lunes, 25 de abril de 2016

Jaime Gómez , diez años en el corazón

 23 de abril 2006 - 23 abril 2016

Son diez años y a veces parecen días, si acaso meses. Hay momentos en que sigo preguntándome por qué, y en que me digo a mi misma que no es posible. Son instantes donde uno cree que la maldad, el odio, la violencia y el silenciamiento de la diferencia no existen. Son momentos en los que una pregunta ética y moral inundan el pensamiento y el corazón, y en los que uno necesariamente se interroga por el tipo de país y de mundo que haría posible que esto no volviera a ocurrir.

Papi, parece que después de muchos años e intentos la paz es posible. Frente a la negociación entre el gobierno y las FARC-EP ha habido avances significativos, incluidos acuerdos que tienen que ver con los derechos de los sujetos victimizados. No es un acuerdo perfecto, pero es la posibilidad de torcer un camino que se ha vuelto destino en Colombia. Es la posibilidad histórica de decir que caminando con la violencia no vamos a encontrar al final del trayecto la radicalización de la democracia ni ninguna forma política, social y económica alternativa al capitalismo y al liberalismo. Algunos y algunas se oponen al proceso de paz, no porque les interese construir un país en el que la política no esté cruzada por la eliminación física del contradictor, sino porque han hecho de la guerra su modus operandi, su forma de ver, sentir y hacer en este mundo. Porque la guerra les ha significado dividendos políticos y económicos, y porque han puesto por encima el odio y la venganza en un país que le ha enseñado a la gente que más vale odiar y desconfiar, que construir desde la solidaridad, el amor eficaz y el cuidado horizontal.

Con muchos y muchas he caminado estos más de tres años del proceso de paz, convencidos de que es urgente que cesen los fusiles y se eleve el conflicto social (Hijos e Hijas, 2012), porque será en un escenario en el que no nos maten por pensar diferente, en el que tendremos la posibilidad de convertirnos realmente en opción política. En estos años hemos visto como al tiempo que se habla de paz, la violencia paramilitar, estatal, de la extrema derecha se mantiene. Como defensores de derechos humanos, activistas, indígenas, afrodescendientes, campesinos, víctimas y mujeres han sido asesinados, hostigados, amenazados por exigir sus derechos. Sabemos que la paz es el principal obstáculo para la máquina de guerra y exclusión, y entonces convencidos de que una paz no hegemónica es el camino, nos estamos preparando para disputar el sentido de la transición que se avecina.

No creemos en una transición plana y lineal de la guerra a la paz, del amor al odio, del odio a la reconciliación, del atraso al desarrollo, sino que más bien entendemos que en este momento se exacerban las contradicciones sobre el tipo de país que distintos actores queremos construir. No creemos en la transición hegemónica que quiere dejar todo intacto, sin modificar las causas estructurales que generaron la guerra, una transición que se sigue apoyando en  un desarrollo que profundiza las desigualdades internas del país y las que tenemos con el norte global. Como no queremos esa transición, lo que hacemos día a día es tratar de plasmar en la práctica el país que soñamos, una Colombia que dignifique a su pueblo, y en la que la verdad, la justicia y la práctica de la diferencia sean posibles.

Ese país no podemos construirlo solos. Requiere de la gente que de tanta violencia se ha tornado indiferente. Requiere de todos aquellos que deciden como parte de una convicción política dejar las armas y buscar la construcción de alternativas desde la civilidad. Requiere de un proceso de paz con el ELN y el EPL que permita pluralizar el campo político y aunar fuerzas para diputarle a la transición hegemónica su noción de paz y su propuesta de país. Requiere un amplio movimiento social y político capaz de articular visiones y acciones, dejando atrás las divisiones, los sectarismos y los protagonismos, explotando al máximo su capacidad inventiva y de imaginación política. Requiere la desmovilización real del paramilitarismo y la del Estado. Requiere que las garantías para la pluralización de la democracia se hagan reales, así como garantías para que dejen de asesinar a quienes piensan distinto y se oponen a la máquina neo-extractivista, una nueva forma de sembrar la muerte en el territorio. Y requiere, por supuesto, que los derechos de los sujetos victimizados sean realmente materializados, más allá del discurso, porque si alguien debe ser dignificado en este escenario son las víctimas, todas ellas, incluidas sus propuestas sobre verdad y justicia, que no son sólo sus derechos sino sobre todo pilares fundamentales para construir otra sociedad.

De allí que sea necesario que los acuerdos sobre los derechos de las víctimas garanticen un trato equitativo a las víctimas de la guerrilla y del Estado, y que finalmente el Estado reconozca que ha empleado la violencia como una manera de asegurar en el poder a ciertas élites, y que éstas tienen una importante responsabilidad en lo que ha ocurrido en el país. Como te pedí el 21 de marzo, 10 años después del día en que te llevaron, que sepamos la verdad y que se haga la justicia que tu, tu familia y quienes caminaron siempre contigo merecemos. El lunes, como muchas otras veces, en familia te recordamos, te pasamos por el corazón, y evocamos todo lo que nos diste, y nos sigues dando. Gracias por seguir siendo un puente entre la vida y la paz, y entre el pensamiento crítico y la acción.

Te extrañamos y amamos, hoy y siempre.  

Antígona Gómez  

martes, 19 de abril de 2016

Masacre de jóvenes Punta del Este

19 de abril 2005 - 19 de abril 2016
Hoy hace 11 años, un 19 de abril, en la ciudad de Buenaventura, departamento del valle, asesinaron a once jóvenes, sus cuerpos fueron encontrados dos días después junto a un joven más, asesinado el día anterior.

El asesinato de estos doce jóvenes corresponde al accionar de estructuras de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar en Buenaventura, en un contexto de aplicación de la política de “Seguridad Democrática”, de la red de informantes y cooperantes implementada por el gobierno colombiano.

