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jueves, 14 de mayo de 2020

Benedicta Joya Aponte

Foto: Vanguardia Liberal
Mayo 14 de 2013


El 14 de Mayo de 2013, en la vereda Montonera, ubicada a 15 kilómetros del casco urbano del municipio de Carcasí, en la Provincia de García Rovira, Departamento de Santander, fue asesinada Benedicta Joya Aponte hermana del religioso, defensor de Derechos Humanos y del medio ambiente, Pedro Elías Joya Aponte.

Esa noche, entre las 10:00 y 10:30 p.m paramilitares de los rastrojos llegaron hasta la humilde vivienda del padre Joya, casa en donde se estaba construyendo el Centro Formativo de Educación Popular para Líderes Regionales de la Provincia, allí se encontraba Benedicta Joya Aponte de 75 años quien horas atrás había despedido a su hermano el Padre Pedro Elías Joya Aponte, quien se dirigía hacia Málaga con destino a Bogotá para participar del Foro Ecuménico por la Paz.

Los paramilitares ingresaron violentamente a la casa, y al no encontrar al padre Pedro Elías, procedieron a desnudar a Benedicta, quien era su única compañía, probablemente la señora, fue abusada sexualmente y posteriormente asesinada con un arma corto punzante. Su cuerpo fue roseado con alcohol para luego prenderle fuego.

No siendo suficiente los paramilitares antes de marcharse, escribieron en una pared de la casa con la sangre de Bernarda: “Fuera guerrillo”.

Minutos después habitantes de alrededor avisaron de este asesinato a las autoridades, el levantamiento y las indagaciones hechas por la DIJIN duraron 9 horas, el cuerpo de Benedicta fue llevado a medicina legal, en donde procedieron a hacer la autopsia.

Ese mismo día el comandante de la Policía de Santander, el Coronel Édgar Nieto envió al sitio una comisión especial de investigación, 6 días después, el Coronel afirmó que el asesino había sido un primo de las víctimas, y se trataba de Jorge Luis Joya Sánchez, quien fue judicializado por homicidio agravado, el 26 de noviembre de 2013 fue condenado a 33 años de prisión, sin embargo se espera a que el condenado revele a nombre de quien actuó.

Estas fueron las palabras del abogado Carrillo el día de la condena de Jorge Luis Joya: “Queremos dejar constancia que hacemos un llamamiento a la conciencia del hoy condenado, para que posteriormente pueda colaborar, ayudándonos a identificar a nombre de quien actuó, nosotros consideramos que esta persona que hoy fue condenada cometió un acto de terror y de salvajismo, y nosotros consideramos que perfectamente él está obedeciendo al llamado y las orientaciones de fuerzas oscuras que quisieron intimidar a toda una región con una práctica terrorista y con el fin de acallar la actividad en defensa de la vida, la naturaleza y de los derechos humanos de la comunidad, que viene desempeñando durante toda su vida el padre Pedro Elías Joya"

Frente a la condena el representante legal del padre Pedro Elías expresó "Aceptamos la decisión del señor Juez, pero dejamos constancia que sucedieron otros hechos que no fueron investigados a profundidad, por falta de evidencia física, me refiero a la confesión del condenado, en el sentido que la víctima había sido objeto de violación, previamente puesta en estado de indefensión, pero desafortunadamente, por destrucción de los tejidos de la víctima por quemaduras de tercer grado del abdomen hacia abajo, creo que ha sido prácticamente imposible que el Instituto de Medicina Legal haya podido obtener evidencias de violencia carnal"

El padre Pedro Elías ha sido amenazado en repetidas ocasiones por ser un luchador incansable por los derechos humanos de sus comunidades, por la paz y por la defensa del medio ambiente, la alimentación sana y la lucha contra los transgénicos.

En el mes de Diciembre de 2012 participó como integrante de la delegación de la Coalición de Movimientos y Organizaciones de Colombia COMOSOC en el marco del Foro Agrario en Bogotá convocado por PNUD, la Universidad Nacional y la mesa de diálogos en la Habana.

Tan pronto como supo de la noticia fue entrevistado por diferentes medios locales y regionales y ha manifestado con valentía que seguirá adelante en su empeño por la paz y la defensa de los derechos humanos y convoca a la conformación del Comité de Derechos Humanos de Centro Oriente colombiano en la ciudad de Málaga.

Hoy recordamos este crimen atroz contra esta mujer sola e indefensa y replicamos la solicitud de diversas organizaciones sociales y populares para que se desmantelen totalmente los grupos paramilitares con todos sus vínculos privados y estatales y que se apoyen decididamente los procesos de diálogo que puedan llevar a la incorporación de los grupos guerrilleros a la vida política legal con el fin de que podamos tener algún día una paz verdadera y sostenible, sustentada en la justicia social y en una verdadera ética.


Compartimos comunicado hecho por el Padre Pedro Elías Joya:

COMUNICADO DEL PRESBITERO PEDRO ELÍAS JOYA A LA OPINIÓN
PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

"La verdad os hará libres": Evangelio del Reino.

Ante la Opinión Pública de Colombia y el mundo, también consternada por la barbarie con que fue sacrificada mi inocente y mártir hermana BENEDICTA JOYA APONTE, de 75 años, me permito manifestar, en nombre de la verdad, que por el testimonio masivo de la comunidad y la pronta investigación de las autoridades y nuestra propia investigación, está identificado y detenido el autor material de este horrendo crimen y atento espero que pronto sean identificados los autores intelectuales.

El autor material es una criatura de la propia familia que había llegado a la comunidad después de una larga ausencia, con todas las características de los monstruos humanos fruto de la degradación ética, social y moral de nuestra sociedad como consecuencia de la guerra fratricida que desangra a Colombia desde hace 60 años y que apenas hoy parece hallar el camino de la paz que es el camino de la verdad. Un joven con difíciles y complicados problemas de formación en su hogar, dominante y conflictivo, de poca disciplina y amor al trabajo, envuelto en andanzas perversas, con experiencia trágica en trabajo con bandas criminales y grupos paramilitares como él mismo lo ha manifestado en sus continuas borracheras y salvado milagrosamente de una pelea en Bogotá en la que fue gravemente apuñalado.

Una criatura con un prontuario terrible y un alma cerrada a la luz que no pudo comprender la grandeza de la bondad con que mi hermana y un servidor le compartíamos el pan, la casa, la confianza, los ideales, el trabajo y los sueños. Un ser humano con la enfermedad de un psicópata, insensible, desalmado y cruel, sediento de sangre y con permanentes impulsos de matar, en fin, un espejo perfecto de la dantesca deshumanización de esta guerra sostenida por la injusticia que ha llenado a Colombia de masacres, de fosas comunes, de amenazados de muerte, de desplazados y de víctimas de toda clase de crímenes de lesa humanidad multiplicados a la sombra de la impunidad y un obrero más de la gigantesca maquinaria de muerte sostenida por poderosos guerreristas que se han lucrado con el sistema de muerte y que hoy combaten con nuevos planes siniestros el proceso de paz y de esperanza que respalda toda la comunidad internacional.

