sábado, 25 de abril de 2015

Carlos Pizarro León Gómez

Abril 26 de1990 - Abril 26 de 2015


“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”’
Ali primera

Su entrañable sinceridad no queda sin pasar por los ojos. Queda en la memoria, aquella época de violencia estatal que cobro la vida de otros tantos aguerridos y férreos luchadores por la esperanza, como Carlos Pizarro León Gómez, cuyo rostro fiero amenazabaen las elecciones presidenciales para el periodo 1990-1994.

Carlos Pizarro León Gómez, nació en la ciudad de Cartagena, el seis de Junio de 1957, siendo el tercero de cinco hijos. Desde pequeño, adquiere una importante vocación religiosa al entrar al seminario de los Padres Salvatorianos, en el municipio de la Estrella, Antioquia. Sin embargo, su camino se orienta hacia la política e inicia sus estudios en Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana, en donde se haría notable su inconformidad frente a la desigualdad social y el momento político, así comenzó su participación se haría notable con la organización de la primer y única huelga en ésta Universidad, de la que luego sería expulsado.

Con su posterior ingreso a la Universidad Nacional de Colombia, Pizarro hace parte de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), que moldea su pensamiento transformador y pasional por la vida. Más tarde, en 1972, a sus 18 años, Pizarro considera tras su lectura del momento, que la lucha se debe efectuar de forma clandestina en las montañas de Colombia e ingresa a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), guerrilla en la que solo duraría un año, hasta la conformación del Movimiento 19 de Abril junto a “el flaco” Jaime Bateman Cayon, “el turco” Álvaro Fayad, entre otros amigos.

Luego de ser detenido el 14 de Septiembre de 1979 y tras la muerte de Jaime Bateman Cayon, se inician en 1984 las negociaciones con el gobierno del entonces Presidente Belisario Betancourt. Sin embargo, debido al posterior atentado a Pizarro en Santander y la constancia de los enfrentamientos entre el M-19 y el ejército en las montañas del Departamento del Cauca.

Siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, solo faltando un mes para las elecciones. Ese 26 de Abril de 1990, luego de casi dos meses de vida pública, Pizarro toma un vuelo comercial hacia barranquilla y pasados ocho minutos, un joven entrenado por Carlos Castaño, llamado Gerardo Gutiérrez, quien se encontraba sentado al lado de Pizarro, se levanta de su silla para dirigirse hacia al baño, al volver saca una ametralladora y dispara impunemente contra Pizarro. Reaccionando rápidamente, uno de los escoltas asesina al sicario de un tiro en la cabeza.

Hoy, luego de 25 años, no hay todavía una investigación profunda por parte de las autoridades. Al igual que la desigualdad, y la pobreza, el asesinato de Carlos Pizarro León Gómez continua en la impunidad.


Carlos Pizarro León Gómez en la Memoria.
Carlos Pizarro León Gómez Sin Olvido.

lunes, 20 de abril de 2015

La Masacre de Trujillo

Abril de 1968 - abril 2012 
Los asesinatos, torturas, desapariciones forzadas, el desplazamiento se originaron como parte de una operación armada y planificada de narcotraficantes, militares del batallón Palacé de Buga y policías del F2.


Entre 1986 a 1994 se han registrado y denunciado 352 víctimas de asesinatos, desapariciones, y torturas en lo que se conoció como la "masacre de Trujillo"
El asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla y la desaparición de las tres personas que lo acompañaban, Alba Isabel, Oscar y José Norbey fueron los crímenes que el 17 de abril de 1990, empezaron a develar un plan de exterminio de la población y de testigos para el control político del municipio y para apropiarse de tierras que hoy en día están ocupadas por la agroindustria de pino de la empresa Smurfit Kappa Cartón de Colombia.
Las actuaciones de tipo paramilitar se realizaron con dos claras motivaciones: las políticas y otras de control social. La primera contra organizaciones comunitarias y de base que exigían derechos y un cambio en las relaciones inequitativas y la segunda bajo la mal llamada "limpieza social" para el extermino de trabajadoras sexuales, consumidores de droga. Durante marzo y abril más de 53 víctimas han sido reconocidas.
El padre Tiberio denunció en el desierto los crímenes de la estructura narcoparaeconómica y política. Poco antes de que lo asesinaran, cerró un sermón con la expresión: ""Si para que en Trujillo amanezca y florezca la paz que tanto estamos necesitando, gustosamente la derramaré’. Cuando terminó la misa, un parroquiano conversó con él y le dijo: ‘Padre ¡váyase! Váyase que usted vale más vivo que muerto’. Y el le dijo: ‘No mijo, no los voy a abandonar en este momento’”.
Después de 25 años de tanta comisión de crímenes de lesa humanidad, la máquina de la impunidad ha trascendido de las instancias judiciales, a las sociales, el silenciamiento, el terror ha ocultado los beneficiarios de tantos crímenes, el paramilitarismo hoy persiste, continúa asesinando, desapareciendo, sin que nadie pueda algo denunciar. Además, del control social paramilitar en las áreas rurales la empresa Smurfit - Colombia ha ido ocupando predios para la industria forestal pinera, poco a poco, los campesinos se quedan sin tierra. La petición de perdón del Presidente Samper, pronunciadas en el 1995, son inconsistentes con la impunidad y la continuidad del paramilitarismo como estrategia de sectores del Estado.

