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domingo, 18 de agosto de 2019

Luis Carlos Galán

Agosto 18 de 1989 
Un Santandereano, liberal, que se hizo entre otras, con la protestas estudiantiles en contra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957; ese fue el inició de Luis Carlos Galán.
Luis Carlos Galán nunca se imaginó que años después, las mentalidades de los sectores que le iniciaron en la vida política, como él lo expresó, con una detención y un golpe, fueran a asesinarle, pues reprimen de una y mil formas. Sí, esas estructuras del establecimiento, que se han forjado en la mentalidad de la doctrina del enemigo interno, que concibe a quienes mínimamente disienten, como sujetos por exterminar, fueron los responsables de su detención y luego de su asesinato.
Galán el egresado de la Universidad Javeriana, el periodista, consentido de sectores de poder, disiente del partido liberal, fundador del Nuevo Liberalismo. Galán se apartó del partido por la corrupción elevada a justas proporciones por Julio César Turbay, y se apartó de este gestor del Estatuto de Seguridad, con el que se legitimaron violaciones de derechos humanos entre 1978 y 1982.
Su asesinato, el 18 de agosto de 1989 fue el golpe certero del establecimiento criminal a quién disintió de la podredumbre de un partido. En su asesinato participaron integrantes de las fuerzas militares y un grupo de sus aliados los paramilitares.
Muchos mecanismos de impunidad han operado desde la consumación misma del crimen. Desde la penetración en su esquema de seguridad, desde el montaje contra personas inocentes para mostrar resultados, en realidad unos falsos positivos judiciales, y el asesinato de quiénes participaron en la comisión del crimen.
Por su asesinato se encuentra condenado el político Alberto Santofimio Botero, dada su cercanía con el narcotraficante Pablo Escobar. Algunos que ha leído el expediente, indican, que su cercanía con el capo de las drogas no prueba su responsabilidad en el homicidio.
En octubre del 2011, fueron vinculados al proceso el Coronel (r) Manuel Antonio González, y al mayor retirado Luis Felipe Montilla, y en Marzo de 2013, se les dictó orden de captura en por el delito de coautores de homicidio agravado.

En Julio del año 2014 el general en retiro Miguel Alfredo Maza Márquez fue llamado a juicio por su presunta responsabilidad en el magnicidio de Luis Carlos Galán.

El asesinato de Galán sigue en la impunidad. Los beneficiarios del crimen, más allá de Pablo Escobar Gaviria, nunca han sido judicializados, los altos mandos militares que propiciaron la participación de mandos medios y bajos, algunos ya no viven, murieron de viejos, otros siguen vivos y usufructuando de sus pensiones.

Tremenda historia de impunidad, del olvido que incluso, se acuña en uno de sus herederos políticos, un senador, que por desconocimiento, por ignorancia o negación de la realidad, promovió, defendió a capa y espada, el privilegiado fuero militar, obviando que ese mismo privilegio, esa misma mentalidad es la que ha cobijado a agentes estatales responsables del asesinato de este hombre de ideas liberales.


Luis Carlos Galán en la Memoria

Luis Carlos Galán Sin Olvido.

viernes, 26 de abril de 2019

Carlos Pizarro Leongómez

Abril 26 de 1990

Carlos Pizarro Leongómez nacido en la ciudad de Cartagena el 6 de Junio de 1951 inició sus estudios en la facultad de Derecho en la Universidad Javeriana en donde participó de primera y única huelga estudiantil de la institución esta actividad revolucionaria le costó su expulsión. 

Después ingresa a la Universidad Nacional de Colombia, donde culmina sus estudios, allí alimentó su interés por la vida política y empezó a vincularse activamente a organizaciones como la JUCO, que avivaron su pasión y sus convicciones sobre una Colombia distinta. 

Tras militar en las FARC y diferir con sus comandantes en la forma que llevaban sus acciones, Pizarro, junto con Jaime Bateman, Álvaro Fayad, Bernardo Jaramillo y otros, fundan el Movimiento 19 de Abril, M-19.