Once años han pasado y condesados quedan los recuerdos en el tiempo, la impunidad reina sobre el olvido, sin esclarecer ninguna verdad, un hecho violento, una injusticia, que desde aquel martes 19 de abril, cuando dos hombres llegaron hacia el medio día al barrio Punta del Este de la ciudad de Buenaventura, y bajo engaños sacaron del barrio a 11 jóvenes, entre 18 y 21 años de edad , con la excusa de jugar un partido de futbol en la localidad de Dagua, departamento del valle, con la promesa de pagarles doscientos mil pesos, sin pensar que la ola de la muerte estaba recorriendo sus respiros.

Ese día los jóvenes fueron sacados uno por uno del barrio Punta del Este en una motocicleta y reunidos frente a una casa ubicada en el barrio Santa Cruz, de Buenaventura. En ese lugar los estaban esperando varios hombres, quienes los invitaron abordar un colectivo de servicio público que los llevaría al sitio donde supuestamente se realizaría el partido de fútbol bajo el engaño de jugar un partido de fútbol donde el equipo ganador se llevaría 200.000 pesos.

Los jóvenes eran: RODOLFO VALENCIA BENITEZ, VICTOR ALFONSO ANGULO MOSQUERA, LUIS MARIO GARCIA VALENCIA, HUGO ARMANDO MONDRAGON VALENCIA, PEDRO LUIS ARAMBURO CANGA, RUBEN DARIO VALENCIA ARAMBURO, CARLOS JAVIER SEGURA BELALCAZAR, MANUEL CONCEPCIÓN RENTERIA VALENCIA, MANUEL JAIR ANGULO MONDRAGÓN, CARLOS ARBEY VALENCIA GARCIA y LEONEL GARCIA. Víctimas de su inocencia abordaron el transporte público.

Cuando se encontraban a las afueras de la ciudad el vehículo fue desviado de la ruta y abordado por cuatro hombres más, los armados se identificaron como paramilitares. Las unidades de estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, desviaron el vehículo hasta el estero de San Antonio-bodegas de Cilano, sitio que se conoce en Buenaventura como el cementerio clandestino creado por las estructuras paramilitares.

Al llegar al sitio, obligaron bajar del vehículo a los once jóvenes, con los cordones de sus propios zapatos, les ataron las manos a la espalda y de forma abrupta los obligaron a tirarse al piso y posteriormente asesinados con disparos a quemaropa en la cabeza.

Los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron arrojados al mar, sin piedad alguna, sin sepultura digna, sin decir las últimas palabras, sin despedirse del mundo externo, sin cumplir los sueños, sin construir una vida digna y sin el derecho a seguir viviendo.

Dos días después, los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron encontrados junto a un cadáver más, otro joven asesinado por las mismas estructuras, parece ser que su asesinato fue el 18 de abril y a la fecha no ha sido identificado.

Han pasado 10 años y la impunidad del crimen la afianzo el Juzgado Segundo Penal del Circuito especializado de Buga (Valle), al no reconocer que la autoría de la masacre fue responsabilidad de las estructuras paramilitares que actuaron y en la actualidad siguen actuando en ese puerto del pacífico.

La investigación que fue iniciada con el radicado No.2164 por parte de la fiscalía 38 de la unidad nacional de derechos humanos de la fiscalía con sede en Cali. El investigador dijo tener los méritos suficientes para decidir la ruptura de la unidad procesal y pasar a juicio, en la premura de mostrar resultados, a nueve paramilitares varios de los cuales habían participado en procesos públicos de desmovilización con el gobierno.

En el radicado No. 2006-00117, el Juzgado Segundo Penal de Circuito Especializado de Buga, adelantó la etapa de juicio y declaró sentencia condenatoria contra cuatro de los paramilitares, sin embargo dejó muy claro que para él no hay méritos en la investigación adelantada por la fiscalía que comprueben la pertenencia de los condenados a estructuras paramilitares, por lo que su actuación obedeció a juicios de delincuencia común.

La corrupción, mentira, injusticia, impunidad, navegan dentro de este hecho, acontecimiento macabro de seres insensatos, acto bullidor que dejó marca en todo un pueblo, un país y en los corazones de sus familiares que día a día derraman lagrimas de recuerdos y sufrimiento deseando que sus muertes no fuesen reales.

Los condenados a cuarenta años de prisión fueron: JOSE RAMON RENTERIA VALENCIA, GUIDO FRANCOIS MATAMBA MANYOMA, CARLOS JAVIER CAICEDO GRANADOS Y DAGOBERTO CAICEDO BENITEZ, por delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones.

Del mismo modo, el juez remitió a los restantes cinco paramilitares, uno de los cuales se reconoció como desmovilizado del “Bloque Calima” y conocido como ¨ el chespi¨, su verdadero nombre es JEFFERSON BONILLA GÓMEZ. También fueron absueltos los paramilitares EVERT GONZALEZ VALENCIA, MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, GOBERT CARABALI GOMEZ Y HAROLD WILSON CASTILLO FIGUEROA. Esta decisión fue tomada por el juez cuando afirmó que no se encontraron méritos que demostraran su pertenencia a un grupo paramilitar ni participación en la masacre.

La Sentencia fue solicitada por la defensa de los victimarios y fue remitida al Tribunal Superior del Distrito de Buga- Valle, quien confirmó la sentencia de octubre de 2008. Tres de los cuatro condenados interpusieron recurso extraordinario de casación contra la decisión del Tribunal, el cual fue concedido el 02 de marzo del 2009.

