miércoles, 28 de noviembre de 2018

Rubén Castaño Jurado


28 de noviembre de 1985

Rubén Castaño Jurado, conocido como “El Hombre de las Multitudes”, por su liderazgo y compromiso político, despertaba las masas, con sus discursos y acciones que enardecían y motivaban a quienes lo seguían, frente a las injusticias y la falta de oportunidades para aquellos que veían vulnerados sus derechos, especialmente a los trabajadores.

Desde muy joven fue un hombre crítico, comprometido con la defensa de los derechos laborales en Caldas, lugar donde inició su militancia en la política, primero en el Sindicato de Trabajadores de la Universidad departamental, donde fue despedido por haber participado en una huelga. 

Desde entonces, se convirtió en un vocero por los derechos humanos, divulgando las ideas del socialismo y adoptando la dirigencia de la Federación de Trabajadores de Caldas (FTC) y más tarde la dirigencia del Partido Comunista Colombiano (PCC) en el mismo departamento.

Durante su camino estuvo acompañado por Amilbia, quien fue la mujer que desde los 14 años estuvo a su lado. Tuvieron cinco hijos, Gonzalo, Walter, Ricardo, Mario y Rubén, conformando una familia de tradición comunista, militantes de la Unión Patriótica (UP). Cada paso que daba era contundente, pero con cada uno llegaban los allanamientos y hostigamientos de los cuales, él y sus camaradas eran víctimas en la sede del PCC y el FTC en la Casa del pueblo.


Un jueves 28 de noviembre de 1985, cuando se encontraba en la ciudad de Manizales, luego de tomar tinto en una cafetería cercana a la sede de la FTC con su hijo Walter, se dirigió a acompañar a su amada Amilbia al transporte para su trabajo, cuando se devolvió, recibió cuatro impactos de bala por la espalda y su vida fue cegada, pero su lucha no fue obstruida. 

La muerte de este hombre es uno de los tantos crímenes sistemáticos del Estado y del exterminio hacia los militantes de la UP, a los opositores del modelo político y económico, el crimen además es aún impune, pero la humanidad de Rubén es símbolo de la lucha ante el olvido y vive en la memoria de quienes todavía resisten. 

Ruben Castaño Jurado, en la Memoria
Ruben Castaño Jurado,  Sin Olvido.

lunes, 26 de noviembre de 2018

José Rodrigo García Orozco




26 de noviembre de 1992

José Rodrigo García Orozco fue el segundo vicepresidente de la Asamblea departamental del Meta, militante de la Unión Patriótica, y del Partido Comunista en Meta entre 1990 a 1992. 

José Rodrigo entre 1986 y 1988 fue el alcalde del Municipio de Puerto Rico, departamento del Meta. Luego, fue elegido como diputado a la Asamblea del departamento del Meta por la Unión Patriótica y del Partido Comunista. Además de ser docente, dirigente y conocido líder político de la región era esposo de María Mercedes Méndez, ex alcaldesa del Castillo, asesinada el 3 de Junio de 1992 junto con 4 personas militantes de la Unión Patriótica, además era padre de 5 hijas. 

José militó con el corazón y tenacidad por denunciar los crímenes de lesa humanidad en contra de los militantes de la Unión Patriótica de la región del Meta. 

El 26 de Noviembre 1992, José Rodrigo fue asesinado por cuatro hombres de la estrategia militar encubierta, 2 agentes del F-2 de la Policía y 2 paramilitares, Arnulfo Castillo Agudelo, conocido con el alias “Rasguño” y un hermano de éste conocido como “Puntillón”. 

Ese día cuando José se dirigía a su casa, sin escoltas dado que días antes se los habían retirado, luego de salir de la asamblea departamental, fue abordado por dos agentes de la policía, y requisándolo a la fuerza le decomisaron sus documentos y el arma de protección que el mismo gobierno le había dado. Al no tener motivos para detenerlo hubo un forcejeo; José seguiría luchando por sus hijas hasta el último momento en que su vida le fue arrebatada, entre tanto llegaron 2 paramilitares, “Rasguño” y “Puntillón” que se movilizaban en un vehículo del F-2 y una motocicleta Suzuky color roja, camuflada con cintas blancas y naranjas, y le propinaron 5 impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, minutos después llegaron a este lugar otras unidades policiales, que realizaron el levantamiento. 

