miércoles, 19 de septiembre de 2012

Yolanda Cerón Delgado

19 de septiembre de 2001 - 19 de septiembre de 2013

Memoria y Justicia


Un miércoles, hace 12 años, a las 12:15 de la tarde, Yolanda Cerón, cristiana vinculada a la Pastoral Social de Tumaco, quién lideró la titulación colectiva de las comunidades negras del Pacífico, luego de salir de la sede de su trabajo caminaba con un familiar por la esquina de la Iglesia La Merced, frente al Parque Nariño, cuando en desarrollo de la estrategia paraestatal un sicario le disparó en varias ocasiones. Así callaron el presente de su vida iluminada por la luz de la veradad y la justicia, haciendola renacer y permanecer en el porvenir de la memoria transformadora de la humanidad.

Yolanda la diminuta, la hormiguita, la sencilla y alegre mujer creyente, la empedernida defensora de Derechos de las comunidades negras, un 19 de Septiembre de 2001 a eso de las 12:15 frente a la iglesia la Merced, ubicada en el Parque Nariño de la ciudad de Tumaco, luego de salir de la sede de su trabajo fue asesinada por hombres de la estrategia militar encubierta. A su lado un sobrino la acompañaba, Fueron uno, dos y tres tiros y ella cayó allí en medio de la plaza, a pocos metros de la policía. 

Esa pequeña mujer de corazón inmensamente negro, siendo mestiza, como directora de la Pastoral Social de la Diócesis de Tumaco,ejerció el profetismo, se arriesgo a romper el miedo, a enfrentar el silencio generado por el terror.  Denunció contundentemente los abusos y violaciones de derechos humanos sistemáticas contra la población de Tumaco, la que cometían miembros de las fuerzas militares y de policía con la estrategia paramilitar.
A esto se sumó el fuerte trabajo organizativo desarrollado durante largos años para lograr la titulación colectiva de las tierras habitadas por los afrocolombianos, lo que le trajo la animadversión de empresas deforestadoras y palmeras. 

Fueron precisamente estas razones por las que Yolanda fue asesinada, por develar tal estrategia criminal y sus beneficiarios, incluso, por denunciar en los propios consejos de seguridad en donde se encontraban los victimarios de las comunidades,los que a la postre serían los de ella también.

Sobre la pasmosa investigación poco se ha avanzado en justicia ordinaria. Allí ni militares ni policías ni empresarios o comerciantes han sido investigados como parte de una estructura criminal. Siguen libres algunos con ascensos en sus carreras militares y policiales, otros usufructuando sus negocios, su acumulación de riqueza. Algunos de los autores materiales de este crimen quedaron libres y exentos de culpa, un periodista que suministró información falsa para justificar el crimen de Yolanda se encuentra huyendo, se trata de Santos Cáceres fue dejado en libertad provisional por el Juzgado Segundo Especializado de Pasto, por motivos de salud. El segundo, Jorge E Ríos se fugó de la cárcel de Palmira mostrando, una orden de libertad falsa.

Las artificiosas investigaciones sobre los responsables adelantadas por la Fiscalía, a toda costa han evitado llegar hasta la estructura institucional de la fuerza pública de ese entonces y como ha sido costumbre desde 2006 los paramilitares aparecen como chivos expiatorios, eso si responsables también, pero ocultando la verdad y afrentado la dignidad de las víctimas. Guillermo Pérez Alzate, conocido como "Pablo Sevillano"" máximo mando del Bloque Libertadoresreconoció su responsabilidad en la ejecución del crimen antes de que fuese extraditado a los Estados Unidos. Sevillano sin ser extraditado protegió los nombres de los actores intelectuales, propiciando la impunidad de la estructura criminal y justificó el crimen acusando falsamente a Yolanda de ser integrante del ELN. En julio del 2010 otros ex paramilitares confesaron el asesinato ante un fiscal de Justicia y Paz y no aportaron diferentes datos a los entregados inicialmente por el extraditado jefe paramilitar. Alias 'Tribilín' confesó que recogió a alias 'Capulina' después de asesinar a la religiosa, y 'Sarmiento', quien fue el segundo al mando de Tumaco, dijo que se cumplieron las órdenes de sus superiores.

