jueves, 18 de octubre de 2012

Operación Orión


16 de octubre de 2002 - 16 de Octubre de 2012

Memoria y Justicia

En aplicación de la llamada "seguridad democrática" en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, altos mandos de las fuerzas militares y policiales, como los generales Mario Montoya y Leonardo Gallego, ordenaron a paramilitares al mando de Diego Fernando Murillo participar en una operación de arrasamiento en la Comuna 13 de Medellín, denominada "Orión"

Esta fue una de las seis operaciones que se adelantaron en la capital de Antioquia entre febrero y agosto de 2002, entre las que se encuentran las llamadas "Otoño, "Contrafuego", "Mariscal", "Potestad" y "Antorcha" bajo el pretexto de persecución a núcleos urbanos de las guerrillas de las FARC y del ELN.

Como feroces fantasmas de la muerte irrumpieron antes de la media noche del 16 de octubre. La brigada 4 orquestó un plan apoyado con grupos paramilitares del Bloque Metro y del Cacique Nutibara, integrantes que fueron vestidos con prendas oficiales. Esas horas de terror, que se prolongan 10 años después en sus efectos en el subconciente colectivo, contaron con allanamientos ilegales, capturas masivas, ejecuciones extrajudiciales, muertes de civiles, desapariciones forzadas, e incontables violaciones a sus derechos, además de hacer daños colectivos en la Comuna 13.

Hoy en el lugar conocido como “La Escombrera”, se calcula que hay más 300 cuerpos de personas desaparecidas. “En 2002 fui detenida siendo inocente y por eso yo pido que realmente el gobierno de Uribe se haga responsable de todo esto porque gente inocente fuimos encarcelados y asesinados y nos camuflaban y nos hacían pasar por guerrilleros y era falso porque había niños inocentes de 6 y 7 años que los hacían pasar por guerrilleros, para mí la justicia no existe", dice una de las víctimas sobrevivientes.

Pretendiendo asegurar la impunidad los militares ejercieron funciones de policía judicial, así cambiaron escenarios del crimen y ocultaron la participación de sus auxiliares los paramilitares. Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos observó: “Una de las medidas que la Comisión ve con más preocupación es la referente a permitir a miembros de las fuerzas militares ejercer funciones de policía judicial en investigaciones realizadas por la Fiscalía en relación con civiles… La utilización de militares como agentes de policía judicial por parte de los fiscales puede prestarse a la violación de derechos de los ciudadanos, a la realización de pruebas amañadas o al ocultamiento de pruebas cuando puedan indicar responsabilidades por parte de las Fuerzas Armadas a las cuales se sindica con frecuencia de presuntas violaciones a los derechos humanos’’ 

En diciembre de 2011 el General (r) Mario Montoya rindió versión libre como responsables por esta operación con auxiliares paramilitares. Diego Fernando Murillo, en junio de 2009, ante la Corte del Distrito Sur de New York expresó que la operación en la Comuna 13 contó con una alianza con la brigada 4 del ejército, ordenada por este alto militar, que rendía informes al propio presidente Uribe y también al parecer su ministro de Interior, Fernando Londoño Hoyos.

Aún hoy, los responsables en altos niveles no han sido vinculados a investigación alguna, los beneficiarios de una operación de tal magnitud siguen sin develarse judicialmente.

De los desaparecidos solo se conoce la dolorosa verdad que fueron arrojados al río Cauca o enterrados en el lugar conocido como La Escombrera, lugar que en esas fechas se encontraba bajo el control paramilitar. De acuerdo a las declaraciones de Diego Murillo, alias "Don Berna", se sostiene que un gran número de cuerpos de desaparecidos se encuentran enterrados ahí. Desde años atrás y aún hoy, diariamente llegan 300 volquetas con escombros de obras.

Poco a poco se demuestra que no hay voluntad política para encontrar los cuerpos, no se han hecho los estudios necesarios para la contrastación genética con los familiares que buscan a sus desaparecidos, tampoco han cesado las actividades de las empresas administradoras de la escombrera.

En un acto de repudio y dignificación los familiares de los desaparecidos construyeron un monumento y una placa pero estos fueron removidos por la empresa. Diez años después la bendita memoria está ahí resonando los nombres, las historias que el terror oficial ha querido silenciar negar. Esos nombres hoy están asumidos en una Misión Internacional. Expresión de la solidaridad y de la dignificación de las víctimas.