Hace 7 años los familiares estaban en espera de la decisión del Tribunal Superior de Cali para que se ratificara la decisión de condena. Y pasaran los años y los familiares seguirán sin respuestas sobre el por qué fueron masacrados sus hijos, quienes dieron la orden, quiénes se han beneficiado con este crimen.

La justicia solo se ha dirigido algunos autores del crimen, los desconocen como parte de las estructuras paramilitares e hicieron ver este crimen como un ajuste de cuentas. No se ha indagado por la responsabilidad en acción y omisión de la policía del municipio de Buenaventura, además las estructuras que mantienen militarizada la vida de los pobladores del barrio Punta del Este y demás barrios de bajamar en este puerto del pacífico.

La Fiscalía dentro de la investigación, tan solo ubicó la “responsabilidad”, con frágil material evidenciable, en nueve paramilitares pertenecientes al denominado “Bloque Calima”, pero nunca los vinculó a quienes se han reconocido públicamente como sus comandantes, como el caso de Diego Murillo conocido como “DON BERNA” y de Éver Veloza o Hernán Hernández conocido como “H.H.”.

Hasta hoy no se ha judicializado a los autores intelectuales ni materiales el caso sigue en absoluta impunidad. Lo mismo ha sucedido con miles de muertes de jóvenes afrocolombianos y afrocolombianas que se encuentran actualmente en la impunidad. Las cifras de Medicina Legal, muestran que para el año 2006 hubo 592 asesinatos en Buenaventura, en el 2007 se presentaron 527 casos, en el 2008 el conflicto armado cobró 360 vidas y en el año 2009 los muertos por homicidios ascendieron a 321 casos, cifra dentro de la cual falta incluir 11 feminicidios. "Registros oficiales indican que entre los años 2003 y 2010 fueron asesinados 1.922 personas, de las cuales 1.338 eran jóvenes entre los 15 y los 35 años, lo que representa un 67% del total de las víctimas del periodo indicado", así lo afirman las organizaciones de comunidades, mujeres y grupos étnicos.

La impunidad de la masacre de los jóvenes de Punta del Este quedo en el olvido de la injusticia, garantiza la repetición una y otra vez de los crímenes, así se pretendan ocultar o disfrazar en la idea que obedece a pelea de “pandillas”, “delincuencia común” o“bandas emergentes”. Queda en las familias y en los pobladores afrodescendientes del barrio Punta del Este en Buenaventura, la afirmación de la memoria como resistencia a la impunidad que se impone desde el aparato de la No-Justicia, como respuesta a la militarización de la vida de los afrodescendientes, como denuncia ante los anuncios de repetición a través de la mal llamada “limpieza social”. Nuevamente en las calles de Buenaventura, caminó la memoria de los jóvenes de Punta del Este, a través de sus madres, padres, hermanos, amigos y conocidos. Por ello nuevamente andará la memoria por los barrios de Buenaventura y en el Bajo Calima cuando se encuentren jóvenes sobrevivientes en una afirmación de la verdad, de la justicia y la exigencia de no repetición.

Jóvenes Punta del Este en la memoria


Jóvenes Punta del Este Sin olvido

Actos de memoria 19 abril 2016




Conmemoración masacre Punta del Este – abril 19 de 2005, Buenaventura.

Par-ti-sipa: Celebración eucarística, 11 años de memoria, exigencia de justicia y construcción de la paz sin impunidad.

Par-ti-si-pa: Encuentro deportivo e instalación de placa en memoria de los jóvenes futbolistas masacrados

Par-ti-sipa: Almuerzo comunitario, compartir de víctimas que construyen paz desde la memoria, la exigencia de verdad, justicia y condiciones de no repetición.

Par-ti-sipa: Caminata de la luz y acto simbólico “prohibido olvidar”


Lugar: Cancha de futbol, Barrio Punta del Este.

Hora: 9, a.m.

Invitan: Madres jóvenes Punta del Este, Asociación Rostros Urbanos, Comunidades Construyendo paz en los territorios, CONPAZ, Servicio Jesuita para Refujiados, SJR. Fundescodes, Fundación proipaz, Fundación Rostros y Huellas. Comisión Intereclesial de Justicia y Paz


Reconocimiento y dignificación de Omar Zuñiga Vasquez


La familia Zuñiga invita a las organizaciones, amigos y población en general al acto de reconocimiento y dignificación de Omar Zuñiga Vasquez, víctima de crimen de estado.

El evento se realizará el 21 de abril en la Plaza de las Memorias Histórica en la ciudad de Barranquilla.


lunes, 18 de abril de 2016

Eduardo Umaña Mendoza

Abril 18 de 1998 - Abril 18 de 2016

Los noventas huelen a humo de silenciador. Silenciador de bala, de calle, de pasamontañas, de orejas, sentidos, ojos, de niños y ancianos. Los dos mil, saben a lágrima salada, cansado desplazado, dormida conciencia.

Dieciocho años con humos que oscurecen los horizontes y sinsabores que apestan las voces. Dieciocho de nuevos viejos caminos a los olvidos. Nuevo siglo que no es el mismo pero es igual; nuevo siglo con más cruces, más agonías.

Eduardo Umaña Mendoza, amigo del alma, amigo de sueños, amigo de travesuras. Eduardo hijo del maestro Eduardo Umaña Luna, abogado penalista y de una bella mujer, Chely, su incansable cómplice.

Su incansable búsqueda de la verdad lo llevó a defender importantes casos en pro de los derechos humanos. Había seguido el caso de los desaparecidos del Palacio de Justicia, defendió a sindicalistas y a numerosas víctimas de violaciones a los derechos humanos.

Después de las múltiples amenazas que recibió en su vida, José Eduardo Umaña, fue asesinado, sus victimarios desarrollaron una acción encubierta dirigida desde una Brigada militar 20, luego de que dos hombres y una mujer al haberse hecho pasar por periodistas entraron a su oficina y trataron de secuestrarlo. Eduardo se negó a ser llevado a la fuerza. Siempre lo había dicho si vienen por mí y me pretenden desaparecer yo no me dejo llevar. Por eso, le dispararon.

