viernes, 28 de diciembre de 2018

Gilberto Daza Vega


28 de Diciembre 2013

Líder Dignidad Cafetera de Sucre, vinculado a las organizaciones comunitarias en defensa del derecho al agua, los acueductos comunitarios, demandas de respeto al ambiente y ecosistemas frente a explotaciones mineras. Se desempeño como concejal durante 12 años y era miembro del Polo Democrático. Su vida fue cegada cuando le propiciaron tres disparos en Sucre, departamento de Cauca, a pesar de que habia Fuerza Pública cerca, en su memoria lo recordaremos siempre con nosotros como un compañero de lucha:


"Un día de diciembre como hoy partió en un viaje sin regreso nuestro compañero de lucha Gilberto Daza Vega, partió  adelante, su precipitado viaje a la eternidad, al infinito, al mundo de lo intangible nos dejó a todos con más preguntas que respuestas. (Quién, Cómo, Dónde y Por qué). 

Hoy seguramente recordamos el sitio exacto donde nos sorprendió la trágica noticia, hoy seguramente recordamos las mil cosas que aquel día se cruzaron por nuestras mentes, no lo podíamos creer, 28 de diciembre fiesta de navidad, algunos lo tomaron como una broma de mal gusto, quienes compartieron de su buen sentido del humor, minutos antes del abominable hecho, no lo creyeron; a sus amigos, sus compañeros más cercanos, a quienes conocimos su incansable labor, sus esfuerzos por alcanzar una vida digna para los más necesitados,  nos llenó de asombro la cruda realidad. I

Inmediatez y frialdad de los acontecimientos. Fueron momentos muy difíciles, de llanto, de dolor, de angustia, de impotencia; estado de conciencia de una pérdida irreparable. Hoy después de un año seguimos sintiendo un enorme vacío, el vacío que dejan sólo quienes encontraron como respuesta a sus ideas,el acerado filo de la intolerancia.

Gilberto Daza Vega, hombre de pueblo, humilde, sencillo, trabajador, dedico gran parte de su tiempo a la comunidad, su vocación por el trabajo comunitario lo convirtieron en uno de los líderes más reconocidos de nuestro territorio; hombre de pueblo, hombre de ideas, apasionado del dialogo, del debate, de la lucha por las causas justas; defensor del medio ambiente, del agua, de la tierra, de la vida. 

Es importante que en el día de hoy recordemos y no olvidemos quien fue nuestro compañero Gilberto Daza Vega, en nuestra memoria quedaran grabadas sus profundas convicciones; recordar que fue un hombre de paz, víctima de la insensatez, de la intolerancia de quienes aferrados al poder político y económico no admiten la diferencia. Su viaje sin retorno seguramente tuvo mucho que ver con esto, pues no hay otra hipótesis que  indique lo contrario.

Hoy, como decíamos al comienzo, tenemos más preguntas que respuestas, quién o quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de tan repudiable hecho, cómo, cuándo y dónde se planeó todo, cual fue la absurda justificación que motivo su muerte. 

Las preguntas sin respuesta, la insoportable sensación de impunidad nos abruma, sabemos que todo lo que hagamos no va a ser suficiente para reparar semejante daño,  hoy  en su aniversario invocamos su espíritu valiente, su conocimiento, sabiduría, su humildad su carcajada; los momentos compartidos, las batallas perdías, las batallas ganadas; su sueño añorado. Igualdad y justicia para todos."

Palabras de un campesino de la asociación Bienandantes de Sucre, en la conmemoración en Memoria de Gilberto Daza Vega. 

Gilberto Daza Vega en la memoria
Gilberto Daza Vega Sin Olvido 

Franco Boscán Bonivento y Jorge Boscán Ortiz


28 de diciembre de 2001

Franco Boscán Bonivento, cacique de la casta Epinayú, indígena Wayúu Ararurayu de 89 años, un líder social innato y un líder indígena que hizo resistencia toda la vida contra la violencia en La Guajira. Franco era hijo de José Domingo Boscán líder y fundador de Maicao, a quien también asecho la violencia, posteriormente, Franco asumió su rol y fundo el barrio donde habitaba, el cual, llevaba su apellido y el de sus antepasados, Boscán.

El cacique Wayúu era un patriarca respetable en toda La Guajira colombo-venezolana, fue un amante de la naturaleza, un admirador y retribuidor a la madre tierra, edifico haciendas para la agricultura y la ganadería, protegió y recupero el agua, la flora y la fauna. Aunque vivió en medio del conflicto armado interno del país, siempre hizo paz para su comunidad, siempre procuro defenderla y protegerla, demostró valentía y afirmo la necesidad de vivir una sana convivencia entre los Wayúu y los aríjunas.

Su labor fue obstruida el 28 de diciembre de 2001, luego de que se diera una prolongada secuencia de asesinatos selectivos y graves violaciones a los derechos humanos por paramilitares, Fuerza Publica y actores empresariales, esta ola de violencia lo alcanzo este 28 de diciembre, cuando paramilitares del grupo Jorge Tobar alias “Jorge 40” o “el papa” asesinaron a Franco Boscán junto a su hijo Jorge Boscán Ortiz de 38 años.

A pesar del miedo y el terror dejado por los paramilitares, la huella de este jefe era más grande frente a las amenazas, por ello se llevó a cabo su digna sepultura, donde, se reunió una multitud de gente de todos los lugares para despedirlos. Los grupos armados continúan ejerciendo control político y militar sobre territorio Wayúu, pero la memoria de Franco y Jorge sigue viva, gracias a las ideas de paz que mantuvieron mientras se les permitió en vida, dejaron un legado de integración humana por encima de las múltiples diferencias.

Franco Boscán Bonivento y Jorge Boscán Ortiz en la Memoria
Franco Boscán Bonivento y Jorge Boscán Ortiz Sin Olvido

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Iván Velasco Pérez

26 de diciembre de 2001

Iván Velasco Pérez nació el 1 de abril de 1954 y hasta sus 47 años dedico su vida a la sociología. Fue un líder social, docente y activista político; ex concejal por el Movimiento Cívico de Santander de Quilichao, Cauca, del cual fue fundador, cofundador del periódico La Rueda Suelta y de la Alianza Democrática municipal. 

Fue un hombre comprometido con la comunidad y al servicio de los demás, tuvo una preocupación por temas socioambientales, fundando el Grupo Ecológico de Santander (GES), grupo que paso a convertirse en la empresa EMQUILICHAO en 1987. Posteriormente, en 1993 fue aspirante a la Alcaldía Municipal de Santander de Quilichao.

Como docente se vinculó a la Escuela de Trabajo social y Desarrollo Humano de la Universidad del Valle, allí impartió Teoría Política, Democracia y Derechos Humanos, Estado y Política, entre otras cátedras. A partir de 1996 se dedicó a dictar en tiempo completo teoría sociológica e investigación social, al tiempo que fue miembro del Sindicato de Trabajadores Universitarios de Colombia (SINTRAUNICOL)

Iván fue asesinado el miércoles 26 de diciembre del 2001, cuando se desplazaba en su Volkswagen entre Jamundi y Cali, cuando iba manejando sobre las 10 de la noche fue interceptado por varios hombres que le propiciaron cinco disparos de pistola 9 milímetros causándole la muerte, su vehículo y su cuerpo terminaron chocados contra un poste.

Después de quince años y gracias a las investigaciones se determino que Iván Velasco fue declarado objetivo militar por paramilitares, quienes señalaron al docente de ser ideólogo de las FARC. Con su asesinato pretendían debilitar y desaparecer las estructuras subversivas para ejercer control. El 30 de noviembre de 2016 el Juzgado 15 Penal del Circuito de Cali dicto sentencia de 31 años al paramilitar Vicente Castaño Gil.

