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domingo, 20 de octubre de 2019

¿Quién dio la orden? Campaña por la verdad.

Podrán pintar las paredes, censurando; podrán intentar asegurar la impunidad social y jurídica... pero nunca la verdad que niegan, ocultan y qué pasan a una historia inconfesable a su heredad familiar e institucional.

domingo, 26 de mayo de 2019

Genaro Potes

 26 de Mayo de 2016.


Yo soy hombre del campo o mejor dicho soy campesino así que les ruego, suplico y pido, ya no más preguntas, no me jodan más” Jorge Veloza

Genaro Potes fue asesinado el 26 de mayo del 2007 en la vereda Campo Alegre por militares del Batallón 21 Vargas de la brigada séptima del ejército y también quienes manifestaron asesinar a los pobladores del corregimiento de Puerto Esperanza, municipio El Castillo. 

Los hechos ocurrieron desde el sábado 26 de mayo, cuando Genaro se desplazaba desde la casa de su hermano ubicada en la vereda Campo Alegre, del municipio El Castillo (meta), hacia la vereda Puerto Esperanza, movilizándose a caballo. Siendo las 4 de la tarde fue detenido por militares del Batallón 21 Vargas a cargo del comandante de apellido Ferro. 
Hacía las 6:25 p.m. en la Zona Humanitaria de la Comunidad Civil de Vida y Paz, se escuchó un explosión y ráfagas de fusil, pero según los pobladores no se presentaron combates en el lugar.

Con su camiseta Blanca y pantalón azul, éste campesino tradicional de la región había sido desaparecido sin dejar rastro. Al día siguiente se despertó la preocupación en sus familiares y amigos e iniciaron la búsqueda exactamente el día domingo 27 de mayo, acudiendo al Ejército Nacional establecido en la zona, preguntando si sabían algo de Genaro, pero estos desde un principio negaron que tenían en su poder al poblador, sin embargo, la Defensoría Municipal presionó un par de veces, y ellos indicaron nuevamente que no sabían nada. 

El día 28 de mayo en la emisora Colombia Estéreo, se informó que el Ejército Nacional se había enfrentado con la guerrilla y que habían dado de baja a un guerrillero y en el municipio de Granada (Meta). 

Según las versiones de algunos campesinos vecinos de la zona, que fueron testigos de los hechos, afirmaron que Genaro fue amarrado en un cultivo de cacao, al lado de una escuela de la vereda Campo Alegre. 

El ejército ya le había preguntado a un campesino que pasaba por el lugar en el momento de la detención, si sabía quién era Genaro, y él indicó que lo conocía como un hombre trabajador y honesto del lugar, aun así, los soldados ya lo habían señalado como guerrillero. 

Consecutivamente, algunos miembros de la familia de Genaro, se dirigieron a Medicina Legal del Municipio de Granada para solicitar la entrega del cuerpo, pero su petición fue negada por los funcionarios, argumentando que no poseían la cedula de Genaro, sin embargo, su familia testifica que al momento de su detención y asesinato él llevaba sus documentos de identificación. 

Los miembros del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI y la Fiscalía, los citaron al reconocimiento del cuerpo, para confirmar hicieron algunas preguntas, lo familiares al responderlas, no sabían de la cicatriz que tenía Genaro en uno de sus dedos de la mano y les negaron la entrega de su cadáver. 

Su cuerpo manifestaba signos de tortura y un disparo en la cabeza, sin piedad y sin justicia alguna, la vida de un ser humano, dedicado a la labor tradicional de la región fue arrebatada por la fuerza militar. 

Ante todos estos crímenes y amenazas, la población de la región y quienes pertenecían al Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta, manifestaron gran preocupación por todas las injusticias, ilegalidades y agresiones que realizan las unidades de estrategia militar encubierta de la Séptima Brigada que operaba en la zona. 

Militares de la Brigada séptima después de la ejecución y sepelio de Genaro Potes expresaron a varios pobladores del sector, si llegaba a llamar el Coronel preguntando sobre el combate, le respondieran que si hubo enfrentamiento y pidieron el número de algún poblador para que reafirmaran el supuesto combate. Dejando en evidencia el miedo de los militares frente al asesinato de un campesino y no de un guerrillero como ellos lo sostenían. 