Un sábado 18 de abril, antes del medio día, en su apartamento, lugar habitado por la búsqueda insaciable de la justicia, espacio pequeño que albergó grandes ideales, en que se dispersaron humaredas de cigarrillo para apaciguar la ansiedad, en que se esparció el aroma del café por todo rincón, en ese nicho de acogida, en donde el llanto de los excluidos encontraba reposo, los perseguidos judicialmente encontraban esperanzas, y las víctimas de Crímenes de Estado una mano amiga, en ese recinto fue asesinado José Eduardo Umaña.

Su opción por la vida, justicia real como democracia plena, derechos de los pueblos como concreción de los derechos humanos, lo llevó a asumir la posibilidad de saberse cierto de la tortura, la desaparición forzosa o de su asesinato del Estado, por eso prefirió morir enfrentando a sus victimarios, se enfrentó a aquellos que fueron a cumplir la misión que otros, diseñaron y definieron, esos otros que hoy siguen disfrutando de honerosas pensiones militares, usufructuando el poder político y económico en Colombia.

La primera orientación de la investigación permitió evidenciar el papel desempeñado por los miembros de las fuerzas armadas y del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía la que se fue diluyendo en medio de un montaje procesal con un falso "testimonio espontáneo" de un detenido de la prisión de Guaduas que dijo conocer los asesinos de José Eduardo Umaña Mendoza.

Once años después, Salvatore Mancuso confesó ante la Fiscalía que el asesinato de Umaña Mendoza se dió bajo la orden de las AUC, después de que se reunieran sus jefes, entre los que se encontraba Carlos Castaño, en una finca de nombre “La Marranera”. Su versión inicial y la forma como fue divulgada la noticia por las fuente oficiales ocultaron los nombres de los responsables en altos mando militares de su asesinato. En  2011, el caso fue llevado por la esposa Patricia y su hijo Camilo iniciaron una demanda al Estado colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Dos días después de su asesinato, el 20 de abril cuando fue inhumado se experimentó como ese día gris, un gran llanto y un gran dolor, entre ellas se reflejó su gran compromiso con la gente, con la victimas, su ingenio para reivindicar los derechos humanos, su audacia para afirmar los derechos de los pueblos, su valentía para enunciar fuertemente lo que muchos temían decir, para construir una y otra vez un país donde fuera posible vivir.

Camilo Umaña Hernández, expresión del hijo, pero también de esa sensibilidad de la madre, la compañera, Patricia, la lealtad suprema, la incondicional: “Estos 15 años de injusticia e indignación no podrían ser subtitulados de muerte porque la vida de mi padre ha brotado en muchas partes, formas y personas. Estos son años de una profunda trascendencia que se siente en el colegio Eduardo Umaña Mendoza, en grupos de debate, universidades, activistas, defensores de derechos humanos y sindicatos. En estos 18 años bien vale hacer una acción de gracias. Con los pies firmes, agradecer a Eduardo Umaña Mendoza por no doblegarse, por insistir, por su ternura y solidaridad con los desaparecidos, con los muertos y torturados, con los puestos injustamente en prisión y con los que buscan otro futuro para su país. Quince años de “más vale morir por algo que vivir por nada”.

Esa es nuestra certeza, esa es nuestra experiencia, ese es nuestro sentir, en la memoria continuamos elaborando el duelo de aquel que nos inspiró, quien nos inspira a construir y a enfrentar, como el Quijote. A luchar y a imaginar un país alegre, bello, justo y en paz.

Recae en cada ser humano, entonces, la responsabilidad, no sólo de conmemorar su muerte sino de procurar siempre la verdad, la defensa de los Derechos Humanos, la justicia y la paz. Procurar que la memoria sea un paso más en la construcción de una nueva sociedad, que sus palabras sigan inspirando a muchos y muchas

José Eduardo Umaña Mendoza, en la Memoria.
José Eduardo Umaña Mendoza, Sin Olvido.

domingo, 17 de abril de 2016

Padre Tiberio de Jesús Fernández

17 abril 1990 - 17 de abril 2016

Trujillo es un municipio al norte del Departamento del Valle del Cauca que vive del café, bañado por aguas que desembocan en el río Cauca, ese mismo en el que hace 26 años fueron arrojados los restos del Padre Tiberio tras un episodio de terror.

En Abril de 1990, Trujillo sufre la violencia sistemática por parte de La Fuerza Pública en alianza con el narcotráfico y los paramilitares. Cientos de campesinas y campesinos, fueron desaparecidos, torturados y asesinados en este lamentable capítulo de la historia colombiana.

Cada noche, hombres encapuchados se llevaron a quienes acusaban de colaborar con la guerrilla, los sacaron de sus casas y desaparecieron para regresar la noche siguiente. El 17 de Abril, se llevaron al Padre Tiberio y a su sobrina, diciéndole al pueblo que no regresaría con vida. Al llevárselos obligaron al Padre Tiberio a presenciar la violación y muerte de su sobrina, después fue torturado y desmembrado.

Su cuerpo cercenado apareció días después, el 24 de Abril. Un golpe para todo el pueblo, una herida profunda a la comunidad que llevaba semanas completas sumida en la incertidumbre y el dolor. El asesinato de Tiberio se debió a su negativa de abandonar a la gente en un momento tan difícil, se negó al silencio, asesinado porque en medio de tanto llanto, su voz se hizo colectiva, se hizo esperanza.