Once años y aún el proceso sigue estancado, sin mayores avances, los procesados paramilitares en Colombia, beneficiándose de una aplicación de la ley 975, que cuando defina su situación legal, les dará seguramente su libertad.

No hay ninguna esperanza que cese la impunidad jurídica, el nombre de Yolana, sigue vivo, su memoria, su historia es parte de la historia de las luchas de las comunidades negras del pacífico.

Sigue su curso en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos una demanda, única esperanza para demostrar la responsabilidad del Estado... entre tanto, su pueblo, el que ella amo sigue siendo víctima del neo paramilitarismo, sigue siendo víctima de la guerra interna, sigue siendo víctima de nuevas formas de despojo. Por eso, justo por ese dolor que no cesa, por esa indignación de las comunidades negras, a veces silenciado, a veces callado, pero siempre resistente, resistente como la bella Yolanda, que más allá de la triste mirada del miedo a morir asesinada, ríe con nosotras y nosotros.

Yolanda Cerón en la memoria, Yolanda Cerón Sin Olvido 

Sin Olvido

martes, 18 de septiembre de 2012

MIGUEL ANGEL QUIROGA GAONA

18 de septiembre de 1998 -18 de septiembre de 2012

Memoria y Justicia

Dichosos los perseguidos como tú, Michel, por practicar la justicia, defender a los pobres y reclamar el respeto de la persona humana.”, así escribió un amigo entrañable de este cristiano, defensor de los derechos de los afrocolombianos

Alguien nacido en Facatativá, el 1 de octubre de 1972, del amor con sangre rural de Susana Gaona y de Gustavo Quiroga, amor que se unió a la sangre negra en la misma causa de los derechos de los excluidos. Fue encontrándose con las comunidades negras desde 1990 cuando comenzó el pre noviciado en la comunidad marianista en Bogotá, dos años después hizo sus primeros votos, con este compromiso espiritual e histórico se trasladó al municipio de Lloró en el Chocó durante un tiempo. En 1997 regresó a Bogotá y al terminar en la Universidad Pedagógica la licenciatura en Ciencias Sociales, su pasión por la causa territorial de las comunidades negras, lo llevó por segunda y última vez a Lloró.

Ese viernes, hace 14 años, Miguel Angel Quiroga, de 25 años, se dirigía en dos botes junto con un sacerdote y 40 campesinos a la comunidad de Nipurdú sobre el río Tumutumbudó, a celebrar las fiestas patronales, diez minutos después de partir del municipio de Lloró fueron obligados a detenerse por paramilitares que mantenían allí un retén.20 hombres les exigieron los documentos de identidad a los ocupantes de la embarcación, uno de ellos, un habitante rural no los tenía, los armados pretendieron quedarse con él, Miguel Ángel entonces protestó y exigió respeto. En cuestión de segundos el jefe de los paramilitares conocido como alias "Raúl” sin mediar palabra le disparó a Miguel directo en el corazón. 


Ese corazón que había escrito: “Si no cambiamos las posturas del corazón, no podremos cambiar nuestra patria”, pero de eso no entendía uno de aquellos formado en la doctrina autoritaria, segado de su soberbia, sin escuchar razones, embebido de su prepotente poder que concibe al otro como enemigo asesinó el corazón físico de Miguel.

Pero ese corazón de lo noble no se murió vive en la memoria que cuentan con sus propias palabras y siguen hablando a los victimarios y sus beneficiarios, aquellos que han amasado riqueza con la muerte violenta de millares. Tengo el deseo de darme a fondo, a aquél que no tiene fondo, había también escrito Miguel

El padre Cecilio de Lora parte de esa memoria de vida recuerda: “Allí con su querida población negra, pobre entre los pobres de Colombia, desarrollaba su misión, lleno de entusiasmo, de creatividad y de alegría, las características que han marcado su vida.” Y es que la opción de Miguel Angel fue por defender la verdad, por denunciar lo injusto; su motivación religiosa y social lo llevó a hablar claro a los asesinos del pueblo chocoano. Nunca se detuvo.

