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martes, 10 de septiembre de 2019

Jacinto Quiroga Castañeda

Septiembre 10 de 1990 
"Nací campesino, como todos mis abuelos; labro la tierra para el sustento, vivo de la agricultura de subsistencia"

Un líder cívico, que asumió en sus apuestas socio políticas, la exigencia y el trabajo por la justicia social en las tierras del municipio Bolívar en Santander. Jacinto Quiroga Castañeda fue asesinado por efectivos del Batallón de Ingeniería No 5 Galán de la 5a brigada del ejército nacional en el caserío Guamal es otro rostro del crimen de Estado que permanece en la impunidad jurídica pero no en el olvido.

Fue un lunes, en área rural del municipio de Bolívar, Santander, un día después de la celebración de su cumpleaños número 46, cuando fue asesinado. Jacinto, campesino, creyente de la comunidad cristiana de base, cristiano político del Movimiento de Unidad Campesina, buscó romper la dicotomía entre fe y política dando respuesta al hambre y la injusticia material.

En la época del Estatuto de Seguridad por su actividad política de dirigente cívico fue injustamente encarcelado por integrantes de la 5a Brigada del Ejército Nacional. En septiembre de 1979 Jacinto fue detenido arbitrariamente, sometido a un sin número de torturas y vejámenes durante los primeros ocho días de su detención. Desde ese día y durante más de 10 años fue objeto de una despiadada persecución con amenazas constantes.

Las amenazas de muerte no surtieron efecto, Jacinto continuó buscando la integración y el desarrollo de la comunidad. Sin embargo, en la madrugada del 10 de septiembre de 1990 el operativo militar llegó a su casa, irrumpiendo en la cotidianidad.

Uno de sus 8 hijos con estas palabras recuerda esa madrugada “Toda la casa estaba rodeada por el ejército y para nosotros todo era confusión y caos. Mi mamá se acercó a mi papá y trataba de prestarle primeros auxilios. Mi papá estaba muy mal herido, los disparos le habían quebrado la columna a la altura de la cintura y el brazo izquierdo a la altura del codo y para mover la cabeza se agarraba el cabello con la mano derecha y se jalaba. Hablaba con todos los que estábamos ahí, especialmente con mi mamá y le decía: “animo mija a mí me jodieron, me mataron pero ahí están los hijos y lo único que les puedo dejar son las abejas para que los saque adelante”. 

La Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares inició la respectiva investigación por estos hechos bajo el radicado No. 022-10843, la cual resolvió en julio de 1995, sancionar al Suboficial que fue reconocido como el culpable por disparar contra Jacinto Quiroga con suspensión en el ejercicio del cargo por el término de cinco años. 

En materia de justicia e investigaciones no han existido más asomos, la formalidad de investigar asegurando la impunidad, silenciando el proyecto social construido desde abajo ha sido la premisa. Por eso la ruana que cobijó a Jacinto, la ruana con la que murió es hoy una reliquia que revive ese tejido de hermandad, ese tejido de justicia social por el que vivió.

acinto
l heredarnos su legado
ierto en sus altruistas ideas
ncólume, incorregible e incorruptible
ada, ni nadie logró chantajearle
anto en lo material como también espiritual
sando ante arrogancias y prepotencias poderosas

ue ingenuamente creyeron
nirle en el mayor ostracismo
gnorando las leyes naturales
ebasaron los límites de tolerancia
pacando su brillante existencia
G enerando eso sí, el efecto inverso
l inmortalizarle integralmente

arne sangre y alma
portados con un solo propósito
umaron los componentes fundamentales
razándonos el camino a transitar
nte la tortuosa realidad
Ñ udo de vínculos de identidad
starán siempre en las mentes
e quienes decidan avanzar

l ideal de cambio con justicia social
(Tomado de Memorias de Jacinto Quiroga: Animador de la fé de los pueblos).


Jacinto Quiroga en la Memoria
Jacinto Quiroga Sin Olvido



miércoles, 5 de junio de 2019

Gonzalo y Humberto Zarate Triana

    Junio 05 2001

Gonzalo y Humberto Zarate Triana fueron asesinados el 05 de Junio de 2001, por “civiles” armados de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar de la Brigada número VII del ejército.



