miércoles, 19 de octubre de 2011

Yolanda Cerón

Septiembre 19 de 2001 - septiembre 19 de 2011 
19 de septiembre 2001 19 de septiembre 2011. Hoy hace 10 años Yolanda Cerón Delgado, defensora de derechos humanos y de derechos de los pueblos fue asesinada por paramilitares en el casco urbano de Tumaco.


Su historia es la pasionaria de comunidades negras, mestiza ennegrecida, es la de un cuerpo diminuto que trasciende por su alma, su pasión, sus sueños, que van más allá de la muerte. Optó desde siempre, desde esa raíz familiar, en las andaduras de la fe al estilo de Jesús, se hizo a la causa de los excluidos en la diócesis de Tumaco.

El mar, los ríos la llevaron siempre a los lugares donde el negro busca su libertad, afirma su dignidad, en tierras de los consejos comunitarios del bajo Mira llevó la construcción de la paz con justicia. Llegó a los rincones apetecidos por el mercado mundial, a los lugares donde la palma aceitera ha pretendido ser una idea de “progreso”. En desarrollo de la fase de arrasamiento paramilitar de los 90, ella se hizo al lado de la vida, enfrentó con profundo valor evangélico a las estructuras de poder de militares y policías, tolerantes, complices, corresponsables de asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, desplazamiento, apropiación de tierras. Esa afirmación profética escrita en denuncias, manifestada en los consejos de seguridad ante los victimarios, construida con la piel de los afros le costó la muerte violenta.

Su voz mujer, su voz de cristiana, su voz de libertades, su voz memoria africana se elevó allá en Tumaco y más allá de todas las fronteras. No se guardó nada para sí, no se calló, no aplacó la pasión por la verdad que le hizo libre al estilo de Jesús, no se dejó intimidar por esos poderes patriarcales y marciales. La verdad, de la de las víctimas, el dolor de las víctimas, la indignación ante la injusticia le pudo más que el miedo.

Los actores intelectuales y los beneficiarios de su asesinato están libres, llevan nuevos soles en sus uniformes, otros han acumulado más riqueza, ellos no le perdonaron tanto valor y decidieron asesinarla al regresar de una gira en Alemania, la verdad les desmoronó su encubrimiento. Ellos planearon asesinarla al terminar su rutina cotidiana, la de escuchar, la de escribir, la de pensar y la de actuar. Por eso, la esperaron al salir de su oficina de pastoral social, contigua a la catedral, salía de redactar palabras proféticas.

Las artificiosas investigaciones sobre los responsables adelantadas por la Fiscalía, a toda costa han evitado llegar hasta la estructura institucional de la fuerza pública de ese entonces. Paramilitares como Pablo Sevillano que reconoció su responsabilidad en la ejecución del crimen estuvo preso en Colombia hasta que fue extraditado a los Estados Unidos. Sevillano sin ser extraditado protegió los nombres de los actores intelectuales, aumentando así el profundo abismo de la impunidad, hoy esta a pocos meses de volver a Colombia, con la verdad en cabeza, en su alma. A eso le llaman justicia
Recientemente, la Fiscalía trasladó el proceso de la justicia ordinaria a los procesos de la mal llamada ley para ‘la justicia y la paz” o ley 975. Los paramilitares sostienen como justificación del crimen, diciendo que lo hicieron, en su perversa lógica, contra toda evidencia y faltando a la verdad, porque Yolanda, era guerrillera del Ejército de Liberación Nacional, ELN. La misma falsa información de los organismos de inteligencia del Estado, la falsa justificación para destruir con la violencia y el terror la solidaridad y los sueños del pueblo negro.

Diez años y aún no hay ninguna esperanza que cese la impunidad jurídica, su nombre, su memoria, su historia es parte de la historia de las luchas solidarias con las comunidades negras del pacífico.
Días antes de su asesinato la pequeñina de alma grande se acercó a nuestra Comisión de Justicia y Paz, con decenas de violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad documentados, con el alma entrecortada reflejada en sus ojos, anhelaba la justicia, el cese de la violencia contra las comunidades negras.

Hoy Yolanda sigue en la memoria colectiva, a veces temerosa de decirse, a veces conservada en el silencio, pues el terror del Estado sigue matando con balas, con hambre, con acusaciones falsas, con desplazamiento, con fumigaciones; los sueños de Yolanda siguen allí vivos en medio del conflicto armado interno el que se desata en Nariño, donde las víctimas siguen siendo los civiles, aquellos que hoy 10 años después continúan habitando los territorios que Yolanda conoció.

Allí cuando parece que no hay esperanza, Yolanda esta allí, porque su historia es esperanza, es profeta del por venir, de nuestra propia esperanza.

Bogotá, D.C. 19 de septiembre de 2010

Memoria y Justicia - Sin Olvido


viernes, 14 de octubre de 2011

Walberto Hoyos Rivas

Octubre 14 de 2008 - Octubre 14 de 2011

Hace 3 años en desarrollo de la estrategia paramilitar Walberto Hoyos Rivas fue asesinado el defensor de derechos humanos. Dos paramilitares incursionaron a la Zona Humanitaria Caño Manso en Caracolí, Curvaradó, Chocó, allí lo acribillaron con armas de fuego, luego que este se les enfrentara exigiendo respeto al espacio humanitario.
Él no buscó su muerte violenta le huyó a esta porque era amante de la justicia, de su búsqueda y de su afirmación. Creyó en ella hasta morir por su rostro cierto de impunidad.

En septiembre, casi un año antes, la misma estructura criminal construida a instancias del Estado intentó asesinarlo y resultó gravemente herido y sobrevivió.

Walberto fue un investigador judicial, un cotidiano que husmeo el entramado criminal, descubrió a los beneficiarios de las operaciones paramilitares insertados en empresas palmeras, bananeras y ganaderas.

Walberto encontró pruebas de las relaciones de altos generales y comandantes de la brigada 17, de comandantes de la policía de Urabá con el desarrollo de las estructuras paramilitares. Sus nombres, su papel y su operación con lo institucional, la identificación de los beneficiarios y los responsables de buscar dar forma legal a la ilegalidad.

Los que han sobrevivido a la memoria que él fue reconstruyendo de la estructura criminal, se encuentran fuera de allí, pero en la memoria colectiva más allá del saber todo lo que él logró profundizar de la maquinaria de muerte vive animando la afirmación del derecho al territorio.

Los integrantes del consejo comunitario no han huido se quedaron allí en el territorio que les pertenece. En la esquina de la zona donde cayó asesinado florece un jardín y un monumento con un muro de ladrillo y cemento en el que reposa una urna de vidrio con la foto de Walberto, dignificación de la memoria ante un aparato de justicia que aún viste con el traje de la impunidad al aparato criminal Walberto sabía que lo podían asesinar y quienes serían los responsables, los mismos que despojaron al Curvaradó de sus territorios 15 años atrás, los mismos que gozan de la ganadería extensiva en Villa Alejandra I y Villa Alejandra II; los mismos que atentaron contra él y su hermano Miguel en el 2007; los mismos que constituyeron Asoprobeba y cometieron el crimen en agosto de Benjamín Gómez.

Escúchemos fragmentos de la historia que grita: Verdad, Justicia y Reparación, restitución de la propiedad en las voces de quiénes hoy continúan en la memoria de Walberto Hoyos.




Bogotá, D.C. 14 de octubre de 2011
Sin Olvido - Comisión Intereclesial de Justicia y Paz