jueves, 24 de abril de 2014

Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas



El 24 de Abril de 1991, el Periodista Julio Daniel Chaparro Hurtado y el fotógrafo Jorge Enrique Torres Navas fueron asesinados en Segovia, Antioquia, mientras ejecutaban una labor periodística sobre la historia de la violencia de esta zona.

Segovia, municipio del nordeste antioqueño, no solo fue epicentro de una amplia agitación social por parte de diversos movimientos de izquierda (campesinos, obrero-patronales e incluso estudiantiles) que en la década de los 80 se manifestaban con rigor y alcanzaban significativa representación política en el pueblo minero. El 11 de noviembre de 1988, Segovia fue epicentro de una atroz masacre perpetrada por grupos paramilitares de la familia Castaño.

Su viaje tenía el objetivo de informar como el paso de violencia en estas comunidades, luego de su paso por varios pueblos y corregimientos del país, en donde se toparon con diferentes grupos armados como narcotraficantes, paramilitares, militares y guerrilleros se dieron cuenta que esta era guerra sin salida, pero que aun así las diferentes comunidades continuaban su vida resistiendo.

Jorge Enrique recibió varios reconocimientos y premios, entre ellos el premio Planeta, por lo que fue un reconocido fotógrafo.

Julio Daniel nació en Sogamoso, en su juventud hizo parte de la Juventud Comunista, JUCO, estudió Lingüística y Literatura en la Universidad de la Sabana, fue reconocido por sus poesías y sus crónicas periodísticas, por lo que trabajo en el Espectador desde 1990.

Hace 23 años, el 14 de Abril de 1991 fueron asesinados Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas, sus cuerpos fueron dejados a la deriva, hasta las 10:30 de la noche llegó un policía practó el levantamiento de los cadáveres. Una jueza de instrucción criminal asumió el caso 24 horas más tarde.

Sin una investigación formal el rumor de que los autores habían sido miembros de las Farc- EP, quienes supuestamente los habían confundido con agentes de inteligencia militar.

A esta supuesta pista contribuyeron rápidamente dos hechos. Las declaraciones del comandante de la Policía de Segovia, quien entonces manifestó que en el último año no se había sentido acción de grupo paramilitar alguno y éstos delinquían muy lejos; y el falso informe que habrían suministrado milicianos del Eln a las Farc, en el sentido de que habían visto a los periodistas en la XIV Brigada del Ejército en Puerto Berrío. El IV frente de las Farc expidió un comunicado para negar su autoría en los crímenes, que poco o nada fue tenido en cuenta.

A raíz del doble asesinato, el entonces presidente César Gaviria hizo pública una declaración comprometiéndose a una “investigación completa y pronta para detener, juzgar y condenar a los culpables de esta agresión contra la libertad de prensa”. Pero el asesinato de Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas continua en la impunidad.

Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas en la Memoria.
Julio Daniel Chaparro Hurtado y Jorge Enrique Torres Navas Sin Olvido.

miércoles, 23 de abril de 2014

Guillermo Rivera Fúquene

Abril 22 de 2008 - Abril 22 de 2014

Hace 6 años, el 22 de Abril de 2008 el líder sindical y político Guillermo Rivera Fúquene fue desaparecido en la Carrera 25 sur No. 51 – 80, en el sector del Tunal en la ciudad de Bogotá mientras trotaba luego de dejar a su hija menor en la ruta del colegio.

Guillermo Rivera era esposo de Sonia Betancur, y padre de dos niñas; fue economista de la Universidad Autónoma, y además curso una maestría en la Universidad Javeriana, hizo parte del sindicato de la Contralaría de Bogotá, mientras era militante del Partido Comunista Colombiano y del Polo Democrático Alternativo.

El 22 de Abril, no solo se perdió a un líder y asesor político, se perdió un excelente esposo, padre y amigo, que en horas de la mañana llevo a su hija menor a esperar la ruta del colegio, y luego de esto troto en el barrio en el que vivía en donde creía estaba a salvo, no sabía que agentes policiales lo obligarían a subirse en una patrulla, que lo llevo camino a su ejecución.

