estructuras armadas institucionales han sido ascendidos y gozan de los privilegios

Su sangre derramada ha sido semilla de fortaleza, esperanza y resistencia para la comunidad, su voz profética y martirial no ha callado, sigue susurrando entre las filigranas de la dignidad que enfrentan el terror.

José Calixto Cueltán Imbacuán en la memoria
José Calixto Cueltán Imbacuán Sin Olvido 

viernes, 26 de abril de 2019

Carlos Pizarro Leongómez

Abril 26 de 1990

Carlos Pizarro Leongómez nacido en la ciudad de Cartagena el 6 de Junio de 1951 inició sus estudios en la facultad de Derecho en la Universidad Javeriana en donde participó de primera y única huelga estudiantil de la institución esta actividad revolucionaria le costó su expulsión. 

Después ingresa a la Universidad Nacional de Colombia, donde culmina sus estudios, allí alimentó su interés por la vida política y empezó a vincularse activamente a organizaciones como la JUCO, que avivaron su pasión y sus convicciones sobre una Colombia distinta. 

Tras militar en las FARC y diferir con sus comandantes en la forma que llevaban sus acciones, Pizarro, junto con Jaime Bateman, Álvaro Fayad, Bernardo Jaramillo y otros, fundan el Movimiento 19 de Abril, M-19.

Carlos Pizarro, se convirtió rápidamente en uno de los más importantes dirigentes del M-19. En septiembre de 1979 en el gobierno de Julio César Turbay, fue capturado y llevado a la cárcel La Picota, en Bogotá, en donde permaneció detenido 3 años.

Carlos Pizarro siguió insistiendo en establecer un dialogo por la paz, en 1900 un sueño nuevo que forjaban desde sus ideas de revolución dejando las armas y conformando el partido de la Alianza Democrática M-19, año en que se lanzó como candidato a las elecciones de alcaldía en Bogotá y posteriormente como candidato a la presidencia. Durante su campaña siempre afirmo: "Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo: que la vida no sea asesinada en primavera".

La estrategia paramilitar que lo asesinó, se justificó en una supuesta política doble por parte de la Unión Patriótica y en general de aquellos partidos que aún hoy, representan la oposición colombiana. 

La represión, convertida en balas, asesinó a Carlos Pizarro Leongómez el 26 de Abril de 1990, siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, un día oscuro para nuestra historia, balas para el cuerpo de un hombre, gritos de muerte para una multitud.

Su avión de Bogotá a Barranquilla no había despegado, y ya Gerardo Gutiérrez Uribe, alias Yerri, había disparado hacia el candidato presidencial por órdenes de Carlos Castaño Gil, jefe de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU). El verdugo de Pizarro sin embargo, fue asesinado recibiendo cuatro disparos por Jaime Ernesto Gómez Múñoz, exagente del DAS y ex escolta del candidato. 

Ese día se aniquilaron los anhelos de este hombre de 39 años que tenía para un pueblo entero. Corrió la gente por la calle, cantando su nombre, llorando su adiós, gritando en nombre de un pueblo dolido y cansado, abrazando todavía los sueños firmes.

Años de dolor que hoy se despiertan con esperanzas de paz, aún hoy queremos hacernos responsables de una actitud política de paz, de justicia. Donde se nos exige creer y actuar por un país diferente, no hemos olvidado, no hemos dejado de soñar y no vamos a dejar de trabajar.

Recordamos a Carlos Pizarro, pues en nuestro tiempo, todavía tiene qué decirnos, más de dos décadas después de exigir una constituyente, seguimos siendo llamados a la paz, un proceso que requiere de coherencia, de voluntad, de justicia y de memoria.

Carlos Pizarro, en la memoria
Carlos Pizarro Sin Olvido

miércoles, 24 de abril de 2019

Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas


24 de abril de 1991


El 24 de Abril de 1991, el Periodista Julio Daniel Chaparro Hurtado y el fotógrafo Jorge Enrique Torres Navas fueron asesinados en Segovia, Antioquia, mientras ejecutaban una labor periodística sobre la historia de la violencia de esta zona para el diario El Espectador


Segovia, municipio del nordeste antioqueño, no solo fue epicentro de una amplia agitación social por parte de diversos movimientos de izquierda (campesinos, obrero-patronales e incluso estudiantiles) que en la década de los 80 se manifestaban con rigor y alcanzaban significativa representación política en el pueblo minero. El 11 de noviembre de 1988, Segovia fue epicentro de una atroz masacre perpetrada por grupos paramilitares de la familia Castaño.