Carlos Pizarro, se convirtió rápidamente en uno de los más importantes dirigentes del M-19. En septiembre de 1979 en el gobierno de Julio César Turbay, fue capturado y llevado a la cárcel La Picota, en Bogotá, en donde permaneció detenido 3 años.

Carlos Pizarro siguió insistiendo en establecer un dialogo por la paz, en 1900 un sueño nuevo que forjaban desde sus ideas de revolución dejando las armas y conformando el partido de la Alianza Democrática M-19, año en que se lanzó como candidato a las elecciones de alcaldía en Bogotá y posteriormente como candidato a la presidencia. Durante su campaña siempre afirmo: "Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo: que la vida no sea asesinada en primavera".

La estrategia paramilitar que lo asesinó, se justificó en una supuesta política doble por parte de la Unión Patriótica y en general de aquellos partidos que aún hoy, representan la oposición colombiana. 

La represión, convertida en balas, asesinó a Carlos Pizarro Leongómez el 26 de Abril de 1990, siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, un día oscuro para nuestra historia, balas para el cuerpo de un hombre, gritos de muerte para una multitud.

Su avión de Bogotá a Barranquilla no había despegado, y ya Gerardo Gutiérrez Uribe, alias Yerri, había disparado hacia el candidato presidencial por órdenes de Carlos Castaño Gil, jefe de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU). El verdugo de Pizarro sin embargo, fue asesinado recibiendo cuatro disparos por Jaime Ernesto Gómez Múñoz, exagente del DAS y ex escolta del candidato. 

Ese día se aniquilaron los anhelos de este hombre de 39 años que tenía para un pueblo entero. Corrió la gente por la calle, cantando su nombre, llorando su adiós, gritando en nombre de un pueblo dolido y cansado, abrazando todavía los sueños firmes.

Años de dolor que hoy se despiertan con esperanzas de paz, aún hoy queremos hacernos responsables de una actitud política de paz, de justicia. Donde se nos exige creer y actuar por un país diferente, no hemos olvidado, no hemos dejado de soñar y no vamos a dejar de trabajar.

Recordamos a Carlos Pizarro, pues en nuestro tiempo, todavía tiene qué decirnos, más de dos décadas después de exigir una constituyente, seguimos siendo llamados a la paz, un proceso que requiere de coherencia, de voluntad, de justicia y de memoria.

Carlos Pizarro, en la memoria
Carlos Pizarro Sin Olvido

viernes, 11 de octubre de 2013

JAIME PARDO LEAL

11 de Octubre 1987 - 11 de Octubre 2013

"Si la muerte me sorprende, no le tengo miedo; Soy un hombre dialéctico.
El día que me muera vendrán otros mejores a reemplazarme". 
Jaime Pardo Leal

Después de 26 años el asesinato del presidente de la Unión Patriótica Jaime Hernando Pardo Leal sigue en la total impunidad, pero vive en los recuerdos de los sobrevivientes del genocidio de la Unión Patriótica, en sus familiares y en todos aquellos que aún no pierden la esperanza de ver una Colombia justa.

Jaime Hernando Pardo Leal nació en el municipio de Ubaque el 31 de Marzo de 1941, hijo de la Señora Ana Lucia Leal, su padre se desempeñó durante varios años en el Poder Judicial de Colombia y sólo cuando Jaime Leal era adulto este le dio su apellido.
En 1959 ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales y es para esa misma época que se vincula a la Juventud Comunista. En 1962 ingresó al Poder Judicial de Colombia como Citador-Notificador, allí ejerció los cargos de Juez municipal, juez del Circuito, Juez Superior y por último fue Magistrado del Tribunal de Bogotá.

Jaime fundó la Asociación Nacional de Empleados de la Rama Judicial (ASONAL-Judicial), organización sindical de la que fue su primer presidente y desde allí participó y organizó 15 paros o huelgas a favor de la dignificación y salarios justos, entre otros temas.

