jueves, 30 de julio de 2015

Homilía en el Acto de Memoria de las madres y familiares de los desaparecidos de la Comuna 13 de Medellín

Homilía en el Acto de Memoria de las madres y familiares de los desaparecidos de la Comuna 13 de Medellín, al iniciarse las excavaciones en La Escombrera, donde yacen sepultadas numerosas víctimas bajo toneladas de escombros.
Queridas madres y familiares de los desaparecidos de esta Comuna 13, escenario de muchos de los episodios más atroces que arrastra nuestra historia nacional.
Ustedes encarnan hoy, de manera muy conmovedora, la actitud y el espíritu de aquella viuda destacada por Jesús, en el relato evangélico que acabamos de escuchar, cuya tenacidad e intransigencia venció la indolencia y la deshumanización del juez inicuo, logrando ustedes que se inicie este proceso de búsqueda de los despojos mortales de sus seres queridos, exhumando a la vez una memoria dolorosa y vergonzosa que mancha ante el mundo entero nuestra identidad nacional.
Vuelven a nuestra memoria forzosamente las jornadas de mayo y octubre de 2002, con sus operaciones Mariscal y Orión, con los centenares de detenciones arbitrarias y los perversos montajes que las facilitaron, que habían sido minuciosamente diseñados; con los bombardeos indiscriminados, con las desapariciones y asesinatos, con los desplazamientos forzados, con el dolor y la angustia de los pobladores que los grandes medios supieron ocultar o tergiversar.
No puedo olvidar el silencio bochornoso con que un gran público recibió meses después, en la Universidad de Antioquia, el informe que les presentamos con la versión de las víctimas. Luego de un largo silencio, un profesor se levantó a solicitar que no interpretáramos ese silencio como un signo de indolencia o de indiferencia sino de perplejidad y de vergüenza, pues apenas caían en la cuenta de que esas atrocidades habían ocurrido a muy poca distancia de sus claustros académicos y ellos no se habían enterado.
Un muro simbólico separaba y sigue separando ciertamente los espacios de la ciudad tecnificada y embellecida por la publicidad, y las comunas periféricas donde la pobreza y las luchas por la dignidad producen estigmas y miedo, creando imaginarios infernales, a los que se remite mediáticamente la concentración más aterradora de la violencia y el delito. Toda esta creación artificial e ideológica constituía, sin ninguna duda, el elemento justificador de la barbarie que se desplegó en esos históricos operativos militares, que se le vendieron al país y al mundo como los más grandes aportes a la seguridad del pueblo.
Y en medio de esa orgía de barbarie, este territorio destinado a recibir los escombros y desechos de una ciudad que se moderniza y se embellece para adaptarse a los cánones de rentabilidad del espacio, fue elegido también para mezclar en sus enormes capas de escombros los cuerpos desechables de numerosas víctimas, que en la mentalidad de los tecnócratas del poder, se identificaban plenamente con los escombros urbanos que deben ser sepultados y escondidos para dar paso a las estructuras modernas y rentables de una ciudad y sociedad que debe plegarse a las exigencias excluyentes y segregativas de los grandes capitales.
Debemos preguntarnos hasta dónde ha penetrado en nuestra conciencia, o quizás en un inconsciente colectivo ampliamente socializado, la devaluación del ser humano excluido y segregado por las dinámicas del dinero y del poder. Muchas veces, de manera inconsciente, aceptamos esa degradación y estratificación de la dignidad humana, en la cual se vuelve “natural” y rutinaria la existencia de escombros humanos, sin derechos, sin dignidad, sin humanidad.
Este momento, queridos hermanos y hermanas, es denso en significado. En este acto de fe, expresado con profundos sentimientos sobre este suelo que esconde entre centenares de toneladas de escombros los cuerpos de numerosos hermanos nuestros convertidos en materia desechable por las dinámicas crueles de una civilización deshumanizada y de unas estructuras de poder que privilegian y sirven a los intereses más inconfesables, queremos afirmar enfáticamente nuestra fe en el valor sagrado de la Vida y repudiar, de la manera más profunda, la prácticas de la anti-Vida materializadas de manera tan patética en este espacio execrado, signo y símbolo contundente de uno de los pecados más horrendos que nuestra sociedad ha incorporado a sus costumbres y rutinas.
Gracias, queridas madres y familiares de los desaparecidos en esta Comuna horriblemente victimizada. Gracias por su lucha tenaz, enfrentada como el pequeño David al gigante Goliat de los capitales y estructuras de poder que nos dominan, para quienes la dignidad humana es un valor decadente y anacrónico que no se compadece con las dinámicas modernas de una civilización tecnocrática que necesita segregar, excluir y degradar para poder adaptarse al dinamismo vertiginoso del progreso. Gracias por convocarnos a recuperar el valor sagrado de la vida en medio de su audaz empresa de obligar a remover estos miles de toneladas de escombros para afirmar el derecho sagrado a darle al menos una sepultura digna a las víctimas del poder.
Queridas madres y familiares: la fe que ustedes han testimoniado en todo este proceso, nos recuerda forzosamente otro episodio del Evangelio en el que Jesús responde a sus amigos más cercanos cuando éstos le dicen que quisieran tener una fe más fuerte. Jesús les dice que si la fe de ellos se pudiera asimilar siquiera a una pequeña semilla de mostaza, serían capaces de pedirle a un árbol o a una montaña que les está estorbando, que se quite de ahí y se arroje al mar y lo lograrían. La fe de ustedes, queridas madres y familiares es una fe que refleja ese modelo evangélico: una fe que mueve montañas para que el proyecto y la voluntad de Dios, de defender la dignidad de cualquier ser humano como hijo de Dios, se hagan realidad.
Esa gratitud queremos expresarla en esta Eucaristía, pues Eucaristía es una palabra griega que traduce Acción de Gracias. En ella hacemos memoria de otra muerte, la muerte de Jesús, interpretada por él mismo bajo el signo del pan y del vino, como materias que se consumen y se destruyen para dar vida a otros.
Unimos a los signos sagrados de la Eucaristía la memoria de estas víctimas convertidas en escombros de nuestra deshumanizada sociedad, quienes desde su aniquilamiento humano y desde el sacrificio de su dignidad y de su vida, nos interpelan hoy para reafirmar el valor sagrado de la Vida y nos devuelven a los fundamentos más profundos de nuestra fe. Su memoria se une y se integra en este momento, a la memoria de Jesús: perseguido, despreciado, torturado, crucificado, físicamente destruido, en cuyo aniquilamiento la fe descubrió el valor indestructible de la vida, de la dignidad, del amor de Dios que penetra y se afirma en la misma oscuridad de los sepulcros, convirtiéndolos en nuevas canteras de vida y de dignidad.
Plegaria desde la Escombrera
Elevamos nuestra plegaría hacia Ti, Señor de la Vida y de la Historia
sobre estos escombros que han sepultado por muchos años
los despojos de hermanos nuestros cuyas vidas fueron destruidas con crueldad
por los poderes que nos dominan.

