martes, 16 de julio de 2013

Masacre de Mapiripán

                                               Julio 15- 20 1997- Julio 15- 20 2013 

El hecho más notorio que inauguró el ingreso de Carlos Castaño a la zona del Guaviare y del sur del Meta, lo constituyó la masacre de Mapiripán, perpetrada entre el 15 y el 20 de julio de 1997:

Cuarenta y nueve campesinos y pobladores fueron torturados, desmembrados, eviscerados, degollados y arrojados al río Guaviare por un grupo cercano a doscientos hombres que permanecieron en la localidad por cinco días sin ser repelidos y perseguidos por la fuerza pública Colombiana y Estadounidense acantonada en la zona. Carlos Castaño, líder de los paramilitares aceptó públicamente la ejecución de 49 personas, pero la mayoría de ellos permanecen en la condición de desaparecidos.



En Mapiripán, Meta, viven unos 1.200 habitantes. Lo separa del departamento del Guaviare el río del mismo nombre que es su principal vía de comunicación con la inspección de Charras, a donde se puede llegar desde San José del Guaviare, a través de la trocha ganadera o por el río.

Todo este recorrido fue el que hicieron unos 200 paramilitares el 12, 13 y 14 de julio de 1997 hasta Mapiripán para cometer una de las masacres más escalofriantes en su lucha por conquistar las zonas cocaleras.

El recorrido criminal tuvo su inicio el 12 de Julio de 1997 cuando un grupo de paramilitares con material bélico fue transportado desde el municipio de Necoclí, en la zona del Urabá antioqueño a la población de San José del Guaviare en una aeronave comercial tripulada por los señores Juan Manuel Ortiz Matamoros y Pedro Zúñiga, quienes habían sido contratados en Medellín y Villavicencio.

Dicho recorrido se comprobó mediante el registro del itinerario de los vuelos, obtenido mediante inspección judicial practicada en los terminales aéreos de Carepa (Antioquia), Villavicencio (Meta), San José del Guaviare, Bogotá y Medellín. Además del testimonio de Mauricio Becerra, controlador aéreo del aeropuerto de San José del Guaviare y del confeso paramilitar Edison Londoño Niño, alias «Pasaje».

En este grupo de paramilitares que llegó vía aérea fueron identificados los hombres de Carlos Castaño conocidos como alias "El Percherón", "Mochacabezas" o el "diablo" y "Don Miguel". El sitio de aterrizaje de los aviones fue el aeropuerto llamado "Capitán Jorge Enrique González Torres" de San José del Guaviare, donde los esperaba otro grupo de paramilitares al mando de alias René, con unos camiones.

Desde San José del Guaviare los paramilitares arribaron a Mapiripán por vía terrestre y fluvial, pasando por los retenes instalados por la Policía Fluvial al salir de San José del Guaviare y el del Barrancón por personal del Ejército, donde también se encontraba en adiestramiento militar un grupo de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos.

Antes de llegar a Mapiripán entraron a la Inspección de Charras, donde reunieron a todos los pobladores en la plaza principal y repartieron una revista titulada «Colombia Libre», en la cual se anunciaba el origen del Frente Guaviare de las Autodefensas Unidas de Colombia. Pasaron también por Guanapalos. Caño Jabón y la inspección de La Cooperativa, del mismo municipio de Mapiripán, en donde asesinaron a una persona.

Desde el 15 de julio de 1997, la fuerza pública en San José del Guaviare, más concretamente el Batallón Joaquín París, y también la Policía Antinarcóticos, se enteraron de la presencia de los paramilitares en la Jurisdicción del municipio de Mapiripán, pero sobre el particular no realizaron ninguna actividad propia de su función con miras a contrarrestar lo sucedido durante los siguientes 5 días de su permanencia en el lugar.

Ese día en horas de la madrugada, el grupo, cercano a los doscientos hombres, quienes vestían uniformes de camuflaje y portaban armas de diversos calibres, corto punzantes y contundentes, arribaron al municipio de Mapiripán, sembrando el terror y la muerte entre campesinos y pobladores, quienes fueron sacrificados después de un desfile macabro en el matadero municipal.

A la llegada sacaron a los habitantes del pueblo, los hicieron poner en filas, luego los requisaron e inmediatamente seleccionaron de la fila a Alvaro Tovar, lo amarraron y le propinaron cinco disparos en la cabeza. A Antonio María Barrera lo sacaron de su vivienda y se lo llevaron a la fuerza para el matadero, donde lo sometieron a crueles torturas, lo descuartizaron, mutilaron y arrojaron su cuerpo al río Guaviare. Un joven de Pacho, una Señora de Charras y un Joven de raza negra fueron desaparecidos. Otra víctima fue Nelson NN., quien había llegado recientemente a la población, lo interceptaron en cercanías al río, junto con su esposa e hijos, y luego de exigirle la documentación, la cual tenía incompleta, se lo llevaron al matadero de reses. Al día siguiente, su cuerpo sin cabeza fue hallado flotando en el río.