El homicidio del Padre Tiberio de Jesús Fernández, trae consigo la masacre del pueblo, el dolor de muchos; su homicidio representa no la muerte de un hombre, sino la muerte de cientos de hombres y mujeres, representa la injusticia y la violencia que ha sufrido y continúa sufriendo Colombia.

A pesar de que el 31 de Enero de 1996, el Estado reconoce su responsabilidad en la Masacre, Trujillo es condenada al olvido y a la impunidad. El caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sin embargo el Coronel Alirio Antonio Urueña Jaramillo es absuelto, andando libre por casi 18 años, sólo 11 años después, alias “El alacrán” es judicializado, pero únicamente por narcotráfico. Diego Montoya, un capo de la región siquiera había sido vinculado a tal episodio. El municipio sufrió además el abandono del estado y del pueblo colombiano, sufrimiento que sólo puede reproducir la violencia.

El Padre Tiberio sigue vivo en la enseñanza que le dejó al pueblo de Trujillo, murió comprometido con la gente y no en vano, porque la lucha continúa, persiste en quienes decidieron no callar.

Padre Tiberio, en la memoria

Padre Tiberio Sin olvido.

lunes, 11 de abril de 2016

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo

Abril 2001 - Abril 2016

Hace quince años en abril de 2001, ocurrió la incursión paramilitar en el Naya, operación que contó con la anuencia, tolerancia y complicidad de unidades militares adscritas a los Batallones “Pichincha”, al mando del coronel TONY ALBERTO VARGAS PETECUA y el Capitán ANDRÉS ZAMBRANO y unidades militares del Batallón Palacé de Buga, ambos pertenecientes a la Tercera Brigada del ejército con sede en Cali. 

El 9 de Abril de 2001 paramilitares irrumpen en el poblado Concepción, Ubicado en el Alto Naya, utilizando niños como escudos humanos, zaqueando viviendas, arrojando decenas de pertenencias al río Naya. Al caer la noche los Afronayeros son obligados a desplazarse al bajo Naya, mientras que atrás en lo alto del Naya quedan los desaparecidos, los muertos y los torturados. Los siguientes dos días asesinan aproximadamente a 13 personas, entre ellos niños que fueron cercenados; Los paramilitares siguen llevándose por delante lo que encuentran en el camino, pasando por el punto El Ceral, los poblados La Vega y El Crucero por el camino que conduce a Río Minas, donde asesinan a otras 2 personas mas, En Río Minas asesinan a otros campesinos y después se trasladan a La Paz, allí, con una moto sierra, asesinan a una señora. 

El 11 de Abril siguen en el poblado el Placer, torturan a pobladores indígenas, los amenazan, queman y saquean casas. 

El viernes 13 de abril del 2001, las amenazas de muerte llegaron hacia las 5:30 p.m. a través de la presencia de los primeros tres paramilitares. Uno de ellos era un ex guerrillero del ELN conocido como “Peligro”. Los armados anunciaron la llegada de más de un centenar de paramilitares que se encontraban en el sitio conocido como “El Saltillo” y desde ese momento se generó el desplazamiento forzado en el bajo Naya. 

El sábado 14 de abril del 2001, mientras se desplazaban forzadamente los últimos pobladores, quedando muy pocos presentes en el caserío La Concepción, los paramilitares que seguían llegando desde el día anterior se dedicaron al festejo, se embriagaron, hurtaron y dañaron lo que encontraron a su paso. Un grupo de esos paramilitares se dirigió al caserío de Cascajito y encontraron a JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA, sola, porque su familia se había desplazado desde la noche anterior y ella no se unió a ellos porque no valoró el peligro, sufría de problemas mentales. 

JUANA BAUTISTA, afrodescendiente de 45 años de edad, quien a pesar de su retardo mental, fue abordada por los paramilitares, accedida carnalmente de manera violenta, torturada y posteriormente asesinada. JUANA BAUTISTA vivía con sus hermanas en la casa materna, ella se dedicaba a labores agrícolas familiares, la pesca en el río con catanga o nasa, utensilio tejido de paja utilizado como trampa de camarones, lavaba ropa en el río, en batea y se transportaba en su potrillo, embarcación de madera. 

Su cuerpo sin vida permaneció dos días a la intemperie, los paramilitares permanecieron en el caserío durante este tiempo e impidieron a los pobladores que se acercaran. 

Solo hasta el lunes 16 de abril de 2001, los paramilitares salieron del lugar y se trasladaron hacia los caseríos ubicados río abajo, entre Las Pavas y Dos Quebradas, donde saquearon y destruyeron bienes de los habitantes siguiendo su camino hacia el caserío de San Francisco Naya. 

Ese lunes, ocho pobladores que se habían desplazado, regresaron al caserío de Cascajito. Hallaron el cuerpo de la afronayera con los grabados de la barbarie, de los tratos crueles y degradantes. 

El martes 17 de abril, hacia las 10:00 a.m., JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA fue sepultada en el cementerio comunitario, ubicado en el sector de Guadualito. 


9 años después, UN VIERNES SANTO EN EL MES DE ABRIL DEL AÑO 2010 el cuerpo de Juana Bautista es exhumado con el objetivo de determinar el modo de su asesinato, y buscar evidencias de quienes estuvieron detrás del desplazamiento. 


1 año después, EL 26 DE ABRIL DE 2011, EL cuerpo de Juana Bautista ES REGRESADO A SU FAMILIA Y A la comunidad, ese día fue la sepultura definitiva de los restos de Juana en el cementerio de La Concepción, en el territorio Nayero. Desde que sus restos retornaron al territorio, los alabaos, cantos propios del pacífico para acompañar los difuntos estuvieron presentes hasta su sepultura. 