Un día antes de su muerte había dicho: “qué feliz me siento porque cada vez me voy sintiendo más identificado con la gente, con los de mi pueblo”. Cuando la noticia fue creciendo en el mundo religioso y de la solidaridad su Superior Provincial escribió: “Michel ha muerto como vivió: defendiendo a los pobres de la tierra, apasionado por la paz y la justicia. Sus hermanos nos sentimos orgullosos de él, y con nosotros, la familia toda de María”

Otro sacerdote interpretando la vida de Miguel, Rodrigo Betancur, escribió: “Michel no murió por hablador, Michel murió por hablar la verdad, por ser consecuente con lo que creía y pensaba, él, siendo Joven, creyó en el Dios liberador en el Dios de Jesucristo; estaba buscando su voluntad con los vaivenes de su corta edad. Muchos podemos testificarlo. Michel estaba feliz aquí en Lloró, se empezaba a identificar con el pueblo a pesar de las diferencias culturales y étnicas, quiso asumir los retos que una misión como ésta plantea a un religioso joven y en camino. Él mismo dijo días antes de morir:"sumando y restando este ha sido un buen año". Él estaba aprendiendo a pintar en Negro, buscando que el arco iris coloreara toda la realidad inmensa y compleja de esta parte del Chocó tan dura para los que la viven y tan desconocida para los que aún no saben qué sucede por aquí.

Han pasado catorce años desde este crimen, catorce años de total impunidad, catorce años de ocultamiento de la verdad y ausencia de justicia en Colombia. Catorce años en que mantenemos vivo en la memoria a Michael, como de cariño todos le decían, a través de sus palabras por que seguimos evocando en estos tiempos donde el poder dice que quiere acabar el conflicto, que seguimos descubriendo para unos desde Dios, para otros desde otras experiencias, como escribió Miguelque hemos “He descubierto que Dios me llama a que una mi vida a la de Jesús, trabajando generosamente por los pobres

Memoria que nos significa la necesidad de la justicia, memoria que también se canta, que no solo se escribe, como ocurrió con alguien desde Zaragoza que compuso a Michel http://www.marianistas.org/pastoral/michel/cancion.htm

Nosotros seguimos re memorando, seguimos cantando

Miguel Angel Quiroga en la memoria, Miguel Angel Quiroga Sin Olvido 

Sin Olvido

lunes, 17 de septiembre de 2012

Carlos Augusto Buitrago Ramírez, Alirio Buitrago Ramírez, Fabían Buitrago Zuluaga, Giraldo Ramírez y Marcos Marín

Septiembre 17 de 1982 - 17 de septiembre de 2012


Hace 30 años, en el caserío Santa Rita, en el corregimiento La Estación Cocorná, municipio de Puerto Triunfo, Antioquia, en desarrollo de la estrategia paramilitar en la que participaron agentes estatales y un terrateniente ejecutaron extrajudicialmente a dos niños de 10 años y tres jóvenes. Los militares mostraron a las víctimas como caídos en enfrentamientos, cambiando el escenario de los hechos les vistieron con prendas militares y signos de que les identificaban como guerrilleros de las FARC EP.



Carlos y Alirio, catequistas de las Comunidades Cristianas Campesinas,  
Fabian, Giraldo y Marcos, miembros de la comunidad, pasaron la tarde del viernes 17 de septiembre, hace 30 años,  jugando fútbol, al terminar se dirigieron hacia la vivienda de la familia Buitrago, a eso de las 6:30 p.m. cinco hombres armados los rodearon y les ejecutaron en un árbol. Dos niños que estaban en el lugar en medio de la operación lograron huir.

Desde ese día el propósito de aterrorizar, de paralizar y de imposibilitar propuestas de construcción social inspirada en el evangelio para los campesinos de la zona se hicieron imposibles.

Allí en esas tierra existe el olvido y la memoria, en medio de esa tensión perviven en puñado de anónimos, de silenciosos campesinos que creen que algún día la verdad será posible y que la justicia, la de estos crímenes, como la justicia social serán una realidad.

Se renueva la memoria de las vidas guiadas por la esperanza del anuncio transformador del evangelio, sonrisas de niños, de jovenes, allí queda para siempre la vergüenza inolvidable de este crímen, cometido por agentes del estado que en cumplimiento de la estrategia paraestatal terrateniente obligaron a la familia Buitrago a desplazarse y abandonar su tierra.

