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domingo, 7 de abril de 2019

Masacre de Los Uvos


7 de abril de 1991

EL 7 de abril de 1991 ocurrió un doloroso hecho en que fueron asesinadas 17 personas la mayoría de ellos campesinos vegueños, catorce  hombres y tres mujeres, una de las cuales se encontraba en avanzado estado de embarazo. A eso de las 5:30 de la tarde de un día domingo 7 de abril del año 1991, mientras en Bogotá se discutía en la Asamblea Nacional Constituyente un supuesto Pacto de Paz, y mientras todas las comunidades del Macizo se preparaban para lo que fue la Primera Movilización del Macizo Colombiano, en el corregimiento de Los Uvos del Municipio de La Vega, Cauca,  diecisiete campesinos abordados por Militares del Batallón José Hilario López con participación de unidades paramilitares los detuvieron arbitrariamente, los condujeron al sitio que habían escogido para perpetrar los hechos, los clasificaron, los torturaron y posteriormente los asesinaron, luego procedieron a incinerar el auto y una motocicleta en las que se transportaban. 
Allí fueron ejecutados extrajudicialmente: Alfonso Chilito de 25 años, José Belisario Dorado Muñoz de 41 años, Saúl Espinosa de 42 años, Wilson Gil velásquez de 17 años, Hoibar Gómez Mamián de 18 años, Ruben Darío Joaquí Narváez de 32 años, Santiago Lasso Bolaños de 28 años, Adriana López de 18 años, Hernán Mamian Moreno de 31 años, Leoncio Mellizo Angulo de 50 años, Libardo Nieves Dorado de 24 años, Yenny Prieto Rengifo de 28 años, Hernando Rosero de 42 años, Adán Ruano Daza de 55 años y Alejandro Salazar Paz de 22 años.
Como lo señala uno de los familiares de las víctimas en su declaración, el ejército trató de destruir pruebas y de inculpar de este hecho a la guerrilla.
No podemos pasar inadvertida la constante histórica de violencia en Colombia; violencia que se expresa en sus formas originarias de imponer sobre los territorios y sus poblaciones las condiciones que necesita el mercado mundial. Lógicas perversas que las personas y comunidades venimos entendiendo y enfrentando. Crímenes como éste son presentados como hechos sin razón, fruto de la maldad de algunos individuos y por eso, aterran aún más. Hoy sabemos que estos hechos son planeados y ejecutados con lujo de detalles y que obedecen a una política de Estado, cuyo objetivo general es despojar, controlar, expropiar y desplazar comunidades enteras de sus territorios.

Masacre de los Uvos en la Memoria.
Masacre de los Uvos  Sin Olvido.

viernes, 12 de octubre de 2018

Masacre Vereda El Tabor


Palestina, Huila 11 de octubre 1985

En la madrugada del 11 de octubre de 1985, en la vereda El Tabor, municipio de Palestina, en el sur del Departamento del Huila, según testimonios, miembros del ejército nacional con apoyo de la policía local, llegaron hasta la vivienda donde se encontraba Martín Humberto Coy, Jesús Tunjo y Jaime Loaiza  y luego de torturarlos les asesinaron y los arrojaron al lado del camino.

El crimen de los 4 campesinos marcó el inicio del exterminio contra el movimiento político Unión Patriótica, surgido de los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Belisario Betancourt y la guerrilla de las Farc E.P en el año 1984.

En la memoria de familiares y vecinos sigue presente el dolor por el daño a la vida y la afectación a una iniciativa productiva y organizativa truncada en la región y se aguarda la esperanza de que en el marco de la implementación de los acuerdos se generen las condiciones para restaurar la vida, la memoria, la verdad, y se construya la paz con justicia socio-ambiental y desarrollo integral para las y los campesinos e indígenas de la región.

Palestina en la  memoria.
El Tabor  Sin Olvido. 











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viernes, 5 de octubre de 2012

Masacre de Riofrío

5 de octubre de 1993 - 5 de octubre de 2012




A las 5;30 a.m.,  del 5 octubre de 1993, en el caserío El Bosque, corregimiento Portugal de Piedras, municipio de Riofrío, departamento del Valle militares asesinaron a 13 campesinos, luego de torturarlos.