Uno de los comisionados internacionales Santiago Corcuera de México expresó:

“Una de las lecciones que estamos aprendiendo de los testimonios de los jóvenes y mujeres familiares de las victimas es que la opción militar para restaurar el orden no es la respuesta, y hoy hacemos un llamado al mundo para que no sigan acudiendo a la opción militar puesto que rompe el tejido social y produce más violencia” 

Las lágrimas se nos están acabando de tanto dolor” palabras de una de las víctimas sobrevivientes.

Sin Olvido 

domingo, 14 de octubre de 2012

Walberto Hoyos

14 de Octubre de 2008 - 14 de octubre de 2012

Un día y otro día más, ya son cuatro años, por su ingenuidad signo de su transparencia creyó que no lo iban a asesinar ese día. Semanas antes sobrevivió junto con su hermano a un atentado. Walberto Hoyos, lider de restitución, investigador popular, defensor de derechos humanos se aferró a sus convicciones por la verdad y la justicia, creía que los despojadores, los beneficiarios de la operación septiembre negro, al mando de Rito Alejo del Río, desde 1996, le iban a respetar la vida.

Ese día mientras conversaba con una de las lideresas del consejo comunitario de Caño Manso que habita en la Zona Humanitaria, en Curvaradó, Chocó, dos paramilitares, de las estructuras que Álvaro Uribe se ufanó de decir que se habían terminado, lo acribillaron con armas de fuego, luego que este se les enfrentara exigiendo respeto al espacio humanitario.

Hoy su asesinato continúa en la impunidad y con visos de que los móviles sean modificados. La desviación de la investigación pretende proteger a los empresarios ganaderos, entre ellos un ex oficial de las fuerzas militares e integrante de ACORE, que junto con Sor Teresa Castaño, se hicieron a los predios colectivos como parte de un plan militar que se inició en 1996 con la operación "septiembre negro" de la brigada 17, al mando del general Rito Alejo del Río.

Walberto se fue haciendo como investigador técnico judicial. Logró penetrar en las entrañas de lo que muchos llamaron después la paraeconomía. Él anotando en una pequeña libreta, cotejando con la gente, dialogando con las autoridades civiles y la fuerza pública fue identificando el entramado y la estructura crimina. Identificó a los beneficiarios y promotores de las operaciones paramilitares insertados en empresas palmeras, bananeras, ganaderas y otros agronegocios, entre ellos los de la cocaína.

Walberto encontró pruebas de las relaciones de altos generales y comandantes de la brigada 17, de comandantes de la policía de Urabá, de autoridades civiles locales, regionales con el desarrollo de las estructuras paramilitares y los procesos de legalización ilegal del despojo.

Walberto sin temor, se hizo testigo en procesos judiciales contra ex jefes del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas e integrantes de la brigada 17 y la policía de Urabá.

A pesar de su muerte violenta él es parte de la memoria de esa epopéyica en que se han constituido estos habitantes rurales mestizos, negros, que más allá del color de la piel, aman la tierra, adoran el territorio en que han pasado los años de sus vidas, en que han parido nuevos niños y niñas para habitar en lo que la vida les ha heredado. 

Hoy a pocos metros de los predios que siguen despojados por empresarios de la ganadería extensiva en Villa Alejandra I y Villa Alejandra II, nombre de la reconversión del territorio colectivo de Caño Manso, en Curvaradó, están las flores, y el espacio en que su tez inocente se refleja en una fotografía, en un pequeño montículo, digno de hombres que como él arriesgan todo.

Hoy sus restos serán sellados con su nombre. Nombre que sigue en la historia de esas mujeres y hombres que dignifican todas las formas de vidas biológicas que existen en Curvaradó y Jiguamiandó, contra aquellos que quieren un progreso de indignidad, de destrucción ambiental, de dominación y de simple acumulación.

