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sábado, 20 de abril de 2019

Eduardo Ávila Fonseca

Abril 20 de 1993

Eduardo Ávila Fonseca había sido el guardaespaldas de Carlos Pizarro León Gómez candidato a la presidencia por el partido Alianza Democrática M-19. Fue detenido y desaparecido el 20 de Abril de 1993, visto por última vez a las seis de la tarde por su hermana. Ese día fue abordado por cuatro hombres en la carrera 13 con 63 en la ciudad de Bogotá, ellos, vestidos de civiles y con armas, obligaron a Eduardo a subir a un taxi, lo subieron a la fuerza al vehículo mientras lo golpeaban y posteriormente lo desaparecieron.


Su familia fue informada de su detención dos horas después y decidieron empezar una búsqueda larga, angustiosa y sin respuestas, dónde nadie les dio razón de Eduardo.

Luego de lo sucedido, emergieron múltiples versiones, pero debido al incansable deseo de la familia por encontrar la verdad, se pudo conocer que Eduardo fue detenido y desaparecido por agentes de la SIJIN.

Su cuerpo sin vida fue encontrado tiempo después, sin hallar respuesta alguna del porqué de su detención, desaparición y ejecución extrajudicial.  Años después la búsqueda incansable por esa verdad y de persistencia para que existan procesos de investigación que lleve al esclarecimiento de los hechos y a la Justicia, no se ha logrado esclarecer la verdad.

Colombia, un país que insiste una vez más en transformar este contexto que nos aflige a todos y a todas, que se ha llevado campesinos, campesinas, indígenas, mujeres y hombres. Paz con justicia social, es el reclamo de una Colombia que está cansada de sufrir, de cientos que lloran a sus hermanos y a sus líderes.

Hoy entonces, recordando a Eduardo Ávila, debe ser significado no de un sueño, sino un impulso real a trabajar, a cuestionar, a denunciar.

Las palabras de Gladys Ávila Fonseca hermana de Eduardo, hoy tiene más significado que nunca, que nos llama como pueblo, que reclama del Estado respeto,

Hasta que nuestra patria Colombia, escuche la voz del dolor, hasta que no desaparezcan más, hasta cuando se permita pensar, hasta cuando no se violen los derechos humanos, hasta cuando exista justicia y verdad. Eduardo Ávila, seguirá presente en la memoria. Eduardo una víctima más del crimen de estado en Colombia.

Eduardo Ávila, Fonseca en la Memoria
Eduardo Ávila Fonseca Sin Olvido.

miércoles, 10 de junio de 2015

Lilia Suárez y Juber Franco

8 de junio 2013 - 8 de junio 2015

Lilia de Jesús Suárez Guarín y Juber Adolfo Franco Carmona dos colombianos campesinos que desde hace 46 años comparten la vida, el amor y una familia.

Esta pareja se conoció en una pequeña población ubicada al oriente del departamento de Antioquia. Desde ese entonces atesoraron la ilusión de formar una familia.

Juber se desempeñó en la construcción de casas y también como ebanista, fue así como pudo levantar las paredes de su propio hogar; y por supuesto construyó junto a otros habitantes de la región muchas otras casas que abrigarían los sueños de familias humildes y campesinas.

Lilia de gran corazón se dedicó a acoger a niñas y niños del pueblo a quienes en algunos casos, amparó durante largas temporadas debido a la imposibilidad de sus padres para ofrecerles buenas condiciones de vida y cuidado, Lilia atendía estos niños como si fueran los suyos mientras sus padres volvían por ellos.

Por su corazón, solidaridad y amor por el prójimo Lilia y Juber fueron acogidos rápidamente en la comunidad, siendo una de las parejas más queridas por todos los pobladores de la región.

Años más tarde la pareja recibía en el seno de su hogar a tres hijas y un hijo, esto los fortaleció y animó a seguir siendo una familia solidaria, amorosa y preocupada por el bienestar de la comunidad.

Al inicio de los 80´s la violencia social y política que se extendía por todo el país, tocó las tierras en donde Lilia y Juber vivían, y debido al conflicto armado fueron obligados a desplazarse a la ciudad de Medellín. Allí los esfuerzos por sobrevivir aumentaron, pero ellos no se dieron por vencidos, con mucho trabajo lograron garantizar a sus hijos educación, vivienda, alimentación y amor.

Nuevamente su disposición para servirles a otros afloró cuando empezaron a ayudar las familias que llegaban desplazadas, su aporte solidario se sumó a varias iniciativas sociales de protección y acogida.