Testigos que se encontraban a las afueras del Conjunto Multifamiliar Norte de Santander, ubicado en Bogotá y una cámara de seguridad, proporcionaron las pruebas suficientes para que ese mismo día la Comisión Búsqueda de Personas Desaparecidas (CBPD) iniciara la búsqueda urgente de Guillermo Rivera Fúquene ante el Físcal 98 de Unidad Nacional de Derechos Humanos, aun así la búsqueda fue inútil.

El 24 de Abril fueron encontrados los restos de Guillermo Rivera en un botadero de basura en la vía al Río Combeiba en al caserío de Totumo que evidenciaron los maltratos y las diferentes torturas que recibió su humanidad como golpes en el rostro y contusiones en diferentes partes del cuerpo, y signos de muerte por estrangulamiento.

Dos días después, el 26 de Abril fue entregado como NN al cementerio San Bonifacio de Ibagué.

84 días después de su desaparición, el 15 de Julio la Fiscalía dactilar, y así pudieron comprobar que se trataba del cadáver de Guillermo Rivera, finalmente sus restos fueron sepultados en Bogotá el 17 de Julio de 2008.

Cada año su familia, amigos, vecinos y defensores de Derechos Humanos recuerdan a Guillermo Rivera Fúquene, pegando su fotografía en el lugar que fue visto con vida por última vez.

Este año se cumplen seis años de la desaparición y asesinato de Guillermo Rivera, y este crimen sigue en la impunidad.

Guillermo Rivera Fúquene en la Memoria.
Guillermo Rivera Fúquene Sin Olvido.

lunes, 21 de abril de 2014

Encuentro Internacional de víctimas de crímenes de Estado Colombia


Desde el 24 y hasta el próximo 26 de abril se realizará en la ciudad de Bogotá el encuentro internacional de víctimas promovido por MOVICE, el objetivo del encuentro es promover las experiencias de organizaciones de otro países que han sufrido crímenes de estado, dictaduras militares y regímenes en sus países, entre otros, por otra parte, convocar a la sociedad a reconstruir el papel del Estado en la violencia del país.

Encuentro Internacional de víctimas de crímenes de Estado Colombia: La paz son cambios24, 25 y 26 de abril de 2014, Bogotá (Colombia)



Objetivos

Promover el encuentro de experiencias organizativas de víctimas de crímenes de sistema o de Estado en países que han sufrido guerras internas, dictaduras militares o regímenes autoritarios de cualquier tipo.

Convocar a la sociedad a reconstruir el papel del Estado colombiano en la violencia política desde la voz de las víctimas.

Generar aprendizaje a partir de experiencias de procesos de construcción de paz.

Proponer un gran acuerdo por la verdad, la justicia y contra la impunidad.

Promover reformas que garanticen reparación integral a todas las víctimas, sin discriminación.

Ejes temáticos

Violencia política, paramilitarismo y criminalidad estatal.

Desaparición forzada.

Tortura.

Genocidio.

Ejecuciones extrajudiciales.

Desplazamiento forzado.

Espionaje y operaciones de inteligencia contra civiles.

Criminalización y prisioneros de conciencia.

Violencia de género.

2. Injerencia extranjera y militarismo.

Doctrinas de seguridad.

Intervención y ayuda militar extranjera.

3. Extractivismo y depredación de recursos naturales.

3.1. Acumulación por despojo.

3.2. Costos ambientales y costos sociales.

3.3. Responsabilidad del sector privado y transnacionales.

4. Procesos de paz y tratamiento de crímenes estatales y crímenes de sistema.

Justicia y garantías de no repetición en los procesos de paz.

Tribunales internacionales de guerra.

Participación de las víctimas, políticas de memoria y comisiones de la verdad.

Reparación integral de las víctimas.

El rol de los medios de comunicación.

Justificación

En diciembre de 1928, 25.000 obreros de la zona bananera que vivían como esclavos y trabajaban para la multinacional norteamericana United Fruit Company, habían empezado una huelga general y habían propuesto un pliego de peticiones. El 6 de diciembre se había convocado una concentración en la plaza principal de Ciénaga (Magdalena) y aún no sabemos por qué el presidente Abadía Méndez dio la orden al general Cortés Vargas y a sus soldados para que dispararan contra la manifestación indefensa.