Pido a los Cielos que la sangre inocente y pura de mi hermana y la de más de un millón de victimas desde la muerte del gran profeta de la verdad Jorge Eliécer Gaitán, abone el terreno para que por fin florezca la paz como obra de la justicia.

Benedicta seguirá viva en nuestras luchas y el trabajo de Pedro. La muerte no tendrá la última palabra.

Benedicta Joya en la memoria
Benedicta Joya Sin Olvido


domingo, 3 de mayo de 2020

Ernesto Ríos Arias: un legado para la memoria


3 de mayo de 1995

Ernesto Ríos Arias fue un gestor y dirigente del Movimiento Cívico del Oriente antioqueño, dicho  movimiento nació en la década de 1980 como una respuesta organizada de las comunidades frente a la oleada de atropellos que se venían acometiendo en la región con la imposición de maga-proyectos como las hidroeléctricas, el aeropuerto José María Córdova y la autopista Medellín-Bogotá, a la par que el alza en el precio de los servicios públicos. 

Ernesto nació en el municipio de La Unión (Antioquia), se graduó como abogado penalista de la Universidad de Antioquia y desde muy joven se inició en el activismo político liderando luchas por la educación pública, la cultura y el deporte en su pueblo natal; allí fue concejal durante dos períodos con el Movimiento Cívico por La Unión, y también fue candidato a la Cámara de Representantes de  Antioquia por la Alianza Democrática M-19. En su vida política fue un aguerrido defensor de los DDHH, las organizaciones de base, la protesta social, la democracia participativa y la necesidad de la Asamblea Nacional Constituyente para la construcción de la paz en Colombia. 

A lo largo de su vida pública sufrió varias amenazas, fue perseguido y estigmatizado por su labor política  y  pensamiento crítico en una de las regiones insignes del conservadurismo en el país,  el oriente de Antioquia. A pesar de ello jamás reculó en sus propuestas y activismo, continuó su trabajo político aun cuando el Movimiento Cívico del Oriente antioqueño sufría un exterminio político con el asesinato y la persecución de sus principales dirigentes (se calcula que alrededor de 200 personas fueron asesinados por su relación con el movimiento). El 3 de mayo de 1995 fue asesinado en su oficina en la ciudad de Medellín a manos de sicarios, su muerte se le ha endilgado al Bloque Metro, grupo armado que para entonces venía incursionando en la zona del Altiplano del Oriente antioqueño. 

Hoy recordamos su memoria para resaltar su labor y obra como líder social en el país, para recuperar su legado democrático y destacar el valor cívico que le caracterizó. El Estado colombiano ha reconocido al Movimiento Cívico del Oriente antioqueño como Víctima Colectiva en el marco del conflicto armado, mediante la Resolución 2018-529 de la Unidad Especial para la Atención y Reparación a las Víctimas, sin embargo, se necesita el esclarecimiento de la verdad sobre su exterminio y sus responsables, las garantías de no repetición para los/las sobrevivientes  y el compromiso con su memoria para que estos hechos no se vuelvan a repetir en el país. 

Ernesto Ríos Arias en la memoria
Ernesto Ríos Arias Sin Olvido


viernes, 28 de febrero de 2020

Sandra Catalina Vásquez

28 de febrero de 1993

Sandra Catalina era una niña de nueve años cuando el 28 de febrero de 1993 su vitalidad e inocencia fueron borradas. Este día su madre Janeth Guzmán y su hija Sandra se dirigieron a la Estación Tercera de Policía de Germania ubicada en Bogotá, en la calle 19 con carrera 3a., para buscar a su padre Pedro Vásquez, mientras esperaban en la estación a su familiar, la niña caminaba en el lugar al lado de su madre, minutos después la madre se alertó al no ver a su hija y decidió buscarla.

Inicio una situación caótica para la familia, la madre encontró a su hija en un baño del tercer piso de la estación, Sandra se encontraba casi sin vida, con señales de tortura con una soga al cuello y con señales de violencia sexual. La menor fue traslada al Hospital San Juan de Dios, donde murió. Se culpó al padre inicialmente como principal sospechoso, se tuvo a 120 personas en la investigación hasta que luego de 3 años se determinó que el autor del crimen era el agente de policía Diego Fernando Valencia.

Valencia fue condenado a 45 años de prisión, pero solo de los cuales cumplió 10 años, hasta el momento se desconoce su paradero y el de su familia. Se adjudicó responsabilidad al Estado y después de 20 años, en 2015, la Corte Constitucional ordeno la reparación e indemnización a los familiares, sin embargo, el caso aún está en la impunidad puesto que la condena no se llevó a cabo en su totalidad y no se ha establecido responsabilidad sobre otros agentes o superiores que se encontraron en el lugar.

El duelo de la familia de Sandra ha continuado no solo por la impunidad, se ha convertido en un símbolo contra la  hacia niñas y niños. Según el Instituto de Medicina Legal, en 2017 se registraron 5.283 casos de violencia sexual contra niñas y niños entre los 5 y los 9 años, 9.240 casos entre los 10 y 14 años y 2.539 casos entre los 15 y 17 años.

En 2018, se demolió la estación de policía lo que fue un acto para repudiar el crimen y el significado del lugar, donde Sandra y la vida de la misma fue arrebata, sin embargo, su espíritu y su inocencia continúan con sus seres queridos. 

Sandra Catalina Vásquez en la memora.
Sandra Catalina Vásquez Sin Olvido.

domingo, 23 de febrero de 2020

Demetrio López Cárdenas

23 de febrero del 2013

El sábado 23 de febrero del 2013, fue acallada la voz de Demetrio López Cárdenas, líder afrocolombiano integrante del Consejo Comunitario de La Caucana, jurisdicción del Distrito Portuario de Buenaventura.

Demetrio quien hasta el 2012 se desempeñó como presidente de la Junta Directiva de su comunidad tuvo que abandonar su cargo ante las constantes amenazas de muerte que terminaron poniendo fin a su vida.

Los principios éticos y comunitarios de Demetrio hicieron que se opusiera al proceso irregular de cambio de junta directiva y representación legal de su comunidad. El líder quien se había postulado como representante legal del Consejo Comunitario, declinó su postulación ante las constantes amenazas de muerte. El 26 de agosto de 2012 en el marco de la ilegitima asamblea de elecciones Demetrio anunció su retiro, informó de sus  amenazas a la asamblea y se retiró del lugar. Posteriormente presentó la denuncia formal ante la Fiscalía.