Traemos en nuestro espíritu muchos años de dolor, de incertidumbre y de angustia
y la conciencia cada vez más clara de lo limitado y frágil de la justicia humana,
atrapada en pasiones e intereses deshumanizados.

Hemos experimentado hasta el fondo la impotencia del pobre
frente a la prepotencia del poder.

La sangre de tu pueblo, Señor, ha sido vertida en las alcantarillas;
los cuerpos de tus hijos destrozados y escondidos
para ocultar la ignominia detrás de la oscuridad y del imperio del terror.

Los sentimientos y las fibras más sensibles de los lazos familiares
fueron desconocidos, pisoteados y convertidos en burla y escarnio
ante la mirada impotente de quienes han reclamado justicia con tenacidad.

Al reunirnos hoy,
convocados por una memoria que ningún poder podrá exterminar,
volvemos nuestras miradas al misterio sagrado de la Vida
que hunde sus raíces en tu mismo misterio:
en el amanecer de la creación
te inclinaste sobre el barro para modelar al ser humano
en la fragilidad de la tierra,
pero soplaste sobre el barro para que apareciera la vida
como soplo y energía divina que nadie puede destruir.

Por eso, en las palabras del Profeta has anunciado
que abrirás nuestros sepulcros
- también aquellos que los malvados han ocultado-
y nos convocarás de nuevo a la Vida,
al insuflar tu Espíritu sobre nuestra fragilidad y nuestra impotencia,
recordándonos que somos portadores, en nuestro interior,
de ese soplo/ viento/ energía que brotó un día de tu misma misterio
y que nunca las fuerzas del mal podrán devolverlo a la nada.

Tenemos que reconocer, como Pablo de Tarso,
que hemos sido agredidos de muchas maneras, pero no hemos sido derrotados;
hundidos en la perplejidad, pero no en la desesperación;
perseguidos, pero no abandonados;
derribados, pero no destruidos.

