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jueves, 6 de febrero de 2020

Lucero Henao y Yamid Henao

Febrero 6 de 2004
El día 6 de febrero del año 2004 Lucero Henao y su hijo Yamid Daniel Henao fueron asesinados por paramilitares con la complicidad de la Fuerza Pública en el caserío de Puerto Esperanza Municipio del Castillo, Meta.

María Lucero Henao nació el 25 de Julio de 1960 en el Departamento del Valle, desde muy niña tuvo que vivir el desplazamiento forzado, así su vida se desarrolló en medio del desarraigo y destierro en diferentes lugares junto a sus padres.

En 1988, a sus 28 años, llego a Puerto Esperanza con sus nueve hijos; se destacó por su capacidad de liderazgo, convirtiéndose en integrante de la Junta de Acción Comunal; así mismo, hizo parte de la Unión de Mujeres Democráticas, movimiento que aglutinó a muchas mujeres llaneras destacadas por su conciencia democrática; militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, lideresa comunitaria. La transparencia y firmeza de Lucero por defender los ideales políticos fundados en la justicia social, hicieron de ella una gran promotora y defensora de los Derechos Humanos.

Su hijo, Yamid Daniel Henao, en el momento de su asesinato tenía 16 años y se encontraba estudiando en la Unidad Educativa el Encanto de Puerto Esperanza.

El 6 de Febrero de 2004 a las 10:30 de la noche, Lucero Henao fue abordada en su vivienda; “civiles” armados pertenecientes a la estrategia paramilitar llegaron a su puerta amenazándola y diciéndole que se llevarían la puerta si no abría, por lo que Lucero se vio obligada a abrir; una vez los hombres ingresaron al recinto, tomaron por la fuerza a Lucero y entre forcejeos la sacaron de la casa amarrándola con una cuerda de nylon.

Lucero es llevada por la fuerza a las fueras del caserío de Puerto Esperanza. Su madre y sus hijos deciden ir tras ella, pero en el camino los paramilitares señalando a la familia expresan: “ustedes son unos h.p´s guerrilleros”, los hombres obligan regresar a las niñas y la abuela, exigiendo que Yamid se quede con Lucero.

A cinco minutos de distancia se escucharon varios disparos, pero solo hasta el amanecer su familia pudo rescatar los cuerpos sin vida. El rostro de Yamid fue desfigurado por los múltiples impactos de bala que recibió y una oreja fue cercenada; el cuerpo de Lucero recibió múltiples disparos. 

De acuerdo a las denuncias de los pobladores a lo largo del día 7 de febrero, se presentaron enfrentamientos entre civiles armados de la estrategia paramilitar y la guerrilla de las FARC-EP en el caserío La Esmeralda, distante a tres horas de camino de Puerto Esperanza. 

El 5 de Septiembre de 2008 se obtuvo la indagatoria de Javier Domingo Romero, coautor material del asesinato de María Lucero y Yamid, en la diligencia se constata su vinculación al escuadrón Centauros en el año 2002, permaneciendo allí hasta el 2006, año de su desmovilización. Durante su accionar en el escuadrón se desempeño como patrullero y luego como escolta de alias “Julián”; en febrero de 2004 patrulló en la región del Ariari, bajo las ordenes de Himer Antonio Pulgarin, alias “Enrique”, durante su trabajo escuchó que María Lucero era colaboradora de la guerrilla al pasar por Puerto Esperanza cuando era escolta de alias “Julián”. 

Domingo Romero bajo las ordenes de “Julián” condujo a alias “Gavan” y “Montecristo” hasta donde Don Miguel Arroyabe, allí recibieron la orden de ejecutar a María Lucero y su hijo Yamid por ser colaboradores de la guerrilla. Posteriormente “Gavan” y “Montecristo” fueron dejados en el sector de la Y en el caserío de Puerto Esperanza, donde estaba ubicada la tropa que ejecutaría la orden al día siguiente. 

Domingo Romero en su indagatoria confirma que a alias “Montecristo” lo mataron y escuchó que a alias “Gavan” lo habían matado en Acacias después de la desmovilización pero esta información no le consta. 

Hasta la fecha se ha constatado que los jefes de “Julián” eran Daniel Rendón Herrera alias “Don Mario” y Miguel Arroyabe. 

Domingo Romero se acoge a sentencia anticipada, el 18 de junio de 2009 el juzgado cuarto penal del circuito especializado de Villavicencio profiere sentencia por coautoría en el delito de homicidio agravado en concurso homogéneo con homicidio y heterogéneo con el punible de concierto para delinquir agravado. 

Han pasado nueve años donde la actuación jurídica de la parte civil, representada en el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, con la Comisión de Justicia y Paz, ha insistido en la vinculación de unidades militares por acción y omisión en los crímenes de Lucero y su hijo Yamid. Vinculación que ha negado el aparato de justicia, 

Los hijos de LUCERO y la Comunidad Civil de Vida y Paz, desde el regreso a la región en Puerto Esperanza, El Castillo – Meta, continúan exigiendo verdad y justicia. 

Sus nombres, sus vidas, presentes hoy son símbolo de la resistencia al olvido, son expresión de resistencia a un aparato de justicia que impone la impunidad. 


Las nuevas generaciones del Alto Ariari son las y los jóvenes que se han comprometido a conservar la memoria a través de monumentos, espacios de memoria, expresiones artísticas y el trabajo en comunidad en busca de justicia, dignificando la memoria de sus víctimas, demostrando que no podrán callar ni olvidar lo que personas como María Lucero hicieron por su comunidad.


Lucero Henao y Yamid Henao en la memoria
Lucero Henao y Yamid Henao Sin Olvido


domingo, 1 de diciembre de 2019

Efrén Ceballos Molina

Diciembre 01 1991

El 1 de diciembre 1991 en Bogota' D.C., en el barrio Nuevo Chile paramilitares entre los que se encontraba Wilson Londoño, ejecutaron al estudiante Efrén Ceballos Molina de 16 años, miembro de una familia de activistas del Partido Comunista y de la Unión Patriótica. Los registros de las investigaciones de la SIJIN fueron desaparecidos. 

martes, 26 de noviembre de 2019

José Rodrigo García Orozco




26 de noviembre de 1992

José Rodrigo García Orozco fue el segundo vicepresidente de la Asamblea departamental del Meta, militante de la Unión Patriótica, y del Partido Comunista en Meta entre 1990 a 1992. 

José Rodrigo entre 1986 y 1988 fue el alcalde del Municipio de Puerto Rico, departamento del Meta. Luego, fue elegido como diputado a la Asamblea del departamento del Meta por la Unión Patriótica y del Partido Comunista. Además de ser docente, dirigente y conocido líder político de la región era esposo de María Mercedes Méndez, ex alcaldesa del Castillo, asesinada el 3 de Junio de 1992 junto con 4 personas militantes de la Unión Patriótica, además era padre de 5 hijas. 