Bajo el argumento de ausencia de condiciones de seguridad y falta de garantías, Demetrio impugnó los resultados de las elecciones. El 3 de enero de 2013 la administración del Distrito de Buenaventura bajo Resolución Nº 001 concedió la impugnación y ordenó que se realizaran nuevas elecciones. El 7 de febrero del 2013, el Ministerio del Interior profirió un fallo de segunda instancia en el que ratificó la nulidad de las elecciones del 26 de agosto de 2012.

Pese a las constantes amenazas y ante la ausencia de respuesta de la Fiscalía en brindar condiciones de protección a Demetrio,  continuó con su acción legitima de liderazgo. La grave omisión de la Fiscalía derivo en el asesinato del líder social, el 23 de febrero de 2013, en el barrio Nueva Frontera, comuna 12 del Distrito de Buenaventura, mientras Demetrio esperaba encontrarse con un posible enlace para brindar opciones de trabajo a las y los jóvenes de su comunidad y Según la información que se desprende de la investigación que adelantó la Fiscalía 40 de Buenaventura, se imputó a Brayan Steven Alomia Hurtado como presunto responsable del asesinato del líder afrocolombiano Demetrio López Caŕdenas.

Brayan Steven Alomia Hurtado se acogió a sentencia anticipada y el 13 de agosto de 2014 el juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Buga lo condenó a 212 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso con fabricación, tráfico, porte de arma de fuego, accesorios, y  municiones.

La denuncia por amenazas que instauró Demetrio en 212 aun siguen en etapa de indagación ante la Fiscal 4 de Buenaventura, cinco años después no existe un avance que permita identificar el génesis de la amenazas que determinaron con el asesinato del Líder. Una vez más la miopía de la justicia, que se transforma en impunidad no permitió relacionar las amenazas de muerte con el asesinato.

Hoy su familia sigue a la espera de verdad y de justicia, sabe que detrás de la muerte de Demetrio están los intereses económicos y corruptos que dinamizan las lógicas del Distrito de Buenaventura.

La comunidad de  Buenaventura conmemora la muerte de uno de sus líderes,  años de memoria y de resistencia,  que quedaran como huella imborrable en la comunidad afrodescendiente.

Su incansable lucha por la comunidad seguirá en la memoria del Distrito Portuario de Buenaventura.

Demetrio López Cárdenas en la memoria
Demetrio López Cárdenas Sin Olvido

domingo, 20 de octubre de 2019

Jorge Luis Ortega García



Octubre de 20 1998 



Jorge Luis Ortega García nació en San Jacinto, departamento de Bolívar, en 1960. Entrego 20 años de su vida trabajando en la Electrificadora de dicho departamento, y fue allí donde se formo como dirigente sindical, pero solo se dio a conocer públicamente en marzo de 1994, cuando es acusado de rebelión por haber hecho presencia, con apoyo de la Electrificadora, al “IV Congreso Latinoamericano por la Solidaridad, la Soberanía y la Autodeterminación y la Vida de Nuestros pueblos” que tuvo lugar en Cuba.

Jorge Luis hacía parte del Comando Nacional del Paro Estatal de los Trabajadores, realizado desde el 6 de octubre de 1998, manteniendo un rol protagónico en su dirección. Desde el inicio del paro estatal, varios sindicalistas habían recibido amenazas de muerte, entre ellos Jorge. Por ello, el día anterior a su asesinato, en una sesión del Comité de Evaluación de Riesgos, Jorge Luis denunció ante delegados del Ministerio del Interior, Ministerio de Trabajo, la Policía Nacional, La Consejería para los Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República y el Departamento Administrativo de Seguridad DAS, entre otros, la situación de violación a los derechos humanos que se presentaba contra el sector sindical y públicamente responsabilizó al Estado colombiano de cualquier atentado contra su vida, ya que, después de cinco meses de haber solicitado medidas de protección recurrentemente, no fue objeto de dotación de escoltas y un vehículo para su movilización, a pesar de los recientes hechos que atentaban contra su vida, como el allanamiento realizado en su residencia el 22 de septiembre de 1998, donde golpearon, amordazaron y amenazaron a su compañera, registrando todo el lugar.


Un martes 20 de octubre de 1998, Jorge Luis Ortega García fue asesinado por un sicario de la estrategia militar encubierta a las 7:15 p.m. cuando ingresaba a su vivienda en la ciudad de Bogotá. Jorge Luis, sindicalista de Sintraelecol (Sindicato de la Electrificadora de Bolívar), Vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores – CUT e integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la CUT.



Durante el transcurso del paro estatal del mes de octubre de 1998, fueron asesinados MARCO PEREZ, sindicalista de Sintraelecol - Sincelejo, Orfa Ligia Mejía, Profesora de Nariño. Sufrieron atentados contra su vida Eugeniano Sánchez, Benito Rueda, VIirgilio Ochoa sindicalistas de Sintracuemponal en Barrancabermeja.

Uno de sus amigos y compañero de luchas, Nelson Berrío, indico que su asesinato fue previsto por amenazas de grupos paramilitares dada su labor como sindicalista y la desprotección por parte del Estado. Hasta el año 2002, el Juzgado Quinto del Circuito Especializado de Bogotá condenó a Rafael Céspedes Álvarez a casi 30 años de prisión, acusado de ser el autor material de los hechos ocurridos aquel 20 de Octubre, aun no se conocen los autores intelectuales de este homicidio. 



La impunidad continua, pero también las exigencias que se siguen planteando ante el Estado colombiano, puesto que, no se ha evidenciado una voluntad política de los diferentes gobiernos de responder conforme a Derecho, además siguen los asesinatos contra lideres y sindicalistas, existen nuevos crímenes de lesa humanidad, que pudieron ser evitados si en Colombia existieran garantías de un real Estado de Derecho. 

Jorge Luis Ortega García en la Memoria.
Jorge Luis Ortega García Sin Olvido.

sábado, 10 de agosto de 2019

Carlos Francisco Toledo


10 de agosto de 1984 

Carlos Francisco Toledo Plata nació el 13 de diciembre de 1932 en Zapatoca, Santander, hijo de Ángel Miguel Toledo y Virginia Plata. Estudió medicina en la Universidad Nacional de Colombia. En 1952 se especializó en traumatología en Buenos Aires, mientras estuvo en Argentina se unió al grupo peronista “Montoneros”. Fue profesor en el Departamento de Ciencias Clínicas de la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Se desempeñó en su carrera política como representante al concejo de Bucaramanga y en diversos municipios en el departamento de Santander. Militante del Movimiento Alianza Nacional Popular, ANAPO.

En 1970, fundó la Clínica Santander y el Centro Médico Popular, tres años más tarde abrió el Centro de Rehabilitación Infantil San Juan Bautista para niños discapacitados y el Centro Médico Popular de Piedecuesta. Además, ayudó a construir 262 viviendas para las personas más pobres en Bucaramanga, entregadas un año después de su asesinato.

