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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Eduardo Loffsner Torres



20 de noviembre de 1986

Eduardo Loffsner Torres fue un hombre de compromiso político, motivo que lo condujo a organizar el Sindicato de Trabajadores la Universidad Pedagógica Nacional, donde, era trabajador de servicios generales, desde su labor siempre trato de exigir justicia social y procuró hacer paz.

Por su liderazgo social y político desde febrero de 1979 y marzo de 1983 fue detenido en la cárcel La Picota en Bogotá, luego de que miembros del Ejército Nacional lo detuvieran y lo torturaran, por oponerse al Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay, hechos que fueron constatados por medio de un informe de Amnistía Internacional.

Mientras estuvo preso, conoció a Luz Marina Hache, quien era funcionaria del Comité de Solidaridad de Presos Políticos y también, dirigente sindical en Sintrabanca, sindicato del Banco Cafetero, y luego se convertiría en su esposa. Cuando Eduardo obtuvo la libertad, su labor política no ceso, movilizandose constantemente entre Barrancabermeja y Bogotá.

En 1986, desde el 16 de noviembre, Luz Marina había realizado un viaje a Santa Marta por su trabajo, en ese tiempo Eduardo se mantuvo en comunicación; el día 18 de noviembre sobre la 5 de la tarde, le dijo a su esposa que la llamaba el 20 para saber cómo le fue y hablarían de encontrarse el 22 de noviembre en el lugar de siempre; el aeropuerto El Dorado, pero Luz Marina se quedó esperando esa llamada, hasta el día de hoy.

Es así como el 20 de noviembre de 1986 fue desaparecido en la ciudad de Bogotá. Desde ese mismo momento, Luz Marina, inició su búsqueda encontrando más incertidumbres que respuestas.

La cama estaba tendida, un libro abierto encima de la mesa, una rosa amarilla en su florero que era una botella de Postobón y sobre la cama un papelito -él siempre acostumbraba a dejarme notas “amor tal cosa…” un papel de esos. Fui a buscarlo inmediatamente donde una compañera que se llamaba Olga y la respuesta que me dijo: “¿Cómo así el negro no estaba con usted?”

La pérdida fue muy dolorosa, pero Luz Marina siguió adelante con la lucha motivada por la memoria de su esposo. En la actualidad, como lo ha hecho toda su vida, trabaja por los derechos humanos; legado que transmitió a sus hijos quienes desde diferentes lugares, de diferentes maneras de expresar y desde diferentes roles, también defienden, exaltan y promueven los derechos humanos y la memoria de su padre.

Desde aquel noviembre, se arrebató la vida de Eduardo y para su familia inicio una lucha en contra de la violencia política, ha hecho frente al silencio y el olvido que se quiere imponer.

La memoria ha sido un elemento muy valioso para mantener vivo al “Negro” como cariñosamente lo llamaban sus familiares y amigos. Hoy, la desaparición forzada de Eduardo es un crimen más de terrorismo de Estado, donde la desaparición es total frustración no solo para las víctimas, sino ante el perdón y la reconciliación, por eso se exige saber la verdad para que esto no ocurra nunca más y para que sea posible un país con un futuro mejor.

Eduardo Loffsner Torres en la Memoria
Eduardo Loffsner Torres Sin Olvido

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Miguel Ángel Quiroga Gaona

18 de septiembre de 1998 

Memoria y Justicia

Dichosos los perseguidos como tú, Michel, por practicar la justicia, defender a los pobres y reclamar el respeto de la persona humana.”, así escribió un amigo entrañable de este cristiano, defensor de los derechos de los afrocolombianos.

Miguel nacido en Facatativá, el 1 de octubre de 1972, del amor con sangre rural de Susana Gaona y de Gustavo Quiroga, amor que se unió a la sangre negra en la misma causa de los derechos de los excluidos. Fue encontrándose con las comunidades negras desde 1990 cuando comenzó el pre noviciado en la comunidad marianista en Bogotá, dos años después hizo sus primeros votos, con este compromiso espiritual e histórico se trasladó al municipio de Lloró en el Chocó durante un tiempo. En 1997 regresó a Bogotá y al terminar en la Universidad Pedagógica la licenciatura en Ciencias Sociales, su pasión por la causa territorial de las comunidades negras, lo llevó por segunda y última vez a Lloró.

Ese viernes, Miguel Angel Quiroga, de 25 años, se dirigía en dos botes junto con un sacerdote y 40 campesinos a la comunidad de Nipurdú sobre el río Tumutumbudó, a celebrar las fiestas patronales, diez minutos después de partir del municipio de Lloró fueron obligados a detenerse por paramilitares que mantenían allí un retén 20 hombres les exigieron los documentos de identidad a los ocupantes de la embarcación, uno de ellos, un habitante rural no los tenía, los armados pretendieron quedarse con él, Miguel Ángel entonces protestó y exigió respeto. En cuestión de segundos el jefe de los paramilitares conocido como alias "Raúl” sin mediar palabra le disparó a Miguel en su cabeza, disparo como si le hubiese dado directo en el corazón. 


