martes, 19 de mayo de 2015

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado

Mayo 19 de 1997 - Mayo 19 de 2015

Elsa Alvarado nació en Bogotá el 4 de Diciembre de 1961, Comunicadora Social egresada de la Universidad Externado de Colombia, especializada en Tecnología Educativa en la Universidad Javeriana, integrante del CINEP, lugar donde conoció a Mario Calderón. Interesada sobre la democratización de la información, el peso de la opinión pública y el poder de los medios, poco antes de su asesinato, había empezado a trabajar en el Ministerio de Comunicaciones donde investigó la relación de las audiencia con los medios masivos, por lo que diseñó y dirigió numerosos talleres con el propósito de aportar datos en la investigación con niños y niñas y su acercamiento a la televisión. 

Mario Calderón nació un 13 de Octubre de 1946, durante toda su vida luchó por la defensa de los más vulnerables, por los indígenas de Tierralta en Córdoba y por los campesinos del Páramo del Sumapaz. En los 60 entró a la Compañía de Jesús, donde estudió Filosofía e hizo un master de Teología en la Universidad Javeriana. Siendo integrante del CINEP por más de 15 años, combinó la religión, la lucha por los demás y la investigación social. 

En 1987 junto al Padre Sergio Restrepo y en el marco del Programa por la Paz de la Compañía de Jesús, estuvo en Alto Sinú y en San Jorge región Tierralta en Córdoba , donde fue nombrado coordinador del programa, en donde promovió procesos organizativos y aportó en la construcción de bibliotecas, pero el 1ro de Junio de 1989, paramilitares asesinaron al Padre Sergio Restrepo, por lo que la Compañía de Jesús decidió retirar a Mario de la región y al llegar al Cinep decidió abandonar los votos sacerdotales y dedicarse totalmente a la lucha ambiental, trabajando con ecologistas y campesinos en la región de Sumapaz donde fundó la Asociación Reserva Natural de Sumapaz, durante la administración de Bogotá a cargo de Antanas Mockus fue asesor cultural local del IDRD para la localidad de Sumapaz. 

Hace 18 años paramilitares acabaron con la vida de Elsa, Mario y el padre de Elsa, Carlos Alvarado, ese 19 de Mayo de 1997 siendo las 2:00 a.m, 5 hombres armados vestidos de negro irrumpieron en su apartamento ubicado en el barrio Chapinero Alto en la Cuidad de Bogotá, la madre de Elsa, de 70 años, resulto herida gravemente pero fue la única sobreviviente junto con su nieto Iván de 18 meses, pues Elsa lo había logrado esconder en un closet. 

Los asesinos haciéndose pasar por agentes de la fiscalía amordazaron al portero y al llegar al apartamento tumbaron la puerta obligando a Mario, a Elsa y a los padres de ella a arrodillarse antes de que les dispararan con fusiles y pistolas. 

“Recuerdo ese día perfectamente, salí corriendo, me parecía mentira. Fuimos al apartamento, estaba lleno de policías. Fuimos al Cinep, estaba todo el mundo allá, decían que fueron los ‘paras’ en alianza con los policías de Chapinero pues llegaron al apartamento mucho después del crime…después del asesinato sentimos mucho susto, mucha paranoia. Colgamos una pancarta en la carrera Quinta que decía “Zona de masacre”. Sólo estuvo ahí dos horas, no sé quien la quitó”. 

“El impacto de su muerte fue demasiado alto, un vacío enorme. Quedamos sin fuerza, con una tristeza absoluta. Teníamos todos bebés, ya no los dejábamos en la cama porque pensábamos que nos iba pasar lo mismo. Sentimos que el asesinato de Mario y Elsa fue un castigo a todas las ONGs” rememora María, vecina de Mario y Elsa. 