Poco se sabe de investigación alguna eficaz, nunca nada se supo de actividad procesal. Los autores materiales y los instigadores, los planificadores y beneficiarios siguen usufructuando el poder

Los medios aseguraron de esos días con los partes oficiales para encubrir la responsabilidad estatale, mostrando que las víctimas no solamente eran guerrilleras si no que habían sido muertos por heroicos campesinos. El diario El Tiempo, lo relató así : “ Enfurecidos campesinos por la persecución de que han sido víctimas por parte de la guerrilla, enfrentaron a una cuadrilla de las FARC y dieron de baja a Carlos Augusto Buitrago Ramírez, Fabriciano Buitrago Zuluaga, Aliño Buitrago Ramírez, Marcos Marín y Gildardo Ramírez”.

Hoy 30 años después las palabras de Doña Herlinda Buitrago, son el sentido de la memoria de estas vidas, de lo que silenciosamente algunas y algunos intentan afirmar en los territorios: “ Ellos siguen vivos en el corazón del pueblo y su sangre le da vitalidad a la comunidad”.

Carlos, Alirio, Fabían, Giraldo y Marcos en la memoria 
Carlos, Alirio, Fabían, Giraldo y Marcos Sin Olvido 

Sin Olvido 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Alfonso López Peralta

13 septiembre 2003 - 13 septiembre 2012
Él es otra de las víctimas del exterminio, de las que se cuentan más de 4000 miembros de la Unión Patriótica que fueron asesinados en el plan Baile Rojo, la segunda fase de extinción de esta agrupación política. 

La muerte de Alfonso a pocos metros de su casa, la expresión del poder del terror, de penetrar la cotidianidad, de llegar a la intimidad y la decisión de dejar huellas para paralizar. 

Alfonso habitante rural de la región del Sumapaz, localidad a no más de una hora de Bogotá, decidió asumir desde joven el camino de la búsqueda de la justicia social, enfrentando con sus palabras llenas de pasión política,  la violencia, la corrupción y la impunidad. Expresó su oposición política distinguiéndose como miembro de la UP y del Partido Comunista.

Ese 13 de septiembre hace nueve años, a la 1:00 a.m. Alfonso se encontraba cerca de su casa, en el caserío San Francisco, corregimiento de Cumacá, hasta allí llegó un grupo de paramilitares que se le acercaron, le dispararon y lo asesinaron. Sabía que su vida estaba en peligro, pero nunca quiso dejar a su familia, su tierra, su gente, ni sus responsabilidades como líder campesino y su apuesta de oposición democrática y no violenta.

Su hijo, Fernando, en su libro titulado: ‘’Me van a matar… - Testimonios de la vida de Alfonso López Peralta’’, recuerda con orgullo la tenacidad, la persistencia de su padre, en una pregunta de actualidad: ‘’ ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo en Colombia los campesinos empobrecidos, seguirán matándose entre ellos mismos atrapados en las lógicas de la guerra total para brindar seguridad y prosperidad demagógicas, una guerra a servicio de unos pocos que necesitan sus tierras, sus brazos para trabajar, sus sueños y esperanzas para consumir, ilusionándoles que hay un enemigo que hay que combatir, siempre?.’’.

Nueve años después en medio de un proceso de paz en ciernes, sus palabras son proféticas, son de fondo, son algunas de las que se deben resolver. 

Esas preguntas pasan en su memoria en este tiempo en que lo rural se encuentra en la escena de los intereses del capital privado para esquilmarlo, agotarlo. El texto de su hijo Fernando es la memoria colectiva que sigue exigiendo justicia por este asesinato, otro más,  que más allá de lo que digan los formalistas, es no solo un crimen de Estado, si no parte del genocidio político.

Sin Olvido 

martes, 11 de septiembre de 2012

LUCIANO ENRIQUE ROMERO MOLINA

Septiembre 11 de 2005 - Septiembre 11 de 2012

Memoria y Justicia 

Luciano integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario, SINALTRAINAL, defensor de derechos humanos de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos fue secuestrado, torturado y asesinado con múltiples puñaladas en desarrollo de operaciones paramilitares con cuatro integrantes del Bloque Norte y dos funcionarios adscritos a la Subdirección Antisecuestro del DAS, hace siete años.

