domingo, 24 de marzo de 2019

Monseñor Oscar Arnulfo Romero


24 de Marzo de 1980

San Romero de América

La voz de un pueblo reprimido, la voz de los pobres. La voz de San Romero de América años después ni las balas han podido callar.

Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo Salvadoreño, denunció la pobreza, la injusticia y la sangre que corrió por la tierra de su pueblo en manos de un gobierno violento y represivo. Comprendió que su Iglesia se construía de su gente, a los que estaban persiguiendo, desapareciendo y asesinando.

Un hombre convencido de que esa iglesia debía asumir entonces, también una postura política en defensa del desfavorecido, del que no tenía voz, un hombre que hizo ver la posibilidad de aspirar y construir nuevos pueblos libres.

Su lucha, era la lucha de su gente salvadoreña, su lucha, fue la razón por la que bajo las manos del gobierno y la orden del Mayor del Ejército Roberto D’Aubuisson, encontró la muerte. Mientras consagraba el vino y el pan, un hombre le disparó en el corazón, el 24 de Marzo de 1980, en la capilla del Hospital de La Divina Providencia.

Salvador lo lloraba y siguió sumido en la guerra hasta 1992, una guerra que dejó en impunidad el cobarde asesinato de Monseñor Romero, pero que nunca pudo oscurecer la verdad. En 1993, la comisión de la Verdad halló culpable al Escuadrón de la muerte, un grupo de militares y paramilitares de extrema derecha encargado de eliminar las amenazas de la oposición, dirigidos por el Mayor D’Aubuisson, también fundador del partido de la Alianza Republicana Nacionalista ARENA. Más adelante, en abril del 2000, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, hace responsable al Estado Salvadoreño por impedir la investigación, la justicia y la reparación. En el 2004 se indemniza a la familia de Monseñor y en 2009, casi treinta años después el Estado reconoce su responsabilidad en el homicidio.

Monseñor Romero sabía que su muerte se anunciaba, las amenazas eran incesantes, querían callar la verdad, él lo sabía y le dijo al Salvador “No creo en la muerte sin resurrección, si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”. Desafió el poder pusilánime de un gobierno ambicioso y opresivo, porque la verdad es subversiva; desafió el poder de la Iglesia, porque hizo de su gente la Iglesia. Cada 24 de marzo aunque se conmemora su muerte, también se celebra la vida, la resurrección, porque no resucitó en el pueblo salvadoreño, resucitó en todo el pueblo latinoamericano que se siguen inspirando en su última homilía, en su vida, en su templanza para continuar las luchas en defensa de los derechos humanos.

Monseñor Romero, en la memoria. 
Monseñor Romero Sin Olvido

sábado, 23 de marzo de 2019

Manuel y Samir Ruiz

23 de marzo 2012

El 23 de Marzo de 2012 cuando Manuel Ruiz, denunciante y reclamante de los territorios colectivos del Curvaradó y Jiguamiandó fue desaparecido y posteriormente asesinado junto a su hijo Samir, un joven de tan solo 15 años.

Los hechos sucedieron luego de una llamada donde le anunciaban a Manuel que era ganador de un premio en efectivo el cual tendría que salir a reclamar al municipio de Mutatá. Luego de esta llamada Manuel salió junto a su hijo Samir a reclamar este supuesto premio que nunca recibirían y por el cual le cambiaría la vida a la familia Ruiz.

Tras salir de su casa en la comunidad del Cerrao, cuenca del Curvaradó, Manuel y su hijo Samir se dirigieron a Mutatá a realizar un recarga a su celular, en este recorrido fueron detenidos por la Policia por casi 30 minutos y tiempo después los dejaron seguir su camino. Posteriormente, Manuel y Samir decidieron regresar a casa para lo que tomaron un bus de servicio público, sin embargo, en el lugar conocido como El Basurero, en la carretera que conduce hacia Mutatá, el vehículo en el que se movilizaban fue detenido y allí los obligaron a bajar.

La última señal de vida que se tuvo de Manuel y Samir Ruiz fue a las 4:30 p.m a través de una llamada telefónica a su familia donde ellos manifestaron que fueron obligados a bajar del vehículo en El Basurero y les pedían 2 millones de pesos para dejarlos libres,  dinero que supuestamente debería ser llevado al lugar de envíos de dinero "GANA" en el municipio de Mutatá, estas serian las últimas señales con vida que conocería la familia Ruiz de sus seres queridos.