José militó con el corazón y tenacidad por denunciar los crímenes de lesa humanidad en contra de los militantes de la Unión Patriótica de la región del Meta. 

El 26 de Noviembre 1992, José Rodrigo fue asesinado por cuatro hombres de la estrategia militar encubierta, 2 agentes del F-2 de la Policía y 2 paramilitares, Arnulfo Castillo Agudelo, conocido con el alias “Rasguño” y un hermano de éste conocido como “Puntillón”. 

Ese día cuando José se dirigía a su casa, sin escoltas dado que días antes se los habían retirado, luego de salir de la asamblea departamental, fue abordado por dos agentes de la policía, y requisándolo a la fuerza le decomisaron sus documentos y el arma de protección que el mismo gobierno le había dado. Al no tener motivos para detenerlo hubo un forcejeo; José seguiría luchando por sus hijas hasta el último momento en que su vida le fue arrebatada, entre tanto llegaron 2 paramilitares, “Rasguño” y “Puntillón” que se movilizaban en un vehículo del F-2 y una motocicleta Suzuky color roja, camuflada con cintas blancas y naranjas, y le propinaron 5 impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, minutos después llegaron a este lugar otras unidades policiales, que realizaron el levantamiento. 

Al ser asesinado dejó una nota en su bolsillo, dirigida a sus 5 hijas

“Al morir, no tendré tiempo de decir nada. Es por esto que dejo escrito:
Mi vida fue el amor. Mi amor fue la libertad y la paz.
Salud a los que aman!”

“En mis duras faenas, os amo pequeñas mías.
Mi mejor muestra de este amor, es mi propia entrega por vuestro futuro y vuestros amiguitos y amiguitas del mundo. 
Cuanto os amo.!”

“Nací para vivir. Me niego a esta pequeña muerte. Antes que yo, miles murieron y sin embargo, aun viven.

Que importan sus nuevos nombres!”

Al día siguiente, del asesinato de este valeroso líder del departamento del Meta, las unidades policiales que participaron en el asesinato de José Rodrigo fueron trasladadas, y con este hecho se dio vía libre al camino de la impunidad sobre su asesinato.

Posteriormente alias “Rasguño” fue capturado y al poco tiempo la Fiscalía Sexta Delegada ante jueces de circuitos especializados precluyó la investigación en su contra. 


En el año 2012, el Consejo de Estado emitió un fallo, donde, condenó al Ministerio de Defensa por omisión en la protección de José Rodrigo García.


Así mismo el concejo de Estado dijo que “La persecución y asesinato de los miembros de la UP es un hecho suficientemente conocido y documentado (…) existen diversas fuentes escritas que confirman que los atentados, intimidaciones y seguimientos contra sus militantes no constituyen hechos aislados sino que hicieron parte de un plan sistemático de exterminio”.

Así por concepto de “perjuicios morales subjetivos” para cada una de las demandantes Linda Carol, Hada Luz, Jenny Paola y Tania Marinela García Méndez, se ordenó el pago del valor equivalente a cien salarios mínimos legales mensuales vigentes, por concepto de perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante, las hijas recibirán entre las cuatro un poco más de 673 millones de pesos.

José Rodrigo, militó con el corazón y con la fogosidad que lo caracterizaba denunció cada uno de los crímenes contra los militantes de la Unión Patriótica en la región del Meta. Se empecinó en que se supiera la verdad, en evidenciar la responsabilidad de la Fuerza Pública en el asesinato de la madre de sus cuatro hijas, del gran amor de su vida.

Han pasado muchos años, donde, se ha construido memoria, se han dado los pasos que recorrió José, de recordar sus luchas, de haber nacido para vivir, de negar esa pequeña muerte y de hacer trabajar para que él siga vivo en las diversas miradas y resistencias de las personas que aún lo recuerdan. Aún seguiremos perpetuando sus palabras porque estarán vigentes a pesar del paso del tiempo: “Antes que yo, miles murieron y sin embargo, aun viven”.

José Rodrigo Orozco en la Memoria
José Rodrigo Orozco Sin Olvido

lunes, 11 de noviembre de 2019

Masacre de Segovia

11 de noviembre de 1988

El domingo 11 de noviembre, centenares de habitantes de Segovia se dieron cita para rememorar a sus victimas, para exigir justicia y sobre todo, para que se conozca toda la verdad.

El 11 de noviembre de 1988, hacia las 6 de la tarde, paramilitares en connivencia con el ejercito nacional de Colombia asaltaron el municipio de Segovia, nordeste antioqueño desatando una orgia de sangre que dejó 43 personas muertas y decenas de heridos.

Este episodio fue el preludio del exterminio del partido Unión Patriótica ejecutado por una tenebrosa alianza de Sectores Políticos, fuerzas Militares y Paramilitares para impedir el avance de una propuesta política que amenazaba los privilegios de la clase dirigente.

Las organizaciones sociales que hacen presencia en el territorio: Cahucopana, ACVC y Reiniciar, y las victimas sobrevivientes del genocidio, llevan mas de tres décadas revindicando la memoria de las victimas de este oscuro episodio.

Hoy, en Segovia, se sigue viviendo un clima de violencia, sus habitantes se niegan a perder la esperanza y esperan que con una implementación eficaz de los acuerdos de La Habana pueda conocerse por fin toda la verdad de está masacre y reparar a las victimas.

Fuente: Agencia Prensa Rural. 


viernes, 11 de octubre de 2019

Jaime Pardo Leal





11 de Octubre 1987

"Si la muerte me sorprende, no le tengo miedo; Soy un hombre dialéctico.
El día que me muera vendrán otros mejores a reemplazarme". 
Jaime Pardo Leal

El asesinato del presidente de la Unión Patriótica, Jaime Hernando Pardo Leal sigue en la impunidad, pero vive en los recuerdos de los sobrevivientes del genocidio de la Unión Patriótica, en sus familiares y en todos aquellos que aún no pierden la esperanza de ver una Colombia justa.

Jaime Hernando Pardo Leal nació en el municipio de Ubaque el 31 de Marzo de 1941, hijo de la Señora Ana Lucia Leal, su padre se desempeñó durante varios años en el Poder Judicial de Colombia y sólo cuando Jaime Leal era adulto este le dio su apellido.

En 1959 ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales y es para esa misma época que se vincula a la Juventud Comunista. En 1962 ingresó al Poder Judicial de Colombia como Citador-Notificador, allí ejerció los cargos de Juez municipal, juez del Circuito, Juez Superior y por último fue Magistrado del Tribunal de Bogotá.

Jaime fundó la Asociación Nacional de Empleados de la Rama Judicial (ASONAL-Judicial), organización sindical de la que fue su primer presidente y desde allí participó y organizó 15 paros o huelgas a favor de la dignificación y salarios justos, entre otros temas.
Pardo Leal fue el primero en lograr paralizar los trabajadores del poder judicial, los despachos judiciales y magistrados.