Su viaje tenía el objetivo de informar cómo paso la violencia en estas comunidades, luego de su paso por varios pueblos y corregimientos del país, en donde se toparon con diferentes grupos armados como narcotraficantes, paramilitares, militares y guerrilleros se dieron cuenta que esta era guerra sin salida, pero que aun así las diferentes comunidades continuaban su vida resistiendo. 

Jorge Enrique recibió varios reconocimientos y premios, entre ellos el premio Planeta, por lo que fue un reconocido fotógrafo.

Julio Daniel nació en Sogamoso, en su juventud hizo parte de la Juventud Comunista, JUCO, estudió Lingüística y Literatura en la Universidad de la Sabana, fue reconocido por sus poesías y sus crónicas periodísticas, por lo que trabajo en el Espectador desde 1990. Fue cercano a la Unión Patriótica  fundó la Revista Oriente en la ciudad de Villavicencio, publicó los libros “Y éramos como soles” en 1986, “País de mis ojos” en 1988 y “Árbol ávido” en 1991.

El 24 de abril de 1991 fueron asesinados Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas, sus cuerpos fueron dejados a la deriva, hasta las 10:30 de la noche llegó un policía que hizo el levantamiento de los cadáveres. Una jueza de instrucción criminal asumió el caso 24 horas más tarde.


Sin una investigación formal el rumor de que los autores habían sido miembros de las FARC-EP, quienes supuestamente los habían confundido con agentes de inteligencia militar.



A esta supuesta pista contribuyeron rápidamente dos hechos. Las declaraciones del comandante de la Policía de Segovia, quien entonces manifestó que en el último año no se había sentido acción de grupo paramilitar alguno y éstos delinquían muy lejos; y el falso informe que habrían suministrado milicianos del ELN a las FARC, en el sentido de que habían visto a los periodistas en la XIV Brigada del Ejército en Puerto Berrío. El IV frente de las FARC xpidió un comunicado para negar su autoría en los crímenes, que poco o nada fue tenido en cuenta.

A raíz del doble asesinato, el entonces presidente César Gaviria hizo pública una declaración comprometiéndose a una “investigación completa y pronta para detener, juzgar y condenar a los culpables de esta agresión contra la libertad de prensa”. En 2018 el caso fue declarado como crimen de guerra, por tanto, debe continuarse con el esclarecimiento de los hechos y responsabilidades, se espera que no haya más impunidad. 

El asesinato de Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas, a partir de determinarse como crimen de guerra en 2018 por la Fiscalía General de la Nación, indicó que este fue perpetrado por el comando central (Coce) de la guerrilla del ELN, por ello hasta febrero de 2019, el Fiscal 6 Especializado contra Violaciones a Derechos Humanos, decidió hacer apertura de indagatoria a Israel Ramírez alias "Pablo Beltrán", Nicolás Rodríguez alias "Gabino" y Eliécer Chamorro alias "Antonio García", miembros del ELN, emitiendo orden de captura para que comparezcan al proceso. 


Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas en la Memoria.

Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas Sin Olvido.

martes, 23 de abril de 2019

Guillermo Rivera Fúquene

Abril 22 de 2008 


El 22 de Abril de 2008 el líder sindical y político Guillermo Rivera Fúquene fue desaparecido en la Carrera 25 sur No. 51 – 80, en el sector del Tunal en la ciudad de Bogotá mientras trotaba luego de dejar a su hija menor en la ruta del colegio.

Guillermo Rivera era esposo de Sonia Betancur, y padre de dos niñas; fue economista de la Universidad Autónoma, y además cursó una maestría en la Universidad Javeriana, hizo parte del sindicato de la Contralaría de Bogotá, mientras era militante del Partido Comunista Colombiano y del Polo Democrático Alternativo.

El 22 de Abril, no solo se perdió a un líder y asesor político, se perdió un excelente esposo, padre y amigo, que en horas de la mañana llevó a su hija menor a esperar la ruta del colegio, y luego de esto trotó en el barrio en el que vivía en donde creía estaba a salvo, no sabía que agentes policiales lo obligarían a subirse en una patrulla, que lo llevó camino a su ejecución.