Se afirmo también que paramilitares del Bloque Calima de las AUC realizaron el crimen, se esclareció que participaron José María Retes alias “Niño”, quien hizo el seguimiento a Iván y el autor material del crimen fue Elkin Casarrubia, todo coordinado por el paramilitarismo urbano en Santander de Quilichao y Puerto Tejada, comandado por José de Jesús Pérez Jiménez alias “Sancocho”.

Cada 26 de diciembre se evita que Iván Velasco caiga en las sombras del olvido, destacando que su labor en vida debe seguir siendo memorada. Fue un líder social, un visionario, entregado a las causas sociales, especialmente a la construcción de paz, que tanto proclamo por medio de sus acciones y dedico en gran parte su vida académica, hoy y siempre vivirá en la memoria e historia de este país que aún busca la paz.

Iván Velasco Pérez, en la memoria
Iván Velasco Pérez, Sin Olvido

domingo, 23 de diciembre de 2018

Ricardo Villa Salcedo

23 de diciembre 1992

En el mes de octubre intentaron linchar a un joven en el mercado de Santa Marta, la gente lo persiguió y casi lo matan a patadas y puños, unos policías lograron arrebatárselo a la turba que indignada gritaba “suéltalo, déjenselo al pueblo”. El muchacho era estudiante de bachillerato de un colegio público y le habían ofrecido doscientos mil pesos por tirar la granada. En el supermercado un señor de 60 años, una mujer y una niña de apenas 6 años habían muerto y más de 50 personas estaban heridas por las esquirlas. Dos días después de la audiencia de legalización de captura del joven, unos hombres armados llegaron a su casa en el barrio Galán y asesinaron a su hermano menor, seguramente para presionar al muchacho y evitar que señalara a quienes le habían pagado.

Es la escena de una película de esas que nadie quiere quedarse al final, una tragedia de dos cabezas, es la historia de Santa Marta. Hoy nadie sabe quien manda en la ciudad pero se ha naturalizado la extorsión, hasta el del raspao, el vendedor de mango, el de los jugos, cualquiera que produzca unos pesos y pueda ubicarse. 

El cobro de la “seguridad privada” por motociclistas que parecen fantasmas en la noche de los barrios de la ciudad, el conocido “gota gota”, única forma de adquirir electrodomésticos, camas y muebles sin contratos, ni intereses pactados, eso si, te cobran todos los días en la puerta de tu casa. Cualquier persona que quiera montar un negocio sin permiso de los paramilitares, entiéndase Urabeños, Rastrojos, Paisas u otro nuevo nombre, queda marginado y se expone al sabotaje a la amenaza y al atentado.

Santa Marta no ha podido consolidar un proyecto social, tampoco uno económicamente coherente. Al mismo tiempo que es un nicho turístico es también un puerto de carbón molido, la versión más contaminante de la minería de exportación. El atardecer de las fotos que todos guardamos en casa de la bahía de Santa Marta ahora luce adornado por  un parqueadero de yates “La Marina” y un ejército de planchas transportadoras que irrigan el mar con el tóxico polvo de carbón. En las noches otras estrellas flotan en el horizonte, silenciosas e imponentes como si reflejaran la soledad de los samarios de aquel lado del mar.

A falta de un proyecto para la Santa Marta y el Magdalena hemos tenido una competencia sangrienta por el dominio de las rentas, por la propiedad de las mejores tierras y por el control de las rutas marimberas. Ni se produce el mismo guineo ni se pesca el mismo pescado, Santa Marta es lo que es a pesar de su dirigencia.

Todo aquí es de herencia, desde sus inicios Santa Marta fue una de las pocas poblaciones que en la independencia apoyo al rey de España y rechazo al ejército libertador. Desde entonces existió cierto rechazo a las ideas de cambio, se protegió a sangre y fuego la estructura de la tenencia de la tierra y la segregación de las familias sin apellidos. En el siglo XX arribó al departamento la poderosa multinacional United Fruit Company, hoy Chiquita Brands, la zona se convirtió en un enclave bananero en el Caribe. La tozudez de la compañía y su alianza con las familias propietarias llevaron al conflicto obrero de los 20, el ejército dio la orden de disparar contra el pueblo en la plaza de Ciénaga y sobre los vagones del tren en que fueron llevados los cadáveres hasta el mar, se creo un mito de resistencia que aún perdura en la región. 
Luego vino la marimba, a mediados de los 70 y con el auge del consumo de marihuana en Estados Unidos, la Sierra Nevada de Santa Marta empezó a ser una estratégica despensa en donde la producción y las rutas de exportación heredaban los trazados de los tiempos del contrabando. La bonanza permitió las primeras fortunas y con ellos se atrajo a traficantes del interior. Uno de ellos fue Hernán Giraldo quien fundó junto a ganaderos y terratenientes del departamento el grupo paramilitar Los Chamizos, grupo que terminaría por controlar toda la región.

Al mismo tiempo en el Cesar y en el Magdalena coincidían la crisis del algodón y del banano, el negocio de las familias tradicionales se venía abajo. Una familia Guajira, los Gnecco, que se habían enriquecido con el contrabando y con la bonanza marimbera, se había propuesto colonizar los espacios que empezaban a dejar los Araújo, los Molina y los Castro en el Cesar y los Pinedo, los Vives y los Díaz Granados en el Magdalena.

Algunos analistas han identificado en este momento un piloto del proceso de la parapolítica que conocemos actualmente. Una prueba de ello fue la conocida alianza de los Gnecco con Hernán Giraldo que los llevaría a ganar la alcaldía de Santa Marta (Hugo Gnecco 1992) y la gobernación del Cesar (Lucas Gnecco 1992).

Para ese entonces Ricardo Villa Salcedo se había convertido en un fenómeno electoral en el Magdalena, había obtenido la mayor votación de un líder independiente y había pasado de tener una carrera ascendente en el nuevo liberalismo a ser un líder político de la naciente Alianza Democrática M-19 en Santa Marta. Había sido senador y candidato a la Asamblea Nacional Constituyente por esta colectividad. Su labor como defensor dederechos humanos y abogado de la gente más necesitada lo había puesto en el ojo del huracán. 

En sus últimas columnas en el periódico El Informador se había dedicado a denunciar la captura ilegal del mercado de Santa Marta y hechos de corrupción en la ciudad. En este tiempo había decidido tomar un caso emblemático, tomo poder como defensor de un grupo de campesinos que vivían en la zona de Pozos Colorados quienes estaban siendo desplazados bajo amenaza, también defendía a la Corporación Nacional de Turismo que había comprado unos terrenos al ICBF. Quien fuera en ese entonces el alcalde de Santa Marta, Hugo Gnecco y un grupo de inversionistas habían desencadenado una ofensiva para comprar estos terrenos pues sabían que dicho sector se convertiría en Zona Franca y por lo tanto los precios de la tierra favorecerían  inmensamente a los propietarios, era el gran negocio.

El 23 de diciembre de 1992, en medio de las ferias decembrinas, a plena luz del día, asesinaron a un hombre que no debemos olvidar jamás. Un grupo de criminales de cuello blanco había hecho una colecta y juntado voluntades para pedir a Hernán Giraldo el asesinato de Ricardo Villa Salcedo, con esto eliminaban a un contradictor político, a un columnista incomodo y a un abogado incorruptible. Sin embargo, con el tiempo nos hemos dado cuenta que tanto el asesinato de él como el de Marcos Sánchez y Adalberto Pertus miembros del Partido Comunista y de la Unión Patriótica o como el de su amigo Julio Henríquez hacían parte de un plan de exterminio político en la región que tenía como objetivo principal apartar del camino a cualquiera que se interpusiera a los intereses económicos y políticos de esta alianza entre políticos, empresarios y paramilitares. Como ya lo ha dicho mi hermano Ricardo “su muerte no sólo fue por intolerancia política sino un proceso de limpieza estratégica que se dio y se sigue dando en nuestra costa Caribe”.

