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domingo, 24 de noviembre de 2019

Masacre de la Balsita





                                                                              Noviembre 24- 28  de 1997

Un lunes 24 de noviembre de 1997, un grupo de paramilitares vestidos de civil y fuertemente armados incursionaron en los caseríos de Antasales, Buenavista, Tucunal, Galilea, Chambuscado y Argelia, del corregimiento de La Balsita en Dabeiba, Antioquia.



Los participantes de la estrategia paramilitar se identificaron como “Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá , como parte de operaciones contrainsurgente ilegales de las brigadas 4, 11 y 17 del ejército nacional, durante los días 24 al 28 de noviembre, esta estrategia hizo parte de la operación militar "Septiembre Negro". Asesinaron y desaparecieron a varios campesinos, entre ellos dos niños, destruyeron caseríos, puentes y saquearon bienes de supervivencia.

La operación armada era continuidad de la masacre del Aro que compromete al entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez.

Un día antes de que comenzara la masacre, el 23 de Noviembre, paramilitares incursionaron en el río Sinú, allí asesinaron a Annanias Guisao Usuga, presidente de la Junta de Acción Comunal de Antazales y retuvieron a Milton David y Pedro Montoya.

Al día siguiente, el 24 de noviembre, los paramilitares asesinaron a Alejandro Higuita, sus vecinos encontraron su cadáver con señales de tortura y con marcas de cuerda en el cuello.


Ese mismo día la esposa de Ananías Guisao Usuga, Rosalba Usuga junto con su hijo Joaquín Emilio Guisao Usuga, de 18 años, fueron asesinados en presencia de Paula Andrea Guisao quien en ese entonces tenía 5 años de edad. Ella se encontraba al lado de Juan Camilo Guisao Usuga de 7 años, Carlos Mario Guisao de 14 años y Jonathan Guisao Usuga de 16 años. Posteriormente los menores fueron retenidos por el grupo paramilitar.



En la madrugada del 25 de noviembre los paramilitares ingresaron a Tucunal y de allí se trasladaron hacia Antazales, a las 7:00 am pasaron casa por casa, diciéndole a los habitantes que iban a quemar sus habitaciones y que tenían plazo hasta las 6 de la tarde para salir de la zona.

Los jóvenes que se encontraban en esta zona fueron obligados a reunir todo el ganado, minutos después quemaron 8 casas y tumbaron varios puentes que comunicaban las veredas. Los paramilitares se llevaron también el ganado.

Luego se dirigieron a la vivienda de Simón Torres Cardona de 46 años de edad y delante de su sobrina fue golpeado y posteriormente llevado a un puente cercano en donde fue atado a una varilla en donde le accionaron una carga de dinamita.

Horas más tarde detuvieron y desaparecieron a Reinaldo Ramírez de 42 años de edad y en la misma incursión asesinaron con disparos de fusil a Luz Emilda y Marcos Duarte de 48 años de edad.

El 26 de Noviembre los paramilitares llegaron al corregimiento de La Balsita en donde asesinaron a Heriberto Areiza de 32 años de edad quien fue encontrado con un tiro en la cabeza y su rostro despojado de sus ojos. Jesús Areiza de 35 años de edad fue detenido, torturado, colgado y ahorcado.

Horas más tarde los paramilitares detuvieron y asesinaron a los campesinos Ricaurte Monroy de 16 años de edad, quien fue encontrado con quemaduras en los brazos y piernas y posteriormente degollado. Edilberto Areiza de 24 años de edad fue fusilado con un disparo en la cabeza, su rostro despojado de sus ojos y y sus manos heridas con arma corto punzante.

Ese mismo día paramilitares interceptaron a los campesinos Alejandro Higuita y Flor Emilce Rivera que se movilizaban en caballo hacia la verdad Antasales, luego de ser obligados a bajar de los caballos fueron degollados y sus cuerpos fueron arrojados a orillas del camino.

El jueves 27 de Noviembre, en la vereda Tocunal, fueron asesinados Oscar Valdarrama, de 60 años de edad y su hijo Alfonso Valderrama de 25 años de edad, los dos pertenecían a la iglesia Pentecostal.