Nos hemos encontrado en medio de numerosas adversidades,
unidos a todos los que creen que el ser humano es portador
de un reflejo sagrado de tu misma Vida.

Estigmatizadas durante muchos años,
nuestras víctimas fueron difamadas y condenadas,
como si la pobreza y la inconformidad con la injusticia
las hiciera pertenecer al mundo del mal.
Pero en esa humillación nos ha confortado tu Palabra
hecha carne de nuestra carne en Jesús de Nazaret.

Quien no conoció el pecado
fue juzgado y condenado como blasfemo y perturbador del orden.
Pero es él quien juzgará definitivamente la validez de nuestras vidas,
y si en él hemos sido absueltos, nadie podrá condenarnos.
Él nos enseñó a reconocernos como hijos tuyos; somos hijos en el Hijo;
por eso, ya nadie nos separará de tu amor:
ni los sufrimientos, ni las angustias, ni las persecuciones,
ni el hambre, ni la pobreza ni los riesgos,
ni la muerte, ni poder alguno, ni el presente ni el futuro.

Caminamos con Jesús: el crucificado / resucitado,
en la esperanza de una tierra nueva y de unos cielos nuevos
donde tiene su morada la justicia
y donde Tu vives y reinas
en la serenidad infinita de lo que nunca se destruye
porque eres la fuente última de la Vida y del Amor.
AMEN.

Para limpiar el corazón frente a los escombros humanos
Por muchos años las víctimas de esta Comuna 13 fueron silenciadas para que estos horrores no llegaran a conocimiento del país y del mundo. Por depender de la falsa información que nos suministran los medios masivos,
Perdón, Señor
Las leyes que rigen nuestra administración de justicia dejan la mayoría de los crímenes más horrendos en la impunidad. Por aceptar una justicia manipulada, amañada o amordazada,
Perdón, Señor
Muchas veces callamos y nos resignamos ante los crímenes, porque denunciarlos nos trae problemas. Por evadir las denuncias buscando nuestra tranquilidad y nuestra seguridad,
Perdón, Señor
Muchas veces, cuando las denuncias nos enfrentan con los poderes dominantes, buscamos denuncias simétricas contra los opositores del poder para tratar de atenuar los crímenes del poder. Por cobijarnos con simetrías o neutralidades que nos tranquilicen y nos dispensen de tomar posición clara frente a las injusticias,
Perdón, Señor.
Muchas veces nos callamos por temor a que nos estigmaticen como estigmatizan a los pobres, a los inconformes y como estigmatizaron a Jesús. Por nuestro temor a ser maldecidos como lo fue Jesús,
Perdón, Señor

Tomado de: http://www.javiergiraldo.org/spip.php?article255

sábado, 11 de julio de 2015

Eizabeth Cañas Cano, José Antonio y Diego Fernando

Julio 11-21 de 2000- Julio 11-21 de 2015

Durante los días 11 al 21 de julio de 2000, fueron asesinados por paramilitares la integrante de Asfaddes Elizabeth Cañas Cano, el asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, José Antonio Hernández y el dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto de Seguros Sociales Diego Fernando Gómez.

Los asesinatos de estas tres personas se dieron por los avances dentro de la investigación que se adelantaba por la Masacre de Barranca, quienes en calidad de testigos aportaron datos claves para la vinculación de militares y paramilitares. El primer vinculado a este proceso fue el cabo segundo del Ejército, Rodrigo Pérez Pérez, perteneciente al Batallón Nueva Granada con sede en Barrancabermeja, a quién se le dictó medida de aseguramiento el 12 de agosto de 1998. Sin embargo, a los 8 meses este militar recuperó la libertad provisional por el pago de una fianza de aproximadamente US$150.

Aproximadamente tres años después, el fiscal que dirigió la investigación logró vincular al proceso al paramilitar Mario Jaimes Mejía, alias ‘Panadero’ y a los civiles Álvaro Noriega y Graciliano Alarcón León.

Días antes del asesinato de Elizabeth, El 9 de Julio de 2000, la testigo, había sido perseguida por dos hombres armados y dos días después, el 11 de Julio de 2000, fue ejecutada en Barrancabermeja, Santander mientras se dirigía al Instituto de Seguros, en donde trabajaba; Elizabeth fue interceptada por paramilitares que se movilizaban en una camioneta quienes le dispararon causándole la muerte inmediata.

