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domingo, 23 de febrero de 2020

Demetrio López Cárdenas

23 de febrero del 2013

El sábado 23 de febrero del 2013, fue acallada la voz de Demetrio López Cárdenas, líder afrocolombiano integrante del Consejo Comunitario de La Caucana, jurisdicción del Distrito Portuario de Buenaventura.

Demetrio quien hasta el 2012 se desempeñó como presidente de la Junta Directiva de su comunidad tuvo que abandonar su cargo ante las constantes amenazas de muerte que terminaron poniendo fin a su vida.

Los principios éticos y comunitarios de Demetrio hicieron que se opusiera al proceso irregular de cambio de junta directiva y representación legal de su comunidad. El líder quien se había postulado como representante legal del Consejo Comunitario, declinó su postulación ante las constantes amenazas de muerte. El 26 de agosto de 2012 en el marco de la ilegitima asamblea de elecciones Demetrio anunció su retiro, informó de sus  amenazas a la asamblea y se retiró del lugar. Posteriormente presentó la denuncia formal ante la Fiscalía.

Bajo el argumento de ausencia de condiciones de seguridad y falta de garantías, Demetrio impugnó los resultados de las elecciones. El 3 de enero de 2013 la administración del Distrito de Buenaventura bajo Resolución Nº 001 concedió la impugnación y ordenó que se realizaran nuevas elecciones. El 7 de febrero del 2013, el Ministerio del Interior profirió un fallo de segunda instancia en el que ratificó la nulidad de las elecciones del 26 de agosto de 2012.

Pese a las constantes amenazas y ante la ausencia de respuesta de la Fiscalía en brindar condiciones de protección a Demetrio,  continuó con su acción legitima de liderazgo. La grave omisión de la Fiscalía derivo en el asesinato del líder social, el 23 de febrero de 2013, en el barrio Nueva Frontera, comuna 12 del Distrito de Buenaventura, mientras Demetrio esperaba encontrarse con un posible enlace para brindar opciones de trabajo a las y los jóvenes de su comunidad y Según la información que se desprende de la investigación que adelantó la Fiscalía 40 de Buenaventura, se imputó a Brayan Steven Alomia Hurtado como presunto responsable del asesinato del líder afrocolombiano Demetrio López Caŕdenas.

Brayan Steven Alomia Hurtado se acogió a sentencia anticipada y el 13 de agosto de 2014 el juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Buga lo condenó a 212 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso con fabricación, tráfico, porte de arma de fuego, accesorios, y  municiones.

La denuncia por amenazas que instauró Demetrio en 212 aun siguen en etapa de indagación ante la Fiscal 4 de Buenaventura, cinco años después no existe un avance que permita identificar el génesis de la amenazas que determinaron con el asesinato del Líder. Una vez más la miopía de la justicia, que se transforma en impunidad no permitió relacionar las amenazas de muerte con el asesinato.

Hoy su familia sigue a la espera de verdad y de justicia, sabe que detrás de la muerte de Demetrio están los intereses económicos y corruptos que dinamizan las lógicas del Distrito de Buenaventura.

La comunidad de  Buenaventura conmemora la muerte de uno de sus líderes,  años de memoria y de resistencia,  que quedaran como huella imborrable en la comunidad afrodescendiente.

Su incansable lucha por la comunidad seguirá en la memoria del Distrito Portuario de Buenaventura.

Demetrio López Cárdenas en la memoria
Demetrio López Cárdenas Sin Olvido

martes, 9 de julio de 2019

Carlos Arturo Guengue

9 de abril de 1987


Carlos Arturo Guengue era un reconocido dirigente popular en el sector de Aguablanca, en Cali, Valle del Cauca, fotógrafo, militante de la Unión Patriótica y del Partido Comunista. Esposo y padre de dos hijos.

El 6 de julio de 1987 el agente de policía Saúl Rentería fue baleado y saqueado de su radio portátil en Cali. Agentes de policía de la SIJIN empezaron a buscar al responsable de los hechos, en donde, de forma irregular fue vinculada Luz Marina Castillo. La mujer y su hija fueron amenazadas, acusadas de haber robado el radio y de conocer a un hombre apodado “El Magnífico”, señalando a Carlos Guengue.

Días más tarde, el 9 de julio de 1987 a las 8 de la noche, hombres vestidos de civil, armados y llamados "los secretos”, miembros del F-2 de la SIJIN, por orden del suboficial Jaime Collazos allanaron la vivienda de Carlos. En la casa estaba Olga María Guerrero, esposa de Guengue, y sus dos hijos, de uno y cinco años. Olga fue interrogada, golpeada e insultada, la sacaron de la vivienda cogiéndola del cuello y la arrastraron hasta un carro, y aunque trato de pedir ayuda los hombres la callaron.  