La única persona condenada por este asesinato e imputado por ser autor material del homicidio fue Juan Carlos González, La Corte Suprema de Justicia le impuso 40 años de prisión. Sin embargo los señalados como coautores del crimen, Alexander Londoño y Edward Melguiza, fueron absueltos por duda probatoria, pero Salvatore Mancuso y Éver Veloza alias “HH” enfrentan una investigación por su responsabilidad como autores intelectuales. 

Diego Fernando Murillo Alias “Don Berna” también fue vinculado al caso por la fiscalía en 2009 debido a las declaraciones de “HH” e Ignacio de Jesús Roldán alias “Monoleche”, quienes manifestaron que los jefes de los paramilitares que perpetraron los homicidios eran Don Berna y alias “Negro Elkin”, quien aparentemente fue asesinado. 

Por su parte alias “HH” aclaró que Carlos Castaño ordenó el crimen, pero queellos participaron de forma directa e indirecta con la fuerza pública. 

Finalmente la extradición de los altos mandos paramilitares han obstaculizado la verdad y la justicia “Don Berna”, “HH” y Salvatore Mancuso se encuentran en Estados Unidos únicamente por el delito de Narcotráfico, “Doble Cero” y Castaño fueron asesinados y mientras tanto cientos de víctimas esperan que se haga justicia, que se sepa la verdad, que se dignifique la memoria de sus seres queridos, que se reparen los daños causados. 

Hoy seguimos contando los meses de impunidad, volvemos a revivir el dolor, la impotencia ante el terror, hoy seguimos clamando justicia, desempolvando la verdad, esa verdad que hoy los medios de comunicación entre novelas, noticieros y realitis quieren desdibujar, borrar, desaparecer. 

Por eso hoy recordamos a Mario, ese ser sensible, libertario, risueño, recordamos a Elsa la despampanante, ella, la de sonrisa amplia que le encantaba cocinar y bailar salsa, recordamos Don Carlos Alvarado, padre de Elsa asesinado junto a ellos. 

Hoy recordamos a Mario y Elsa, por sus valores humanos, por sus compromisos con la vida en todas sus expresiones, por el amor al prójimo, a la naturaleza. Por los sueños de tantos y tantas por un mundo mejor, porque sus vidas y convicciones son para los que quedamos, un ejemplo de esperanza y fuerza. 

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado en la Memoria 

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado Sin Olvido

lunes, 4 de mayo de 2015

Luis Miguel Gómez Porto

Mayo 03 de 2007 -  Mayo 03 de 2015

Hace 8 años, el 3 de Mayo de 2007 fue asesinado el líder sindicalista Luis Miguel Gómez Porto, por la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal en la vereda El Ojito.

Luis Miguel nació en una familia campesina de la región de Montes María que cultivaba maíz, tabaco, ñame y yuca. Desde los 14 años de edad inició su lucha por los derechos de los campesinos, y estando en el colegio Víctor Subiría en el municipio de Colosó Sucre, se desempeñó como líder comunitario. 11 años después, a sus 25 años se convirtió en el presidente de la junta de acción comunal de la vereda de San Antonio, además fue militante político del Partido Comunista Colombiano y del Polo Democrático Alternativo.

9 años después, en 2004 siendo líder agrario fue presidente de Sindeagricultores de Sucre, e hizo parte de la federación de Acciones Comunales del departamento de Sucre y miembro del comité de Derechos Humanos. Ese mismo año, fue víctima de montajes judiciales, por la Infantería de Marina y la Sijin de la Policía seccional Sucre, por lo que fue retenido durante 13 meses en la cárcel de La Vega de la ciudad de Sinccelejo, sindicado de Rebelión. Sin importar las falsas acusaciones continuó trabajando por las comunidades, siendo líder comunitario y trabajando como campesino.

El 3 de Mayo de 2007 Luis Miguel Gómez Porto salió de su casa a las 7:30 am y se dirigió a la casa de su padre ubicada en la vereda Desbarrancado, luego de estar un tiempo con su padre se trasladó a la casa de la abuela de su esposa en donde desayuno y se devolvió como era costumbre.

