jueves, 19 de septiembre de 2013

YOLANDA CERÓN DELGADO


Septiembre 19 de 2001- Septiembre 19 2013

La Hermana Yolanda Cerón nació en Berruecos, Nariño, creció en el seno de una familia humilde. Estudió Ciencias de la Educación y Religión en la Universidad Mariana de Pasto, en 1992,a los 24 años ingresó a la Compañía de María Nuestra señora. 

Su trabajo inició a mediados de los años 80, con las comunidades Afro de Nariño enseñando en la Escuela de Salahonda, en el municipio de Francisco Pizarro; desde allí empezó a conocer la realidad Afro y se propuso luchar en contra de la pobreza y en especial en el tema de la falta de tierras encargándose de la titulación de 550 mil hectáreas. 

Desde su trabajo Pastoral Social de Tumaco acompañó a los Afrodescendientes de los Concejos Comunitarios de la ACAPA, del Alto Mira, Frontera, Rosario e Imbilpi Del Carmene, donde desarrollo un gran afecto hacia estas comunidades. Allí trabajaron juntos y juntas por la comprensión de sus derechos, el uso de Derechos de Petición y de Tutela para la defensa de ellos y sobre todo por el arraigo a la su cultura. 

El trabajo de la Hermana Yolanda de reunir a las comunidades y orientarlas para que se agruparan en una sola organización defendiendo sus territorios y costumbres, permitió la titulación de tierras baldías como territorios comunitarios en la Constitución Política de 1991.

La Hermana Yolanda junto con organizaciones no gubernamentales ayudaron a difundir la Ley 70 que permitió que las comunidades étnicas iniciar el proceso de organización y de creación de concejos comunitarios. A partir de este acontecimiento Yolanda a través de talleres, y conferencias contribuyo para que los concejos comunitarios, la conservación de los recursos naturales, los proyectos productivos fueran los soportes económicos de los territorios colectivos. 

Además, Yolanda denunció de manera contundente los abusos y violaciones de derechos humanos cometidas sistemáticamente contra la población de Tumaco, acciones que eran cometidas por agentes del Estado y por fuerzas paramilitares. Por estas y muchas más labores de educación y empoderamiento de las comunidades de base con las que trabajo, Yolanda Cerón fue asesinada un miércoles 19 de septiembre de 2001, a las 12:15 de la tarde.

Yolanda se encontraba frente a la iglesia La Merced, ubicada en el Parque Nariño de la ciudad de Tumaco, al salir de la sede de su trabajo acompañada de su sobrino fue asesinada por hombres de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, tres impactos de bala cegaron la vida de esta pequeña mujer de corazón grande, inmensamente afro en medio de su ser mestizo.

Personas que estuvieron cercana a ella aseguran que la causa de su muerte, fueron las múltiples denuncias que hizo durante un Concejo Extraordinario de Seguridad en Tumaco, el 30 de Abril de 2001, denuncias sobre violaciones de derechos humanos que implicaban la responsabilidad por acción y omisión de Militares de la Brigada de Infantería N 2. 

Debido a la investigación del caso, se conoció que estas denuncias llegaron a Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano” del Bloque Central Bolívar de las AUC, quien ordenó después de leer las denuncias matar a la Hermana Yolanda Cerón.

En materia de investigación Santos Martínez Cáceres, uno de los responsables materiales del asesinato, manifestó al Juzgado Segundo Especializado de Pasto estar en un grave estado de salud por lo que fue dejado en libertad. El segundo actor material, Jorge Enrique Ríos, estuvo en la cárcel de Palmira de allí se fugó luego de engañar a los guardias del centro penitenciario, mostrando una orden de libertad falsa. Sin embargo, en octubre de 2006 fue capturado nuevamente y llevado al centro especial de La Ceja, Antioquia y luego a la cárcel de Itagüí.

Santos Martínez y Jorge Ríos fueron paramilitares que actuaron bajo el mando de Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano”, éste también estuvo preso en la cárcel de La Ceja, en la de Itagüí, y en el año 2006 se dicto medida de aseguramiento por los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir. En Julio de 2010, otros ex paramilitares confesaron el asesinato ante un Fiscal de justicia y paz, aún así no propiciaron más información de la que en la actualidad se tiene. 

Ningún agente del Estado ha sido vinculado por el homicidio de la Hermana Yolanda y los paramilitares que han sido llamados a juicio se han acogido a la Ley de Justicia y Paz, manteniendo la impunidad. 

Pese a las herramientas estatales para mantener la impunidad y no realizar investigaciones fructíferas, en la actualidad se espera conocer algún resultado en materia de justicia en el caso de Yolanda en el marco de la ley 975, de no ser así se acudirá al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, como mecanismo de esperanza en la búsqueda de la verdad, la justicia y las garantías de no repetición.