Genaro Potes de 51 años de edad presentaba características de salud mental y físicas anormales que se notaban a simple vista, lo cual lo hacía poseedor de un cuidado especial por la gente que lo rodeaba, sin embargo, por parte del Ejercito Nacional estos tratos fueron violados. 

El año anterior a su muerte Genaro ya había sido amenazado, según la declaración del registro único de población desplazada del 2006 de la Corte Constitucional, Genaro fue desplazado internamente del municipio El castillo de la vereda Los Alpes, hasta la Vereda Caño Embarrado. 

Hacia las tres de la tarde, el 29 de mayo, fue entregado el cuerpo de Genaro y trasladado a Medellín para el sepelio. Su crimen quedó en total impunidad, pues la política de “seguridad democrática”, fue la estrategia contrainsurgente en la región del Alto Ariari desde el 2002, presentando a campesinos, menores de edad y personas con enfermedades mentales como “guerrilleros muertos en combate”, y por parte de la justicia no hay investigaciones sobre la veracidad del crimen ocurrido en Meta. 

Estos crímenes perpetrados por el Batallón XXI Vargas han dejado en la población dolor, lágrimas, injusticia y violación de los derechos a los campesinos de la región.

Genaro Potes en la memoria.

Genaro Potes sin olvido.

martes, 29 de enero de 2019

Eider Quiguanas Rumique

Enero 29 de 2002

El martes 29 de enero de 2002, en la finca “El Clavel”, ubicada en la vereda la Floresta, la familia de Eider Quiguanas se preparaba para compartir el almuerzo, éste fue interrumpido por alrededor de 50 militares, pertenecientes al FUDRA, Fuerza de Despliegue Rápido e integrantes de la brigada 3 y 7 del Ejército nacional.

Allí los militares ingresaron con insultos y solicitando los documentos de identidad a todos los miembros de la familia, posteriormente,  los obligaron a acostarse boca abajo; en esta posición sus cabezas recibieron varios golpes con armas. Mientras tanto otros militares encerraron al hijo menor de la familia de 10 años y a dos nietos, uno de 9 y otro de 3 años en un cuarto de la casa.

El padre de Eider fue retirado del lugar en el que se encontraban los demás familiares y mientras era golpeado le hacían preguntas relacionadas con la guerrilla, pidiéndole la ubicación de este grupo insurgente a lo que él respondió que no sabía; de inmediato fue lanzado al suelo boca abajo y utilizando métodos de intimidación de dispararos cerca de los oídos diciéndole que lo hacían porque no les proporcionaba la información que querían.

Entre tanto otros militares llevaron a Eider de 17 años de edad a un estanque de peces donde intentaron ahogarlo sumergiendo su cabeza en el, simultáneamente fue golpeado múltiples veces, al sacar a Eider del estanque su rostro fue golpeado contra piedras, mientras otros militares pateaban su cuerpo, Eider rogaba para que lo dejaran de torturar pero los militares lo llevaron de nuevo a la casa, amarraron su cuello a una hamaca de hilo y entre 12 soldados, comenzaron a tirar de cada extremo intentando ahorcarlo al tiempo que lo golpeaban en el cuerpo.

Cuando por fin los militares cesaron las torturas contra  Eider, este aprovechó para intentar salvar su vida corriendo alrededor de 80 metros, al darse cuenta, los militares le dispararon en las piernas, por lo que cayó herido, luego los miembros de la Fuerza Pública se acercaron al lugar en el que se encontraba tendido Eider y allí lo ejecutaron.

Los militares dijeron a la familia que lo asesinaban porque era un terrorista y fueron obligados a llevar el cuerpo de Eider en una mula hasta al filo de una montaña en donde un helicóptero del ejército se lo llevó, para luego ser presentado como guerrillero muerto en combate.

El padre de Eider se trasladó hasta el casco urbano del municipio de El Castillo denunciar lo ocurrido ante el Personero Municipal, Mario Castro Bueno. Mario dio curso a la queja ante las autoridades competentes y recaudó las pruebas necesarias para adelantar la investigación, pero el 1 de Noviembre Mario también fue víctima del terror siendo asesinado por paramilitares.