Se casó con Gloria Flores quien lo recuerda como un hombre luchador. Jaime y Gloria tuvieron 5 hijos Iván, Yalima, Edisson, Fernando, y uno que falleció, siendo un bebé.
En 1963, Jaime obtiene el título de Abogado de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, con la Tesis “La Clase Obrera ante el Derecho Social” en la Universidad Nacional de Colombia.
En 1986 y siendo miembro del Partido Comunista, Pardo Leal acepta la candidatura de la Unión Patriótica y comienza a denunciar ante la Procuraduría, con listado en mano, a los implicados en las muertes de miembros de la Unión Patriótica, en la que se incluían altos Generales del Ejército Nacional, dichas denuncias obligaron al General Samudio Molina y el ministro de defensa de la época a que respondieran en una rueda de prensa lo que aseguraba Jaime Pardo.

Las denuncias que hizo en relación con la clase política y su entramado con el narcotráfico, lo convirtieron en blanco de continuas amenazas en su contra.
Sus hijos y en especial su hijo menor, Fernando, recuerdan con dolor aquel domingo 11 de Octubre de 1987, en el que salieron de viaje a almorzar a la finca que tenían en La Mesa, Cundinamarca, ese día decidieron regresar temprano pues Jaime Pardo tenía que asistir a un matrimonio, al regresar a Bogotá, a las 3:45 de la tarde, un Renault 18 sorprendió el carro en el que se movilizaba Jaime junto con su familia, desde dicho auto comenzaron a disparar, dejándolo herido de gravedad. Jaime falleció pocos minutos después de haber ingresado al hospital San Rabel de la Mesa.

Los victimarios, unidades de la estrategia militar encubierta, huyeron del lugar y años después, dos de ellos, Beyer Yesid Barrera y William Infante, reconocieron su participación en el crimen, sin embargo, las investigaciones nunca indagaron por la participación intelectual y la responsabilidad estatal.

La investigación penal solo sentenció la responsabilidad de un narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha alias el 'Mexicano', quién habría pagado 30 millones de pesos de la época a los sicarios, y el proceso contra el narco se cerró con su muerte en 1989.

Ahora, en medio de los mecanismos de impunidad, en medio del olvido mediático, Jaime es parte de esta historia de indignación ante la simulada democracia, es parte de los sueños necesarios de exhumar en tiempos en que a través de la paz se pretende imposibilitar la identificación de los determinadores y beneficiarios de este magnicidio.

Este demócrata que se paseo por universidades públicas y privadas creyendo en la paz, él ese pequeño del tic, ese pequeño de alma grande es parte de la memoria viviente de una democracia genocida, de una democracia que desde sus restos en la expresiones sociales debe posibilitar la verdad y la justicia social.

Jaime Pardo Leal en la Memoria
Jaime Pardo Leal Sin Olvido

viernes, 13 de septiembre de 2019

Alfonso López Peralta

13 septiembre 2003 

Alfonso López Peralta es una de las 4000 víctimas del exterminio de la Unión Patriótica que fueron asesinados en el marco del plan Baile Rojo, segunda fase de extinción de esa agrupación política. El asesinato de Alfonso, cometido a pocos metros de su casa, es una expresión del poder del terror, de penetrar la cotidianidad, de invadir la intimidad y dejar huellas para paralizar. 

Alfonso era un habitante rural de la región del Sumapaz, localidad ubicada a menos de una hora de Bogotá, desde joven emprendió la búsqueda por la justicia social, enfrentando con sus palabras llenas de pasión política, la violencia, la corrupción y la impunidad. Expresó su oposición política distinguiéndose como miembro de la UP y del Partido Comunista.

Ese 13 de septiembre a la 1:00 de la mañana, López Peralta se encontraba cerca de su vivienda, en el caserío San Francisco, corregimiento de Cumacá. Hasta allí llegó un grupo de paramilitares que se le acercaron, le dispararon y lo asesinaron. Con anterioridad sabía que su vida estaba en peligro, pero nunca quiso dejar a su familia, su tierra, su gente, ni sus responsabilidades como líder campesino y su apuesta de oposición democrática no violenta.

En el libro titulado: ‘’Me van a matar… - Testimonios de la vida de Alfonso López Peralta’’, su hijo Fernando recuerda con orgullo la tenacidad y persistencia de su padre, en una pregunta "¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo en Colombia los campesinos empobrecidos, seguirán matándose entre ellos mismos atrapados en las lógicas de la guerra total para brindar seguridad y prosperidad demagógicas, una guerra a servicio de unos pocos que necesitan sus tierras, sus brazos para trabajar, sus sueños y esperanzas para consumir, ilusionándoles que hay un enemigo que hay que combatir, siempre?."

Hoy esas preguntas parecen mantenerse en el tiempo, cuando lo rural sigue en el foco de los intereses del capital privado para esquilmarlo y agotarlo. El texto de su hijo Fernando es la memoria que sigue exigiendo justicia por este asesinato, que más allá de las afirmaciones formalistas, no es solo un crimen de Estado, si no parte de un genocidio político.


Alfonso López Peralta, en la memoria
Alfonso López Peralta, Sin Olvido 

martes, 9 de julio de 2019

Carlos Arturo Guengue

9 de abril de 1987


Carlos Arturo Guengue era un reconocido dirigente popular en el sector de Aguablanca, en Cali, Valle del Cauca, fotógrafo, militante de la Unión Patriótica y del Partido Comunista. Esposo y padre de dos hijos.

El 6 de julio de 1987 el agente de policía Saúl Rentería fue baleado y saqueado de su radio portátil en Cali. Agentes de policía de la SIJIN empezaron a buscar al responsable de los hechos, en donde, de forma irregular fue vinculada Luz Marina Castillo. La mujer y su hija fueron amenazadas, acusadas de haber robado el radio y de conocer a un hombre apodado “El Magnífico”, señalando a Carlos Guengue.

Días más tarde, el 9 de julio de 1987 a las 8 de la noche, hombres vestidos de civil, armados y llamados "los secretos”, miembros del F-2 de la SIJIN, por orden del suboficial Jaime Collazos allanaron la vivienda de Carlos. En la casa estaba Olga María Guerrero, esposa de Guengue, y sus dos hijos, de uno y cinco años. Olga fue interrogada, golpeada e insultada, la sacaron de la vivienda cogiéndola del cuello y la arrastraron hasta un carro, y aunque trato de pedir ayuda los hombres la callaron.  

Los policías en varios autos se dirigieron con Luz Marina y Olga al hospital San Juan de Dios, lugar en el que trabajaba Carlos, al llegar, él ya había salido en dirección a su casa. Mientras tanto Virgelina Chara vecina de la familia Guengue intentó advertirle a Carlos del allanamiento y que su esposa había sido detenida, sin embargo, los secretos” al ver que Virgelina había constatado los hechos también la detuvieron y subieron al mismo auto con Luz Marina y Olga.

