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viernes, 30 de agosto de 2019

Leonardo Posada Pedraza




Agosto 30 de 1986


Leonardo Posada Pedraza, nació en Bogotá el 19 de octubre de 1947. Creció en el seno de una familia de ideales comunistas, razón por la cual durante más de 15 años fueron víctimas de hostigamientos y allanamientos injustificados por parte de la fuerza pública en su casa ubicada en el barrio Quiroga en el sur de Bogotá. 

Leonardo siguió los pasos en el liderazgo político de su padre, Julio César Posada, que fue perseguido y torturado durante el gobierno de Rojas Pinilla, en un momento histórico de resistencia campesina, estudiantil y obrera. A los 20 años Posada Pedraza, llegó a la dirección Nacional de la Juventud Comunista Colombiana JUCO, fue nombrado primer Presidente de la Federación Universitaria de Colombia, cargo desde el que encabezó diversas protestas estudiantiles en el tiempo que cursaba la carrera de ciencias de la educación  en la UN, de la que se graduó pero nunca llegó a ejercer.

Durante la década de los 70 y 80, vivió en Barrancabermeja, allí se convirtió en concejal y líder social. Luego pasó a ser el dirigente de la Coordinadora Popular de Barrancabermeja. En 1984 se en el marco de los diálogos entre el gobierno de Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se pactó el “Acuerdo de Cese al Fuego y Tregua”, en donde, se dio como garantía para la oposición la creación del partido Unión Patriótica (UP) que tenía representantes comunistas que entendían la causa guerrillera, de esta forma, Leonardo integró la bancada parlamentaria de la UP, siendo representante a la cámara por Santander, función que asumió solo 40 días hasta su muerte. 

Por la defensa de intereses populares, por las denuncias que realizó sobre la cooperación entre las fuerzas armadas y paramilitares fue amenazado por el grupo Muerte A Secuestradores (MAS) y su posesión política representó una sentencia de muerte. El 30 de agosto de 1986 a las 7 de la noche Leonardo Posada Pedraza fue baleado en Barrancabermeja por sicarios motorizados, convirtiéndose en el primer congresista de la UP asesinado en Colombia, fue la primera víctima del plan denominado “Baile Rojo”, un plan del paramilitarismo de Estado. Tan solo 48 horas después del homicidio del docente,fue asesinado  en Villavicencio Pedro Nel Jiménez, senador por el mismo partido. 

Hasta 2014 la Fiscalía General de la Nación declaró los crímenes cometidos contra la UP como crímenes de lesa humanidad al concluir la sistematicidad delictiva cometida por políticos, agentes de Estado, narcotraficantes y paramilitares que no permitieron el ascenso de los movimientos de izquierda. 

El asesinato a Posada fue el inicio de un capítulo de violencia en Colombia, que se ha encargado de enceguecer, de manipular y de ocultar la verdad, donde, incluso actualmente se infunde la idea de que el comunismo y la participación política de oposición es peligrosa, pero la realidad verdaderamente peligrosa es la actual persecución aún a defensores de sectores populares y la indiferencia de justicia y la impunidad, sobre el caso de Leonardo y miles de víctimas del país. 

Cada 30 de agosto amigos, familiares y organizaciones se reúnen a conmemorar a este líder social, para que la historia no se vuelva a repetir, en su memoria en el 2004 el mejor amigo y ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón otorgo la Orden Civil al Mérito “Ciudad de Bogotá, en el Grado de Cruz de Caballero y se fundó en la localidad de Bosa el colegio distrital Leonardo Posada Pedraza. 

Leonardo Posada Pedraza en la memoria
Leonardo Posada Pedraza Sin Olvido

jueves, 11 de julio de 2019

Elizabeth Cañas Cano,José Antonio Hernández y Diego Fernando Gómez

Julio 11-21 de 2000


Durante los días 11 al 21 de julio de 2000, fueron asesinados por paramilitares la integrante de Asociación de Familiares Detenidos-Desaparecidos, ASFADDES, Elizabeth Cañas Cano, el asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, José Antonio Hernández y el dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto de Seguros Sociales Diego Fernando Gómez.

Los asesinatos de estas tres personas se dieron por los avances dentro de la investigación que se adelantaba por la Masacre de Barrancabermeja, quienes en calidad de testigos aportaron datos claves para la vinculación de militares y paramilitares. El primer vinculado a este proceso fue el cabo segundo del Ejército, Rodrigo Pérez Pérez, perteneciente al Batallón Nueva Granada con sede en Barrancabermeja, a quién se le dictó medida de aseguramiento el 12 de agosto de 1998. Sin embargo, a los 8 meses este militar recuperó la libertad provisional por el pago de una fianza de aproximadamente US$150.