Posteriormente paramilitares le manifestaron a los familiares que Manuel y Samir Ruiz habían sido asesinados y lanzados al Río Sucio, desde ese momento familiares, comunidad y acompañantes nacionales e internacionales se dieron a la tarea de buscar a los dos integrantes de la familia Ruiz por el cauce del Río Sucio. El 27 de marzo luego de una intensa búsqueda fue encontrado sin vida el cuerpo de Manuel Ruíz y un día después los restos del cuerpo de Samir.

Manuel fue parte del grupo de denunciantes y reclamantes de sus territorios los cuales fueron despojados por paramilitares y empresarios en los territorios colectivos del Curvaradó y Jiguamiandó luego de su desplazamiento en el año 1996, así mismo hizo parte de la Junta directiva del consejo menor de la comunidad del Cerrao.

Manuel Ruiz sería el encargado de guiar el 24 de marzo a delegados del gobierno a una inspección ocular en los territorios  ocupados ilegalmente por parte de ganaderos de la región dentro del proceso de restitución del título colectivo del Curvaradó en cumplimiento del Auto de la corte constitucional a-045 del 7 de marzo de 2012, día que nunca llegó para este defensor de tierras en Curvaradó.

Manuel de 56 años, esposo y padre de 7 hijos tuvo problemas con los empresarios ganaderos ocupantes de mala fe Carlos Ríos, Fabian Ríos y Victor Ríos desde la llegada al territorio.

En materia judicial en este caso están siendo juzgados como autores materiales los paramilitares Alexander de Jesús Ceballos, Ademir Domicó Bailarín, James Duban Manco, Adriana Osorio, Ernesto Goez, Jorge Wilson Goez, Herles Manco, Alfanely Peña y Willinton Valencia. Hasta el momento no hay ningún tipo de investigación o sindicados por la autoría intelectual pese a que Manuel denunció amenazas en su contra por parte de empresarios y paramilitares ante miembros del gobierno.

La familia Ruiz, con 18 integrantes se vio obligada a desplazarse temporalmente del territorio luego de denunciar el asesinato de sus familiares y fue tan solo en el mes de junio de 2013 que pudieron regresar al territorio para luchar y defender la tierra como lo había hecho Manuel.

Tras el asesinato de Manuel y Samir su familia los recuerda con amor, con ese amor que nunca desaparece, con ese amor que prevalece frente al olvido del gobierno, frente a la falta de justicia en este caso que como muchos van quedando en los archivadores de un juzgado.


El 23 de marzo de 2016 en la Zona Humanitaria Costa azul, territorio colectivo de Curvaradó, la familia Ruiz Gallo se reunió para reivindicar la vida, allí una luna llena vestida de naranja decoró el cielo y armonizó el ambiente en donde se mezclaron lágrimas y risas; en medio de una fogata y a través de símbolos revivieron la memoria de sus seres queridos, revivieron ese amor y lucha desmedida que Manuel tenía por su tierra y la jovialidad e inocencia de Samir. Aquella luz en el centro del patio significó la esperanza, esa esperanza que crece y que anhela justicia.

Manuel y Samir Ruiz en la memoria
Manuel y Samir Ruiz Sin Olvido 

viernes, 22 de marzo de 2019

Bernardo Jaramillo Ossa


Marzo 22 de 1990

Bernardo Jaramillo Ossa, segundo candidato de la Unión Patriótica a la Presidencia de la República de Colombia, después del asesinato a Jaime Pardo Leal en 1987. 

Bernardo, nació en Manizales, a sus 35 años como abogado había trabajado en el Urabá antioqueño, donde asesoró al Sindicato de los Trabajadores del Banano, hasta que por las amenazas de muerte tuvo que trasladarse a Bogotá. “Garfield”, como era llamado por sus familiares y amigos más cercanos en alusión a su bigote poblado, se mantiene en la memoria del pueblo colombiano, quien lo lloró y junto a él cantó el estribillo “Yo te daré, te daré una rosa, una rosa hermosa, y esa rosa se llama UP". 

Con su popular slogan “Venga esa mano país”, Bernardo fue llenando plazas, parques, auditorios, mostrando la propuesta política de la Unión Patriótica como una alternativa ante una sociedad amalgamada e injusta. Desde la palabra, el pensamiento, la creatividad a flor de piel fue planteando nuevas posibilidades, nuevos caminos, denunciando permanentemente el paramilitarismo como una estrategia del Estado y nombrando a sus beneficiarios. 