Así permanecieron durante 25 años y después de superar un desplazamiento forzado y acoplarse a la vida en la ciudad, las expectativas de mejorar las condiciones de vida para ellos les planteaban otras posibilidades para buscar nuevos horizontes, entonces deciden trasladarse a Venezuela.

En el vecino país toman la decisión de comprarse un terreno en las afueras de Ciudad Rubio en el estado de Táchira, donde comienzan en el año 2011 a construir ellos mismos su casa y a plantar una pequeña huerta, éste había sido siempre su sueño al momento de ser mayores.

Con mucha ilusión Lilia y Juber emprenden este nuevo caminar, allí una vez más la comunidad a donde llegaron les acoge y los bautizan cariñosamente con el nombre de“los abuelos”.

Fue en la pequeña casa que aún estaba por terminar pero que ya colmaba su aspiración de vida tranquila, en un lugar de paisajes hermosos y con una huerta alimentada con sus propias manos, donde se les vio por última vez, sin que hasta la fecha se tenga noticia de ellos.



El sábado 8 de junio de 2013 la pareja fue desaparecida, en ese momento Lilia contaba con 63 y Juber con 69 años de edad.

Este fue el día en que sus vecinos los vieron por última vez.

Dos días antes, el 6 de junio, Lilia y Juber a través de una comunicación telefónica con sus hijos habían comentado sobre su preocupación debido a que el día 3 de junio, un grupo de hombres desconocidos intentaron asaltar la casa, pero éstos huyeron ante la pronta intervención de sus vecinos.

Sin embargo desde el 8 de junio no se les volvió a ver y quienes fueron a visitar la casa en busca de alguna pista de su paradero, encontraron la mesa servida con lo que sería su comida el día en que fueron desaparecidos.

El 21 de junio de 2013, los hijos de Lilia y Juber, deciden entablar en Venezuela, la denuncia por su desaparición ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Rubio, dando luego notificación al Ministerio Público.

Desde ese día han hecho gestiones, que hasta ahora siguen sin respuestas concretas de su paradero, la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Interior y Justicia, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Dirección General del CICPC del Estado de Táchira, la Comisión Nacional de Refugio, el Servicio de Jesuitas para Refugiados y la Dirección Política de la Gobernación del Estado Táchira, entre otros no dan respuestas ni adelantos de investigaciones que puedan dar con el paradero de la pareja.

Sin embargo la lucha de sus hijos, familiares y amigos continúa y es así como han tocado puertas en diversas organizaciones sociales y de derechos humanos de Colombia, Venezuela y otros países con las que han podido emitir tres acciones urgentes internacionales.

Aun hoy, dos años después de la desaparición de Lilia y Juber, la familia sigue con la esperanza de conocer su paradero y continúan interponiendo los recursos legales que sean necesarios. Ellos siguen tocando las puertas de organizaciones y personas que quieran solidarizarse con su dolor y que puedan ayudar a encontrar a sus padres, amigos, hermanos, como les dicen de cariño, sus queridos “abuelos”.

Lilia y Juber en la Memoria
Lilia y Juber Sin Olvido

lunes, 4 de febrero de 2013

Sin Olvido


Como olvidar a quienes sus vidas han arrebatado bruscamente, cómo no recordar a quienes el flagelo de la violencia mas han marcado, como no tener presente las miles y miles de vidas que se han extinguido a manos de corruptos y delincuentes, como dejar en el olvido a quienes con su muerte honraron a todo un pueblo.

Desvanecieron sus cuerpos, pero su espíritu sigue indeleble mas que ayer, sus pensamientos y acciones serán recordadas cada vez con más frecuencia, porque quisieron callar las verdades que anunciaban, quisieron callar los atropellos e injusticas que denunciaban pero nunca podrán callar a un pueblo que se une a los clamores de muchos que han desaparecido. No es tiempo de omitir lo que debe ser dicho, es tiempo de luchar por quienes fuerzas ya no tienen, es tiempo de desenterrar las memorias de quienes fueron y serán nuestros héroes, es ahora cuando debemos entrelazar nuestras voces y decir a todo grito “ No más desaparecidos”

Texto: Diana Olivares  

martes, 6 de noviembre de 2012

Desaparecidos del Palacio de Justicia

Noviembre 6 y 7 de 1985 - Noviembre 6 y 7 de 2012


Por favor que cese el fuego inmediatamente, divulguen, inmediatamente que cese el fuego...