A las 10 de la noche en el barrio Marroquín, Carlos fue detenido, golpeado e insultado por cinco integrantes de los secretos”, los hombres lo meten en la cajuela de un Renault gris y lo llevan a la Calle 70 con carrera 80. En el lugar, había un depósito de materiales. El vigilante del depósito observó la llegada de hombres vestidos de civil, con armas cortas, ametralladoras y radios portátiles, quienes además se acercaron para pedirle cigarrillos y agua.

Minutos después el Renault gris en cuyo baúl estaba Carlos tomó la autopista hacia la carrera primera y desapareció, desde aquel momento jamás se supo de Carlos. Al día siguiente, el vigilante del depósito de materiales vio el Renault gris en la inspección de policía del barrio las Ceibas.

El auto en el que estaban las 3 mujeres se fue en dirección a la Estación de Policía Fray Damián, en donde, los agentes indicaron haberlas detenido por ser miembros del M-19, y que, la prueba de ello eran boletines que habían encontrado al allanar la casa.

Dado que no existían las pruebas suficientes y las mujeres habían sido detenidas sin orden de captura y tampoco se había hecho la detención en estado de flagrancia, entonces fueron liberadas. Pero la desaparición de Carlos no fue suficiente, puesto que, los victimarios continuaron con amenazas y atentados contra Olga, al dispararle e intentar secuestrarla. La Procuraduría solicitó al DAS medidas de protección, pero las amenazas y los hostigamientos se intensificaron.

Debido a las denuncias realizadas, la Procuraduría Regional estableció que miembros de la policía del F-2 adscritos a la SIJIN habían realizado la detención ilegal vinculando al subteniente y comandante de la unidad antisubversiva Mauricio Nieto Rojas, al suboficial Jaime Collazos, el cabo primero Juan Pablo Colorado y los agentes Rubén Rodríguez y Fernando Valencia.

En el hecho participaron un mayor número de agentes de seguridad estatal, sin embargo, no se determinó quienes, así como tampoco la presunta responsabilidad de un agente de Estado con un rango mayor que estuvo involucrado en los hechos y protegió a los victimarios. Todos negaron la responsabilidad, pese a que, se supo que fue una operación de tipo paramilitar y clandestina, ni la justicia penal, ni militar adjudicaron responsabilidad o se tomaron medidas disciplinarias.

Aunque se imputaron cargos de detención ilegal, abuso de autoridad y secuestro, nunca se consideró en sí mismo el delito de desaparición forzada. El cuerpo de Carlos y sus restos jamás fueron hallados y la pérdida de su vida quedó en completa impunidad, finalmente, su esposa y sus dos hijos debieron exiliarse.

A pesar de que el hecho es impune, la humanidad y el alma de Carlos no han sido olvidadas, su vida y su labor siguen vivas.

Carlos Arturo Guengue en la Memoria.
Carlos Arturo Guengue Sin Olvido.

jueves, 20 de junio de 2019

Pedro Malagón y Elda Milena Malagón


20 de Junio de 1996 

Pedro Malagón creció en Meta, presenciando todos los cambios organizativos de los movimientos agrarios, por eso desde su juventud se interesó por las luchas de la tierra y su comunidad, logrando ganarse el afecto de las personas que lo rodeaban. 

Como militante y defensor viajó de un lado a otro, entre los municipios de Granada, El Castillo, Lejanías y Mesetas. Tiempo después de nacer la Unión Patriótica, fue elegido como diputado a la asamblea del Meta y posteriormente Concejal del Castillo.

La familia Malagón siempre fue perseguida por amenazas de muerte, por lo cual se vieron obligados a huir de los caseríos de Viotá, en Cundinamarca, para refugiarse en el Ariari, explorando otros horizontes donde existiera menos violencia. Desde ese entonces Pedro siendo menor de edad se consagró al campo con sus padres.

Conocido por ser un campesino sin temor a tomar nuevos riesgos en medio de los crímenes cometidos contra la Unión Patriótica, comenzó con su vida política en 1984, siendo reelegido nuevamente a la Asamblea de la región del Castillo en 1996.

Para ese entonces ya habían más de 500 asesinados todos miembros de la Unión Patriótica en el departamento del Meta, entre estos 500 se encontraba el diputado Rafael Reyes Malagón, hermano de Pedro, el senador Pedro Nel Jiménez, varios alcaldes, decenas de concejales y cientos de activistas.

Pedro Malagón fue diputado a la Asamblea Departamental del Meta por la Unión Patriótica, integrante del comité cívico de Derechos Humanos del Meta y un reconocido dirigente del Partido Comunista Colombiano (PCC), muchos de los miembros ya habían sido asesinados, y él ya había recibido diversas amenazas de muerte y varios atentados, uno de ellos fue organizado por Pedro Bárreto, comandante del puesto de policía de Medellín del Ariari en conjunto con los paramilitares bajo el mando de Víctor Carranza.

Pedro, cada vez que iba a su oficina de diputado en Villavicencio recibía amenazas. Y unos días antes de su muerte, el Ejército allanó la casa del partido comunista. Decomisando varios accesorios de seguridad como revólveres chalecos antibalas pertenecientes al servicio de seguridad de Pedro.

El 20 de junio de 1996, sintiéndose más seguro en casa y agobiado por un dolor de ojos, decidió no ir a su oficina. A las 6 de la tarde salió al antejardín de su casa para examinar unas reparaciones que adelantaba.

Pedro se encontraba en el antejardín de su vivienda en el barrio “El Paraíso”, cuando aparecieron en su residencia un grupo de hombres armados de la estrategia militar encubierta del Batallón 21 Vargas de la Brigada séptima del Ejército y dispararon en contra de Pedro. Elda Milena quien tenía 17 años de edad, intentó proteger a su padre abrazándolo, pero murió en el intento.

Dos sicarios atentaron contra su vida y la de su hija. Los asesinos habían rentado una habitación en la casa de enfrente. Pedro recibió un disparo en la cabeza y Elda queriendo proteger a su padre, recibió dos disparos que también acabaron con su vida.

El jueves 20 de junio de 1996, perdieron la vida Pedro Malagón y a su hija Elda Milena Malagón en la ciudad de Villavicencio.

El esmeraldero Víctor Carranza es uno de los principales autores intelectuales de las muertes de los militantes de la UP en el Meta.

El día del sepelio, acudieron miles de campesinos, recordando a Pedro como un acompañante excepcional en la lucha por la tierra, el que siempre estuvo presente por la defensa de los derechos de su comunidad, el que tenía un carisma que los envolvía de alegría, el “viejo Peter” así lo llamaban de cariño, asesinado a sus 60 años de edad. Obligado a dejar a su familia de siete hijos y su esposa.

Protegiendo a su padre con un abrazo, Elda Milena también perdió la vida, ambos, padre e hija, asesinados por la estrategia militar encubierta de la Brigada VII del Ejército.

El recuerdo de Pedro y Elda queda en la memoria de los familiares, de los campesinos de la región, de los sobrevivientes que tienen la posibilidad de terminar los sueños, las afirmaciones de derechos sobre la tierra, la verdad y la justicia.