Los policías en varios autos se dirigieron con Luz Marina y Olga al hospital San Juan de Dios, lugar en el que trabajaba Carlos, al llegar, él ya había salido en dirección a su casa. Mientras tanto Virgelina Chara vecina de la familia Guengue intentó advertirle a Carlos del allanamiento y que su esposa había sido detenida, sin embargo, los secretos” al ver que Virgelina había constatado los hechos también la detuvieron y subieron al mismo auto con Luz Marina y Olga.

A las 10 de la noche en el barrio Marroquín, Carlos fue detenido, golpeado e insultado por cinco integrantes de los secretos”, los hombres lo meten en la cajuela de un Renault gris y lo llevan a la Calle 70 con carrera 80. En el lugar, había un depósito de materiales. El vigilante del depósito observó la llegada de hombres vestidos de civil, con armas cortas, ametralladoras y radios portátiles, quienes además se acercaron para pedirle cigarrillos y agua.

Minutos después el Renault gris en cuyo baúl estaba Carlos tomó la autopista hacia la carrera primera y desapareció, desde aquel momento jamás se supo de Carlos. Al día siguiente, el vigilante del depósito de materiales vio el Renault gris en la inspección de policía del barrio las Ceibas.

El auto en el que estaban las 3 mujeres se fue en dirección a la Estación de Policía Fray Damián, en donde, los agentes indicaron haberlas detenido por ser miembros del M-19, y que, la prueba de ello eran boletines que habían encontrado al allanar la casa.

Dado que no existían las pruebas suficientes y las mujeres habían sido detenidas sin orden de captura y tampoco se había hecho la detención en estado de flagrancia, entonces fueron liberadas. Pero la desaparición de Carlos no fue suficiente, puesto que, los victimarios continuaron con amenazas y atentados contra Olga, al dispararle e intentar secuestrarla. La Procuraduría solicitó al DAS medidas de protección, pero las amenazas y los hostigamientos se intensificaron.

Debido a las denuncias realizadas, la Procuraduría Regional estableció que miembros de la policía del F-2 adscritos a la SIJIN habían realizado la detención ilegal vinculando al subteniente y comandante de la unidad antisubversiva Mauricio Nieto Rojas, al suboficial Jaime Collazos, el cabo primero Juan Pablo Colorado y los agentes Rubén Rodríguez y Fernando Valencia.

En el hecho participaron un mayor número de agentes de seguridad estatal, sin embargo, no se determinó quienes, así como tampoco la presunta responsabilidad de un agente de Estado con un rango mayor que estuvo involucrado en los hechos y protegió a los victimarios. Todos negaron la responsabilidad, pese a que, se supo que fue una operación de tipo paramilitar y clandestina, ni la justicia penal, ni militar adjudicaron responsabilidad o se tomaron medidas disciplinarias.

Aunque se imputaron cargos de detención ilegal, abuso de autoridad y secuestro, nunca se consideró en sí mismo el delito de desaparición forzada. El cuerpo de Carlos y sus restos jamás fueron hallados y la pérdida de su vida quedó en completa impunidad, finalmente, su esposa y sus dos hijos debieron exiliarse.

A pesar de que el hecho es impune, la humanidad y el alma de Carlos no han sido olvidadas, su vida y su labor siguen vivas.

Carlos Arturo Guengue en la Memoria.
Carlos Arturo Guengue Sin Olvido.

viernes, 19 de abril de 2019

Masacre de jóvenes Punta del Este

19 de abril 2005

El 19 de abril, en la ciudad de Buenaventura, departamento del valle, asesinaron a once jóvenes, los cuales sus cuerpos fueron encontrados dos días después junto a un joven más, aparentemente asesinado el día anterior.

El atroz asesinato de estos doce jóvenes corresponde al accionar de estructuras de estrategias militares encubierta de tipo paramilitar en Buenaventura, en un contexto de aplicación de la política de “Seguridad Democrática”, de la red de informantes y cooperantes implementada por el gobierno colombiano.

Han pasado los años sin esclarecer ninguna verdad, un hecho violento, una injusticia, que desde aquel martes 19 de abril, cuando dos hombres llegaron hacia el mediodía al barrio Punta del Este de la ciudad de Buenaventura, y a base de  engaños sacaron del barrio a 11 jóvenes, entre 18 y 21 años de edad , con la excusa de jugar un partido de futbol en la localidad de Dagua en el  departamento del valle, con la promesa de pagarles doscientos mil pesos, sin pensar que la muerte estaba recorriendo sus respiros.

Ese día los jóvenes fueron engañados uno por uno en el barrio Punta del Este, por personas que se movilizaban en una motocicleta y reunidos frente a una casa ubicada en el barrio Santa Cruz, en Buenaventura. En ese lugar los estaban esperando varios hombres, quienes los invitaron abordar un colectivo de servicio público que los llevaría al sitio donde se realizaría el partido de fútbol bajo prometiendo que el ganador se llevaría un monto de doscientos mil pesos.