Sus familiares y conocidos recuerdan con tristeza, pero también con dolor, aquel 5 de junio cuando a las 7:00 a.m. ingresaron por la fuerza dos “civiles” armados a la casa de Gonzalo, ubicada en el barrio Manantial, en la ciudad de Villavicencio, disparando indiscriminadamente contra Gonzalo y Humberto en presencia de su esposa y sus dos hijos menores de edad. Seguido de esto los dos victimarios salieron caminando del lugar, pasando junto a una patrulla de la policía, y ésta sin impedir la acción de escape permitió que siguieran su camino. Pocos minutos después, varios organismos de seguridad del Estado Colombiano, allanaron la casa de Gonzalo llevándose consigo varias de sus pertenencias, como documentos de identidad y una agenda de anotaciones. Durante el allanamiento los agentes interrogaron a los familiares.


Tiempo después del sepelio y sin respeto alguno, varios hombres armados continuaron hostigando a diferentes familiares, entre ellos a la esposa de Gonzalo, quien recibió una amenaza telefónica, su vivienda fue rondada por estos hombres armados, obligándola a ella y a sus hijos a irse de Villavicencio.


La investigación adelantada por la Fiscalía Octava Delegada ante los jueces Penales del Circuito de la Unidad de Vida e Integridad Personal de Villavicencio fue archivada. Sus familiares y amigos esperando resultados en Ley 975 se entrevistaron el 08 de Agosto de 2008, con una delegación compuesta por la Fiscalía, Acción Social, Defensoría del Pueblo y la MAPP-OEA en Villavicencio. 


Las hermanas de Gonzalo y Humberto acudieron a la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Fiscalía de Bogotá, donde fueron informados, que el autor material del crimen fue el paramilitar desmovilizado de nombre Benjamín Parra Cárdenas, conocido como “El Flaco”, “Visajazo”, “Duvan Felipe” o “Cony”, quien se acogió a la Ley 975 Para la Justicia y la Paz con la estructura del bloque “Héroes del Llano y Guaviare”.


Este paramilitar se reconoció como autor de éste y 96 crímenes más, de los cuales la Fiscalía solo asumió 56 casos, entres ellos el de Gonzalo y Humberto.


En la tercera audiencia, donde se iba a juzgar a Benjamín Parra sólo se abordaron siete casos de los 56 asumidos, quedando una audiencia aplazada para el 27 de mayo de 2009, la cual fue cancelada por inasistencia del abogado defensor. 


A la fecha, debido a la verdad adulterada por el paramilitar que se reconoció como el único responsable del crimen, la fiscalía se ha negado a investigar los autores intelectuales quienes han orquestado la persecución a los miembros del Comité Cívico de Derechos Humanos del Meta, miembros de la Unión Patriótica.


Gonzalo y Humberto permanecen en la memoria de sus familiares, de sus amigos y conocidos. Se mantienen en la memoria colectiva de los sobrevivientes de los llanos orientales, luego de años de exterminio. Sus familiares hoy siguen esperando el esclarecimiento de la verdad, que se haga justicia y se generen garantías de no repetición de nuevos crímenes en el Meta.


Gonzalo y Humberto Zarate Triana en la Memoria
Gonzalo y Humberto Zarate Triana Sin Olvido


miércoles, 10 de abril de 2019

Masacre del Naya


Abril de 2001

En abril de 2001, durante semana santa ocurrió la incursión paramilitar en el Naya, operación que contó con la anuencia, tolerancia y complicidad de unidades militares adscritas a los Batallones “Pichincha”, al mando del coronel TONY ALBERTO VARGAS PETECUA y el Capitán ANDRÉS ZAMBRANO y unidades militares del Batallón Palacé de Buga, ambos pertenecientes a la Tercera Brigada del ejército con sede en Cali. 

El 9 de Abril de 2001 paramilitares irrumpen en el poblado Concepción, Ubicado en el Alto Naya, utilizando niños como escudos humanos, zaqueando viviendas, arrojando decenas de pertenencias al río Naya. Al caer la noche los Afronayeros son obligados a desplazarse al bajo Naya, mientras que atrás en lo alto del Naya quedan los desaparecidos, los muertos y los torturados. Los siguientes dos días asesinan aproximadamente a 13 personas, entre ellos niños que fueron cercenados; Los paramilitares siguen llevándose por delante lo que encuentran en el camino, pasando por el punto El Ceral, los poblados La Vega y El Crucero por el camino que conduce a Río Minas, donde asesinan a otras 2 personas mas, En Río Minas asesinan a otros campesinos y después se trasladan a La Paz, allí, con una moto sierra, asesinan a una señora. 

El 11 de Abril siguen en el poblado el Placer, torturan a pobladores indígenas, los amenazan, queman y saquean casas. 