La Comisión interamericana de Derechos Humanos culpó al Estado por negligencia en la protección de Pedro Malagón, la Fiscalía General de la Nación declaró este como un crimen de lesa humanidad. Sin embargo, no hay investigados, no juzgados, ni condenados, este crimen continuo en la impunidad, los asesinos materiales e intelectuales de Pedro y Elda gozan de libertad.

Pedro Malagón y Elda Milena Malagón en la Memoria.
Pedro Malagón y Elda Milena Malagón Sin Olvido.

jueves, 4 de abril de 2019

Luis Alberto Cardona Mejía

4 abril 1989
Luis Alberto Cardona Mejía,  economista que a sus 37 años, había militado en el Partido Comunista Colombiano,  llegó a organizar la JUCO en el departamento de Caldas. Más tarde fue concejal de Chinchiná, por La Unión Patriótica. Fue, además, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos [CPDH] en Risaralda, decano de la Facultad de Administración Cooperativa de la Corporación Universitaria de Santa Rosa de Cabal y Catedrático de la Universidad de Caldas y asesor de los caficultores.


Luis Alberto, solía denunciar públicamente los casos de corrupción, colaboró con la conformación de sindicatos en Risaralda y los asesoró, fue tal su trabajo que se hizo merecedor del premio internacional de Paz Nelson Mandela en el año de 1989. Puso su conocimiento al servicio de las necesidades de la gente de la región y llevó su convicción de lucha organizada a lo concreto, permitiéndole reclamar y reivindicar los Derechos Humanos y el empoderamiento de comunidades, siempre en la búsqueda de justicia social.

Recibió múltiples amenazas debido a su trabajo y finalmente el 4 de Abril de 1989, Luis Alberto Cardona Mejía fue víctima de la estructura militar denominada Muerte a Comunistas [MAC], cuando viajaba al municipio de Santa Rosa de Cabal, en el departamento de Risaralda, cuando unos sicarios tomaron el control de la buseta en la que viajaba y pretendían hacerlo bajar, pero al negarse le dispararon en el lugar.

Su muerte provocó importantes manifestaciones y rechazo por parte no sólo de las organizaciones sociales y políticas sino también por la sociedad civil, habían asesinado a quién trabajaba en nombre de todos por la construcción de una sociedad realmente justa.

Un crimen más en la impunidad, una muerte que conmemoramos, en la que se sigue inspirando y animando para construir espacios de verdad, donde se demandan nuevos caminos y nuevos procesos para generar igualdad. Y aún años después se recuerda y se conmemora su homicidio, porque el trabajo de Luis Alberto no se da por terminado, porque queda todavía mucho por conquistar.

Una víctima más de la violencia de aquella década en nuestro país, de la persecución política a la UP, con nombre y rostro. Un hombre que dejó huella, legado y motivos para seguir en constante esfuerzo por una transformación, por los Derechos Humanos, por la verdad y por la justicia.

Luis Alberto Cardona Mejía en la Memoria, 
Luis Alberto Cardona Mejía, sin olvido.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Francisco Eladio Gaviria

10 de Dic 1987 

Hace 31 años, un jueves 10 de diciembre de 1987, unidades militares adscritas a la IV Brigada del ejército, en desarrollo de una acción encubierta, en el marco de la aplicación del plan de exterminio contra la Unión Patriótica conocido como “Baile Rojo”, detuvieron arbitrariamente, desaparecieron, torturaron y posteriormente asesinaron a FRANCISCO ELADIO GAVIRIA JARAMILLO, a quien familiares y amigos lo llaman de cariño PACHO.
Ese jueves, día Internacional de los Derechos Humanos, hacia las 10:30 a.m., PACHO se encontraba en la casa ubicada en la Calle 57 No. 50-32 donde funcionaba la Cooperativa de Trabajadores de Simesa, lugar donde realizaba sus prácticas de comunicador social. Al sitio llega un comando armado del ejército algunos ingresan a la cooperativa mientras otros detienen el tráfico para facilitar la huída del céntrico sector de la ciudad de Medellín. Luego de identificar a PACHO entre los presentes, lo llevan consigo hacia las instalaciones de la IV Brigada.

Los familiares de PACHO luego de buscar por muchos lugares, llegan a la IV Brigada, donde un coronel realiza el espectáculo del ocultamiento, negando, tergiversando y amenazando a los familiares con demandarlos por calumnia.

Al siguiente día, en la mañana, aparece el cuerpo sin vida de PACHO en el sitio conocido como “La Loma del Esmeraldal” en el municipio de Envigado. El cuerpo de PACHO, desnudo, envuelto en un costal y atado con alambre de púas. El cuerpo de PACHO, con los signos de la tortura, de la crueldad, las costillas rotas, los labios y ojos quemados, laceraciones y golpes en toda su humanidad. El cuerpo de PACHO, con un impacto de bala en la cabeza, signo de que fue asesinado por sus sueños, por sus ideas de una nueva sociedad.

El cuerpo de PACHO fue sepultado por sus familiares y amigos el 12 de diciembre, en medio de amenazas. Solo el cuerpo, porque sus sueños permanecen en su esposa, en su hijo, en sus hijas, en la familia, en sus amigos y compañeros de partido, en la Unión Patriótica, y hoy animan el Movimiento de HIJ@S por la Memoria y contra la Impunidad.

En la conmemoración de los 20 años, en el homenaje realizado por sus HIJ@S, Alejandra y Manuela expresaron:
“…el asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, mi padre, se produce en el contexto del plan baile rojo, implementado a partir de agosto de 1986 y dirigido a exterminar a los dirigentes y militantes de la Unión Patriótica que fueran elegidos a corporaciones públicas en marzo de 1986 y que habían participado activamente en las campañas de elección presidencial de mayo de 1986. Acto sucedido, creemos nosotros, por la gran aceptación y por el inesperado triunfo de la Unión Patriótica, que tuvo en estas elecciones. También se producen estos actos de asesinatos de los militantes de la Unión Patriótica en un contexto de persecución y muerte a reconocidos líderes de movimientos de izquierda, profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia, dentro de los que se encontraba mi padre, que era estudiante de último semestre de comunicación social.
Ahora bien, les hablaré de quién era él.

Historia de vida. FRANCISCO ELADIO GAVIRIA era el segundo de una familia de doce hermanos, su padre tenía un negocio en el campo de los implementos odontológicos y su madre era ama de casa. Era padre de dos hijas que en el momento de su muerte tenían 6 y 8 años y de un hijo que estaba en el vientre de su madre y tenía a penas seis meses. Era estudiante de comunicación social y periodismo en la universidad de Antioquia se encontraba en los últimos semestre de la carrera, combinaba el estudio con su trabajo que siempre fue en el sector público, inicial mente en el municipio de Medellín y posteriormente en la empresa antioqueña de energía EADE en el área de las relaciones industriales. En agosto de 1987 se había desvinculado de EADE porque empezó a hacer su práctica universitaria en la cooperativa de trabajadores simesa. 
Su actividad política.