Testigos que se encontraban a las afueras del Conjunto Multifamiliar Norte de Santander, ubicado en Bogotá y una cámara de seguridad, proporcionaron las pruebas suficientes para que ese mismo día la Comisión Búsqueda de Personas Desaparecidas (CBPD) iniciara la búsqueda urgente de Guillermo Rivera Fúquene ante el Físcal 98 de Unidad Nacional de Derechos Humanos, aun así la búsqueda fue inútil.

El 24 de Abril fueron encontrados los restos de Guillermo Rivera en un botadero de basura en la vía al Río Combeiba en al caserío de Totumo,  que evidenciaron los maltratos y las diferentes torturas que recibió su humanidad como golpes en el rostro y contusiones en diferentes partes del cuerpo, y signos de muerte por estrangulamiento.

Dos días después, el 26 de Abril fue entregado como NN al cementerio San Bonifacio de Ibagué.

84 días después de su desaparición, el 15 de Julio la Fiscalía dactilar, y así pudieron comprobar que se trataba del cadáver de Guillermo Rivera, finalmente sus restos fueron sepultados en Bogotá el 17 de Julio de 2008. En 2015 el crimen fue condenado por las fuerzas políticas y sociales en Bogotá, sin embargo, el crimen continúa en la impunidad.

Cada año su familia, amigos, vecinos y defensores de Derechos Humanos recuerdan a Guillermo Rivera Fúquene, pegando su fotografía en el lugar que fue visto con vida por última vez.


Guillermo Rivera Fúquene en la Memoria.
Guillermo Rivera Fúquene Sin Olvido.

sábado, 20 de abril de 2019

Eduardo Ávila Fonseca

Abril 20 de 1993

Eduardo Ávila Fonseca había sido el guardaespaldas de Carlos Pizarro León Gómez candidato a la presidencia por el partido Alianza Democrática M-19. Fue detenido y desaparecido el 20 de Abril de 1993, visto por última vez a las seis de la tarde por su hermana. Ese día fue abordado por cuatro hombres en la carrera 13 con 63 en la ciudad de Bogotá, ellos, vestidos de civiles y con armas, obligaron a Eduardo a subir a un taxi, lo subieron a la fuerza al vehículo mientras lo golpeaban y posteriormente lo desaparecieron.


Su familia fue informada de su detención dos horas después y decidieron empezar una búsqueda larga, angustiosa y sin respuestas, dónde nadie les dio razón de Eduardo.

Luego de lo sucedido, emergieron múltiples versiones, pero debido al incansable deseo de la familia por encontrar la verdad, se pudo conocer que Eduardo fue detenido y desaparecido por agentes de la SIJIN.

Su cuerpo sin vida fue encontrado tiempo después, sin hallar respuesta alguna del porqué de su detención, desaparición y ejecución extrajudicial.  Años después la búsqueda incansable por esa verdad y de persistencia para que existan procesos de investigación que lleve al esclarecimiento de los hechos y a la Justicia, no se ha logrado esclarecer la verdad.

Colombia, un país que insiste una vez más en transformar este contexto que nos aflige a todos y a todas, que se ha llevado campesinos, campesinas, indígenas, mujeres y hombres. Paz con justicia social, es el reclamo de una Colombia que está cansada de sufrir, de cientos que lloran a sus hermanos y a sus líderes.

Hoy entonces, recordando a Eduardo Ávila, debe ser significado no de un sueño, sino un impulso real a trabajar, a cuestionar, a denunciar.

Las palabras de Gladys Ávila Fonseca hermana de Eduardo, hoy tiene más significado que nunca, que nos llama como pueblo, que reclama del Estado respeto,

Hasta que nuestra patria Colombia, escuche la voz del dolor, hasta que no desaparezcan más, hasta cuando se permita pensar, hasta cuando no se violen los derechos humanos, hasta cuando exista justicia y verdad. Eduardo Ávila, seguirá presente en la memoria. Eduardo una víctima más del crimen de estado en Colombia.

Eduardo Ávila, Fonseca en la Memoria
Eduardo Ávila Fonseca Sin Olvido.

viernes, 19 de abril de 2019

Masacre de jóvenes Punta del Este

19 de abril 2005

El 19 de abril, en la ciudad de Buenaventura, departamento del valle, asesinaron a once jóvenes, los cuales sus cuerpos fueron encontrados dos días después junto a un joven más, aparentemente asesinado el día anterior.