Siendo las 10:30 am fue visto por última vez con vida por el señor Alejandro Ortega, quien era un habitante de la comunidad. Una hora después, a las 11:45 la comunidad escuchó 3 disparos, 15 minutos después se escuchó una ráfaga de tiros.

Al llegar la familia de Luis Miguel al sitio conocido como Loma Loca, la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal no los dejo pasar cerrándoles la vía y diciendo que había un campo minado e insistiendo ante las preguntas de los familiares de Luis, que no había pasado nada.

Dos horas después, hacia las 2:00 pm la Señora Cecilia Porto, madre de Luis Miguel, llorando le rogó a los militares que le dijeran qué había pasado con su hijo, en ese momento un infante dijo “pobrecita ella llora porque es la madre”. Fue en ese momento que reconocieron que Luis Miguel Gómez había sido asesinado, los infantes llamaron a la Fiscalía para que hiciera el levantamiento del cadáver, pero mientras los funcionarios encargados llegaban, la escena del crimen fue modificada; además de quitarle 500 mil pesos, producto de su trabajo como campesino. Su cuerpo fue vestido con uniforme camuflado y en sus manos fueron puestos un fusil, unos cables y unos panfletos alusivos a las FARC - EP.

Las publicaciones del día siguiente en el periódico regional El Meridiano y en el noticiero Telecaribe anunciaron que la Infantería Marina había dado de baja a un guerrillero, estas falaz información indignó a su familia, amigos, y compañeros que saben que él jamás hizo parte de las FARC –EP, ni participó del supuesto combate.

En noviembre de 2009 un Fiscal determinó que los militares Paúl Eduardo García, el Subteniente Moisés David Palermo, los Cabos Iván Andrés Mejía y Ever Pienda Micahan, pertenecientes al Batallón Fusileros de Infantería de Marina Nº4 respondieron al supuesto ataque con arma de fuego que había sido manipulada por el campesino Luis Miguel, reforzando estos falsos testimonios con las pruebas de los peritos comisionados por la Fiscalía.

Su familia, su hijo, su esposa Marisela Ortega Gómez, miembros de la comunidad, y del sindicato Sindeagricultores exigen justicia y verdad, siguen aferrados a la verdad, haciendo memoria de Luis, dignificando su ejemplar vida, honrando su nombre y el de su familia.

Luis Miguel Gómez Porto en la Memoria.
Luis Miguel Gómez Porto Sin Olvido.

sábado, 25 de abril de 2015

Carlos Pizarro León Gómez

Abril 26 de1990 - Abril 26 de 2015


“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”’
Ali primera

Su entrañable sinceridad no queda sin pasar por los ojos. Queda en la memoria, aquella época de violencia estatal que cobro la vida de otros tantos aguerridos y férreos luchadores por la esperanza, como Carlos Pizarro León Gómez, cuyo rostro fiero amenazabaen las elecciones presidenciales para el periodo 1990-1994.

Carlos Pizarro León Gómez, nació en la ciudad de Cartagena, el seis de Junio de 1957, siendo el tercero de cinco hijos. Desde pequeño, adquiere una importante vocación religiosa al entrar al seminario de los Padres Salvatorianos, en el municipio de la Estrella, Antioquia. Sin embargo, su camino se orienta hacia la política e inicia sus estudios en Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana, en donde se haría notable su inconformidad frente a la desigualdad social y el momento político, así comenzó su participación se haría notable con la organización de la primer y única huelga en ésta Universidad, de la que luego sería expulsado.

Con su posterior ingreso a la Universidad Nacional de Colombia, Pizarro hace parte de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), que moldea su pensamiento transformador y pasional por la vida. Más tarde, en 1972, a sus 18 años, Pizarro considera tras su lectura del momento, que la lucha se debe efectuar de forma clandestina en las montañas de Colombia e ingresa a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), guerrilla en la que solo duraría un año, hasta la conformación del Movimiento 19 de Abril junto a “el flaco” Jaime Bateman Cayon, “el turco” Álvaro Fayad, entre otros amigos.