La muerte violenta, la quema de más de 30 viviendas, la destrucción del espacio de la vida, de la alimentación, del sueño, de la esperanza inundó de terror a la comunidad obligándolos a salir de sus tierras, el 28 de Noviembre, centenares de familias, campesinos y campesinas, se desplazaron forzadamente al casco urbano del municipio de Dabeiba, en donde, vivieron en condiciones de hacinamiento durante 4 años.

De 1997 a 2005 las víctimas, las desapariciones, las torturas, suman más de 300 víctimas. Pasados los años, ninguno de estos crímenes de lesa humanidad han sido investigados, sancionados o imputados a los responsables por el aparato judicial colombiano. Es una “justicia” ciega, asesina e hiriente con las víctimas. Ella expresan que les duele recordar pero más les duele olvidar, porque no ha habido un derecho para poder hacerlo. Ninguna investigación judicial ha generado el mínimo de esclarecimiento, de verdad o reparación. A partir de la ausencia de voluntad política, de la incompetencia e ineficiencia judicial se ha perpetuado la impunidad jurídica incapaz de silenciar la memoria, que es la única que ha sostenido la esperanza para que algún día sea posible el camino hacia la verdad, la justicia y la paz.

Cada año, se hace memoria a todas las victimas, más de 143 personas asesinadas y desaparecidas, por ello, se realizó el monumento del Árbol de la vida como un espacio sagrado en honor a todas las vidas segadas, símbolo también de lucha y resiliencia. 

Rosalba Úsuga, Joaquín Guisao, Ananias Guisao, Reynaldo Ramírez
Simon Torres, Oscar y Alfonso Valderrama, Ricaurte Monroy

Edilberto Areiza, Alejando Higuita y Flor Emilce Rivera, Marco Duarte y Luz Emilda de Duarte, Milton David y Pedro Angel, Irma Areiza,Felix misa, Conrao Gomez, Jesús Cipriano Varela Rengifo y todas las víctimas de la La Balsita, son parte de nuestra memoria.. 

Victimas de la masacre de la Balsita En la Memoria.
Victimas de la masacre de la Balsita Sin Olvido.


jueves, 21 de marzo de 2019

Jaime Enrique Gómez Velásquez


Marzo 21 de 2006 

Jaime Enrique Gómez, historiador, maestro y dirigente sindical fue desaparecido el 21 de Marzo de 2006, su cuerpo fue encontrado un mes después, el domingo 23 de Abril de 2006, luego de sufrir la desaparición forzada mientras trotaba en el parque Nacional de la Ciudad de Bogotá.

Jaime Enrique además de ser querido por su familia, amigos y alumnos por su calidad de persona, dirigente sindical desde la década del 60 fue sindicalista de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, en donde, se desempeñó como presidente del sindicato, fue promotor de la creación de la CUT, Centro Unitario de Trabajadores, fue concejal de Bogotá en los 90’s, docente de varias universidades en la capital, y se desempeñó como asesor de la ex senadora Piedad Córdoba.

El martes 21 de marzo de 2006, Jaime Enrique salió en horas de la mañana a trotar como acostumbraba en el parque nacional de la ciudad de Bogotá, a partir de este momento fue desaparecido forzadamente, y jamás se le volvió a ver con vida.

34 días después, el 23 de abril los restos, los huesos de Jaime Enrique Gómez fueron encontrados en las laderas del mismo parque en él fue desaparecido, cuando un caminante junto a su perro encontraron los restos desmembrados, allí, según su hija existieron irregularidades a la hora del levantamiento del cadáver, y en el traslado Medicina Legal.

“Días después de enterrarlo, el entonces presidente Uribe en defensa del TLC en Estados Unidos, dijo a Senadores Demócratas que lo sucedido con mi padre había sido un accidente y que tenía como demostrarlo. Desde entonces las irregularidades en Medicina Legal aumentaron, al punto que la entrega de exámenes cruciales para la investigación que corroboraban el homicidio, la tortura, el traslado del cuerpo de un lugar a otro, y el tiempo de muerte, se demoraron demasiado tiempo sin ninguna justificación. En octubre de 2007, la Fiscalía reconoció públicamente que mi padre fue asesinado.” 