Lo propio ancestral, se mezclo con los rituales de la tradición católica, muy arraigada en los afronayeros quienes recordaron lo sucedido el viernes santo con Jesús de Nazaret y juntaron al calvario, los hechos del viernes santo 13 de abril del 2001 con la incursión paramilitar. Al igual que Jesús, también Juana fue ultrajada y asesinada, también el pueblo afronayero fue crucificado. 


Una noche de acompañamiento y de ritual propio del pueblo afronayero, de nuevo la memoria sobre la vida de Juana, su liderazgo familiar, su situación de salud, las circunstancias de su muerte se hicieron presente y se relacionaron con la historia del pueblo, con sus 332 años de vida en el territorio marcada por la esclavitud y las luchas, la libertad y con los dolorosos hechos de abril del 2001 y se reafirmó una vez más, en medio del dolor y de la muerte, las luchas y trabajos por arraigar la vida en el territorio. 

Ese 26 su familia y amigos caminaron con Juana por su comunidad, por la orilla del río Naya, por los mismos lugares que ella anduvo durante sus años de vida, una de las estaciones fue en su casa, donde habitó con sus hermanas y hermanos, donde compartió con sus sobrinas y donde en la soledad del desplazamiento fue velada en abril del 2001, solo que ese día fue en presencia de sus hermanas, de su comunidad, tal como el pueblo afro despide a sus seres queridos. La espera de 10 años para realizar este ritual propio de duelo y sepultura deja daños irreparables en la familia y la comunidad. 

Con este ritual de conmemoración que terminó en el cementerio, la familia de Juana y la comunidad nayera cerró el ciclo de duelo por su muerte, dignificó su vida y su memoria y afirmó con firmeza la exigencia de verdad, justicia y reparación integral. 

Juana Bautista Angulo Hinestroza volvió a su tierra, camina con su pueblo, es presencia espiritual, al lado de los ancestros, es presencia viva dentro de la comunidad, acompaña a su pueblo afronayero en la reafirmación de su espíritu de lucha por la vida, por el territorio y contra la impunidad. 

La comunidad del Naya sigue esperando avances en materia de justicia y reparación – 

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo EN LA MEMORIA 

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo SIN OLVIDO

domingo, 10 de abril de 2016

Padre Daniel Humbert Gillar

10 de abril de 1985 - 10 de abril de 2016
Hace 31 años en la Ciudad de Cali, fue asesinado el Padre Daniel Humbert Gillar, quien era de nacionalidad belga y pertenecía a la Congregación de los Asuncionistas, llego a Colombia en 1965, trabajo en el colegio de su congregación en Bogotá, fue trasladado a Medellín, y por ultimo a Cali, donde fundo la Parroquia del Santo Evangelio, allí organizó talleres, que procuraban la formación de los pobladores de aquel sector empobrecido de Cali.

El día 10 de Abril a la 1:10 de la mañana el Padre Humbert se transportaba en su campero Nissan rojo de placas LE-O680 hacia la capilla Señor de los Milagros, ubicada en el barrio El Vergel, durante el trayecto se encontraban  obstáculos en la vía que impedía llegar hasta éste lugar, al devolverse notaron la presencia de un vehículo con uniformados del Ejército Nacional y civiles quienes los recibieron con ráfagas de ametralladora de frente y por ambos costados del Campero. De este ataque Nohemí Arévalo, secretaria de Cáritas y Rigoberto Cortés quedaron heridos, y el Padre Daniel debido a las lesiones en su cráneo quedó estado vegetal durante 195 días y después perdió la vida.

Para ocultar su crimen los hombres dispararon contra un transformador y dejaron sin luz eléctrica el sector y a los pobladores que aterrorizados se asomaban a las ventanas, los amenazaban.

Al día siguiente el Comandante de la III Brigada del Ejército, General Pedro Nel Molano, en un comunicado explicaría el hecho como “operaciones de control urbano que efectuaban integrantes de la fuerza pública”, quienes dispararon “contra desconocidos que se desplazaban en un campero”

En agosto de 1989, fue públicamente conocido el testimonio de un ex-agente de la DIJIN, quien revelaba en una carta al Procurador General de la Nación la responsabilidad del S2 de Cali en el asesinato:  El sacerdote belga, Padre Daniel Hubert Gillard, de la Comunidad Asuncionista, Párroco de la Parroquia del Santo Evangelio, en el barrio Antonio Nariño de Cali, también fue objeto de investigaciones y seguimientos por parte del S-2 de Cali, pues se consideraba que su trabajo llevaba a las gentes a hacer demasiadas exigencias al Gobierno. Un operativo conjunto del DAS y del Ejército preparó el atentado del que fue victima el 10 de abril de 1985. Esa noche lo esperaron cerca de la parroquia, lo dejaron pasar en su carro y a 10 metros le dieron la orden de “alto” la que él ya no podía oír, entonces dispararon contra él. Uno de los agentes que participó en el atentado fue el agente Méndez, apodado La Yegua, quien fue trasladado desde Bogotá con esa intención.

El Padre Gillard no murió en el atentado, pero quedó inconsciente y fue hospitalizado durante muchos días. Más tarde, el Capitán Rodríguez, del S-2 del Batallón de Cali, dio orden de quitarle el oxígeno, “para ayudarlo a bien morir

A pesar que el asesinato del Padre Humbert fue realizado por la combinación del Ejercito y el DAS, la investigación fue asignada al Juez 107 de Instrucción Penal Militar, el cual, según la estructura jerárquica castrense depende del Comandante de la lll Brigada.

Como era de temerse, el Juez 107 de Instrucción Penal Militar absolvió a los militares implicados. Por su parte, la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares ordenó el archivo del expediente, mediante auto del 2 de abril de 1988.

Padre Daniel Humbert Gillar en la memoria
Padre Daniel Humbert Gillar Sin Olvido.