Elizabeth Cañas era hermana de José Milton Cañas y madre de Giovanny Herrera Cano quienes fueron desaparecidos junto a 25 personas más durante la Masacre de Barranca, ocurrida el 16 de Mayo de 1998, Esta valiente mujer un año antes de su asesinato ofreció su testimonio en calidad de victima junto con su sobrina ante el Tribunal Internacional de Opinión realizado en Toronto y Montreal Canadá que se realizó durante los días 14, 15 y 16 de Mayo de 1999.

Y no bastó con asesinar a Elizabeth, también lo hicieron con los otros dos testigos, el 13 de Julio de 2000 fue asesinado Diego Fernando Gómez, quien era el dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto de Seguros Sociales, además fue un destacado líder deportivo de la ciudad de Barrancabermeja. El asesinato de Diego fue en el Centro Auxiliar de Servicios Docentes, CASD, en el barrio Ciudad Bolívar los disparos que atentaron contra su vida fueron a manos de los mismos paramilitares que cegaron la vida de Elizabeth Cañas,los asesinos se movilizaban en la misma motocicleta de placas RX-115.

Ocho días después el 21 de Julio de 200 hacia las 8:30 p.m en el billar San Tropel ubicado en el barrio Tres Unidos, en Barrancabermeja, José Antonio Hernández quien era abogado, economista, dirigente sindical universitario, dirigente popular, miembro del Partido Comunista Colombia PCC, y asesor jurídico de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos. Fue asesinato sus asesinos fueron identificados como paramilitares quienes se movilizaban en la misma motocicleta Yamaha RX-115.

15 años después de la masacre de Barranca, la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada, estigmatizada y negada.

Han transcurrido 15 años desde el asesinato de Elizabeth Cañas, José Antonio Hernández, Diego Fernando Gómez quienes por ser testigos en los procesos contra paramilitares y altos mandos militares ofrecieron su vida para que algún día la verdad salga a la luz, sin embargo estos crímenes también se encuentran en total impunidad.

Las afirmaciones de diferentes organismos de derechos humanos siguen vigentes al señalar que una de las causas de la impunidad en el país es que no existe suficiente protección para los testigos, victimas, reclamantes y defensores y defensoras de derechos humanos que entregan su vida y su labor con el único fin de exigir justicia y verdad.

Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando en la Memoria.
Eizabeth, José Antonio y Diego Fernando Sin Olvido.

jueves, 25 de junio de 2015

Martires de Catatumbo

Foto: Diario La Opinión
Hoy 25 de junio, día de la dignidad campesina, se conmemoran dos años del asesinato de los cuatro campesinos Diomar Angarita, Hermidez Palacio, Dionel Jácome y Edwin Franco quienes participaron en la movilización en Catatumbo. Ellos al igual que muchos campesinos de esta zona del país exigían mejores condiciones para el campo, la creación de una zona de reserva campesina y la implementación de proyectos productivos por parte del gobierno al erradicar los cultivos ilícitos en la región.

Entre el 22 y el 25 de junio de 2013 las balas, los gases y la represión fue una constante en el Catatumbo, Norte de Santander, por parte de las fuerzas del estado, entre ellos ESMAD, Ejército y Policía. Estos tres días fueron de llanto e indignación para el campesinado, ya que allí murieron los cuatro Mártires de Catatumbo a mano de las fuerzas militares. Según investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, tres de los cuatro campesinos fueron asesinados por balas de fusil que provenían del lado de las fuerzas militares.

Hoy están en la memoria y Sin Olvido Diomar Angarita, Hermidez Palacio, Dionel Jácome y Edwin Franco, quienes fueron asesinados exigiendo y buscando vida digna en este país.

miércoles, 10 de junio de 2015

Lilia Suárez y Juber Franco

8 de junio 2013 - 8 de junio 2015

Lilia de Jesús Suárez Guarín y Juber Adolfo Franco Carmona dos colombianos campesinos que desde hace 46 años comparten la vida, el amor y una familia.

Esta pareja se conoció en una pequeña población ubicada al oriente del departamento de Antioquia. Desde ese entonces atesoraron la ilusión de formar una familia.

Juber se desempeñó en la construcción de casas y también como ebanista, fue así como pudo levantar las paredes de su propio hogar; y por supuesto construyó junto a otros habitantes de la región muchas otras casas que abrigarían los sueños de familias humildes y campesinas.