Posteriormente, fue cofundador del Movimiento 19 de abril, M-19, y en 1979 fue reconocido como uno de los dirigentes del grupo guerrillero, cuando se realizó la “Operación Ballena Azul”, que consistió en el robo de armas del Cantón Norte. En 1981, el grupo intentó expandirse por el Río Mira, teniendo que enfrentarse con el Ejército, lo que lo obligó a huir hacia Ecuador.

En este país intentó obtener asilo político, pero fue detenido y entregado al Ejército de Colombia junto con Rosemberg Pabón, luego,fue llevado a la cárcel de La Picota y a finales de 1982 salió libre por la Ley de Amnistía del gobierno de Belisario Betancur y se integró a la vida civil.

Más tarde, el 10 de agosto de 1984 en horas de la mañana fue asesinado por 11 disparos que le propinaron dos sicarios motorizados que lo esperaban afuera de su casa, en el barrio Provenza, en Bucaramanga, cuando iba a trabajar al Hospital San Juan de Dios, donde, se estaba desempeñando como jefe de traumatología. Los asesinos eran paramilitares del grupo Muerte a Secuestradores, MAS, vaciaron un revólver calibre 38 contra Toledo en frente de su esposa Ligia de Toledo. El M-19 ante el asesinato y como retaliación quemó la Alcaldía en Yumbo.

El gobierno se manifestó indicando que los acuerdos de paz continuarán y pese a que se sabía quiénes habían sido los autores, las Fuerzas Militares indicaron que habían sido grupos de izquierda. Días más tarde en Bucaramanga se llevó a cabo una manifestación por la muerte de Carlos Toledo, siendo detenidos varios dirigentes sindicalistas, su muerte fue usada por el gobierno para indicar que los grupos guerrilleros y movimientos de izquierda estaban en contra del acuerdo de paz en ese momento.

Su muerte hoy en día es impune, y a pesar de haber fundado un movimiento guerrillero, Toledo nunca disparó un arma, pero afirmaba que era la lucha armada la única vía por la cual hacer frente al régimen, su memoria es evidencia de muchos hombres y mujeres que han tenido esperanza por un país diferente al cambiar las armas para buscar un camino de paz, de no violencia, un camino en medio del cual han sido asesinados.

Carlos Francisco Toledo en la Memoria.
Carlos Francisco Toledo Sin Olvido. 

viernes, 9 de agosto de 2019

Ulpiano Ortiz Fajardo y Jairo Alexis Castro



9 de agosto de 2007

El 9 de agosto de 2007 en horas de la mañana Ulpiano Ortiz Fajardo salió de su casa, en el caso urbano del municipio de Piendamó, departamento de Cauca, para empezar su jornada de trabajo como comerciante de calzado y ropa, se dirigió a la Galería, a “La 13” en la ciudad de Popayán.

Luego de pasar por este lugar se dirigió a la Clínica La Estancia para visitar a su hijo Bryan Ortiz, que se encontraba herido por un accidente de tránsito. Ulpiano fue privado de su libertad junto a Jairo Alexis Castro Concha y posteriormente ejecutados extrajudicialmente por militares adscritos al Batallón de Alta Montaña No. 4. GR Benjamín Herrera Cortes de la Vigésima Novena Brigada, quienes, desarrollaban la Operación “Eclipse” a las 6:30 de la tarde.

Posteriormente, los militares presentaron a Ulpiano y a Jairo como “guerrilleros del ELN dados de baja en combate”. El hecho fue anunciado en diversos medios de comunicación y el 10 de agosto de 2007 hacia las 5:30 de la mañana los familiares de Ulpiano y de Jairo fueron informados de lo ocurrido.

En este mes inicialmente se presentó un informe ejecutivo por la Policía Judicial de la unidad de Timbío a la Fiscalía Seccional de Popayán, posteriormente se solicitó que la Fiscalía 51 Especializada en la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que continuará la investigación, sin embargo, no se hizo imputación de cargos, pese a que se reconoció la participación de Juan Pablo Carmona, Daniel Ramos, Jhon Janner Gutiérrez, José Elvis Palacio, Misael Hernández, Wilson Manrique y el teniente coronel Martín Hernando Nieto, quien ordenó la operación militar.

A pesar de las inconsistencias en el caso y de los múltiples elementos probatorios presentados que señalaban la ejecución extrajudicial, ni los altos mandos, ni los militares partícipes en el hecho fueron responsabilizados por el atroz hecho contra Ulpiano y Jairo Alexis, su caso es impune y debido a la falta de reconocimiento de los hechos, la historia se repite con civiles inocentes, mientras la memoria de Ulpiano y Jairo reclama  justicia y verdad.

Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro en la Memoria.
Ulpiano Ortíz Fajardo y Jairo Alexis Castro Sin Olvido.

Manuel Cepeda Vargas


9 de Agosto de 1994 

"Que no mueran los soldaditos. Que no mueran los labriegos. Que puedan sentarse a las orillas de sus casas, como esas familias dominicales que nos miraban cuando nos acercábamos al aeropuerto, cuando vimos que los campesinos asesinados se habían convertido en arboles frondosos entre cuyas ramas volaban pájaros, se oía subir el calor eterno de la tierra y para defenderse de la noche sonaba una canción de amor entre el verdor valiente y alegre de las bananeras”. M.Cepeda

Manuel Cepeda: humanista y político
9 de agosto de 1994, la vida y la voz de Manuel Cepeda Vargas fueron silenciadas pero no olvidadas. Poeta, pintor, abogado, político y sobre todo humanista será recordado por su labor en la búsqueda de una Colombia que respete la vida y los derechos humanos, la libre expresión y la justicia social.

Nació en Armenia el 13 de Abril de 1930, estudió derecho en la Universidad del Cauca, en 1952, mientras cursaba la carrera ingresó al Partido Comunista Colombiano (PCC), en 1958 fue elegido miembro del Comité Central del PCC, donde se encargó de reconstruir la Juventud Comunista Colombiana (JUCO). En 1960 contrajo matrimonio con Yira Castro, con quien tuvo dos hijos, María integrante del Comité Central del PCC e Iván, senador del Polo Democrático, defensor de los derechos humanos y filósofo de profesión.

En 1964 fue encerrado en la cárcel La Modelo de Bogotá, por denunciar la agresión contra la resistencia campesina en Marquetalia, Tolima, allí escribió un libro de poemas titulado “Vencerás Marquetalia” en homenaje a esa movilización. En 1983, cuando era director del periódico Voz Proletaria, lo nombró Seminario Voz, proponiendo con ese nombre el cambio a un diario con un modelo más democrático; tres años después se retiró y su puesto lo ocupó el activista y político Carlos Lozano Guillén (1949-2018). En 1992 fue nombrado secretario general del PCC, alentó el surgimiento de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), también participó en la fundación del Comité Permanente por la defensa de los derechos humanos y fue promotor de la creación del Ministerio de Cultura.