Desde su adolescencia inicia su actividad política haciendo parte de la juventud comunista donde se destaca por su disciplina y compromiso específicamente en la actividad propagandística hizo parte de una brigada de pintura mural llamada Hernando González para divulgar las propuestas electorales del partido comunista. En época de elecciones era común encontrarlo por las calles de Medellín adornando los muros con sus artísticos llamados para votar por el cambio y por un nuevo país. FRANCISCO GAVIRIA quien se destacaba por su eficaz activismo político en procura de posesionar a la Unión Patriótica a lo largo y ancho del departamento de Antioquia, participó desde sus habilidades desde lo que le gustaba y desde lo que estudiaba, es decir a través de la parte comunicativa en el trabajo que requirió la elección popular a corporaciones públicas y a la presidencia de la república aquí en Antioquia.

En ese sentido, su trabajo fue importante para lograr el triunfo del senador de la UP Jaime Montoya con suplencia ejercida por pedro Luis Valencia Giraldo y del representante a la cámara Ovidio Marulanda, así como el diputado Gabriel Jaime Santamaría, recordar que Pedro Luis Valencia Giraldo y Gabriel Jaime Santamaría fueron asesinados también.

FRANCISCO GAVIRIA fue retenido, desaparecido, torturado y asesinado el 10 de diciembre de 1987, paradójicamente el día internacional de los derechos humanos, unos meses después del asesinato del senador en ejercicio de la Unión Patriótica Pedro Luis Valencia homicidio perpetrado el 14 de agosto del mismo año. Además hizo parte de la horrible lista de 17 universitarios entre profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia que fueron asesinados en el año 87 y para ser más específicos 17 universitarios que fueron asesinados en el segundo semestre del año 87, es decir en seis meses. Dos meses después de la muerte de FRANCISCO, el 22 de febrero de 1988, fue asesinado su amigo el personero auxiliar de Medellín Carlos Gónima López, militante de la Unión Patriótica, quien hiciera un especial reconocimiento a mi. papá como persona y activista político en el discurso de su entierro.

En este contexto de exterminio contra los integrantes de la Unión Patriótica en ese mismo año fueron asesinados entre muchos, muchos, muchos, los líderes del movimiento político que continuación mencionaré: Alberto Angulo Gómez en Apartadó, dirigente sindical asesinado el 29 de septiembre de 1987, Froylan Giraldo Echaverria en San Rafael dirigente sindical asesinado el 28 de noviembre de 1987, Pablo Emilio Córdoba Madrigal en Puerto Nare dirigente sindical asesinado el 30 de septiembre de 1987, Mercedes Nevado en Puerto Boyacá, Alberto León Muñoz Lopera en Medellín, Luz Marina Ramirez Giraldo, Maria Concepción Bonilla, Miriam Sausa, Pedro Sandoval y Orfelina Sanchez, estudiantes muertos en la masacre del 24 de noviembre en la sede de la juventud comunista en Medellín.

Hechos. 
El jueves 10 de diciembre de 1987 al comienzo de la mañana FRANCISCO realiza algunas actividades en la universidad de Antioquia luego se dirige a la cooperativa de trabajadores simesa, este día estaba cerrada porque estaban en inventario, entonces estaba cerrada al público, pero todos los trabajadores debían ir. A las 10:30 de la mañana tocan la puerta ingresan varios hombres, 8 más o menos, algunos armados y vestidos con prendas militares, intimidan a los presentes y piden la identificación a cada uno, cuando llegan a mi papá dicen este es. FRANCISCO grita desesperadamente que por favor lo ayuden, que no dejen que se lo lleven. FRANCISCO es sacado violentamente de las instalaciones de la cooperativa y lo introducen en uno de los vehículos, cabe anotarse que la cooperativa de trabajadores quedaba en pleno centro de Medellín en la calle 57 con carrera 4, cosa que le importó a los secuestradores para detener tranquilamente el tráfico vehicular colocando hombres armados en la vía pública mientras lograban su objetivo.

La familia empieza una labor de búsqueda van a los organismos de seguridad del estado como el DAS, F-2, policía metropolitana y IV Brigada. Se nos hace un anunció que en la IV Brigada un soldado vio entrar a un taxi con cuatro personas detenidas, una de ellas con la descripción física de mi padre.

Se logra un permiso para entrar a las instalaciones de la IV Brigada acompañados por una comisión de la Procuraduría General y un funcionario del municipio, adentro el coronel de la IV Brigada niega todo pero un soldado afirma que entraron cuatro civiles detenidos a la IV Brigada, a él no le queda más que aceptar pero muestra cuatro cédulas de las cuales ninguna coincide con FRANCISCO GAVIRIA. Después, maltrata verbalmente a la familia y los amenaza con demandarlos por calumnia. Hace una rueda de prensa por la noche y al otro día se va de misión internacional al exterior.

El 11 de diciembre, es encontrado el cuerpo sin vida de FRANCISCO GAVIRIA en la loma “El Esmeraldal” del municipio de envigado, desnudo, envuelto en un costal y amarrado con alambre de púas, con visibles huellas de tortura, costillas fracturadas, labios y ojos quemados, laceraciones en todo el cuerpo, hematomas e impactos de arma de fuego.
Estado de impunidad.

La investigación por desaparición forzada, secuestro y homicidio es iniciada en el juzgado 43 de instrucción criminal el cual el 27 de febrero de 1992 profirió auto inhibitorio por no haber logrado identificar a responsable alguno de los hechos y dispuso el archivo definitivo de las diligencias. Aunque se ha pedido información sobre el proceso y la familia pretendió constituirse en parte civil en el proceso penal, la respuesta fue el reenvío de las diligencias al archivo general fundamentando que no se presentaba motivo alguno que ameritara dar apertura a las instrucción.
Consecuencias.

