lunes, 10 de diciembre de 2018

Francisco Eladio Gaviria

10 de Dic 1987 

Hace 31 años, un jueves 10 de diciembre de 1987, unidades militares adscritas a la IV Brigada del ejército, en desarrollo de una acción encubierta, en el marco de la aplicación del plan de exterminio contra la Unión Patriótica conocido como “Baile Rojo”, detuvieron arbitrariamente, desaparecieron, torturaron y posteriormente asesinaron a FRANCISCO ELADIO GAVIRIA JARAMILLO, a quien familiares y amigos lo llaman de cariño PACHO.
Ese jueves, día Internacional de los Derechos Humanos, hacia las 10:30 a.m., PACHO se encontraba en la casa ubicada en la Calle 57 No. 50-32 donde funcionaba la Cooperativa de Trabajadores de Simesa, lugar donde realizaba sus prácticas de comunicador social. Al sitio llega un comando armado del ejército algunos ingresan a la cooperativa mientras otros detienen el tráfico para facilitar la huída del céntrico sector de la ciudad de Medellín. Luego de identificar a PACHO entre los presentes, lo llevan consigo hacia las instalaciones de la IV Brigada.

Los familiares de PACHO luego de buscar por muchos lugares, llegan a la IV Brigada, donde un coronel realiza el espectáculo del ocultamiento, negando, tergiversando y amenazando a los familiares con demandarlos por calumnia.

Al siguiente día, en la mañana, aparece el cuerpo sin vida de PACHO en el sitio conocido como “La Loma del Esmeraldal” en el municipio de Envigado. El cuerpo de PACHO, desnudo, envuelto en un costal y atado con alambre de púas. El cuerpo de PACHO, con los signos de la tortura, de la crueldad, las costillas rotas, los labios y ojos quemados, laceraciones y golpes en toda su humanidad. El cuerpo de PACHO, con un impacto de bala en la cabeza, signo de que fue asesinado por sus sueños, por sus ideas de una nueva sociedad.

El cuerpo de PACHO fue sepultado por sus familiares y amigos el 12 de diciembre, en medio de amenazas. Solo el cuerpo, porque sus sueños permanecen en su esposa, en su hijo, en sus hijas, en la familia, en sus amigos y compañeros de partido, en la Unión Patriótica, y hoy animan el Movimiento de HIJ@S por la Memoria y contra la Impunidad.

En la conmemoración de los 20 años, en el homenaje realizado por sus HIJ@S, Alejandra y Manuela expresaron:
“…el asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, mi padre, se produce en el contexto del plan baile rojo, implementado a partir de agosto de 1986 y dirigido a exterminar a los dirigentes y militantes de la Unión Patriótica que fueran elegidos a corporaciones públicas en marzo de 1986 y que habían participado activamente en las campañas de elección presidencial de mayo de 1986. Acto sucedido, creemos nosotros, por la gran aceptación y por el inesperado triunfo de la Unión Patriótica, que tuvo en estas elecciones. También se producen estos actos de asesinatos de los militantes de la Unión Patriótica en un contexto de persecución y muerte a reconocidos líderes de movimientos de izquierda, profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia, dentro de los que se encontraba mi padre, que era estudiante de último semestre de comunicación social.
Ahora bien, les hablaré de quién era él.

Historia de vida. FRANCISCO ELADIO GAVIRIA era el segundo de una familia de doce hermanos, su padre tenía un negocio en el campo de los implementos odontológicos y su madre era ama de casa. Era padre de dos hijas que en el momento de su muerte tenían 6 y 8 años y de un hijo que estaba en el vientre de su madre y tenía a penas seis meses. Era estudiante de comunicación social y periodismo en la universidad de Antioquia se encontraba en los últimos semestre de la carrera, combinaba el estudio con su trabajo que siempre fue en el sector público, inicial mente en el municipio de Medellín y posteriormente en la empresa antioqueña de energía EADE en el área de las relaciones industriales. En agosto de 1987 se había desvinculado de EADE porque empezó a hacer su práctica universitaria en la cooperativa de trabajadores simesa. 
Su actividad política.