Walberto la bella vida en inocencia, en pasión por la verdad y la justicia en su memoria y más de 160 víctimas más se afirma la verdad y la justicia

Walberto Hoyos en la memoria
Walberto Hoyos Sin Olvido!

jueves, 11 de octubre de 2012

Jaime Pardo Leal

Octubre 11 de 1987 - Octubre 11 de 2012



Jaime Pardo Leal, maravilloso padre de familia, excelente contertulio, abogado penalista, profesor universitario asesinado en desarrollo de una operación paramilitar como parte de la estrategia de exterminio de sectores del establecimiento colombiano y las fuerzas militares de Colombia del partido Unión Patriótica. 

Por eso fue asesinado, como lo expresó con claridad su hijo Fernando Pardo Flores: “Por el temor que mi papá representaba para el establecimiento nacional y para las clases dirigentes, por la capacidad que tenia de denunciar a los criminales, por sus deseos de cambio y por su voluntad de soñar con un país en paz…

Y así, decenas, centenas, millares de la los asesinados o desaparecidos de la Unión Patriótica, del movimiento social que ha creido en la paz.

Sobre la pretensión de la impunidad y del olvido se ha pretendido cimentar una democracia excluyente durante estos 25 años del asesinato de Jaime Pardo Leal, una expresión popular de las nobles causas de la paz con justicia.

Por su asesinato un proceso penal se abrió sin esclarecer, sin explorar en lo mínimo en la hondura de una estructura criminal y una estrategia que desde la década de los 80 se conformó con la participación de las fuerzas militares, policiales, empresariales y traficantes de drogas.

La investigación penal solo sentenció la responsabilidad de una narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha,llamado el 'Mexicano', quién habría pagado 30 millones de pesos de la época a los sicarios, y el proceso contra el narco se cerró con su muerte en 1989.

Dos años antes de su asesinato se había constituido la Unión Patriótica como una expresión política de paz con justicia, con democracia y con su nacimiento se aceitó una maquina criminal que hasta ese día fatídico de octubre había llegado a la eliminación de 471 de sus militantes.

Las palabras del pequeño Jaime, del locuaz y alegre Jaime, resuenan hoy, en el escenario de paz que se abre, y en ellas, el temor fundado que la traición, que los sectores dominantes no solamente no cedan en nada en sus privilegios, si no que ocultando su rostro de hierro, esos enemigos de la democracia vuelvan a destruir con la mentira y el terror la esperanza. 

Decía Jaime antes de su asesinato: "algunos estamos amenazados de muerte, por nuestra fidelidad desde cuando éramos jóvenes, a la patria, al pueblo, a los trabajadores, y a la causa del socialismo". […] "el enemigo no olvida ni perdona, pero nuestra vida se la hemos entregado a los trabajadores, ellos son sus dueños; pero en el evento de que el enemigo lograra arrebatarnos nuestra vida, bienvenida la muerte porque sabemos que indiscutiblemente, al caer nosotros, de la unión de jóvenes patriotas saldrán los que nos deban representar, los que nos deban reemplazar, los que sigan dirigiendo lo que el pueblo quiere: una Colombia en paz, con justicia y esperanza

Sus palabras están aquí, siendo parte de la memoria popular, de las epopeyas no contadas, negadas o tergiversadas para justificar el exterminio, la persecución, la negación de una democracia plural.

25 años después en medio de los mecanismos de impunidad, en medio del olvido mediático, Jaime es parte de esta historia de indignación ante la simulada democracia, es parte de los sueños necesarios de exhumar en tiempos en que a través de la paz se pretende imposibilitar la identificación de los determinadores y beneficiarios de este magnicidio.

25 años después ese demócrata que se paseo por universidades públicas y privadas creyendo en la paz, él ese pequeño del tic, del vestido que le quedaba suelto, ese pequeño de alma grande es parte de la memoria viviente de una democracia genocida, de una democracia que desde sus restos en la expresiones sociales debe posibilitar la verdad, la justicia en una democracia con justicia social 


¡Jaime Pardo Leal en la memoria
Jaime Pardo Leal SIN OLVIDO!

Sin Olvido

viernes, 5 de octubre de 2012

Masacre de Riofrío

5 de octubre de 1993 - 5 de octubre de 2012




A las 5;30 a.m.,  del 5 octubre de 1993, en el caserío El Bosque, corregimiento Portugal de Piedras, municipio de Riofrío, departamento del Valle militares asesinaron a 13 campesinos, luego de torturarlos.