Hace 27 años el Palacio de Justicia ubicado en la Plaza de Bolívar del centro de Bogotá, en Colombia, fue ocupado hacia el mediodía, un 6 de Noviembre del año 85, por el Movimiento 19 de abril, M 19. Cuatro horas después este era el grito del magistrado Alfonso Reyes Echandía, era el clamor en medio de condiciones de indefensión en la que se encontraba de clamar por una salida humanitaria

Ese medio día, la guerrilla pretendía realizar un juicio político al entonces presidente de la república Belisario Betancourt por el fracaso del proceso de negociación. Pero el uso de la fuerza no logró la respuesta deseada. Por el contrario la reacción de las fuerzas militares fue desproporcionada, excesiva, irracional, bárbara. Al fuego mucho más fuego. Signo de lo que la historia de violencia de Colombia se iba a vivir desde ese día hasta hoy.

Las Fuerzas militares de Colombia iniciaron la retoma de éste. Llegaron entonces los primeros tanques EE-09 Cascabel y Urutú. , poco a poco la voz de Reyes Echandía se iba ahogando

No pasaron más de dos horas cuando el ejército logró ingresar por la puerta principal del Palacio, dos horas antes que la voz de Reyes se convirtiera en un clamor nacional, nunca escuchado…. QUE CESE EL FUEGO

El tanque Cascabel irrumpió en el palacio luego de forcejear la puerta principal. Desde ese momento se intensificaron los ataques y contra ataques de unos y otros. Un combate en el propio centro de la ciudad, un combate a puerta cerrada del que solo se oían estruendos en la calle.


Los guerrilleros junto con algunos de sus rehenes se vieron obligados a dirigirse a los pisos superiores. Entre tanto, quienes iban recobrando su libertad iban siendo trasladados a la Casa del Florero para su identificación y realizarles una serie de preguntas. Algunos allá fueron torturados y otros torturados y desaparecidos, en cuartos especiales, en los que el Teniente Coronel Alfonso Plazas Vega, busca detener, arrasar con los guerrilleros, sin importar los civiles. “Era defender la democracia maestro, como respondió el oficial a periodistas.

Entre los desaparecidos se encontraban los trabajadores de la cafetería del palacio de justicia, algunos visitantes ocasiones del palacio y la guerrillera Irma Franco


Mientras algunos eran torturados y desaparecidos, algunos medios replicaban la voz de Reyes Echandía pidiendo CESE AL FUGO

En medio de la censura de prensa ordenada  por la ministra NOEMI SANIN,  y del golpe de facto negado aún por el presidente BELISARIO BETANCUR… terminado el partido de Futbol, mientras la ciudad dormía se produjeron ataques  con bombas que generaron un  incendio.

 Entre tanto el incendio tomaba fuerza los miembros del M-19 retenían a algunas personas que trataban de escapar del fuego y los llevaban a los baños del segundo y tercer piso. Sesenta personas permanecieron desde la noche del 6 de noviembre hasta el final de la toma en dichos baños de 20 m2.

El 7 de noviembre terminada la operación rastrillo, poco antes de las 2:00 p.m. continúo funcionando la maquinaria criminal del Estado. Los militares tomaron control total de la edificación en ruinas, modificaron la escena del crimen, mientras los desaparecidos se encontraban en el cantón norte, sin ser registrados en los libros de control militar. Otros de los que salieron con vida fueron  ejecutados  y sus cadáver vueltos a ingresar al Palacio de Justicia, como el magistrado Carlos Horacio Urán

Tiempo después se constató que los restos de Reyes Echandía, tenían balas oficiales, su vida fue segada por las fuerzas militares

Hoy los familiares de los desaparecidos siguen exigiendo justicia y verdad. ¿En dónde está Carlos Augusto Rodríguez Vera, Cristina del Pilar Guarín Cortés, David Súspes Celis, Bernardo Beltrán H., Héctor Jaime Beltrán, Ana Rosa Castiblanco, Gloria Estela Lizarazo F., Luz Mary Portela León; Norma Constanza Esquerra, Gloria Anzola de Lanao, Luz Amparo Oviedo, Irma Franco Pineda…? Hoy la familia de Carlos Horacio Urán exige justicia ante la infame ejecución extrajudicial

“Según investigaciones realizadas por varios juzgados, el Consejo de Estado y la Fiscalía General de la Nación, los desaparecidos del palacio en manos del Ejército son once personas entre empleados de la cafetería y visitantes ocasionales. Una más era guerrillera del M-19.