Como muchos Hijos e Hijas he reconstruido la vida de mi padre a partir de los recuerdos de sus amigos y de mi madre principalmente, todos tienen un cuento sobre él y sus inventos, algunos de mis profesores en la Universidad Nacional me contaron unos de los mejores que he escuchado. Eduardo Umaña Luna me contó varias veces uno que me gusta mucho. Estaban recibiendo los trabajos finales en la clase de Derechos Penal y Eduardo llamaba a lista pidiendo cada trabajo, cuando llamo a Villa Salcedo Ricardo, el joven estudiante respondió que no había traído el trabajo y el profesor le preguntó entonces cuál era el motivo, a lo que este contestó con desparpajo: he estado cumpliendo una misión revolucionaria. 

El profesor Umaña respondió con una sonrisa cómplice: muy bien camarada, déjeme felicitarlo, en su misión revolucionaria tiene 5, en el trabajo 0. Otra profesora me contó que en una visita que hicieron como estudiantes a una cárcel en Bogotá, el grupo se había detenido antes de ingresar porque Ricardo tenía que retirar el giro que su padre le hacia todos los meses para su sustento en la capital. Ya al interior de la cárcel se distribuyeron por grupos y él decidió visitar el pabellón de presos políticos. A la hora de salir, el profesor responsable empezó a contar sus estudiantes y faltaba uno, evidentemente el grupo no podría abandonar la cárcel sinque apareciera el estudiante, pasaron varias horas hasta que lo hallaron y lo convencieron de salir. Ya en la calle se empezaron a dispersar los estudiantes y Ricardo se acerco a mi confidente y le dijo: oye no tendrás veinte pesos que me prestes, es que me quede sin lo del bus.

Entre mis recuerdos más preciados conservo la fila de su oficina en el Edificio Posihuica. La gente esperaba pacientemente para entrar, algunos sentados en las escaleras otros mamando gallo, habían niños jugando en el pasillo, todos muy humildes, había mujeres campesinas que traían en un canasto huevos criollos y yucas todavía con tierra, había alguno que traía un pescado envuelto en papel periódico debajo del brazo.

Era un resumen de la vida de mi padre, la gente le pagaba con cualquier cosa porque él se negaba a recibir dinero de gente pobre, llevaba los casos que nadie quería llevar. Mi impresión después de muchos años de escuchar estos cuentos es que era un tipo que nadie ha podido olvidar y que su vida valió la pena precisamente por utópica y comprometida con las causas sociales. Su muerte, he querido recordárselo a los samarios y a las samarias  y dedicar estas palabras a quienes como él sueñan con una sociedad justa y un mundo mejor.

Camilo J. Villa Romero

Ricardo Villa Salcedo en la Memoria
Ricardo Villa Salcedo Sin Olvido 

lunes, 17 de diciembre de 2018

Masacre de Riosucio 1997

17 y 18 de diciembre de 1997

Desde 1995 hasta 1997 en Riosucio, Chocó se dio una violencia desmedida, en torno a la disputa territorial que produjo múltiples desplazamientos, para que se diera una tenencia de la tierra de forma irregular por diferentes grupos armados  y empresarios.

El disputa por el territorio opero por medio de diversas masacres, de forma que, durante el 17 y 18 de diciembre de 1997, se realizó una incursión paramilitar, llegando, aproximadamente 200 paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas, quienes arribaron por el río de Jiguamiandó,  entrando a las veredas Remacho, Uradá, Santa Fe, Apartadocito, Arrastradero, Zapayal, Nueva Esperanza y Andalucía, en los corregimientos de Llano Rico y Puerto Lleras, en Riosucio, durante el recorrido por estor lugares asesinaron a 14 campesinos y secuestraron a nueve personas.

De las 23 víctimas, nueve fueron reconocidos, estos eran los campesinos Andrés Castaño, Argemiro Correa, José Teofenes Gómez, Luis Correa, Gerardo Vargas, Luis Emerson Martínez, Miguel Enrique Cardozo, Wilfrido Pimiento y Gerardo Carvajal, el cual, era un líder de la comunidad que reunía a los desplazados de la región. A las 14 personas que asesinaron, algunas fueron encontradas en fosas comunes con signos de tortura, degolladas o con impactos de bala y de las 9 personas secuestradas dos de ellos eran menores de edad (6 y 12 años), a quienes, mantuvieron en cautiverio durante 20 días.

Este hecho, produjo el desplazamiento forzado de 1.200 campesinos hacia Mutatá, Antioquia, durante dichos años la población del Bajo Atrato fue víctima de la violencia paramilitar, militar, guerrillera y empresarial, aún hoy en día hay impunidad, las víctimas siguen siendo revictimizadas, pero aun así siguen en una búsqueda de justicia, reparación, oportunidades de retorno y una correspondiente restitución de tierras de lo que se les fue arrebatado, exigiendo al Estado garantías de protección por las mismas, por sus derechos.

Víctimas de la Masacre de Riosucio de 1997 en la Memoria
Víctimas de la Masacre de Riosucio de 1997 Sin Olvido

domingo, 16 de diciembre de 2018

Masacre del Nilo



16 de diciembre 1991

El 16 de diciembre de 1991, veinte indígenas entre hombres y mujeres fueron masacrados en la hacienda el Nilo, ubicado en Caloto –Cauca, luego de cuatro años de habitar 500 hectáreas de tierras las que tenían derecho, un derecho negado por el mismo Estado que parece pretender defender a terratenientes y grandes empresas.

El asesinato colectivo fue cometido por la fuerza pública en connivencia con paramilitares, mientras dichos indígenas recuperaban el territorio. Hace 25 años, entrada la noche en la Hacienda El Nilo se encontraban Darío Coicué Fernández, Ofelia Tombé Vitonas, Carolina Tombé Ñusque, Adán Mestizo Rivera, Edgar Mestizo Rivera, Eleuterio Dicue Calambas, Mario Julicue Ul, Tiberio Dicué Corpus, María Jesús Guetia Pito, Floresmiro Dicué Mestizo, Mariana Mestizo Corpus, Nicolás Consa Hilamo, Otoniel Mestizo Dagua, Feliciano Otela Ocampo, Calixto Chilgüezo Tocona, Julio Dagua Quiguanas, José Jairo Secué Canas, Jesús Albeiro Pilcué Pete, Daniel Gugu Pete, Domingo Cáliz Soscué y Jairo Ascué, ellas y ellos habían recuperado lo que les es propio, la tierra 

Su amor por la tierra les enfrentó al poder de los terratenientes, por eso, semanas antes sus ocupantes legítimos habían recibido amenazas de muerte. Las denuncias fueron públicas y nunca se adoptaron medidas efectivas para evitar que las amenazas se consumaran. 

En 1995, el Estado colombiano en cabeza del entonces presidente Ernesto Samper, reconoció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  su responsabilidad en éste hecho y se comprometió con el pueblo indígena Nasa a unos acuerdos, dentro de los cuales se encontraban investigar de manera completa, imparcial y efectiva en la jurisdicción ordinaria, juzgar y sancionar a los responsables, adoptar medidas de reparación social a los familiares de las víctimas. 