Luego de ser detenido el 14 de Septiembre de 1979 y tras la muerte de Jaime Bateman Cayon, se inician en 1984 las negociaciones con el gobierno del entonces Presidente Belisario Betancourt. Sin embargo, debido al posterior atentado a Pizarro en Santander y la constancia de los enfrentamientos entre el M-19 y el ejército en las montañas del Departamento del Cauca.

Siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, solo faltando un mes para las elecciones. Ese 26 de Abril de 1990, luego de casi dos meses de vida pública, Pizarro toma un vuelo comercial hacia barranquilla y pasados ocho minutos, un joven entrenado por Carlos Castaño, llamado Gerardo Gutiérrez, quien se encontraba sentado al lado de Pizarro, se levanta de su silla para dirigirse hacia al baño, al volver saca una ametralladora y dispara impunemente contra Pizarro. Reaccionando rápidamente, uno de los escoltas asesina al sicario de un tiro en la cabeza.

Hoy, luego de 25 años, no hay todavía una investigación profunda por parte de las autoridades. Al igual que la desigualdad, y la pobreza, el asesinato de Carlos Pizarro León Gómez continua en la impunidad.


Carlos Pizarro León Gómez en la Memoria.
Carlos Pizarro León Gómez Sin Olvido.

lunes, 20 de abril de 2015

La Masacre de Trujillo

Abril de 1968 - abril 2012 
Los asesinatos, torturas, desapariciones forzadas, el desplazamiento se originaron como parte de una operación armada y planificada de narcotraficantes, militares del batallón Palacé de Buga y policías del F2.


Entre 1986 a 1994 se han registrado y denunciado 352 víctimas de asesinatos, desapariciones, y torturas en lo que se conoció como la "masacre de Trujillo"
El asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla y la desaparición de las tres personas que lo acompañaban, Alba Isabel, Oscar y José Norbey fueron los crímenes que el 17 de abril de 1990, empezaron a develar un plan de exterminio de la población y de testigos para el control político del municipio y para apropiarse de tierras que hoy en día están ocupadas por la agroindustria de pino de la empresa Smurfit Kappa Cartón de Colombia.
Las actuaciones de tipo paramilitar se realizaron con dos claras motivaciones: las políticas y otras de control social. La primera contra organizaciones comunitarias y de base que exigían derechos y un cambio en las relaciones inequitativas y la segunda bajo la mal llamada "limpieza social" para el extermino de trabajadoras sexuales, consumidores de droga. Durante marzo y abril más de 53 víctimas han sido reconocidas.
El padre Tiberio denunció en el desierto los crímenes de la estructura narcoparaeconómica y política. Poco antes de que lo asesinaran, cerró un sermón con la expresión: ""Si para que en Trujillo amanezca y florezca la paz que tanto estamos necesitando, gustosamente la derramaré’. Cuando terminó la misa, un parroquiano conversó con él y le dijo: ‘Padre ¡váyase! Váyase que usted vale más vivo que muerto’. Y el le dijo: ‘No mijo, no los voy a abandonar en este momento’”.
Después de 25 años de tanta comisión de crímenes de lesa humanidad, la máquina de la impunidad ha trascendido de las instancias judiciales, a las sociales, el silenciamiento, el terror ha ocultado los beneficiarios de tantos crímenes, el paramilitarismo hoy persiste, continúa asesinando, desapareciendo, sin que nadie pueda algo denunciar. Además, del control social paramilitar en las áreas rurales la empresa Smurfit - Colombia ha ido ocupando predios para la industria forestal pinera, poco a poco, los campesinos se quedan sin tierra. La petición de perdón del Presidente Samper, pronunciadas en el 1995, son inconsistentes con la impunidad y la continuidad del paramilitarismo como estrategia de sectores del Estado.