El gobierno de Abadía Méndez trató de minimizar el hecho, manifestando que sólo habían unos cuantos muertos. Jorge Eliécer Gaitán tuvo que encabezar una comisión para investigar en terreno, la verdad sobre la Masacre de las Bananeras y denunció los hechos de barbarie a cargo del Ejército y del gobierno conservador. Desde entonces, no ha parado la campaña estatal para negar su responsabilidad en la guerra y la violencia política.

Entre 1949 y 1958, período que comprende la violencia bipartidista y del genocidio contra el movimiento gaitanista, se cuentan por lo menos 179.820 muertes violentas por causas políticas. Entre 1958 y 2012, el informe general del Centro de Memoria Histórica (CMH) contabilizó más de 220.000 muertes violentas por causa del conflicto armado en el país1. Con el Estatuto de Seguridad de 1978 se detuvieron 16.000 personas por motivos políticos. Entre 1988 y septiembre de 1990 fueron perpetradas 313 masacres, de las cuales 287 fueron cometidas por las Fuerzas Militares y sus grupos paramilitares. No menos de 5.000 militantes y simpatizantes de la Unión Patriótica fueron asesinados entre 1986 y 1992, constituyendo el más reciente genocidio político del hemisferio occidental.

Durante el gobierno de César Gaviria, mientras se proclamaba la Constitución Política de 1991, se cometieron 9.382 crímenes de Estado. Para el gobierno de Ernesto Samper se tienen 4.916 registros de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Entre 1998 y 2002, periodo que comprende el gobierno de Andrés Pastrana, los grupos paramilitares produjeron 1.089 masacres, asesinando a 6.569 personas. Durante los dos primeros años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez se registraron más de 5.000 detenciones arbitrarias, practicadas de manera masiva. Entre 2002 y 2005, sólo en los primeros 3 años del gobierno Uribe, más de 800 sindicalistas fueron asesinados, presuntamente por grupos paramilitares. Luego se conoció que el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) habría participado, en connivencia con grupos paramilitares, en el asesinato de sindicalistas y activistas sociales.

Las cifras más conservadoras de personas desaparecidas en el país superan las escabrosas experiencias de las dictaduras militares en el Cono Sur, solamente que en Colombia todo esto ocurre sin que se interrumpa la democracia formal.

Poderosos intereses han intentado despoblar el campo y despojar a los campesinos de las mejores tierras a sangre y fuego. La política de ’tierra arrasada’ con la que se promovieron grupos paramilitares favoreció la concentración de la tierra y desplazó a millones de personas a los cinturones de pobreza de las principales ciudades.

De la misma forma, las doctrinas de seguridad y las políticas intervencionistas que han instituido el militarismo en la región, han estado acompañadas por un cerco legal contra las organizaciones sociales, afectando los derechos a la protesta y a la oposición política.

En agosto de 2012, el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) suscribieron un “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz duradera y estable para Colombia”. Hoy, cuando se encuentran discutiendo el punto tres de la agenda de negociación y han divulgado la subscripción de acuerdos parciales en materia de desarrollo rural y participación política, se avizora el punto sobre la reparación a las víctimas. Precisamente, es en este punto en donde el encuentro cobra importancia, pues intenta mostrar una perspectiva más amplia e integral acerca de la violencia política y de la guerra en el país, así como de la responsabilidad del Estado y las élites políticas en el conflicto armado y fuera de él.

Existe la necesidad de tener un plan de transición que logre que se hagan efectivas transformaciones en materia social y económica, y que éstas susciten una ampliación significativa de la democracia en el país.

1
La Fuerza Pública y los paramilitares colombianos acumulan 428 actos de sevicia en este periodo.

domingo, 20 de abril de 2014

Masacre Jóvenes Punta del Este

Abril 19 de 2005 - Abril 19 de 2014



Un 19 de abril, hace nueve años, en la ciudad de Buenaventura, asesinaron a once jóvenes, sus cuerpos fueron encontrados dos días después con signos de tortura, al lado de ellos colocaron un joven más, asesinado el día anterior.