La familia de Eider, estando en condición de desplazamiento en Villavicencio se vio obligada a poner nuevamente una denuncia penal contra el Ejército Nacional ante la Fiscalía 31 especializada de Villavicencio en el año 2003.

En 2004 ésta denuncia fue trasladada a la Justicia Penal Militar, debido a que la Fiscalía 31 especializada de Villavicencio argumentó colisión de competencia.

En la Justicia Penal Militar los militares que estaban siendo investigados fueron absueltos de toda responsabilidad, dejando en la total impunidad la tortura, la ejecución extrajudicial y desaparición de Eider.

Siete años después, en 2011 la familia de Eider retornó a la finca de donde fueron desplazados, “El Clavel”, en donde hicieron una placa en memoria de Eider con la que dignifican su memoria.

Hoy corren años de impunidad sobre los múltiples crimenes de lesa humanidad cometidos este día, años en que sus familiares junto con la Comunidad Civil de Vida y Paz, siguen buscando con esperanza de encontrar justicia, verdad y reparación. Mientras los años pasan la familia Quiguanas no ha podido darle un último adiós a Eider en cristiana sepultura.

Eider Quiguanas Rumique en la Memoria.
Eider Quiguanas Rumique  Sin Olvido.

martes, 10 de enero de 2017

Hortensia Tunja y Manuel Tao

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8 enero 2006 -  8 enero 2017

Memoria ante la Impunidad

11 años han transcurrido en la vida de la comunidad de San Antonio, Inzá Cauca, sin el rostro de alegría de Hortensia y de Manuel. 

Hortensia una adolescente de 16 años y Manuel  de 21 años fue victima de la mal llamada política de la seguridad "democrática". La estrategia de estímulos monetarios y de otro tipo para mostrar resultados positivos en su lucha contrainsurgente "enemigos internos".

Los dos fueron ejecutados extrajudicialmente por militares del batallón “Cacique Pigoanza” de Garzón, Huila, en la madrugada del 8 de enero de 2006 en el caserío de Belén, municipio de Inzá, luego de salir de una fiesta de Reyes, y presentados en diferentes medios de información como guerrilleros dado de baja en combate. El sobreviviente William Cunacué sería procesado judicialmente por el delito de rebelión y terrorismo como parte de la persecución de los militares para justificar su espectáculo macabro.

El proceso penal ha identificado y sancionado a algunos militares de bajo rango, exculpando la responsabilidad del comandante de batallón y de la brigada, que con el paso del tiempo han pasado ido ascendiendo en su carrera militar. La impunidad en altas esferas sigue campeando, pero la terca memoria, de una de las madres de los asesinados, Luz Marina expresó en La Habana con claridad, transparencia, en el escenario de las conversaciones hacia la paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC EP, la importancia de desestructurar una política y una lógica de operación criminal que compromete altos mandos militares

11 años manteniendo viva la memoria de Hortensia y Manuel como una iniciativa de reconciliación sobre la base de la verdad.

“Hemos perdonado de corazón, aunque las medidas de reparación no sean de nuestra satisfacción. Continuamos exigiendo Verdad, Justicia y garantías de no repetición. Solo queremos saber por qué lo hicieron, quien dio la orden de asesinar a nuestros hijos, y que han hecho para enmendar este grave daño que nos ha causado tanto dolor y sufrimiento. Que nos miremos a los ojos y con toda sinceridad respondan nuestras preguntas. Así podemos iniciar una reconciliación”, expresó Luz Marina del Saber”  espacio declarado de la memoria.

Hortensia y Manuel vivos en la espiritualidad popular que afirma el derecho a la vida en la Gruta de la Vida, el deber de la memoria en la Casa del Saber, en la protección de las fuentes de vida como el agua ante las proyecciones empresariales extractivas

Sus pasos, se ven en las caminatas ecológicas, en los festivales infantiles por el agua, en los encuentros culturales escolares,  en la declaración de espacios de protección ambiental como la Zona de Biodiversidad “La Masa”.