La misma mañana, del hotel residencias Guaviare sacaron por la fuerza a un joven e interceptaron a varias personas, entre ellas una pareja de campesinos jóvenes provenientes de la inspección departamental La Cooperativa, a una señora de tez blanca y a un señor de edad, quien se encontraba en la pista aérea y se disponían a viajar en avión. Estas víctimas fueron llevadas al matadero de reses, sometidas a torturas y en horas de la noche, mutiladas vivas, degolladas y sus cadáveres arrojados al río Guaviare, la mayoría con el vientre abierto con el fin de que no flotaran.

El 16 de julio, los paramilitares se ausentaron del casco urbano, ante este hecho los habitantes aprovecharon para salir de sus viviendas y dirigirse hacia el matadero de reses, donde encontraron la cabeza de Nelson y un saco de la señora de tez blanca.

Hacia el final de la tarde, encontraron flotando en el río el cadáver de uno de los jóvenes campesinos, procedentes de La Cooperativa. Cuando los pobladores intentaban rescatarlo, se hicieron presentes los paramilitares y lo impidieron, amenazando a la comunidad y a quien intentara sacar del río los cadáveres. Les dijeron: «¿les dolió mucho la muerte de él...?".

Ese mismo día interceptaron a un joven estudiante, quien por vía fluvial provenía de la inspección departamental Puerto Alvira, le exigieron los documentos de identidad y al no presentarlos lo acusaron de ser guerrillero y lo llevaron al matadero de reses.

Durante los días 17,18 y 19 de julio se desplazaban de día a las zonas rurales del municipio y en las noches regresaban al casco urbano de Mapiripán, ordenaban suspender el fluido eléctrico y a los pobladores no salir de sus viviendas.

Entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de julio y antes de abandonar el casco urbano del municipio para tomar rumbo a la inspección de policía La Cooperativa, ejecutaron a otros tres pobladores. Los paramilitares también incursionaron en la vivienda de Sinaí Blanco hacia las 9 de la noche y lo sacaron por la fuerza, en presencia de su esposa e hijos. Su cadáver degollado fue hallado al día siguiente en una calle de la población. Ese mismo caso fue cometido con otro poblador, quien fue sacado de su vivienda en presencia de su esposa e hijos, José Roland Valencia, despachador de aviones, empleado de la alcaldía, a quien degollaron vivo y arrojaron su cadáver en la pista de aterrizaje. El 19 de julio, a las 6 de la tarde, fue interceptado el Presidente de La Junta de Acción Comunal de La Vereda Caño Danta, a quien ejecutaron horas más tarde.

El domingo 20 de julio, al enterarse de las muertes ocurridas durante la noche y la madrugada anterior, y tras percatarse de la ausencia del grupo paramilitar que se dirigió hacia la inspección departamental La Cooperativa, los pobladores iniciaron el desplazamiento forzado por vía aérea y terrestre hacia Villavicencio y por vía fluvial hacia San José del Guaviare, quedando prácticamente desocupado el casco urbano, ya que se desplazó el 70% de la población.

Ante las autoridades que se hicieron presentes el 21 de julio, fue denunciada la desaparición de los hermanos Omar Patiño Vacca, Eliecer Martínez Vacca y Jaime Ríaños.
De los identificados se sabe que seis de ellos pertenecían a movimientos políticos diferentes a los del Alcalde quien pertenecía al partido conservador. José Roland Valencia meses atrás había denunciado la corrupción de la administración municipal, que en los contratos de obras municipales pretendía adueñarse de una suma superior a 10 millones de pesos; por ello había sido amenazado desde esa época por el Inspector municipal, Luis Hernando Prieto, y por el Director de la UMATA, Anselmo Trigos, ambos de filiación conservadora. También tuvo serios enfrentamientos con el Alcalde de la localidad por malos manejos de unos recursos de la Red de Solidaridad destinados a los ancianos.

La actitud de la mayoría de los miembros de la administración municipal fue muy sospechosa ya que no se encontraban el día de la llegada de los paramilitares y cuando se enteraron de los hechos no informaron a las autoridades competentes para que actuaran. El Alcalde llegó al municipio al segundo día de la incursión y tampoco actuó para preservar la integridad de los habitantes.