Pardo Leal fue el primero en lograr paralizar los trabajadores del poder judicial, los despachos judiciales y magistrados

Se casó con Gloria Flores quien lo recuerda como un hombre luchador. Jaime y Gloria tuvieron 5 hijos Iván, Yalima, Edisson, Fernando, y uno que falleció, siendo un bebé.
En 1963, Jaime obtiene el título de Abogado de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, con la Tesis “La Clase Obrera ante el Derecho Social” en la Universidad Nacional de Colombia.

En 1986 y siendo miembro del Partido Comunista, Pardo Leal acepta la candidatura de la Unión Patriótica y comienza a denunciar ante la Procuraduría, con listado en mano, a los implicados en las muertes de miembros de la Unión Patriótica, en la que se incluían altos Generales del Ejército Nacional, dichas denuncias obligaron al General Samudio Molina y el ministro de defensa de la época a que respondieran en una rueda de prensa lo que aseguraba Jaime Pardo.

Las denuncias que hizo en relación con la clase política y su entramado con el narcotráfico, lo convirtieron en blanco de continuas amenazas en su contra.

Sus hijos y en especial su hijo menor, Fernando, recuerdan con dolor aquel domingo 11 de Octubre de 1987, en el que salieron de viaje a almorzar a la finca que tenían en La Mesa, Cundinamarca, ese día decidieron regresar temprano pues Jaime Pardo tenía que asistir a un matrimonio, al regresar a Bogotá, a las 3:45 de la tarde, un Renault 18 sorprendió el carro en el que se movilizaba Jaime junto con su familia, desde dicho auto comenzaron a disparar, dejándolo herido de gravedad. Jaime falleció pocos minutos después de haber ingresado al hospital San Rabel de la Mesa.

Los victimarios, unidades de la estrategia militar encubierta, huyeron del lugar y años después, dos de ellos, Beyer Yesid Barrera y William Infante, reconocieron su participación en el crimen, sin embargo las investigaciones nunca indagaron por la participación intelectual y la responsabilidad estatal.

La investigación penal solo sentenció la responsabilidad de un narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha alias el 'Mexicano', quién habría pagado 30 millones de pesos de la época a los sicarios, y el proceso contra el narco se cerró con su muerte en 1989.

26 años después en medio de los mecanismos de impunidad, en medio del olvido mediático, Jaime es parte de esta historia de indignación ante la simulada democracia, es parte de los sueños necesarios de exhumar en tiempos en que a través de la paz se pretende imposibilitar la identificación de los determinadores y beneficiarios de este magnicidio.

26 años después ese demócrata que se paseo por universidades públicas y privadas creyendo en la paz, él ese pequeño del tic, del vestido que le quedaba suelto, ese pequeño de alma grande es parte de la memoria viviente de una democracia genocida, de una democracia que desde sus restos en la expresiones sociales debe posibilitar la verdad, la justicia en una democracia con justicia social.

Jaime Pardo Leal en la Memoria
Jaime Pardo Leal Sin Olvido

domingo, 18 de agosto de 2013

Luis Carlos Galán



Agosto 18 de 1989- Agosto 18 de 2013



Un Santandereano, liberal, que se hizo entre otras, con la protestas estudiantiles en contra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957, ese fue el inició de Luis Carlos Galán.

Nunca se imagino que años después, las mentalidades de los sectores que le iniciaron en la vida política, como él lo expresó, con una detención y un golpe, fueran asesinarle, pues reprimen de una y mil formas. Sí, esas estructuras del establecimiento, que se han forjado en la mentalidad de la doctrina del enemigo interno, que concibe a quienes mínimamente disienten, como sujetos por exterminar, fueron los responsables de su detención y luego de su asesinato.

Galán el egresado de la Universidad Javeriana, el periodista, consentido de sectores de poder, disiente del partido liberal, fundador del Nuevo Liberalismo. Galán se apartó del partido por la corrupción elevada a justas proporciones por Julio César Turbay, y se apartó de este gestor del Estatuto de Seguridad, con el que se legitimaron violaciones de derechos humanos entre 1978 y 1982.

Su asesinato, el 18 de agosto de 1989 fue el golpe certero del establecimiento criminal a quién disintió de la podredumbre de un partido. En su asesinato participaron integrantes de las fuerzas militares y un grupo de sus aliados los paramilitares.