Miguel enrique Ladino Largo, Miguel Antonio Ladino Ramírez, María Cenaida Ladino Ramírez, Carmen Emelia Ladino Ramírez, Julio Cesar Ladino Ramírez, Lucely Colorado, Dora Estela Gaviria Ladino, Celso Mario Molina, Rita Edelia de Molina, Ricardo Molina, Freddy Molina, Luz Edelsy Tusarma Salazar y Hugo Cedeño Lozano fueron las victimas de las fuerzas militares que pretendieron con el cambio de la escena de crimen justificar esta barbara acción contra pobladores a quienes concibieron como los enseñan los manuales del ejército enemigos internos.

Ese 5 de Octubre los militares bajo el pretexto de perseguir a la guerrilla del ELN hicieron presencia en el caserío El Bosque ingresando violentamente a los domicilios de las familias campesinas Ramírez y Solarte. Ellos fueron llevados por la fuerza a la escuela “San Juan Bosco” sometidos a una operación psicológica de presión e interrogados sobre el paradero de miembros de grupos armados disidentes. 

A las 8:30 a.m. la mayoría de los detenidos arbitrariamente fueron llevados a la morada del líder campesino Javier Ladino,allí fueron sometidos a actos de tortura física y posteriormente fueron asesinados. 

Aproximadamente hacia las 10:30 de la mañana, las unidades militares simularon un combate con las víctimas, a quienes mostraron como personas muertas en combate e integrantes del ELN. Los militares amantes de la muerte, de la mentira efectuaron una serie de disparos hacia y desde la vivienda del señor Ladino. Pretendiendo modificar la escena del crimen y hacer creíble a los medios esa mentira, vistieron con prendas militares a sus asesinados, nunca pensaron que las balas atravesaban la piel y los uniformes de los supuestos guerrilleros.

La operación Destructor dirigida por el Teniente Coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez, Comandante del Batallón de Artillería Palacé y el Brigadier General Rafael Fernández López, Comandante de la Tercera Brigada, nombraron a cada una de las 13 víctimas como reconocidos guerrilleros, de la cuadrilla “Luis Carlos Cárdenas” del auto denominado Ejército de Liberación Nacional,ELN.

Esta masacre, este crimen de lesa humanidad en el que participaron efectivos regulares y un reconocido narcotraficante ha recorrido los más perversos mecanismos de impunidad La in justicia penal militar resolvió decretar la detención preventiva de éstos como presuntos responsables del delito de falsedad ideológica de documento público en concurso con el delito de encubrimiento por favorecimiento, se abstuvo de dictar medida de aseguramiento en contra del Teniente Coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez como presunto responsable de los delitos de concusión, cohecho y homicidio, por falta de mérito. 

En 2003 la Corte Suprema de Justicia decretó nulo el proceso y sentenció que no debió ser investigado, ni juzgado, ni sancionado por la justicia castrense, la justicia penal militar jamás se ocupó de los homicidios.

Un niño de esa época, Héctor, sobreviviente con su abuela, ellos y Javier son la expresión que la inocencia y la belleza están por encima de la muerte violenta, de los criminales de Estado, aquellos que se legitiman en la autoridad para ocultar su rostro de hierro, su capacidad de producir daño a otros seres humanos por que deben defender una democracia, la de la exclusión, la de la ignominia. 

Ellos, las 13 víctimas, sus nombres no se olvidan. Las escenas del horror no se han borrado, permanecen vivas en las páginas oscuras de esta llamada democracia, de esa violencia del Estado negada jurídica, mediática y culturalmente en este país del olvido y la indolencia


Víctimas de la masacre de Riofrío en la memoria, víctimas de la masacre de Riofrío Sin Olvido

Sin Olvido

jueves, 17 de mayo de 2012

Masacre Barrancabermeja


16 de mayo de 1998 - 17 de mayo 2012
Un sábado 16 de mayo de 1998, unidades de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, irrumpieron  en un sector del sur oeste de la ciudad de Barrancabermeja ejecutando extrajudicialmente a siete hombres: PEDRO JULIO RONDÓN, GERMÁN LEÓN QUINTERO, JESÚS ARGUELLO SOLANO, DIOMIDIO HERNÁNDEZ PÉREZ, ELIÉCER QUINTERO OSORIO, JOSÉ JAVIER JARAMILLO DÍAZ, NAYR ENRIQUE GUZMÁN,