Miguel enrique Ladino Largo, Miguel Antonio Ladino Ramírez, María Cenaida Ladino Ramírez, Carmen Emelia Ladino Ramírez, Julio Cesar Ladino Ramírez, Lucely Colorado, Dora Estela Gaviria Ladino, Celso Mario Molina, Rita Edelia de Molina, Ricardo Molina, Freddy Molina, Luz Edelsy Tusarma Salazar y Hugo Cedeño Lozano fueron las victimas de las fuerzas militares que pretendieron con el cambio de la escena de crimen justificar esta barbara acción contra pobladores a quienes concibieron como los enseñan los manuales del ejército enemigos internos.

Ese 5 de Octubre los militares bajo el pretexto de perseguir a la guerrilla del ELN hicieron presencia en el caserío El Bosque ingresando violentamente a los domicilios de las familias campesinas Ramírez y Solarte. Ellos fueron llevados por la fuerza a la escuela “San Juan Bosco” sometidos a una operación psicológica de presión e interrogados sobre el paradero de miembros de grupos armados disidentes. 

A las 8:30 a.m. la mayoría de los detenidos arbitrariamente fueron llevados a la morada del líder campesino Javier Ladino,allí fueron sometidos a actos de tortura física y posteriormente fueron asesinados. 

Aproximadamente hacia las 10:30 de la mañana, las unidades militares simularon un combate con las víctimas, a quienes mostraron como personas muertas en combate e integrantes del ELN. Los militares amantes de la muerte, de la mentira efectuaron una serie de disparos hacia y desde la vivienda del señor Ladino. Pretendiendo modificar la escena del crimen y hacer creíble a los medios esa mentira, vistieron con prendas militares a sus asesinados, nunca pensaron que las balas atravesaban la piel y los uniformes de los supuestos guerrilleros.

La operación Destructor dirigida por el Teniente Coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez, Comandante del Batallón de Artillería Palacé y el Brigadier General Rafael Fernández López, Comandante de la Tercera Brigada, nombraron a cada una de las 13 víctimas como reconocidos guerrilleros, de la cuadrilla “Luis Carlos Cárdenas” del auto denominado Ejército de Liberación Nacional,ELN.

Esta masacre, este crimen de lesa humanidad en el que participaron efectivos regulares y un reconocido narcotraficante ha recorrido los más perversos mecanismos de impunidad La in justicia penal militar resolvió decretar la detención preventiva de éstos como presuntos responsables del delito de falsedad ideológica de documento público en concurso con el delito de encubrimiento por favorecimiento, se abstuvo de dictar medida de aseguramiento en contra del Teniente Coronel Luis Felipe Becerra Bohórquez como presunto responsable de los delitos de concusión, cohecho y homicidio, por falta de mérito. 

En 2003 la Corte Suprema de Justicia decretó nulo el proceso y sentenció que no debió ser investigado, ni juzgado, ni sancionado por la justicia castrense, la justicia penal militar jamás se ocupó de los homicidios.

Un niño de esa época, Héctor, sobreviviente con su abuela, ellos y Javier son la expresión que la inocencia y la belleza están por encima de la muerte violenta, de los criminales de Estado, aquellos que se legitiman en la autoridad para ocultar su rostro de hierro, su capacidad de producir daño a otros seres humanos por que deben defender una democracia, la de la exclusión, la de la ignominia. 

Ellos, las 13 víctimas, sus nombres no se olvidan. Las escenas del horror no se han borrado, permanecen vivas en las páginas oscuras de esta llamada democracia, de esa violencia del Estado negada jurídica, mediática y culturalmente en este país del olvido y la indolencia


Víctimas de la masacre de Riofrío en la memoria, víctimas de la masacre de Riofrío Sin Olvido

Sin Olvido

martes, 11 de septiembre de 2012

LUCIANO ENRIQUE ROMERO MOLINA

Septiembre 11 de 2005 - Septiembre 11 de 2012

Memoria y Justicia 

Luciano integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario, SINALTRAINAL, defensor de derechos humanos de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos fue secuestrado, torturado y asesinado con múltiples puñaladas en desarrollo de operaciones paramilitares con cuatro integrantes del Bloque Norte y dos funcionarios adscritos a la Subdirección Antisecuestro del DAS, hace siete años.