En "el arreglo amistoso ante la Comisión Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado se obligó a entregar a título colectivo a las comunidades del pueblo Nasa del Cauca, 15 mil hectáreas de tierra, de las cuales aún faltan por entregar alrededor de 5 mil." 

Con el tiempo poco se ha avanzado. Los problemas de la tenencia de la tierra se han profundizado. Las comunidades del Cauca se enfrentan a una definición de su uso por intereses privados nacionales e internacionales apoyados por el Estado. Allá en el norte del, Cauca sigue viva una deuda ancestral con los pueblos y comunidades que han afirmado su dignidad en el territorio. Allá en medio del desgarrador conflicto armado siguen construyendo experiencias de habitación del territorio y de re-dignificación de la madre tierra.

En materia de justicia, se inició la investigación en diciembre de 1991 por parte del Juzgado de Instrucción de Orden Público de Cali y vinculó a ella al Mayor de la Policía Nacional de Colombia, Jorge Enrique Durán Argüelles, entonces comandante del Distrito de Policía de Santander de Quilichao y al Capitán Fabio Alejandro Castañeda Mateus, Jefe Antinarcóticos de Santander de Quilichao. El 28 de enero de 1994 se decidió proseguir la investigación contra los oficiales de la Policía Nacional, Mayor Jorge Enrique Durán Argüelles y Capitán Fabio Alejandro Castañeda Mateus, y los civiles Orlando Villa Zapata, Leonardo Peñafiel Correa, Edgar Antonio Arévalo Peláez y Nicolás Quintero Zuluaga. Algunos de los civiles se acogieron a la opción de la sentencia anticipada y fueron condenados por los delitos de homicidio, tentativa de homicidio, incendio y porte ilegal de armas de uso privativo de la fuerza pública. 

Un juez regional de Cali condenó, a penas de entre 25 y 27 años de prisión, a Nicolás Quintero Zuluaga, Leonardo Peñafiel Correa y Edgar Antonio Arévalo por la masacre en la hacienda El Nilo. Los tres individuos aceptaron los cargos y se acogieron a la figura de sentencia anticipada de la pena. 

El 4 de septiembre de 1996 el Fiscal de conocimiento adscrito a la Unidad de Derechos Humanos acusó a los oficiales Jorge Enrique Durán Argüelles y Fabio Alejandro Castañeda Mateus de homicidio múltiple y como coautores responsables de los ilícitos de tentativa de homicidio, porte ilegal de armas de uso privativo de la fuerza pública y daño en bien ajeno. Dicha decisión fue apelada y fue cerrado el caso desde el año 1999 hasta el año 2014,  cuando  la Corte Suprema de Justicia decidiera avanzar en la investigación contra el general Castañeda y el mayor  Argüelles.

El 13 de abril de 2000, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, condenó al Estado por la masacre de 20 indígenas en la hacienda el Nilo y pidió avanzar en la investigación, juzgar y sancionar a los responsables.


Durante este proceso en varias ocasiones el caso del Nilo fue cerrado, fueron asesinados varios abogados que acompañaban el proceso, entre ellos el abogado Oscar Elías López, en la sede del CRIC fue instalada una bomba para atentar contra las autoridades que promovían las investigaciones del Nilo, en la ONIC se extraviaron los expedientes de este caso. Ante estos hechos de negación y desconocimiento, el senador indígena Anatolio Quira realizó una huelga de hambre en los pasillos del congreso exigiendo reabrir el proceso del Nilo, lo que permitió que en el año 97 se diera la conciliación de acuerdo amistoso. 

Todos los responsables materiales e intelectuales de la masacre no han sido investigados, ni tampoco juzgados, al contrario muchos de ellos integrantes de la fuerza pública han sido ascendidos en sus cargos.

A pesar de las múltiples exigencias jurídicas y por vías de hecho no se ha hecho real el apoyo y financiamiento para el desarrollo pleno de los planes de vida. Frente a las garantías de no repetición de estos hechos violatorios de los derechos de los pueblos indígenas, después de la masacre del Nilo, aun el Pueblo Nasa sigue siendo perseguido y asesinado. 

Por si fuera poca la tragedia, la revictimización continúa. El programa Séptimo día, de Caracol  Televisión, emitió una serie de 3 capítulos en los que se dedicó a mancillar el buen nombre de las comunidades indígenas y sus autoridades tradicionales, los acusó de malgastar un supuesto dinero fruto de una indemnización del Estado. Así mismo señaló a los integrantes del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo como auspiciadores de un desfalco a esas finanzas indígenas. 

La reacción no se hizo espera y luego de varios meses de la emisión, la Corte Constitucional falló una tutela en la que ordena al conglomerado empresarial y de medios, ofrecer excusas y dedicar sendas partes de su programa a emitir las verdades que omitieron, como que el Estado nunca ha respondido en su totalidad con lo ordenado por la Corte Interamericana y a explicar las razones de las comunidades indígenas para seguir exigiendo verdad, justicia y reparación integral.

Los y las indígenas de Caloto en el Cauca, siguen exigiendo que los acuerdos hechos con y por el Estado sean cumplidos, que la sentencia y demandas hechas por la CIDH sean igualmente efectuadas, pero sobre todas las cosas que exista verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. 

Ellos y ellas, están en la memoria colectiva, en esa que hoy se exige como justicia en medio de la paz que se anuncia y se proclama… ellos están en nuestra memoria, sus nombre, su lucha, su dignidad viven Sin olvido. 

Masacre Nilo en la memoria
Masacre Nilo Sin Olvido 

jueves, 13 de diciembre de 2018

Masacre de Santo Domingo

Diciembre 13 de 1998

El domingo 13 de diciembre de 1998 la comunidad de Santo Domingo, Arauca fue víctima de una masacre perpetrada por la Fuerza Aérea Colombiana y el Ejército Nacional quienes después de sobrevuelos realizados desde tempranas horas de la mañana, bombardearon el poblado a pesar de que allí solo se encontraban civiles en el desarrollo de sus actividades cotidianas, la población recibio un cluster (granada rácimo) que produjo un asesinato masivo, esta fue lanzada dentro del marco de la operación Pantera II, que se llevo a cabo contra las FARC. 

En este hecho fueron asesinadas 17 personas (11 adultos y 6 menores de edad) y 27 más quedaron heridas; mientras la gente de la población intentaba correr por sus vidas se continuó el ataque con ametrallamientos, lo cual, dejó el lugar en total abandono por varios días, desplazando forzadamente a 300 sobrevivientes, en los que se realizaron saqueos a los establecimientos comerciales, ingresos ilegales a las viviendas y hurtos.

A partir de las investigaciones preliminares realizadas por la Fiscalía en el año 2000 se reabrió el caso, el cual,  ya se había cerrado en el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana, una vez se desarrollo el proceso correspondiente se emitió una condena en 2009 de 30 años de cárcel a los oficiales que encabezaron el operativo el capitán César Romero y al piloto y teniente Johan Jiménez, posteriormente, se dicto medida de aseguramiento al coronel Sergio Andrés Garzón Vélez y al Mayor Germán Lamilla. 

Debido a la negligencia con la que se llevo el proceso, la falta de una investigación rigurosa y profunda sobre las demás personas involucradas en el caso, junto a la identificación y sanción de los responsables intelectuales y materiales de forma completa, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decidió llevar el caso ante la corte Interamericana en el año 2011 cuando habían pasado 13 años desde el hecho.