Aproximadamente tres años después, el fiscal que dirigió la investigación logró vincular al proceso al paramilitar Mario Jaimes Mejía, alias ‘Panadero’ y a los civiles Álvaro Noriega y Graciliano Alarcón León.

Días antes del asesinato de Elizabeth, el 9 de julio de 2000, la testigo, había sido perseguida por dos hombres armados y dos días después, el 11 de Julio de 2000, fue ejecutada en Barrancabermeja, Santander, mientras se dirigía al Instituto de Seguros, en donde trabajaba; Elizabeth fue interceptada por paramilitares que se movilizaban en una camioneta quienes le dispararon causándole la muerte inmediata.

Elizabeth Cañas era hermana de José Milton Cañas y madre de Giovanny Herrera Cano quienes fueron desaparecidos junto a 25 personas más durante la Masacre de Barrancabermeja, ocurrida el 16 de Mayo de 1998. Esta valiente mujer un año antes de su asesinato ofreció su testimonio en calidad de víctima junto con su sobrina ante el Tribunal Internacional de Opinión realizado en Toronto y Montreal Canadá que se realizó durante los días 14, 15 y 16 de Mayo de 1999.

Y no bastó con asesinar a Elizabeth, también lo hicieron con los otros dos testigos, el 13 de Julio de 2000 fue asesinado Diego Fernando Gómez, quien era el dirigente del Sindicato de Trabajadores del Instituto de Seguros Sociales, además fue un destacado líder deportivo de la ciudad de Barrancabermeja. El asesinato de Diego fue en el Centro Auxiliar de Servicios Docentes, CASD, en el barrio Ciudad Bolívar los disparos que atentaron contra su vida fueron a manos de los mismos paramilitares que cegaron la vida de Elizabeth Cañas,los asesinos se movilizaban en la misma motocicleta de placas RX-115.

Ocho días después el 21 de Julio del 2000 hacia las 8:30 p.m. en el billar San Tropel ubicado en el barrio Tres Unidos, en Barrancabermeja, José Antonio Hernández quien era abogado, economista, dirigente sindical universitario, dirigente popular, miembro del Partido Comunista Colombiano PCC, y asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos fue asesinado. Sus asesinos fueron identificados como paramilitares quienes se movilizaban en la misma motocicleta Yamaha RX-115.

Años más tarde la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada, estigmatizada y negada.

El asesinato de Elizabeth Cañas, José Antonio Hernández, Diego Fernando Gómez quienes por ser testigos en los procesos contra paramilitares y altos mandos militares ofrecieron su vida para que algún día la verdad salga a la luz, sin embargo, estos crímenes también se encuentran en total impunidad.

Las afirmaciones de diferentes organismos de derechos humanos siguen vigentes al señalar que una de las causas de la impunidad en el país es que no existe suficiente protección para los testigos, víctimas, reclamantes y defensores y defensoras de derechos humanos que entregan su vida y su labor con el único fin de exigir justicia y verdad.

Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando en la Memoria.
Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando Sin Olvido.


martes, 15 de enero de 2019

Manuel Gustavo Chacón

Foto: hijosbogota.org  y archivo Familia Chacón
15 de enero de 1988

Un día como hoy, enero 15 de 1988, Gustavo Chacón fue asesinado en el centro de Barrancabermeja, tras recibir una llamada telefónica falsa en que le solicitaban acudir al Banco de los Trabajadores para resolver un supuesto problema.

Manuel Gustavo Chacón, nacido en Charalá Santander en marzo de 1953, llego a los 25 años a la ciudad de Barrancabermeja en donde estudió metalistería en el SENA, posteriormente ingresó a ECOPETROL, en donde se vinculó a las luchas populares tomando como suyas las reclamaciones tanto laborales de la empresa en donde trabajaba, como las sociales; además de ser dirigente de la subdirectiva de la Unión Sindical Obrera (USO) en la misma ciudad se destacaba por ser cantautor y poeta.

Manuel Gustavo dirigía los paros cívicos, por el derecho a la vida, por mejores servicios públicos, esto lo hizo muy cercano a los sectores populares ganándose el apodo de “El loco Chacón” y el aprecio y el cariño de las diferentes personas, destacándose como un dirigente social preocupado por los derechos de las comunidades y por organizar a los sectores excluidos.