Muchos mecanismos de impunidad han operado desde la consumación misma del crimen. Desde la penetración en su esquema de seguridad, desde el montaje contra personas inocentes para mostrar resultados, en realidad unos falsos positivos judiciales, y el asesinato de quiénes participaron en la comisión del crimen.

Por su asesinato se encuentra condenado el político Alberto Santofimio Botero, dada su cercanía con el narcotraficante Pablo Escobar. Algunos que ha leído el expediente, indican, que su cercanía con el capo de las drogas no prueba su responsabilidad en el homicidio.

En octubre del 2011, fueron vinculados al proceso el Coronel (r) Manuel Antonio González, y al mayor retirado Luis Felipe Montilla, y en Marzo de 2013, se les dictó orden de captura en por el delito de coautores de homicidio agravado.
24 años después, el asesinato de Galán sigue en la impunidad. Los beneficiarios del crimen, más allá de Pablo Escobar Gaviria, nunca han sido judicializados, los altos mandos militares que propiciaron la participación de mandos medios y bajos, algunos ya no viven, murieron de viejos, otros siguen vivos y usufructuando de sus pensiones.

Tremenda historia de impunidad, del olvido que incluso, se acuña en uno de sus herederos políticos, un senador, que por desconocimiento, por ignorancia o negación de la realidad, promovió, defendió a capa y espada, el privilegiado fuero militar, obviando que ese mismo privilegio, esa misma mentalidad es la que ha cobijado a agentes estatales responsables del asesinato de este hombre de ideas liberales.

Luis Carlos Galán en la Memoria
Luis Carlos Galán Sin Olvido.

viernes, 22 de marzo de 2013

BERNARDO JARAMILLO OSSA

marzo 22 de 1990 - marzo 22 de 2013
 
Se cumplen 23 años del asesinato de BERNARDO JARAMILLO OSSA, segundo candidato de la Unión Patriótica a la Presidencia de la República de Colombia. Con el paso del tiempo la impunidad se ha convertido en un muro infranqueable al esclarecimiento de la verdad y a la justicia. BERNARDO había sucedido en la candidatura a la Presidencia de la República por la Unión Patriótica a JAIME PARDO LEAL, asesinado el 11 de octubre de 1987.

BERNARDO, el “Perestroiko”, como era conocido cariñosamente al interior del partido por su insistente búsqueda de vincularlo a la Internacional Socialista, fue asesinado como miles de miembros de la Unión Patriótica y junto a ellas y ellos se mató una esperanza.

BERNARDO continúa en la memoria de muchas mañanas bogotanas que hacen recordar a esa misma mañana de hace 23 años en el Puente Aéreo de esa ciudad, donde sicarios de la estrategia militar encubierta dispararon en múltiples ocasiones sobre su humanidad.

Con su popular slogan “Venga esa mano país”, BERNARDO fue llenando plazas, parques, auditorios, mostrando la propuesta política de la Unión Patriótica como una alternativa ante una sociedad amalgamada e injusta. Desde la palabra, el pensamiento, la creatividad a flor de piel fue planteando nuevas posibilidades, nuevos caminos, denunciando permanentemente el paramilitarismo como una estrategia del Estado y nombrando a sus beneficiarios.

BERNARDO, oriundo de Manizales, a sus 35 años como abogado había trabajado en el Urabá antioqueño, donde asesoró al Sindicato de los Trabajadores del Banano, hasta que por las amenazas de muerte tuvo que trasladarse a Bogotá. “Garfield”, como era llamado por sus familiares y amigos más cercanos en alusión a su bigote poblado, se mantiene en la memoria del pueblo colombiano, quien lo lloró y junto a él cantó el estribillo “Yo te daré, te daré una rosa, una rosa hermosa, y esa rosa se llama UP".

Las balas de la estrategia militar encubierta de tipo paramilitar segaron su vida el 22 de marzo de 1990 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá poco después de las 8:00 de la mañana.

Herido en brazos de su compañera le dijo a ella:

Mi amor no siento las piernas Estos hijueputas* me mataron, me voy a morir. Abrázame y protégeme.”