En noviembre de 2012 la Corte Interamericana de Derechos humanos emitió su sentencia donde declaró “responsable internacionalmente al Estado colombiano por las violaciones de derechos humanos cometidas por el lanzamiento de un dispositivo explosivo por parte de la Fuerza Aérea Colombiana el 13 de diciembre de 1998 en el caserío de Santo Domingo. Del departamento de Arauca en Colombia” y ordenó al Estado realizar un acto de reconocimiento de responsabilidad de los hechos, publicar la sentencia de la Corte Interamericana, brindar tratamiento integral en salud y entregar una compensación por los daños materiales e inmateriales que causo en las víctimas. 

Las víctimas reconocidas son: Jaime Castro Bello (4), Luis Carlos Neite Méndez (5), Oscar Esneider Vanegas Tulibila (13), Geovani Fernández Becerra (16); las niñas Egna Margarita Bello (5), Katherine Cárdenas Tilano (7); y Levis Hernando Martínez Carreño, Teresa Mojica Hernández de Galvis, Edilma Leal Pacheco, Salomón Neite, María Yolanda Rangel, Rodolfo Carillo Mora, Pablo Suárez Daza, Carmen Antonio Díaz Cobo, Nancy Ávila Castillo, Arnulfo Arciniegas Velandia y Luis Enrique Parada Ropero.

Hasta el 2017, el gobierno colombiano, por medio del ministro de justicia Enrique Gil Botero pidio perdón de forma pública, sin embargo, aún se espera que se siga haciendo reparaciones a la población y se den las garantias pertinentes para las victimas, puesto que, los hechos fueron conocidos pero son impunes en cuanto a que la masacre se dio con presunta participación  de la compañia de seguridad Airscan contratada por la multinacional petrolera Occidental Petroleum Company (Oxy) y Ecopetrol, donde, antes de lo ocurrido ya se había registrado una violación de derechos humanos, entre las dinamicas economicas y de conflicto armado en Arauca, es decir, entre los actores armados y la producción de petroleo. 

Víctimas de la masacre de Santo Domingo en la Memoria
Víctimas de la masacre de Santo Domingo Sin Olvido.



Jesús María Arias Velez


13 de diciembre de 1981 

Jesús María Arias Velez, dirigente sindicalista y trabajador de la Caja Agraria, miembro de la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (ACEB) en Envigado. La noche del domingo 13 de diciembre de 1981 sobre las 11 de la noche, un civil toco la puerta en su lugar de residencia, en donde, se encontraba también su cuñado Darío Gómez y un amigo que ocasionalmente se quedaba allí.

Su amigo abrió la puerta y aproximadamente 30 personas vestidas de civiles entraron, identificándose luego como miembros del B-2, unidad militar adscrita a la IV Brigada, estos allanaron la habitación y dispararon de forma indiscriminada, hiriendo a su amigo, los detuvieron de manera arbitraria a los tres. Los militares simularon que estaba ocurriendo un robo, sin embargo, todo el que se acercaba a ver la situación era agredido por los disparos de supuestos asaltantes.

De forma que, Jesús María Arias, Darío Gómez, su amigo y un transeúnte son detenidos y requisados, quitándoles su identificación, teléfonos y algunos documentos que se encontraban en la residencia, posteriormente, fueron llevados a un lugar desconocido, vendados y golpeados, luego fueron interrogados sobre un supuesto secuestro. A Darío y al transeúnte los dejaron en libertad con amenazas en su contra, a su amigo ocasional le dieron dinero para que sanará las heridas que le propiciaron y Jesús María se encuentra desaparecido hasta la fecha.

Luego, se tuvo conocimiento que Arias, junto a otro dirigente sindical, Javier Cifuentes, estaban secuestrados en el Batallón Girardot en Medellín por sujetos que se autodenominaban miembros del grupo MAS (Muerte A Secuestradores), luego, el 6 de enero serían llevados a otras dependencias militares, pero el cuerpo de Cifuentes fue hallado sin vida el 31 de diciembre de 1981 y el de Jesús se mantiene desaparecido hasta el momento.

Los líderes sindicales han sido amedrentados históricamente en Colombia, Jesús María es una víctima más de la violencia paramilitar y de Estado que han fracturado el país, pero al mismo tiempo, Jesús es una luz que se suma a la lucha de quienes aún están resistiendo, una luz para que no se repita más la desaparición forzada y una luz para que no haya más impunidad y se haga justicia y búsqueda por las y los desparecidos de los que aún se espera saber algo.

Jesús María Arias Velez en la Memoria 
Jesús María Arias Velez Sin Olvido


miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mario Castaño Bravo y Hernán Bedoya


26 de noviembre y 8 de diciembre de 2017


La vida y rostros de Mario Castaño Bravo y Hernán Bedoya, líderes de restitución de tierras, siempre vivirán en la memoria, por la tenacidad de dos vidas que asumieron retos, que forjaron un compromiso con los demás, serán líderes que siempre perpetuarán la labor de trabajar por el territorio, la paz y la justicia socioambiental.

Mario dirigía procesos de restitución de tierras hacía más de 15 años, denunciando a los empresarios y grupos armados que se beneficiaban del despojo de tierras y el desplazamiento forzado con la operación militar y paramilitar, denominada, “Septiembre Negro” desde los años 90.

Desde entonces, Mario se formó como un líder de restitución y era miembro de Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (Conpaz). Su labor lo llevo a denunciar amenazas en su contra desde 2013, desplazándose del territorio colectivo de Pedeguita, Mancilla; además de su labor como líder social era testigo de procesos judiciales en contra de empresarios palmeros, ganaderos y bananeros implicados como beneficiaros en las operaciones de los años 90.

Por estas razones, el 26 de noviembre de 2017 sobre las 8:00 pm en Belén de Bajirá en la zona de Biodiversidad Árbol de Pan, llegaron tres hombres armados a su vivienda y le propinaron siete disparos, quitándole la vida a los 58 años de edad, el hecho se dio, además, en medio de la conmemoración de un año de la firma del acuerdo de paz, reconociendo su implementación, el riesgo hacia líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Posteriormente, el 8 de diciembre del mismo año asesinaron a Hernán Bedoya, el tercer integrante de Conpaz asesinado en 2017, junto a Mario y Emilsen Manyoma, para entonces, se contaba con aproximadamente 115 líderes asesinados, durante el año. Hernán era también líder de restitución de tierras en la zona de Biodiversidad Mi Tierra, territorio colectivo de Pedeguita y Mancilla.

Por su labor desde 2015 había sido blanco de amenazas por neoparamilitares en el territorio, puesto que, se había opuesto a la implementación de los proyectos agroindustriales por empresarios de la Sociedad Anónima denominada Asociación Agropecuaria Campesina (AGROMAR S.A), representada por Baldovno Mosquera Palacios, quien además contaba con el respaldo de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Las AGC o conocidas como el Clan del Golfo, han declarado como blanco de amenazas a los líderes de las zonas de biodiversidad y humanitarias que se oponen a los proyectos agroindustriales de AGROMAR S.A, pero también a proyectos ganaderos, palmeros, plataneros y bananeros que destruyen el territorio social y ambientalmente, pese a los graves daños que producen algunos empresarios optan por las tierras a cualquier costo, incluso, con alianza de grupos al margen de la ley.

A pesar de que a Hernán se le proporciono medidas de aseguramiento, un chaleco antibalas y un teléfono celular por la Unidad Nacional de Protección, el viernes 8 de diciembre a las 1:15 pm se le arrebato la vida y la humanidad a este líder social, mientras iba a caballo en Playa Roja, Riosucio, Choco, cuando paramilitares de las AGC dispararon 14 veces por la espalda, provocándole de forma inmediata la muerte.