Desde su adolescencia inicia su actividad política haciendo parte de la juventud comunista donde se destaca por su disciplina y compromiso específicamente en la actividad propagandística hizo parte de una brigada de pintura mural llamada Hernando González para divulgar las propuestas electorales del partido comunista. En época de elecciones era común encontrarlo por las calles de Medellín adornando los muros con sus artísticos llamados para votar por el cambio y por un nuevo país. FRANCISCO GAVIRIA quien se destacaba por su eficaz activismo político en procura de posesionar a la Unión Patriótica a lo largo y ancho del departamento de Antioquia, participó desde sus habilidades desde lo que le gustaba y desde lo que estudiaba, es decir a través de la parte comunicativa en el trabajo que requirió la elección popular a corporaciones públicas y a la presidencia de la república aquí en Antioquia.

En ese sentido, su trabajo fue importante para lograr el triunfo del senador de la UP Jaime Montoya con suplencia ejercida por pedro Luis Valencia Giraldo y del representante a la cámara Ovidio Marulanda, así como el diputado Gabriel Jaime Santamaría, recordar que Pedro Luis Valencia Giraldo y Gabriel Jaime Santamaría fueron asesinados también.

FRANCISCO GAVIRIA fue retenido, desaparecido, torturado y asesinado el 10 de diciembre de 1987, paradójicamente el día internacional de los derechos humanos, unos meses después del asesinato del senador en ejercicio de la Unión Patriótica Pedro Luis Valencia homicidio perpetrado el 14 de agosto del mismo año. Además hizo parte de la horrible lista de 17 universitarios entre profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia que fueron asesinados en el año 87 y para ser más específicos 17 universitarios que fueron asesinados en el segundo semestre del año 87, es decir en seis meses. Dos meses después de la muerte de FRANCISCO, el 22 de febrero de 1988, fue asesinado su amigo el personero auxiliar de Medellín Carlos Gónima López, militante de la Unión Patriótica, quien hiciera un especial reconocimiento a mi. papá como persona y activista político en el discurso de su entierro.

En este contexto de exterminio contra los integrantes de la Unión Patriótica en ese mismo año fueron asesinados entre muchos, muchos, muchos, los líderes del movimiento político que continuación mencionaré: Alberto Angulo Gómez en Apartadó, dirigente sindical asesinado el 29 de septiembre de 1987, Froylan Giraldo Echaverria en San Rafael dirigente sindical asesinado el 28 de noviembre de 1987, Pablo Emilio Córdoba Madrigal en Puerto Nare dirigente sindical asesinado el 30 de septiembre de 1987, Mercedes Nevado en Puerto Boyacá, Alberto León Muñoz Lopera en Medellín, Luz Marina Ramirez Giraldo, Maria Concepción Bonilla, Miriam Sausa, Pedro Sandoval y Orfelina Sanchez, estudiantes muertos en la masacre del 24 de noviembre en la sede de la juventud comunista en Medellín.

Hechos. 
El jueves 10 de diciembre de 1987 al comienzo de la mañana FRANCISCO realiza algunas actividades en la universidad de Antioquia luego se dirige a la cooperativa de trabajadores simesa, este día estaba cerrada porque estaban en inventario, entonces estaba cerrada al público, pero todos los trabajadores debían ir. A las 10:30 de la mañana tocan la puerta ingresan varios hombres, 8 más o menos, algunos armados y vestidos con prendas militares, intimidan a los presentes y piden la identificación a cada uno, cuando llegan a mi papá dicen este es. FRANCISCO grita desesperadamente que por favor lo ayuden, que no dejen que se lo lleven. FRANCISCO es sacado violentamente de las instalaciones de la cooperativa y lo introducen en uno de los vehículos, cabe anotarse que la cooperativa de trabajadores quedaba en pleno centro de Medellín en la calle 57 con carrera 4, cosa que le importó a los secuestradores para detener tranquilamente el tráfico vehicular colocando hombres armados en la vía pública mientras lograban su objetivo.