Magnicidio, denuncia y omisión.
En 1993, Cepeda Vargas denunció ante el Ministro de Defensa Rafael Pardo Rueda la existencia de un plan denominado “Golpe de Gracia” definitivo para el exterminio de la Unión Patriótica (UP), del cual terminaría siendo una víctima posterior. El 9 de agosto de 1994 a las 9 de la mañana, cuando el abogado había abandonado su residencia en Ciudad Banderas al suroccidente de Bogotá y se movilizaba por la avenida de las Américas cerca al barrio Mandalay, fue alcanzado por sicarios quienes dispararon varias veces en su contra cuando viajaba en el asiento del copiloto; el conductor y escolta de Cepeda, que fue contratado por la UP para protegerlo, siguió en marcha por 30 metros y descargó seis tiros contra los asesinos.

Pese a que acudió a organismos internacionales para que se le brindará medidas de protección por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Manuel Cepeda perdió la vida; el Estado colombiano tampoco adoptó ningún control para evitar el exterminio de los miembros de la UP, incluso desde 1985, año de la consolidación de ese partido político, iniciaron los asesinatos, masacres, desapariciones forzadas y torturas a sus militantes, quienes venían denunciado desde ese año los hechos públicamente ante la prensa y aun así no se tomaron medidas de protección.

Investigaciones determinarían que el asesinato de Cepeda fue operacionalizado por militares y paramilitares; la participación de los suboficiales Hernando Medina Camacho y Justo Gilberto Zúñiga, y su relación con la estructura paramilitar de Carlos Castaño. Se señaló además al General Rodolfo Herrera Luna como uno de los autores intelectuales del magnicidio, sin embargo, este murió de un infarto antes de ser juzgado.

Se relacionó a Jesús Emiro Pereira, concuñado de los hermanos Castaño como cómplice del crimen quien fue sometido a sentencia anticipada; también se vinculó al ex -subdirector del DAS José Miguel Narváez como determinador y asesor de crímenes paramilitares entre ellos el presente caso. En 1999, un juez penal de Bogotá dio sentencia condenatoria de 43 años a los suboficiales Justo Gil Zúñiga Y Hernando Medina, mientras que Carlos Castaño resulto exonerado.

A pesar de los actores implicados y las evidencias presentadas, el esclarecimiento y los vínculos entre los mismos ha sido difícil de establecer, dadas las características de la planeación, la división de tareas y la ejecución del crimen; lo que ha dificultado la conexión y aclaración sobre los niveles de perpetradores tanto intelectuales como materiales.  En consecuencia, los testigos del hecho y los familiares del senador también fueron afectados y victimizados.

Labor y militancia: motivaciones de lucha social
El asesinato de Manuel fue un intento de silenciar ideas y voces que tuviesen un intento de cambiar el país. Siempre se interesó por realizar proyectos de ley en beneficio de campesinos, jóvenes, trabajadores y sectores vulnerables, impulsó la ley de Objeción de Conciencia al servicio militar obligatorio, logró construir barrios populares en Bogotá en predios ociosos, cuando se daba un proceso de urbanización en el país. Promovió la organización de la cultura ligado a la lucha social y sobre todo tenía un compromiso por el cambio y la paz como solución democrática y política ante el conflicto social.

Suscitó la unidad popular, la ampliación y unión de la izquierda, fue consecuente en la idea de la unidad para un proyecto de diálogo, democracia y revolución social. Con estas ideas busco un acuerdo para dar fin al conflicto armado con la guerrilla. Manuel como los demás miembros de la UP, agrupó diversas ideas que respaldaron la paz, para una transformación democrática en Colombia, de forma que los opositores a esas premisas del movimiento político, dieron fin a su vida para silenciar y exiliar las voces de cambio frente a una estructura de egotismo.

Las palabras de Manuel aún siguen siendo legítimas sobre la conciencia social que debe adquirir el país, el senado indicaba que  “En una sociedad edificada con los materiales de la desdicha, el camino más fácil es despeñarse por la pendiente de la desesperación o del escepticismo. No puede surcarse el mar de la vida si no es con la fraternidad, para rescatar a nuestro pueblo del oprobio, del desprecio y de la humillación en que se halla sumido. Luchar para ella era la mayor felicidad posible… Sabía que para saber hay que estudiar. Que hay que meditar sobre lo leído. Que para memorizar hay que escribir. Que hay que leer y reflexionar, y volver a leer y reflexionar de nuevo.”

Crimen en impunidad y Memoria 
La muerte de Manuel selló un intento hacia una democracia que posibilitará expresiones políticas diversas e incluyentes. Su asesinato es un crimen que sigue en la impunidad, piezas probatorias fueron destruidas, testigos y familiares fueron sometidos a amenazas, presiones y asesinatos; este caso, sumado a muchos más demuestra el alcance desmedido de la violencia en Colombia.

El 10 de diciembre de 2008 la sala Cuarta del Consejo de Estado ordenó al Estado Colombiano a indemnizar a la familia de Cepeda Vargas, pero Iván Cepeda renunció a esa la reparación económica, puesto que aún no se ha determinado la identidad de los autores intelectuales y que el Estado no había reconocido la responsabilidad por la muerte de su padre.

En junio de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado Colombiano por el asesinato del senador Cepeda, como un crimen en el que participaron militares, integrantes de la fuerza pública y jefes paramilitares. La sentencia se entendió como histórica y dentro de un marco colectivo, puesto que su asesinato se relaciona a millares de víctimas, su muerte evidencia la ruptura del tejido social, la justicia y la paz en Colombia. Más tarde en 2011, durante el gobierno de Juan Manuel Santos tuvo que pedir perdón público a sus familiares, al seminario Voz, a la UP y al partido comunista, en un acto que se realizó en el Congreso de la República con la intervención de Germán Vargas Lleras, en este entonces ministro de interior.

Pese al pedido de perdón, la ejecución del asesinato de Manuel se enmarca en un patrón sistemático de violencia contra la UP y el PCC, en ese sentido, el Estado se adjudicó la responsabilidad parcialmente, reconoció internacionalmente la violación del derecho a la vida, la dignidad, la libertad de expresión y el derecho a la integridad personal, este último, fue reconocido tanto para la víctima como para los familiares; el Estado brindó rehabilitación médica y psicológica, sin embargo, no hay un costo comprometido con una reparación integral por el asesinato a Manuel, el proceso disciplinario contra los autores del crimen fue precario, puesto que la cadena criminal de mando no fue sancionada penal, ni socialmente, los autores intelectuales del crimen disfrutan de libertad, poder económico, político, entro otros.