A pesar de su vil asesinato las enseñanzas de Yolanda se convirtieron en semillas que otros líderes continuaran usando en la lucha por sus tierras. Yolanda sigue viva, su memoria, su historia hizo y hace parte de las luchas de las comunidades negras que ella acompañó.

Yolanda Cerón en la Memoria
Yolanda Cerón Sin Olvido

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Miguel Ángel Quiroga

Septiembre 18 de 1998- Septiembre 18 de 2013

Miguel Ángel Quiroga nació en Facatativá, Cundinamarca el 1 de Octubre de 1972, a los 18 años inició su pre noviciado en la Comunidad El Perpetuo Socorro en Bogotá. Para 1991, realizó su noviciado en San Clemente, Risaralda y a los 25 años obtuvo la licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica.

Luego de graduarse, en 1998, inició su trabajo en la Parroquia de Lloró junto con otro sacerdotes marianistas, luchadores por la búsqueda de paz en el departamento del Chocó. Dentro del trabajo hecho en la comunidad Miguel Ángel y otro sacerdote, denunciaron ante diferentes entidades el asesinato de un campesino de la comunidad por parte del Ejército dicha denuncia hizo que los paramilitares de la zona comenzaran a buscar sin pausa a los sacerdotes.

El 18 de Septiembre de 1998 el Padre Miguel se encontraba acompañando al Párroco José Gutiérrez y a 40 campesinos de la comunidad de Nipurdú sobre el río Tumutumbudó en Quibdó departamento de Chocó, para celebrar las fiestas patronales, de camino al lugar se encontraron con dos botes donde habían cerca de 20 paramilitares, haciendo que los botes de las comunidades llegaran a tierra firme, les pidieron los documentos a todos y al Padre Miguel le obligaron a quedarse allí, al generar resistencia el comandante paramilitar alias “Raúl” sacó su revólver y le disparo en la cabeza cegándole su vida inmediatamente. A la comunidad y al Párroco José, les obligaron a permanecer en el sitio durante dos horas más pues los paramilitares los amenazaron con asesinarlos.

Mientras tanto los asesinos del Padre Miguel llegaron a Lloró en búsqueda de gasolina para seguir su viaje, primero, llegaron a la estación de policía donde informaron que acababan de darle de “baja” a un cura y que necesitaban gasolina para seguir con su viaje, los miembros de la policía dijeron que no tenían gasolina y los paramilitares continuaron el recorrido hasta llegar a la Alcaldía, en donde obligaron al personero a entregarles un cheque para poder comprar el combustible y continuar con su viaje con absoluta tranquilidad.

La investigación por el asesinato del Padre Miguel Ángel se encuentra en etapa previa en la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía de Bogotá y pese a cualquier intento por encontrar los responsables, no se ha vinculado a ningún paramilitar a la investigación.

Luego de 15 años, el padre Miguel Ángel continua estando presente en cada uno de los rostros de las personas con las que trabajo en el Chocó, por la búsqueda de un país en paz, de un departamento en paz. Luego de 15 años y pese a la búsqueda de olvido por parte de instituciones que se niegan a investigar a fondo este asesinato, las palabras del padre continúan siendo parte de una construcción eclesial de una sociedad diferente.

Miguel Ángel Quiroga en la Memoria

Miguel Ángel Quiroga Sin Olvido

martes, 17 de septiembre de 2013

Carlos Augusto Buitrago Ramírez, Alirio Buitrago Ramírez, Fabián Buitrago Zuluaga, Giraldo Ramírez y Marcos Marín

Septiembre 17 1982- Septiembre 17 de 2013


En la vereda Santa Rita, del corregimiento Estación Cocorná, municipio Puerto Triunfo, Antioquia hace 31 años fueron ejecutados 5 catequistas cristianos, Carlos Augusto Buitrago Ramírez, Alirio Buitrago Ramírez, Fabián Buitrago Zuluaga, Giraldo Ramírez y Marcos Marín, quienes fueron presentados por el Ejército ante los medios de comunicación como guerrilleros de las FARC-EP muertos en combate, luego de alterar la escena del crimen.

Los 5 catequistas cristianos, realizaban un trabajo como misioneros en las Comunidades Cristianas Campesinas, buscando desde el evangelio, y a través de cooperativas, de grupos de salud, de deportes y alfabetización la construcción de vida digna y justicia para los y las campesinas.