Un año después, ante la impunidad, la afirmación de la memoria. Un año después, las palabras de Diana en el sepelio de su padre el 29 de abril de 2006:

“Sábado, 29 de Abril de 2006
A Jaime, mi Padre
De Diana, su niña
Hubiese querido verte de pie, caminando, darte un abrazo, verte reír y escucharnos. Tener paciencia para saber de tu propia boca y desde tu dolor lo que pasó. Contarte todo lo que hicimos por lograr que te liberaran, que recibimos muchos correos, cartas, solidaridad, que mucha gente caminó y gritó a nuestro lado por tu libertad, por el respeto de tu vida y el de disentir.


Muy rápido cuando supe que te habían llevado pensé que no aguantabas mucho, que primero ponías tu dignidad y acelerabas lo que tuviera que venir. Sin embargo me dejé, nos dejamos atrapar por la esperanza. Creí, creímos, que era posible que estuvieras vivo. Y sí, estabas y seguirás vivo, es tu fuerza, eres tú, son tus convicciones, tus ideas, las que nos movieron a caminar, a exigir, a hablar, a quitarnos la parca de encima aunque fatalmente en este momento histórico muchos se empeñen en que sea nuestro presente y nuestro futuro. 


No te pude ver de pie, tampoco tuve un cuerpo yerto que abrazar, entonces me tuve, nos tuvimos que enfrentar a la realidad, sólo trozos de ti, sólo huesos pude ver. Huesos, tristes huesos, desarticulados como está el país. Me detengo y pienso, sí, sólo huesos, pero tus huesos. Hicimos y deshicimos hasta que logramos que tu historia no fuera la misma de muchos desaparecidos. Tuvimos tus restos. Al menos eso. Y rápido. Este acto, como muchos actos, es un rito de paso, una puesta en escena que como todo lo tuyo lo reinventamos. Al estar en construcción puede tener muchos desenlaces, como nos gusta lo colectivo, lo que pase de hoy en adelante puede ser resultado de un libreto construido entre todas y todos….


Jaime, mi padre, nuestro padre, el esposo, el hijo, el hermano, el tío, el primo, el amigo, el ciudadano era/es el comprometido con la democracia. Jaime, el que creció con algunas privaciones y ganas que brotaban desde sus entrañas por ayudar a la gente fue el hombre coherente que se dio la vida que quiso darse. Es el bacán. Es el padre que es amigo, es el amigo que es solidario, es el hombre solidario que es comprometido. El sindicalista, el concejal, el activista social, el político. El que ensayó opciones y quizás por eso nunca dogmático ni sectario. El que amó a más no poder…. Jaime fue asesinado, pero no se llevan con su cuerpo su legado, un humanista más sigue vivo en las ideas que aunque no se quiera siempre están vivas. Te quiero Papi. Gracias por todo lo que me has dado…”


Cinco años después de que la Fiscalía reconoció que Jaime Enrique fue asesinado el caso se asignó al sexto Fiscal, el cual inicia desde la investigación, donde se ignoran las causas políticas del asesinato y el hecho de que Jaime Enrique estaba en la listas de Departamento de Seguridad del Estado, DAS.

Siete años más tarde se conoce que los restos encontrados de Jaime indican evidente signos de muerte violenta, sin embargo, el hecho no obtuvo la investigación pertinente, manteniendolo en impunidad total. 

Luego del asesinato de Jaime Enrique Gómez su familia, sus amigos, las organizaciones con las que trabajaba, aún piden justicia y exigen que la verdad desmorone la impunidad, su hija Diana Gómez y su hermano Juan Sebastian, sigue siendo objeto de intimidaciones, seguimientos y amenazas por paramilitares de las Aguilas Negras, teniendo que abandonar su País.

Una memoria viva demanda justicia.