Una de las reparaciones que realizó el Estado colombiano fue la creación de la Beca Manuel Cepeda Vargas para estudiantes víctimas del conflicto armado que cursen undécimo grado y deseen realizarse profesionalmente en ciencias de la comunicación. Por otro lado, la sociedad colombiana ha realizado en nombre de Manuel multiplicidad de acciones para hacer memoria sobre su vida, dado que él fue una voz representativa para militantes de la UP, del PPC y de civiles que continúan buscando y afirmando un derecho por la paz y la democracia. Desde la cultura, la poesía, el periodismo y la vida Manuel Cepeda sembró la memoria. Como muchos otros colombianos intento realizar la tarea de dar reflexión, comunicar la verdad y ser un ejemplar de lucha para la sociedad colombiana y de esta forma deshacerse del engaño sistemático e histórico hacia la misma por parte de los medios de comunicación, la política y las diversas formas de capital.

El crimen de Manuel, fue un delito contra su carácter, es decir, su humanidad, sus ideas democráticas, incluyentes y plurales. Su memoria no ha quedado en el olvido por parte de la sociedad, se fundó el Barrio Manuel Cepeda Vargas, así mismo, un colegio al sur de Bogotá con su nombre donde un grupo de 250 profesores, crearon la Cátedra Cepedista, no solo para que no se olvide la labor del senador, sino para que los jóvenes pretendan los principios éticos y los valores en memoria del mismo; de forma reciente en 2015 se realizó un mural consolidado por Hernando Hernández junto a integrantes del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) en Bogotá, quienes trabajaron en este acto conmemorativo a Manuel.

Su muerte, pero ante todo su vida, demuestran cómo la memoria alcanza ciertos espacios,  Como dedico Manuel a su esposa Yira, hoy sus palabras también evocan su memoria,  lucha y esperanza:
“Una inmensa calma surge de allí. La armonía entre las ideas por las cuales se vivió y los actos que se ejecutaron, florece en una síntesis de paz y de esperanza. Lejos, desde la colmena de la gran ciudad, nos llega el rumor con que el pueblo amado, por el que ella tanto batalló, continúa viviendo y luchando. Y la hierba, con su verdor simplísimo, parece sonreír anunciándonos el nuevo mundo que va a nacer.” 

Manuel Cepeda Vargas en la Memoria
Manuel Cepeda Vargas Sin Olvido


lunes, 5 de agosto de 2019

Jorge Prieto, Alirio Martínez y Leonel Goyeneche




Agosto 05 2004


El 5 de Agosto de 2004 sucedió el triple asesinato de los líderes sindicales y sociales Jorge Prieto, Alirio Martínez y Leonel Goyeneche en Saravena, Arauca.

Jorge Prieto nació el 13 de Septiembre de 1953 en Bogotá, era uno de los 9 hijos de Jorge Eduardo Prieto y Maximina Chamucero.

Padre de 3 hijos Yasmin, Jhonatan y Rafael Prieto. 

Llegó a la comunidad de Saravena Arauca en 1974 donde trabajó hasta el 20 de Noviembre como almacenista de la Construcción del puente Banadía con la Compañía Drummond y durante los años 1979 a 1990 se desempeñó como Fiscal del Sindicato ANDEMISAP.

También fue presidente del comité Asociación Nacional de Trabajadores Hospitalarios y de Clínicas ANTHOC MUNICIPAL sub - directiva Norte de Santander, durante su trabajo como presidente Jorge, junto con Sindicatos Unidos de Saravena SINUSA gestionó con ANTHOC NACIONAL la conformación de ANTHOC ARAUCA.

De 1993 a 1997 se desempeñó como secretario general de la CUT. Desde el 1 de Abril de 1998 fue el presidente durante 3 periodos de ANTHOC DEPARTAMENTAL hasta agosto de 2003, pero debió cesar su labor después de esta fecha, debido a su exilio por la persecución política, judicial y armada.

Sus familiares y amigos lo recuerdan como un hombre humanitario, solidario y excelente compañero que en su camino de lucha participó en varios encuentros cívicos, sociales y populares de orden municipal, departamental y nacional con una fuerte convicción por las ideas de libertad y justicia que con su voz enérgica defendió y promovió miles de veces, hasta los últimos instantes de su vida.

Alirio Martínez nació el 9 de Agosto de 1955 en Berbeo, Boyacá. A sus 16 años llegó a la comunidad de Saravena, Arauca, donde emprendió su lucha por el beneficio de las comunidades. Alirio Martínez fue el primero de 8 hermanos, hijo de María Lilia Martínez; esposo de Flor Marina Chavarro con quien tuvo 4 hijos Flor Aidé, Héctor Julio, Ana Milena e Hilda Natalia.

El trabajo como líder requería reunirse y animar a las diferentes personas de la comunidad para poder evaluar los planes de trabajo y para mejorar las condiciones de vida de las comunidades, los testimonios recolectados por la comisión humanitaria que acompaño a la comunidad y a los familiares de los líderes después de los asesinatos, mantienen la memoria de Alirio afirmando que él “No fue un hombre más, no fue un hombre del montón: su espíritu de trabajador social, sus capacidades políticas y humanas, le permitieron ocupar el espacio que solo pueden encontrar los hombres especiales, el hombre de nuestro ideal... “el hombre nuevo”. Fueron esas condiciones las que lo llevaron a estar siempre al frente para indicarnos cuál es el camino que debemos seguir, cual es el camino que podemos seguir.

Dispuesto en todo momento a cumplir con las tareas que el pueblo le encomendara, humildes o grandes: “hay que limpiar la carretera...” “hay que construir un puente...” “hay que hacer un bazar...” “hay que cocinar en el rancho...” “hay que resolver los problemas de las comunidades...” “hay que denunciar a los asesinos del pueblo, a los violadores de los Derechos Humanos...” “hay que dar la VIDA”. Y él, siempre estuvo dispuesto a trabajar en esos proyectos: nunca fue inferior a ellos”

Leonel Goyeneche nació el 9 de Febrero de 1965 en Tame Arauca; Leonel era hijo de Luis Roberto Goyeneche y de Eufusina del Carmen Goyeneche, durante su escolaridad demostró ser sensible ante los problemas estudiantiles, lo que lo llevó a ser parte de los diferentes comités institucionales.

En 1988 ingresó al Magisterio en Saravena, Arauca como maestro de primaria y en 1994 obtuvo el título de licenciado en Educación Infantil.

De 1992 a 1994 fue líder sindical del Comité Araucano de Soluciones Educativas CASE, de 1994 a 1996 se unió a la Asociación de Educadores de Arauca y finalmente desde 1997 hasta el día de su asesinato fue el tesorero de la Central Unitaria de Trabajadores CUT.

Sus conocidos lo recuerdan como un hombre franco, sincero que no estaba de acuerdo con la injusticia social impuesta históricamente por los gobiernos de turno y de la que siempre había sido víctima y testigo.