Así mismo la Fiscalía General de la Nación en documento del 28 de Septiembre del año 2007, manifestó: “las personas que no murieron en el Palacio de Justicia fueron llevadas al Museo Casa del Florero y desaparecidas”

Una Comisión de la Verdad expresó “No hubo ningún plan dirigido a liberar rehenes (…) Desde cuando se dio por finalizada la recuperación del palacio, se empezó a enmascarar la verdad de lo ocurrido allí.” 

En el afán de los militares por "alterar o suprimir la evidencia llegaron a extremos insospechados: una vez llevados a la morgue para la correspondiente necropsia un juez de Instrucción Penal Militar que no cumplía ningún rol dentro de la investigación, el 9 de noviembre ordenó mediante oficio que el receptor de cadáveres del Instituto de Medicina Legal le entregara 23 cuerpos a un suboficial, nueve de personas reconocidas y el resto sin identificar para inhumarlos en el Cementerio del sur que efectivamente fueron sepultados en una fosa común".

La excusa a esta repudiable acción era que se trataba de guerrilleros cuyos cadáveres de seguro serian rescatados por el M-19, y por temor a un nuevo "ataque" se atendió a las órdenes del juez de Instrucción Penal Militar.

 El 9 de Junio del año 2010, la juez Tercera del circuito Especializado de Bogotá María Stella Jara, sentenció a 30 años de prisión al Coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega en primera y segunda instancia y al ex general Jesús Armando Arias Cabrales en primera instancia. Aún se espera que la Corte Suprema de Justicia como el Tribunal Superior de Bogotá ratifique la condena del general, en medio de la crisis por la que hoy atraviesa el aparato de justicia con la injerencia uribista de la unidad nacional de Santos y del procurador Ordóñez. Porque 27 años después siguen construyéndose nuevos mecanismos de impunidad.  

El Tribunal Superior de Bogotá ordenó continuar las tareas de búsqueda LOS FAMILIARES DESAPARECIDOS o sus restos, la realización por el Estado de actos de perdón a los familiares y a la sociedad, así como la solicitud a la CPI para que investigara el compromiso del ex presidente Betancur en la comisión de los crímenes.

Aquí solo hubo absolución del presidente Juan Manuel Santos que llevó más allá de otros mandatarios y pidió perdón a los militares usando el padre nuestro.

Las ambigüedades de la justicia son evidentes, el ex general Iván Ramírez Quintero (ex comandante del Comando de Inteligencia y Contra Inteligencia –COICI–) a pesar de la sentencia de primera instancia que lo responsabiliza en las desapariciones forzadas, una juez decidió absolverlo. Las actuaciones dilatorias del aparato judicial se develan en los cinco ex miembros del grupo de inteligencia del ejército (B-2), en cabeza del ex coronel Edilberto Sánchez Rubiano, gracias al favor de la Procuraduría General de la Nación y sus defensores.

A pesar de las condenas los familiares de los desaparecidos no saben el paradero de sus seres queridos y los condenados disfrutan de los privilegios de las instalaciones militares, clubes y universidades, aparentemente pagando su condena. El Instituto Penitenciario y Carcelario de Colombia (INPEC) ha incumplido con el sitio de reclusión que corresponde de acuerdo a la ley en el caso de crímenes de lesa humanidad

Nuevas sombras de impunidad se ciernen. La ampliación del fuero militar a punto de ser aprobado en el congreso o un marco jurídico para la Paz demuestran las pretensiones de asegurar que los militares de este caso y de los pocos en que ha avanzado la justicia por otros crímenes de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos, aseguren su absolución. Incluso los diálogos con los movimientos guerrilleros para solucionar el conflicto quiere usarse por el establecimiento para crear una suerte de punto final como sucedió en Argentina y Chile.... pero ¿dónde están los desaparecidos? donde están los responsables de la ejecución extrajudicial del magistrado Carlos Horacio Urán.

Hoy los familiares y amigos conmemoran 27 años de búsquedas, de afirmación de la memoria, de persistencia en la búsqueda de la verdad, de la justicia y la dignificación de la historia de sus seres queridos, de esos seres humanos con sueños, anhelos, con vidas en un porvenir.

Usted sabe dónde están? 

Si tienen información comuniquese a info@comisionbusqueda.com y exija a la Comisión de Búsqueda de personas desaparecidas apoyar un plan de búsqueda para su ubicación y entrega a sus familiares . Teléfono en Bogotá 2102329.

Desaparecidos y Desaparecidas del Palacio de Justicia en la memoria,
Desaparecidos y Desaparecidas del Palacio de Justicia Sin Olvido.