Sobre el jefe paramilitar que lideró parte de las operaciones como Henry Loaiza, alias "El Alacrán", en septiembre de 2011 se profirió resolución de acusación en su contra, sobre 46 víctimas y se precluyó la investigación sobre otras 42 víctimas. Laoiza en diciembre de 2011 se declaró inocente de todos los crímenes que se le imputan, afirmando ser perseguido político por existir una confabulación entre las organizaciones que representan las víctimas de la masacre y la fiscalía. En este momento la investigación se encuentra estancada por conflicto de competencias entre las fiscalías de la llamada investigación por ley 975 o mal llamada de "justcia y paz" y la justicia ordinaria en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación.

Sobre otro de los imputados, Diego Montoya, alias “Don Diego”, aún no ha habido cierre de la investigación, sólo se ha hecho una indagatoria parcial donde este no aceptó los cargos, hoy se encuentra extraditado en los Estados Unidos por los delitos de tráfico de drogas sin que se posibilite el acceso de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación en la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Como es costumbre, con honrosas excepciones, los militares, los altos mando nunca fueron investigados, como si fuera posible tal cantidad de crímenes, como si ellos no hubieran conocido nada. Solamente el Mayor Urueña tuvó una condena de 44 años en primera instancia, que fue apelada por la defensa, y en segunta instancia el Tribunal lo absolvió de su responsabilidad. Así de vergonzosa es la actuación judicial.

Después de 20 años la única esperanza de justicia es el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia que en sentencia de revisión del 22 de septiembre de 2010, decidió revisar los fallos del 91 por medio de las cuales se absolvió de responsabilidad a Henry Loaiza, alias ‘El Alacrán’, Diego Montoya, alias ‘Don Diego’, el mayor del Ejército (r) Alirio Ureña y a Diego Rodríguez.

Despues de 25 años, los familiares de las víctimas continúan exigiendo justicia, en la memoria que se expresa en un Parque Monumento, en las canciones, en los rituales que casi silenciosa, por no decir, clandestinamente, logran sostener para señalar que solo será posible un Trujillo distinto, cuando exista esclarecimiento judicial y las víctimas dignificadas. Este caso continúa su trámite en la Comisión Interamericana en medio de una solución amistosa parcial que no ha logrado posibilitar por la ausencia de una decisión política eficaz que el paramilitarismo cese en su actuación y que los beneficiarios políticos y económicos no continúen usufructuando el poder basados en el terror,en la sangre, en la impunidad.

MEMORIA Y JUSTICIA
Sin Olvido - Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

viernes, 17 de abril de 2015

Padre Tiberio



Hace 25 años, en Abril de 1990 en el municipio de Trujillo, ubicado en el norte del Departamento del Valle del Cauca el Padre Tiberio junto con su sobrina fue llevado a la fuerza por paramilitares, quienes posteriormente les arrebataron la vida.

Durante todo este, cada noche mes los pobladores de Trujillo sufrieron la repetida violencia, las desapariciones, el saqueo de sus casas, ocasionada por paramilitares en colaboración con las fuerzas Militares del País.

El Padre Tiberio estudió en la Universidad Javeriana, e hizo una especialización en cooperativismo, en Israel, fue párroco de Tuluá y de Andaluciá, además formó líderes comunitarios en la Universidad Campesina de Buga.