Eudaldo León Díaz Salgado

10 de abril 2003 - 10 de abril de 2016


Eudaldo Leon Díaz Salgado, más conocido como “Tito” Díaz, hoy se conmemoran 13 años de haber sido asesinado por denuncias que hizo sobre irregularidades que se venían cometiendo a nivel departamental por parte de los funcionarios públicos como Salvador Arana Sus (ex gobernador de Sucre durante el periodo 2001 -2004) Álvaro García Romero (ex senador de la república) y Eric Morris Toboada (ex gobernador de sucre, durante el periodo 1997-2001), a quienes responsabilizó de corrupción, malos manejos públicos y conformación de grupos paramilitares, además también denuncio amenazas contra su vida en el Consejo de Seguridad el 22 de noviembre de 2002, donde se encontraba el ahora ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

“Tito” Díaz fue posesionado el 01 de Enero de 2002, frente a la multitud de su pueblo natal, en el Municipio el Roble- Sucre; pero no se hicieron esperar las calumnias y amenazas en contra de su vida, el 18 de noviembre del 2002, “Tito” Díaz fue suspendido del cargo de alcalde de El Roble, “por supuestos malos manejos de recursos públicos”. La suspensión la realizó el Procurador Provincial de Sucre, Jaime Gil Ortega.

A finales de marzo del 2003 después de haber denunciado que lo iban a matar le fueron retirados un escolta oficial de la Policía, dejándolo solo con su escolta particular que el mismo pagaba; el cual no utilizaba armas.

Tiempo después el 05 de Abril de 2003, hacia el medio día “Tito” Díaz fue raptado por paramilitares al mando de Rodrigo Antonio Mercado Peluffo, conocido como “Cadena”, Tito arribó al sitio conocido como “El Mirador” ubicado sobre la vía que comunica a los municipios de Sincelejo y Tolú, luego de asistir a una reunión con varios políticos y funcionarios públicos del departamento de Sucre con el fin de agilizar su reintegración como Alcalde del municipio El Roble. 

Tito había decidido ir porque el Coronel Norman Leon Arango iba a estar presente como le comunicó vía telefónica.

El 10 de Abril de 2003, es encontrado el cuerpo sin vida de “Tito” Díaz, en la vía conocida como “La Boca del Zorro”, que comunica Sincelejo a Sampués, a un Kilometro de la finca de Said Isaac, (cuñado de Salvador Arana Sus); El cuerpo presentaba nueve impactos de bala, cuatro de ellos en la cabeza, además, señales de tortura, hematomas de golpes recibidos en varias partes del cuerpo, lesiones en los pulpejos de los dedos y manchas de tinta en los mismos.

En 2005, dos años después, de su muerte fue archivado el proceso por el cual “Tito” Díaz había sido destituido, y se comprobó con recibos y demás soportes que los recursos utilizados bajo su cargo fueron netamente utilizados en beneficio de la comunidad, en obras de inversión social.

En el momento de hacer el levantamiento del cadáver de “Tito” Díaz, se encontró una carta dentro de sus zapatos, fechada el 08 de abril 2003 (tiempo en el cual se encontraba en cautiverio), dando pistas claras sobre las personas que lo asesinaron. En 2004 la Fiscalía luego de hacer el estudio pertinente comprobó que la letra es completamente autentica, había sido escrita por Tito. 

En el 2009 la sala penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a 40 años de prisión al ex Gobernador de Sucre Salvador Arana Sus, por la muerte de Eudaldo, “Tito” Díaz y por sus vínculos con grupos paramilitares.

Después de la captura de los autores materiales e intelectuales del crimen de “Tito” Díaz, se inició un proceso jurídico durante el cual se asesinaron a 12 personas, además se amenazaron fiscales, abogados y testigos a favor de “Tito” Díaz. 

Diez años después la familia ha luchado intensamente para que se haga justicia y para que los criminales que acabaron con la vida de Eudaldo respondan ante la justicia, no sólo por este crimen si no contra el de miles de personas que fueron asesinadas, desaparecidas y desplazadas en el departamento de Sucre.

Los familiares de Eudaldo Díaz, su esposa, hijos, hermanos han sido perseguidos y amenazados, por buscar la verdad y por seguir en búsqueda de la justicia.

Eudaldo Léon Díaz Salgado en la memoria
Eudaldo Léon Díaz Salgado Sin Olvido 


sábado, 9 de abril de 2016

Carlos Salvador Bernal

9 de abril 2004 - 9 de abril 2016


Hoy se conmemoran 12 años del asesinato de Carlos Salvador Bernal, defensor de derechos humanos.

Carlos Salvador Bernal fue Líder social, abogado, profesor universitario, miembro del comité permanente por la defensa de los derechos humanos, fue secretario general del partido comunista en Norte de Santander y a través de esto participó en la construcción del Frente Social, fue comisionado de Paz en dos ocasiones, en la Alcaldía de Cúcuta y en la Gobernación de Norte de Santander, en el momento de su asesinato era profesor de la Universidad Libre y del Instituto Politécnico Bolivariano, donde dictaba cátedra sobre Derechos Humanos.

El 1 de Abril de 2004, en horas de la mañana,  Carlos se dirigia junto a su escolta Camilo Jiménez Arenas, hacia un establecimiento comercial  en el barrio Prados del Norte de la ciudad de Cúcuta,   a su llegada varios hombres dispararon en repetidas ocasiones contra Carlos y Camilo, Carlos Salvador muere en este mismo lugar y horas más tarde muere Camilo.

Dos días después del asesinato de Carlos Salvador la Defensa Nacional emitió un comunicado diciendo: “Lamentamos el fallecimiento de Carlos Bernal y Su escolta Camilo Jiménez

En el 2007 en el marco de las versiones libres de la Ley 975 de Justicia y Paz, Iván Laverde Zapata conocido como “El Iguano”, afirmó su responsabilidad en el asesinato de Carlos Bernal, sin embargo su declaración fue una verdad fragmentada puesto que los demás responsables siguen bajo el amparo de la impunidad.