Se afirma por parte de testigos de los hechos, que varios miembros de la administración municipal y de la familia Trigos fueron informantes de los paramilitares; algunos aportaron mapas; otros señalaron personas; otros listas de personas a ejecutar. Se afirma también que la familia Trigos tenía vínculos con los paramilitares, razón por la cual fue obligada por la guerrilla a abandonar el pueblo.

Al día siguiente de salir el último miembro de los Trigos del municipio, se dio la incursión paramilitar.

Dentro de la investigación se pudo establecer que los altos mandos de la Séptima Brigada del Ejército habían tenido, desde antes de la incursión, comunicación con los paramilitares, desde varios meses antes del suceso, los paramilitares hicieron reuniones para organizar la incursión al municipio de Mapiripán en las que participó el Sargento Juan Carlos Gamarra Polo del batallón Joaquín París al mando del Coronel Carlos Eduardo Avila Beltrán, tal como lo declaró el paramilitar Pedro Alex Conde Anaya.

Para la ejecución del crimen, se permitió que los ocupantes de los vuelos irregulares procedentes de Necoclí y Apartado el día 12 de julio ingresaran a la plataforma del aeropuerto de San José del Guaviare, sin ningún tipo de registro ni anotación en los libros, sino abordando libremente los camiones que allí esperaban al grupo al mando del paramilitar Luis Hernando Méndez Bedoya, como si se tratara de una operación militar, exceptuada habitualmente de ese control.

Los militares que tenían el control del aeropuerto y que permitieron el acceso de ese personal y de las armas fueron el Sargento Segundo José Miller Urueña Díaz y el Cabo Leonardo Montoya Rubiana.

La agrupación paramilitar en su recorrido de San José del Guaviare a Mapiripán, transitó por lugares destinados al entrenamiento de las tropas de la Brigada Móvil 2, tal es el caso del sitio conocido como la isla de "El Barrancón", donde tiene asiento la tropa y se estaban efectuado entrenamientos del grupo de Fuerzas Especiales No. 7 del Ejército de los Estados Unidos, más conocidos como los "Boinas Verdes".

Solo para el día 21 de julio las tropas del Batallón Joaquín París hicieron presencia en Mapiripán, pues se devolvieron de Calamar, adonde habían sido enviadas antes de la masacre, posteriormente se pudo confirmar que no había una perturbación del orden público en esta localidad y no era necesaria la presencia de la tropa en Calamar. Paradójicamente los militares llegaron cuando el grupo armado ilegal había abandonado Mapiripán.

Según un informe de inteligencia de la Policía Antinarcóticos entregado a la Fiscalía, el Coronel Lino Sánchez Prado, comandante de la Brigada Móvil No. 2, promovió un plan para introducir paramilitares en las áreas fumigadas aledañas a Mapiripán en el marco del programa a desarrollar en conjunto con los Boinas Verdes.

Se informó, además, que este militar el 21 de junio de 1997 le solicitó colaboración a personal de la Policía Antinarcóticos para participar en una operación en la que, con ayuda de los instructores estadounidenses "le iban a dar una lección a la guerrilla". Este militar por mucho tiempo y en periodos de auge y desarrollo del paramilitarismo en Colombia estuvo prestando servicios en la sección de inteligencia del Batallón Junín y de la Brigada XI con sede en Montería, Córdoba, donde los paramilitares, han tenido más presencia criminal.

Investigadores del diario El Espectador, en el extenso informe que publicaron sobre la masacre de Mapiripán, llegaron a la conclusión de que el «séptimo grupo de operaciones especiales de los Estados Unidos (Boinas Verdes) realizó un entrenamiento en "planeación militar" con la tropa del Coronel Lino Sánchez, mientras éste planeaba la decapitación masiva de civiles en Mapiripán».

Así las cosas, el ingreso de las autodefensas unidas de Colombia al departamento del Meta, especialmente a la subregión conformada por los municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y San Martín Granada Fuente de Oro, ya estaba asegurado por toda una estructura estatal, facilitadora del accionar de los grupos paramilitares y del negocio del narcotráfico, la cual se vio favorecida con el apoyo del Comandante de la VII Brigada del ejército, General Jaime Humberto Uscátegui Ramírez de la manera en que quedó establecido con los hechos sucedidos en el municipio de Mapiripán desde el 15 al 20 de julio de 1997.

Pese a la gravedad y la magnitud de los hechos, el Estado Colombiano no sólo, no garantizó la vida, la libertad, ni la integridad personal de los habitantes de Mapiripán, sino que además no ha respetado los derechos a la justicia y al debido proceso de sus deudos y familiares, e incluso ha intentado que dicha investigación se adelante bajo los postulados de la Justicia Penal Militar.