Inmediatamente después toda la familia tuvo que salir de la ciudad, la que se quedó fue constantemente intimidada por parte de personas extrañas que constantemente los fotografiaban, un hermano de FRANCISCO queda con problemas psiquiátricos desarrollando una esquizofrenia con delirio de persecución y teniendo que tomar medicina de por vida. 
A sus dos hijas se les negó el derecho natural de un padre, de continuar compartiendo con su padre la vida y la posibilidad de una familia completa. Y a su hijo menor no se le dio ni siquiera la oportunidad de conocerlo.
Consecuencias políticas. 
Por otra parte, al Partido Comunista, a la Unión Patriótica y a la sociedad colombiana en general se le negó la posibilidad que un ser como FRANCISCO GAVIRIA siguiera pensándose el país, trabajando y aportando con ideas transformadoras a la construcción de un mejor país. Además teniendo en cuenta que el caso de PACHO no fue aislado, sino que hace parte de los miles perpetrados en contra del movimiento político Unión Patriótica, también se le negó la posibilidad al país de una alternativa democrática al poder, distinta al bipartidismo tradicional y lo que es aún más importante, se le negó al país la posibilidad de superar la ya común y parece perpetua practica política de concebir como un enemigo al que tiene una propuesta distinta y de resolver esta diferencia a través del uso de las armas y por lo tanto de la eliminación física del opositor.
La última consecuencia directa de esto, es que a nosotros sus hijos, no solo los hijos de FRANCISCO sino los hijos de miles de personas nos pusieron nuestra historia de frente y tuvimos una decisión que tomar o decidimos olvidarlos o decidimos recordarles, así que la consecuencia directa de todos estos actos es que nosotros los hijos decidimos ponernos de frente a la historia de FRANCISCO y de miles otros, decidimos recordarlos con dignidad, y estar no solo pidiendo justicia ante entes institucionales y gubernamentales sino también viviendo y recordando desde nuestras formas, desde lo que sabemos hacer, desde el arte, desde la historia, desde lo que estudiamos es por eso que les hago la extensiva invitación a que el 10 de diciembre día internacional de los derechos humanos, día de la conmemoración de los 20 años del asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, día en que vamos a conmemorar la muerte de los 17 asesinados en la universidad de Antioquia, nos acompañen en la plazoleta Barrientos para que la gente nunca olvide a estas personas que lo único que tuvieron fue ganas de transformar un país y dignidad para su lucha.” [1]

“Papa te recordamos como un hombre muy especial, feliz, soñador, amante y defensor de la vida y la libertad. Tu asesinato y de muchos de tus compañeros, no solo fue un golpe atroz para tu familia y amigos, sino para un país en el que aún no cambian las condiciones y situaciones de vulneración de los derechos humanos; hombres y mujeres como ustedes le hacen falta a este país”.

“Hoy, compartimos este espacio con ustedes amigos, familiares, estudiantes, profesores, ciudadanos del común, para colectivamente rendirle un homenaje a FRANCISCO GAVIRIA, PACHO y demás estudiantes del alma mater de esta universidad, asesinados hace 20 años. PACHO, nuestro padre, era un hombre joven, para unos tímido, para otros serio, para unos osado, para otros muy prudente, a quien se le impone la muerte a sus 33 años de edad. Desde que era un adolescente empezó a formar parte del Partido Comunista, en los años 70 fue miembro de la dirección regional de la Juventud Comunista aquí en Antioquia y un destacado dirigente universitario. Gracias a estas cualidades, en el año de 1973 es invitado a Alemania a estudiar filosofía y economía. A su regreso continúo con sus estudios de comunicación social y periodismo, aquí en la universidad de Antioquia. Sabemos que para PACHO tuvieron que existir fechas invaluables que recordar y que marcaron su vida. Tales fechas como el nacimiento de sus dos hijas, la posterior noticia del conocimiento de su nueva paternidad, pero creemos que una fecha importante fue mayo de 1985, mes del lanzamiento de la Unión Patriótica, del lanzamiento de un sueño propio y colectivo por un país justo, democrático y en paz.
Y es irónicamente este sueño por el que le quitan la vida a él y a otras cinco mil personas de la Unión Patriótica. Es por eso que hoy, los hijos y las hijas de esta historia de violencia se paran en esta universidad en Antioquia de cara al país, como una fuerza alegre, solidaria, propositiva y creativa. Convencidas de la necesidad de reconstruir nuestra memoria y dar a conocer nuestra verdad. Convencidos de que nosotros los hijos y nuestros compañeros de generación, que por cierto, aquí veo a muchos, tenemos un aporte pendiente y necesario para la construcción del país que aún seguimos soñando y para que nuestra historia, esa historia trágica, no se vuelva a repetir.
Muchos se preguntan ¿para qué tener memoria? ¿Para qué recordar a pedro luis, a pacho, a Gónima, su amigo entrañable, a todas las personas asesinadas de aquí de la universidad de Antioquia? y la respuesta desde este grupo de jóvenes es que la memoria nos tiene que servir para concienciar, manifestar y exigir que nunca más un día internacional de los derechos humanos y ningún otro día, sea un día de desapariciones.

Que nunca más sea un día de asesinatos. 
Que nunca más sea un día de vulneraciones a la vida. 
Que nunca más la universidad sea objetivo de exterminio. 
Que nunca más vivamos un año en el que se asesinen integrantes de la comunidad educativa como causa de la intolerancia política. 
Que nunca más la barbarie y las balas sean la respuesta al pensamiento.
Queremos entonces, que la reconstrucción de nuestra memoria, desde el mundo académico, nos sirva para que siempre se defienda la libertad de pensamiento y creación desde su mundo político. Queremos que en este país no se mate a la gente por su pensamiento político distinto, porque si algo todos aquí hemos aprendido de nuestra historia es que todos, demócratas, comunistas, conservadores, debemos tener un lugar en este país.

La reconstrucción de nuestra memoria le sirve al país y a nosotros sus ciudadanos, para que generemos medidas de rechazo y repudio a las vulneraciones a los derechos humanos. Y finalmente esta mirada hacia atrás que estamos haciendo hoy y que ojala la hagamos permanentemente, esa historia que construimos a través de nuestra propia experiencia, nos debe posibilitar nutrir las nuevas propuestas y miradas hacia el futuro y de transformación que nosotros como nueva generación venimos impulsando. Es por eso que hoy, le hacemos entrega a la universidad de Antioquia de una propuesta curricular de trabajo por la memoria y les dirigimos una invitación especial a todos ustedes, a todos los que nos están escuchando hoy y a esta ciudad en general, para que se unan a este sueño que creemos nos traerá frutos para nuestro presente y futuro.

Y es también por esto, que hoy recibimos con felicidad de quien ha logrado lo que le pertenece y es el título de comunicador social y periodista, que la facultad de comunicación social de la universidad de Antioquia le ha otorgado a mi papá. Orgullosos porque esta es una primera medida de reparación y dignificación que hemos logrado después de tantos años de impunidad e invisibilización, y que estamos seguros será el primer paso para que a todos, a nuestros 16 padres y madres asesinados de esta universidad, se les haga el mismo reconocimiento.

Así, encontrarnos en esta plaza, como todos lo han experimentado en el fondo, era una disculpa para sacar nuestro miedo y nuestra historia y también para sacar nuestra apuesta por un país distinto.
Es un homenaje a la vida, a los seres humanos, a la posibilidad de permitir encontrarnos en lo más esencial, es decir, en la solidaridad y en el afecto. Por lo tanto, lo que nos permite pararnos aquí es un profundo respeto por la vida, por las libertades, por las ideas diversas y en muchos casos también contradictorias. Pero si estamos diciendo que todo esto que hoy armamos aquí, una galería de la memoria, varios recordatorios, todo lo que vimos hoy en esta tarima, si esto es un homenaje a la vida es también un homenaje a ustedes, nuestras madres y padres vivos y otros tantos putativos, es un homenaje a su valentía, a sus pasos dignos por estos duros 20 años, nosotros somos el fruto de su fuerza y esperanza y son los causantes de que hoy estemos aquí. Ustedes y nosotros hemos logrado demostrar que el proyecto de los asesinos falló y si que falló, no nos pudieron cortar lo que es nuestra gran e inmensa herencia, la utopía” . [2]

“Los que planearon tu muerte pensaron que te desaparecerían para siempre, pero se equivocaron, lo que hicieron fue sembrarte en nuestro corazón, cada día tu recuerdo y tus sueños, siguen creciendo en nosotros con más fuerza”.