Lilia de gran corazón se dedicó a acoger a niñas y niños del pueblo a quienes en algunos casos, amparó durante largas temporadas debido a la imposibilidad de sus padres para ofrecerles buenas condiciones de vida y cuidado, Lilia atendía estos niños como si fueran los suyos mientras sus padres volvían por ellos.

Por su corazón, solidaridad y amor por el prójimo Lilia y Juber fueron acogidos rápidamente en la comunidad, siendo una de las parejas más queridas por todos los pobladores de la región.

Años más tarde la pareja recibía en el seno de su hogar a tres hijas y un hijo, esto los fortaleció y animó a seguir siendo una familia solidaria, amorosa y preocupada por el bienestar de la comunidad.

Al inicio de los 80´s la violencia social y política que se extendía por todo el país, tocó las tierras en donde Lilia y Juber vivían, y debido al conflicto armado fueron obligados a desplazarse a la ciudad de Medellín. Allí los esfuerzos por sobrevivir aumentaron, pero ellos no se dieron por vencidos, con mucho trabajo lograron garantizar a sus hijos educación, vivienda, alimentación y amor.

Nuevamente su disposición para servirles a otros afloró cuando empezaron a ayudar las familias que llegaban desplazadas, su aporte solidario se sumó a varias iniciativas sociales de protección y acogida.

Así permanecieron durante 25 años y después de superar un desplazamiento forzado y acoplarse a la vida en la ciudad, las expectativas de mejorar las condiciones de vida para ellos les planteaban otras posibilidades para buscar nuevos horizontes, entonces deciden trasladarse a Venezuela.

En el vecino país toman la decisión de comprarse un terreno en las afueras de Ciudad Rubio en el estado de Táchira, donde comienzan en el año 2011 a construir ellos mismos su casa y a plantar una pequeña huerta, éste había sido siempre su sueño al momento de ser mayores.

Con mucha ilusión Lilia y Juber emprenden este nuevo caminar, allí una vez más la comunidad a donde llegaron les acoge y los bautizan cariñosamente con el nombre de“los abuelos”.

Fue en la pequeña casa que aún estaba por terminar pero que ya colmaba su aspiración de vida tranquila, en un lugar de paisajes hermosos y con una huerta alimentada con sus propias manos, donde se les vio por última vez, sin que hasta la fecha se tenga noticia de ellos.



El sábado 8 de junio de 2013 la pareja fue desaparecida, en ese momento Lilia contaba con 63 y Juber con 69 años de edad.

Este fue el día en que sus vecinos los vieron por última vez.

Dos días antes, el 6 de junio, Lilia y Juber a través de una comunicación telefónica con sus hijos habían comentado sobre su preocupación debido a que el día 3 de junio, un grupo de hombres desconocidos intentaron asaltar la casa, pero éstos huyeron ante la pronta intervención de sus vecinos.

Sin embargo desde el 8 de junio no se les volvió a ver y quienes fueron a visitar la casa en busca de alguna pista de su paradero, encontraron la mesa servida con lo que sería su comida el día en que fueron desaparecidos.

El 21 de junio de 2013, los hijos de Lilia y Juber, deciden entablar en Venezuela, la denuncia por su desaparición ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Rubio, dando luego notificación al Ministerio Público.

Desde ese día han hecho gestiones, que hasta ahora siguen sin respuestas concretas de su paradero, la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Interior y Justicia, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Dirección General del CICPC del Estado de Táchira, la Comisión Nacional de Refugio, el Servicio de Jesuitas para Refugiados y la Dirección Política de la Gobernación del Estado Táchira, entre otros no dan respuestas ni adelantos de investigaciones que puedan dar con el paradero de la pareja.

Sin embargo la lucha de sus hijos, familiares y amigos continúa y es así como han tocado puertas en diversas organizaciones sociales y de derechos humanos de Colombia, Venezuela y otros países con las que han podido emitir tres acciones urgentes internacionales.

Aun hoy, dos años después de la desaparición de Lilia y Juber, la familia sigue con la esperanza de conocer su paradero y continúan interponiendo los recursos legales que sean necesarios. Ellos siguen tocando las puertas de organizaciones y personas que quieran solidarizarse con su dolor y que puedan ayudar a encontrar a sus padres, amigos, hermanos, como les dicen de cariño, sus queridos “abuelos”.