Sin Olvido 

jueves, 18 de octubre de 2012

Operación Orión


16 de octubre de 2002 - 16 de Octubre de 2012

Memoria y Justicia

En aplicación de la llamada "seguridad democrática" en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, altos mandos de las fuerzas militares y policiales, como los generales Mario Montoya y Leonardo Gallego, ordenaron a paramilitares al mando de Diego Fernando Murillo participar en una operación de arrasamiento en la Comuna 13 de Medellín, denominada "Orión"

Esta fue una de las seis operaciones que se adelantaron en la capital de Antioquia entre febrero y agosto de 2002, entre las que se encuentran las llamadas "Otoño, "Contrafuego", "Mariscal", "Potestad" y "Antorcha" bajo el pretexto de persecución a núcleos urbanos de las guerrillas de las FARC y del ELN.

Como feroces fantasmas de la muerte irrumpieron antes de la media noche del 16 de octubre. La brigada 4 orquestó un plan apoyado con grupos paramilitares del Bloque Metro y del Cacique Nutibara, integrantes que fueron vestidos con prendas oficiales. Esas horas de terror, que se prolongan 10 años después en sus efectos en el subconciente colectivo, contaron con allanamientos ilegales, capturas masivas, ejecuciones extrajudiciales, muertes de civiles, desapariciones forzadas, e incontables violaciones a sus derechos, además de hacer daños colectivos en la Comuna 13.

Hoy en el lugar conocido como “La Escombrera”, se calcula que hay más 300 cuerpos de personas desaparecidas. “En 2002 fui detenida siendo inocente y por eso yo pido que realmente el gobierno de Uribe se haga responsable de todo esto porque gente inocente fuimos encarcelados y asesinados y nos camuflaban y nos hacían pasar por guerrilleros y era falso porque había niños inocentes de 6 y 7 años que los hacían pasar por guerrilleros, para mí la justicia no existe", dice una de las víctimas sobrevivientes.

Pretendiendo asegurar la impunidad los militares ejercieron funciones de policía judicial, así cambiaron escenarios del crimen y ocultaron la participación de sus auxiliares los paramilitares. Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos observó: “Una de las medidas que la Comisión ve con más preocupación es la referente a permitir a miembros de las fuerzas militares ejercer funciones de policía judicial en investigaciones realizadas por la Fiscalía en relación con civiles… La utilización de militares como agentes de policía judicial por parte de los fiscales puede prestarse a la violación de derechos de los ciudadanos, a la realización de pruebas amañadas o al ocultamiento de pruebas cuando puedan indicar responsabilidades por parte de las Fuerzas Armadas a las cuales se sindica con frecuencia de presuntas violaciones a los derechos humanos’’ 

En diciembre de 2011 el General (r) Mario Montoya rindió versión libre como responsables por esta operación con auxiliares paramilitares. Diego Fernando Murillo, en junio de 2009, ante la Corte del Distrito Sur de New York expresó que la operación en la Comuna 13 contó con una alianza con la brigada 4 del ejército, ordenada por este alto militar, que rendía informes al propio presidente Uribe y también al parecer su ministro de Interior, Fernando Londoño Hoyos.

Aún hoy, los responsables en altos niveles no han sido vinculados a investigación alguna, los beneficiarios de una operación de tal magnitud siguen sin develarse judicialmente.

De los desaparecidos solo se conoce la dolorosa verdad que fueron arrojados al río Cauca o enterrados en el lugar conocido como La Escombrera, lugar que en esas fechas se encontraba bajo el control paramilitar. De acuerdo a las declaraciones de Diego Murillo, alias "Don Berna", se sostiene que un gran número de cuerpos de desaparecidos se encuentran enterrados ahí. Desde años atrás y aún hoy, diariamente llegan 300 volquetas con escombros de obras.

Poco a poco se demuestra que no hay voluntad política para encontrar los cuerpos, no se han hecho los estudios necesarios para la contrastación genética con los familiares que buscan a sus desaparecidos, tampoco han cesado las actividades de las empresas administradoras de la escombrera.

En un acto de repudio y dignificación los familiares de los desaparecidos construyeron un monumento y una placa pero estos fueron removidos por la empresa. Diez años después la bendita memoria está ahí resonando los nombres, las historias que el terror oficial ha querido silenciar negar. Esos nombres hoy están asumidos en una Misión Internacional. Expresión de la solidaridad y de la dignificación de las víctimas.