Hernán Orozco y el general Jaime Humberto Uscátegui dos oficiales de más de 30 años de carrera militar sostuvieron bajo juramento que "importantes sectores del Ejército estaban íntimamente comprometidos con el paramilitarismo". Ambos fueron condenados inicialmente por la justicia penal militar a principios de 2001 por "deshonrar a su ejército", por haber sido negligentes en el ejercicio de sus funciones. Les impusieron una pena de prisión de 40 meses a Uscátegui y de 38 meses a Orozco. Pero la Corte Constitucional anuló la sentencia porque consideró que debía ser la justicia ordinaria la encargada de juzgarlos.

Cuando el caso llegó a manos de un juez los dos realizaron acusaciones muy graves. Uscátegui manifestó al juez en las declaraciones que contaría la verdad si llega a ser condenado a 40 años de prisión. "Si el alto mando militar no me ayuda, sacaré a relucir pruebas que no dejan duda sobre la cercanía del Ejército con las autodefensas", sostuvo el oficial en una conversación privada divulgada por la revista Cambio.

En noviembre de 2009, tanto Uscátegui como Orozco fueron condenados por la justicia colombiana a 40 años de prisión como responsables de la masacre. Desde entonces Uscátegui está detenido en una guarnición militar en Bogotá a espera de que la Corte Suprema de Justicia resuelva un recurso de última instancia para una eventual absolución; Orozco, en tanto, vive desde hace 10 años en Florida, Estados Unidos.

Recientemente el Juzgado Tercero Penal Especializado del Circuito de Villavicencio halló culpable y condenó a 26 años de cárcel, al ex jefe paramilitar Raúl Emilio Hazbún Mendoza, alias ‘Pedro Bonito’ o ‘Pedro Hazbún’, quien entrenó durante 15 días a los paramilitares que participaron en esta masacre.

Dicho despacho halló a ‘Pedro Bonito’ responsable de los delitos de homicidio múltiple agravado y secuestro extorsivo agravado.
Según la sentencia, al exjefe paramilitar que se acogió a la Ley de Justicia y Paz le atribuyen los homicidios de José Rolando Valencia, el despachador del aeropuerto de Mapiripán; del comerciante Sinaí Blanco, así como de Álvaro Tovar Muñoz, ‘Tomate’, y de una mujer de nombre Teresa, a la que le decían ‘la Muerte’.

La herramienta paramilitar sigue activa, pese a las maniobras de propaganda del Gobierno Santos y Uribe, pero la realidad es que las masacres continúan, se han intensificado los asesinatos y desapariciones de manera vertiginosa.

Luego de 16 años de esta masacre, la impunidad continua, las victimas no han tenido reparación integral frente a los brutales hechos que ocurrieron hace 16 años, los autores intelectuales que han sido vinculados con el estado, siguen siendo protegidos por el mismo, se niega la dignidad de las comunidades que hoy siguen pasando necesidades debido al desplazamiento forzado producto de la violencia. 

Pese a la gravedad y a la contundente violación de los derechos humanos, el proceso no avanza, los militares protegen a los asesinos del pueblo, la violencia continúa al no reivindicar los derechos de las personas afectadas y al dejarle al olvido los crueles sucesos de esos días.

Hoy recordamos a las personas humildes que fueron masacradas aquel día y hoy se grita por los familiares de estas víctimas, que no es suficiente el mediocre esfuerzo que el estado ha hecho por la reparación de la victimas pues sus victimarios no han sido judicializados, la región se encuentra totalmente desamparada y olvidada, en condiciones de pobreza e inequidad, en el campo de muerte que rodea a Mapiripan recordamos a los campesinos asesinados evocando la esperanza y la lucha por la justicia y la paz.


Víctimas de la Masacre de Mapiripán en la Memoria
Víctimas de la Masacre de Mapiripán Sin Olvido

jueves, 20 de junio de 2013

PEDRO Y ELDA MALAGÓN

                                         Junio 20 1996 - Junio 20 2013

La violencia en Colombia se extendió sistemáticamente persiguiendo la oposición en cada rincón del país, Pedro Malagón, militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica no escapó a dichos hostigamientos. El asesinato de este hombre, es otra muestra del poder del Estado colombiano en su absurda guerra.

A sus 60 años, Pedro Malagón era diputado de la Asamblea Departamental del Meta por la Unión Patriótica e integrante del Comité Cívico de Derechos Humanos del Meta. Fue perseguido y amenazado constantemente, víctima de desplazamiento forzado en su niñez que lo condujo a vivir en Medellín del Ariari, donde fue, años más tarde, víctima de un atentado fallido bajo la responsabilidad de Pedro Barreto (comandante del puesto de policía) y Víctor Carranza reconocido como zar de las esmeraldas, señalado de ser uno de los fundadores del paramilitarismo.