Este asesinato beneficia a los empresarios que aun quieren despojar y que despojaron a los habitantes desde 1996 en el desarrollo de la operación “Septiembre Negro” por paramilitares y la Brigada XVII del ejército, donde, se ha pretendido una legitimidad por el territorio, en medio de la violencia, una vulneración permanente de derechos y una falta de garantías de retorno a los territorios, junto a una repetida revictimización.

Desde el 2016 se viene dando muerte sistemática a los líderes sociales, en medio de negociaciones de paz y posacuerdos, dichos asesinatos evidencian la incoherencia entre las mesas de negociación y los territorios, aún se clama por protección, derecho y validez de los derechos humanos y territoriales para toda la sociedad colombiana y especialmente a quienes entregan su humanidad por la defensa y mantenimiento de los mismos.

Hoy, Mario como Hernán son parte de la memoria y la lucha colectiva que no cesa, pero que sigue siendo impedida por diversos actores, la validez de sus acciones debe ser siempre recordada y dignificada, hoy son el rostro de quienes persisten por la paz y son la representación de las victimas que aún exigen justicia sin impunidad, para que esto no se repita nunca más.

Mario Castaño y Hernán Bedoya en la Memoria
Mario Castaño y Hernán Bedoya Sin Olvido


lunes, 10 de diciembre de 2018

Francisco Eladio Gaviria

10 de Dic 1987 

Hace 31 años, un jueves 10 de diciembre de 1987, unidades militares adscritas a la IV Brigada del ejército, en desarrollo de una acción encubierta, en el marco de la aplicación del plan de exterminio contra la Unión Patriótica conocido como “Baile Rojo”, detuvieron arbitrariamente, desaparecieron, torturaron y posteriormente asesinaron a FRANCISCO ELADIO GAVIRIA JARAMILLO, a quien familiares y amigos lo llaman de cariño PACHO.
Ese jueves, día Internacional de los Derechos Humanos, hacia las 10:30 a.m., PACHO se encontraba en la casa ubicada en la Calle 57 No. 50-32 donde funcionaba la Cooperativa de Trabajadores de Simesa, lugar donde realizaba sus prácticas de comunicador social. Al sitio llega un comando armado del ejército algunos ingresan a la cooperativa mientras otros detienen el tráfico para facilitar la huída del céntrico sector de la ciudad de Medellín. Luego de identificar a PACHO entre los presentes, lo llevan consigo hacia las instalaciones de la IV Brigada.

Los familiares de PACHO luego de buscar por muchos lugares, llegan a la IV Brigada, donde un coronel realiza el espectáculo del ocultamiento, negando, tergiversando y amenazando a los familiares con demandarlos por calumnia.

Al siguiente día, en la mañana, aparece el cuerpo sin vida de PACHO en el sitio conocido como “La Loma del Esmeraldal” en el municipio de Envigado. El cuerpo de PACHO, desnudo, envuelto en un costal y atado con alambre de púas. El cuerpo de PACHO, con los signos de la tortura, de la crueldad, las costillas rotas, los labios y ojos quemados, laceraciones y golpes en toda su humanidad. El cuerpo de PACHO, con un impacto de bala en la cabeza, signo de que fue asesinado por sus sueños, por sus ideas de una nueva sociedad.

El cuerpo de PACHO fue sepultado por sus familiares y amigos el 12 de diciembre, en medio de amenazas. Solo el cuerpo, porque sus sueños permanecen en su esposa, en su hijo, en sus hijas, en la familia, en sus amigos y compañeros de partido, en la Unión Patriótica, y hoy animan el Movimiento de HIJ@S por la Memoria y contra la Impunidad.

En la conmemoración de los 20 años, en el homenaje realizado por sus HIJ@S, Alejandra y Manuela expresaron:
“…el asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, mi padre, se produce en el contexto del plan baile rojo, implementado a partir de agosto de 1986 y dirigido a exterminar a los dirigentes y militantes de la Unión Patriótica que fueran elegidos a corporaciones públicas en marzo de 1986 y que habían participado activamente en las campañas de elección presidencial de mayo de 1986. Acto sucedido, creemos nosotros, por la gran aceptación y por el inesperado triunfo de la Unión Patriótica, que tuvo en estas elecciones. También se producen estos actos de asesinatos de los militantes de la Unión Patriótica en un contexto de persecución y muerte a reconocidos líderes de movimientos de izquierda, profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia, dentro de los que se encontraba mi padre, que era estudiante de último semestre de comunicación social.
Ahora bien, les hablaré de quién era él.

Historia de vida. FRANCISCO ELADIO GAVIRIA era el segundo de una familia de doce hermanos, su padre tenía un negocio en el campo de los implementos odontológicos y su madre era ama de casa. Era padre de dos hijas que en el momento de su muerte tenían 6 y 8 años y de un hijo que estaba en el vientre de su madre y tenía a penas seis meses. Era estudiante de comunicación social y periodismo en la universidad de Antioquia se encontraba en los últimos semestre de la carrera, combinaba el estudio con su trabajo que siempre fue en el sector público, inicial mente en el municipio de Medellín y posteriormente en la empresa antioqueña de energía EADE en el área de las relaciones industriales. En agosto de 1987 se había desvinculado de EADE porque empezó a hacer su práctica universitaria en la cooperativa de trabajadores simesa. 
Su actividad política.

Desde su adolescencia inicia su actividad política haciendo parte de la juventud comunista donde se destaca por su disciplina y compromiso específicamente en la actividad propagandística hizo parte de una brigada de pintura mural llamada Hernando González para divulgar las propuestas electorales del partido comunista. En época de elecciones era común encontrarlo por las calles de Medellín adornando los muros con sus artísticos llamados para votar por el cambio y por un nuevo país. FRANCISCO GAVIRIA quien se destacaba por su eficaz activismo político en procura de posesionar a la Unión Patriótica a lo largo y ancho del departamento de Antioquia, participó desde sus habilidades desde lo que le gustaba y desde lo que estudiaba, es decir a través de la parte comunicativa en el trabajo que requirió la elección popular a corporaciones públicas y a la presidencia de la república aquí en Antioquia.

En ese sentido, su trabajo fue importante para lograr el triunfo del senador de la UP Jaime Montoya con suplencia ejercida por pedro Luis Valencia Giraldo y del representante a la cámara Ovidio Marulanda, así como el diputado Gabriel Jaime Santamaría, recordar que Pedro Luis Valencia Giraldo y Gabriel Jaime Santamaría fueron asesinados también.

FRANCISCO GAVIRIA fue retenido, desaparecido, torturado y asesinado el 10 de diciembre de 1987, paradójicamente el día internacional de los derechos humanos, unos meses después del asesinato del senador en ejercicio de la Unión Patriótica Pedro Luis Valencia homicidio perpetrado el 14 de agosto del mismo año. Además hizo parte de la horrible lista de 17 universitarios entre profesores y estudiantes de la universidad de Antioquia que fueron asesinados en el año 87 y para ser más específicos 17 universitarios que fueron asesinados en el segundo semestre del año 87, es decir en seis meses. Dos meses después de la muerte de FRANCISCO, el 22 de febrero de 1988, fue asesinado su amigo el personero auxiliar de Medellín Carlos Gónima López, militante de la Unión Patriótica, quien hiciera un especial reconocimiento a mi. papá como persona y activista político en el discurso de su entierro.