Cuatro disparos bastaron para que el país se estremeciera con la noticia de un nuevo magnicidio. Andrés Arturo Gutiérrez Maya, de 16 años, trabajador de una fábrica que hacía tizas para tacos de billar en Medellín, fue su asesino. Por ser menor de edad, el asesino no fue encarcelado y el capo Escobar, de forma indignante, desmintió ser el autor del crimen y se declaró adolorido por la muerte del candidato presidencial.

Al día siguiente del homicidio, el entonces director del DAS, Miguel Maza Márquez, le atribuyó el crimen a Pablo Escobar y exhibió dos grabaciones en las que el jefe del Cartel de Medellín y su lugarteniente El Zarco hablan sobre el pago de $300.000 a un sicario para ejecutar un atentado. La conversación fue interceptada el 21 de marzo de 1990.

Casi de inmediato, Escobar, desde la clandestinidad negó la autoría del asesinato, se declaró admirador de Jaramillo y dijo que, por el contrario, él había mediado varias veces para que socios suyos no lo mataran.

Lo paradójico es que el mismo día, desconocidos se comunicaron a varias estaciones radiales para decir que el promotor del asesinato había sido Fidel Castaño y que ahora este coloso de la guerra era el reemplazo de Rodríguez Gacha, abatido por la Policía en diciembre de 1989. No obstante, esta hipótesis fue poco investigada. Además, el joven sicario fue asesinado junto a su padre semanas después del crimen, cuando hacía uso de un permiso para salir de su sitio reclusión.

De cualquier manera, la investigación por este homicidio fue empolvándose con el paso de los años y la sucesión de escándalos venideros y de barbarie desatada en la década de los noventa fue relegando el expediente, que nunca avanzó más allá de las confesiones de sus protagonistas. Como quedó registrado en el proceso, el extinto jefe paramilitar Fidel Castaño le reconoció al ex dirigente del M-19 Otty Patiño que había ordenado el magnicidio. Su hermano Carlos Castaño refrendó esa versión en 1999 con su libro Mi confesión.

Pero son tantos los cabos sueltos de este magnicidio, que el fiscal octavo de la Unidad de Derechos Humanos ordenó una serie de entrevistas, verificaciones y declaraciones que buscan que el caso salga del ostracismo.

El asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa sigue en la absoluta impunidad, muy pocos avances se han hecho para esclarecer el caso. Como otro de los tantos asesinatos cometidos con el fin de exterminar la unión patriótica, éste representó una gran pérdida, desesperanza ante un sueño de democracia, justicia y equidad. El sistemático asesinato de los militantes de la UP marco una gran ola de violencia desatada por el narcoparamilitarismo y su alianza con el aparato militar del estado.

De este modo a la UP le asesinaron dos candidatos presidenciales, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y más de 4.000 militantes. La alianza entre el poder mafioso y algunos sectores políticos se prolonga hasta hoy y se refleja en la creación de ejércitos, conocidos como paramilitares, que se apoderaron de municipios y de enormes regiones. Este contubernio se evidencia, también, en más de 20.000 asesinatos y cuatro millones de desplazados, en los últimos años y en el proceso de la parapolítica que vinculó a 83 parlamentarios.

Contra esta alianza funesta luchó Bernardo Jaramillo. Su legado sigue vigente. Para que su muerte no quede impune la Fiscalía determinó que su asesinato es un crimen de lesa humanidad.

Sin embargo hasta el momento, nada se avanzado en el proceso judicial, este crimen esta en absoluta impunidad, pero la muerte sólo llega realmente cuando se olvida, hoy recordamos a Bernardo Jaramillo Ossa y su labor política como una esperanza aún vigente en un país de injusticia, violencia y desigual, lo recordamos, y recordamos su voz fuerte, esperanzadora, en las cadencias sublimes de un tango de Gardel, que tanto le gustaba cantar.