El 17 de Septiembre de 1982 los catequistas se reunieron para jugar fútbol y luego se dirigieron a la casa de los hermanos Carlos y Alirio Buitrago, ubicada en la vereda Santa Rita, alrededor de las 6:30 pm 5 militares, uno vestido de civil y los demás con los uniformes oficiales del Ejército Nacional, rodearon la casa, preguntaron por Don Manuel Buitrago, padre de los hermanos, y al darse cuenta que no se encontraba allí los militares obligaron a salir de la casa a los catequistas y los llevaron un árbol donde fueron asesinados. La madre de los hermanos Carlos y Alirio al escuchar los disparos decidió salir de su casa junto a sus 2 hijos menores para ocultarse en el bosque. Luego de un tiempo llegaron los demás vecinos para revisar que había sucedido, al llegar se dieron cuenta de que los 5 cuerpos, 2 de ellos de menores de 10 años de edad yacían debajo del árbol bañados en sangre.

El inspector de la policía de Cocorná se negó a realizar el levantamiento de los cadáveres, y en la morgue de Puerto Triunfo se negaron a realizar la necropsia, obligando a los familiares y vecinos a llevarse los cuerpos sin vida para ser sepultados en Cocorná, y así manteniendo este crimen en la totalidad impunidad.

Posteriormente se conoció que el grupo de militares estaba dirigido por Matías Suárez, terrateniente de la vereda Santa Rita, y que fue comandado y financiado por Enrique Gómez y Carlos García, conocido con el alias de “El Gordo”. Los militares que participaron en esta masacre huyeron del pueblo y el Ejército presentó a los catequistas como guerrilleros muerto en combate. Para el 23 de Septiembre de 1982 el periódico El Tiempo de circulación nacional afirmo que: " el pasado 17 de los corrientes en la vereda Santa Rita, jurisdicción de Estación Cocorná. Enfurecidos campesinos por la persecución de que han sido víctimas por parte de la guerrilla, enfrentaron a una cuadrilla de las FARC y dieron de baja a Carlos Augusto Buitrago Ramírez, Fabriciano Buitrago Zuluaga, Aliño Buitrago Ramírez, Marcos Marín y Gildardo Ramírez”.

31 años después las palabras de doña Herlinda Buitrago, madre de 2 de los 5 catequistas asesinados siguen teniendo vigencia e importancia para la comunidad: “Ellos siguen vivos en el corazón del pueblo y su sangre le da vitalidad a la comunidad”

Augusto Buitrago Ramírez, Alirio Buitrago Ramírez, Fabián Buitrago Zuluaga, Giraldo Ramírez y Marcos Marín en la Memoria.

Augusto Buitrago Ramírez, Alirio Buitrago Ramírez, Fabián Buitrago Zuluaga, Giraldo Ramírez y Marcos Marín, Sin Olvido.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

OCTAVO ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE LUCIANO ENRIQUE ROMERO MOLINA.






El 11 de septiembre de 2005, fue asesinado Luciano Enrique Romero Molina en Valledupar – Cesar, por paramilitares al mando de estructuras paramilitares y con la participación de agentes del Estado.


Luciano fue trabajador de CICOLAC, empresa filial de la NESTLÉ en Colombia, miembro del Sindicato Nacional de trabajadores de la industria agroalimentaria – SINALTRAINAL y de la Fundación Comité de Solidaridad con los presos políticos. Un defensor de derechos humanos, que en desarrollo de su labor denunció la forma en que operaban las estructuras paramilitares en el departamento del Cesar y sus vínculos con las autoridades civiles y militares de la región. En el año 2004 debió salir del país por amenazas contra su vida, pero pocos meses después de su retorno fue torturado y asesinado.


En el curso de las investigaciones judiciales se ha logrado establecer que contra LUCIANO ROMERO MOLINA se realizaron acciones de inteligencia por parte de informantes del Departamento Administrativo de Seguridad – DAS, que además pertenecían a la estructura criminal que lo asesinó.

A la fecha, han sido condenados cinco paramilitares por este homicidio y a pesar de múltiples evidencias de cargo, en diciembre de 2012 se profirió sentencia absolutoria a favor de dos funcionarios del DAS que fueron involucrados en estos hechos.

El caso de Luciano ha sido presentado ante instancias internacionales, dados los conocidos obstáculos en la jurisdicción colombiana para obtener pronta y cumplida justicia; sin embargo, en este camino de exploración de escenarios contra la impunidad, resultan claros los grandes vacíos y carencia de normatividad que permita juzgar tanto a los más altos responsables de estos crímenes contra la humanidad como a las estructuras legales (públicas y privadas) que puedan resultar comprometidas.

Bogotá, 11 de septiembre de 2013.
FUNDACIÓN COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS POLÍTICOS