El viernes 13 de abril del 2001, las amenazas de muerte llegaron hacia las 5:30 p.m. a través de la presencia de los primeros tres paramilitares. Uno de ellos era un ex guerrillero del ELN conocido como “Peligro”. Los armados anunciaron la llegada de más de un centenar de paramilitares que se encontraban en el sitio conocido como “El Saltillo” y desde ese momento se generó el desplazamiento forzado en el bajo Naya. 

El sábado 14 de abril del 2001, mientras se desplazaban forzadamente los últimos pobladores, quedando muy pocos presentes en el caserío La Concepción, los paramilitares que seguían llegando desde el día anterior se dedicaron al festejo, se embriagaron, hurtaron y dañaron lo que encontraron a su paso. Un grupo de esos paramilitares se dirigió al caserío de Cascajito y encontraron a JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA, sola, porque su familia se había desplazado desde la noche anterior y ella no se unió a ellos porque no valoró el peligro, sufría de problemas mentales. 

JUANA BAUTISTA, afrodescendiente de 45 años de edad, quien a pesar de su retardo mental, fue abordada por los paramilitares, accedida carnalmente de manera violenta, torturada y posteriormente asesinada. JUANA BAUTISTA vivía con sus hermanas en la casa materna, ella se dedicaba a labores agrícolas familiares, la pesca en el río con catanga o nasa, utensilio tejido de paja utilizado como trampa de camarones, lavaba ropa en el río, en batea y se transportaba en su potrillo, embarcación de madera. 

Su cuerpo sin vida permaneció dos días a la intemperie, los paramilitares permanecieron en el caserío durante este tiempo e impidieron a los pobladores que se acercaran. 

Solo hasta el lunes 16 de abril de 2001, los paramilitares salieron del lugar y se trasladaron hacia los caseríos ubicados río abajo, entre Las Pavas y Dos Quebradas, donde saquearon y destruyeron bienes de los habitantes siguiendo su camino hacia el caserío de San Francisco Naya. 

Ese lunes, ocho pobladores que se habían desplazado, regresaron al caserío de Cascajito. Hallaron el cuerpo de la afronayera con los grabados de la barbarie, de los tratos crueles y degradantes. 

El martes 17 de abril, hacia las 10:00 a.m., JUANA BAUTISTA ANGULO HINESTROZA fue sepultada en el cementerio comunitario, ubicado en el sector de Guadualito. 

UN VIERNES SANTO EN EL MES DE ABRIL DEL AÑO 2010 el cuerpo de Juana Bautista es exhumado con el objetivo de determinar el modo de su asesinato, y buscar evidencias de quienes estuvieron detrás del desplazamiento. 

1 año después, EL 26 DE ABRIL DE 2011, EL cuerpo de Juana Bautista ES REGRESADO A SU FAMILIA Y A la comunidad, ese día fue la sepultura definitiva de los restos de Juana en el cementerio de La Concepción, en el territorio Nayero. Desde que sus restos retornaron al territorio, los alabaos, cantos propios del pacífico para acompañar los difuntos estuvieron presentes hasta su sepultura. 

Lo propio ancestral, se mezclo con los rituales de la tradición católica, muy arraigada en los afronayeros quienes recordaron lo sucedido el viernes santo con Jesús de Nazaret y juntaron al calvario, los hechos del viernes santo 13 de abril del 2001 con la incursión paramilitar. Al igual que Jesús, también Juana fue ultrajada y asesinada, también el pueblo afronayero fue crucificado. 

Una noche de acompañamiento y de ritual propio del pueblo afronayero, de nuevo la memoria sobre la vida de Juana, su liderazgo familiar, su situación de salud, las circunstancias de su muerte se hicieron presente y se relacionaron con la historia del pueblo, con sus 332 años de vida en el territorio marcada por la esclavitud y las luchas, la libertad y con los dolorosos hechos de abril del 2001 y se reafirmó una vez más, en medio del dolor y de la muerte, las luchas y trabajos por arraigar la vida en el territorio. 

Ese 26 su familia y amigos caminaron con Juana por su comunidad, por la orilla del río Naya, por los mismos lugares que ella anduvo durante sus años de vida, una de las estaciones fue en su casa, donde habitó con sus hermanas y hermanos, donde compartió con sus sobrinas y donde en la soledad del desplazamiento fue velada en abril del 2001, solo que ese día fue en presencia de sus hermanas, de su comunidad, tal como el pueblo afro despide a sus seres queridos. La espera de 10 años para realizar este ritual propio de duelo y sepultura deja daños irreparables en la familia y la comunidad. 