Bernardo, el “Perestroiko”, como era conocido cariñosamente al interior del partido por su insistente búsqueda de vincularlo a la Internacional Socialista, fue asesinado como miles de miembros de la Unión Patriótica y junto a ellas y ellos se mató una esperanza, él continúa en la memoria. En el Puente Aéreo de Bogotá, sicarios de la estrategia militar encubierta dispararon en múltiples ocasiones sobre su humanidad. Las balas de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar segaron su vida el 22 de marzo de 1990 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá poco después de las 8:00 de la mañana. Se encontraba acompañado de Mariel Barragán su compañera quien se encaminaba con el a la ciudad de Santa Marta y 16 escoltas del DAS. 

Cuatro disparos bastaron para que el país se estremeciera con la noticia de un nuevo magnicidio. Andrés Arturo Gutiérrez Maya, de 16 años, trabajador de una fábrica que hacía tizas para tacos de billar en Medellín, fue su asesino. Por ser menor de edad, el asesino no fue encarcelado, de forma indignante, desmintió ser el autor del crimen y se declaró adolorido por la muerte del candidato presidencial. 

Al día siguiente del homicidio, el entonces director del DAS, Miguel Maza Márquez, le atribuyó el crimen a Pablo Escobar y exhibió dos grabaciones en las que el jefe del Cartel de Medellín y su lugarteniente El Zarco hablan sobre el pago de $300.000 a un sicario para ejecutar un atentado. La conversación fue interceptada el 21 de marzo de 1990. 

Casi de inmediato, Escobar, desde la clandestinidad negó la autoría del asesinato, se declaró admirador de Jaramillo y dijo que, por el contrario, él había mediado varias veces para que socios suyos no lo mataran. 

Lo paradójico es que el mismo día, desconocidos se comunicaron a varias estaciones radiales para decir que el promotor del asesinato había sido Fidel Castaño y que ahora este coloso de la guerra era el reemplazo de Rodríguez Gacha, abatido por la Policía en diciembre de 1989. No obstante, esta hipótesis fue poco investigada. Además, el joven sicario fue asesinado junto a su padre semanas después del crimen, cuando hacía uso de un permiso para salir de su sitio reclusión. 

El asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa sigue en la absoluta impunidad, muy pocos avances se han hecho para esclarecer el caso. Como otro de los tantos asesinatos cometidos con el fin de exterminar la unión patriótica, éste representó una gran pérdida, desesperanza ante un sueño de democracia, justicia y equidad. El sistemático asesinato de los militantes de la UP marco una gran ola de violencia desatada por el narcoparamilitarismo y su alianza con el aparato militar del estado. 

En octubre de 2014 la Fiscalía General determinó el asesinato como crimen de lesa humanidad y la investigación paso a manos de la Unidad de Análisis y Contexto de la Fiscalía.

Sin embargo hasta el momento, nada se avanzado en el proceso judicial, este crimen esta en absoluta impunidad, pero la muerte sólo llega realmente cuando se olvida, hoy recordamos a Bernardo Jaramillo Ossa y su labor política como una esperanza aún vigente en un país de injusticia, violencia y desigual, lo recordamos, y recordamos su voz fuerte, esperanzadora, en las cadencias sublimes de un tango de Gardel, que tanto le gustaba cantar. 


BERNARDO JARAMILLO OSSA en la Memoria
BERNARDO JARAMILLO OSSA Sin Olvido

jueves, 21 de marzo de 2019

Hermes Enrique Vidal Osorio


21 de marzo de 2013

Hermes Enrique Vidal Osorio, tenía 60 años, había sido víctima de desplazamiento forzado de su finca en la vereda Mieles, en el corregimiento de Batata, Córdoba, también sobreviviente de la violencia armada en este departamento. Hermes, era el tercer miembro de su familia asechado y asesinado por defender los derechos de las víctimas y como víctima, hacia 20 años asesinaron a su padre Evaristo Vidal Arrieta, en 2010, atentaron contra la vida de su hermano Teófilo Vidal, siempre sus vidas amenazadas por el control paramilitar que les obligo a desplazarse de sus tierras.

Hermes Enrique Vidal, aunque había retornado hacia poco, no había iniciado un proceso de restitución de las tierras que le habían sido arrebatas, pero era un reconocido líder social de restitución por los desplazados en el departamento y por los paramilitares de la Casa Castaño.