Su familia, sus amigos, miembros de organizaciones, mujeres y hombres de la región del Catatumbo, exigen incasablemente justicia y que sean investigados los actores intelectuales que es encuentran tras el asesinato de Carlos.

Carlos Salvador Bernal en la memoria
Carlos Salvador Bernal Sin Olvido 

jueves, 7 de abril de 2016

25 años Masacre de Los Uvos, municipio de La Vega-Cauca



Los llevamos en la memoria y en nuestras luchas diarias, 
para que la gramática de la barbarie jamás se repita.


Se cumplen 25 años de aquel doloroso hecho en que fueron asesinados 17 ciudadanos colombianos, la mayoría de ellos campesin@s vegueños, catorce (14) hombres y tres (3) mujeres, una de las cuales se encontraba en avanzado estado de embarazo. A eso de las 5:30 de la tarde de un día domingo 7 de abril del año 1991, mientras en Bogotá se discutía en la Asamblea Nacional Constituyente un supuesto Pacto de Paz, y mientras todas las comunidades del Macizo se preparaban para lo que fue la Primera Movilización del Macizo Colombiano, en el corregimiento de Los Uvos del Municipio de La Vega, diecisiete (17) campesinos abordados por Militares del Batallón José Hilario López con participación de unidades paramilitares los detuvieron arbitrariamente, los condujeron al sitio que habían escogido para perpetrar la matanza, los clasificaron, los torturaron y los asesinaron, luego procedieron a incinerar el carro y una moto en las que se transportaban. 

Allí fueron ejecutados extrajudicialmente: Alfonso Chilito (25 años), José Belisario Dorado Muñoz (41 años), Saúl Espinosa (42 años), Wilson Gil velásquez (17 años), Hoibar Gómez Mamián (18 años), Ruben Darío Joaquí Narváez (32 años), Santiago Lasso Bolaños (28 años), Adriana López (18 años), Hernán Mamian Moreno (31 años), Leoncio Mellizo Angulo (50 años), Libardo Nieves Dorado (24 años), Yenny Prieto Rengifo (28 años), Hernando Rosero (42 años), Adán Ruano Daza (55 años) y Alejandro Salazar Paz (22 años).

Como lo señala uno de los familiares de las víctimas en su declaración, el ejército trató de destruir pruebas y de inculpar de este hecho a la guerrilla.

En esta conmemoración no podemos pasar inadvertida la constante histórica de violencia en Colombia; violencia que (se expresa en sus formas originarias) de imponer sobre los territorios y sus poblaciones las condiciones que necesita el mercado mundial. Lógicas perversas que las personas y comunidades venimos entendiendo y enfrentando. Crímenes como éste son presentados como hechos sin razón, fruto de la maldad de algunos individuos y por eso, aterran aún más. Hoy sabemos que estos hechos son planeados y ejecutados con lujo de detalles y que obedecen a una política de Estado, cuyo objetivo general es despojar, controlar, expropiar y desplazar comunidades enteras de sus territorios.

Proceso Campesino y Popular del Municipio de La Vega, Cauca

lunes, 4 de abril de 2016

Luis Alberto Cardona Mejía

4 abril 1989 - 4 abril 2016


Luis Alberto Cardona Mejía,  economista que a sus 37 años, había militado en el Partido Comunista Colombiano, incluso llegó a organizar la JUCO en el departamento de Caldas. Más tarde  fue concejal de Chinchiná, por La Unión Patriótica. Fue, además, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos [CPDH] en Risaralda, decano de la Facultad de Administración Cooperativa de la Corporación Universitaria de Santa Rosa de Cabal y Catedrático de la Universidad de Caldas y asesor de los caficultores.

Luis Alberto, solía denunciar públicamente los casos de corrupción, colaboró con la conformación de sindicatos en Risaralda y los asesoró, fue tal su trabajo que se hizo merecedor del premio internacional de Paz Nelson Mandela en el año de 1989. Puso su conocimiento al servicio de las necesidades de la gente de la región y llevó su convicción de lucha organizada a lo concreto, permitiéndole reclamar y reivindicar los Derechos Humanos y el empoderamiento de comunidades, siempre en la búsqueda de justicia social.

Recibió múltiples amenazas debido a su trabajo y finalmente el 4 de Abril de 1989, Luis Alberto Cardona Mejía fue víctima de la estructura militar denominada Muerte a Comunistas [MAC], cuando viajaba al municipio de Santa Rosa de Cabal, en el departamento de Risaralda, cuando unos sicarios tomaron el control de la buseta en la que viajaba y pretendían hacerlo bajar, pero al negarse le dispararon en el lugar.

Su muerte provocó importantes manifestaciones y rechazo por parte no sólo de las organizaciones sociales y políticas sino también por la sociedad civil, habían asesinado a quién trabajaba en nombre de todos por la construcción de una sociedad realmente justa.

Un crimen más en la impunidad, una muerte que conmemoramos, en la que se sigue inspirando y animando para construir espacios de verdad, donde se demandan nuevos caminos y nuevos procesos para generar igualdad. Y aún 27 años después se recuerda y se conmemora su homicidio, porque el trabajo de Luis Alberto no se da por terminado, porque queda todavía mucho por conquistar.

Una víctima más de la violencia de aquella década en nuestro país, de la persecución política a la UP, con nombre y rostro. Un hombre que dejó huella, legado y motivos para seguir en constante esfuerzo por una transformación, por los Derechos Humanos, por la verdad y por la justicia.

Luis Alberto Cardona Mejía en la Memoria, 
Luis Alberto Cardona Mejía, sin olvido.