Sobre el jefe paramilitar que lideró parte de las operaciones como Henry Loaiza, alias "El Alacrán", en septiembre de 2011 se profirió resolución de acusación en su contra, sobre 46 víctimas y se precluyó la investigación sobre otras 42 víctimas. Laoiza en diciembre de 2011 se declaró inocente de todos los crímenes que se le imputan, afirmando ser perseguido político por existir una confabulación entre las organizaciones que representan las víctimas de la masacre y la fiscalía. En este momento la investigación se encuentra estancada por conflicto de competencias entre las fiscalías de la llamada investigación por ley 975 o mal llamada de "justcia y paz" y la justicia ordinaria en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación.

Sobre otro de los imputados, Diego Montoya, alias “Don Diego”, aún no ha habido cierre de la investigación, sólo se ha hecho una indagatoria parcial donde este no aceptó los cargos, hoy se encuentra extraditado en los Estados Unidos por los delitos de tráfico de drogas sin que se posibilite el acceso de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación en la comisión de crímenes de lesa humanidad.

Como es costumbre, con honrosas excepciones, los militares, los altos mando nunca fueron investigados, como si fuera posible tal cantidad de crímenes, como si ellos no hubieran conocido nada. Solamente el Mayor Urueña tuvó una condena de 44 años en primera instancia, que fue apelada por la defensa, y en segunta instancia el Tribunal lo absolvió de su responsabilidad. Así de vergonzosa es la actuación judicial.

Después de 20 años la única esperanza de justicia es el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia que en sentencia de revisión del 22 de septiembre de 2010, decidió revisar los fallos del 91 por medio de las cuales se absolvió de responsabilidad a Henry Loaiza, alias ‘El Alacrán’, Diego Montoya, alias ‘Don Diego’, el mayor del Ejército (r) Alirio Ureña y a Diego Rodríguez.

Despues de 25 años, los familiares de las víctimas continúan exigiendo justicia, en la memoria que se expresa en un Parque Monumento, en las canciones, en los rituales que casi silenciosa, por no decir, clandestinamente, logran sostener para señalar que solo será posible un Trujillo distinto, cuando exista esclarecimiento judicial y las víctimas dignificadas. Este caso continúa su trámite en la Comisión Interamericana en medio de una solución amistosa parcial que no ha logrado posibilitar por la ausencia de una decisión política eficaz que el paramilitarismo cese en su actuación y que los beneficiarios políticos y económicos no continúen usufructuando el poder basados en el terror,en la sangre, en la impunidad.

MEMORIA Y JUSTICIA
Sin Olvido - Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

viernes, 17 de abril de 2015

Padre Tiberio



Hace 25 años, en Abril de 1990 en el municipio de Trujillo, ubicado en el norte del Departamento del Valle del Cauca el Padre Tiberio junto con su sobrina fue llevado a la fuerza por paramilitares, quienes posteriormente les arrebataron la vida.

Durante todo este, cada noche mes los pobladores de Trujillo sufrieron la repetida violencia, las desapariciones, el saqueo de sus casas, ocasionada por paramilitares en colaboración con las fuerzas Militares del País.

El Padre Tiberio estudió en la Universidad Javeriana, e hizo una especialización en cooperativismo, en Israel, fue párroco de Tuluá y de Andaluciá, además formó líderes comunitarios en la Universidad Campesina de Buga.

A sus 42 años llego como párroco a Trujillo, en donde se encargo de unir a los y las campesinas, en lo que llamó Empresas Comunitarias, en las cuales las se encontraban producciones de panaderías, ebanisterías, tiendas, cerrajerías, cultivos de mora, de lulo, de café, entre otras, lo que hizo que todo Trujillo le cogiera un gran cariño.