Con este ritual de conmemoración que terminó en el cementerio, la familia de Juana y la comunidad nayera cerró el ciclo de duelo por su muerte, dignificó su vida y su memoria y afirmó con firmeza la exigencia de verdad, justicia y reparación integral. 

Juana Bautista Angulo Hinestroza volvió a su tierra, camina con su pueblo, es presencia espiritual, al lado de los ancestros, es presencia viva dentro de la comunidad, acompaña a su pueblo afronayero en la reafirmación de su espíritu de lucha por la vida, por el territorio y contra la impunidad. 

La comunidad del Naya sigue esperando avances en materia de justicia y reparación. 

Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo en la Memoria 
Masacre del Naya y Juana Bautista Angulo Sin Olvido

jueves, 25 de junio de 2015

Martires de Catatumbo

Foto: Diario La Opinión
Hoy 25 de junio, día de la dignidad campesina, se conmemoran dos años del asesinato de los cuatro campesinos Diomar Angarita, Hermidez Palacio, Dionel Jácome y Edwin Franco quienes participaron en la movilización en Catatumbo. Ellos al igual que muchos campesinos de esta zona del país exigían mejores condiciones para el campo, la creación de una zona de reserva campesina y la implementación de proyectos productivos por parte del gobierno al erradicar los cultivos ilícitos en la región.

Entre el 22 y el 25 de junio de 2013 las balas, los gases y la represión fue una constante en el Catatumbo, Norte de Santander, por parte de las fuerzas del estado, entre ellos ESMAD, Ejército y Policía. Estos tres días fueron de llanto e indignación para el campesinado, ya que allí murieron los cuatro Mártires de Catatumbo a mano de las fuerzas militares. Según investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, tres de los cuatro campesinos fueron asesinados por balas de fusil que provenían del lado de las fuerzas militares.

Hoy están en la memoria y Sin Olvido Diomar Angarita, Hermidez Palacio, Dionel Jácome y Edwin Franco, quienes fueron asesinados exigiendo y buscando vida digna en este país.

jueves, 30 de agosto de 2012

NYDIA ERIKA BAUTISTA

Agosto 30 de 1986 - Agosto 30 de 2012
Nydia Erika Bautista nació en Bogotá el 29 de octubre de 1954, desde niña manifestó grandes signos intelectuales y una profunda convicción por lo humano. Era una lectora consumada de literatura universal, Latinoamérica y nacional. Durante su juventud, mientras estudiaba Sociología en la Universidad Nacional fue Directora del Periódico El Aquelarre. Nydia Erika estudió economía y participó activamente del sindicato de INRAVISIÓN hasta el año 1984 cuando se vinculó al M-19.

En 1985, Nydia Erika tuvo que trasladarse a Cali, tuvo que dejar a sus padres y a su hijo Erik. El 25 de mayo de 1986 ella fue detenida por efectivos militares de la Brigada 3 del Ejército durante dos semanas y allí, bajo tortura, hizo una declaración de su puño y letra en donde cuenta de su vinculación al Movimiento 19 de Abril M-19. Además de otro documento en dónde fue obligada a declarar que había sido bien tratada durante la detención.

Luego de recuperar su libertad, Nydia regresó a Bogotá para celebrar el día de la madre junto a su familia. En ese momento su hijo de 12 años, le pidió que se quedara en la ciudad hasta el día de su primera comunión, el 30 de agosto de 1987.

Ese domingo 30 de agosto, en el barrio Casablanca al suroccidente de Bogotá, a las 6 de la tarde, Nydia Erika fue detenida por un grupo de hombres armados que vestían ropas de civil y viajaban en un vehículo. Eran unidades militares adscritas a la Brigada 20 del ejército.

Posteriormente, ella fue conducida a una finca en la zona de Quebradablanca, en el municipio de Guayatebal, mantenida en cautiverio y bajo tortura durante varios días, incluida violencia sexual. Después fue asesinada y su cuerpo fue abandonado como N.N. (sin nombre) en la vía Bogotá-Villavicencio.

Antes y después de la desaparición de Nydia Erika, otros activistas del M-19, entre ellos Cristóbal Triana, amigo de Nydia Erika, también fueron desaparecidos.

Su hijo, padres, familiares y amigos desconocieron el paradero de Nydia Erika Bautista durante 3 años. Tres años de dolor, de incertidumbre. Fue el 22 de enero de 1991, cuando el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón, quien en el momento del secuestro de Nydia Erika pertenecía al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia "Charry Solano" de la Brigada 20, declaró ante la Procuraduría que “la Unidad de Operaciones Especializadas del Batallón ‘Charry Solano’ fue la responsable de la desaparición de Nydia Erika Bautista y que esta desaparición se cometió con el conocimiento y aprobación del Coronel del Ejército Álvaro Velandia Hurtado”.

