jueves, 30 de agosto de 2012

NYDIA ERIKA BAUTISTA

Agosto 30 de 1986 - Agosto 30 de 2012
Nydia Erika Bautista nació en Bogotá el 29 de octubre de 1954, desde niña manifestó grandes signos intelectuales y una profunda convicción por lo humano. Era una lectora consumada de literatura universal, Latinoamérica y nacional. Durante su juventud, mientras estudiaba Sociología en la Universidad Nacional fue Directora del Periódico El Aquelarre. Nydia Erika estudió economía y participó activamente del sindicato de INRAVISIÓN hasta el año 1984 cuando se vinculó al M-19.

En 1985, Nydia Erika tuvo que trasladarse a Cali, tuvo que dejar a sus padres y a su hijo Erik. El 25 de mayo de 1986 ella fue detenida por efectivos militares de la Brigada 3 del Ejército durante dos semanas y allí, bajo tortura, hizo una declaración de su puño y letra en donde cuenta de su vinculación al Movimiento 19 de Abril M-19. Además de otro documento en dónde fue obligada a declarar que había sido bien tratada durante la detención.

Luego de recuperar su libertad, Nydia regresó a Bogotá para celebrar el día de la madre junto a su familia. En ese momento su hijo de 12 años, le pidió que se quedara en la ciudad hasta el día de su primera comunión, el 30 de agosto de 1987.

Ese domingo 30 de agosto, en el barrio Casablanca al suroccidente de Bogotá, a las 6 de la tarde, Nydia Erika fue detenida por un grupo de hombres armados que vestían ropas de civil y viajaban en un vehículo. Eran unidades militares adscritas a la Brigada 20 del ejército.

Posteriormente, ella fue conducida a una finca en la zona de Quebradablanca, en el municipio de Guayatebal, mantenida en cautiverio y bajo tortura durante varios días, incluida violencia sexual. Después fue asesinada y su cuerpo fue abandonado como N.N. (sin nombre) en la vía Bogotá-Villavicencio.

Antes y después de la desaparición de Nydia Erika, otros activistas del M-19, entre ellos Cristóbal Triana, amigo de Nydia Erika, también fueron desaparecidos.

Su hijo, padres, familiares y amigos desconocieron el paradero de Nydia Erika Bautista durante 3 años. Tres años de dolor, de incertidumbre. Fue el 22 de enero de 1991, cuando el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón, quien en el momento del secuestro de Nydia Erika pertenecía al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia "Charry Solano" de la Brigada 20, declaró ante la Procuraduría que “la Unidad de Operaciones Especializadas del Batallón ‘Charry Solano’ fue la responsable de la desaparición de Nydia Erika Bautista y que esta desaparición se cometió con el conocimiento y aprobación del Coronel del Ejército Álvaro Velandia Hurtado”.

Luego de 25 años de impunidad, de trabas en el proceso de esclarecimiento y de búsqueda de Justicia, el Estado colombiano ha hecho caso omiso a las decenas de recomendaciones internacionales que se han dado frente a este crimen de Lesa Humanidad. Los responsables de la desaparición forzada, de la tortura y tratos crueles e inhumanos que padeció Nydia Erika, han recibidos varios premios y reconocimientos, aún se mantienen en las altas esferas sociales bogotanas e instruyen a los nuevos militares.

En cuanto al Brigadier General Alvaro Hernan Velandia Hurtado fue determinado en 1995 como responsable, por acción y omisión de la detención, tortura, desaparición y posterior asesinato de Nydia Erika. Por esta razón, mediante Decreto Presidencial del 11 de septiembre de 1995, se ordenó la destitución del general Velandia Hurtado, una acción que respondió a la presión nacional e internacional. Sin embargo, antes de hacer efectiva la destitución, el Brigadier General Velandia fue condecorado en una ceremonia militar, el 4 de agosto de 1995.

El Procurador que responsabilizó al General Velandia Hurtado, tuvo que dimitir a su cargo y abandonar el país el 1 de septiembre de ese mismo año tras recibir repetidas amenazas de muerte.

El General Velandia, además de ser uno de los responsables de la desaparición forzada, tortura y asesinato de Nydia Erika, aparece en un listado elaborado por la Procuraduría en 1983, donde se señala a 58 militares con vínculos paramilitares y se afirma que el Gral Velandia fue uno de los creadores y líderes del grupo paramilitar M.A.S. (Muerte a Secuestradores).