Memoria y Justicia
Desaparecidos forzadamente 
DIOMINIO HERNANDEZ, JOSE J. JARAMILLO, LUIS JESUS ARGUELLO, GERMAN LEON QUINTERO, NEIL GUZMAN, PEDRO JULIO RONDON, ELIECER QUINTERO,  ORLANDO MARTINEZ, JUAN DE JESUS VALDIVIESO, RIKY NELSON GARCIA, JAIME YESID PEÑA, JOSE OCTAVIO OSORIO, WILFRIDO PEREZ SERNA, WILSON PACHECO, JOSE MILTON CAÑAS, DIEGO FERNANDO OCHOA, MARIA ALEJANDRA OCHOA, GIOVANNY HERRERA, CARLOS A. ALAIXT PRADA, OSWALDO ENRIQUE VASQUEZ, ENDER GONZALEZ BAENA, LIBARDO LONDOÑO, ROBERTO WELLS GORDILLO, JOSE REINEL CAMPO A., FERNANDO ARDILA LANDINEZ, DANIEL CAMPOS PEREZ, GARY DE JESUS PINEDO, OSCAR LEONEL BARRERA, MELQUISEDEC SALAMANCA, CARLOS E. ESCOBAR, JUAN CARLOS RODRIGUEZ y LUIS HERNANDO SUAREZ.
Sus nombres aún viven, sus rostros la expresión de una persecución sistemática a través del rostro encubierto del Estado a través de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar. Ese sabado 16 de mayo del 1998 en el barrio El Campín del puerto petrolero de Barrancabermeja, se rastrea, existen huellas por donde el terror aleccionó socialmente, paralizó las apuestas de una región distinta
Pasa cada año, entre el silencio, el olvido y la memoria que entre retazos pasa de calle en calle, donde los victimarios han pretendido imponer un modelo de sociedad> La justicia no ha esclarecido ni sancionado a quienes planificaron ni ordenaron este crimen, solamenta  ha individualizado unos cuantos autores materiales. 

En marzo de 2012 el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga condenó a 39 años y 11 meses de prisión a alias ‘Cuca’, por su participación en la masacre. De acuerdo con la investigación, fue el hombre que manejó el camión en el que fueron transportadas las víctimas desde Barrancabermeja hasta zona rural de Sabana de Torres. Otro llamado el "Chino Niño’ confesó su participación en la masacre y se acogió a sentencia anticipada e incluso les entregó información a  las autoridades para que en septiembre de 2007 encontraran seis fosas en las que encontraron igual número de víctimas. 

En 1999, el paramilitar  Guillermo Cristancho Acosta, alias 'Camilo Morantes',  quién al parecer ordenó la masacre fue asesinado por orden del entonces comandante paramilitar Carlos Castaño.  En 2001, fue vinculado al proceso el paramilitar Mario Jaimes Peña, conocido como “El Panadero”, este expresó como contaban con la complicidad de la fuerza pública,  que les daba media hora para entrar a la ciudad “a pescar al que reconociéramos como guerrillero” y salir a refugiarse en San Rafael de Lebrija. A pesar de los detalles de responsabilidad estatal enunciado por el paramilitar ningún agente ha sido sentenciado por su participación en este crimen de lesa humanidad. Hoy quienes eran parte de las  unidades militares del Batallón de Inteligencia de la Brigada V con sede en Bucaramanga, el Batallón Caldas, el Batallón 45 “Héroes de Majagual”, el Batallón “Nueva Granada” de Barrancabermeja, y la Dirección de la Policía y del D.A.S, fueron poco tiempo después trasladados, ascendidos y algunos de ellos retirados. Sus nombres son desconocidos, deambulan por las calles de Colombia y del mundo sin el mínimo de reato, "hicieron un buen trabajo", un crimen perfecto.

Hoy tantos años después de la masacre, los otros 19 cuerpos de los civiles no se han encontrado y para asegurar la impunidad, algunas de las fosas donde enterraron a las víctimas de la masacre fueron saqueadas con el fin de borrar toda evidencia.
14 años después la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada y es negada.
Después de 14 irreversibles años, las palabras  de la carta, de los familiares de las víctimas, dirigida al entonces Presidente Ernesto Samper Pizano para “sensibilizarlo de la tragedia que padecemos”, resuenan como un grito que no logra desmoronar la sordera del poder. La mascara de la impunidad que se hace llamar justicia no ha tomado en cuenta la constancia que estas dignas familias dejaron en su escrito del 28 de mayo de  1998. El Estado no ha devuelto con vida a los desaparecidos , no ha  sancionado penal y disciplinariamente a todos los responsables de las atrocidades a pesar de que en el escrito se resalta que  en el sector donde ocurrieron los hechos se encuentran acantonadas dos bases del Ejercito Nacional”, asegurando en el acostumbramienyto el olvido, el silencio. 