Ese día los jóvenes fueron sacados uno por uno del barrio Punta del Este en una motocicleta y reunidos frente a una casa ubicada en el barrio Santa Cruz, de Buenaventura. En ese lugar los estaban esperando varios hombres, quienes los invitaron abordar un colectivo de servicio público que los llevaría al sitio donde supuestamente se realizaría el partido de fútbol bajo el engaño de jugar un partido de fútbol donde el equipo ganador se llevaría 200.000 pesos.

Cuando se encontraban a las afueras de la ciudad el vehículo fue desviado de la ruta y abordado por cuatro hombres más, los armados se identificaron como paramilitares. Las unidades de estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, desviaron el vehículo hasta el estero de San Antonio-bodegas de Cilano, sitio que se conoce en Buenaventura como el cementerio clandestino creado por las estructuras paramilitares. 

Al llegar al sitio, obligaron bajar del vehículo a los once jóvenes, con los cordones de sus propios zapatos, les ataron las manos a la espalda y de forma abrupta los obligaron a tirarse al piso y posteriormente asesinados con disparos a quemaropa en la cabeza. 


Los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron arrojados al mar, sin piedad alguna, sin sepultura digna, sin decir las últimas palabras, sin despedirse del mundo externo, sin cumplir los sueños, sin construir una vida digna y sin el derecho a seguir viviendo. 


Dos días después, los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron encontrados junto a un cadáver más, otro joven asesinado por las mismas estructuras, parece ser que su asesinato fue el 18 de abril y a la fecha no ha sido identificado. 

La investigación que fue iniciada con el radicado No.2164 por parte de la fiscalía 38 de la unidad nacional de derechos humanos de la fiscalía con sede en Cali. El investigador dijo tener los méritos suficientes para decidir la ruptura de la unidad procesal y pasar a juicio, en la premura de mostrar resultados, a nueve paramilitares varios de los cuales habían participado en procesos públicos de desmovilización con el gobierno. 


En el radicado No. 2006-00117, el Juzgado Segundo Penal de Circuito Especializado de Buga, adelantó la etapa de juicio y declaró sentencia condenatoria contra cuatro de los paramilitares, sin embargo dejó muy claro que para él no hay méritos en la investigación adelantada por la fiscalía que comprueben la pertenencia de los condenados a estructuras paramilitares, por lo que su actuación obedeció a juicios de delincuencia común. 

Los condenados a cuarenta años de prisión fueron: JOSE RAMON RENTERIA VALENCIA, GUIDO FRANCOIS MATAMBA MANYOMA, CARLOS JAVIER CAICEDO GRANADOS Y DAGOBERTO CAICEDO BENITEZ, por delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones. 


Del mismo modo, el juez remitió a los restantes cinco paramilitares, uno de los cuales se reconoció como desmovilizado del “Bloque Calima” y conocido como ¨ el chespi¨, su verdadero nombre es JEFFERSON BONILLA GÓMEZ. También fueron absueltos los paramilitares EVERT GONZALEZ VALENCIA, MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, GOBERT CARABALI GOMEZ Y HAROLD WILSON CASTILLO FIGUEROA. Esta decisión fue tomada por el juez cuando afirmó que no se encontraron méritos que demostraran su pertenencia a un grupo paramilitar ni participación en la masacre. 

La Sentencia fue solicitada por la defensa de los victimarios y fue remitida al Tribunal Superior del Distrito de Buga- Valle, quien confirmó la sentencia de octubre de 2008. Tres de los cuatro condenados interpusieron recurso extraordinario de casación contra la decisión del Tribunal, el cual fue concedido el 02 de marzo del 2009.


Hace 8 años los familiares estaban en espera de la decisión del Tribunal Superior de Cali para que se ratificara la decisión de condena. Y pasaran los años y los familiares seguirán sin respuestas sobre el por qué fueron masacrados sus hijos, quienes dieron la orden, quiénes se han beneficiado con este crimen. 


La justicia solo se ha dirigido algunos autores del crimen, los desconocen como parte de las estructuras paramilitares e hicieron ver este crimen como un ajuste de cuentas. No se ha indagado por la responsabilidad en acción y omisión de la policía del municipio de Buenaventura, además las estructuras que mantienen militarizada la vida de los pobladores del barrio Punta del Este y demás barrios de bajamar en este puerto del pacífico. 