En 2002 Luciano había sido despedido arbitrariamente de la multinacional Nestlé ejerciendo sus derechos laborales gestionaba por vía judicial su reintegro, este hecho y su trayectoria sindical fue su sentencia de su muerte.

Desde muchos años atrás, las estructuras estatales encubiertas paramilitares le presionaron y le amenazaron de muerte lo que llevó a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, adoptará medidas cautelares. Como ha ido sucediendo con este y muchos casos, la única respuesta estatal a las medidas de prevención fue un teléfono celular.

En 2004 Luciano fue acogido por un programa de protección en Asturias, España, poco tiempo después de su regreso fue desaparecido y luego asesinado. El 10 de septiembre de 2005 sus familiares denunciaron su desaparición y el 11 de septiembre lo encontraron atado y su cuerpo con signos de tortura de arma blanca.

El ex jefe paramilitar extraditado a EU, Salvatore Mancuso, en su versión libre en 2007, aseguró que Cicolac empresa de Nestlé era una de las empresas financiadoras de las AUC. 

En un intento de desviar la investigación el múltiple crimen de Luciano quiso presentarse como un atentado pasional, los articuladores de esta estrategia de encubrimiento poco a poco fueron descubiertos. La impunidad no ha sido total debido a la presión internacional. Han sido detenidos y condenados 4 paramilitares del Bloque Norte y se han adelantado investigaciones contra dos funcionarios adscritos a la Subdirección Antisecuestro del DAS, Norberto Sotomayor González y José Antonio Riaño Noriega, que se entregaron voluntariamente ante el CTI de la Fiscalía en Valledupar.

Este crimen del nefasto período de la seguridad "democrática" fue cometido mediante una alianza criminal del DAS estructura dependiente del primer mandatario, Álvaro Uribe Vélez y los grupos paramilitares.

Los autores intelectuales y beneficiarios del asesinato de Luciano Enrique Romero Molina, siguen libres amparados por la impunidad sociopolítica, judicial y mediática. A pesar que el Juez 2 Penal del Circuito especializado de descongestión ordenó la investigación de los directivos de la multinacional Nestlé – Cicolac, no existen mayores avances. Hace un año el asesinato de Luciano fue denunciado en Suiza, sede la multinacional.

Luciano este hombre de las tierras de la  Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, sigue siendo parte de la memoria, no solo de las luchas sindicales en Colombia, de la solidaridad con los detenidos políticos si no de la construcciones de fraternidad entre europa y Colombia, entre Asturias y Valledupar.

Sin Olvido

lunes, 10 de septiembre de 2012

Jacinto Quiroga Castañeda

Septiembre 10 de 1990 - Septiembre 10 de 2012
Memoria y Justicia

Un líder cívico, que asumió en sus apuestas socio políticas, la exigencia y el trabajo por la justicia social en las tierras del municipio Bolívar en Santander. Jacinto asesinado por efectivos del Batallón de Ingeniería No 5 Galán de la 5a brigada del ejército nacional en el caserío Guamal es otro rostro del crimen de Estado que permanece en la impunidad jurídica pero no en el olvido social.

Hace 22 años, un lunes como hoy, en el área rural del municipio de Bolívar, Santander, un día después de la celebración del cumpleaños número 46 de Jacinto Quiroga Castañeda, éste fue asesinado.

Jacinto, campesino, creyente de la comunidad cristiana de base, cristiano político del Movimiento de Unidad Campesina, buscó romper la dicotomía entre fe y política dando respuesta al hambre y la injusticia material.

En la época del Estatuto de Seguridad por su actividad política de dirigente cívico fue injustamente encarcelado por integrantes de la 5a Brigada del Ejército Nacional. En septiembre de 1979 Jacinto fue detenido arbitrariamente, sometido a un sin número de torturas y vejámenes durante los primeros ocho días de su detención. Desde ese día y durante más de 10 años fue objeto de una despiadada persecución con amenazas constantes.

Las amenazas de muerte no surtieron efecto, Jacinto continuó buscando la integración y el desarrollo de la comunidad. Sin embargo, en la madrugada del 10 de septiembre de 1990 el operativo militar llegó a su casa, irrumpiendo en la cotidianidad.