A sus 42 años llego como párroco a Trujillo, en donde se encargo de unir a los y las campesinas, en lo que llamó Empresas Comunitarias, en las cuales las se encontraban producciones de panaderías, ebanisterías, tiendas, cerrajerías, cultivos de mora, de lulo, de café, entre otras, lo que hizo que todo Trujillo le cogiera un gran cariño.

La negación al silencio, la impunidad y a abandonar a los pobladores de Trujillo ocasionaron que el 17 de este mes, el Padre Tiberio y su sobrina fueron sacados del pueblo, y luego de obligar al padre Tiberio a ver como violaron y asesinaron a su sobrina lo torturaron, lo desmembraron y tiraron sus restos a Río Cauca. 

Su cuerpo fue encontrado el 24 de Abril, lo que ocasionó que todo el pueblo se sumergiera en llanto y dolor.

A pesar de que el 31 de Enero de 1996, el Estado reconoce su responsabilidad en la Masacre, Trujillo es condenada al olvido y a la impunidad. El caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sin embargo el Coronel Alirio Antonio Urueña Jaramillo es absuelto, andando libre por casi 18 años, sólo 11 años después, alias “El alacrán” es judicializado, pero únicamente por narcotráfico. Diego Montoya, un capo de la región siquiera había sido vinculado a tal episodio. El municipio sufrió además el abandono del estado y del pueblo colombiano, sufrimiento que sólo puede reproducir la violencia.

El Padre Tiberio sigue vivo en la enseñanza que le dejó al pueblo de Trujillo, murió comprometido con la gente y no en vano, porque la lucha continúa, persiste en quienes decidieron no callar.

Padre Tiberio  en la Memoria.
Padre Tiberio  Sin Olvido.

martes, 14 de abril de 2015

JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA Y DESPLAZAMIENTO FORZADO DEL PUEBLO AFRONAYERO


14 de Abril de 2001 - 15 de Abril de 2015


Memoria contra la impunidad

Hoy terminaba la serie de desplazamientos que padecían las comunidades  negras del bajo Naya, desde el 13 de abril de 2001.

Paso el viernes santo y más de una semana de las llamadas detá v gloria, mientras las 64 comunidades que hacen parte del territorio colectivo afrodescendiente del río Naya continuaban su pasión. Ese abril está vivo entre generaciones, en más de 14 años de lucha contra la impunidad, el asesinato, al abuso múltiple de Juana Bautista Angulo Hinestroza sigue conmocionando. Por sus problemas mentales, el miedo a la oscuridad, y a la corriente del río Naya,  no se embarcó con la totalidad de la comunidad en el momento del desplazamiento. A pesar de los intentos para que ella se subiera a la nave de madera ella prefirió esperar oculta en su casa al regreso de su familia y su comunidad, nadie se podía imaginar que los victimarios pudieran abusar tan absurdamente de su poder. Días después, al regresar al caserío de Cascajito, los negros nayeros encontraron que los paramilitares del bloque Calima con su invasión apoyada por la brigada 3 y financiando por empresarios y auspiciada por políticos, encontraron a Juana con sus prendas de vestir rasgadas, muerta boca y boca abajo sin vida. Una pequeña corriente de agua cruzaba su cuerpo sin vida, quizás arrastrando el llanto del territorio, de los afrocolombianos. el de Juana y el de   mil familias desplazadas.

Hoy luego de 14 años brilla la impunidad por estos crímenes, a pesar de las exigencias en el marco de la justicia ordinaria, y de la ley 975, a pesar de que hoy exista una ley de víctimas, de restitución de tierras y el gobierno nacional hable de voluntad para  lograr paz, la construcción de la memoria colectiva ha dado sentido al arraigo, a la posibilidad de la paz con justicia socio ambiental.

Ha sido en memoria de Juana y del desplazamiento forzado que las comunidades se han negado a las operaciones empresariales mineras, las han expulsado de su territorio, ha sido su conciencia la que ha ido planteado alternativas a las siembras de coca siendo desoídos por los gobiernos.

En la ley 975 las versiones de los paramilitares dan indicios de otros responsables que se ocultan tras el paramilitarismo, pero la llamada justicia en Colombia, nada ha investigado. Los famosos máximos responsables no existen, no aparecen, pero las víctimas saben que viven con mucha riqueza, con mucho poder político, económico y militar.

En la memoria de Juana y de su desplazamiento, se arraigan, se ríen, festejan y viven en su Naya, en sus aguas, en casas labradas con amor

Masacre del Rio Naya en la Memoria
Juana Bautista Angulo Hinestroza SIN OLVIDO