Los jóvenes que murieron en ese fastidio día fueron: RODOLFO VALENCIA BENITEZ, VICTOR ALFONSO ANGULO MOSQUERA, LUIS MARIO GARCIA VALENCIA, HUGO ARMANDO MONDRAGON VALENCIA, PEDRO LUIS ARAMBURO CANGA, RUBEN DARIO VALENCIA ARAMBURO, CARLOS JAVIER SEGURA BELALCAZAR, MANUEL CONCEPCIÓN RENTERIA VALENCIA, MANUEL JAIR ANGULO MONDRAGÓN, CARLOS ARBEY VALENCIA GARCIA y LEONEL GARCIA. 

Cuando se encontraban a las afueras de la ciudad el vehículo fue desviado de la ruta y abordado por cuatro hombres armados que se identificaron como paramilitares. Las unidades de estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, desviaron el vehículo hasta el estero de San Antonio-bodegas de Cilano, sitio que se conoce en Buenaventura como el cementerio clandestino creado por las estructuras paramilitares.

Al llegar al sitio, los obligaron bajar del vehículo a los jóvenes. Con los cordones de sus propios zapatos, les ataron las manos a la espalda y de forma abrupta los obligaron a tirarse al piso y posteriormente se dispusieron a asesinarlos con disparos a quemarropa en la cabeza.

Los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron arrojados al mar, sin piedad alguna, sin sepultura digna, sin decir las últimas palabras, sin despedirse del mundo externo, sin cumplir los sueños, sin construir una vida digna y sin el derecho a seguir viviendo.

Dos días después, los cuerpos sin vida de los once jóvenes fueron encontrados junto a otro cadáver, otro joven asesinado por las mismas estructuras, parece ser que su asesinato fue el 18 de abril ya que la fecha no pudo ser identificada.

La impunidad del crimen la afianzo el Juzgado Segundo Penal del Circuito especializado de Buga (Valle), al no reconocer que la autoría de la masacre fue responsabilidad de las estructuras paramilitares que actuaron y en la actualidad siguen actuando en ese puerto del pacífico.

La investigación que fue iniciada con el radicado No.2164 por parte de la fiscalía 38 de la unidad nacional de derechos humanos de la fiscalía con sede en Cali. El investigador dijo tener los méritos suficientes para decidir la ruptura de la unidad procesal y pasar a juicio, en la premura de mostrar resultados, a nueve paramilitares varios de los cuales habían participado en procesos públicos de desmovilización con el gobierno.

En el radicado No. 2006-00117, el Juzgado Segundo Penal de Circuito Especializado de Buga, adelantó la etapa de juicio y declaró sentencia condenatoria contra cuatro de los paramilitares, sin embargo dejó muy claro que para él no hay méritos en la investigación adelantada por la fiscalía que comprueben la pertenencia de los condenados a estructuras paramilitares, por lo que su actuación obedeció a juicios de delincuencia común.

La corrupción, mentira, injusticia, impunidad, navegan dentro de este hecho, acontecimiento macabro de seres insensatos, acto bullidor que dejó marca en todo un pueblo, un país y en los corazones de sus familiares que día a día derraman lagrimas de recuerdos y sufrimiento deseando que sus muertes no fuesen reales.

Los condenados a cuarenta años de prisión fueron: JOSE RAMON RENTERIA VALENCIA, GUIDO FRANCOIS MATAMBA MANYOMA, CARLOS JAVIER CAICEDO GRANADOS Y DAGOBERTO CAICEDO BENITEZ, por delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones.

Del mismo modo, el juez remitió a los restantes cinco paramilitares, uno de los cuales se reconoció como desmovilizado del “Bloque Calima” y conocido como ¨ el chespi¨, su verdadero nombre es JEFFERSON BONILLA GÓMEZ. También fueron absueltos los paramilitares EVERT GONZALEZ VALENCIA, MANUEL ANTONIO RODRIGUEZ, GOBERT CARABALI GOMEZ Y HAROLD WILSON CASTILLO FIGUEROA. Esta decisión fue tomada por el juez cuando afirmó que no se encontraron méritos que demostraran su pertenencia a un grupo paramilitar ni participación en la masacre.

La Sentencia fue solicitada por la defensa de los victimarios y fue remitida al Tribunal Superior del Distrito de Buga- Valle, quien confirmó la sentencia de octubre de 2008. Tres de los cuatro condenados interpusieron recurso extraordinario de casación contra la decisión del Tribunal, el cual fue concedido el 02 de marzo del 2009.

Los familiares estaban en espera de la decisión del Tribunal Superior de Cali para que se ratificara la decisión de condena. Y pasaran los años y los familiares seguirán sin respuestas sobre el por qué fueron masacrados sus hijos, quienes dieron la orden, quiénes se han beneficiado con este crimen.

La justicia solo se ha dirigido algunos autores del crimen, los desconocen como parte de las estructuras paramilitares e hicieron ver este crimen como un ajuste de cuentas. No se ha indagado por la responsabilidad en acción y omisión de la policía del municipio de Buenaventura, además las estructuras que mantienen militarizada la vida de los pobladores del barrio Punta del Este y demás barrios de bajamar en este puerto del pacífico.