El líder era miembro de la Mesa Municipal de Victimas de Valencia, Córdoba, representante legal de la Asociación de Población Desplazada de San Rafael Pirú (ASOVER) y líder de restitución en Valencia y Tierralta, también había pertenecido a la Junta de Acción Comunal de su corregimiento.  

Según testigos el señor Vidal fue abordado por dos sujetos que se movilizaban en motocicletas, quienes lo retuvieron y desaparecieron forzadamente el 21 de marzo de 2013, fue asesinado en inmediaciones del municipio de Valencia, donde lideraba procesos de restitución de tierras, su cuerpo fue encontrado el 23 de marzo de 2013 en la vereda Manzanares, zona rural de Valencia vía a Tierralta, cerca al río Sinú, Córdoba.


Hermes, es entre muchos la representación de los líderes sociales asesinados en Colombia, que no han tenido garantías como víctimas, ni por su labor como dirigentes de diversos sectores, especialmente, quienes adelantan procesos de restitución de tierras, son continuamente amenazados e intimidados y pese a que son asesinados, su memoria y su labor se ha perdurado frente a las trasgresiones de la realidad. 

Hermes Vidal Osorio en la Memoria
Hermes Vidal Osorio  Sin Olvido 


Jaime Enrique Gómez Velásquez


Marzo 21 de 2006 

Jaime Enrique Gómez, historiador, maestro y dirigente sindical fue desaparecido el 21 de Marzo de 2006, su cuerpo fue encontrado un mes después, el domingo 23 de Abril de 2006, luego de sufrir la desaparición forzada mientras trotaba en el parque Nacional de la Ciudad de Bogotá.

Jaime Enrique además de ser querido por su familia, amigos y alumnos por su calidad de persona, dirigente sindical desde la década del 60 fue sindicalista de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, en donde, se desempeñó como presidente del sindicato, fue promotor de la creación de la CUT, Centro Unitario de Trabajadores, fue concejal de Bogotá en los 90’s, docente de varias universidades en la capital, y se desempeñó como asesor de la ex senadora Piedad Córdoba.

El martes 21 de marzo de 2006, Jaime Enrique salió en horas de la mañana a trotar como acostumbraba en el parque nacional de la ciudad de Bogotá, a partir de este momento fue desaparecido forzadamente, y jamás se le volvió a ver con vida.

34 días después, el 23 de abril los restos, los huesos de Jaime Enrique Gómez fueron encontrados en las laderas del mismo parque en él fue desaparecido, cuando un caminante junto a su perro encontraron los restos desmembrados, allí, según su hija existieron irregularidades a la hora del levantamiento del cadáver, y en el traslado Medicina Legal.

“Días después de enterrarlo, el entonces presidente Uribe en defensa del TLC en Estados Unidos, dijo a Senadores Demócratas que lo sucedido con mi padre había sido un accidente y que tenía como demostrarlo. Desde entonces las irregularidades en Medicina Legal aumentaron, al punto que la entrega de exámenes cruciales para la investigación que corroboraban el homicidio, la tortura, el traslado del cuerpo de un lugar a otro, y el tiempo de muerte, se demoraron demasiado tiempo sin ninguna justificación. En octubre de 2007, la Fiscalía reconoció públicamente que mi padre fue asesinado.” 

Un año después, ante la impunidad, la afirmación de la memoria. Un año después, las palabras de Diana en el sepelio de su padre el 29 de abril de 2006:

“Sábado, 29 de Abril de 2006
A Jaime, mi Padre
De Diana, su niña
Hubiese querido verte de pie, caminando, darte un abrazo, verte reír y escucharnos. Tener paciencia para saber de tu propia boca y desde tu dolor lo que pasó. Contarte todo lo que hicimos por lograr que te liberaran, que recibimos muchos correos, cartas, solidaridad, que mucha gente caminó y gritó a nuestro lado por tu libertad, por el respeto de tu vida y el de disentir.


Muy rápido cuando supe que te habían llevado pensé que no aguantabas mucho, que primero ponías tu dignidad y acelerabas lo que tuviera que venir. Sin embargo me dejé, nos dejamos atrapar por la esperanza. Creí, creímos, que era posible que estuvieras vivo. Y sí, estabas y seguirás vivo, es tu fuerza, eres tú, son tus convicciones, tus ideas, las que nos movieron a caminar, a exigir, a hablar, a quitarnos la parca de encima aunque fatalmente en este momento histórico muchos se empeñen en que sea nuestro presente y nuestro futuro. 


