Hermes Enrique Vidal Osorio, tenía
60 años, había sido víctima de desplazamiento forzado de su finca en la vereda
Mieles, en el corregimiento de Batata, Córdoba, también sobreviviente de la violencia
armada en este departamento. Hermes, era el tercer miembro de su familia
asechado y asesinado por defender los derechos de las víctimas y como víctima,
hacia 20 años asesinaron a su padre Evaristo Vidal Arrieta, en 2010, atentaron
contra la vida de su hermano Teófilo Vidal, siempre sus vidas amenazadas por el
control paramilitar que les obligo a desplazarse de sus tierras.
Hermes Enrique Vidal, aunque había
retornado hacia poco, no había iniciado un proceso de restitución de las
tierras que le habían sido arrebatas, pero era un reconocido líder social de restitución
por los desplazados en el departamento y por los paramilitares de la Casa
Castaño.
El líder era miembro de la Mesa
Municipal de Victimas de Valencia, Córdoba, representante legal de la Asociación
de Población Desplazada de San Rafael Pirú (ASOVER) y líder de restitución en
Valencia y Tierralta, también había pertenecido a la Junta de Acción Comunal de
su corregimiento.
Según testigos el señor Vidal fue
abordado por dos sujetos que se movilizaban en motocicletas, quienes lo
retuvieron y desaparecieron forzadamente el 21 de marzo de 2013, fue asesinado
en inmediaciones del municipio de Valencia, donde lideraba procesos de restitución
de tierras, su cuerpo fue encontrado el 23 de marzo de 2013 en la vereda
Manzanares, zona rural de Valencia vía a Tierralta, cerca al río Sinú, Córdoba.
Hermes, es entre muchos la representación
de los líderes sociales asesinados en Colombia, que no han tenido garantías como
víctimas, ni por su labor como dirigentes de diversos sectores, especialmente,
quienes adelantan procesos de restitución de tierras, son continuamente
amenazados e intimidados y pese a que son asesinados, su memoria y su labor se
ha perdurado frente a las trasgresiones de la realidad.
Temístocles
Machado nació en 1958 en Bagadó, Chocó. Desde que era niño, él y su familia presenciaron
la violencia armada en sus vidas y por sus territorios. Llego a vivir en la década
del 60 a un extremo de Buenaventura instalándose con su familia en un nuevo
hogar, luego de huir y dejar todo por las masacres que sucedían en la zona.
Temístocles era
el cuarto de nueve hijos y su padre era Juan Evangelista Machado, uno de los
primeros pobladores y líderes comunitarios que defendía a los habitantes del
barrio Isla de la Paz, en Buenaventura. Temis como era llamado cariñosamente
aprendió sobre la causa que abanderaba su padre, conoció los cultivos de la
yuca, la sandía y también ayudaba con la pesca y la venta de dulces a su
familia.
Trabajo diecisiete
años en la empresa del acueducto, pero fue despedido en 2010 y entonces compro un parqueadero para subsistir y mantener a sus 11 hijos.Con el tiempo, Don Temis se convirtió en un defensor
de los derechos humanos, un reconocido líder que promovió el Paro Cívico
en Buenaventura, con este, logro paralizar en mayo de 2017 el puerto de la ciudad y el más
grande del país, exigiendo derechos colectivos y respuesta del gobierno en inversión a proyectos de educación, salud y servicios básicos.
Machado, asumió la
lucha por la tierra, un reto que apropian líderes y lideresas del país, pero que
para muchos significa una maldición por la misma, puesto que, el territorio
representa violencia, las tierras cuestan la vida, sin embargo, Temis decía “irme
sería rendirme, olvidar a mi historia y a mi padre”.
Temístocles lidero en los barrios de la comuna 5 y 6, allí, durante décadas acumulo
documentos, revisando cada uno de ellos, para que sus vecinos no fueran sacados
de sus tierras. Realizo un archivo de 90.000 folios en 94 carpetas, este
contiene actas correspondencia de entidades públicas sobre la reclamación de
los derechos de su comunidad, procesos judiciales por invasión de sus
territorios e incluso las amenazas que recibió durante años.
En 2015, el
Centro Nacional de Memoria Histórica realizo el primer archivo de derechos humanos de
Buenaventura con el banco documental que había hecho Temìstocles, un
archivo que debía ser salvaguardado, puesto que, tenía el trabajo de una vida y
no podía desaparecer. De esta forma, se logró clasificar y digitalizar todo el
material; hoy el archivo se llama “Comuna 6. Temístocles Machado”; Don Temis
estaba feliz por su labor y especialmente porque su comunidad pudiese acceder a
esta información, actualmente, se puede consultar en el Archivo Virtual de los
Derechos Humanos y Memoria Histórica.
El sábado 27 de
enero de 2018, el líder cívico, de comunidades afrodescendientes y defensor de
derechos humanos, recibió dos disparos en el torso y uno en la cabeza, los
cuales, segaron su vida a las 5:10 PM en la Isla de la Paz, Buenaventura. Fue asesinado,
luego de que se hiciera una asamblea para evaluar el cumplimiento de los
acuerdos firmados entre el gobierno y el Comité del Paro Cívico de
Buenaventura, se había dedicado a trabajar en dicha mesa de conversaciones cediéndole
su labor a algunos jóvenes, dándole voz a los mismos.