Desde el 2002 todo el proceso de la conocida Masacre del 16 de mayo está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a su vez trasladó el proceso a la Corte Interamericana de DDHH de la OEA. Una vez más el único camino hacia la verdad y la justicia se buscan lejos de las instituciones colombianas que impunemente,en su interior, siguen manteniendo y protegiendo criminales de lesa humanidad. 

Bogotá, D.C. Mayo 17 de 2012

Sin Olvido 

jueves, 19 de abril de 2012

Masacre jóvenes Punta del Este


7 de abril de 2005 - 7 de abril 2012
Hoy Hace 7 años, un 19 de abril, en la ciudad de Buenaventura, departamento del valle, asesinaron a 11 jóvenes, sus cuerpos fueron encontrados dos días después junto a un joven mas, asesinado el día anterior.

El asesinato de estos 12 jóvenes corresponde al accionar de estructuras de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar en Buenaventura, en un contexto de aplicación de la política de “Seguridad Democrática”, de la red de informantes y cooperantes implementada por el gobierno colombiano.

Siete años han pasado y condensados quedan los recuerdos en el tiempo, la impunidad reina sobre el olvido, sin esclarecer ninguna verdad, un hecho violento, una injusticia, que desde aquel martes 19 de abril, cuando dos hombres llegaron hacia el medio día al barrio Punta del Este de la ciudad de Buenaventura, y bajo engaños sacaron del barrio a 11 jóvenes, entre 18 y 21 años de edad , con la excusa de jugar un partido de fútbol en la localidad de Dagua, departamento del valle, con la promesa de pagarles doscientos mil pesos, sin pensar que la ola de la muerte estaban recorriendo sus respiros .
Ese día los jóvenes fueron sacados uno por uno del barrio Punta del Este en una motocicleta y reunidos frente a una casa ubicada en el barrio Santa Cruz, de Buenaventura. En ese lugar los estaban esperando varios hombres, quienes los invitaron abordar un colectivo de servicio público que los llevaría al sitio donde supuestamente se realizaría el partido de fútbol.

Los jóvenes eran: RODOLFO VALENCIA BENITEZ, VICTOR ALFONSO ANGULO MOSQUERA, LUIS MARIO GARCIA VALENCIA, HUGO ARMANDO MONDRAGON VALENCIA, PEDRO LUIS ARAMBURO CANGA, RUBEN DARIO VALENCIA ARAMBURO, CARLOS JAVIER SEGURA BELALCAZAR, MANUEL CONCEPCIÓN RENTERIA VALENCIA, MANUEL JAIR ANGULO MONDRAGÓN, CARLOS ARBEY VALENCIA GARCIA y LEONEL GARCIA. Victímas de su inocencia abordaron el transporte público.
Cuando se encontraban a las afueras de la ciudad el vehículo fue desviado de la ruta y abordado por cuatro hombres más, armados y se identificaron como paramilitares. Las unidades de estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, desviaron el vehículo hasta el estero de San Antonio-bodegas de Cilano, sitio que se conoce en Buenaventura como el cementerio clandestino creado por las estructuras paramilitares.

Al llegar al sitio, los 11 jóvenes los obligaron a bajar del vehículo, con los cordones de sus propios zapatos, les ataron las manos a la espalda y de forma abrupta los obligaron a tirarse al piso y posteriormente asesinados con disparos de bala en la cabeza.

Los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron arrojados al mar, sin piedad alguna, sin sepultura digna, sin decir las últimas palabras, sin despedirse del mundo externo, sin cumplir los sueños, sin construir una vida digna y sin el derecho a seguir viviendo.

Dos días después, los cuerpos sin vida de los 11 jóvenes fueron encontrados junto a un cadáver más, el de otro joven asesinado por las mismas estructuras, parece ser que su asesinato fue el 18 de abril a la fecha que no ha sido identificado.