En este contexto de exterminio contra los integrantes de la Unión Patriótica en ese mismo año fueron asesinados entre muchos, muchos, muchos, los líderes del movimiento político que continuación mencionaré: Alberto Angulo Gómez en Apartadó, dirigente sindical asesinado el 29 de septiembre de 1987, Froylan Giraldo Echaverria en San Rafael dirigente sindical asesinado el 28 de noviembre de 1987, Pablo Emilio Córdoba Madrigal en Puerto Nare dirigente sindical asesinado el 30 de septiembre de 1987, Mercedes Nevado en Puerto Boyacá, Alberto León Muñoz Lopera en Medellín, Luz Marina Ramirez Giraldo, Maria Concepción Bonilla, Miriam Sausa, Pedro Sandoval y Orfelina Sanchez, estudiantes muertos en la masacre del 24 de noviembre en la sede de la juventud comunista en Medellín.

Hechos. 
El jueves 10 de diciembre de 1987 al comienzo de la mañana FRANCISCO realiza algunas actividades en la universidad de Antioquia luego se dirige a la cooperativa de trabajadores simesa, este día estaba cerrada porque estaban en inventario, entonces estaba cerrada al público, pero todos los trabajadores debían ir. A las 10:30 de la mañana tocan la puerta ingresan varios hombres, 8 más o menos, algunos armados y vestidos con prendas militares, intimidan a los presentes y piden la identificación a cada uno, cuando llegan a mi papá dicen este es. FRANCISCO grita desesperadamente que por favor lo ayuden, que no dejen que se lo lleven. FRANCISCO es sacado violentamente de las instalaciones de la cooperativa y lo introducen en uno de los vehículos, cabe anotarse que la cooperativa de trabajadores quedaba en pleno centro de Medellín en la calle 57 con carrera 4, cosa que le importó a los secuestradores para detener tranquilamente el tráfico vehicular colocando hombres armados en la vía pública mientras lograban su objetivo.

La familia empieza una labor de búsqueda van a los organismos de seguridad del estado como el DAS, F-2, policía metropolitana y IV Brigada. Se nos hace un anunció que en la IV Brigada un soldado vio entrar a un taxi con cuatro personas detenidas, una de ellas con la descripción física de mi padre.

Se logra un permiso para entrar a las instalaciones de la IV Brigada acompañados por una comisión de la Procuraduría General y un funcionario del municipio, adentro el coronel de la IV Brigada niega todo pero un soldado afirma que entraron cuatro civiles detenidos a la IV Brigada, a él no le queda más que aceptar pero muestra cuatro cédulas de las cuales ninguna coincide con FRANCISCO GAVIRIA. Después, maltrata verbalmente a la familia y los amenaza con demandarlos por calumnia. Hace una rueda de prensa por la noche y al otro día se va de misión internacional al exterior.

El 11 de diciembre, es encontrado el cuerpo sin vida de FRANCISCO GAVIRIA en la loma “El Esmeraldal” del municipio de envigado, desnudo, envuelto en un costal y amarrado con alambre de púas, con visibles huellas de tortura, costillas fracturadas, labios y ojos quemados, laceraciones en todo el cuerpo, hematomas e impactos de arma de fuego.
Estado de impunidad.

La investigación por desaparición forzada, secuestro y homicidio es iniciada en el juzgado 43 de instrucción criminal el cual el 27 de febrero de 1992 profirió auto inhibitorio por no haber logrado identificar a responsable alguno de los hechos y dispuso el archivo definitivo de las diligencias. Aunque se ha pedido información sobre el proceso y la familia pretendió constituirse en parte civil en el proceso penal, la respuesta fue el reenvío de las diligencias al archivo general fundamentando que no se presentaba motivo alguno que ameritara dar apertura a las instrucción.
Consecuencias.

Inmediatamente después toda la familia tuvo que salir de la ciudad, la que se quedó fue constantemente intimidada por parte de personas extrañas que constantemente los fotografiaban, un hermano de FRANCISCO queda con problemas psiquiátricos desarrollando una esquizofrenia con delirio de persecución y teniendo que tomar medicina de por vida. 
A sus dos hijas se les negó el derecho natural de un padre, de continuar compartiendo con su padre la vida y la posibilidad de una familia completa. Y a su hijo menor no se le dio ni siquiera la oportunidad de conocerlo.
Consecuencias políticas. 
Por otra parte, al Partido Comunista, a la Unión Patriótica y a la sociedad colombiana en general se le negó la posibilidad que un ser como FRANCISCO GAVIRIA siguiera pensándose el país, trabajando y aportando con ideas transformadoras a la construcción de un mejor país. Además teniendo en cuenta que el caso de PACHO no fue aislado, sino que hace parte de los miles perpetrados en contra del movimiento político Unión Patriótica, también se le negó la posibilidad al país de una alternativa democrática al poder, distinta al bipartidismo tradicional y lo que es aún más importante, se le negó al país la posibilidad de superar la ya común y parece perpetua practica política de concebir como un enemigo al que tiene una propuesta distinta y de resolver esta diferencia a través del uso de las armas y por lo tanto de la eliminación física del opositor.
La última consecuencia directa de esto, es que a nosotros sus hijos, no solo los hijos de FRANCISCO sino los hijos de miles de personas nos pusieron nuestra historia de frente y tuvimos una decisión que tomar o decidimos olvidarlos o decidimos recordarles, así que la consecuencia directa de todos estos actos es que nosotros los hijos decidimos ponernos de frente a la historia de FRANCISCO y de miles otros, decidimos recordarlos con dignidad, y estar no solo pidiendo justicia ante entes institucionales y gubernamentales sino también viviendo y recordando desde nuestras formas, desde lo que sabemos hacer, desde el arte, desde la historia, desde lo que estudiamos es por eso que les hago la extensiva invitación a que el 10 de diciembre día internacional de los derechos humanos, día de la conmemoración de los 20 años del asesinato de FRANCISCO GAVIRIA, día en que vamos a conmemorar la muerte de los 17 asesinados en la universidad de Antioquia, nos acompañen en la plazoleta Barrientos para que la gente nunca olvide a estas personas que lo único que tuvieron fue ganas de transformar un país y dignidad para su lucha.” [1]

“Papa te recordamos como un hombre muy especial, feliz, soñador, amante y defensor de la vida y la libertad. Tu asesinato y de muchos de tus compañeros, no solo fue un golpe atroz para tu familia y amigos, sino para un país en el que aún no cambian las condiciones y situaciones de vulneración de los derechos humanos; hombres y mujeres como ustedes le hacen falta a este país”.

“Hoy, compartimos este espacio con ustedes amigos, familiares, estudiantes, profesores, ciudadanos del común, para colectivamente rendirle un homenaje a FRANCISCO GAVIRIA, PACHO y demás estudiantes del alma mater de esta universidad, asesinados hace 20 años. PACHO, nuestro padre, era un hombre joven, para unos tímido, para otros serio, para unos osado, para otros muy prudente, a quien se le impone la muerte a sus 33 años de edad. Desde que era un adolescente empezó a formar parte del Partido Comunista, en los años 70 fue miembro de la dirección regional de la Juventud Comunista aquí en Antioquia y un destacado dirigente universitario. Gracias a estas cualidades, en el año de 1973 es invitado a Alemania a estudiar filosofía y economía. A su regreso continúo con sus estudios de comunicación social y periodismo, aquí en la universidad de Antioquia. Sabemos que para PACHO tuvieron que existir fechas invaluables que recordar y que marcaron su vida. Tales fechas como el nacimiento de sus dos hijas, la posterior noticia del conocimiento de su nueva paternidad, pero creemos que una fecha importante fue mayo de 1985, mes del lanzamiento de la Unión Patriótica, del lanzamiento de un sueño propio y colectivo por un país justo, democrático y en paz.
Y es irónicamente este sueño por el que le quitan la vida a él y a otras cinco mil personas de la Unión Patriótica. Es por eso que hoy, los hijos y las hijas de esta historia de violencia se paran en esta universidad en Antioquia de cara al país, como una fuerza alegre, solidaria, propositiva y creativa. Convencidas de la necesidad de reconstruir nuestra memoria y dar a conocer nuestra verdad. Convencidos de que nosotros los hijos y nuestros compañeros de generación, que por cierto, aquí veo a muchos, tenemos un aporte pendiente y necesario para la construcción del país que aún seguimos soñando y para que nuestra historia, esa historia trágica, no se vuelva a repetir.
Muchos se preguntan ¿para qué tener memoria? ¿Para qué recordar a pedro luis, a pacho, a Gónima, su amigo entrañable, a todas las personas asesinadas de aquí de la universidad de Antioquia? y la respuesta desde este grupo de jóvenes es que la memoria nos tiene que servir para concienciar, manifestar y exigir que nunca más un día internacional de los derechos humanos y ningún otro día, sea un día de desapariciones.