Ese corazón que había escrito: “Si no cambiamos las posturas del corazón, no podremos cambiar nuestra patria”, pero de eso no entendía uno de aquellos formado en la doctrina autoritaria, segado de su soberbia, sin escuchar razones, embebido de su prepotente poder que concibe al otro como enemigo asesinó el corazón físico de Miguel.

Pero ese corazón  noble no se murió vive en la memoria que cuentan con sus propias palabras y siguen hablando a los victimarios y sus beneficiarios, aquellos que han amasado riqueza con la muerte violenta de millares. Tengo el deseo de darme a fondo, a aquél que no tiene fondo, había también escrito Miguel

El padre Cecilio de Lora parte de esa memoria de vida recuerda: “Allí con su querida población negra, pobre entre los pobres de Colombia, desarrollaba su misión, lleno de entusiasmo, de creatividad y de alegría, las características que han marcado su vida.” Y es que la opción de Miguel Angel fue por defender la verdad, por denunciar lo injusto; su motivación religiosa y social lo llevó a hablar claro a los asesinos del pueblo chocoano. Nunca se detuvo.

Un día antes de su muerte había dicho: “qué feliz me siento porque cada vez me voy sintiendo más identificado con la gente, con los de mi pueblo”. Cuando la noticia fue creciendo en el mundo religioso y de la solidaridad su Superior Provincial escribió: “Michel ha muerto como vivió: defendiendo a los pobres de la tierra, apasionado por la paz y la justicia. Sus hermanos nos sentimos orgullosos de él, y con nosotros, la familia toda de María”

Otro sacerdote interpretando la vida de Miguel, Rodrigo Betancur, escribió: “Michel no murió por hablador, Michel murió por hablar la verdad, por ser consecuente con lo que creía y pensaba, él, siendo Joven, creyó en el Dios liberador en el Dios de Jesucristo; estaba buscando su voluntad con los vaivenes de su corta edad. Muchos podemos testificarlo. Michel estaba feliz aquí en Lloró, se empezaba a identificar con el pueblo a pesar de las diferencias culturales y étnicas, quiso asumir los retos que una misión como ésta plantea a un religioso joven y en camino. Él mismo dijo días antes de morir:"sumando y restando este ha sido un buen año". Él estaba aprendiendo a pintar en Negro, buscando que el arco iris coloreara toda la realidad inmensa y compleja de esta parte del Chocó tan dura para los que la viven y tan desconocida para los que aún no saben qué sucede por aquí.

Memoria que nos significa la necesidad de la justicia, memoria que también se canta, que no solo se escribe, como ocurrió con alguien desde Zaragoza que compuso a Michel http://www.marianistas.org/pastoral/michel/cancion.htm. La Universidad Pedagógica Nacional también ha realizado memoria por medio de un mural de rostro y cuerpo completo. 

Nosotros también seguimos re memorando, seguimos cantando

Miguel Angel Quiroga en la memoria 
Miguel Angel Quiroga Sin Olvido 

lunes, 21 de enero de 2019

Carlos Alberto Pedraza Salcedo


21 de enero de 2015

Carlos Alberto Pedraza Salcedo, era licenciado de la Universidad Pedagógica Nacional –UPN–, fue un líder cívico-popular del magisterio. Había realizado investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad por agentes del Estado a nivel nacional, llevando junto a esto, el acompañamiento a víctimas.

Era integrante del Proyecto Nunca Más, del Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado –MOVICE–, de la Coordinación Regional del Movimiento Político de Masa Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y del Congreso de los Pueblos que hace parte de la Cumbre Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular. Participo en la campaña permanente contra la brutalidad policial, por la garantía de los derechos humanos y el desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios –ESMAD.

El lunes 19 de enero de 2015 a las 3:00 pm, Carlos se trasladó a su casa ubicada en el barrio Molinos II en Bogotá, hacía la localidad de Teusaquillo para atender una reunión con la Comercializadora Agropecuaria El Zipa, el defensor, le informo a uno de sus familiares sobre su actividad y que se encontrarían de nuevo en la noche. Desde entonces, no se supo nada sobre su paradero.

Días posteriores, agentes de Estado llamaron a los familiares, con tres versiones diferentes, en la primera, que había sufrido un accidente, en la segunda que se había encontrado con tarjetas de la Comercializadora y en la tercera, que había sido encontrado sin vida con un golpe en la cabeza. Lo cierto es que, hasta el día 21 de enero su cuerpo fue encontrado en un potrero en el barrio deshabitado San Bartolome, en el municipio de Gachancipá, Cundinamarca.

Luego, se determinó que su vida fue cegada por una bala que impacto en su cabeza, encontradosé sin su celular, ni los objetos personales con los que contaba este día. Su asesinato se dió en el marco de la negociación del fin del conflicto entre el Gobierno y las Fuerzas Armas Revolucionarias de Colombia –FARC–. Desde entonces, se ha incrementado la persecución sistemática a los líderes y lideresas y aún no hay una voluntad política para brindarles protección.

Carlos Pedraza es un símbolo más de paz, de la necesidad de garantizar la vida y los derechos de todos y todas, quienes, construyen el día a día y buscan un país con justicia social, ambiental y democrática.

Carlos Alberto Pedraza Salcedo en la Memoria
Carlos Alberto Pedraza Salcedo Sin Olvido