miércoles, 26 de abril de 2017

Carlos Pizarro Leongómez

Abril 26 de 1990 - Abril 26 de 2016


Carlos Pizarro Leongómez nacido en la ciudad de Cartagena el 6 de Junio de 1951 inició sus estudios en la facultad de Derecho en la Universidad Javeriana en donde participó de primera y única huelga estudiantil de la institución esta actividad revolucionaria le costó su expulsión. Después ingresa a la Universidad Nacional de Colombia, donde culmina sus estudios, allí alimentó su interés por la vida política y empezó a vincularse activamente a organizaciones como la JUCO, que avivaron su pasión y sus convicciones sobre una Colombia distinta. Tras militar en las FARC y diferir con sus comandantes en la forma que llevaban sus acciones, Pizarro, junto con Jaime Bateman, Álvaro Fayad, Bernardo Jaramillo y otros, fundan el Movimiento 19 de Abril.

Carlos Pizarro, se convirtió rápidamente en uno de los más importantes dirigentes del M-19, que respondió a la paz por la que clamaba nuestro país, un sueño nuevo que forjaban desde sus ideas de revolución dejando las armas y conformando el partido de la Alianza Democrática M-19, con el cual apostó por la presidencia para 1990.

La estrategia paramilitar, se justificó en una supuesta política doble por parte de la Unión Patriótica y en general de aquellos partidos que aún hoy, representan la oposición colombiana. La represión, convertida en balas, asesinó a Carlos Pizarro Leongómez el 26 de Abril de 1990, siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, un día oscuro para nuestra historia, balas para el cuerpo de un hombre, gritos de muerte para una multitud. Su avión de Bogotá a Barranquilla no había despegado, y ya Gerardo Gutiérrez Uribe, había disparado hacia el candidato presidencial por órdenes de Carlos Castaño Gil, jefe de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).

Ese día se aniquilaron los anhelos de este hombre de 39 años que tenía para un pueblo entero. Corrió la gente por la calle, cantando su nombre, llorando su adiós, gritando en nombre de un pueblo dolido y cansado, abrazando todavía los sueños firmes.

Hoy se conmemoran 27 años. Años de dolor que hoy se despiertan con esperanzas de paz, aún hoy queremos hacernos responsables de una actitud política de paz, de justicia. Donde se nos exige creer y actuar por un país diferente, no hemos olvidado, no hemos dejado de soñar y no vamos a dejar de trabajar.

Recordamos a Carlos Pizarro, pues en nuestro tiempo, todavía tiene qué decirnos, más de dos décadas después de exigir una constituyente, seguimos siendo llamados a la paz, un proceso que requiere de coherencia, de voluntad, de justicia y de memoria.

Carlos Pizarro, en la memoria
Carlos Pizarro Sin Olvido

martes, 18 de abril de 2017

Eduardo Umaña Mendoza

18 Abril 1998 - 18 abril 2017
Maestro y amigo

Pasa el tiempo, pero no se borra, está en nuestra memoria. Pasa el tiempo y el vacío se experimenta. Pasa el tiempo volvemos a sus secretos, a los más humanos y los más profesionales. Pasa el tiempo y entre falsos profetas, le seguimos añorando, pero le seguimos honrando, hace poco lo hicimos, en un espacio de elaboración individual y colectivo, de lo no llorado, de lo a veces negado

No olvidamos sus secretos compartidos en su hogar que se convirtió en el recinto de una y decenas de víctimas; no olvidamos sus expresiones de tenacidad y sus llantos porque el mundo iba de mal en peor; no olvidamos su fumadera con ilusiones que iban como el humo formando una humareda; no olvidamos el café, un whisky o una cerveza; un viaje a Armero, un viaje a Chia, un viaje a las cárceles, un viaje a Medellín, unos viajes a Urabá; unas conferencias en la CRC, en la Universidad Javeriana, en El Externado, en la Nacional; una y miles de encuentros desde la 6 de las mañana pensando en como proteger los derechos de detenidos politicos, de desaparecidos forzados, de víctimas del paramilitarismo de Estado en fin.. Ese Eduardo humano, profundamente humano, tierno y radical, triste y lleno de alegría, analista y polémico, el jurista y el defensor de los derechos de los pueblos. 

La exhaustiva investigación de su asesinato no ha llegado a dónde es, o a procesar a quiénes se debe. Algunos de los secretos guardados los ha ido revelando Diego Murillo, extraditado en los Estados Unidos, pero el militar, el General que participó en su asesinato, sigue campante en libertad, incluso, hablando de paz. 

Esas verdades siguen ahí en expedientes, en computadores en los que el "delete" no es necesario porque esto que llamamos "justicia" es solo un nombre, una realidad. 

Hoy René, René Guarín comparte retazos de esa memoria, ese querido René, que nos trae en el recuerdo los múltiples diálogos en una banca enfrente de la oficina del extinto Telecom en el barrio Pablo VI, en la que nos habló de la vida de René. 

Aquí las palabras de René, las de la Memoria, de nuestro Maestro y Amigo.
Eduardo Umaña y Rene Guarin 
El mes de abril de 1994 fue particularmente difícil, el día 6 se mezclaron de manera trágica los cuerpos de mi papá y mi hermano en el mismo edificio de la Clínica San Pedro Claver, mientras mi papá salía de operación de cáncer de colón y lo instalaban en el piso 4, mi hermano Carlos moría después de 19 comas diabéticos en el pasillo de urgencias.

No sabía que hacer primero, si recoger el cadáver de Carlos o pasar a donde mi papá que aún estaba sedado y decirle que habláramos con el director de la clínica para que le permitiera una ambulancia que lo llevara a jardines del recuerdo a enterrar a su hijo mayor; no recuerdo que se hizo primero, pero las dos cosas tocó hacerlas en un solo día. 

Nunca he podido olvidar la mirada perdida y dirigida al horizonte de un Jose Eduardo que dio la espalda a todos los asistentes, tan pronto como sonó la cadena que bajaba el cadáver de Carlos y observabamos la imágen de mi papá en la silla de ruedas con el suero colgando viendo caer el cajón al sepulcro. 

Me acerqué a donde Eduardo a preguntarle qué sentía, qué pensaba de la escena que nos había puesto el destino de frente y sus ojos llorosos solo me permitieron escuchar un "hijueputa vida", mientras él, como ya era costumbre fumaba mirando al más allá pidiendo una respuesta. 

Unos meses después me acompañaría con Patricia y con su sonrisa en mi matrimonio , tres años después apagarían su voz e iniciarían una "exhaustiva investigación" de aquellas que todos conocemos. 

Un pequeño homenaje a un abogado que hasta sus últimos días acompañó la lucha de los familiares de desaparecidos de palacio. Hasta siempre amigo Eduardo 

Eduardo Umaña en la memoria 
Eduardo Umaña Sin Olvido