Lilia y Juber en la Memoria
Lilia y Juber Sin Olvido

martes, 19 de mayo de 2015

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado

Mayo 19 de 1997 - Mayo 19 de 2015

Elsa Alvarado nació en Bogotá el 4 de Diciembre de 1961, Comunicadora Social egresada de la Universidad Externado de Colombia, especializada en Tecnología Educativa en la Universidad Javeriana, integrante del CINEP, lugar donde conoció a Mario Calderón. Interesada sobre la democratización de la información, el peso de la opinión pública y el poder de los medios, poco antes de su asesinato, había empezado a trabajar en el Ministerio de Comunicaciones donde investigó la relación de las audiencia con los medios masivos, por lo que diseñó y dirigió numerosos talleres con el propósito de aportar datos en la investigación con niños y niñas y su acercamiento a la televisión. 

Mario Calderón nació un 13 de Octubre de 1946, durante toda su vida luchó por la defensa de los más vulnerables, por los indígenas de Tierralta en Córdoba y por los campesinos del Páramo del Sumapaz. En los 60 entró a la Compañía de Jesús, donde estudió Filosofía e hizo un master de Teología en la Universidad Javeriana. Siendo integrante del CINEP por más de 15 años, combinó la religión, la lucha por los demás y la investigación social. 

En 1987 junto al Padre Sergio Restrepo y en el marco del Programa por la Paz de la Compañía de Jesús, estuvo en Alto Sinú y en San Jorge región Tierralta en Córdoba , donde fue nombrado coordinador del programa, en donde promovió procesos organizativos y aportó en la construcción de bibliotecas, pero el 1ro de Junio de 1989, paramilitares asesinaron al Padre Sergio Restrepo, por lo que la Compañía de Jesús decidió retirar a Mario de la región y al llegar al Cinep decidió abandonar los votos sacerdotales y dedicarse totalmente a la lucha ambiental, trabajando con ecologistas y campesinos en la región de Sumapaz donde fundó la Asociación Reserva Natural de Sumapaz, durante la administración de Bogotá a cargo de Antanas Mockus fue asesor cultural local del IDRD para la localidad de Sumapaz. 

Hace 18 años paramilitares acabaron con la vida de Elsa, Mario y el padre de Elsa, Carlos Alvarado, ese 19 de Mayo de 1997 siendo las 2:00 a.m, 5 hombres armados vestidos de negro irrumpieron en su apartamento ubicado en el barrio Chapinero Alto en la Cuidad de Bogotá, la madre de Elsa, de 70 años, resulto herida gravemente pero fue la única sobreviviente junto con su nieto Iván de 18 meses, pues Elsa lo había logrado esconder en un closet. 

Los asesinos haciéndose pasar por agentes de la fiscalía amordazaron al portero y al llegar al apartamento tumbaron la puerta obligando a Mario, a Elsa y a los padres de ella a arrodillarse antes de que les dispararan con fusiles y pistolas. 

“Recuerdo ese día perfectamente, salí corriendo, me parecía mentira. Fuimos al apartamento, estaba lleno de policías. Fuimos al Cinep, estaba todo el mundo allá, decían que fueron los ‘paras’ en alianza con los policías de Chapinero pues llegaron al apartamento mucho después del crime…después del asesinato sentimos mucho susto, mucha paranoia. Colgamos una pancarta en la carrera Quinta que decía “Zona de masacre”. Sólo estuvo ahí dos horas, no sé quien la quitó”. 

“El impacto de su muerte fue demasiado alto, un vacío enorme. Quedamos sin fuerza, con una tristeza absoluta. Teníamos todos bebés, ya no los dejábamos en la cama porque pensábamos que nos iba pasar lo mismo. Sentimos que el asesinato de Mario y Elsa fue un castigo a todas las ONGs” rememora María, vecina de Mario y Elsa. 

La única persona condenada por este asesinato e imputado por ser autor material del homicidio fue Juan Carlos González, La Corte Suprema de Justicia le impuso 40 años de prisión. Sin embargo los señalados como coautores del crimen, Alexander Londoño y Edward Melguiza, fueron absueltos por duda probatoria, pero Salvatore Mancuso y Éver Veloza alias “HH” enfrentan una investigación por su responsabilidad como autores intelectuales. 

Diego Fernando Murillo Alias “Don Berna” también fue vinculado al caso por la fiscalía en 2009 debido a las declaraciones de “HH” e Ignacio de Jesús Roldán alias “Monoleche”, quienes manifestaron que los jefes de los paramilitares que perpetraron los homicidios eran Don Berna y alias “Negro Elkin”, quien aparentemente fue asesinado. 