La Fiscalía dentro de la investigación, tan solo ubicó la “responsabilidad”, con frágil material evidenciable, en nueve paramilitares pertenecientes al denominado “Bloque Calima”, pero nunca los vinculó a quienes se han reconocido públicamente como sus comandantes, como el caso de Diego Murillo conocido como “DON BERNA” y de Éver Veloza o Hernán Hernández conocido como “H.H.”. 

Los paramilitares y sus beneficiarios desarrollaron la mejor estrategia de terror. Engañar a jóvenes para jugar un partido de fútbol, y luego en un escenario de alegría asesinarlos. Así fue el inicio del terror que hoy se expresa en las Casas de Pique.

Esa masacre de jóvenes afrocolombianos sigue en la impunidad pero la memoria colectiva no la olvida, sigue clamando justicia, identificación de victimarios o mejor de sus beneficiarios que hoy hablan del desarrollo excluyente, en barrios que se han convertido en parte de un Puerto Dulce, de bodegas modernas. 

En la memoria aún negada de los afros de Buenaventura: Javier Borja, Concepción Rentería Valencia, Carlos Arbey Valencia, Pedro Paulo Valencia Aramburo, Rubén Darío Valencia Aramburo, Pedro Luis Aramburo Cangá, Alberto Valencia, Mario Valencia, Víctor Alfonso Angulo, Leonardo Salcedo García, Iber Valencia, Jhon Jairo Rodallega.




Jóvenes Punta del Este en la Memoria.
Jóvenes Punta del Este Sin Olvido.

lunes, 14 de abril de 2014

Masacre Pueblo Naya y Juana Bautista Angulo

Abril 2001 - Abril 2014

Paramilitares con la complicidad de los Batallones “Pichincha”, comandado por el Coronel Tony Alberto Vargas y el Capitán Andrés Zambrano, y del Batallón Palacé de Buga, adscritos a la Brigada Tercera del Ejército Nacional con sede en Cali incursionaron en el Naya en Abril de 2001.

El  09 de Abril de ese año paramilitares y militares invadieron el poblado Concepción, y utilizando a niños como escudos zaquearon viviendas y arrojaron las pertenencias de los pobladores al Río Naya. Al llegar la noche los Afronayeros son obligados a dejar atrás sus seres queridos, los desaparecidos, los asesinados y torturados, mientras que ellos avanzan a lo alto del Naya. Con el paso de los días los Afronayeros se alejaban más de sus casas, perdían hijos, padres, familiares, amigos y conocidos.

Dos días después, después de asesinar y torturar a 16 personas en su camino, el 11 de Abril al llegar al poblado el Placer, torturaron a pobladores indígenas. El Viernes 13 a las 5:30 de la tarde llegaron 3 paramilitares armados anunciaron la llegada de más de un centenar de paramilitares que se encontraban en el sitio conocido como “El Saltillo” y desde ese momento se generó el desplazamiento forzado en el bajo Naya. 

Al día siguiente, durante el desplazamiento forzado de los últimos Afronayeros fueron testigos de cómo los paramilitares se dedicaron al festejo, se embriagaron, hurtaron y dañaron lo que encontraron a su paso, mientras otro grupo de paramilitares se dirigió al caserío el Cascajito en donde se encontraba Juana Bautista Angulo, quien sufría problemas mentales por lo que se encontraba sola, sin valorar el peligro al que se enfrentaría.

Juana Bautista vivía junto con sus hermanas, le gustaba participar de las actividades agrícolas de la familia, la pesca, el tejido de paja utilizado como trampa de camarones y transportarse en su potrillo, embarcación de madera.

La Afrodescendiente de 45 años de edad fue torturada, abusada física y psicológicamente y posteriormente asesinada por los paramilitares. Su cuerpo sin vida permaneció dos días a la intemperie, los paramilitares permanecieron en el caserío durante este tiempo e impidieron a los pobladores que se acercaran. 

El 16 de Abril, cuando por fin los paramilitares de éste caserío 8 pobladores que habían sido desplazados decidieron regresar a Cascajito en donde encontraron el cuerpo sin vida de Juana Bauitista, al otro día fue sepultada en el cementerio comunitario, ubicado en el sector de Guadualito. 