La negación al silencio, la impunidad y a abandonar a los pobladores de Trujillo ocasionaron que el 17 de este mes, el Padre Tiberio y su sobrina fueron sacados del pueblo, y luego de obligar al padre Tiberio a ver como violaron y asesinaron a su sobrina lo torturaron, lo desmembraron y tiraron sus restos a Río Cauca. 

Su cuerpo fue encontrado el 24 de Abril, lo que ocasionó que todo el pueblo se sumergiera en llanto y dolor.

A pesar de que el 31 de Enero de 1996, el Estado reconoce su responsabilidad en la Masacre, Trujillo es condenada al olvido y a la impunidad. El caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sin embargo el Coronel Alirio Antonio Urueña Jaramillo es absuelto, andando libre por casi 18 años, sólo 11 años después, alias “El alacrán” es judicializado, pero únicamente por narcotráfico. Diego Montoya, un capo de la región siquiera había sido vinculado a tal episodio. El municipio sufrió además el abandono del estado y del pueblo colombiano, sufrimiento que sólo puede reproducir la violencia.

El Padre Tiberio sigue vivo en la enseñanza que le dejó al pueblo de Trujillo, murió comprometido con la gente y no en vano, porque la lucha continúa, persiste en quienes decidieron no callar.

Padre Tiberio  en la Memoria.
Padre Tiberio  Sin Olvido.

martes, 13 de enero de 2015

25 años de la desaparición forzada de 43 campesinos en Pueblo Bello

14 de enero 1990 - 14 de enero 2015 

Hoy conmemoramos un aniversario más de la desaparición de 43 campesinos de Pueblo Bello. Para los familiares son 25 años de trabajo en búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación por el daño causado. En el camino hemos encontrado resultados satisfactorios a nuestra lucha, pero continúa la incertidumbre por la ausencia de nuestros seres queridos.

Hoy 14 de enero de 2015 nos reunimos para hacer memoria y honrar el nombre de nuestros seres queridos, hombres buenos y trabajadores víctimas de la desprotección del Estado. Hace 25 años familiares y habitantes de Pueblo Bello, Antioquia, le preguntaron de forma valerosa al entonces Capitán del Ejército, Fabio Enrique Rincón Pulido, por el paradero de los 43 campesinos de Pueblo Bello que fueron raptados por más de 60 paramilitares conocidos como “Los Tangueros”. En nombre de la fuerza pública acantonada en San Pedro de Urabá, él respondió: “en Pueblo Bello cambiaron vacas por gente”, haciendo referencia a un robo de 43 reses realizado por la guerrilla en diciembre de 1989 a paramilitares de la finca “Las Tangas” en Córdoba.

La desaparición forzada de los 43 campesinos ha quedado recluida en el pasado de la sociedad colombiana, sin embargo, para las familias es parte del pasado y también es parte de un presente lleno de incertidumbre al no saber del paradero de nuestros seres queridos. Es un presente colmado de preguntas sin respuesta y de miedo de volver a vivir un hecho tan triste.

Escuchamos en los medios de comunicación que lo ocurrido en México con los 43 estudiantes de Ayotzinapa ha conmocionado al mundo y la sociedad mexicana, logrando movilizar a expertos e identificar presuntos responsables en ese país. Sin embargo, en Colombia, después de 25 años, los familiares de los 43 campesinos desaparecidos forzadamente en Pueblo Bello seguimos exigiendo justicia y castigo a los verdugos que participaron y a todos los implicados de la fuerza pública permitieron este atroz crimen en la zona de Urabá.

Familiares de los desaparecidos y allegados a nuestra incansable búsqueda, tanto a nivel nacional como internacional, año tras año esperamos con optimismo que la justicia impere sobre los victimarios; lastimosamente, vemos con preocupación los pocos resultados obtenidos en la búsqueda de nuestros desaparecidos y la ausencia de identificación de la totalidad de los responsables.

Nosotros seguiremos exigiendo el derecho a conocer la verdad y el derecho a obtener justicia por el daño que nos han causado. La actual política del gobierno del Sr. Presidente Dr. Juan Manuel Santos con las víctimas ha sido publicitar medidas de reparación económicas, pero esto no es suficiente, es necesaria y urgente una reparación con verdad y con justicia.