En 2002 Luciano había sido despedido arbitrariamente de la multinacional Nestlé ejerciendo sus derechos laborales gestionaba por vía judicial su reintegro, este hecho y su trayectoria sindical fue su sentencia de su muerte.

Desde muchos años atrás, las estructuras estatales encubiertas paramilitares le presionaron y le amenazaron de muerte lo que llevó a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, adoptará medidas cautelares. Como ha ido sucediendo con este y muchos casos, la única respuesta estatal a las medidas de prevención fue un teléfono celular.

En 2004 Luciano fue acogido por un programa de protección en Asturias, España, poco tiempo después de su regreso fue desaparecido y luego asesinado. El 10 de septiembre de 2005 sus familiares denunciaron su desaparición y el 11 de septiembre lo encontraron atado y su cuerpo con signos de tortura de arma blanca.

El ex jefe paramilitar extraditado a EU, Salvatore Mancuso, en su versión libre en 2007, aseguró que Cicolac empresa de Nestlé era una de las empresas financiadoras de las AUC. 

En un intento de desviar la investigación el múltiple crimen de Luciano quiso presentarse como un atentado pasional, los articuladores de esta estrategia de encubrimiento poco a poco fueron descubiertos. La impunidad no ha sido total debido a la presión internacional. Han sido detenidos y condenados 4 paramilitares del Bloque Norte y se han adelantado investigaciones contra dos funcionarios adscritos a la Subdirección Antisecuestro del DAS, Norberto Sotomayor González y José Antonio Riaño Noriega, que se entregaron voluntariamente ante el CTI de la Fiscalía en Valledupar.

Este crimen del nefasto período de la seguridad "democrática" fue cometido mediante una alianza criminal del DAS estructura dependiente del primer mandatario, Álvaro Uribe Vélez y los grupos paramilitares.

Los autores intelectuales y beneficiarios del asesinato de Luciano Enrique Romero Molina, siguen libres amparados por la impunidad sociopolítica, judicial y mediática. A pesar que el Juez 2 Penal del Circuito especializado de descongestión ordenó la investigación de los directivos de la multinacional Nestlé – Cicolac, no existen mayores avances. Hace un año el asesinato de Luciano fue denunciado en Suiza, sede la multinacional.

Luciano este hombre de las tierras de la  Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar, sigue siendo parte de la memoria, no solo de las luchas sindicales en Colombia, de la solidaridad con los detenidos políticos si no de la construcciones de fraternidad entre europa y Colombia, entre Asturias y Valledupar.

Sin Olvido

sábado, 1 de septiembre de 2012

Pedro Nel Jimenez Obando

Septiembre 1 de 1986 - septiembre 1 de 2012


Memoria y Justicia

Pedro Nel Jimenez Obando, Nacío en 1948, en el departamento del Meta, abogado de la Universidad Externado de Colombia, militante de la juventud comunista, Personero Municipal en Villavicencio,  victima del genocidio contra la Unión Patriótica (UP). 


El lunes 1 de septiembre de 1986, Pedro, se dirigía a recoger a su hija al Colegio Normal Nacional, por la vía Puerto López en Villavicencio Meta, cuando fue abordado por dos hombres que se movilizaban en una moto, quienes  dispararon contra su cuerpo varias veces causándole la muerte. 

Pedro, por su trabajo en defensa de los derechos humanos, trabajo en el Comité por la Defensa de los Derechos Humanos del Meta, asumió la defensa de algunos casos de presos políticos y se desempeño como senador de la U.P por el Meta. 

Por su labor en la defensa de los derechos humanos Pedro sufrió la persecución de las fuerzas del estado y de grupos paramilitares. Dentro de las investigaciones sobre el asesinato del senador, se vincularon al Teniente Miller Tarcisio Koy Nuñez, jefe de Inteligencia de la Brigada 7, como el militar que dio la orden de asesinar a Pedro Nel, la cual fue ejecutada por los suboficiales del B-2 de la Brigada 7, Sargento Servio Tulio Luna Medina y Ovidio Tabuco Betancur; los informantes Álvaro Serrano Humoa, José María Serrano Humoa y Juan Bautista Correa. 