El campesino Pedro Malagón se destacó por ser un hombre entregado al trabajo de los Derechos Humanos, durante su labor como defensor presenció el asesinato de varios de sus compañeros, quienes fueron amenazados constantemente. La opción política los condenó a la muerte en este país de intolerantes y asesinos aplaudidos.

Fue el 20 de Junio de 1996, el día en que la Unión Patriótica desapareció casi absolutamente en el departamento. Dos paramilitares asesinaron a quemarropa a Pedro Malagón, tres disparos en la cabeza cegaron su vida. El campesino y defensor de derechos humanos se encontraba en su casa ubicada en El Paraíso, Villavicencio. Las balas no sólo penetraron el cuerpo de Pedro Malagón, sino que además se llevó la vida de su hija Elda Milena, quien con 17 años no dudó en alcanzar a su padre y abrazarlo pretendiendo evitar su asesinato.

Años después del homicidio, uno de los sicarios afirmó que habían sido ordenados por hombres de la Sijin y quien hizo posible de manera definitiva el crimen, fue un militar de la Séptima Brigada, el teniente Gilberto Salazar Perdomo y por esta participación su único castigo fue una sanción de 10 días sin recibir salario básico mensual.

A la fecha el proceso bajo el número de radicado 163 y asignado a la fiscalía 095 especializada de Villavicencio se encuentra en etapa previa y pese a las labores de investigación adelantadas por dicha fiscalía, no ha sido posible vincular a alguna persona en este crimen.

Pasados 17 años, la impunidad se hace inquebrantable en la justicia Colombiana, no basta con señalar a los asesinos, ellos no saben de consecuencias, merodean por las calles de sus regiones, mostrando su poder respaldado invisiblemente por los gobiernos y el Estado. Estos hombres, que con la muerte de campesinos, líderes comunitarios, defensores de derechos humanos, defensores de la vida, del territorio, de la dignidad; buscan la muerte de pueblos completos, de sueños y esperanzas enteras.

La persecución desatada en el departamento del Meta contra todos aquellos que han levantado su voz por los Derechos Humanos, por un país mejor y diferente, ha sumergido en el dolor y la sangre a cientos o miles de personas, pretendiendo acabar con las luchas justas de quienes sufren sin tregua bajo un Estado que cuando no es violento, es ausente.

Pedro y Elda Milena Malagón 17 años en la Memoria.
Pedro y Elda Milena Malagón 17 años Sin Olvido.

martes, 11 de junio de 2013

Masacre Estudiantes Universidad Nacional de Colombia

                                          Junio 1954 - Junio 2013

Para el año 1.929, más exactamente el 7 de junio, los estudiantes marcharon por las calles en repudio a la “masacre de las bananeras” y al nombramiento del General Cortés Vargas, como jefe de policía de la ciudad de Bogotá, quien fue el responsable de dicha masacre. Al arribar la marcha cerca del Palacio Presidencial, la multitud fue reprimida con el funesto resultado de la muerte del estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez. Cuando éste se dirigía al Café Capitolio una bala de la guardia presidencial lo alcanzó por la espalda. 

Una gran manifestación acompañó a su última morada los restos del estudiante, y la magnitud de las protestas lograron la destitución y procesamiento del teniente Cortés Vargas, de los Ministros y militares involucrados.

Desde entonces, el 8 de junio se convirtió en una fecha conmemorativa de uno de los mártires del movimiento estudiantil colombiano y en el año de 1.954, en el marco de su Vigésimo Quinto aniversario, los estudiantes de la Universidad Nacional realizaron una marcha pacífica desde la ciudadela universitaria hasta el palacio presidencial. Durante el recorrido, se presentaron choques con la policía, pero finalmente la marcha pudo continuar hasta el centro de la ciudad.

Cuando los manifestantes volvían a la sede universitaria, inesperadamente, apareció la fuerza pública y un barrido de fusil apagó la vida del estudiante Uriel Gutiérrez. 

Al día siguiente, 9 de junio, los estudiantes salieron a protestar por el fatídico hecho del día anterior, cuando estos avanzaban por la carrera séptima, en recorrido al palacio presidencial, surgió la orden de disolverse; en ese instante, los estudiantes se sentaron pacíficamente en los andenes y algunos pronunciaron consignas y discursos. De un momento a otro, se escucharon las descargas de las carabinas punto 30 traídas de la guerra de Corea, siendo disparadas por el ejército contra los estudiantes, 11 de ellos murieron y cerca de cincuenta quedaron heridos. 

Entre los fallecidos se encontraban: Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez, Hernando Morales, Rafael Chávez, Jaime Moure, Hernando Ospina, Hugo León Y Jaime Pacheco. 