La Fiscalía dentro de la investigación, tan solo ubicó la “responsabilidad”, con frágil material evidenciable, en nueve paramilitares pertenecientes al denominado “Bloque Calima”, pero nunca los vinculó a quienes se han reconocido públicamente como sus comandantes, como el caso de Diego Murillo conocido como “DON BERNA” y de Éver Veloza o Hernán Hernández conocido como “H.H.”.

Hasta hoy no se ha judicializado a los autores intelectuales ni materiales el caso sigue en absoluta impunidad. Lo mismo ha sucedido con miles de muertes de jóvenes afrocolombianos y afrocolombianas que se encuentran actualmente en la impunidad. Las cifras de Medicina Legal, muestran que para el año 2006 hubo 592 asesinatos en Buenaventura, en el 2007 se presentaron 527 casos, en el 2008 el conflicto armado cobró 360 vidas y en el año 2009 los muertos por homicidios ascendieron a 321 casos, cifra dentro de la cual falta incluir 11 feminicidios. "Registros oficiales indican que entre los años 2003 y 2010 fueron asesinados 1.922 personas, de las cuales 1.338 eran jóvenes entre los 15 y los 35 años, lo que representa un 67% del total de las víctimas del periodo indicado", así lo afirman las organizaciones de comunidades, mujeres y grupos étnicos.

La impunidad de la masacre de los jóvenes de Punta del Este quedo en el olvido de la injusticia, garantiza la repetición una y otra vez de los crímenes, así se pretendan ocultar o disfrazar en la idea que obedece a pelea de “pandillas”, “delincuencia común” o“bandas emergentes”. Queda en las familias y en los pobladores afrodescendientes del barrio Punta del Este en Buenaventura, la afirmación de la memoria como resistencia a la impunidad que se impone desde el aparato de la No-Justicia, como respuesta a la militarización de la vida de los afrodescendientes, como denuncia ante los anuncios de repetición a través de la mal llamada “limpieza social”. Nuevamente en las calles de Buenaventura, caminó la memoria de los jóvenes de Punta del Este, a través de sus madres, padres, hermanos, amigos y conocidos. Por ello nuevamente andará la memoria por los barrios de Buenaventura y en el Bajo Calima cuando se encuentren jóvenes sobrevivientes en una afirmación de la verdad, de la justicia y la exigencia de no repetición.

Jóvenes Punta del Este en la Memoria
Jóvenes Punta del Este Sin olvido


miércoles, 17 de abril de 2019

Padre Tiberio de Jesús Fernández

17 de abril de 1990 

Trujillo es un municipio al norte del departamento del Valle del Cauca que vive del café, bañado por aguas que desembocan en el río Cauca, ese mismo en el fueron arrojados los restos del Padre Tiberio tras un episodio de terror.
En Abril de 1990, Trujillo sufre la violencia sistemática por parte de La Fuerza Pública en alianza con el narcotráfico y los paramilitares. Cientos de campesinas y campesinos, fueron desaparecidos, torturados y asesinados en este lamentable capítulo de la historia colombiana.
Cada noche, hombres encapuchados se llevaron a quienes acusaban de colaborar con la guerrilla, los sacaron de sus casas y desaparecieron para regresar la noche siguiente. El 17 de Abril, se llevaron al Padre Tiberio y a su sobrina, diciéndole al pueblo que no regresaría con vida. Al llevárselos obligaron al Padre Tiberio a presenciar la violación y muerte de su sobrina, después fue torturado y desmembrado.
Su cuerpo cercenado apareció días después, el 24 de Abril. Un golpe para todo el pueblo, una herida profunda a la comunidad que llevaba semanas completas sumida en la incertidumbre y el dolor. El asesinato de Tiberio se debió a su negativa de abandonar a la gente en un momento tan difícil, se negó al silencio, asesinado porque en medio de tanto llanto, su voz se hizo colectiva, se hizo esperanza.
El homicidio del Padre Tiberio de Jesús Fernández, trae consigo la masacre del pueblo de Trujillo, el dolor de muchos; su homicidio representa no la muerte de un hombre, sino la muerte de cientos de hombres y mujeres, representa la injusticia y la violencia que ha sufrido y continúa sufriendo Colombia.
A pesar de que el 31 de enero de 1996, el Estado reconoce su responsabilidad en la Masacre, Trujillo es condenada al olvido y a la impunidad. El caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sin embargo el Coronel Alirio Antonio Urueña Jaramillo es absuelto, andando libre por casi 18 años, sólo 11 años después, alias “El alacrán” es judicializado, pero únicamente por narcotráfico. Diego Montoya, un capo de la región siquiera había sido vinculado a tal episodio. El municipio sufrió además el abandono del estado y del pueblo colombiano, sufrimiento que sólo puede reproducir la violencia.
El Padre Tiberio sigue vivo en la enseñanza que le dejó al pueblo de Trujillo, murió comprometido con la gente y no en vano, porque la lucha continúa, persiste en quienes decidieron no callar.