La familia empieza una labor de búsqueda van a los organismos de seguridad del estado como el DAS, F-2, policía metropolitana y IV Brigada. Se nos hace un anunció que en la IV Brigada un soldado vio entrar a un taxi con cuatro personas detenidas, una de ellas con la descripción física de mi padre.

Se logra un permiso para entrar a las instalaciones de la IV Brigada acompañados por una comisión de la Procuraduría General y un funcionario del municipio, adentro el coronel de la IV Brigada niega todo pero un soldado afirma que entraron cuatro civiles detenidos a la IV Brigada, a él no le queda más que aceptar pero muestra cuatro cédulas de las cuales ninguna coincide con FRANCISCO GAVIRIA. Después, maltrata verbalmente a la familia y los amenaza con demandarlos por calumnia. Hace una rueda de prensa por la noche y al otro día se va de misión internacional al exterior.

El 11 de diciembre, es encontrado el cuerpo sin vida de FRANCISCO GAVIRIA en la loma “El Esmeraldal” del municipio de envigado, desnudo, envuelto en un costal y amarrado con alambre de púas, con visibles huellas de tortura, costillas fracturadas, labios y ojos quemados, laceraciones en todo el cuerpo, hematomas e impactos de arma de fuego.
Estado de impunidad.

La investigación por desaparición forzada, secuestro y homicidio es iniciada en el juzgado 43 de instrucción criminal el cual el 27 de febrero de 1992 profirió auto inhibitorio por no haber logrado identificar a responsable alguno de los hechos y dispuso el archivo definitivo de las diligencias. Aunque se ha pedido información sobre el proceso y la familia pretendió constituirse en parte civil en el proceso penal, la respuesta fue el reenvío de las diligencias al archivo general fundamentando que no se presentaba motivo alguno que ameritara dar apertura a las instrucción.
Consecuencias.

Inmediatamente después toda la familia tuvo que salir de la ciudad, la que se quedó fue constantemente intimidada por parte de personas extrañas que constantemente los fotografiaban, un hermano de FRANCISCO queda con problemas psiquiátricos desarrollando una esquizofrenia con delirio de persecución y teniendo que tomar medicina de por vida. 
A sus dos hijas se les negó el derecho natural de un padre, de continuar compartiendo con su padre la vida y la posibilidad de una familia completa. Y a su hijo menor no se le dio ni siquiera la oportunidad de conocerlo.
Consecuencias políticas. 
Por otra parte, al Partido Comunista, a la Unión Patriótica y a la sociedad colombiana en general se le negó la posibilidad que un ser como FRANCISCO GAVIRIA siguiera pensándose el país, trabajando y aportando con ideas transformadoras a la construcción de un mejor país. Además teniendo en cuenta que el caso de PACHO no fue aislado, sino que hace parte de los miles perpetrados en contra del movimiento político Unión Patriótica, también se le negó la posibilidad al país de una alternativa democrática al poder, distinta al bipartidismo tradicional y lo que es aún más importante, se le negó al país la posibilidad de superar la ya común y parece perpetua practica política de concebir como un enemigo al que tiene una propuesta distinta y de resolver esta diferencia a través del uso de las armas y por lo tanto de la eliminación física del opositor.
La última consecuencia directa de esto, es que a nosotros sus hijos, no solo los hijos de FRANCISCO sino los hijos de miles de personas nos pusieron nuestra historia de frente y tuvimos una decisión que tomar o decidimos olvidarlos o decidimos recordarles, así que la consecuencia directa de todos estos actos es que nosotros los hijos decidimos ponernos de frente a la historia de FRANCISCO y de miles otros, decidimos recordarlos con dignidad, y estar no solo pidiendo justicia ante entes institucionales y gubernamentales sino también viviendo y recordando desde nuestras formas, desde lo que sabemos hacer, desde el arte, desde la historia, desde lo que estudiamos es por eso que les hago la extensiva invitación a que el 10 de diciembre día internacional de los derechos humanos, día de la conmemoración de los 20 años del asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, día en que vamos a conmemorar la muerte de los 17 asesinados en la universidad de Antioquia, nos acompañen en la plazoleta Barrientos para que la gente nunca olvide a estas personas que lo único que tuvieron fue ganas de transformar un país y dignidad para su lucha.” [1]

“Papa te recordamos como un hombre muy especial, feliz, soñador, amante y defensor de la vida y la libertad. Tu asesinato y de muchos de tus compañeros, no solo fue un golpe atroz para tu familia y amigos, sino para un país en el que aún no cambian las condiciones y situaciones de vulneración de los derechos humanos; hombres y mujeres como ustedes le hacen falta a este país”.