En septiembre de 2009 se conoció el fallo de la Sala Plena que confirmó la destitución del General Alvaro Velandia por su responsabilidad en el crimen contra Nydia Erika, pero el 1 de marzo de 2011, tras un fallo de tutela, una sala de conjueces del Consejo de Estado decidió REVOCAR dicho fallo. En mayo de este año la sala cuarta del Consejo de Estado revocó la acción de tutela que ordenaba el reintegro del general en retiro Álvaro Velandia, por el caso de Nydia Erika.

El ex general Velandia ha recurrido sistemáticamente a numerosos recursos jurídicos temerarios y al encubrimiento de la verdad desde 1987 hasta hoy, logrando la impunidad y afectando el derecho a la verdad, al debido proceso de la víctima y sus familiares.

Hoy, jueves 30 de agosto de 2012, se hará entrega oficial a la Fiscalía de un documento, al igual que al honorable Consejo de Estado, en donde se encuentra la decisión de la destitución definitiva del General Álvaro Velandia Hurtado.

En estos 25 años la familia de Nydia Bautista y personas cercanas han recibido amenazas de muerte y han sido objeto de actos de intimidación debido a su insistencia en investigar el caso. Algunos de sus familiares tuvieron que exiliarse durante varios años, fue allí en el exilio dónde nació la Fundación para los Derechos Humanos “Nydia Erika Bautista” una organización sin ánimo de lucro que trabaja con un enfoque integral y participativo para la protección de los derechos de las mujeres y familiares víctimas de la desaparición forzada.

Un exilio en el que nacieron muchos de los poemas de su hijo Erik Arellana, quien escogió el arte en lugar de la venganza. “Tránsitos de un hijo al alba”, es el más reciente libro de poemas de Erik, que bajo el seudónimo de Chico Bauti, reivindica el derecho a la memoria desde la fuerza que une en la lucha a los familiares de los miles de desaparecidos.

30 de agosto de 2012. Hoy se cumplen 25 años del crimen cometido contra Nydia Erika Bautista. 25 años en donde la justicia no ha llegado, 25 años de espera, pero también 25 años de lucha, dónde los familiares de Nydia Erika han descubierto el valor de la solidaridad. 25 años en los que la historia de Nydia Erika ha enseñado a otras generaciones que en Colombia existen los desaparecidos; que es el Estado, quien por acción u omisión, ha cometido los crímenes más atroces. Que son las lógicas paradójicas del irrespeto por la vida, a la diferencia, la criminalización del pensar, sentir, vivir, luchar y resistir las que han dejado a padres y madres sin sus hijos e hijos sin sus madres y padres.

Nydia Erika Bautista… En la Memoria

Nydia Erika Bautista… Sin Olvido
Sin Olvido

miércoles, 29 de agosto de 2012

Ándres Mestre Esquivel

Agosto 29 de 1995 - Agosto 29 de 2012 - 17 años Sin Olvido 

Memoria y Justicia 

Han pasado 17 años desde la desaparición forzada y asesinato de ANDRES MESTRE ESQUIVEL,  en un caserío cercano a  Turbo, Antioquia. 

Andrés Mestre era un parcelero, que se dedicaba al trabajo de la tierra, y pertenecía a la junta de acción comunal de su municipio en donde  gestionando una colecta de dinero para un proyecto común. 

Es un crimen de Estado, aún en la impunidad, que no ha sido resuelto pero que a su vez da cuenta de la lucha emprendida por Ana Dolores Guerra, su esposa,  en busca de la justicia y la reparación integral por este hecho que se suma, al igual que muchos otros en Colombia. Poco a poco en la región del Urabá Antioqueño se han desnudado los tentáculos de la interacción de la estrategia paramilitar con la Brigadas, los batallones y con las empresas. 

Existen testigos que muestran como alrededor de este crimen, y los que sucedieron en este caserío cercano a Turbo,  se iba adelantando un proceso de apropiación de fincas con producción bananera y el control de tierra para la explotación de recursos e implementación de megaproyectos, controlados por empresas multinacionales. 

Durante la detención y  desaparición forzada de ANDRES muchos de los pobladores observaron la presencia de militares en el entorno del escenario de impunidad.

Recordemos que Turbo, Antioquia es una región agobiada por la violencia del conflicto armado interno, que durante años ha concentrado fuerzas en pugna por la tenencia de los territorios. 

Así mismo, a lo largo de la historia de este conflicto, han aparecido distintas formas de resistencia y manifestación social, comunidades y pueblos que se reúsan a estar en medio de la guerra.

Sus denuncias y autoproclamación muchas veces como comunidades de paz, causa escozor entre los grupos armados y las clases dominantes.Desde hace 12 años por todos los medios a su alcance la familia de ANDRES ha transitado de despacho en despacho, ha aportado pruebas, ha ido tejiendo versiones e indicios que han ido esclareciendo lo que sucedió hace 17 años. Gracias a su persistencia se logró ubicar el lugar donde los paramilitares del Bloque Bananero enterraron a su esposo cerca de la pequeña parcela. 