Al ser asesinado dejó una nota en su bolsillo, dirigida a sus 5 hijas

“Al morir, no tendré tiempo de decir nada. Es por esto que dejo escrito:
Mi vida fue el amor. Mi amor fue la libertad y la paz.
Salud a los que aman!”

“En mis duras faenas, os amo pequeñas mías.
Mi mejor muestra de este amor, es mi propia entrega por vuestro futuro y vuestros amiguitos y amiguitas del mundo. 
Cuanto os amo.!”

“Nací para vivir. Me niego a esta pequeña muerte. Antes que yo, miles murieron y sin embargo, aun viven.

Que importan sus nuevos nombres!”

Al día siguiente, del asesinato de este valeroso líder del departamento del Meta, las unidades policiales que participaron en el asesinato de José Rodrigo fueron trasladadas, y con este hecho se dio vía libre al camino de la impunidad sobre su asesinato.

Posteriormente alias “Rasguño” fue capturado y al poco tiempo la Fiscalía Sexta Delegada ante jueces de circuitos especializados precluyó la investigación en su contra. 


En el año 2012, el Consejo de Estado emitió un fallo, donde, condenó al Ministerio de Defensa por omisión en la protección de José Rodrigo García.


Así mismo el concejo de Estado dijo que “La persecución y asesinato de los miembros de la UP es un hecho suficientemente conocido y documentado (…) existen diversas fuentes escritas que confirman que los atentados, intimidaciones y seguimientos contra sus militantes no constituyen hechos aislados sino que hicieron parte de un plan sistemático de exterminio”.

Así por concepto de “perjuicios morales subjetivos” para cada una de las demandantes Linda Carol, Hada Luz, Jenny Paola y Tania Marinela García Méndez, se ordenó el pago del valor equivalente a cien salarios mínimos legales mensuales vigentes, por concepto de perjuicios materiales, en la modalidad de lucro cesante, las hijas recibirán entre las cuatro un poco más de 673 millones de pesos.

José Rodrigo, militó con el corazón y con la fogosidad que lo caracterizaba denunció cada uno de los crímenes contra los militantes de la Unión Patriótica en la región del Meta. Se empecinó en que se supiera la verdad, en evidenciar la responsabilidad de la Fuerza Pública en el asesinato de la madre de sus cuatro hijas, del gran amor de su vida.

Han pasado muchos años, donde, se ha construido memoria, se han dado los pasos que recorrió José, de recordar sus luchas, de haber nacido para vivir, de negar esa pequeña muerte y de hacer trabajar para que él siga vivo en las diversas miradas y resistencias de las personas que aún lo recuerdan. Aún seguiremos perpetuando sus palabras porque estarán vigentes a pesar del paso del tiempo: “Antes que yo, miles murieron y sin embargo, aun viven”.

José Rodrigo Orozco en la Memoria
José Rodrigo Orozco Sin Olvido

domingo, 4 de noviembre de 2018

Parménides Cuenca Cortes


Noviembre 04 de 1988 


Parménides Cuenca Cortes, nació en el año (1934) en Palermo Huila, prestó servicio militar y a su regreso, se vinculó a las luchas agrarias al lado de los campesinos; fue un dirigente social y político, constructor del Partido Comunista, Unión Nacional de Oposición Uno, Frente Democrático, sindicatos, juventudes y organizaciones de mujeres. Ocupo cargos de dirección, fue presidente de la Unión Patriótica en el momento de su surgimiento en el Castillo Meta, a la hora de su muerte era funcionario de la Alcaldía Municipal.

El 4 de Noviembre de (1988) fue víctima de un atentado ejecutado por Paramilitares en conveniencia con policías y militares, donde falleció.

Parménides fue fiel a sus principios y convicciones, amaba su partido, a la gente, siempre estuvo presto a servirle a quien lo necesitaba, compartía lo que tenía con sus amigos y compañeros. Después de (25) años de su asesinato, en octubre de (2013) fue detenido un reconocido paramilitar del Castillo Meta; Ever Salazar Alias lechona quien esta privado de la libertad.