El atroz asesinato de estos doce jóvenes corresponde al accionar de estructuras de estrategias militares encubierta de tipo paramilitar en Buenaventura, en un contexto de aplicación de la política de “Seguridad Democrática”, de la red de informantes y cooperantes implementada por el gobierno colombiano.

Han pasado los años sin esclarecer ninguna verdad, un hecho violento, una injusticia, que desde aquel martes 19 de abril, cuando dos hombres llegaron hacia el mediodía al barrio Punta del Este de la ciudad de Buenaventura, y a base de  engaños sacaron del barrio a 11 jóvenes, entre 18 y 21 años de edad , con la excusa de jugar un partido de futbol en la localidad de Dagua en el  departamento del valle, con la promesa de pagarles doscientos mil pesos, sin pensar que la muerte estaba recorriendo sus respiros.

Ese día los jóvenes fueron engañados uno por uno en el barrio Punta del Este, por personas que se movilizaban en una motocicleta y reunidos frente a una casa ubicada en el barrio Santa Cruz, en Buenaventura. En ese lugar los estaban esperando varios hombres, quienes los invitaron abordar un colectivo de servicio público que los llevaría al sitio donde se realizaría el partido de fútbol bajo prometiendo que el ganador se llevaría un monto de doscientos mil pesos.

Los jóvenes que murieron en ese fastidio día fueron: RODOLFO VALENCIA BENITEZ, VICTOR ALFONSO ANGULO MOSQUERA, LUIS MARIO GARCIA VALENCIA, HUGO ARMANDO MONDRAGON VALENCIA, PEDRO LUIS ARAMBURO CANGA, RUBEN DARIO VALENCIA ARAMBURO, CARLOS JAVIER SEGURA BELALCAZAR, MANUEL CONCEPCIÓN RENTERIA VALENCIA, MANUEL JAIR ANGULO MONDRAGÓN, CARLOS ARBEY VALENCIA GARCIA y LEONEL GARCIA. 

Cuando se encontraban a las afueras de la ciudad el vehículo fue desviado de la ruta y abordado por cuatro hombres armados que se identificaron como paramilitares. Las unidades de estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, desviaron el vehículo hasta el estero de San Antonio-bodegas de Cilano, sitio que se conoce en Buenaventura como el cementerio clandestino creado por las estructuras paramilitares.

Al llegar al sitio, los obligaron bajar del vehículo a los jóvenes. Con los cordones de sus propios zapatos, les ataron las manos a la espalda y de forma abrupta los obligaron a tirarse al piso y posteriormente se dispusieron a asesinarlos con disparos a quemarropa en la cabeza.

Los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron arrojados al mar, sin piedad alguna, sin sepultura digna, sin decir las últimas palabras, sin despedirse del mundo externo, sin cumplir los sueños, sin construir una vida digna y sin el derecho a seguir viviendo.

Dos días después, los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron encontrados junto a otro cadáver, otro joven asesinado por las mismas estructuras, parece ser que su asesinato fue el 18 de abril ya que la fecha no pudo ser identificada.

La impunidad del crimen la afianzo el Juzgado Segundo Penal del Circuito especializado de Buga (Valle), al no reconocer que la autoría de la masacre fue responsabilidad de las estructuras paramilitares que actuaron y en la actualidad siguen actuando en ese puerto del pacífico.

La investigación que fue iniciada con el radicado No.2164 por parte de la fiscalía 38 de la unidad nacional de derechos humanos de la fiscalía con sede en Cali. El investigador dijo tener los méritos suficientes para decidir la ruptura de la unidad procesal y pasar a juicio, en la premura de mostrar resultados, a nueve paramilitares varios de los cuales habían participado en procesos públicos de desmovilización con el gobierno.

En el radicado No. 2006-00117, el Juzgado Segundo Penal de Circuito Especializado de Buga, adelantó la etapa de juicio y declaró sentencia condenatoria contra cuatro de los paramilitares, sin embargo dejó muy claro que para él no hay méritos en la investigación adelantada por la fiscalía que comprueben la pertenencia de los condenados a estructuras paramilitares, por lo que su actuación obedeció a juicios de delincuencia común.

La corrupción, mentira, injusticia, impunidad, navegan dentro de este hecho, acontecimiento macabro de seres insensatos, acto bullidor que dejó marca en todo un pueblo, un país y en los corazones de sus familiares que día a día derraman lagrimas de recuerdos y sufrimiento deseando que sus muertes no fuesen reales.