El 4 de agosto de 2004, en horas de la tarde Jorge Prieto convocó una pequeña reunión en su casa con sus compañeros Alirio Martínez y Leonel Goyeneche, luego de cenar deciden ir a dormir, sin saber que al día siguiente, el 5 de agosto hacia las 5:30 am una patrulla militar conformada por 35 hombres pertenecientes al Grupo Mecanizado Revéiz Pizarro, adscrito a la brigada XVIII del Ejército, con sede en Saravena (Arauca) y que al momento de los hechos se encontraba al mando del Subteniente Juan Pablo Ordoñez, siendo conducidos por el informante civil Daniel Caballero Rozo, alias “Patilla”, rondaban las casas de los líderes sindicales y sociales.

Esa madrugada cuatro de los 35 militares se dirigieron a la casa de Jorge Prieto. Al llegar a su residencia, alias “Patilla” golpeó la puerta y llamó por su nombre a los tres líderes y obligados a salir con los brazos en alto, los tres líderes fueron conducidos de rodillas, descalzos y sin camiseta a un lote conjunto donde fueron inmediatamente fusilados.

En los mismos hechos fueron detenidos, y posteriormente encarcelados, otros dos líderes sindicales de Arauca: Samuel Morales Flores, presidente de la CUT Arauca, y María Raquel Castro Pérez, dirigente del sindicato Asociación de Educadores de Arauca-ASEDAR, que se hallaba también en la casa de Jorge Prieto en Caño Seco en el momento en que fueron ejecutados los tres líderes.

Luego del triple asesinato, los militares entraron nuevamente a la casa intimidando a dos mujeres que se encontraban en ella, pasaron a requisar completamente la casa, preguntando en donde tenían escondidas las armas, pero su búsqueda fracasó ya que en esta casa y en la mano de los líderes nunca había existido un arma. Aún así los partes oficiales del Ejército y del mismo Vicepresidente de ese entonces, Francisco Santos y del Ministro de Defensa, sostuvieron, desde el mismo día de los hechos, que los tres líderes fueron dados de baja al disparar, al tiempo que huían, contra el Ejército.

Registrada la casa, los militares taparon con arena el lugar en donde asesinaron a los líderes sindicales y permanecieron en el recinto obligando a las mujeres a estar dentro, permitiéndoles únicamente ir ocasionalmente al baño y sin derecho a comunicarse entre ellas.

A las 10 de la mañana, los cuerpos de Jorge Prieto y Alirio Martínez fueron envueltos en bolsas negras y llevados a la cancha de Fútbol de la escuela, y, el cadáver de Leonel Goyeneche, según varios testigos, fue arrastrado boca abajo por cuatro soldados sin nada que lo protegiera a lo largo de 300 metros aproximadamente.

Una hora después, a las 11 am aterrizó un helicóptero y los soldados obligaron a las dos mujeres y a Samuel Morales, quien había sido privado de la libertad en la escuela de Caño Seco esa mañana, a subir junto con los cuerpos de los 3 líderes y fueron conducidos a las instalaciones del Grupo Mecanizado Reveíz Pizarro.

Las balas asesinas del Estado colombiano, que segaron sus vidas, no fueron capaces de segar su ejemplo de lucha, su ejemplo de existencia. Nos negaron la oportunidad de seguir compartiendo sus vidas, sus voces, pero sus memorias siguen animando las comunidades que resisten por un mundo mejor, por una verdadera paz, por la dignidad de los pueblos que hoy siguen resistiendo y levantándose en contra de las políticas de exclusión, represión, olvido que imparten los gobiernos de turno. 


DON ALIRIO, como todos de cariño le llamaban y le siguen llamando, Leonel y Jorge, su luz brilla en cada habitante de la comunidad, en cada uno de los corazones que dan vida a cada habitante de Arauca que resiste y trabaja. Sus vidas abonan la tierra donde crecerá la nueva Colombia, por la que lucharon, por la que se ofrendaron, ustedes son ejemplo de hombres, ejemplo de campesinos, ejemplo de educadores populares, ejemplo de líderes, ejemplo de humanos que se indignan y trabajan por el bienestar de todos y todas.

Jorge Prieto, Alirio Martínez y Leonel Goyeneche en la Memoria
Jorge Prieto, Alirio Martínez y Leonel Goyeneche Sin Olvido 

sábado, 3 de agosto de 2019

Freddy Antonio Arias

Agosto 03 de 2015

El 03 de Agosto de 2004 fue asesinado Fredy Antonio Arias, quien a sus 33 años de edad era líder del pueblo Kankuamo, hijo del hijo del Mamo Salomón Rafael, portador de la sabiduría de la Sierra Nevada de Santa Marta, quien también fue asesinado por paramilitares el 4 de Agosto de 2001, Salomón fue torturado de modo que su rostro y cuerpo fue desfigurado.

Fredy Antonio nació en la vereda Chemesquemena, del corregimiento de Antaquez, en Valledupar, se desempeñaba como coordinador de Derechos Humanos de la Organización Indígena Kankuamo, allí se encargaba de denunciar las violaciones a los Derechos Humanos.

En Julio del año 2004 ante la Mesa Nacional de Paz y Derechos Humanos Indígenas y ante Sergio Caramanga, jefe de la misión de la OEA, Fredy Antonio Arias denunció los crímenes de los paramilitares de la AUC ante su pueblo Kankuamo, por lo que fue asesinado.

El 3 de agosto de 2004, Fredy se dirigía a su casa montado en una bicicleta, cuando fue abordado por paramilitares que se movilizaban en una motocicleta marca Suzuki AX 100 de color azul oscuro sin placas, estos paramilitares eran comandados por Rodrigo Tovar Pupo, conocido como “Jorge 40”. Fredy Antonio recibió cuatro disparos en la cabeza causándole la muerte de manera inmediata.

Para los Kankuamos, agosto se convirtió en un mes sumamente trágico ya que fueron asesinados varios indígenas de esa comunidad, como Andrés Francisco Ariza, de 43 años de edad asesinado el 11 de agosto de 2003, Alcides Alejandro Arias, Wilson Robinson Villazón asesinados el 18 de Agosto de 2003, Ever de Jesús Montero Mindiola asesinado el 29 de Agosto de 2003, según los indígenas Kankuamos durante el primer semestre del 2003 fueron asesinados 44 indígenas Kankuamos, por lo que el 24 de Septiembre de 2003 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decretó medidas cautelares para la protección de la vida e integridad de las autoridades y líderes de este pueblo, aun así, dicha medida no funcionó y los indígenas le pidieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se decretaran medidas provisionales, impartiendo órdenes perentorias al Gobierno Nacional en cabeza del ex presidente Álvaro Uribe con el objeto de salvaguardar la vida de los indígenas Kankuamo.