No te pude ver de pie, tampoco tuve un cuerpo yerto que abrazar, entonces me tuve, nos tuvimos que enfrentar a la realidad, sólo trozos de ti, sólo huesos pude ver. Huesos, tristes huesos, desarticulados como está el país. Me detengo y pienso, sí, sólo huesos, pero tus huesos. Hicimos y deshicimos hasta que logramos que tu historia no fuera la misma de muchos desaparecidos. Tuvimos tus restos. Al menos eso. Y rápido. Este acto, como muchos actos, es un rito de paso, una puesta en escena que como todo lo tuyo lo reinventamos. Al estar en construcción puede tener muchos desenlaces, como nos gusta lo colectivo, lo que pase de hoy en adelante puede ser resultado de un libreto construido entre todas y todos….


Jaime, mi padre, nuestro padre, el esposo, el hijo, el hermano, el tío, el primo, el amigo, el ciudadano era/es el comprometido con la democracia. Jaime, el que creció con algunas privaciones y ganas que brotaban desde sus entrañas por ayudar a la gente fue el hombre coherente que se dio la vida que quiso darse. Es el bacán. Es el padre que es amigo, es el amigo que es solidario, es el hombre solidario que es comprometido. El sindicalista, el concejal, el activista social, el político. El que ensayó opciones y quizás por eso nunca dogmático ni sectario. El que amó a más no poder…. Jaime fue asesinado, pero no se llevan con su cuerpo su legado, un humanista más sigue vivo en las ideas que aunque no se quiera siempre están vivas. Te quiero Papi. Gracias por todo lo que me has dado…”


Cinco años después de que la Fiscalía reconoció que Jaime Enrique fue asesinado el caso se asignó al sexto Fiscal, el cual inicia desde la investigación, donde se ignoran las causas políticas del asesinato y el hecho de que Jaime Enrique estaba en la listas de Departamento de Seguridad del Estado, DAS.

Siete años más tarde se conoce que los restos encontrados de Jaime indican evidente signos de muerte violenta, sin embargo, el hecho no obtuvo la investigación pertinente, manteniendolo en impunidad total. 

Luego del asesinato de Jaime Enrique Gómez su familia, sus amigos, las organizaciones con las que trabajaba, aún piden justicia y exigen que la verdad desmorone la impunidad, su hija Diana Gómez y su hermano Juan Sebastian, sigue siendo objeto de intimidaciones, seguimientos y amenazas por paramilitares de las Aguilas Negras, teniendo que abandonar su País.

Una memoria viva demanda justicia.

Jaime Enrique Gómez en la Memoria.
Jaime Enrique Gómez Sin Olvido.

lunes, 11 de marzo de 2019

José Orlando Giraldo Barrera

11 marzo 2006 

MEMORIAS DE VIDA Y ESPERANZA 

No vayas a mi tumba y llores
Pues no estoy ahí.
Yo no duermo
Soy un millón de vientos que soplan 
El brillo de un diamante en la nieve 
La luz del sol sobre el grano maduro
O la suave lluvia del verano
En el silencio delicado del amanecer
Soy un ave rápida en vuelo
No vayas a mi tumba y llores
No estoy ahí
Yo no morí

Indio Americano. Anónimo

Un motivo más para la esperanza, porque somos parte de esa historia de las víctimas en Colombia que el Estado ha querido invisibilizar e injuriar. La verdad y la Justicia, no han pasado por nuestras casas, por el contrario las ordenes emanadas de las cortes judiciales para recuperar el buen nombre de nuestro padre, abuelo, tío, esposo fue incumplida. Pues la dimensión de la falsa noticia de las autoridades y de los medios de comunicación que no fue rectificada en su debida dimensión, se miró a lo lejos, paso pretendiendo que no sea vista, no ser escuchada. 

Al lado de la barbarie de este Crimen de Estado, se consolida la impunidad y como si fuera poco, se pretende imponernos olvidar, hacernos creer que no hay otra posibilidad si no dejar atrás el pasado. Pero la dignidad batalla fuerte y vigorosamente abriendo caminos de esperanza, de movilización, de lucha, caminos de memoria, de reivindicación para nuestros derechos y los de todos los familiares a quienes el camino de la violencia política y la impunidad contra nuestros seres queridos nos hizo unirnos. 