Parménides un hombre que nunca se olvidara, en su memoria su hijo Olivey dedico estas
palabras luego de la perdida de su padre:

Padre mío: allá en la tumba está, yo tengo frío, me falta tu cariño. Tu sonrisa, tus pasos y tu voz, los esbirros la cortaron.

Pero descansa en paz. Tu voz está en mi voz y tu imagen grabada aquí en mi mente. Si el pueblo olvida sus acciones yo no las olvidaré y como ejemplo las llevaré porque morir en vano no puede ser.

Haz muerto por el pueblo y en él tiene que renacer. Padre, con tu recuerdo voy a crecer, para ser como tú, defender el bien. Cortaron tu voz y cortarán la flor, pero no la primavera. Bogotá, 1989.


Parménides Cuenca Cortes en la Memoria.
Parménides Cuenca Cortes Sin Olvido.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Gerardo Liévano García


2 de Noviembre de 1993

El 2 de Noviembre de 1993 en la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander, hacia el mediodía en un restaurante de la ciudad fue retenido, posteriormente desaparecido, torturado y asesinado Gerardo Liévano García, por un comando de 11 integrantes del ejército Nacional a cargo de el teniente César Alonso Maldonado Vidales.

A Gerardo lo retuvieron arbitrariamente, lo golpearon en la cara con la cacha de una arma hasta dejarlo en el piso sin fuerzas, con una herida en el pómulo. Él pedía auxilio, se acercaron dos policías y preguntaron, qué pasaba allí, a lo que Maldonado contestó, que es un operativo del ejército, que no se metan y que se larguen del lugar.

En la investigación, los uniformados declararon que Gerardo opuso resistencia a los maltratos de los que estaba siendo víctima él y dos personas más, razón justificada por el teniente para continuar con los golpes.

Ahí, frente al restaurante ingresan a Gerardo muy golpeado en una camioneta de vidrios oscuros y en otra a las dos personas más. Los llevan a un lugar fuera de la ciudad, allí someten a Gerardo a las torturas más despiadadas que se le puedan aplicar a un ser humano. Cuentan los otros dos retenidos que Maldonado lo torturaba y a la vez le preguntaba por un comandante. Cuentan como se estremecían con los desgarradores gritos de Gerardo pidiendo auxilio, porque para Maldonado, él era un guerrillero.

Cuenta uno de los testigos que en ese momento los meten nuevamente a una camioneta y los trasladan al batallón. Ya casi al final de la tarde del martes 2 de noviembre, son llevados a calabozos separados, donde el testigo asegura haber escuchado a Gerardo quejándose hasta altas horas de la noche, llegando un momento en que no lo escucho más.

Pasados 3 días sale en un periódico de Cúcuta, el titular "Se encuentra un cadáver incinerado cerca de un basurero a las afueras de la ciudad". El viernes 5 de noviembre me avisan que Gerardo estaba desaparecido y que tenía que viajar a buscarlo. 

Fuimos a la ciudad de Cúcuta a buscar a Gerardo, tuvimos que buscarlo por casi una semana, fuimos al batallón, mi cuñado y yo acompañados de alguien de derechos humanos de esa ciudad. El que nos recibió fue el mismo Teniente Maldonado, quien nos dijo que a ese batallón no había ingresado nadie con las características de Gerardo.

Nos llevó a los calabozos a mostrarnos que no tenía a nadie allí. En este lugar donde días atrás había estado Gerardo y los otros dos detenidos y de los que no había registro alguno del paso por ese lugar.

Yo conocí a Gerardo en el sindicato del banco popular, era el tesorero del sindicato y pertenecía a la directiva a nivel nacional del sindicato. En el año 1984 el banco le cancela el contrato de trabajo sin justa causa, de allí en adelante él comienza a hacer accesorias sindicales. Estuvo en SINTAGRO en Uraba en los años de las bombas y de violencia, en Sintraelecol, Villavicencio, Bogotá. en sindicatos bancarios, Seguro Social y la USO. 