“Hoy, compartimos este espacio con ustedes amigos, familiares, estudiantes, profesores, ciudadanos del común, para colectivamente rendirle un homenaje a FRANCISCO GAVIRIA, PACHO y demás estudiantes del alma mater de esta universidad, asesinados hace 20 años. PACHO, nuestro padre, era un hombre joven, para unos tímido, para otros serio, para unos osado, para otros muy prudente, a quien se le impone la muerte a sus 33 años de edad. Desde que era un adolescente empezó a formar parte del Partido Comunista, en los años 70 fue miembro de la dirección regional de la Juventud Comunista aquí en Antioquia y un destacado dirigente universitario. Gracias a estas cualidades, en el año de 1973 es invitado a Alemania a estudiar filosofía y economía. A su regreso continúo con sus estudios de comunicación social y periodismo, aquí en la universidad de Antioquia. Sabemos que para PACHO tuvieron que existir fechas invaluables que recordar y que marcaron su vida. Tales fechas como el nacimiento de sus dos hijas, la posterior noticia del conocimiento de su nueva paternidad, pero creemos que una fecha importante fue mayo de 1985, mes del lanzamiento de la Unión Patriótica, del lanzamiento de un sueño propio y colectivo por un país justo, democrático y en paz.
Y es irónicamente este sueño por el que le quitan la vida a él y a otras cinco mil personas de la Unión Patriótica. Es por eso que hoy, los hijos y las hijas de esta historia de violencia se paran en esta universidad en Antioquia de cara al país, como una fuerza alegre, solidaria, propositiva y creativa. Convencidas de la necesidad de reconstruir nuestra memoria y dar a conocer nuestra verdad. Convencidos de que nosotros los hijos y nuestros compañeros de generación, que por cierto, aquí veo a muchos, tenemos un aporte pendiente y necesario para la construcción del país que aún seguimos soñando y para que nuestra historia, esa historia trágica, no se vuelva a repetir.
Muchos se preguntan ¿para qué tener memoria? ¿Para qué recordar a pedro luis, a pacho, a Gónima, su amigo entrañable, a todas las personas asesinadas de aquí de la universidad de Antioquia? y la respuesta desde este grupo de jóvenes es que la memoria nos tiene que servir para concienciar, manifestar y exigir que nunca más un día internacional de los derechos humanos y ningún otro día, sea un día de desapariciones.

Que nunca más sea un día de asesinatos. 
Que nunca más sea un día de vulneraciones a la vida. 
Que nunca más la universidad sea objetivo de exterminio. 
Que nunca más vivamos un año en el que se asesinen integrantes de la comunidad educativa como causa de la intolerancia política. 
Que nunca más la barbarie y las balas sean la respuesta al pensamiento.
Queremos entonces, que la reconstrucción de nuestra memoria, desde el mundo académico, nos sirva para que siempre se defienda la libertad de pensamiento y creación desde su mundo político. Queremos que en este país no se mate a la gente por su pensamiento político distinto, porque si algo todos aquí hemos aprendido de nuestra historia es que todos, demócratas, comunistas, conservadores, debemos tener un lugar en este país.

La reconstrucción de nuestra memoria le sirve al país y a nosotros sus ciudadanos, para que generemos medidas de rechazo y repudio a las vulneraciones a los derechos humanos. Y finalmente esta mirada hacia atrás que estamos haciendo hoy y que ojala la hagamos permanentemente, esa historia que construimos a través de nuestra propia experiencia, nos debe posibilitar nutrir las nuevas propuestas y miradas hacia el futuro y de transformación que nosotros como nueva generación venimos impulsando. Es por eso que hoy, le hacemos entrega a la universidad de Antioquia de una propuesta curricular de trabajo por la memoria y les dirigimos una invitación especial a todos ustedes, a todos los que nos están escuchando hoy y a esta ciudad en general, para que se unan a este sueño que creemos nos traerá frutos para nuestro presente y futuro.