Dolores la  esposa,  con prendas de ropa de su marido logró mostrar, no solo con las muestras de sangre, que los restos eran los de su compañero con quien vivió y compartió el amor desde sus 16 años. En vista de la burla, la mofa y la ineficiencia de los organismos judiciales frente al caso de Andrés, denunciado por Dolores, su esposa, en el año 2006 la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz presentó una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

En ella se esclarece que “el Estado es responsable por la violación de los derechos a la vida, a la libertad personal, a la protección judicial y a las garantías judiciales de Andrés Mestre Esquivel consagrados en los artículos 4, 7, 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. En la misma denuncia, se expuso “que el fenómeno del paramilitarismo se inició con la creación de organizaciones de autodefensa bajo el amparo legal de Decreto 3398 de 1965 y la Ley 48 de 1968, tras lo cual éstas se convirtieron en bandas federadas especializadas en eliminar opositores políticos y exterminar organizaciones sociales.”

También se conoció que el 29 de agosto de 1995, en horas de la mañana, ingresaron a la Finca Villa Florida aproximadamente 80 hombres vestidos de camuflaje, equipados con fusiles y armas de largo alcance, y procedieron a rodear la casa donde se encontraba la señora Ana Dolores Guerra, esposa del señor Mestre Esquivel.

Afirman que los hombres uniformados exhibían brazaletes con las siglas de las ACCU y se identificaron como miembros de las autodefensas. Éstos, al enterarse de que el señor Mestre se encontraba trabajando en las plantaciones de plátano partieron con esa dirección, en donde fue asesinado. Por su parte el Estado, con un cinismo recalcitrante, niega tener responsabilidad frente a este crimen de lesa humanidad y agudiza la dinámica tendiente a asegurar la impunidad y el encubrimiento de las instancias judiciales. 

Sin Olvido

lunes, 13 de agosto de 2012

Jaime Garzón Forero

13 de agosto 1999  - 13 de agosto 2012
Jaime Garzón la expresión crítica ante los poderosos en múltiples lenguajes ironizados, mofados, puestos al descubierto, desmoronados en sus verdades hechas pública, Hizo ruborizar el poder político, económico y militar, y su correlato en la video política, sus absurdos, sus incoherencias, sus contradicciones y sus privilegios como expresión de su puro carácter antidemocrático.

Memoria y Justicia

Durante estos tres días en Bogotá, la alegría inteligente, original, inundó con su voz las calles de Bogotá, su memoria en monumentos ha sido recreada, en la memoria viviente de una historia a través de su hermana Marisol.

El poste en que se detuvo el carro en que murió asesinado a las 5:45 a.m. el viernes 13 de agosto hace 13 años, ayer fue repintado con los colores de la bandera de Colombia. Ese poste que contuvo la camioneta y la cabeza en el timón, de quién pensó el país e hizo este país con otra perspectiva de poder.

En el mismo barrio Quinta Paredes se encuentra, unos metros más allá, el perfil del caminante con una bandera de Colombia, la que las imágenes en los medios recuerdan en la región de Usme, ondeando la bandera como alegoría por la paz. La imagen de la sonrisa entusiasta del que era capaz de descubrirse asimismo tímido pero capaz de arriesgar su pensamiento con la teatralización de la política, con la develación en la magia de las palabras y de las risas, con la mirada desde los de abajo, los abusos del poder político y militar.

Por eso se ha conocido que muchos políticos le temían, que los militares se sonrojaban al verse destapados ante tantos de sus horrores. Para algunos el crimen realizado a través de la estrategia paramilitar fue la posibilidad de la venganza ante la desnudez del poder. Cinco disparos ese viernes 13 propinados por dos sicarios que se perdieron en una moto de alto cilindraje hacia el oriente de la ciudad.

Uno de los exmandos paramilitares, Diego Fernando Murillo, ha indicado que este asesinato fue ordenado por quienes detrás han movido los hilos del paramilitarismo. Aún las investigaciones no han llegado a donde deben llegar, más allá de un mando del DAS, Miguel Narváez, en quién todos indican una corresponsabilidad, no se han vinculado a la investigación militares de alto rango, aquellos que se encontraban molestos con la risa que despertaba la imitación a los militares, se ha ocultado esa mano oscura del Comando General de las Fuerzas Militares que participó en este homicidio. Todo es silencio, todo es parte de una tumba, de un pacto sagrado de impunidad.