Los condenados a cuarenta años de prisión fueron: JOSE RAMON RENTERIA VALENCIA, GUIDO FRANCOIS MATAMBA MANYOMA, CARLOS JAVIER CAICEDO GRANADOS Y DAGOBERTO CAICEDO BENITEZ, por delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones.

Del mismo modo, el juez remitió a los restantes cinco paramilitares, uno de los cuales se reconoció como desmovilizado del “Bloque Calima” y conocido como ¨ el chespi¨, su verdadero nombre es JEFFERSON BONILLA GÓMEZ. También fueron absueltos los paramilitares EVERT GONZALEZ VALENCIA, MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, GOBERT CARABALI GOMEZ Y HAROLD WILSON CASTILLO FIGUEROA. Esta decisión fue tomada por el juez cuando afirmó que no se encontraron méritos que demostraran su pertenencia a un grupo paramilitar ni participación en la masacre.

La Sentencia fue solicitada por la defensa de los victimarios y fue remitida al Tribunal Superior del Distrito de Buga- Valle, quien confirmó la sentencia de octubre de 2008. Tres de los cuatro condenados interpusieron recurso extraordinario de casación contra la decisión del Tribunal, el cual fue concedido el 02 de marzo del 2009.

Los familiares estaban en espera de la decisión del Tribunal Superior de Cali para que se ratificara la decisión de condena. Y pasaran los años y los familiares seguirán sin respuestas sobre el por qué fueron masacrados sus hijos, quienes dieron la orden, quiénes se han beneficiado con este crimen.

La justicia solo se ha dirigido algunos autores del crimen, los desconocen como parte de las estructuras paramilitares e hicieron ver este crimen como un ajuste de cuentas. No se ha indagado por la responsabilidad en acción y omisión de la policía del municipio de Buenaventura, además las estructuras que mantienen militarizada la vida de los pobladores del barrio Punta del Este y demás barrios de bajamar en este puerto del pacífico.

La Fiscalía dentro de la investigación, tan solo ubicó la “responsabilidad”, con frágil material evidenciable, en nueve paramilitares pertenecientes al denominado “Bloque Calima”, pero nunca los vinculó a quienes se han reconocido públicamente como sus comandantes, como el caso de Diego Murillo conocido como “DON BERNA” y de Éver Veloza o Hernán Hernández conocido como “H.H.”.

Hasta hoy no se ha judicializado a los autores intelectuales ni materiales el caso sigue en absoluta impunidad. Lo mismo ha sucedido con miles de muertes de jóvenes afrocolombianos y afrocolombianas que se encuentran actualmente en la impunidad. Las cifras de Medicina Legal, muestran que para el año 2006 hubo 592 asesinatos en Buenaventura, en el 2007 se presentaron 527 casos, en el 2008 el conflicto armado cobró 360 vidas y en el año 2009 los muertos por homicidios ascendieron a 321 casos, cifra dentro de la cual falta incluir 11 feminicidios. "Registros oficiales indican que entre los años 2003 y 2010 fueron asesinados 1.922 personas, de las cuales 1.338 eran jóvenes entre los 15 y los 35 años, lo que representa un 67% del total de las víctimas del periodo indicado", así lo afirman las organizaciones de comunidades, mujeres y grupos étnicos.

La impunidad de la masacre de los jóvenes de Punta del Este quedo en el olvido de la injusticia, garantiza la repetición una y otra vez de los crímenes, así se pretendan ocultar o disfrazar en la idea que obedece a pelea de “pandillas”, “delincuencia común” o“bandas emergentes”. Queda en las familias y en los pobladores afrodescendientes del barrio Punta del Este en Buenaventura, la afirmación de la memoria como resistencia a la impunidad que se impone desde el aparato de la No-Justicia, como respuesta a la militarización de la vida de los afrodescendientes, como denuncia ante los anuncios de repetición a través de la mal llamada “limpieza social”. Nuevamente en las calles de Buenaventura, caminó la memoria de los jóvenes de Punta del Este, a través de sus madres, padres, hermanos, amigos y conocidos. Por ello nuevamente andará la memoria por los barrios de Buenaventura y en el Bajo Calima cuando se encuentren jóvenes sobrevivientes en una afirmación de la verdad, de la justicia y la exigencia de no repetición.

Jóvenes Punta del Este en la Memoria
Jóvenes Punta del Este Sin olvido