Y es también por esto, que hoy recibimos con felicidad de quien ha logrado lo que le pertenece y es el título de comunicador social y periodista, que la facultad de comunicación social de la universidad de Antioquia le ha otorgado a mi papá. Orgullosos porque esta es una primera medida de reparación y dignificación que hemos logrado después de tantos años de impunidad e invisibilización, y que estamos seguros será el primer paso para que a todos, a nuestros 16 padres y madres asesinados de esta universidad, se les haga el mismo reconocimiento.

Así, encontrarnos en esta plaza, como todos lo han experimentado en el fondo, era una disculpa para sacar nuestro miedo y nuestra historia y también para sacar nuestra apuesta por un país distinto.
Es un homenaje a la vida, a los seres humanos, a la posibilidad de permitir encontrarnos en lo más esencial, es decir, en la solidaridad y en el afecto. Por lo tanto, lo que nos permite pararnos aquí es un profundo respeto por la vida, por las libertades, por las ideas diversas y en muchos casos también contradictorias. Pero si estamos diciendo que todo esto que hoy armamos aquí, una galería de la memoria, varios recordatorios, todo lo que vimos hoy en esta tarima, si esto es un homenaje a la vida es también un homenaje a ustedes, nuestras madres y padres vivos y otros tantos putativos, es un homenaje a su valentía, a sus pasos dignos por estos duros 20 años, nosotros somos el fruto de su fuerza y esperanza y son los causantes de que hoy estemos aquí. Ustedes y nosotros hemos logrado demostrar que el proyecto de los asesinos falló y si que falló, no nos pudieron cortar lo que es nuestra gran e inmensa herencia, la utopía” . [2]

“Los que planearon tu muerte pensaron que te desaparecerían para siempre, pero se equivocaron, lo que hicieron fue sembrarte en nuestro corazón, cada día tu recuerdo y tus sueños, siguen creciendo en nosotros con más fuerza”.


Francisco Eladio Gaviria en la memoria
Francisco Eladio Gaviria Sin Olvido 

Notas

[1Apartes de la presentación de ALEJANDRA GAVIRIA en la Audiencia Ciudadana por la Verdad sobre los crímenes de Lesa Humanidad ocurridos en Antioquia, realizada en la ciudad de Medellín el 7 de diciembre de 2007
[2Palabras de MANUELA GAVIRIA en la Conmemoración de los 20 años de PACHO GAVIRIA en la Plazoleta Barrientos de la Universidad de Antioquia, 10 de diciembre de 2007

domingo, 9 de diciembre de 2018

Blanca Cecilia Jiménez Contreras


Diciembre 7 1994


El 7 de diciembre 1994 en Cúcuta, Norte de Santander, paramilitares que se encontraban patrullando la zona, luego de obligar a un grupo de personas a ingresar a sus residencias, ejecutaron a Blanca Cecilia Jiménez Contreras, menor de apenas 12 años de edad. La víctima desacató la orden de los violentos, ya que debido a que su condición de no pudo escuchar las advertencias, y estos le propinaron un impacto de bala en el ojo izquierdo. El hecho ocurrió en el barrio Rudensito Soto, ubicado en la avenida 34 entre calles 16 y 17. 


Blanca, es una representación más de todas las niñas y niños inocentes que no hacen parte de esta guerra, víctimas de la violencia y las semillas de terror que han dejado los paramilitares y los diferentes grupos armados en el país.