Pero a los 9 años de conmemoración de la masacre, y durante el Viernes Santo el cuerpo de Juana Bautista fue exhumado para poder determinar el modo en que había sido asesinada y buscar evidencias de quienes estuvieron detrás del desplazamiento. 

1 año después, el 16 de Abril de 2011, el cuerpo de Juana Bautista fue regresado a su comunidad y a su familia, en donde luego de ceremonias como caminar a la orilla del río Naya fue sepultada definitivamente en el cementerio de La Concepción, en el territorio Nayero,  en presencia de sus hermanas, de su comunidad, tal como el pueblo afro despide a sus seres queridos. La espera de 10 años para realizar este ritual propio de duelo y sepultura deja daños irreparables en la familia y la comunidad.
Juana Bautista Angulo Hinestroza volvió a su tierra, camina con su pueblo, es presencia espiritual, al lado de los ancestros, es presencia viva dentro de la comunidad, acompaña a su pueblo afronayero en la reafirmación de su espíritu de lucha por la vida, por el territorio y contra la impunidad. 


La comunidad del Naya sigue esperando avances en materia de justicia y reparación.

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo EN LA MEMORIA 
Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo SIN OLVIDO

jueves, 10 de abril de 2014

Eudaldo León Díaz



Hace 11 años fue asesinado el ex Alcalde del Roble-  Sucre de  Eudaldo León Díaz más conocido como “Tito” Díaz, quien había denunciado frente al ex presidente Alvaro Uribe Vélez que lo iban a asesinar en el Consejo de Seguridad en Noviembre de 2002.

“Tito” Díaz a pesar de que no duro mucho en su cargo de Alcalde;  pues fue posesionado frente a la multitud en Enero de 2002 realizo fuertes denuncias por irregularidades que se venían presentando en el departamento por parte de funcionarios como Salvador Arana, Álvaro García Romero, Eric Morris Toboada, a quienes responsabilizó de corrupción, malos manejos públicos y conformación de grupos paramilitares. Y por esto pocos días después las amenazas en contra de su vida se hicieron presentes, además fue suspendido de su cargo el 18 de Noviembre de 2002, “por supuestos malos manejos de recursos públicos”. La suspensión la realizó el Procurador Provincial de Sucre, Jaime Gil Ortega.

Al cabo de cinco meses, en Marzo de 2003, luego de la denuncia pública que hizo acerca que lo iban a matar, sus escoltas fueron retirados, dejándolo al cuidado de un solo escolta particular sin armas, que el mismo tuvo que pagar.

Un mes después el 05 de Abril de 2003, al medio día “Tito” Díaz fue retenido por paramilitares a cargo de Rodrigo Antonio Mercado, conocido como “Cadena” llevándolo al sitio conocido como “El Mirador” ubicado sobre la vía que comunica los municipios de Sincelejo y Tolú.

 Luego de una reunieron con varios políticos, y funcionarios públicos a la que “Tito” Díaz decidió ir porque el Coronel Norman León Arango iba a estar presente como le comunicó vía telefónica, en donde supuestamente iban a ayudarle a agilizar su restitución como Alcalde del municipio El Roble.

El 10 de Abril de 2003 el cuerpo de “Tito” Díaz fue encontrado en la vía conocida como “La Boca del Zorro”, que comunica Sincelejo a Sampués, a un Kilómetro de la finca de Said Isaac, (cuñado de Salvador Arana Sus); El cuerpo presentaba nueve impactos de bala, cuatro de ellos en la cabeza, además, señales de tortura, hematomas de golpes recibidos en varias partes del cuerpo, lesiones en los pulpejos de los dedos y manchas de tinta en los mismos.

En 2005 fue archivado el proceso por el cual “Tito” Díaz había sido destituido, y se comprobó con recibos y demás soportes que los recursos utilizados bajo su cargo fueron netamente utilizados en beneficio de la comunidad, en obras de inversión social.