Uno de sus 8 hijos con estas palabras recuerda esa madrugada “Toda la casa estaba rodeada por el ejército y para nosotros todo era confusión y caos. Mi mamá se acercó a mi papá y trataba de prestarle primeros auxilios. Mi papá estaba muy mal herido, los disparos le habían quebrado la columna a la altura de la cintura y el brazo izquierdo a la altura del codo y para mover la cabeza se agarraba el cabello con la mano derecha y se jalaba. Hablaba con todos los que estábamos ahí, especialmente con mi mamá y le decía: “animo mija a mí me jodieron, me mataron pero ahí están los hijos y lo único que les puedo dejar son las abejas para que los saque adelante”. 

La Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares inició la respectiva investigación por estos hechos bajo el radicado No. 022-10843, la cual resolvió en julio de 1995, sancionar al Suboficial que fue reconocido como el culpable por disparar contra Jacinto Quiroga con suspensión en el ejercicio del cargo por el término de cinco años. 

En materia de justicia e investigaciones no han existido más asomos, la formalidad de investigar asegurando la impunidad, silenciando el proyecto social construido desde abajo ha sido la premisa. Por eso la ruana que cobijó a Jacinto, la ruana con la que murió es hoy una reliquia que revive ese tejido de hermandad, ese tejido de justicia social por el que vivió.

Jacinto Quiroga en la Memoria, Jacinto Quiroga Sin Olvido


Sin Olvido
Bogotá D.C., 10 septiembre 2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

Pedro Nel Jimenez Obando

Septiembre 1 de 1986 - septiembre 1 de 2012


Memoria y Justicia

Pedro Nel Jimenez Obando, Nacío en 1948, en el departamento del Meta, abogado de la Universidad Externado de Colombia, militante de la juventud comunista, Personero Municipal en Villavicencio,  victima del genocidio contra la Unión Patriótica (UP). 


El lunes 1 de septiembre de 1986, Pedro, se dirigía a recoger a su hija al Colegio Normal Nacional, por la vía Puerto López en Villavicencio Meta, cuando fue abordado por dos hombres que se movilizaban en una moto, quienes  dispararon contra su cuerpo varias veces causándole la muerte. 

Pedro, por su trabajo en defensa de los derechos humanos, trabajo en el Comité por la Defensa de los Derechos Humanos del Meta, asumió la defensa de algunos casos de presos políticos y se desempeño como senador de la U.P por el Meta. 

Por su labor en la defensa de los derechos humanos Pedro sufrió la persecución de las fuerzas del estado y de grupos paramilitares. Dentro de las investigaciones sobre el asesinato del senador, se vincularon al Teniente Miller Tarcisio Koy Nuñez, jefe de Inteligencia de la Brigada 7, como el militar que dio la orden de asesinar a Pedro Nel, la cual fue ejecutada por los suboficiales del B-2 de la Brigada 7, Sargento Servio Tulio Luna Medina y Ovidio Tabuco Betancur; los informantes Álvaro Serrano Humoa, José María Serrano Humoa y Juan Bautista Correa. 

La motocicleta de marca Yamaha fue conducida por un miembro del ejército y quién disparó fue Arnulfo Castillo Agudelo, ex militar conocido como “Rasguño”, quien hacía parte de la estructura paramilitar de Víctor Carranza. 


Durante el sepelio masivo y de protesta que conmovió a Villavicencio, se realizaron permanentes seguimientos de militares, al llegar al cementerio, un grupo de seis hombres armados detuvieron y desaparecieron forzadamente a dos militantes de la Unión Patriótica del departamento de Guaviare, Jair López y Críspulo Hilario, quienes fueron encontrados dos día después asesinados y con signos de tortura en una vía que comunica con Villavicencio. 

Pedro, fue el primer senador asesinado de U.P, y fue uno de los millares de victimas del plan estatal “Baile Rojo” que produjo más de 5000 asesinados de éste partido político. 

Este asesinato demuestra la batalla a la violencia ideológica, al odio, al terrorismo estatal, al despotismo de las élites, a la intolerancia frente al pluralismo y la oposición política. 


26 años Pedro Nel Jimenez Obando en la memoria, Pedro Nel Jimenez Obando Sin Olvido


Sin Olvido