Recordamos que el 9 de marzo de 2009 el Dr. Juan Manuel Santos, entonces Ministro de Defensa, en nombre del Estado de Colombia pidió perdón a los familiares y a la sociedad por los hechos del caso Pueblo Bello, en cumplimiento de una de las medidas de reparación ordenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia del 31 de enero de 2006, donde el Estado fue condenado por la Desaparición Forzada de los 43 campesinos. Sin embargo, han pasado 9 años desde que se dictó esta sentencia y aún las medidas de reparación siguen pendientes por cumplir. No existe para el caso de los 43 campesinos de Pueblo Bello voluntad política del Estado para reparar de manera integral y digna a las familias mediante lo dispuesto en la sentencia de la Corte Interamericana.

Ante estos 25 años de abandono del Estado, los valientes familiares y los ciudadanos que nos han acompañado mantenemos la esperanza de obtener justicia y ser reparados conforme lo ordenado por la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Creemos que la paz es posible y que para lograrla se necesita justicia. Nosotros seguiremos presentes y seguiremos luchando en memoria de los 43 campesinos desaparecidos forzadamente en Pueblo Bello, Antioquia, el 14 de enero de 1990.

Así fueron los hechos de la desaparición forzada de los 43 campesinos y así va el caso. Comunicado por la  Comisión Colombiana de Juristas 

Comunicado escrito por los familiares PueBllo 


Sus nombres: 


1. José del Carmen Álvarez Blanco
2. Fermín Agresott Romero
3. Víctor Argel Hernández
4. Genor Arrieta Lora
5. Cristóbal Manuel Arroyo Blanco
6. Diómedes Barrera Orozco
7. Urías Barrera Orozco
8. Jorge Fermín Calle Hernández
9. Jorge Arturo Castro Galindo
10.Benito Genaro Calderón Ramos
11.Juan Miguel Cruz (o Cruz Ruiz)
12.Ariel Dullis Díaz Delgado
13.Camilo Antonio Durango Moreno
14.César Augusto Espinoza Pulgarín
15.Wilson Uberto Fuentes Miramón
16.Andrés Manuel Flórez Altamiranda
17.Santiago Manuel González López
18.Carmelo Manuel Guerra Pestana
19.Miguel Ángel Gutiérrez Arrieta
20.Lucio Miguel Úrzola Sotelo
21.Ángel Benito Jiménez Julio
22.Miguel Ángel López Cuadro
23.Mario Melo Palacio
24.Carlos Antonio Melo Uribe
25.Juan Bautista Meza Salgado
26.Pedro Antonio Mercado Montes
27.Manuel de Jesús Montes Martínez
28.José Encarnación Barrera Orozco
29.Luis Carlos Ricardo Pérez
30.Miguel Antonio Pérez Ramos
31.Raúl Antonio Pérez Martínez
32.Benito José Pérez Pedroza
33.Elides Manuel Ricardo Pérez
34.José Manuel Petro Hernández
35.Luis Miguel Salgado Berrío
36.Célimo Arcadio Hurtado
37.Jesús Humberto Barbosa Vega
38.Andrés Manuel Peroza Jiménez,
39.Juan Luis Escobar Duarte,
40.José Leonel Escobar Duarte,
41.Ovidio Carmona Suárez,
42.Ricardo Bohórquez Pastrana
43.Jorge David Martínez Moreno








jueves, 8 de enero de 2015

Sin Olvido - Hortensia Tunja y Manuel Tao

8 Ene 2006 - 8 Ene 2015
 
A 8 años de la ejecución extrajudicial de los dos jóvenes, la impunidad prevalece en este caso, los militares del batallón “Cacique Pigoanza” que actuando bajo la oscuridad de la madrugada de aquel 8 de enero de 2006, en el caserío de Belén, municipio de Inzá, Cauca, dispararon sus fusiles cegando la vida de estos dos jóvenes, no enfrentan ningún tipo de sanción disciplinaria por su responsabilidad en este crimen de Estado, y evidentemente  no hay vinculación alguna de lo mandos del batallón, hoy generales activos.