Blanca Cecilia Jiménez Contreras en la Memoria.
Blanca Cecilia Jiménez Contreras Sin Olvido.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Miguel Ángel Ospina Bóscan

9 de diciembre de 2008

Miguel Ángel Ospina Bóscan o “Chichi” como era llamado cariñosamente este indígena de 32 años, miembro de la comunidad Noüma de Campamento, de un Cabildo Wayuu en la Guajira, era hermano de una reconocida líder indígena de Maicao, ella, participaba activamente organizando a las victimas Wayuu del conflicto armado para exigir sus derechos en cuanto a verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

El 9 de diciembre de 2008 en horas de la madrugada, en el camino al barrio “Los Palitos”, vía que conduce a la comunidad Wayuu Noüma, fue encontrado el cuerpo sin vida de Miguel, evidenciando que había sido apuñalado en repetidas ocasiones, con signos de tortura por los golpes que tenía su cuerpo y un rostro mostrando la sevicia de los victimarios, dado que, sus ojos habían sido extraídos.

Habitantes de los barrios aledaños indican que este día fueron siete los asesinos de Miguel, que se denominaban como paramilitares proveniente de Córdoba y Urabá, que se estaban vinculando a el de sicariato luego del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en el proceso de Justicia y Paz.

La Alianza fuerza de Mujeres Wayuu de dicho cabildo denuncio de manera oficial por medio de un comunicado el asesinato de “Chichi” y publico una lista de exterminio que había puesto en circulación las “Águilas Negras”, en donde, se encontraba el nombre de 16 personas, encabezando la lista Miguel, adicionalmente, se denunció que los indígenas habían recibido amenazas en sus teléfonos celulares, indicándoles, que dejaran de denunciar los atropellos contra su comunidad.

El Ejército y la Policía negaron la existencia de estos criminales en la Guajira y tampoco aceptaron que se estuviesen rearmando los grupos paramilitares pese a que las amenazas y en los barrios se encontraba escrito “rearme paramilitar”, la realidad, es que se estaban admitiendo bandas por desmovilizados al servicio del narcotráfico.

El crimen es aun impune, sin embargo, las investigaciones iniciales tenían la intención de ingresar a la comunidad para enviar mensajes intimidatorios, pero, por el contrario, los indígenas de estas comunidades siguen en pie y aún se espera justicia, verdad y reparación, con garantías de no repetición, donde, se adjudique responsabilidad y los procesos de dejación de armas sean permanentes. La memoria de Miguel, como la vida de toda la sociedad colombiana aún están a la espera de una verdadera paz.

Miguel Ángel Ospina Bóscan en la Memoria
Miguel Ángel Ospina Bóscan  Sin Olvido

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Aury Sará Marrugo

5 de diciembre de 2001

Aury Sará Marrugo nació en Turbana, Bolívar, el 2 de septiembre de 1962, en su juventud se formó como técnico mecánico egresado del SENA; desde entonces, se desempeñó por 17 años como mecánico de planta en la petrolera estatal Ecopetrol, y con el tiempo llegó a consolidarse como representante de los trabajadores de la industria petrolera en Cartagena.

Su trayectoria laboral y liderazgo organizativo, lo llevó en el año 2000 a ser elegido como presidente de la Unión Sindical Obrera (USO) de la subdirectiva de Cartagena. Por su labor, Aury había sido ocasionalmente amenazado por grupos armados, mismas que fueron denunciadas por él y por directivos del sindicato, sin embargo no se tomaron medidas suficientes y su muerte ya había sido planeada.

Antes de ser secuestrado, colaboró en la organización del Foro Petrolero Blanco y Negro, evento en el cual se debatiría el proyecto de “Modernización y Ampliación de la Refinería en Cartagena”. Posteriormente, el día viernes 30 de noviembre de 2011, seis desconocidos interceptaron la camioneta en la que se Aury desplazaba junto con su escolta Enrique Arellano, al salir de su residencia en el barrio San Fernando de la ciudad amurallada.

Cuando se hizo pública la noticia de su secuestro, los trabajadores de la refinería de Ecopetrol paralizaron la planta y provocaron pérdidas de 2.500 millones de pesos. Durante 3 días fue desaparecido y el 3 de diciembre, por medio de una página de internet se difundió un comunicado emitido por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), titulado, “Muy Breve al oído de Gómez Alzate”, en el que manifestaban amenazas al Alto Comisionado de Paz y se atribuían el secuestro al dirigente de la USO, acusándole de ser el máximo comandante del Frente Jaime Bateman Cayón.