En el momento de hacer el levantamiento del cadáver de “Tito” Díaz, se encontró una carta dentro de sus zapatos, fechada el 08 de abril 2003 (tiempo en el cual se encontraba en cautiverio), dando pistas claras sobre las personas que lo asesinaron. En 2004 la Fiscalía luego de hacer el estudio pertinente comprobó que la letra es completamente autentica, había sido escrita por Tito. 

En el 2009 la sala penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a 40 años de prisión al ex Gobernador de Sucre Salvador Arana Sus, por la muerte de Eudaldo, “Tito” Díaz y por sus vínculos con grupos paramilitares.

Después de la captura de los autores materiales e intelectuales del crimen de “Tito” Díaz, se inició un proceso jurídico durante el cual se asesinaron a 12 personas, además se amenazaron fiscales, abogados y testigos a favor de “Tito” Díaz. 

Eudaldo Léon Díaz Salgado en la memoria
Eudaldo Léon Díaz Salgado Sin Olvido 

miércoles, 9 de abril de 2014

Jorge Eliecer Gaitán

Abril 9 1948 - Abril 9 2015

Han pasado  67 años desde el asesinado del Líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, junto con al él moría la esperanza de una nueva Colombia, la esperanza de una democracia justa, y las ilusiones de cientos y miles de personas que la confiaban a él, por ser un líder apasionado, que estaba con el pueblo: “Yo no siento que estoy a la cabeza de las masas, yo siento que las masas me empujan”. Los conocidos gritos del líder liberal, A la carga!, Contra la oligarquía!, Por la restauración moral de la República! Fueron capaces de convocar manifestaciones jamás vistas de nuevo en el País.

Jorge Eliecer Gaitán nació en 1902, hijo de Eliécer Gaitán, y de Manuela Ayala, quien era maestra de Escuela.

Luego que su familia hiciera grandes esfuerzos económicos para que se graduara del colegio, en 1920 ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional, 4 años más tarde obtuvo el título de abogado con su conocida tesis “Las ideas socialistas en Colombia”.  Ocho  años después, en 1928 fue elegido como representante a la Cámara, en junio de ese año encabezó las manifestaciones contra la corrupción.

En 1931, fue elegido como presidente de la Cámara de Representantes de la Dirección Nacional Liberal, y segundo designado a la Presidencia. El año siguiente fue rector de la Universidad Libre. Cinco años después, en 1936 contrajo matrimonio con Amparo Jaramillo, con quien tuvo su única hija Gloria Gaitán.

En 1939 fue elegido como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, y el año siguiente ministro de Educación, durante la presidencia de Eduardo Santos.

El 9 de Abril de 1948 a la 1:15 pm Jorge Eliécer Gaitán en la Avenida Jiménez con Carrera 7ma en la ciudad de Bogotá, a la salida de su oficina, fue asesinado por un sicario que propició 3 disparos en contra de su humanidad, una de ellas en la cabeza, dos en el tórax, disparos a los que resistió su cuerpo por pocos minutos llego con vida al al Hospital Central en donde murió.

El día anterior, a su hija Gloria Gaitán en el colegio Mary Mount de Bogotá una compañera de estudio le gritó: "Ojalá maten a su padre".

Según testimonios, ese 9 de abril, dos hombres que habían estado merodeando desde el medio día el lugar, se ubicaron de la siguiente manera, uno cerca de la puerta y el otro a pocos metros de distancia de éste. Al ver salir al Líder Liberal  del edificio, uno de los hombres le hizo una señal al que apretaría el gatillo, quien posteriormente fue identificado como Juan Roa Sierra, actor material del magnicidio.

Luego del asesinato del líder liberal se inició una revuelta popular en Bogotá y en diversas ciudades con la pretensión de derrocar el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez a quién se responsabilizó del Crimen.

Gaitán expresó la necesidad de constituir una democracia directa a cambio de una democracia representativa, evidenció el abismo de la clase dirigente con el pueblo, el uso del engaño para disgregar las posibilidades de acceso al poder de los intereses contrarios a las oligarquías.

Son 67 años de impunidad, que se han enfrentado no sólo al aparato judicial, si no al genocidio del movimiento gaitanista, al olvido propiciado por la historia oficial.

Jorge Eliecer Gaitán en la Memoria.
Jorge Eliecer Gaitán Sin Olvido.