Música recomendada: http://www.youtube.com/watch?v=I5JQ1m3mxKw

Vídeos y Audios de apoyo:

http://www.youtube.com/watch?v=OStm8PVW7bE

http://www.youtube.com/watch?v=_dzyg39Hp4U 
 
BERNARDO JARAMILLO OSSA en la Memoria
BERNARDO JARAMILLO OSSA Sin Olvido 
 
Sin Olvido

jueves, 11 de octubre de 2012

Jaime Pardo Leal

Octubre 11 de 1987 - Octubre 11 de 2012



Jaime Pardo Leal, maravilloso padre de familia, excelente contertulio, abogado penalista, profesor universitario asesinado en desarrollo de una operación paramilitar como parte de la estrategia de exterminio de sectores del establecimiento colombiano y las fuerzas militares de Colombia del partido Unión Patriótica. 

Por eso fue asesinado, como lo expresó con claridad su hijo Fernando Pardo Flores: “Por el temor que mi papá representaba para el establecimiento nacional y para las clases dirigentes, por la capacidad que tenia de denunciar a los criminales, por sus deseos de cambio y por su voluntad de soñar con un país en paz…

Y así, decenas, centenas, millares de la los asesinados o desaparecidos de la Unión Patriótica, del movimiento social que ha creido en la paz.

Sobre la pretensión de la impunidad y del olvido se ha pretendido cimentar una democracia excluyente durante estos 25 años del asesinato de Jaime Pardo Leal, una expresión popular de las nobles causas de la paz con justicia.

Por su asesinato un proceso penal se abrió sin esclarecer, sin explorar en lo mínimo en la hondura de una estructura criminal y una estrategia que desde la década de los 80 se conformó con la participación de las fuerzas militares, policiales, empresariales y traficantes de drogas.

La investigación penal solo sentenció la responsabilidad de una narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha,llamado el 'Mexicano', quién habría pagado 30 millones de pesos de la época a los sicarios, y el proceso contra el narco se cerró con su muerte en 1989.

Dos años antes de su asesinato se había constituido la Unión Patriótica como una expresión política de paz con justicia, con democracia y con su nacimiento se aceitó una maquina criminal que hasta ese día fatídico de octubre había llegado a la eliminación de 471 de sus militantes.

Las palabras del pequeño Jaime, del locuaz y alegre Jaime, resuenan hoy, en el escenario de paz que se abre, y en ellas, el temor fundado que la traición, que los sectores dominantes no solamente no cedan en nada en sus privilegios, si no que ocultando su rostro de hierro, esos enemigos de la democracia vuelvan a destruir con la mentira y el terror la esperanza. 

Decía Jaime antes de su asesinato: "algunos estamos amenazados de muerte, por nuestra fidelidad desde cuando éramos jóvenes, a la patria, al pueblo, a los trabajadores, y a la causa del socialismo". […] "el enemigo no olvida ni perdona, pero nuestra vida se la hemos entregado a los trabajadores, ellos son sus dueños; pero en el evento de que el enemigo lograra arrebatarnos nuestra vida, bienvenida la muerte porque sabemos que indiscutiblemente, al caer nosotros, de la unión de jóvenes patriotas saldrán los que nos deban representar, los que nos deban reemplazar, los que sigan dirigiendo lo que el pueblo quiere: una Colombia en paz, con justicia y esperanza

Sus palabras están aquí, siendo parte de la memoria popular, de las epopeyas no contadas, negadas o tergiversadas para justificar el exterminio, la persecución, la negación de una democracia plural.

25 años después en medio de los mecanismos de impunidad, en medio del olvido mediático, Jaime es parte de esta historia de indignación ante la simulada democracia, es parte de los sueños necesarios de exhumar en tiempos en que a través de la paz se pretende imposibilitar la identificación de los determinadores y beneficiarios de este magnicidio.

25 años después ese demócrata que se paseo por universidades públicas y privadas creyendo en la paz, él ese pequeño del tic, del vestido que le quedaba suelto, ese pequeño de alma grande es parte de la memoria viviente de una democracia genocida, de una democracia que desde sus restos en la expresiones sociales debe posibilitar la verdad, la justicia en una democracia con justicia social 


¡Jaime Pardo Leal en la memoria
Jaime Pardo Leal SIN OLVIDO!

Sin Olvido