El 11 de marzo de 2006 el Ejército Nacional asesino y torturo a un campesino, a un labrador de la tierra, a un hombre que sembró verdad y justicia. Un campesino que no pudo defenderse porque solo tenía amor para su familia, un azadón, una pala y un machete  cambio sus victimarios con mucho odio contra el pueblo y  con fusiles de última tecnología. Dicen las investigaciones que lo superaban más de diez veces en número y que le dispararon a quema ropa, no le permitieron decir que era campesino.

No hubo testigos que pudieran contar lo sucedido, porque sus victimarios actuaron al amparo de la oscuridad, la ilegalidad y el despotismo que los caracteriza para imponer el terror. Los árboles, la tierra, las flores, los gatos, los perros, las vacas, los caballos, las gallinas, fueron los únicos testigos de esa sombría noche que cambio para siempre la vida de todos los que amaban sus enseñanzas, sus palabras y sobre todo ese amor a la tierra que lo vio nacer.

LA VERDAD JUDICIAL UNA VERDAD QUE NO SE APLICA Y NO REPARA LOS DAÑOS CAUSADOS EN LOS FAMILIARES DE LAS VICTIMAS. 

En sentencia del 6 de marzo de 2012, fue condenado a 37 años de prisión LUIS EDUARDO MAHECHA HERNÁNDEZ Ex sargento de inteligencia del Batallón de Alta Montaña número 3 “Rodrigo Lloreda Caicedo”. El juez 19 penal del circuito de Cali asevero textualmente “Con fundamento en lo demostrado por la Fiscalía General de la Nación, concluimos sin lugar a equívocos que el señor José Orlando Giraldo Barrera, era un campesino dedicado a labores concernientes al cuidado de fincas y a labores de sembrados y cultivos, sin ningún ligamen intelectual o material con grupos al margen de la Ley..” y menos aún como líder de la agrupación conocida como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conclusión a la que se arriba con los testimonios que al respecto se convocaron a la etapa del juicio oral y la ausencia demostrativa por parte del Ejército Nacional de que el victimado perteneciere a dicha agrupación”.


En agosto de 2009 se dictó medida de aseguramiento contra El mayor MANUEL ARTURO PABON JAIMES, LUIS FRANCISCO GÁLVIS SEPÚLVEDA, WILLIAM FABIAN MOSQUERA DELGADO, CRISTIAN DANIEL DELGADO CUASQUER, EDUARDO FIDEL ANGARITA SANTIAGO, JHON JAIRO QUIJANO SÁNCHEZ, CARLOS ENRIQUE MARTINEZ DIAZ, después de cuatro años de tácticas dilatorias, cambiaron tres veces el juez, tres veces de Fiscal y la administración de justicia fue incapaz de dar continuidad de manera eficaz al juicio oral, estos militares fueron dejados en libertad entre junio y octubre de 2013, estas libertades se otorgaron de espaldas a las víctimas que no fueron convocadas a las audiencias para controvertir la decisión.

Por ello invocamos el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, no renunciamos a la idea de que se aplique justicia y seguiremos trabajando porque estos crímenes atroces contra la humanidad no se vuelvan a cometer nunca mas en Colombia. 

Cómo no recordarte querido padre si crecimos al lado de tu ejemplo que nos ha hecho mujeres comprometidas, como no hacerlo si todo lo que somos fue fruto de tu cosecha, como no hacerlo si la imagen de tu cuerpo torturado habita cada una de las esquinas de la memoria

JOSE ORLANDO GIRALDO NO HA MUERTO, SUS ENSEÑANZAS Y MEMORIA VA CON NOSOTROS A CADA PASO QUE DAMOS NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS

¡NO HAY PAZ POSIBLE CON CRÍMENES DE ESTADO!

MOVICE VALLE DEL CAUCA 

José Orlando Giraldo en la memoria

José Orlando Giraldo Sin Olvido

miércoles, 27 de febrero de 2019

Jesús María Valle.

Febrero 27 1998 


Jesús María Valle, nació en el municipio de Ituango, Antioquia, en una familia humilde; en el seno de su padre Jesús, su madre Blanca, y junto con  10  hermanos sobrevivían gracias a una parcela de tierra  que poseían.

Años más tarde su familia se trasladó a la ciudad de Medellín, en donde estudio y se  graduó como bachiller en el Liceo Antioqueño, allí fue líder del movimiento estudiantil; Después con ayuda de sus familiares obtuvo el titulo en Derecho de la Universidad de Antioquia.