El 5 de diciembre de 2001 el cuerpo de Aury y su escolta fueron encontrados sin vida y con signos de tortura en un lugar conocido como Las Pavas, en el municipio de Maríalabaja Bolívar, junto a los restos iba una nota de las AUC reivindicando el crimen.  

En 2007 Salvatore Mancuso reconoció el asesinato, asegurando que recibían cien millones de pesos mensuales por parte de Ecopetrol, por la muerte de Aury, Rafael Jaime Torra y el secuestro a Gilberto Torres. Es así, como el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bogotá determinó sentencia condenatoria contra los paramilitares Salvatore Mancuso, Carlos Castaño y Úber Banquéz Martínez alias “Juancho Dique” condenándolos a 40 años de prisión en calidad de autores materiales y coautores del crimen.

Pese a este horrible episodio, Aury Sará Marrugo dejó la semilla de una labor inacabada y un sentir difícil de olvidar, por ello, su memoria será evocada por siempre a pesar de que se arrebate la vida y se siembre terror, se seguirán oponiendo los líderes sindicales y las banderas por los derechos donde se perpetuará su legado.

Aury Sará Marrugo en la Memoria
Aury Sará Marrugo Sin Olvido

Masacre en Jiguamiandó y Curvaradó


Diciembre 5 al 31 1997 

Del 5 al 31 de Diciembre Un grupo paramilitar asesinó a 20 campesinos y desapareció a otros 11 en Jiguamiandó y Curvaradó.

Un grupo paramilitar con abierta complicidad de la Fuerza Pública incursionó en los caseríos Bella Flor Remacho, Urada, Santa Fé de Churima, Llano Rico, Apartadocito, Arrastradero, Zapayal, Brisas de Curvaradó, Nueva Esperanza, Andalucía y Puerto Lleras, ubicados en los ríos Jiguamiandó y Curvaradó, asesinando a 20 campesinos, y desapareciendo forzadamente a 11 más. 

El grupo paramilitar había salido, en su mayoría de la población de Bajirá y la acción contó con el apoyo de helicópteros. 

Durante el recorrido de muerte, los paramilitares asesinaron a Ruben San Pedro Tuberquia, Abel Guisao, Víctor Ramírez Soto, Esteban Barrio, Aurelio Agudelo, Eliseo Martinez, Andres Castaño, Gerardo Carvajal, Luis Enrique Correa, José Teofebes Gómez, Gerardo Vargas, Libardo y Argemiro Correa, a este último, los paramilitares lo decapitaron y le metieron la cabeza en el estómago y fueron desaparecidos de Santa Fé y Buena Vista Pablo López, Esther Hernández, Manuel Cuesta, Alcides Domico, Julio Arturo Garces, José Hernández, Edision Manuel Hernández, Vartica Hernández, Pablo López, Mario y su hermano.

Victimas de Jiguamiandó y Curvaradó en la Memoria
Victimas de Jiguamiandó y Curvaradó Sin Olvido 

sábado, 1 de diciembre de 2018

Masacre Páramo de La Sarna


1 de Diciembre 2001 

A las seis de la mañana del sábado 1 de diciembre de 2001, partió del Terminal de Sogamoso rumbo a Labranza Grande el bus Nº 339 de la Empresa Cootracero, un Chevrolet 600 identificado con las plazas JYG-137. Durante el recorrido el vehículo recogió 12 pasajeros y dos niños de 8 y 11 años, el primero de ellos hijo del conductor, el segundo de una profesora que viajaba con su esposo, y una mujer de la tercera edad.

En el sitio conocido como “La Sarna”, sector Melgarejo, a unos 30 kilómetros de Sogamoso, un grupo de hombres armados detuvo la marcha del bus, obligando al conductor a atravesarlo en la carretera y a sus ocupantes a descender.

Acto seguido, separaron a los dos niños y a la anciana y obligaron a las restantes quince personas (12 hombres y 3 mujeres) a tenderse boca abajo sobre el asfalto procediendo a dispararles uno a uno, principalmente con tiros de gracia.