Padre Tiberio, en la memoria
Padre Tiberio Sin Olvido.

miércoles, 10 de abril de 2019

Padre Daniel Humbert Gillar

10 de abril de 1985
En la Ciudad de Cali, fue asesinado el Padre Daniel Humbert Gillar, quien era de nacionalidad belga y pertenecía a la Congregación de los Asuncionistas, llego a Colombia en 1965, trabajo en el colegio de su congregación en Bogotá, fue trasladado a Medellín, y por ultimo a Cali, donde fundó la Parroquia del Santo Evangelio, allí organizó talleres, que procuraban la formación de los pobladores de aquel sector empobrecido de Cali.

El día 10 de Abril alrededor de  la 1:10 de la madrugada el Padre Humbert se transportaba en su campero Nissan rojo de placas LE-O680 hacia la capilla Señor de los Milagros, ubicada en el barrio El Vergel, durante el trayecto se encontraban  obstáculos en la vía que impedía llegar hasta éste lugar, al devolverse notaron la presencia de un vehículo con uniformados del Ejército Nacional y civiles quienes los recibieron con ráfagas de ametralladora de frente y por ambos costados del Campero. De este ataque Nohemí Arévalo, secretaria de Cáritas y Rigoberto Cortés quedaron heridos, y el Padre Daniel debido a las lesiones por impacto de bala en su cráneo quedó estado vegetativo durante 195 días y después perdió la vida.

Para ocultar su crimen los hombres dispararon contra un transformador y dejaron sin luz eléctrica el sector y a los pobladores que aterrorizados se asomaban a las ventanas, los amenazaban.

Al día siguiente el Comandante de la III Brigada del Ejército, General Pedro Nel Molano, en un comunicado explicaría el hecho como “operaciones de control urbano que efectuaban integrantes de la fuerza pública”, quienes dispararon “contra desconocidos que se desplazaban en un campero”

En agosto de 1989, fue públicamente conocido el testimonio de un ex-agente de la DIJIN, quien revelaba en una carta al Procurador General de la Nación la responsabilidad del S-2 de Cali en el asesinato:  “El sacerdote belga, Padre Daniel Hubert Gillard, de la Comunidad Asuncionista, Párroco de la Parroquia del Santo Evangelio, en el barrio Antonio Nariño de Cali, también fue objeto de investigaciones y seguimientos por parte del S-2 de Cali, pues se consideraba que su trabajo llevaba a las gentes a hacer demasiadas exigencias al Gobierno. Un operativo conjunto del DAS y del Ejército preparó el atentado del que fue victima el 10 de abril de 1985. Esa noche lo esperaron cerca de la parroquia, lo dejaron pasar en su carro y a 10 metros le dieron la orden de “alto” la que él ya no podía oír, entonces dispararon contra él. Uno de los agentes que participó en el atentado fue el agente Méndez, apodado La Yegua, quien fue trasladado desde Bogotá con esa intención.

El Padre Gillard no murió en el atentado, pero quedó inconsciente y fue hospitalizado durante muchos días. Más tarde, el Capitán Rodríguez, del S-2 del Batallón de Cali, dio orden de quitarle el oxígeno, “para ayudarlo a  morir

A pesar que el asesinato del Padre Humbert fue realizado por parte del Ejercito y el DAS, la investigación fue asignada al Juez 107 de Instrucción Penal Militar, el cual, según la estructura jerárquica castrense depende del Comandante de la lll Brigada.

Como era de temerse, el Juez 107 de Instrucción Penal Militar absolvió a los militares implicados. Por su parte, la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares ordenó el archivo del expediente, mediante auto del 2 de abril de 1988.

Padre Daniel Humbert Gillar en la memoria
Padre Daniel Humbert Gillar Sin Olvido.


Masacre del Naya


Abril de 2001

En abril de 2001, durante semana santa ocurrió la incursión paramilitar en el Naya, operación que contó con la anuencia, tolerancia y complicidad de unidades militares adscritas a los Batallones “Pichincha”, al mando del coronel TONY ALBERTO VARGAS PETECUA y el Capitán ANDRÉS ZAMBRANO y unidades militares del Batallón Palacé de Buga, ambos pertenecientes a la Tercera Brigada del ejército con sede en Cali. 

El 9 de Abril de 2001 paramilitares irrumpen en el poblado Concepción, Ubicado en el Alto Naya, utilizando niños como escudos humanos, zaqueando viviendas, arrojando decenas de pertenencias al río Naya. Al caer la noche los Afronayeros son obligados a desplazarse al bajo Naya, mientras que atrás en lo alto del Naya quedan los desaparecidos, los muertos y los torturados. Los siguientes dos días asesinan aproximadamente a 13 personas, entre ellos niños que fueron cercenados; Los paramilitares siguen llevándose por delante lo que encuentran en el camino, pasando por el punto El Ceral, los poblados La Vega y El Crucero por el camino que conduce a Río Minas, donde asesinan a otras 2 personas mas, En Río Minas asesinan a otros campesinos y después se trasladan a La Paz, allí, con una moto sierra, asesinan a una señora. 