La motocicleta de marca Yamaha fue conducida por un miembro del ejército y quién disparó fue Arnulfo Castillo Agudelo, ex militar conocido como “Rasguño”, quien hacía parte de la estructura paramilitar de Víctor Carranza. 


Durante el sepelio masivo y de protesta que conmovió a Villavicencio, se realizaron permanentes seguimientos de militares, al llegar al cementerio, un grupo de seis hombres armados detuvieron y desaparecieron forzadamente a dos militantes de la Unión Patriótica del departamento de Guaviare, Jair López y Críspulo Hilario, quienes fueron encontrados dos día después asesinados y con signos de tortura en una vía que comunica con Villavicencio. 

Pedro, fue el primer senador asesinado de U.P, y fue uno de los millares de victimas del plan estatal “Baile Rojo” que produjo más de 5000 asesinados de éste partido político. 

Este asesinato demuestra la batalla a la violencia ideológica, al odio, al terrorismo estatal, al despotismo de las élites, a la intolerancia frente al pluralismo y la oposición política. 


26 años Pedro Nel Jimenez Obando en la memoria, Pedro Nel Jimenez Obando Sin Olvido


Sin Olvido

jueves, 30 de agosto de 2012

NYDIA ERIKA BAUTISTA

Agosto 30 de 1986 - Agosto 30 de 2012
Nydia Erika Bautista nació en Bogotá el 29 de octubre de 1954, desde niña manifestó grandes signos intelectuales y una profunda convicción por lo humano. Era una lectora consumada de literatura universal, Latinoamérica y nacional. Durante su juventud, mientras estudiaba Sociología en la Universidad Nacional fue Directora del Periódico El Aquelarre. Nydia Erika estudió economía y participó activamente del sindicato de INRAVISIÓN hasta el año 1984 cuando se vinculó al M-19.

En 1985, Nydia Erika tuvo que trasladarse a Cali, tuvo que dejar a sus padres y a su hijo Erik. El 25 de mayo de 1986 ella fue detenida por efectivos militares de la Brigada 3 del Ejército durante dos semanas y allí, bajo tortura, hizo una declaración de su puño y letra en donde cuenta de su vinculación al Movimiento 19 de Abril M-19. Además de otro documento en dónde fue obligada a declarar que había sido bien tratada durante la detención.

Luego de recuperar su libertad, Nydia regresó a Bogotá para celebrar el día de la madre junto a su familia. En ese momento su hijo de 12 años, le pidió que se quedara en la ciudad hasta el día de su primera comunión, el 30 de agosto de 1987.

Ese domingo 30 de agosto, en el barrio Casablanca al suroccidente de Bogotá, a las 6 de la tarde, Nydia Erika fue detenida por un grupo de hombres armados que vestían ropas de civil y viajaban en un vehículo. Eran unidades militares adscritas a la Brigada 20 del ejército.

Posteriormente, ella fue conducida a una finca en la zona de Quebradablanca, en el municipio de Guayatebal, mantenida en cautiverio y bajo tortura durante varios días, incluida violencia sexual. Después fue asesinada y su cuerpo fue abandonado como N.N. (sin nombre) en la vía Bogotá-Villavicencio.

Antes y después de la desaparición de Nydia Erika, otros activistas del M-19, entre ellos Cristóbal Triana, amigo de Nydia Erika, también fueron desaparecidos.

Su hijo, padres, familiares y amigos desconocieron el paradero de Nydia Erika Bautista durante 3 años. Tres años de dolor, de incertidumbre. Fue el 22 de enero de 1991, cuando el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón, quien en el momento del secuestro de Nydia Erika pertenecía al Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia "Charry Solano" de la Brigada 20, declaró ante la Procuraduría que “la Unidad de Operaciones Especializadas del Batallón ‘Charry Solano’ fue la responsable de la desaparición de Nydia Erika Bautista y que esta desaparición se cometió con el conocimiento y aprobación del Coronel del Ejército Álvaro Velandia Hurtado”.