Jesús María fue elegido al concejo de Ituango, y fue profesor de la Universidad de Antioquia, y de la Universidad Autónoma de Medellin, además fue fundador del Comité Permanente de Derechos Humanos de Antioquia en 1979; desde allí fue de los primeros en denunciar la presencia de grupos paramilitares en Antioquia, específicamente en Ituango.

En 1996 Jesús María Valle pide al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien en ese entonces era Gobernador de Antioquia, y al comandante de la IV Brigada que proteja la población civil, ya que aproximadamente  durante un año se habían presentado más de 150 asesinatos en ese territorio, estas palabras fueron suficientes para que Álvaro Uribe Vélez calificara al defensor de  Derechos Humanos como “enemigo de las Fuerzas Armadas”, y adelantará una denuncia por calumnia.

Denuncias y palabras que no frenaron el trabajo de Jesús María, el cual siguió aferrado a sus principios y  sus ideales, posteriormente denuncio la complicidad del Ejército Nacional en las masacres de La Granja en 1996 y El Aro en 1997, en el municipio de Ituango, Antioquia, comandadas por paramilitares.

El 26 de Febrero de 1998 Jesús María Valle se presento ante la Fiscalía para rendir indagatoria por la denuncia de calumnia, en ésta expuso que no había cometido ningún delito, ya que sus denuncias estaban argumentadas y demostraban que el Ejercito Nacional  y  la Policía tenia nexos con el paramilitarismo.

Un día después de esto, el 27 de Febrero de 1998 Jesús María Valle, abogado defensor de Derechos Humanos, fue asesinado por dos hombres y una mujer que entraron en su oficina ubicada en el centro de Medellín, y luego de intimidar a su hermana, quien trabajaba con él fue obligado a acostarse boca abajo, en donde le propinaron dos impactos de bala.

En estos hechos, testigos aseguraron que aproximadamente 16 personas obstaculizaron  la entrada y encubrieron la huida  de los sicarios que acabaron con la vida de Jesús Maria.

En materia de justicia el Juzgado Tercero Penal Especializado de Medellín condenó a 40 años a Álvaro Gómez Mesa y a Jorge Eliécer Rodríguez Guzmán, cooautores del asesinato, éstos no han sido capturados.

Así mismo condenó a Carlos Castaño, como autor intelectual del asesinato de Jesús María Valle.

En el año 2007 el Consejo de Estado estimó que no se adoptaron medidas para proteger la vida de Jesús María Valle y condenó al Estado al pago de una indemnización para la familia del defensor.

En 2008 el caso fue llevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH contra el Estado Colombiano. La CIDH obligó al Estado a reabrir la investigación, y a realizar un acto público donde se reconozca la responsabilidad en este crimen, por otra parte se ordena la colocación de una placa en memoria de Jesús María Valle en el Palacio de Justicia de Antioquia.

El Estado colombiano reconoció ante la Corte Interamericana su responsabilidad por “Omisión”, en las recientes sesiones realizadas en San José de Costa Rica. “Omisión” que pretende ocultar la Actuación estatal. “Omisión” de la responsabilidad de quienes fueron denunciados públicamente por Jesús María como garantes del desarrollo de la estrategia paramilitar en el departamento de Antioquia.

El año siguiente, en 2009 la Fiscalía reabrió el caso y vinculo a Salvatore Mancuso y a Isaías Montes Hernández, alias “Junior”.

En año 2014,  se instalo la placa en el Palacio de Justicia José Félix Restrepo en memoria del defensor de derechos humanos Jesús María Valle, allí el Estado hará orden de perdón. 
Hoy recordamos las palabras de uno de sus amigos, pronunciada el día del sepelio y que hoy siguen vigentes en nuestra Colombia: “En este país las posiciones diferentes, claras y con argumentos sólidos que hablan de las angustias de un pueblo sometido a un conflicto que le ha quitado toda dignidad son acalladas porque, al decir de algunos, hacen parte de uno de los bandos de la guerra. Seguimos en ese punto donde no hay contradictores sino enemigos que se deben eliminar inmediatamente”.

Hoy, sus opiniones, pensamientos, palabras y sentimientos, retumban en la memoria de hombres y mujeres que construyen día a día justicia y que caminan en busca de la verdad y de un país distinto.

Jesús María Valle en la Memoria
Jesús María Valle Sin Olvido