El 11 de Abril siguen en el poblado el Placer, torturan a pobladores indígenas, los amenazan, queman y saquean casas. 

El viernes 13 de abril del 2001, las amenazas de muerte llegaron hacia las 5:30 p.m. a través de la presencia de los primeros tres paramilitares. Uno de ellos era un ex guerrillero del ELN conocido como “Peligro”. Los armados anunciaron la llegada de más de un centenar de paramilitares que se encontraban en el sitio conocido como “El Saltillo” y desde ese momento se generó el desplazamiento forzado en el bajo Naya. 

El sábado 14 de abril del 2001, mientras se desplazaban forzadamente los últimos pobladores, quedando muy pocos presentes en el caserío La Concepción, los paramilitares que seguían llegando desde el día anterior se dedicaron al festejo, se embriagaron, hurtaron y dañaron lo que encontraron a su paso. Un grupo de esos paramilitares se dirigió al caserío de Cascajito y encontraron a JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA, sola, porque su familia se había desplazado desde la noche anterior y ella no se unió a ellos porque no valoró el peligro, sufría de problemas mentales. 

JUANA BAUTISTA, afrodescendiente de 45 años de edad, quien a pesar de su retardo mental, fue abordada por los paramilitares, accedida carnalmente de manera violenta, torturada y posteriormente asesinada. JUANA BAUTISTA vivía con sus hermanas en la casa materna, ella se dedicaba a labores agrícolas familiares, la pesca en el río con catanga o nasa, utensilio tejido de paja utilizado como trampa de camarones, lavaba ropa en el río, en batea y se transportaba en su potrillo, embarcación de madera. 

Su cuerpo sin vida permaneció dos días a la intemperie, los paramilitares permanecieron en el caserío durante este tiempo e impidieron a los pobladores que se acercaran. 

Solo hasta el lunes 16 de abril de 2001, los paramilitares salieron del lugar y se trasladaron hacia los caseríos ubicados río abajo, entre Las Pavas y Dos Quebradas, donde saquearon y destruyeron bienes de los habitantes siguiendo su camino hacia el caserío de San Francisco Naya. 

Ese lunes, ocho pobladores que se habían desplazado, regresaron al caserío de Cascajito. Hallaron el cuerpo de la afronayera con los grabados de la barbarie, de los tratos crueles y degradantes. 

El martes 17 de abril, hacia las 10:00 a.m., JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA fue sepultada en el cementerio comunitario, ubicado en el sector de Guadualito. 

UN VIERNES SANTO EN EL MES DE ABRIL DEL AÑO 2010 el cuerpo de Juana Bautista es exhumado con el objetivo de determinar el modo de su asesinato, y buscar evidencias de quienes estuvieron detrás del desplazamiento. 

1 año después, EL 26 DE ABRIL DE 2011, EL cuerpo de Juana Bautista ES REGRESADO A SU FAMILIA Y A la comunidad, ese día fue la sepultura definitiva de los restos de Juana en el cementerio de La Concepción, en el territorio Nayero. Desde que sus restos retornaron al territorio, los alabaos, cantos propios del pacífico para acompañar los difuntos estuvieron presentes hasta su sepultura. 

Lo propio ancestral, se mezclo con los rituales de la tradición católica, muy arraigada en los afronayeros quienes recordaron lo sucedido el viernes santo con Jesús de Nazaret y juntaron al calvario, los hechos del viernes santo 13 de abril del 2001 con la incursión paramilitar. Al igual que Jesús, también Juana fue ultrajada y asesinada, también el pueblo afronayero fue crucificado. 

Una noche de acompañamiento y de ritual propio del pueblo afronayero, de nuevo la memoria sobre la vida de Juana, su liderazgo familiar, su situación de salud, las circunstancias de su muerte se hicieron presente y se relacionaron con la historia del pueblo, con sus 332 años de vida en el territorio marcada por la esclavitud y las luchas, la libertad y con los dolorosos hechos de abril del 2001 y se reafirmó una vez más, en medio del dolor y de la muerte, las luchas y trabajos por arraigar la vida en el territorio. 

Ese 26 su familia y amigos caminaron con Juana por su comunidad, por la orilla del río Naya, por los mismos lugares que ella anduvo durante sus años de vida, una de las estaciones fue en su casa, donde habitó con sus hermanas y hermanos, donde compartió con sus sobrinas y donde en la soledad del desplazamiento fue velada en abril del 2001, solo que ese día fue en presencia de sus hermanas, de su comunidad, tal como el pueblo afro despide a sus seres queridos. La espera de 10 años para realizar este ritual propio de duelo y sepultura deja daños irreparables en la familia y la comunidad. 