Luego de 25 años de impunidad, de trabas en el proceso de esclarecimiento y de búsqueda de Justicia, el Estado colombiano ha hecho caso omiso a las decenas de recomendaciones internacionales que se han dado frente a este crimen de Lesa Humanidad. Los responsables de la desaparición forzada, de la tortura y tratos crueles e inhumanos que padeció Nydia Erika, han recibidos varios premios y reconocimientos, aún se mantienen en las altas esferas sociales bogotanas e instruyen a los nuevos militares.

En cuanto al Brigadier General Alvaro Hernan Velandia Hurtado fue determinado en 1995 como responsable, por acción y omisión de la detención, tortura, desaparición y posterior asesinato de Nydia Erika. Por esta razón, mediante Decreto Presidencial del 11 de septiembre de 1995, se ordenó la destitución del general Velandia Hurtado, una acción que respondió a la presión nacional e internacional. Sin embargo, antes de hacer efectiva la destitución, el Brigadier General Velandia fue condecorado en una ceremonia militar, el 4 de agosto de 1995.

El Procurador que responsabilizó al General Velandia Hurtado, tuvo que dimitir a su cargo y abandonar el país el 1 de septiembre de ese mismo año tras recibir repetidas amenazas de muerte.

El General Velandia, además de ser uno de los responsables de la desaparición forzada, tortura y asesinato de Nydia Erika, aparece en un listado elaborado por la Procuraduría en 1983, donde se señala a 58 militares con vínculos paramilitares y se afirma que el Gral Velandia fue uno de los creadores y líderes del grupo paramilitar M.A.S. (Muerte a Secuestradores).

En septiembre de 2009 se conoció el fallo de la Sala Plena que confirmó la destitución del General Alvaro Velandia por su responsabilidad en el crimen contra Nydia Erika, pero el 1 de marzo de 2011, tras un fallo de tutela, una sala de conjueces del Consejo de Estado decidió REVOCAR dicho fallo. En mayo de este año la sala cuarta del Consejo de Estado revocó la acción de tutela que ordenaba el reintegro del general en retiro Álvaro Velandia, por el caso de Nydia Erika.

El ex general Velandia ha recurrido sistemáticamente a numerosos recursos jurídicos temerarios y al encubrimiento de la verdad desde 1987 hasta hoy, logrando la impunidad y afectando el derecho a la verdad, al debido proceso de la víctima y sus familiares.

Hoy, jueves 30 de agosto de 2012, se hará entrega oficial a la Fiscalía de un documento, al igual que al honorable Consejo de Estado, en donde se encuentra la decisión de la destitución definitiva del General Álvaro Velandia Hurtado.

En estos 25 años la familia de Nydia Bautista y personas cercanas han recibido amenazas de muerte y han sido objeto de actos de intimidación debido a su insistencia en investigar el caso. Algunos de sus familiares tuvieron que exiliarse durante varios años, fue allí en el exilio dónde nació la Fundación para los Derechos Humanos “Nydia Erika Bautista” una organización sin ánimo de lucro que trabaja con un enfoque integral y participativo para la protección de los derechos de las mujeres y familiares víctimas de la desaparición forzada.

Un exilio en el que nacieron muchos de los poemas de su hijo Erik Arellana, quien escogió el arte en lugar de la venganza. “Tránsitos de un hijo al alba”, es el más reciente libro de poemas de Erik, que bajo el seudónimo de Chico Bauti, reivindica el derecho a la memoria desde la fuerza que une en la lucha a los familiares de los miles de desaparecidos.

30 de agosto de 2012. Hoy se cumplen 25 años del crimen cometido contra Nydia Erika Bautista. 25 años en donde la justicia no ha llegado, 25 años de espera, pero también 25 años de lucha, dónde los familiares de Nydia Erika han descubierto el valor de la solidaridad. 25 años en los que la historia de Nydia Erika ha enseñado a otras generaciones que en Colombia existen los desaparecidos; que es el Estado, quien por acción u omisión, ha cometido los crímenes más atroces. Que son las lógicas paradójicas del irrespeto por la vida, a la diferencia, la criminalización del pensar, sentir, vivir, luchar y resistir las que han dejado a padres y madres sin sus hijos e hijos sin sus madres y padres.

Nydia Erika Bautista… En la Memoria

Nydia Erika Bautista… Sin Olvido
Sin Olvido