El 15 de Enero de 1988 Manuel Gustavo se encontraba en la sede de la USO después de recibir una llamada telefónica donde solicitaban su presencia inmediata en el Banco de los Trabajadores lugar al que se dirigió junto con Luis Eduardo Galindo; al llegar al banco notaron que la llamada era falsa y pensaron que se trataba de una broma.

Encontrándose en el centro de la ciudad aprovecharon para cobrar la quincena, Luis Eduardo se quedo en el banco mientras que Manuel Gustavo se dirigió a un almacén de ropa en el que se encontraba comprando unas prendas para sus hijos, y quedó de encontrarse más tarde con su compañero para realizar gestiones del sindicato.

Hacia las 10:15 a.m Manuel estaba en un puesto de revistas que acostumbraba visitar, mientras miraba algunas publicaciones se estacionó a su lado una camioneta Toyota cuatro puertas de color azul, al lado de ésta dos motos y una camioneta de la Armada Nacional de color blanco. Desde la camioneta azul bajaron 5 hombres que le propiciaron 21 disparos.

Manuel Gustavo fue llevado por compañeros de la USO al Policlínico de ECOPETROL en donde murió hacia las 11 de la mañana.

Los victimarios huyeron sin que la fuerza pública que se encontraba cerca de este lugar lo impidiera, la camioneta azul se dirigió al Batallón Nueva Granada, en donde se detuvo unos minutos mientras algunos participantes del asesinato bajaran luego continuó su camino hacia la Refinería.

El dueño del puesto de revistas y demás testigos afirman que la camioneta azul era conducida por el sub oficial de la Armada Pablo Francisco Pérez, posteriormente se conoció que Robinson Rueda fue uno de los autores materiales.

Tras el asesinato de Manuel Gustavo sus compañeros de sindicato convocaron a la gente de Barrancabermeja a sumarse a un paro cívico que permaneció hasta el 19 de enero en el que expresaban su rechazo por este crimen, señalando a los responsables y exigiendo justicia y la desmilitarización de la ciudad. Entre tanto, militares dispararon a la sede sindical en donde se velaba a Manuel, atacando desde las tanquetas a los asistentes, en este accionar represivo un menor de edad, Jhon Jairo Vanegas, perdió la vida y detuvieron a 14 personas más.

Con el levantamiento del paro inicio la investigación por parte del Juzgado Sexto de instrucción Criminal, con el apoyo del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, durante la investigación se recibieron testimonios en los que se debelaba la participación por acción y omisión de unidades militares y de policía.

Las pruebas obtenidas por civiles en contra de otros responsables como, el Teniente Coronel Eduardo Santos Quiñones Comandante del Batallón Nueva Granada; el Capitán José Gustavo Casariego Rojas, Comandante de la Flotilla Fluvial del Magdalena Medio de la Armada Nacional; el Teniente Jairo Salazar Medina y el suboficial Pedro Palma, ambos S-3 de la Flotilla Fluvial de la Armada Nacional, no fueron tenidas en cuenta.

De la misma manera no se investigó al Capitán José Oswaldo Reyes Pinilla, Comandante de la Estación de Policía de la Refinería; al Teniente Raúl Baquero Baquero, subcomandante de la misma Estación; a los agentes José Ananías Ramírez, Rodrigo Guzmán Ramírez, Carlos Lozano Mayorga, José Guasca Beltrán y Marco Aurelio Briceño, adscritos a la Estación de la Refinería, perteneciente al IV Distrito de la Policía.

Hoy después de 31 años el asesinato de Manuel Gustavo sigue en la absoluta impunidad, de 5 sicarios solo un militar, perteneciente a la Armada Nacional fue condenado y el caso se encuentra archivado. Sin embargo, desde 2002 en su memoria se nombro la plazoleta central de Ecopetrol como la “Plaza de la Libertad, Manuel Gustavo Chacón Sarmiento”, por orden de la Alcaldía Mayor de Bogotá. En 2019, para conmemorar más de tres décadas del líder popular, se realizó la obra de teatro “Quiero situarme”, a la cual, se podía acceder por medio de la donación de útiles escolares como símbolo de defensa a la educación y en contra de la violencia política.

Manuel Gustavo Chacón en la Memoria.

Manuel Gustavo Chacón Sin Olvido.