Por su parte alias “HH” aclaró que Carlos Castaño ordenó el crimen, pero queellos participaron de forma directa e indirecta con la fuerza pública. 

Finalmente la extradición de los altos mandos paramilitares han obstaculizado la verdad y la justicia “Don Berna”, “HH” y Salvatore Mancuso se encuentran en Estados Unidos únicamente por el delito de Narcotráfico, “Doble Cero” y Castaño fueron asesinados y mientras tanto cientos de víctimas esperan que se haga justicia, que se sepa la verdad, que se dignifique la memoria de sus seres queridos, que se reparen los daños causados. 

Hoy seguimos contando los meses de impunidad, volvemos a revivir el dolor, la impotencia ante el terror, hoy seguimos clamando justicia, desempolvando la verdad, esa verdad que hoy los medios de comunicación entre novelas, noticieros y realitis quieren desdibujar, borrar, desaparecer. 

Por eso hoy recordamos a Mario, ese ser sensible, libertario, risueño, recordamos a Elsa la despampanante, ella, la de sonrisa amplia que le encantaba cocinar y bailar salsa, recordamos Don Carlos Alvarado, padre de Elsa asesinado junto a ellos. 

Hoy recordamos a Mario y Elsa, por sus valores humanos, por sus compromisos con la vida en todas sus expresiones, por el amor al prójimo, a la naturaleza. Por los sueños de tantos y tantas por un mundo mejor, porque sus vidas y convicciones son para los que quedamos, un ejemplo de esperanza y fuerza. 

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado en la Memoria 

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado Sin Olvido

lunes, 4 de mayo de 2015

Luis Miguel Gómez Porto

Mayo 03 de 2007 -  Mayo 03 de 2015

Hace 8 años, el 3 de Mayo de 2007 fue asesinado el líder sindicalista Luis Miguel Gómez Porto, por la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal en la vereda El Ojito.

Luis Miguel nació en una familia campesina de la región de Montes María que cultivaba maíz, tabaco, ñame y yuca. Desde los 14 años de edad inició su lucha por los derechos de los campesinos, y estando en el colegio Víctor Subiría en el municipio de Colosó Sucre, se desempeñó como líder comunitario. 11 años después, a sus 25 años se convirtió en el presidente de la junta de acción comunal de la vereda de San Antonio, además fue militante político del Partido Comunista Colombiano y del Polo Democrático Alternativo.

9 años después, en 2004 siendo líder agrario fue presidente de Sindeagricultores de Sucre, e hizo parte de la federación de Acciones Comunales del departamento de Sucre y miembro del comité de Derechos Humanos. Ese mismo año, fue víctima de montajes judiciales, por la Infantería de Marina y la Sijin de la Policía seccional Sucre, por lo que fue retenido durante 13 meses en la cárcel de La Vega de la ciudad de Sinccelejo, sindicado de Rebelión. Sin importar las falsas acusaciones continuó trabajando por las comunidades, siendo líder comunitario y trabajando como campesino.

El 3 de Mayo de 2007 Luis Miguel Gómez Porto salió de su casa a las 7:30 am y se dirigió a la casa de su padre ubicada en la vereda Desbarrancado, luego de estar un tiempo con su padre se trasladó a la casa de la abuela de su esposa en donde desayuno y se devolvió como era costumbre.

Siendo las 10:30 am fue visto por última vez con vida por el señor Alejandro Ortega, quien era un habitante de la comunidad. Una hora después, a las 11:45 la comunidad escuchó 3 disparos, 15 minutos después se escuchó una ráfaga de tiros.

Al llegar la familia de Luis Miguel al sitio conocido como Loma Loca, la Infantería de Marina Nº4 del municipio de Colosó y Chalán con sede en el municipio de Corozal no los dejo pasar cerrándoles la vía y diciendo que había un campo minado e insistiendo ante las preguntas de los familiares de Luis, que no había pasado nada.

Dos horas después, hacia las 2:00 pm la Señora Cecilia Porto, madre de Luis Miguel, llorando le rogó a los militares que le dijeran qué había pasado con su hijo, en ese momento un infante dijo “pobrecita ella llora porque es la madre”. Fue en ese momento que reconocieron que Luis Miguel Gómez había sido asesinado, los infantes llamaron a la Fiscalía para que hiciera el levantamiento del cadáver, pero mientras los funcionarios encargados llegaban, la escena del crimen fue modificada; además de quitarle 500 mil pesos, producto de su trabajo como campesino. Su cuerpo fue vestido con uniforme camuflado y en sus manos fueron puestos un fusil, unos cables y unos panfletos alusivos a las FARC - EP.