Uno de los comisionados internacionales Santiago Corcuera de México expresó:

“Una de las lecciones que estamos aprendiendo de los testimonios de los jóvenes y mujeres familiares de las victimas es que la opción militar para restaurar el orden no es la respuesta, y hoy hacemos un llamado al mundo para que no sigan acudiendo a la opción militar puesto que rompe el tejido social y produce más violencia” 

Las lágrimas se nos están acabando de tanto dolor” palabras de una de las víctimas sobrevivientes.

Sin Olvido 

jueves, 30 de agosto de 2012

NYDIA ERIKA BAUTISTA

Agosto 30 de 1986 - Agosto 30 de 2012
Nydia Erika Bautista nació en Bogotá el 29 de octubre de 1954, desde niña manifestó grandes signos intelectuales y una profunda convicción por lo humano. Era una lectora consumada de literatura universal, Latinoamérica y nacional. Durante su juventud, mientras estudiaba Sociología en la Universidad Nacional fue Directora del Periódico El Aquelarre. Nydia Erika estudió economía y participó activamente del sindicato de INRAVISIÓN hasta el año 1984 cuando se vinculó al M-19.

En 1985, Nydia Erika tuvo que trasladarse a Cali, tuvo que dejar a sus padres y a su hijo Erik. El 25 de mayo de 1986 ella fue detenida por efectivos militares de la Brigada 3 del Ejército durante dos semanas y allí, bajo tortura, hizo una declaración de su puño y letra en donde cuenta de su vinculación al Movimiento 19 de Abril M-19. Además de otro documento en dónde fue obligada a declarar que había sido bien tratada durante la detención.

Luego de recuperar su libertad, Nydia regresó a Bogotá para celebrar el día de la madre junto a su familia. En ese momento su hijo de 12 años, le pidió que se quedara en la ciudad hasta el día de su primera comunión, el 30 de agosto de 1987.

Ese domingo 30 de agosto, en el barrio Casablanca al suroccidente de Bogotá, a las 6 de la tarde, Nydia Erika fue detenida por un grupo de hombres armados que vestían ropas de civil y viajaban en un vehículo. Eran unidades militares adscritas a la Brigada 20 del ejército.

Posteriormente, ella fue conducida a una finca en la zona de Quebradablanca, en el municipio de Guayatebal, mantenida en cautiverio y bajo tortura durante varios días, incluida violencia sexual. Después fue asesinada y su cuerpo fue abandonado como N.N. (sin nombre) en la vía Bogotá-Villavicencio.

Antes y después de la desaparición de Nydia Erika, otros activistas del M-19, entre ellos Cristóbal Triana, amigo de Nydia Erika, también fueron desaparecidos.

Su hijo, padres, familiares y amigos desconocieron el paradero de Nydia Erika Bautista durante 3 años. Tres años de dolor, de incertidumbre. Fue el 22 de enero de 1991, cuando el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón, quien en el momento del secuestro de Nydia Erika pertenecía al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia "Charry Solano" de la Brigada 20, declaró ante la Procuraduría que “la Unidad de Operaciones Especializadas del Batallón ‘Charry Solano’ fue la responsable de la desaparición de Nydia Erika Bautista y que esta desaparición se cometió con el conocimiento y aprobación del Coronel del Ejército Álvaro Velandia Hurtado”.

Luego de 25 años de impunidad, de trabas en el proceso de esclarecimiento y de búsqueda de Justicia, el Estado colombiano ha hecho caso omiso a las decenas de recomendaciones internacionales que se han dado frente a este crimen de Lesa Humanidad. Los responsables de la desaparición forzada, de la tortura y tratos crueles e inhumanos que padeció Nydia Erika, han recibidos varios premios y reconocimientos, aún se mantienen en las altas esferas sociales bogotanas e instruyen a los nuevos militares.

En cuanto al Brigadier General Alvaro Hernan Velandia Hurtado fue determinado en 1995 como responsable, por acción y omisión de la detención, tortura, desaparición y posterior asesinato de Nydia Erika. Por esta razón, mediante Decreto Presidencial del 11 de septiembre de 1995, se ordenó la destitución del general Velandia Hurtado, una acción que respondió a la presión nacional e internacional. Sin embargo, antes de hacer efectiva la destitución, el Brigadier General Velandia fue condecorado en una ceremonia militar, el 4 de agosto de 1995.

El Procurador que responsabilizó al General Velandia Hurtado, tuvo que dimitir a su cargo y abandonar el país el 1 de septiembre de ese mismo año tras recibir repetidas amenazas de muerte.