Manuel y Hortensia en la memoria
Manuel y Hortensia Sin Olvido 

Foto: Timothée L'Angevin

domingo, 17 de enero de 2016

Wilder Eduardo Olave Gutiérrez

17 de enero 2014 - 17 de enero 2016

A dos años del asesinato de Wilder Olave a manos de militares de la brigada 29 del ejército nacional de Colombia, peregrinaron las comunidades del Carmen de Viborá, Pedregal, San Antonio y  la Palmera del municipio de Inzá; de Monserrate Huila y Bogotá, a cumplir uno de tantos sueños truncados por un accionar sistemático del aparato militar en Colombia, los llamados “falsos positivos” que en las normas del derecho internacional de los derechos humanos son concebidos como ejecuciones extrajudiciales. Se peregrinó desde el caserío de Carmen de Viborá de donde es oriundo Wilder y su familia y lugar donde fue asesinado el 17 de enero de 2014, al santuario de Nátaga, en el municipio de La Plata Huila.

Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave
Se partió con la ilusión de llegar al lugar donde Wilder soñó ir desde pequeño,  recordando su alegría, su dinamismo, su compromiso en el colegio donde estudió, Wilder estuvo presente en la memoria de todos y todas quienes participaron en esta peregrinación.

Con el profundo dolor que despierta perder un ser querido en estas circunstancias, la alegría de Wilder se manifestó en la presencia de niñas, niños, jóvenes, adultos, personas campesinas, sencillas, humildes, honorables, soñadoras y constructoras de paz que evocaron su vida con este pequeño homenaje, así entonces con un acto litúrgico como signo de su espiritualidad e identidad de una de sus prácticas se compartieron interrogantes, impresiones, sensaciones, pensamientos, deseos por un país más justo, por una humanidad más humana, por un mundo más habitable donde no haya acaparadores, injustos, abusadores y explotadores de los recursos naturales; donde todos se junten y la vida sea respetada, donde no se asesinen los sueños de los niños, los jóvenes y las comunidades, donde los verdaderos habitantes de los territorios puedan vivir y existir en el con sus generaciones por venir, sin temores.
Conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave

Estas intenciones motivaron la continuidad de la celebración por la vida de Wilder, en la que desde lo más profundo y sincero del ser se manifestó la angustia por el crimen cometido, por la impotencia sentida, por la rabia contenida de saber que el derecho a la vida no es más que un lema en un estado social de derecho que recurre a estas sistemáticas prácticas con el fin de demostrar eficiencia en su  política de seguridad y prosperidad democrática.

La peregrinación como sentido de partida hacia un encuentro con algo, o alguien, convocó a la unidad, a la solidaridad, al acompañamiento, a hacer sentir menos dolor en el sufrimiento y a animar desde la fe y la esperanza la búsqueda de verdad, justicia y reparación de este hecho. Se cumplió con un momento de muchos que vendrán, en el que la palabra permitió el desahogo de una mujer, la madre de Wilder que en sus ojos empañados por las lágrimas manifestó, ”este es un momento inexplicable, es triste y doloroso, pero al mismo tiempo de alegría por haber cumplido uno de los sueños de mi hijo Wilder, no quiero quedarme sola, pero solo quiero reiterar como se lo aseguré a mi hijo el día de su muerte, no descansaré hasta ver justicia y saber la verdad de lo que le sucedió”.
En este bello territorio se manifestó la solidaridad con la familia de Wilder, con su comunidad y como en un pacto establecido quedo el compromiso y el reto desafiante de acompañar esta difícil pero digna caminada por el derecho a la justicia, a la verdad, a la reparación integral y a velar porque en Colombia, estos signos de esperanza que se encienden en la transformación del dolor por alegría, de tristeza en esperanza, de amargura en ilusiones, de la injusticia en verdadera justicia, de la mentira en verdad, sean los pasos por un país distinto y en paz, donde la población infantil no pierda el derecho a vivir su niñez con tranquilidad, donde la juventud pueda cumplir sus sueños educándose, recibiendo las oportunidades y reconocimiento que se merecen por su alegría, sus habilidades, su libertad, sus pensamientos, sin ningún tipo de temor; porque se muera de muerte natural, no por una criminal política de Estado que fractura la  vida natural, que rompe el tejido familiar y comunitario. 
conmemoración a un año del asesinato de Wilder Olave