Para el 10 de mayo de 1.957, el movimiento estudiantil fue una de las principales fuerzas del movimiento cívico que propició la caída del General Rojas Pinilla, por lo cual fueron elogiados como “héroes de la democracia”.

A 59 años de esta masacre Uriel Gutiérrez, Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez, Hernando Morales, Rafael Chávez, Jaime Moure, Hernando Ospina, Hugo León Y Jaime Pacheco, en la Memoria

*Informacion tomada de: PORTAL UNAL

Uriel Gutiérrez, Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez, Hernando Morales, Rafael Chávez, Jaime Moure, Hernando Ospina, Hugo León Y Jaime Pacheco, Sin Olvido

domingo, 2 de junio de 2013

Kimy Pernía Domincó

                                         Junio 02 2001- Junio02 2013
Hoy hace 12 años, un 2 de Junio de 2001, ocurrió la desaparición y el posterior asesinato del líder Embera katío del Alto Sinú, Kimy Pernía Domincó, quien nació a orillas del Kuranzadó, en la comunidad de Begidó, sus padres lo registraron con el nombre de Juan Domicó, pero una vez adulto optó por el nombre en idioma Embera Kimy, que significa punta de lanza.

Desde niño vivió en el resguardo indígena, trabajaba con su padre, junto a él recorría la selva virgen del municipio de Tierralta, Córdoba, aprendiendo las enseñanzas de la naturaleza y entendiendo que su territorio lo era todo.

Durante su adolescencia conoció a un ex misionero americano, Gordon Horton, quien le enseño a leer y a escribir en español.

Años más tarde el Ejército Popular de Liberación (EPL) asesinó a cuatro ambientalistas que hacían estudios de flora y fauna en bocas del río Esmeralda, corazón del territorio indígena. Kimy, su padre Manuelito, que para ese entonces era el Nokó (jefe Embera) de las comunidades indígenas del Alto Sinú, y su tío Santander viajaban en la misma lancha que retuvo el EPL para embarcar ahí los cuerpos, por este hecho fueron injustamente acusados de haber sido los responsables de entregar a los ambientalistas al grupo del EPL, por lo que fueron recluidos en una cárcel de Montería cerca de una año, sin haber sido interrogados, ni llamados a juicio.

Una vez en libertad Kimmy decidió vivir solo en las cabeceras del Esmeralda donde la selva era virgen, allí alimentaba su espíritu, le gustaba pasar desapercibido pescando, cazando y sembrando yuca y plátano, además de esto quería olvidar lo que le había hecho el Kampunía término Embera que significa hombre blanco. 

Sin embargo su vida en este lugar terminó debido a que otros indígenas lo estaban buscado con la idea de impulsar junto a kimmy, la lucha por sus tierras, amenazadas por los proyectos hidroeléctricos y que en ese entonces estaba proyectado inundar el territorio para ser, lo que hoy conocemos, la represa de Urrá, consorcio Colombo-Sueco.

Era un hombre muy crítico, fue gestor de la primera ordenanza del Cabildo Mayor, que suspendió el corte de madera con fines comerciales, sus fuertes posiciones lo llevaron a ser parte de la Embajada de Suecia en 1996, donde denunciaba los incumplimientos de la represa Urrá. En 1998 participó en la tutela contra la represa Urrá, donde el fallo fue a favor de los indígenas Emberas.

En 1999 viajó a Canadá como invitado de la Comisión de Derechos Humanos de las Iglesias Canadienses, interviniendo en el parlamento donde expuso la situación de los Embera Katío. Al regresar a su Resguardo se unió a la Marcha Embera Katío, la cual salió de allí el 29 de Noviembre y llegó a Bogotá el 26 de Abril de 2000.

El 2 de junio de 2001, cuando salía de la sede del Cabildo Mayor Embera Katío, en Tierralta, Kimy fue retenido por tres paramilitares y fue conducido forzadamente en una motocicleta y desde ese momento no se supo nada mas de él.

En versión libre del 16 de mayo de 2007, el ex comandante paramilitar Salvatore Mancuso aseguró que la orden de asesinar al líder había sido dada por Carlos Castaño. El cuerpo de Kimy, según el ex comandante paramilitar, fue desenterrado por los paramilitares después de ser asesinado en algún lugar del nudo de Paramillo, en Córdoba, y arrojado a las aguas del río Sinú para desaparecer sus restos.

Han pasado doce años y a pesar de la declaración libre de Salvatore Mancuso, el caso siguen en impunidad, sin avances, no existe una sola persona vinculada con la muerte de Kimy Domicó.