Han pasado 7 años y la impunidad del crimen lo afianzo el Juzgado Segundo Penal del Circuito especializado de Buga (Valle), al no reconocer que la autoría de la masacre fue responsabilidad de las estructuras paramilitares que actuaron y en la actualidad siguen actuando en ese puerto del pacifico.
La investigación que fue iniciada con el radicado No.2164 por parte de la fiscalía 38 de la unidad nacional de derechos humanos de la fiscalía con sede en Cali. El investigador dijo sobre tener los méritos suficientes para decir la ruptura de la unidad procesal, y pasar a juicio, en la premura de mostrar resultados, a nueve paramilitares, varios de los cuales habían participado en procesos públicos de desmovilización con el gobierno.

En el radicado No. 2006-00117, el Juzgado Segundo Penal de Circuito Especializado de Buga, adelanto la etapa de juicio y el pasado 31 de julio declaró sentencia condenatoria contra cuatro de los paramilitares, sin embargo dejo muy claro que para él no hay méritos en la investigación adelantada por la fiscalía que comprueben la pertenencia de los condenados a estructuras paramilitares, dio a entender que su actuación obedeció juicios de delincuencia común.
Corrupción, mentira, injusticia, impunidad, navegan dentro de este hecho, acontecimiento macabro de seres insensatos, acto bullidor que dejo marca en todo un pueblo, un país y en los corazones de sus familiares, que día a día derraman lágrimas de recuerdos y sufrimiento deseando que sus muertes no fuesen reales.

Los condenados a cuarenta años de prisión fueron: JOSÉ RAMÓN RENTARÍA VALENCIA, GUIDO FRANCOIS MATAMBA MANYOMA, CARLOS JAVIER CAICEDO GRANADOS Y DAGOBERTO CAICEDO BENITEZ, por delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego municiones, imponiéndoles una pena de cuarenta años de prisión.

Del mismo modo, el juez remitió a los restantes cinco paramilitares, uno de los cuales se reconoció como desmovilizado del “Bloque Calima” y conocido como ¨ el chespi¨, su verdadero nombre es JEFFERSON BONILLA GÓMEZ. También fueron absueltos los paramilitares EVERT GONZALEZ VALENCIA, MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, GOBERT CARABALI GOMEZ Y HAROLD WILSON CASTILLO FIGUEROA. Fue decisión tomada por el juez, cuando dijo que no se encontraron méritos que demostraran su pertenencia a un grupo paramilitar ni participación en la masacre.

La Sentencia fue solicitada por la defensa de los victimarios y fue remitida al Tribunal Superior del Distrito de Buga

Hace cuatro años los familiares estaban en espera de la decisión del Tribunal Superior de Cali para que se ratificara la decisión de condena. Tal vez se deba esperar un año más para que la Corte Suprema de Justicia resuelva la demanda de casación. Y pasaran los años y los familiares seguirán sin respuestas sobre el por qué fueron masacrados sus hijos, quienes dieron la orden, quiénes se han beneficiado con este crimen.

La justicia solo se ha dirigido algunos autores del crimen, los desconocen como parte de las estructuras paramilitares e hicieron ver este crimen como un ajuste de cuentas. No se ha indagado por la responsabilidad en acción y omisión de la policía del municipio de Buenaventura, demás las estructuras que mantienen militarizada la vida de los pobladores del barrio Punta del Este y demás barrios de bajamar en este puerto del pacífico. La Fiscalía dentro de la investigación, tan solo ubicó la “responsabilidad”, con frágil material evidenciable, en nueve paramilitares pertenecientes al denominado “Bloque Calima”, pero nunca vinculó a ella a quienes se han reconocido públicamente como sus comandantes, como el caso de Diego Murillo conocido como “DON BERNA” y de Éver Veloza o Hernán Hernández conocido como “H.H.”. La impunidad de la masacre de los jóvenes de Punta del Este quedo en el olvido de la injusticia, garantiza la repetición una y otra vez de los crímenes, así se pretendan ocultar o disfrazar en la idea de que obedece a pelea de “pandillas”, “delincuencia común” o “bandas emergentes”. La política de “Seguridad Democrática”. Queda en las familias y en los pobladores afrodescendientes del barrio Punta del Este en Buenaventura, la afirmación de la memoria como resistencia a la impunidad que se impone desde el aparato de la No-Justicia, como respuesta a la militarización de la vida de los afrodescendientes, como denuncia ante los anuncios de repetición a través de la mal llamada “limpieza social”. Nuevamente en las calles de Buenaventura, caminó la memoria de los jóvenes de Punta del Este, a través de sus madres, padres, hermanos, amigos y conocidos.


Sin Olvido