Jaime Enrique Gómez en la Memoria.
Jaime Enrique Gómez Sin Olvido.

sábado, 11 de julio de 2015

Eizabeth Cañas Cano, José Antonio y Diego Fernando

Julio 11-21 de 2000- Julio 11-21 de 2015

Durante los días 11 al 21 de julio de 2000, fueron asesinados por paramilitares la integrante de Asfaddes Elizabeth Cañas Cano, el asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, José Antonio Hernández y el dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto de Seguros Sociales Diego Fernando Gómez.

Los asesinatos de estas tres personas se dieron por los avances dentro de la investigación que se adelantaba por la Masacre de Barranca, quienes en calidad de testigos aportaron datos claves para la vinculación de militares y paramilitares. El primer vinculado a este proceso fue el cabo segundo del Ejército, Rodrigo Pérez Pérez, perteneciente al Batallón Nueva Granada con sede en Barrancabermeja, a quién se le dictó medida de aseguramiento el 12 de agosto de 1998. Sin embargo, a los 8 meses este militar recuperó la libertad provisional por el pago de una fianza de aproximadamente US$150.

Aproximadamente tres años después, el fiscal que dirigió la investigación logró vincular al proceso al paramilitar Mario Jaimes Mejía, alias ‘Panadero’ y a los civiles Álvaro Noriega y Graciliano Alarcón León.

Días antes del asesinato de Elizabeth, El 9 de Julio de 2000, la testigo, había sido perseguida por dos hombres armados y dos días después, el 11 de Julio de 2000, fue ejecutada en Barrancabermeja, Santander mientras se dirigía al Instituto de Seguros, en donde trabajaba; Elizabeth fue interceptada por paramilitares que se movilizaban en una camioneta quienes le dispararon causándole la muerte inmediata.

Elizabeth Cañas era hermana de José Milton Cañas y madre de Giovanny Herrera Cano quienes fueron desaparecidos junto a 25 personas más durante la Masacre de Barranca, ocurrida el 16 de Mayo de 1998, Esta valiente mujer un año antes de su asesinato ofreció su testimonio en calidad de victima junto con su sobrina ante el Tribunal Internacional de Opinión realizado en Toronto y Montreal Canadá que se realizó durante los días 14, 15 y 16 de Mayo de 1999.

Y no bastó con asesinar a Elizabeth, también lo hicieron con los otros dos testigos, el 13 de Julio de 2000 fue asesinado Diego Fernando Gómez, quien era el dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto de Seguros Sociales, además fue un destacado líder deportivo de la ciudad de Barrancabermeja. El asesinato de Diego fue en el Centro Auxiliar de Servicios Docentes, CASD, en el barrio Ciudad Bolívar los disparos que atentaron contra su vida fueron a manos de los mismos paramilitares que cegaron la vida de Elizabeth Cañas,los asesinos se movilizaban en la misma motocicleta de placas RX-115.

Ocho días después el 21 de Julio de 200 hacia las 8:30 p.m en el billar San Tropel ubicado en el barrio Tres Unidos, en Barrancabermeja, José Antonio Hernández quien era abogado, economista, dirigente sindical universitario, dirigente popular, miembro del Partido Comunista Colombia PCC, y asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos. Fue asesinato sus asesinos fueron identificados como paramilitares quienes se movilizaban en la misma motocicleta Yamaha RX-115.

15 años después de la masacre de Barranca, la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada, estigmatizada y negada.

Han transcurrido 15 años desde el asesinato de Elizabeth Cañas, José Antonio Hernández, Diego Fernando Gómez quienes por ser testigos en los procesos contra paramilitares y altos mandos militares ofrecieron su vida para que algún día la verdad salga a la luz, sin embargo estos crímenes también se encuentran en total impunidad.

Las afirmaciones de diferentes organismos de derechos humanos siguen vigentes al señalar que una de las causas de la impunidad en el país es que no existe suficiente protección para los testigos, victimas, reclamantes y defensores y defensoras de derechos humanos que entregan su vida y su labor con el único fin de exigir justicia y verdad.

Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando en la Memoria.
Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando Sin Olvido.

lunes, 4 de mayo de 2015

Luis Miguel Gómez Porto

Mayo 03 de 2007 -  Mayo 03 de 2015

Hace 8 años, el 3 de Mayo de 2007 fue asesinado el líder sindicalista Luis Miguel Gómez Porto, por la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal en la vereda El Ojito.

Luis Miguel nació en una familia campesina de la región de Montes María que cultivaba maíz, tabaco, ñame y yuca. Desde los 14 años de edad inició su lucha por los derechos de los campesinos, y estando en el colegio Víctor Subiría en el municipio de Colosó Sucre, se desempeñó como líder comunitario. 11 años después, a sus 25 años se convirtió en el presidente de la junta de acción comunal de la vereda de San Antonio, además fue militante político del Partido Comunista Colombiano y del Polo Democrático Alternativo.

9 años después, en 2004 siendo líder agrario fue presidente de Sindeagricultores de Sucre, e hizo parte de la federación de Acciones Comunales del departamento de Sucre y miembro del comité de Derechos Humanos. Ese mismo año, fue víctima de montajes judiciales, por la Infantería de Marina y la Sijin de la Policía seccional Sucre, por lo que fue retenido durante 13 meses en la cárcel de La Vega de la ciudad de Sinccelejo, sindicado de Rebelión. Sin importar las falsas acusaciones continuó trabajando por las comunidades, siendo líder comunitario y trabajando como campesino.

El 3 de Mayo de 2007 Luis Miguel Gómez Porto salió de su casa a las 7:30 am y se dirigió a la casa de su padre ubicada en la vereda Desbarrancado, luego de estar un tiempo con su padre se trasladó a la casa de la abuela de su esposa en donde desayuno y se devolvió como era costumbre.

Siendo las 10:30 am fue visto por última vez con vida por el señor Alejandro Ortega, quien era un habitante de la comunidad. Una hora después, a las 11:45 la comunidad escuchó 3 disparos, 15 minutos después se escuchó una ráfaga de tiros.

Al llegar la familia de Luis Miguel al sitio conocido como Loma Loca, la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal no los dejo pasar cerrándoles la vía y diciendo que había un campo minado e insistiendo ante las preguntas de los familiares de Luis, que no había pasado nada.

Dos horas después, hacia las 2:00 pm la Señora Cecilia Porto, madre de Luis Miguel, llorando le rogó a los militares que le dijeran qué había pasado con su hijo, en ese momento un infante dijo “pobrecita ella llora porque es la madre”. Fue en ese momento que reconocieron que Luis Miguel Gómez había sido asesinado, los infantes llamaron a la Fiscalía para que hiciera el levantamiento del cadáver, pero mientras los funcionarios encargados llegaban, la escena del crimen fue modificada; además de quitarle 500 mil pesos, producto de su trabajo como campesino. Su cuerpo fue vestido con uniforme camuflado y en sus manos fueron puestos un fusil, unos cables y unos panfletos alusivos a las FARC - EP.

Las publicaciones del día siguiente en el periódico regional El Meridiano y en el noticiero Telecaribe anunciaron que la Infantería Marina había dado de baja a un guerrillero, estas falaz información indignó a su familia, amigos, y compañeros que saben que él jamás hizo parte de las FARC –EP, ni participó del supuesto combate.

En noviembre de 2009 un Fiscal determinó que los militares Paúl Eduardo García, el Subteniente Moisés David Palermo, los Cabos Iván Andrés Mejía y Ever Pienda Micahan, pertenecientes al Batallón Fusileros de Infantería de Marina Nº4 respondieron al supuesto ataque con arma de fuego que había sido manipulada por el campesino Luis Miguel, reforzando estos falsos testimonios con las pruebas de los peritos comisionados por la Fiscalía.

Su familia, su hijo, su esposa Marisela Ortega Gómez, miembros de la comunidad, y del sindicato Sindeagricultores exigen justicia y verdad, siguen aferrados a la verdad, haciendo memoria de Luis, dignificando su ejemplar vida, honrando su nombre y el de su familia.

Luis Miguel Gómez Porto en la Memoria.
Luis Miguel Gómez Porto Sin Olvido.