Kimy Domicó en la Memoria
Kimy Domicó Sin Olvido

sábado, 1 de junio de 2013

Padre Sergio Restrepo



                                              Junio 01 1989- Junio 01 2013     

Hoy 1 de Junio se cumplen 24 años del asesinato del Padre Sergio Restrepo, nacido en Medellín Antioquia, el 19 de Julio de 1939, quien Sin terminar su bachillerato en el Colegio de San Ignacio de Medellín ingresó al noviciado en la compañía de Jesús el 12 de diciembre de 1957 y se ordenó como sacerdote Jesuita el 7 de diciembre de 1970.

El Padre Sergio Restrepo se dedicó al trabajo pastoral en distintos lugares, primero en la Parroquia de Medellín, luego de 1976 a 1979 como director en el instituto Obrero Tomás Villarraga y finalmente de 1979 a 1989 en la Parroquia de San José de Tierralta, donde fue asesinado por paramilitares.

El Padre Sergio Restrepo era una persona que además de dar catequesis religiosa buscaba educar a la gente de las diferentes comunidades, con ayuda de profesores veredales, cuando visitaba las diferentes veredas o caseríos no le importaba si para poder llegar tuviera que ir a pie, en valsa, o en casos extremos en avioneta. Construyó una biblioteca que actualmente tiene más de nueve mil volúmenes, siendo la mejor de la región en la que se construyeron cimientos de un museo de Cerámica Precolombina, colocando piezas muy valiosas de la cultura Sinuana, únicas en Colombia, encontradas por él o rescatadas de manos de los guaqueros.

Le gustaba la botánica de tal modo que cada vez que tenía la oportunidad buscaba orquídeas clasificándolas y dándoles nombre, antes de ordenarse y siendo profesor de botánica en el colegio de San Ignacio de Medellín, encontró cerca de El Retiro una orquídea que llevaba su nombre: Sergius Purpúrea.

El Padre Sergio atendió a muchas comunidades campesinas e indígenas de su parroquia, por lo que empezó a ser buscado y amenazado por miembros del ejército… entre las comunidades que se beneficiaron a su servicio fue Saiza, un pequeño caserío cuya iglesia fue destruida a causa de enfrentamientos entre militares, paramilitares y la guerrilla.

Además de vivir en medio de la alianza entre militares y paramilitares que cada vez se hizo más fuerte, de convertirse en el confidente de tanta gante victimizada por esta violencia, fue tachado de cómplice de la guerrilla, pero lo que verdaderamente lo mato fue el mural que servía como telón de fondo al altar y que pintado por el artista Haitiano Jacques Chéry, el Padre Sergio le pidió al artista local cambiar las facciones negras por unas mas mestizas. El artista pintó la historia de la salvación dividiendo el cuadro en tres planos, en su parte inferior representaba el plano de la oscuridad y de la falta de fe, las imágenes de torturas que los militares habían infligido al ex sacerdote Bernardo Betancur asesinado por paramilitares el 3 de Noviembre de 1988, en el Centro se ubicaba el Plano del vencimiento del mal a través de Cristo y en la parte superior se representaba la esperanza.

Los militares, no aceptaron la denuncia que fijaba su horrendo crimen, a través de esta pintura que se impregnaba día a día en la memoria del pueblo, por lo que el Capitán César Augusto Valencia Morena, comandante de la base Militar de Tierralta presionó repetidas veces a los sacerdotes para que modificaran el mural, encontrando siempre como respuesta su negativa.

El primero de Junio de 1989 el Padre Sergio tenía una profunda preocupación porque había visto dos hombres extraños con actitudes sospechosas. En efecto dos asesinatos fueron sucediendo, primero el de un conductor de la empresa Cichetral y luego el de un poblador que transitaba cerca al hospital, algunas personas acudieron a la Alcaldía exigiendo que detuvieran a los asesinos que andaban sueltos por el pueblo, entonces, el agente de la Policía Efraín Segundo Estrada Castro detuvo por unos momentos a los sicarios, sin embargo fueron dejados en libertad y pocos minutos después dispararon contra el Padre Sergio, en esse momento el Capitán César Augusto Valencia se encontraba en la Alcaldía, y las personas que estaban allí lo notaron muy nervioso, pues asomaba la cabeza por el balcón a cada momento, como esperando algo que tardaba, y cuando se escucharon los disparos los agentes policiales tomaron la dirección opuesta al sitio de donde provenían los disparos.

El cuatro de Abril de 1990 las confesiones de un paramilitar ante el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), revelaron que los sicarios provenían de la hacienda Las Tangas, propiedad del narcotraficante Fidel Antonio Castaño Gil, este testigo presenció el momento en el que el Padre Sergio fue asesinado, de tal modo que relato la ejecución con minuciosos detalles, que coincidían con las versiones de los demás testigos.