El General Velandia, además de ser uno de los responsables de la desaparición forzada, tortura y asesinato de Nydia Erika, aparece en un listado elaborado por la Procuraduría en 1983, donde se señala a 58 militares con vínculos paramilitares y se afirma que el Gral Velandia fue uno de los creadores y líderes del grupo paramilitar M.A.S. (Muerte a Secuestradores).

En septiembre de 2009 se conoció el fallo de la Sala Plena que confirmó la destitución del General Alvaro Velandia por su responsabilidad en el crimen contra Nydia Erika, pero el 1 de marzo de 2011, tras un fallo de tutela, una sala de conjueces del Consejo de Estado decidió REVOCAR dicho fallo. En mayo de este año la sala cuarta del Consejo de Estado revocó la acción de tutela que ordenaba el reintegro del general en retiro Álvaro Velandia, por el caso de Nydia Erika.

El ex general Velandia ha recurrido sistemáticamente a numerosos recursos jurídicos temerarios y al encubrimiento de la verdad desde 1987 hasta hoy, logrando la impunidad y afectando el derecho a la verdad, al debido proceso de la víctima y sus familiares.

Hoy, jueves 30 de agosto de 2012, se hará entrega oficial a la Fiscalía de un documento, al igual que al honorable Consejo de Estado, en donde se encuentra la decisión de la destitución definitiva del General Álvaro Velandia Hurtado.

En estos 25 años la familia de Nydia Bautista y personas cercanas han recibido amenazas de muerte y han sido objeto de actos de intimidación debido a su insistencia en investigar el caso. Algunos de sus familiares tuvieron que exiliarse durante varios años, fue allí en el exilio dónde nació la Fundación para los Derechos Humanos “Nydia Erika Bautista” una organización sin ánimo de lucro que trabaja con un enfoque integral y participativo para la protección de los derechos de las mujeres y familiares víctimas de la desaparición forzada.

Un exilio en el que nacieron muchos de los poemas de su hijo Erik Arellana, quien escogió el arte en lugar de la venganza. “Tránsitos de un hijo al alba”, es el más reciente libro de poemas de Erik, que bajo el seudónimo de Chico Bauti, reivindica el derecho a la memoria desde la fuerza que une en la lucha a los familiares de los miles de desaparecidos.

30 de agosto de 2012. Hoy se cumplen 25 años del crimen cometido contra Nydia Erika Bautista. 25 años en donde la justicia no ha llegado, 25 años de espera, pero también 25 años de lucha, dónde los familiares de Nydia Erika han descubierto el valor de la solidaridad. 25 años en los que la historia de Nydia Erika ha enseñado a otras generaciones que en Colombia existen los desaparecidos; que es el Estado, quien por acción u omisión, ha cometido los crímenes más atroces. Que son las lógicas paradójicas del irrespeto por la vida, a la diferencia, la criminalización del pensar, sentir, vivir, luchar y resistir las que han dejado a padres y madres sin sus hijos e hijos sin sus madres y padres.

Nydia Erika Bautista… En la Memoria

Nydia Erika Bautista… Sin Olvido
Sin Olvido

jueves, 17 de mayo de 2012

Masacre Barrancabermeja


16 de mayo de 1998 - 17 de mayo 2012
Un sábado 16 de mayo de 1998, unidades de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar, irrumpieron  en un sector del sur oeste de la ciudad de Barrancabermeja ejecutando extrajudicialmente a siete hombres: PEDRO JULIO RONDÓN, GERMÁN LEÓN QUINTERO, JESÚS ARGUELLO SOLANO, DIOMIDIO HERNÁNDEZ PÉREZ, ELIÉCER QUINTERO OSORIO, JOSÉ JAVIER JARAMILLO DÍAZ, NAYR ENRIQUE GUZMÁN,