Las publicaciones del día siguiente en el periódico regional El Meridiano y en el noticiero Telecaribe anunciaron que la Infantería Marina había dado de baja a un guerrillero, estas falaz información indignó a su familia, amigos, y compañeros que saben que él jamás hizo parte de las FARC –EP, ni participó del supuesto combate.

En noviembre de 2009 un Fiscal determinó que los militares Paúl Eduardo García, el Subteniente Moisés David Palermo, los Cabos Iván Andrés Mejía y Ever Pienda Micahan, pertenecientes al Batallón Fusileros de Infantería de Marina Nº4 respondieron al supuesto ataque con arma de fuego que había sido manipulada por el campesino Luis Miguel, reforzando estos falsos testimonios con las pruebas de los peritos comisionados por la Fiscalía.

Su familia, su hijo, su esposa Marisela Ortega Gómez, miembros de la comunidad, y del sindicato Sindeagricultores exigen justicia y verdad, siguen aferrados a la verdad, haciendo memoria de Luis, dignificando su ejemplar vida, honrando su nombre y el de su familia.

Luis Miguel Gómez Porto en la Memoria.
Luis Miguel Gómez Porto Sin Olvido.

sábado, 25 de abril de 2015

Carlos Pizarro León Gómez

Abril 26 de1990 - Abril 26 de 2015


“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”’
Ali primera

Su entrañable sinceridad no queda sin pasar por los ojos. Queda en la memoria, aquella época de violencia estatal que cobro la vida de otros tantos aguerridos y férreos luchadores por la esperanza, como Carlos Pizarro León Gómez, cuyo rostro fiero amenazabaen las elecciones presidenciales para el periodo 1990-1994.

Carlos Pizarro León Gómez, nació en la ciudad de Cartagena, el seis de Junio de 1957, siendo el tercero de cinco hijos. Desde pequeño, adquiere una importante vocación religiosa al entrar al seminario de los Padres Salvatorianos, en el municipio de la Estrella, Antioquia. Sin embargo, su camino se orienta hacia la política e inicia sus estudios en Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana, en donde se haría notable su inconformidad frente a la desigualdad social y el momento político, así comenzó su participación se haría notable con la organización de la primer y única huelga en ésta Universidad, de la que luego sería expulsado.

Con su posterior ingreso a la Universidad Nacional de Colombia, Pizarro hace parte de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), que moldea su pensamiento transformador y pasional por la vida. Más tarde, en 1972, a sus 18 años, Pizarro considera tras su lectura del momento, que la lucha se debe efectuar de forma clandestina en las montañas de Colombia e ingresa a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), guerrilla en la que solo duraría un año, hasta la conformación del Movimiento 19 de Abril junto a “el flaco” Jaime Bateman Cayon, “el turco” Álvaro Fayad, entre otros amigos.

Luego de ser detenido el 14 de Septiembre de 1979 y tras la muerte de Jaime Bateman Cayon, se inician en 1984 las negociaciones con el gobierno del entonces Presidente Belisario Betancourt. Sin embargo, debido al posterior atentado a Pizarro en Santander y la constancia de los enfrentamientos entre el M-19 y el ejército en las montañas del Departamento del Cauca.

Siendo candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, solo faltando un mes para las elecciones. Ese 26 de Abril de 1990, luego de casi dos meses de vida pública, Pizarro toma un vuelo comercial hacia barranquilla y pasados ocho minutos, un joven entrenado por Carlos Castaño, llamado Gerardo Gutiérrez, quien se encontraba sentado al lado de Pizarro, se levanta de su silla para dirigirse hacia al baño, al volver saca una ametralladora y dispara impunemente contra Pizarro. Reaccionando rápidamente, uno de los escoltas asesina al sicario de un tiro en la cabeza.

Hoy, luego de 25 años, no hay todavía una investigación profunda por parte de las autoridades. Al igual que la desigualdad, y la pobreza, el asesinato de Carlos Pizarro León Gómez continua en la impunidad.


Carlos Pizarro León Gómez en la Memoria.
Carlos Pizarro León Gómez Sin Olvido.