Durante 35 años
desempeño una lucha por el territorio y por la vida, 35 años de ocasionales
amenazas e incertidumbres, pero 35 años construyendo sueños, buscando
seguridad, títulos de propiedad, justicia, educación, salud, tan solo reivindicando
sus derechos y los de sus comunidades, por ello, aunque los hechos de su muerte
siguen impunes, sus luchas no quedaran en el olvido, su historia debe ser
recordada y se debe rescatar su iniciativa del dialogo como solución y
propender por un acompañamiento a quienes dan vida a sus comunidades y sus
territorios cada día.
Temístocles Machado en la Memoria Temístocles Machado Sin Olvido
La vida y rostros de Mario
Castaño Bravo y Hernán Bedoya, líderes de restitución de tierras, siempre vivirán en la memoria, por la tenacidad de
dos vidas que asumieron retos, que forjaron un compromiso con los demás, serán
líderes que siempre perpetuarán la labor de trabajar por el territorio, la paz
y la justicia socioambiental.
Mario dirigía procesos de
restitución de tierras hacía más de 15 años, denunciando a los empresarios y
grupos armados que se beneficiaban del despojo de tierras y el desplazamiento
forzado con la operación militar y paramilitar, denominada, “Septiembre Negro”
desde los años 90.
Desde entonces, Mario se formó
como un líder de restitución y era miembro de Comunidades Construyendo Paz en
los Territorios (Conpaz). Su labor lo llevo a denunciar amenazas en su contra
desde 2013, desplazándose del territorio colectivo de Pedeguita, Mancilla;
además de su labor como líder social era testigo de procesos judiciales en
contra de empresarios palmeros, ganaderos y bananeros implicados como
beneficiaros en las operaciones de los años 90.
Por estas razones, el 26 de
noviembre de 2017 sobre las 8:00 pm en Belén de Bajirá en la zona de
Biodiversidad Árbol de Pan, llegaron tres hombres armados a su vivienda y le
propinaron siete disparos, quitándole la vida a los 58 años de edad, el hecho
se dio, además, en medio de la conmemoración de un año de la firma del acuerdo
de paz, reconociendo su implementación, el riesgo hacia líderes sociales y
defensores de derechos humanos.
Posteriormente, el 8 de diciembre
del mismo año asesinaron a Hernán Bedoya, el tercer integrante de Conpaz
asesinado en 2017, junto a Mario y Emilsen Manyoma, para entonces, se contaba
con aproximadamente 115 líderes asesinados, durante el año. Hernán era también
líder de restitución de tierras en la zona de Biodiversidad Mi Tierra,
territorio colectivo de Pedeguita y Mancilla.
Por su labor desde 2015 había
sido blanco de amenazas por neoparamilitares en el territorio, puesto que, se
había opuesto a la implementación de los proyectos agroindustriales por
empresarios de la Sociedad Anónima denominada Asociación Agropecuaria Campesina
(AGROMAR S.A), representada por Baldovno Mosquera Palacios, quien además
contaba con el respaldo de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y las
Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).
Las AGC o conocidas como el Clan
del Golfo, han declarado como blanco de amenazas a los líderes de las zonas de
biodiversidad y humanitarias que se oponen a los proyectos agroindustriales de
AGROMAR S.A, pero también a proyectos ganaderos, palmeros, plataneros y
bananeros que destruyen el territorio social y ambientalmente, pese a los
graves daños que producen algunos empresarios optan por las tierras a cualquier
costo, incluso, con alianza de grupos al margen de la ley.
A pesar de que a Hernán se le
proporciono medidas de aseguramiento, un chaleco antibalas y un teléfono
celular por la Unidad Nacional de Protección, el viernes 8 de diciembre a las
1:15 pm se le arrebato la vida y la humanidad a este líder social, mientras iba
a caballo en Playa Roja, Riosucio, Choco, cuando paramilitares de las AGC
dispararon 14 veces por la espalda, provocándole de forma inmediata la muerte.
Este asesinato beneficia a los
empresarios que aun quieren despojar y que despojaron a los habitantes desde
1996 en el desarrollo de la operación “Septiembre Negro” por paramilitares y la
Brigada XVII del ejército, donde, se ha pretendido una legitimidad por el
territorio, en medio de la violencia, una vulneración permanente de derechos y
una falta de garantías de retorno a los territorios, junto a una repetida
revictimización.
Desde el 2016 se viene dando
muerte sistemática a los líderes sociales, en medio de negociaciones de paz y
posacuerdos, dichos asesinatos evidencian la incoherencia entre las mesas de
negociación y los territorios, aún se clama por protección, derecho y validez
de los derechos humanos y territoriales para toda la sociedad colombiana y
especialmente a quienes entregan su humanidad por la defensa y mantenimiento de
los mismos.
Hoy, Mario como Hernán son parte
de la memoria y la lucha colectiva que no cesa, pero que sigue siendo impedida
por diversos actores, la validez de sus acciones debe ser siempre recordada y
dignificada, hoy son el rostro de quienes persisten por la paz y son la
representación de las victimas que aún exigen justicia sin impunidad, para que
esto no se repita nunca más.