Con este ritual de conmemoración que terminó en el cementerio, la familia de Juana y la comunidad nayera cerró el ciclo de duelo por su muerte, dignificó su vida y su memoria y afirmó con firmeza la exigencia de verdad, justicia y reparación integral. 

Juana Bautista Angulo Hinestroza volvió a su tierra, camina con su pueblo, es presencia espiritual, al lado de los ancestros, es presencia viva dentro de la comunidad, acompaña a su pueblo afronayero en la reafirmación de su espíritu de lucha por la vida, por el territorio y contra la impunidad. 

La comunidad del Naya sigue esperando avances en materia de justicia y reparación. 

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo en la Memoria 
Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo Sin Olvido

lunes, 11 de marzo de 2019

José Orlando Giraldo Barrera

11 marzo 2006 

MEMORIAS DE VIDA Y ESPERANZA 

No vayas a mi tumba y llores
Pues no estoy ahí.
Yo no duermo
Soy un millón de vientos que soplan 
El brillo de un diamante en la nieve 
La luz del sol sobre el grano maduro
O la suave lluvia del verano
En el silencio delicado del amanecer
Soy un ave rápida en vuelo
No vayas a mi tumba y llores
No estoy ahí
Yo no morí

Indio Americano. Anónimo

Un motivo más para la esperanza, porque somos parte de esa historia de las víctimas en Colombia que el Estado ha querido invisibilizar e injuriar. La verdad y la Justicia, no han pasado por nuestras casas, por el contrario las ordenes emanadas de las cortes judiciales para recuperar el buen nombre de nuestro padre, abuelo, tío, esposo fue incumplida. Pues la dimensión de la falsa noticia de las autoridades y de los medios de comunicación que no fue rectificada en su debida dimensión, se miró a lo lejos, paso pretendiendo que no sea vista, no ser escuchada. 

Al lado de la barbarie de este Crimen de Estado, se consolida la impunidad y como si fuera poco, se pretende imponernos olvidar, hacernos creer que no hay otra posibilidad si no dejar atrás el pasado. Pero la dignidad batalla fuerte y vigorosamente abriendo caminos de esperanza, de movilización, de lucha, caminos de memoria, de reivindicación para nuestros derechos y los de todos los familiares a quienes el camino de la violencia política y la impunidad contra nuestros seres queridos nos hizo unirnos. 

El 11 de marzo de 2006 el Ejército Nacional asesino y torturo a un campesino, a un labrador de la tierra, a un hombre que sembró verdad y justicia. Un campesino que no pudo defenderse porque solo tenía amor para su familia, un azadón, una pala y un machete  cambio sus victimarios con mucho odio contra el pueblo y  con fusiles de última tecnología. Dicen las investigaciones que lo superaban más de diez veces en número y que le dispararon a quema ropa, no le permitieron decir que era campesino.

No hubo testigos que pudieran contar lo sucedido, porque sus victimarios actuaron al amparo de la oscuridad, la ilegalidad y el despotismo que los caracteriza para imponer el terror. Los árboles, la tierra, las flores, los gatos, los perros, las vacas, los caballos, las gallinas, fueron los únicos testigos de esa sombría noche que cambio para siempre la vida de todos los que amaban sus enseñanzas, sus palabras y sobre todo ese amor a la tierra que lo vio nacer.

LA VERDAD JUDICIAL UNA VERDAD QUE NO SE APLICA Y NO REPARA LOS DAÑOS CAUSADOS EN LOS FAMILIARES DE LAS VICTIMAS. 

En sentencia del 6 de marzo de 2012, fue condenado a 37 años de prisión LUIS EDUARDO MAHECHA HERNÁNDEZ Ex sargento de inteligencia del Batallón de Alta Montaña número 3 “Rodrigo Lloreda Caicedo”. El juez 19 penal del circuito de Cali asevero textualmente “Con fundamento en lo demostrado por la Fiscalía General de la Nación, concluimos sin lugar a equívocos que el señor José Orlando Giraldo Barrera, era un campesino dedicado a labores concernientes al cuidado de fincas y a labores de sembrados y cultivos, sin ningún ligamen intelectual o material con grupos al margen de la Ley..” y menos aún como líder de la agrupación conocida como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conclusión a la que se arriba con los testimonios que al respecto se convocaron a la etapa del juicio oral y la ausencia demostrativa por parte del Ejército Nacional de que el victimado perteneciere a dicha agrupación”.


En agosto de 2009 se dictó medida de aseguramiento contra El mayor MANUEL ARTURO PABON JAIMES, LUIS FRANCISCO GÁLVIS SEPÚLVEDA, WILLIAM FABIAN MOSQUERA DELGADO, CRISTIAN DANIEL DELGADO CUASQUER, EDUARDO FIDEL ANGARITA SANTIAGO, JHON JAIRO QUIJANO SÁNCHEZ, CARLOS ENRIQUE MARTINEZ DIAZ, después de cuatro años de tácticas dilatorias, cambiaron tres veces el juez, tres veces de Fiscal y la administración de justicia fue incapaz de dar continuidad de manera eficaz al juicio oral, estos militares fueron dejados en libertad entre junio y octubre de 2013, estas libertades se otorgaron de espaldas a las víctimas que no fueron convocadas a las audiencias para controvertir la decisión.