Luego de 25 años de impunidad, de trabas en el proceso de esclarecimiento y de búsqueda de Justicia, el Estado colombiano ha hecho caso omiso a las decenas de recomendaciones internacionales que se han dado frente a este crimen de Lesa Humanidad. Los responsables de la desaparición forzada, de la tortura y tratos crueles e inhumanos que padeció Nydia Erika, han recibidos varios premios y reconocimientos, aún se mantienen en las altas esferas sociales bogotanas e instruyen a los nuevos militares.

En cuanto al Brigadier General Alvaro Hernan Velandia Hurtado fue determinado en 1995 como responsable, por acción y omisión de la detención, tortura, desaparición y posterior asesinato de Nydia Erika. Por esta razón, mediante Decreto Presidencial del 11 de septiembre de 1995, se ordenó la destitución del general Velandia Hurtado, una acción que respondió a la presión nacional e internacional. Sin embargo, antes de hacer efectiva la destitución, el Brigadier General Velandia fue condecorado en una ceremonia militar, el 4 de agosto de 1995.

El Procurador que responsabilizó al General Velandia Hurtado, tuvo que dimitir a su cargo y abandonar el país el 1 de septiembre de ese mismo año tras recibir repetidas amenazas de muerte.

El General Velandia, además de ser uno de los responsables de la desaparición forzada, tortura y asesinato de Nydia Erika, aparece en un listado elaborado por la Procuraduría en 1983, donde se señala a 58 militares con vínculos paramilitares y se afirma que el Gral Velandia fue uno de los creadores y líderes del grupo paramilitar M.A.S. (Muerte a Secuestradores).

En septiembre de 2009 se conoció el fallo de la Sala Plena que confirmó la destitución del General Alvaro Velandia por su responsabilidad en el crimen contra Nydia Erika, pero el 1 de marzo de 2011, tras un fallo de tutela, una sala de conjueces del Consejo de Estado decidió REVOCAR dicho fallo. En mayo de este año la sala cuarta del Consejo de Estado revocó la acción de tutela que ordenaba el reintegro del general en retiro Álvaro Velandia, por el caso de Nydia Erika.

El ex general Velandia ha recurrido sistemáticamente a numerosos recursos jurídicos temerarios y al encubrimiento de la verdad desde 1987 hasta hoy, logrando la impunidad y afectando el derecho a la verdad, al debido proceso de la víctima y sus familiares.

Hoy, jueves 30 de agosto de 2012, se hará entrega oficial a la Fiscalía de un documento, al igual que al honorable Consejo de Estado, en donde se encuentra la decisión de la destitución definitiva del General Álvaro Velandia Hurtado.

En estos 25 años la familia de Nydia Bautista y personas cercanas han recibido amenazas de muerte y han sido objeto de actos de intimidación debido a su insistencia en investigar el caso. Algunos de sus familiares tuvieron que exiliarse durante varios años, fue allí en el exilio dónde nació la Fundación para los Derechos Humanos “Nydia Erika Bautista” una organización sin ánimo de lucro que trabaja con un enfoque integral y participativo para la protección de los derechos de las mujeres y familiares víctimas de la desaparición forzada.

Un exilio en el que nacieron muchos de los poemas de su hijo Erik Arellana, quien escogió el arte en lugar de la venganza. “Tránsitos de un hijo al alba”, es el más reciente libro de poemas de Erik, que bajo el seudónimo de Chico Bauti, reivindica el derecho a la memoria desde la fuerza que une en la lucha a los familiares de los miles de desaparecidos.

30 de agosto de 2012. Hoy se cumplen 25 años del crimen cometido contra Nydia Erika Bautista. 25 años en donde la justicia no ha llegado, 25 años de espera, pero también 25 años de lucha, dónde los familiares de Nydia Erika han descubierto el valor de la solidaridad. 25 años en los que la historia de Nydia Erika ha enseñado a otras generaciones que en Colombia existen los desaparecidos; que es el Estado, quien por acción u omisión, ha cometido los crímenes más atroces. Que son las lógicas paradójicas del irrespeto por la vida, a la diferencia, la criminalización del pensar, sentir, vivir, luchar y resistir las que han dejado a padres y madres sin sus hijos e hijos sin sus madres y padres.

Nydia Erika Bautista… En la Memoria

Nydia Erika Bautista… Sin Olvido
Sin Olvido