Las diferentes organizaciones que defienden los derechos humanos y a las comunidades indígenas culpan al gobierno colombiano de la época, al señor Álvaro Uribe Vélez y a las entidades del gobierno encargadas de velar por la integridad de los Pueblos Indígenas por no cumplir las órdenes de protección impartidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El caso de Fredy Antonio Arias se encuentra registrado al radicado No 117459, asignado a la Fiscalía 3 seccional Montería y se encuentra en fase de indagación preliminar. Luego de nueve años, el paramilitar desmovilizado Jairo Luis Bermúdez Rodríguez alias "Faricito" indicó a la Fiscalía que Jaison Enrique López Quintana alias "Jasa Jasa" fue el autor material del asesinato. 

Posteriormente, "Jasa Jasa" reconoció que cometió el crimen junto a alias "El Mono". Este fue condenado a 21 años y cuatro meses de prisión. 

Luego de años de estos crímenes, contra el pueblo indígena Kankuamo y contra sus líderes y defensores de derechos humanos, no ha habido respuesta eficaz por parte de la justicia y el gobierno sigue sin garantizar la no repetición de estos hechos violatorios de los derechos humanos en el país.

Freddy Antonio Arias en la Memoria.
Freddy Antonio Arias Sin Olvido.

jueves, 4 de julio de 2019

Francisco Javier Montoya

4 de Julio de 1998


El 4 de julio de 1998, un sábado, día de actividad comercial en el casco urbano de Dabeiba se encontraba Francisco Javier Montoya y  se dirigió de allí hacia La Balsita. En el punto conocido como “La Recta del Papayero” fue obligado a bajarse del bus por tres paramilitares.

Los armados que operan bajo la dirección de las Fuerzas Militares lo golpearon, lo obligaron a arrodillarse y le preguntaron en qué trabajaba. El líder campesino, respondió con la verdad, “soy promotor de salud”, sus asesinos le replicaron: "Es verdad que usted es promotor, pero es un sapo de la guerrilla” (...) “usted es el que manipula a los desplazados en Dabeiba".

Sus victimarios le dispararon en tres ocasiones. Un tiro en la cabeza, otro en la boca y finalmente uno en el corazón. Posteriormente, los restos de Francisco Javier Montoya fueron transportados por sus asesinos en una camioneta de color azul, de placas KFD 965 de Medellín, que se dirigió hacia el caserío de Urama. El cadáver de Francisco Javier jamás fue hallado. 

Desde ese día en la mente, en las palabras y en el corazón de los desplazados de La Balsita, Francisco Javier está presente. Sus victimarios no lograron su propósito. Ni el despojo de las tierras ni el desarraigo. Más de 300 asesinatos y desapariciones, entre ellos, el crimen de Francisco no ha logrado quebrar los sueños y las esperanzas. Desde ese día del asesinato de Francisco, la Comunidad de Vida y de Trabajo de La Balsita, de la que fue uno de sus animadores, a la que ayudó a enfrentar el terror, buscan que sus restos sean entregados, que haya justicia y que exista un respeto a sus tierras ante las pretensiones ambiciosas.

La labor de Francisco Javier fue muy importante, dedicó su vida a servirle a la comunidad de la Balsita en Dabeiba, Antioquia siendo promotor de salud en el municipio y denunciando los casos de desplazamiento forzado, trabajó por mejorar la calidad de vida de la población desplazada, estableciendo albergues y resistiendo junto al campesinado. 

Francisco en medio del absoluto control paramilitar en Dabeiba denunció ante la comunidad nacional e internacional los crímenes de lesa humanidad cometidos por militares de las Brigadas IV y XXVII del Ejército, y paramilitares desde 1996 y 1997 que originaron el desplazamiento forzado ocurrido en La Balsita. Francisco hizo público los pasajes de horror que se desarrollaron por parte de las mismas estructuras paramilitares responsables de la Masacre del Aro, en las que se conoce la participación de la Gobernación de Antioquia. De esa verdad hablan los mandos paramilitares de la época, a los que se ha querido silenciar en las cárceles de los Estados Unidos, de esa verdad habla Francisco Villalba, ex paramilitar, asesinado días después de rendir un testimonio en que implicó al célebre presidente de la “seguridad democrática”.

Aún el asesinato de Francisco Javier, todo sigue en la impunidad. La verdad se ha disfrazado de mentira, el municipio de Dabeiba para muchos es "un remanso de paz" como se lee a la entrada del pueblo. "Paz" de las estrategias militares encubiertas con la acción y omisión de unidades militares de las Brigadas IV y XXVII del Ejército, de la Policía Nacional, de las autoridades locales que no hicieron nada para evitar el desplazamiento, para evitar los centenares de crímenes de lesa humanidad ocurridos en Dabeiba entre 1997 y el 2001. Por lo menos 300 de esos crímenes se encuentran documentados y fueron presentados a la fiscalía a través de Constancias Históricas y Censuras Morales. Nada se ha hecho para esclarecer la verdad, para allanar caminos de justicia y sanción integral.

Años de arrogante impunidad, de inercia investigativa se encuentran enfrentados a la memoria colectiva sellada en un árbol, el árbol de la vida, allí se encuentra Francisco y más de 300 víctimas de asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, de mujeres accedidas carnalmente, de quemas de caseríos y millares de desplazados. Nada se ha hecho en concreto para esclarecer la verdad, dar respuesta a la demanda de justicia y para garantizar la vida en los territorios de La Balsita a las comunidades desplazadas cerca de Dabeiba.

La memoria de Francisco y de esos millares de víctimas, los territorios del horror son andados por decenas de habitantes rurales y urbanos de Colombia, que claman por la justicia y la vida en los territorios, objeto de los saqueos y de los intereses empresariales. 

Allá están en la andadura para enfrentar la violencia estatal para afirmar la dignidad en los territorios, en medio de esa impunidad, que ha permitido que hoy, muchos de los paramilitares, sigan disfrutando de sus libertades, sin ningún control, de las posesiones tomadas con sangre y fuego, como mercenarios del capital.

La memoria hoy continúa perpetuándose en las familias campesinas que afirman el Derecho a la Verdad, a la Justicia, a la Reparación desde la Zona Humanitaria "El Paraíso" de la Comunidad de Vida y de Trabajo La Balsita.

Hoy la comunidad mantiene viva la búsqueda de justicia. Ya no es la esperanza en un aparato de justicia inactivo cómplice de la criminalidad, es la esperanza que nace desde la memoria, desde la expresión de la creación en algo que hunde sus raíces en el monumento, que la propia vida erigió para no olvidar, para arraigar, es el Árbol de la Vida. Porque como dijo en una ocasión una de las matriarcas de la Comunidad "Nos duele recordar, pero más nos duele olvidar". Por ello, hoy la Comunidad conmemora la desaparición forzada de Francisco Javier Montoya, al lado del árbol de la vida.

Francisco Javier Montoya en la Memoria.
Francisco Javier Montoya Sin Olvido.