Por ello invocamos el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, no renunciamos a la idea de que se aplique justicia y seguiremos trabajando porque estos crímenes atroces contra la humanidad no se vuelvan a cometer nunca mas en Colombia. 

Cómo no recordarte querido padre si crecimos al lado de tu ejemplo que nos ha hecho mujeres comprometidas, como no hacerlo si todo lo que somos fue fruto de tu cosecha, como no hacerlo si la imagen de tu cuerpo torturado habita cada una de las esquinas de la memoria

JOSE ORLANDO GIRALDO NO HA MUERTO, SUS ENSEÑANZAS Y MEMORIA VA CON NOSOTROS A CADA PASO QUE DAMOS NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS

¡NO HAY PAZ POSIBLE CON CRÍMENES DE ESTADO!

MOVICE VALLE DEL CAUCA 

José Orlando Giraldo en la memoria

José Orlando Giraldo Sin Olvido

domingo, 15 de abril de 2012

Juana Bautista Angulo Hinestroza

Abril 14 de 2001 - Abril 14 de 2012

Juana Bautista es un símbolo luminoso y inmenso, rotundamente emblemático del martirio de los afrodescendientes, concretado en el Naya, de la violación sexual que la comunidad cree como cierta al encontrar el cuerpo de esta mujer con sus prendas íntimas desgarradas antes de ser asesinada. 

Ella el símbolo de la indefensión total ante el poderío criminal, patriarcal del Estado... Sí, esa semana santa, un viernes Santo irrumpieron en el caserío de La Concepción más de 400 paramilitares, divididos en escuadras de 20 o 30 hombres, del Boloque Calima, que actuaban apoyadas con la brigada 3. Venían, desde el 9 de abril, asesinando, violando, torturando y desplazando, en su macabra procesión a las comunidades afrodescendientes del Alto Naya en la región del Valle. Luego de controlar el caserío, de generar el desplazamiento de la mayoría de la población desde el viernes, ese sábado encontraron a Juana Bautista, sola en su casa, a pocos minutos de La Concepción en el caserío de Cascajito. Juana Bautista, la Juanita, con afecciones mentales, que le permitían habitar en el territorio desde otra perspectiva, tenía 45 años. Los paramilitares al mando de Luis Fernando Arce Martínez, ‘Chilapo’, y Jair Alexander Muñoz, ‘Sisas’, la sacaron de su casa, le rompieron la ropa, la arrastraron y cuando ya estuvo vencida sobre el barro, accedieron violentamente, la torturaron y la asesinaron con dos golpes de fusil, uno al hombro y otro en la cabeza, relatan los pocos vecinos que algo vieron, que escucharon gritos que ese día se fue llevando con dolor el río Naya. 12 años después el desplazamiento forzoso del bajo Naya continúa en impunidad. Los acuerdos para que la verdad revelada fuera conocida por los habitantes ancestrales de manera directa y estos pudieran contra interrogar no se cumplió. La toma de declaración a uno de los artífices de la operación militar en el desplazamiento del bajo Naya, Ever Veloza, conocido como "HH" no se ha realizado, la extradición de este a los Estados UNidos desde 2008 no ha posibilitado un acceso a los afrocolombianos para lograr esclarecer penalmente lo que sucedió, los beneficiarios del desplazamiento, los altos mandos militares implicados en esta operación criminal contra la población.

 11 años después del asesinato de Juana y del desplazamiento de la comunidad negra de Naya, los restos de ella fueron exhumados por la Fiscalía General de la Nación, hoy la fosa donde reposó convertida en un monumento se encuentra sin sus restos. 

Es el mismo vacío de justicia que la gente vive en el Naya. 12 años después la memoria colectiva es la manifestación más clara de enfrentamiento a la impunidad, 12 años en que el aparato judicial, por temor, por negligencia no se ha atrevido a sancionar a los artífices materiales e intelectuales de una estructura de poder criminal. 12 años en los que la conciencia ética de la humanidad ha establecido en 2008 la orden de exhumación del Cuerpo de Juana Bautista. En el agosto del 2011 la Fiscal 181 seccional de la unidad nacional de justicia y paz, informó a nuestra Comisión de Justicia y Paz que el procedimiento no se había terminado que debía demorarse alrededor de seis meses y que la información estaría disponible en el despacho del fiscal 21.

 A la fecha no tenemos ningún avance con respecto a la orden de exhumación. Nada de eso ha conmovido el muro ciego de la impunidad, salvo los rituales, la memoria colectiva terca compañera de la lucha negra nayera, que va desmoronando ese desorden institucional llamado democracia. 

 Memoria y justicia

 Bogotá, D.C. Abril 14 de 2012 

 Sin Olvido - Comisión Intereclesial de Justicia y Paz