Que nunca más sea un día de asesinatos. 
Que nunca más sea un día de vulneraciones a la vida. 
Que nunca más la universidad sea objetivo de exterminio. 
Que nunca más vivamos un año en el que se asesinen integrantes de la comunidad educativa como causa de la intolerancia política. 
Que nunca más la barbarie y las balas sean la respuesta al pensamiento.
Queremos entonces, que la reconstrucción de nuestra memoria, desde el mundo académico, nos sirva para que siempre se defienda la libertad de pensamiento y creación desde su mundo político. Queremos que en este país no se mate a la gente por su pensamiento político distinto, porque si algo todos aquí hemos aprendido de nuestra historia es que todos, demócratas, comunistas, conservadores, debemos tener un lugar en este país.

La reconstrucción de nuestra memoria le sirve al país y a nosotros sus ciudadanos, para que generemos medidas de rechazo y repudio a las vulneraciones a los derechos humanos. Y finalmente esta mirada hacia atrás que estamos haciendo hoy y que ojala la hagamos permanentemente, esa historia que construimos a través de nuestra propia experiencia, nos debe posibilitar nutrir las nuevas propuestas y miradas hacia el futuro y de transformación que nosotros como nueva generación venimos impulsando. Es por eso que hoy, le hacemos entrega a la universidad de Antioquia de una propuesta curricular de trabajo por la memoria y les dirigimos una invitación especial a todos ustedes, a todos los que nos están escuchando hoy y a esta ciudad en general, para que se unan a este sueño que creemos nos traerá frutos para nuestro presente y futuro.

Y es también por esto, que hoy recibimos con felicidad de quien ha logrado lo que le pertenece y es el título de comunicador social y periodista, que la facultad de comunicación social de la universidad de Antioquia le ha otorgado a mi papá. Orgullosos porque esta es una primera medida de reparación y dignificación que hemos logrado después de tantos años de impunidad e invisibilización, y que estamos seguros será el primer paso para que a todos, a nuestros 16 padres y madres asesinados de esta universidad, se les haga el mismo reconocimiento.

Así, encontrarnos en esta plaza, como todos lo han experimentado en el fondo, era una disculpa para sacar nuestro miedo y nuestra historia y también para sacar nuestra apuesta por un país distinto.
Es un homenaje a la vida, a los seres humanos, a la posibilidad de permitir encontrarnos en lo más esencial, es decir, en la solidaridad y en el afecto. Por lo tanto, lo que nos permite pararnos aquí es un profundo respeto por la vida, por las libertades, por las ideas diversas y en muchos casos también contradictorias. Pero si estamos diciendo que todo esto que hoy armamos aquí, una galería de la memoria, varios recordatorios, todo lo que vimos hoy en esta tarima, si esto es un homenaje a la vida es también un homenaje a ustedes, nuestras madres y padres vivos y otros tantos putativos, es un homenaje a su valentía, a sus pasos dignos por estos duros 20 años, nosotros somos el fruto de su fuerza y esperanza y son los causantes de que hoy estemos aquí. Ustedes y nosotros hemos logrado demostrar que el proyecto de los asesinos falló y si que falló, no nos pudieron cortar lo que es nuestra gran e inmensa herencia, la utopía” . [2]

“Los que planearon tu muerte pensaron que te desaparecerían para siempre, pero se equivocaron, lo que hicieron fue sembrarte en nuestro corazón, cada día tu recuerdo y tus sueños, siguen creciendo en nosotros con más fuerza”.


Francisco Eladio Gaviria en la memoria
Francisco Eladio Gaviria Sin Olvido 

Notas

[1Apartes de la presentación de ALEJANDRA GAVIRIA en la Audiencia Ciudadana por la Verdad sobre los crímenes de Lesa Humanidad ocurridos en Antioquia, realizada en la ciudad de Medellín el 7 de diciembre de 2007
[2Palabras de MANUELA GAVIRIA en la Conmemoración de los 20 años de PACHO GAVIRIA en la Plazoleta Barrientos de la Universidad de Antioquia, 10 de diciembre de 2007

viernes, 7 de diciembre de 2018

Miguel Ángel Ospina Bóscan

9 de diciembre de 2008

Miguel Ángel Ospina Bóscan o “Chichi” como era llamado cariñosamente este indígena de 32 años, miembro de la comunidad Noüma de Campamento, de un Cabildo Wayuu en la Guajira, era hermano de una reconocida líder indígena de Maicao, ella, participaba activamente organizando a las victimas Wayuu del conflicto armado para exigir sus derechos en cuanto a verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

El 9 de diciembre de 2008 en horas de la madrugada, en el camino al barrio “Los Palitos”, vía que conduce a la comunidad Wayuu Noüma, fue encontrado el cuerpo sin vida de Miguel, evidenciando que había sido apuñalado en repetidas ocasiones, con signos de tortura por los golpes que tenía su cuerpo y un rostro mostrando la sevicia de los victimarios, dado que, sus ojos habían sido extraídos.

Habitantes de los barrios aledaños indican que este día fueron siete los asesinos de Miguel, que se denominaban como paramilitares proveniente de Córdoba y Urabá, que se estaban vinculando a el de sicariato luego del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en el proceso de Justicia y Paz.

La Alianza fuerza de Mujeres Wayuu de dicho cabildo denuncio de manera oficial por medio de un comunicado el asesinato de “Chichi” y publico una lista de exterminio que había puesto en circulación las “Águilas Negras”, en donde, se encontraba el nombre de 16 personas, encabezando la lista Miguel, adicionalmente, se denunció que los indígenas habían recibido amenazas en sus teléfonos celulares, indicándoles, que dejaran de denunciar los atropellos contra su comunidad.

El Ejército y la Policía negaron la existencia de estos criminales en la Guajira y tampoco aceptaron que se estuviesen rearmando los grupos paramilitares pese a que las amenazas y en los barrios se encontraba escrito “rearme paramilitar”, la realidad, es que se estaban admitiendo bandas por desmovilizados al servicio del narcotráfico.

El crimen es aun impune, sin embargo, las investigaciones iniciales tenían la intención de ingresar a la comunidad para enviar mensajes intimidatorios, pero, por el contrario, los indígenas de estas comunidades siguen en pie y aún se espera justicia, verdad y reparación, con garantías de no repetición, donde, se adjudique responsabilidad y los procesos de dejación de armas sean permanentes. La memoria de Miguel, como la vida de toda la sociedad colombiana aún están a la espera de una verdadera paz.

Miguel Ángel Ospina Bóscan en la Memoria
Miguel Ángel Ospina Bóscan  Sin Olvido