Wilder Olave en la memoria de la juventud y pueblo de Inzá

Wilder Olave el joven alegre, bromista, estudioso y soñador, Sin Olvido

jueves, 8 de enero de 2015

Sin Olvido - Hortensia Tunja y Manuel Tao

8 Ene 2006 - 8 Ene 2015
 
A 8 años de la ejecución extrajudicial de los dos jóvenes, la impunidad prevalece en este caso, los militares del batallón “Cacique Pigoanza” que actuando bajo la oscuridad de la madrugada de aquel 8 de enero de 2006, en el caserío de Belén, municipio de Inzá, Cauca, dispararon sus fusiles cegando la vida de estos dos jóvenes, no enfrentan ningún tipo de sanción disciplinaria por su responsabilidad en este crimen de Estado, y evidentemente  no hay vinculación alguna de lo mandos del batallón, hoy generales activos.

Estos crímenes de Estado no pasan al olvido, los familiares de Hortensia, Manuel y del sobreviviente, William Cunacué, continúan afirmando el derecho a la verdad plena,  han vivido un proceso de duelo en el que la memoria es miel, es color, son textos, pinturas y sonidos; donde el encuentro en la solidaridad de comunidades, organizaciones sociales, redes de apoyo, del orden nacional e internacional, van trascendiendo del dolor a la alegría familiar y comunitaria, de la angustia a la esperanza, de la soledad a la solidaridad, del miedo al fortalecimiento organizativo. 

La presencia de Luz Marina Cuchumbé en La Habana da fe de la importancia de la memoria, de esa construcción del derecho a la justicia, que pasa más allá de lo barrotes de una cárcel.

Desde su condición de humildes campesinos afectados por una política de “seguridad democrática”, como familiares de víctimas se han constituido en asociación de familiares de víctimas de ejecución extrajudicial “Sembradores de Paz” y mantienen un rincón que ha ido creciendo con el tiempo, donde los jóvenes y los niños se encuentran en el efugio del saber. Ellos son hoy parta de una apuesta colectiva de la red CONPAZ, Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, en la que confluyen más de 120 organizaciones que se encuentran desde hace más de 14 años.

Los familiares de estos jóvenes víctimas, con el transcurrir de estos 8 años, en sus encuentros, disertaciones, reflexiones determinan que sus familiares no son víctimas de la guerra, consideran que son víctimas de un crimen de Estado, un delito de lesa humanidad, premeditado, que generó una profunda afectación a sus familias y a la comunidad, porque después de ser ejecutados extrajudicialmente, la escena del crimen fue movida, los cuerpos de Hortensia y Manuel presentados ante medios de información radial, escrito y televisivo como guerrilleros dados de baja en combate, el sobreviviente William, privado de su libertad y procesado por los delitos de rebelión y terrorismo.

Por ello no declinan en su exigencia de verdad, justicia, reparación integral; un acto público de ofrecimiento de disculpas del batallón Caique Pigoanza no es suficiente y en nada significa reparación. A 8 años de caminar juntos y juntas, los familiares sus exigencias son claras, conocer los nombres de los más de 25 militares que participaron en este crimen, que públicamente, así como fueron presentados sus hijos asesinados, el gobierno colombiano se retracte y asuma su responsabilidad en este hecho. Que se declaren monumentos nacionales la casa de la memoria “el Refugio del Saber” y las “gruta de la Vida”.

Ellos afirman: "seguimos evocando la vida de nuestros hijos víctimas, en el trabajo con niños y jóvenes, en la casa de la memoria “Refugio del Saber”, peregrinando hacia la “Gruta de la Vida” lugar exacto donde fueron asesinados nuestros hijos. Aunque sentimos profundamente su ausencia en nuestros hogares, ellos siguen vivos en nuestras actividades comunitarias. En la defensa de nuestro territorio, en la constitución de la escuela de formación ambiental y en la conformación de la red pro-defensa del territorio hoy codiciado por su abundante agua, por el petróleo, por el oro, por los proyectos de construcción de la hidroeléctrica en río Negro.

La alegría de nuestros hijos está presente en los talleres de formación, en los recorridos y encuentros que sostenemos en la región, están presentes porque así  los sentimos, sus espíritus nos animan a continuar esta larga y difícil caminada por la vida y la paz. 



Hortensia Tunja y Manuel Tao presente en la memoria campesina de Inzá
Hortensia y Manuel caminantes por la Vida y la Paz, Sin Olvido

Sin Olvido