Las victimas fueron:

Luís Ángel Gil Orduz de 30 años, ingeniero. Trabajaba como ayudante del ingeniero Gonzalo Rincón, con quien viajaba el 1 de diciembre a Labranzagrande por motivos de trabajo.

Tania Leonor Correa Pidiachi de 25 años, estudiante de Medicina de la Fundación Universitaria de Boyacá.

Mercedes Rivera, tenía 22 años de edad y trabajaba como empleada de la Administración Municipal de Paya.

Luis Arturo Cárdenas de 20 años, Zootecnista egresado de la UNAD, trabajaba como director de la UMATA en el municipio de Paya.

Isidro Alba Guío de 50 años, profesor, licenciado en Ciencias Sociales y Económicas de la UPTC.

Jonh Fredy Poveda Bayona, de 17 años de edad, estudiante de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en la Facultad de Ingeniería de Transportes y Vías.

Luís Miguel Melo Espitia, tenía 17 años de edad y en ese momento trabajaba como ayudante del bus.

Abel Cudris Rodríguez, procedente de El Banco (Magdalena)

Gonzalo Rincón Barrera, tenia 31 años de edad, Ingeniero Sanitario y Ambiental egresado de Uniboyaca, residente en Sogamoso.

Luís Alejandro Pérez Fernández, de 22 años de edad, era estudiante de cuarto semestre de Administración de Empresas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

José Antonio Mongui Pérez, de 52 años, comerciante, residente en Sogamoso.

Jairo Isidoro Peña de 42 años. Se dedicó toda su vida a la agricultura y la ganadería, y en varios momentos desempeñó cargos públicos en Labranzagrande, Tenia un almacén de víveres junto con su esposa Herminda Blanco. quien tambien fue víctima de esta acción paramilitar

Bertulfo Noa Rosas Arguello, agricultor de 50 años de edad.

Hernando Gómez Garavito, tenía 32 años de edad, era el conductor del bus.


Por varios años la masacre de La Sarna permaneció en total impunidad, hasta 2008 cuando algunos paramilitares, miembros del bloque Autodefensas Campesinas del Casanare, empezaron a hablar sobre lo que realmente ocurrió en los tribunales de Justicia y Paz.

Ellos cuentan que esta masacre fue cometida conjuntamente con miembros de la fuerza pública quienes no solo facilitaron su paso, sino que además, entregaron parte de las armas con las que ejecutaron a las víctimas. Estos hechos se encuentran aún en la impunidad, al no ser juzgados todos los responsables.

En un fallo del año 2015 el juzgado 56 de Bogotá condenó a 40 años de cárcel a Luis Afrodis Sandoval, señalado de hacer parte de las autodefensas del Casanare, por conseguir las armas y ocultar a los paramilitares que perpetraron la masacre del páramo de La Sarna.

Igualmente fue solicitada una investigación contra Jaime Esguerra Santos, excomandante del Batallón de Artillería n.° 1 Tarqui, por faltar a “sus deberes como garante de la seguridad de la región, al no adoptar los mecanismos correspondientes para perseguir a las autodefensas que se desplazaban libre y tranquilamente por la región”; y se ordenó investigar a policías y a un fiscal por recibir 15 millones de pesos para dejar en libertad a los responsables de la masacre.


Según el expediente, el hecho se cometió contra un profesor que viajaba en bus, integrante del sindicato de maestros del Casanare, quien, junto a los demás viajeros, fue señalado de ser auxiliador de la guerrilla.

Víctimas de la masacre La Sarria Sin Olvido
Víctimas de la masacre La Sarria en la memoria 

Con información Observatorio de derechos humanos y violencia política de Boyacá y Casanare - El Tiempo

Efrén Ceballos Molina

Diciembre 01 1991

El 1 de diciembre 1991 en Bogota' D.C., en el barrio Nuevo Chile paramilitares entre los que se encontraba Wilson Londoño, ejecutaron al estudiante Efrén Ceballos Molina de 16 años, miembro de una familia de activistas del Partido Comunista y de la Unión Patriótica. Los registros de las investigaciones de la SIJIN fueron desaparecidos.