En materia jurídica se conoce un fallo por parte del consejo de estado de la sala contencioso administrativo del 20 de agosto de 1993 donde se apela la decisión hecha el 17 de septiembre de 1992 en la se había dispuesto administrativamente 

Aunque esta información se hizo de conocimiento público la hacienda no fue registrada por organismos de Seguridad del Estado, ni su propietario fue llevado ante la justicia

El cuadro del crimen con sus autorías intelectuales y materiales fue desvirtuado a pesar de los testimonios que no pudieron ser presentados ante la justicia, pues en Tierralta se ha asimilado con dolorosas experiencias que quien denuncia es persona muerta.

Padre Sergio Restrepo en la memoria
Padre Sergio Restrepo Sin Olvido

domingo, 26 de mayo de 2013

Genaro Potes

                                            Mayo 26 2007-Mayo 26 2013


Genaro Potes, campesino de 51 años de edad, trabajador de la tierra, afiliado al Sindicato de Trabajadores Independientes del Meta y a la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, fue ejecutado el 26 de Mayo del 2007 en El Castillo [Meta] por el Ejército Nacional Colombiano, al ser señalado como guerrillero.



Genaro, quien se desplazaba este día a caballo, hacia la vereda Puerto Esperanza a una reunión, fue detenido en la Vereda Campo Alegre por militares del Batallón 21 Vargas a cargo del comandante Ferro. En este lugar, la fueron arrebatados los documentos de identidad y amarrado a un árbol. Posteriormente el ejercito preguntó a pobladores si conocían a Genaro; un campesino respondió que lo conocía como un señor honesto y trabajador.


Al día siguiente, Genaro, fue presentado por el Ejercito Nacional de Colombia, como un guerrillero muerto en combate; mentira, que fue repudiada por familia, vecinos, amigos y compañeros que no tardaron en hacer frente a esta calumnia que se tejía por las fuerzas militares para justificar la descarada ejecución extrajudicial, un combate que no sucedió, la baja de un guerrillero que no lo era, la protección al municipio que tampoco se dio. 

Lo único cierto, Genaro Potes, un hombre con parálisis mental leve y problemas de motricidad obvios, fue torturado y asesinado con un tiro en la cabeza, siendo aún hoy, uno de los rostros que dan cuenta de esta injusta guerra en la que se van nuestros campesinos, mujeres, niños y hombres.

El Comandante Pérez del Batallón 21 Vargas, sostuvo reiteradamente que Genaro Potes era guerrillero e impidió la pronta entrega del cuerpo a los familiares, por una supuesta indocumentación.

Genaro Potes, fue sepultado el 30 de Mayo del 2007 y despedido por los pobladores, quienes hoy 6 años después, siguen haciendo un permanente llamado al Estado Colombiano a que cumpla con su deber de garantizar los derechos de los campesinos, que no olvide que proteger la vida de la gente, ya es su deber, en un Estado Social de Derecho, como lo es Colombia.


Genaro Potes en la memoria.
Genaro Potes Sin Olvido.

domingo, 19 de mayo de 2013

JHON RICARDO UBATE MONROY

                                                     Mayo 19 de 1995 - Mayo 19 de 201


JHON RICARDO UBATE MONROY, Nació en Bogotá el 18 de junio de 1970, Administrador de empresas de 23 años, pertenecía al Comité de Derechos Humanos de la Comuna 20 de Siloe y se había desmovilizado en los procesos de paz de 1991.

Jhon Ricardo había entregado una semana antes de ser desaparecido, una denuncia pública a la primera Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Cali y a DESEPAZ, que incriminaban a varios miembros de la Quinta estación de Policía en graves hechos de violencia en contra de jóvenes de la comuna 20.

Fue desaparecido el viernes 19 de Mayo de 1995 en la ciudad de Cali, frente a la Clínica Tequendama, a las 10 de la mañana, junto con GLORIA BOGOTÁ. Seis hombres armados los obligaron a subir a una camioneta Trooper de placas falsas OGJ 823 ó 023, más de 200 testigos presenciaron como fueron golpeados y subidos al vehículo, algunos de los testigos fueron amedrantados y golpeados.

Su desaparición Forzada fue orquestada por el Mayor de la Policía Nacional MANUEL DE JESUS LOZADA PLAZAS quien para la época se desempañaba como Comandante del grupo UNASE de la ciudad de Cali Valle y el agente de la policía JOSE DE JESUS LEON BERMUDEZ, al igual que AMPARO RAMIREZ inspectora de Policía de Siloé Cali. Pese a la precisión de todos los hechos y la reconstrucción total del caso, JHON RICARDO aún se encuentra desaparecido y los responsables continúan sin castigo.

Jhon Ricardo Ubate en la Memoria 
Jhon Ricardo Ubate Sin Olvido