Francisco Eladio Gaviria en la memoria
Francisco Eladio Gaviria Sin Olvido 

Notas

[1Apartes de la presentación de ALEJANDRA GAVIRIA en la Audiencia Ciudadana por la Verdad sobre los crímenes de Lesa Humanidad ocurridos en Antioquia, realizada en la ciudad de Medellín el 7 de diciembre de 2007
[2Palabras de MANUELA GAVIRIA en la Conmemoración de los 20 años de PACHO GAVIRIA en la Plazoleta Barrientos de la Universidad de Antioquia, 10 de diciembre de 2007

domingo, 4 de noviembre de 2018

Parménides Cuenca Cortes


Noviembre 04 de 1988 


Parménides Cuenca Cortes, nació en el año (1934) en Palermo Huila, prestó servicio militar y a su regreso, se vinculó a las luchas agrarias al lado de los campesinos; fue un dirigente social y político, constructor del Partido Comunista, Unión Nacional de Oposición Uno, Frente Democrático, sindicatos, juventudes y organizaciones de mujeres. Ocupo cargos de dirección, fue presidente de la Unión Patriótica en el momento de su surgimiento en el Castillo Meta, a la hora de su muerte era funcionario de la Alcaldía Municipal.

El 4 de Noviembre de (1988) fue víctima de un atentado ejecutado por Paramilitares en conveniencia con policías y militares, donde falleció.

Parménides fue fiel a sus principios y convicciones, amaba su partido, a la gente, siempre estuvo presto a servirle a quien lo necesitaba, compartía lo que tenía con sus amigos y compañeros. Después de (25) años de su asesinato, en octubre de (2013) fue detenido un reconocido paramilitar del Castillo Meta; Ever Salazar Alias lechona quien esta privado de la libertad.

Parménides un hombre que nunca se olvidara, en su memoria su hijo Olivey dedico estas
palabras luego de la perdida de su padre:

Padre mío: allá en la tumba está, yo tengo frío, me falta tu cariño. Tu sonrisa, tus pasos y tu voz, los esbirros la cortaron.

Pero descansa en paz. Tu voz está en mi voz y tu imagen grabada aquí en mi mente. Si el pueblo olvida sus acciones yo no las olvidaré y como ejemplo las llevaré porque morir en vano no puede ser.

Haz muerto por el pueblo y en él tiene que renacer. Padre, con tu recuerdo voy a crecer, para ser como tú, defender el bien. Cortaron tu voz y cortarán la flor, pero no la primavera. Bogotá, 1989.


Parménides Cuenca Cortes en la Memoria.
Parménides Cuenca Cortes Sin Olvido.

viernes, 12 de octubre de 2018

Masacre Vereda El Tabor


Palestina, Huila 11 de octubre 1985

En la madrugada del 11 de octubre de 1985, en la vereda El Tabor, municipio de Palestina, en el sur del Departamento del Huila, según testimonios, miembros del ejército nacional con apoyo de la policía local, llegaron hasta la vivienda donde se encontraba Martín Humberto Coy, Jesús Tunjo y Jaime Loaiza  y luego de torturarlos les asesinaron y los arrojaron al lado del camino.

El crimen de los 4 campesinos marcó el inicio del exterminio contra el movimiento político Unión Patriótica, surgido de los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Belisario Betancourt y la guerrilla de las Farc E.P en el año 1984.

En la memoria de familiares y vecinos sigue presente el dolor por el daño a la vida y la afectación a una iniciativa productiva y organizativa truncada en la región y se aguarda la esperanza de que en el marco de la implementación de los acuerdos se generen las condiciones para restaurar la vida, la memoria, la verdad, y se construya la paz con justicia socio-ambiental y desarrollo integral para las y los campesinos e indígenas de la región.

Palestina en la  memoria.
El Tabor  Sin Olvido. 











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viernes, 31 de agosto de 2018

Pedro Nel Jimenez Obando




Septiembre 1 de 1986 


Pedro Nel Jimenez Obando, Nacío en 1948, en el departamento del Meta, abogado de la Universidad Externado de Colombia, militante de la juventud comunista, Personero Municipal en Villavicencio, victima del genocidio contra la Unión Patriótica (UP). 


El lunes 1 de septiembre de 1986, Pedro, se dirigía a recoger a su hija al Colegio Normal Nacional, por la vía Puerto López en Villavicencio Meta, cuando fue abordado por dos hombres que se movilizaban en una moto, quienes dispararon contra su cuerpo varias veces causándole la muerte. 

Pedro, por su trabajo en defensa de los derechos humanos, trabajo en el Comité por la Defensa de los Derechos Humanos del Meta, asumió la defensa de algunos casos de presos políticos y se desempeño como senador de la U.P por el Meta. 

Por su labor en la defensa de los derechos humanos Pedro sufrió la persecución de las fuerzas del estado y de grupos paramilitares. Dentro de las investigaciones sobre el asesinato del senador, se vincularon al Teniente Miller Tarcisio Koy Nuñez, jefe de Inteligencia de la Brigada 7, como el militar que dio la orden de asesinar a Pedro Nel, la cual fue ejecutada por los suboficiales del B-2 de la Brigada 7, Sargento Servio Tulio Luna Medina y Ovidio Tabuco Betancur; los informantes Álvaro Serrano Humoa, José María Serrano Humoa y Juan Bautista Correa. 

La motocicleta de marca Yamaha fue conducida por un miembro del ejército y quién disparó fue Arnulfo Castillo Agudelo, ex militar conocido como “Rasguño”, quien hacía parte de la estructura paramilitar de Víctor Carranza. 


Durante el sepelio masivo y de protesta que conmovió a Villavicencio, se realizaron permanentes seguimientos de militares, al llegar al cementerio, un grupo de seis hombres armados detuvieron y desaparecieron forzadamente a dos militantes de la Unión Patriótica del departamento de Guaviare, Jair López y Críspulo Hilario, quienes fueron encontrados dos día después asesinados y con signos de tortura en una vía que comunica con Villavicencio. 


Pedro, fue el primer senador asesinado de U.P, y fue uno de los millares de victimas del plan estatal “Baile Rojo” que produjo más de 5000 asesinados de éste partido político. 

Este asesinato demuestra la batalla a la violencia ideológica, al odio, al terrorismo estatal, al despotismo de las élites, a la intolerancia frente al pluralismo y la oposición política. 

Pedro Nel Jimenez Obando en la Memoria.
Pedro Nel Jimenez Obando Sin Olvido.