Gerardo tenía cuatro hijos, nuestra hija que tenía 16 meses y tres hijos más de los cuales él tenía dos a cargo de los cuales yo ayude a criar. Con la muerte de Gerardo le quitan el derecho a mi hija de conocer a su padre, igualmente a sus otros dos hijos quienes quedan completamente solos. A mi me arrebatan a mi esposo, mi compañero, el padre de mi hija, al ser con quien tenia mi hogar, en pocas palabras acaban con vida también.

Han pasado 23 años y no entiendo, ni entenderé jamás porque una persona representante de la ley puede tener manos criminales y ordenar cegarle la vida a un ser humano de la manera que se la quitaron a Gerardo, sin pensar por un instante las consecuencias que puede traer todas estas cosas tan crueles y despiadadas a una familia. 

Otro episodio inhumano que nos tocó pasar es la desaparición y asesinato del hijo de Gerardo, el cual ayude a criar. Él fue desaparecido en el año 2000 en Villavicencio, lo matan y lo tiran a un río en Puerto Gaitán, Meta. Dicen que fueron los paramilitares, eso le dijeron al tío del muchacho (Hermanos de Gerardo). Un asesinato que está en la completa impunidad porque no tuvimos las fuerzas para seguir una investigación. 

Cuando mi hija por casualidad lee todo lo del asesinato de su padre en internet, fue un instante de preguntas, una de ella fue: ¿en algún momento a esos militares del ejército o a Maldonado se les ocurrió pensar en la familia que estaban acabando con sus manos?

Hago mucho énfasis en los que nos ha tocado vivir en familia, porque hemos tenido que ser muy fuertes y soportar sin entender todo esto que nos ha pasado.

Pasaron años del proceso con muchas cosas negativas, una de ellas, la absolución de 11 militares en un consejo verbal de guerra, o el intento de cierre del proceso, el que revivió gracias al trabajo de una magistrada. 

Son tantas pruebas que por largos años han evidenciado la responsabilidad de agentes del Estatales y que sólo hasta el año 2014 por sentencia del Consejo de Estado responsabilizó a la nación por los hechos cometidos contra Gerardo.

El dolor traumático que me causo que me hayan entregado las cenizas de Gerardo, nunca se van a borrar de mi mente, no es justo que uno tenga que viajar a buscar a su ser querido porque está desaparecido y le entreguen a su familiar en cenizas. Esto es un dolor muy grande que no se borra del alma ni del corazón.

Gerardo, un defensor aguerrido por los derechos humanos, las injusticias, un luchador incansable por sus ideales, un papá y esposo intachable, un hijo, un hermano, un tío, un amigo ejemplar, incomparable, admirable, e incondicional. Un ser maravilloso que ha dejado huella y nunca se borrara, su recuerdo y su amor estará por siempre en nuestros corazones.

Ese dos de noviembre fue una fecha que marcó para siempre nuestras vidas y que no podemos dejar pasar desapercibida hasta que Dios nos permita.

Escribo y escribiré esto porque me ayuda un poco, aunque nunca sea fácil y porque quisiera que esto nunca le pase a otro ser humano, ojala esto nunca más se vuelva a repetir, tengo mucha confianza en Dios y en las personas que tienen la ley en sus manos.

Nosotros a pesar de todo esto que hemos tenido que pasar desde el fondo de nuestros corazones decimos que queremos la paz para nuestro país, queremos un país diferente para nuestros nietos y jóvenes. 

Escrito por su esposa Luz Marina 

De forma mas reciente, hasta el año 2008 Maldondo fue capturado y sentenciado a 25 años de prisión por el Tribunal Superior de Cúcuta, luego de que se había fugado en 2004 del batallón de Policía Militar No. 13, también se condeno al coronel William Roberto del Valle, el suboficial Edilson Olivero Goyes, los soldados Efraín Niño Plazas, Jairo Granja Hurtado, José Misael Valero. Estas condenas representan un paso para mantener la esperanza por una justicia en contra de la impunidad, pero aún falta un largo camino por una reparación y una verdad integral. 

Gerardo Liévano García en la memoria 
Gerardo Liévano García Sin Olvido