Estos crímenes de Estado no pasan al olvido, los familiares de Hortensia, Manuel y del sobreviviente, William Cunacué, continúan afirmando el derecho a la verdad plena,  han vivido un proceso de duelo en el que la memoria es miel, es color, son textos, pinturas y sonidos; donde el encuentro en la solidaridad de comunidades, organizaciones sociales, redes de apoyo, del orden nacional e internacional, van trascendiendo del dolor a la alegría familiar y comunitaria, de la angustia a la esperanza, de la soledad a la solidaridad, del miedo al fortalecimiento organizativo. 

La presencia de Luz Marina Cuchumbé en La Habana da fe de la importancia de la memoria, de esa construcción del derecho a la justicia, que pasa más allá de lo barrotes de una cárcel.

Desde su condición de humildes campesinos afectados por una política de “seguridad democrática”, como familiares de víctimas se han constituido en asociación de familiares de víctimas de ejecución extrajudicial “Sembradores de Paz” y mantienen un rincón que ha ido creciendo con el tiempo, donde los jóvenes y los niños se encuentran en el efugio del saber. Ellos son hoy parta de una apuesta colectiva de la red CONPAZ, Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, en la que confluyen más de 120 organizaciones que se encuentran desde hace más de 14 años.

Los familiares de estos jóvenes víctimas, con el transcurrir de estos 8 años, en sus encuentros, disertaciones, reflexiones determinan que sus familiares no son víctimas de la guerra, consideran que son víctimas de un crimen de Estado, un delito de lesa humanidad, premeditado, que generó una profunda afectación a sus familias y a la comunidad, porque después de ser ejecutados extrajudicialmente, la escena del crimen fue movida, los cuerpos de Hortensia y Manuel presentados ante medios de información radial, escrito y televisivo como guerrilleros dados de baja en combate, el sobreviviente William, privado de su libertad y procesado por los delitos de rebelión y terrorismo.

Por ello no declinan en su exigencia de verdad, justicia, reparación integral; un acto público de ofrecimiento de disculpas del batallón Caique Pigoanza no es suficiente y en nada significa reparación. A 8 años de caminar juntos y juntas, los familiares sus exigencias son claras, conocer los nombres de los más de 25 militares que participaron en este crimen, que públicamente, así como fueron presentados sus hijos asesinados, el gobierno colombiano se retracte y asuma su responsabilidad en este hecho. Que se declaren monumentos nacionales la casa de la memoria “el Refugio del Saber” y las “gruta de la Vida”.

Ellos afirman: "seguimos evocando la vida de nuestros hijos víctimas, en el trabajo con niños y jóvenes, en la casa de la memoria “Refugio del Saber”, peregrinando hacia la “Gruta de la Vida” lugar exacto donde fueron asesinados nuestros hijos. Aunque sentimos profundamente su ausencia en nuestros hogares, ellos siguen vivos en nuestras actividades comunitarias. En la defensa de nuestro territorio, en la constitución de la escuela de formación ambiental y en la conformación de la red pro-defensa del territorio hoy codiciado por su abundante agua, por el petróleo, por el oro, por los proyectos de construcción de la hidroeléctrica en río Negro.

La alegría de nuestros hijos está presente en los talleres de formación, en los recorridos y encuentros que sostenemos en la región, están presentes porque así  los sentimos, sus espíritus nos animan a continuar esta larga y difícil caminada por la vida y la paz. 



Hortensia Tunja y Manuel Tao presente en la memoria campesina de Inzá
Hortensia y Manuel caminantes por la Vida y la Paz, Sin Olvido

Sin Olvido