Memoria y Justicia
Desaparecidos forzadamente 
DIOMINIO HERNANDEZ, JOSE J. JARAMILLO, LUIS JESUS ARGUELLO, GERMAN LEON QUINTERO, NEIL GUZMAN, PEDRO JULIO RONDON, ELIECER QUINTERO,  ORLANDO MARTINEZ, JUAN DE JESUS VALDIVIESO, RIKY NELSON GARCIA, JAIME YESID PEÑA, JOSE OCTAVIO OSORIO, WILFRIDO PEREZ SERNA, WILSON PACHECO, JOSE MILTON CAÑAS, DIEGO FERNANDO OCHOA, MARIA ALEJANDRA OCHOA, GIOVANNY HERRERA, CARLOS A. ALAIXT PRADA, OSWALDO ENRIQUE VASQUEZ, ENDER GONZALEZ BAENA, LIBARDO LONDOÑO, ROBERTO WELLS GORDILLO, JOSE REINEL CAMPO A., FERNANDO ARDILA LANDINEZ, DANIEL CAMPOS PEREZ, GARY DE JESUS PINEDO, OSCAR LEONEL BARRERA, MELQUISEDEC SALAMANCA, CARLOS E. ESCOBAR, JUAN CARLOS RODRIGUEZ y LUIS HERNANDO SUAREZ.
Sus nombres aún viven, sus rostros la expresión de una persecución sistemática a través del rostro encubierto del Estado a través de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar. Ese sabado 16 de mayo del 1998 en el barrio El Campín del puerto petrolero de Barrancabermeja, se rastrea, existen huellas por donde el terror aleccionó socialmente, paralizó las apuestas de una región distinta
Pasa cada año, entre el silencio, el olvido y la memoria que entre retazos pasa de calle en calle, donde los victimarios han pretendido imponer un modelo de sociedad> La justicia no ha esclarecido ni sancionado a quienes planificaron ni ordenaron este crimen, solamenta  ha individualizado unos cuantos autores materiales. 

En marzo de 2012 el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga condenó a 39 años y 11 meses de prisión a alias ‘Cuca’, por su participación en la masacre. De acuerdo con la investigación, fue el hombre que manejó el camión en el que fueron transportadas las víctimas desde Barrancabermeja hasta zona rural de Sabana de Torres. Otro llamado el "Chino Niño’ confesó su participación en la masacre y se acogió a sentencia anticipada e incluso les entregó información a  las autoridades para que en septiembre de 2007 encontraran seis fosas en las que encontraron igual número de víctimas. 

En 1999, el paramilitar  Guillermo Cristancho Acosta, alias 'Camilo Morantes',  quién al parecer ordenó la masacre fue asesinado por orden del entonces comandante paramilitar Carlos Castaño.  En 2001, fue vinculado al proceso el paramilitar Mario Jaimes Peña, conocido como “El Panadero”, este expresó como contaban con la complicidad de la fuerza pública,  que les daba media hora para entrar a la ciudad “a pescar al que reconociéramos como guerrillero” y salir a refugiarse en San Rafael de Lebrija. A pesar de los detalles de responsabilidad estatal enunciado por el paramilitar ningún agente ha sido sentenciado por su participación en este crimen de lesa humanidad. Hoy quienes eran parte de las  unidades militares del Batallón de Inteligencia de la Brigada V con sede en Bucaramanga, el Batallón Caldas, el Batallón 45 “Héroes de Majagual”, el Batallón “Nueva Granada” de Barrancabermeja, y la Dirección de la Policía y del D.A.S, fueron poco tiempo después trasladados, ascendidos y algunos de ellos retirados. Sus nombres son desconocidos, deambulan por las calles de Colombia y del mundo sin el mínimo de reato, "hicieron un buen trabajo", un crimen perfecto.

Hoy tantos años después de la masacre, los otros 19 cuerpos de los civiles no se han encontrado y para asegurar la impunidad, algunas de las fosas donde enterraron a las víctimas de la masacre fueron saqueadas con el fin de borrar toda evidencia.
14 años después la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada y es negada.
Después de 14 irreversibles años, las palabras  de la carta, de los familiares de las víctimas, dirigida al entonces Presidente Ernesto Samper Pizano para “sensibilizarlo de la tragedia que padecemos”, resuenan como un grito que no logra desmoronar la sordera del poder. La mascara de la impunidad que se hace llamar justicia no ha tomado en cuenta la constancia que estas dignas familias dejaron en su escrito del 28 de mayo de  1998. El Estado no ha devuelto con vida a los desaparecidos , no ha  sancionado penal y disciplinariamente a todos los responsables de las atrocidades a pesar de que en el escrito se resalta que  en el sector donde ocurrieron los hechos se encuentran acantonadas dos bases del Ejercito Nacional”, asegurando en el acostumbramienyto el olvido, el silencio. 

Desde el 2002 todo el proceso de la conocida Masacre del 16 de mayo está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a su vez trasladó el proceso a la Corte Interamericana de DDHH de la OEA. Una vez más el único camino hacia la verdad y la justicia se buscan lejos de las instituciones colombianas que impunemente,en su interior, siguen manteniendo y protegiendo criminales de lesa humanidad. 

Bogotá, D.C. Mayo 17 de 2012

Sin Olvido