Mientras el expediente de Jaime acumula polvo en la Fiscalía, un día tras otros, en una actividad procesal de ocultamiento, después de 13 años, las investigaciones ubican, otro chivo expiatorio, Carlos Castaño. Detrás de él se ocultan los militares de alto rango, que hoy aún retirados ejercen poder real.

Hoy 13 años después en la memoria, el núcleo familia de Jaime, quiénes permanecen o se encuentran a su lado, enfrentan la impunidad en dibujos, en puestas en escena, en música, en rituales que develan el rostro profundo de iniquidad y de inequidad de este país llamado Colombia.

Marisol recuerda que en la traducción de la Constitución por la Comunidad Wayú con la que trabajó Jaime, le llamó mucho a la atención como tradujeron el artículo 12 de la Constitución Nacional: “Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos, ni degradantes”.

Y la versión Wayú reza: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

Marisol habla, se ríe y escribe en su memoria “un grito silencioso que lanzo desde muy adentro porque ese hermano del alma, como lo es para Jorge y para Alfredo, lo único que hizo fue ser un conciliador permanente, nos concilió con la risa, con volver las cosas trascendentales, quizás un poco menos trágicas”.

Y eso es nada, de un todo.

Sin Olvido
Bogotá, D.C. 13 de agosto de 2012

domingo, 12 de agosto de 2012

Reinaldo Perdomo Hite


Ese día era, un día de semana, no como este domingo, hoy hace 9 años fue su asesinato, el de un hombre militante de la vida, de la justicia, el inolvidable líder campesino, Reinaldo, defensor de los derechos de los pueblos, integrante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica.


Defensor de los Derechos Humanos del Ariari, Meta - Asesinado el 12 agosto del 2.003.

12 de agosto 2003 - 12 de agosto 2012

Memoria y Justicia
Eran las ocho de la noche cuando en desarrollo de la estrategia paramilitar se acercaron al barrio Ciudad Porfía en Villavicencio, Meta, donde estaba desplazado, eran las horas del reposo de la jornada diaria, pero sus victimarios no descansan, sus reposos son criminales, y por eso sus planes debían tocar el propio espacio de la intimidad.
En su hogar debían cobrar con la violencia la construcción de dignidad que venía gestando con la comunidad de referencia en el Ariari, comunidad en la que construyó sus sueños por el derecho a la tierra y a la paz.
Reinaldo animó con firmeza y pasión el sueño del regreso de 35 familias que sufrieron el desarraigo por las operaciones del FUDRA entre ellos la paramilitar, se acercó literalmente, con sus pies descalzos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su visita de 2003, meses antes de su asesinato. Su testimonio, sus palabras eran transparentes, incuestionables de lo que ha vivido la región del Ariari, la historia de su colonización, la de la violencia socio política y la del poder criminal estatal disfrazado de autodefensa.
Esa pretensión de los victimarios para asegurar y proteger la explotación de petróleo en la región del Alto Ariari, realizada por la empresa NEIBOR, contratista de la Occidental Petroleum Company - OXY, que desarrolló labores de exploración en el caserío de Brisas de Yamanes en El Castillo, se ha enfrentado al regreso de las comunidades del Ariari en la memoria de Reinaldo.

Con la memoria de este hombre, de los valores por los que vivió se desenmascaró los inconfesables intereses de la política de seguridad democrática del Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Esa memoria devela la impunidad que se encuentra protegiendo a los responsables del desplazamiento y de más de 200 crímenes desde 2002 cometidos por las fuerzas militares con estrategias paramilitares. Así como esos 200 crímenes, el asesinato de Reinaldo solo se enfrenta desde la memoria ante la impunidad despiadada e insultante. El delito de Homicidio con fines terroristas, bajo el radicado 103154 de la Fiscalía 8 Especializada tiene una resolución inhibitoria de septiembre de 2005.
Poco puede esperarse de un aparato de justicia que continúa en la región protegiendo a militares, a empresarios, paramilitares, entre ellos, a Victor Carranza, uno de los creadores e instigadores de crímenes de lesa humanidad, protegido por acción y omisión, por todos los gobiernos que le han conocido.
9 años después, hoy en domingo en el Ariari resuena el nombre de Reinaldo, sus apuestas, apuestas de los pueblos por una sociedad justa, su hermana Deidania y sus sobrinas, lo expresan así:

Tengamos nuestra memoria viva
Sigamos forjando esperanzas para un mañana mejor. no permitamos que otros como el tengan su mismo destino.

Su muerte sigue en la impunidad, como muchos de los otros casos Seguiremos construyendo senderos de resistencia, exigiendo verdad y justicia para que estos crimenes no se vuelvan a repetir.

Sin Olvido
Bogotá, D.C. 12 de agosto de 2012