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domingo, 2 de junio de 2019

KIMY PERNÍA DOMICÓ


JUNIO 2 DE 2001


La muerte del líder del grupo Embera Katío del alto Sinú, Kimy Pernía, es la memoria la que abandera la milenaria lucha indígena, en nombre de las víctimas y de la madre tierra. Hoy Kimy Pernia es un símbolo de la organización popular en contra de las locomotoras minero energéticas que buscan desangrar nuestra naturaleza y con ella culturas ancestrales enteras que habitan en nuestro país.

Kimy Pernia nació a orillas del río Kuranzado, en la comunidad de Bengido del municipio de Tierralta, Córdoba en 1950. Su padre llamado Manuelito Domicó, era el Noko (jefe) de los Emberas, y por esa época nombró a su hijo como Juan Domicó. Posteriormente, este siendo adulto adoptó como nombre Kimy, que significa punta de lanza.

Sus primeros años los vivió en el resguardo indígena, donde conoció a el ex misionero Gordon Hamilton, quién le enseño a leer y escribir el castellano, lo cual le permitió comprender y transmitir los derechos indígenas a todos los habitantes en su territorio.

Durante los años 70s, el recién creado Ejército Popular de Liberación (EPL) guerrilla que operaba en la región, asesino a cuatro ambientalistas que realizaban un estudio cerca al río Esmeralda, fueron llevados en una lancha por el grupo guerrillero y luego abatidos con armas de fuego.

Un día junto a su padre y su tío, Kimy viajaba en la misma lancha en que fueron llevados los ambientalistas, y por esto fueron encarcelados injustamente por señalamientos del gobierno en los que supuestamente colaboraban con la guerrilla, pero sin pruebas ni argumentos, fue probada su inocencia y liberados posteriormente. 

Luego de salir de la cárcel, Kimy decidió irse a vivir solo a orillas del río Esmeralda, para alimentar su espíritu y su conexión con la naturaleza. Allí, conviviendo en armonía con su amada selva como fiel compañera, comprendió el sentido de ser un indio, de que su mundo son los animales, los ríos, las plantas, y que el Kampunia (hombre blanco) quiere apoderarse con su avaricia capitalista del territorio y sus creencias.

Siempre fue un hombre de voz pausada, pero también muy reflexivo y comprometido con la defensa de su territorio. Llegada la década de los 90s, apareció la amenaza multinacional del proyecto hidroeléctrico Urra I. Kimy, junto al mayor Alonso Domicó y el joven Lucindo Domicó se colocaron en la tarea de frenar el proyecto multinacional, así que en 1995, organizaron el Do Wambura (adiós río), movilización de 1000 indígenas desde el resguardo de karagabi, hasta el municipio de Santa Cruz de Lorica.

La segunda movilización fue la toma de la embajada de Suecia en 1996, para denunciar los incumplimientos de la empresa tras el Do Wambura. Posteriormente en 1998, Kimy Pernia, presento una acción de tutela contra la empresa Urra, cuyo fallo fue a favor de los indígenas.
Luego del auge de la lucha indígena contra Urra I, comenzaron los asesinatos, cuya primera víctima fue el compañero Alonso Domicó en 1999, lo cual obligo a que Kimy se trasladara a la ciudad de Bogotá. En noviembre de ese mismo año, viajo a Canadá, invitado por la Comisión de Derechos Humanos de las Iglesias Canadienses, y ante el parlamento de ese país, expuso la situación de su comunidad indígena.

Al volver a su resguardo, protagonizo el 29 de noviembre de 1999, la Gran Marcha Embera hacia Bogotá, que culmino frente al Ministerio de Medio Ambiente el 26 de Abril del año 2000.

Los grupos paramilitares de la zona, sabían que Kimy era un fuerte líder en contra de la guerra y las multinacionales, y por ello fue declarado objetivo militar. El 2 de junio del año 2001, recién entrada la tarde, a unos 50 metros de la casa de los cabildos Indígenas de la comunidad Embera Katío del río Sinú, tres hombres que se movilizaban en dos motocicletas se llevaron forzadamente al líder indígena. Desde ese momento no se volvió a saber nada de él.

En una entrevista el 16 de mayo de 2007, el ex Comandante paramilitar Salvatore Mancuso, confeso que la orden de asesinar a Kimy fue de Carlos Castaño. Según este ex comandante paramilitar, el líder indígena fue asesinado en el nudo de Paramillo, en Córdoba, y luego arrojado al rio Sinú.

La muerte de Kimy es impune al igual que la de Lucindo Domicó y Domingo Domicó, líderes de su comunidad asesinados por los paramilitares. Tampoco se ha dado una reparación al Cabildo Mayor del Alto Sinú.

Kimy Pernia es recordado en su comunidad, como el líder que revivió la lucha indígena Embera Katío, que enseño a su familia y amigos a organizarse para defender sus derechos, a no retroceder ante el modelo de desarrollo neoliberal que quiere imponer devastación, secar los ríos, ofertar la muerte a las comunidades indígenas.

Kimy Pernia en la memoria.
Kimy Pernia sin olvido.


sábado, 1 de junio de 2019

Padre Sergio Restrepo Jaramillo, S.J.



1 de Junio de 1989

“Lo clavaron con balas en una cruz,lo llamaron bandido, como a Jesus.” Victor Jara

El Padre Sergio, nació en la ciudad de Medellín, departamento de Antioquia, el 19 de Julio de 1939. Su fe religiosa inició antes de terminar el bachillerato, ingresando al noviciado de la Compañía Jesús el 12 de diciembre de 1957, se ordenó como sacerdote jesuita el 7 de diciembre de 1970. 

El Padre Sergio Restrepo siempre fue conocido por ser un hombre sencillo, que ayudaba sin ningún problema a las personas que lo necesitaban. Fue amante del arte y la creatividad, su labor principal fue la comunicación popular. Su trabajo más destacado fue junto al padre Hernando Muñoz, en Tierralta, departamento de Córdoba, trabajo que se prolongó por 10 años y dejó entre sus frutos una biblioteca, llevando educación y la promoción de maestros en todas las veredas de este municipio.

Era un hombre que constantemente acompañaba y visitaba a las comunidades campesinas e indígenas de la zona, fue también amante de la botánica, los habitantes recuerdan que el padre Sergio, gustaba de recoger orquídeas en sus caminatas por la selva, y que tenía gran variedad de plantas en su lugar de residencia.

Tierralta es un municipio de mas 5000 km2, en medio de una zona golpeada profundamente por el conflicto armado, donde, para entonces cuando llegó el padre Sergio se disputaba un control territorial entre el EPL y el bloque dominante de paramilitares comandados por los hermanos Castaño en alianza con el Ejército colombiano. Por su parte, los habitantes del municipio eran frecuentemente hostigados y en ocasiones señalados por supuestamente colaborar con la guerrilla.  

El padre Sergio, consciente de la situación del municipio, emprendió la remodelación de la Iglesia de Tierralta, donde fue bastante relevante el diseño de un mural, que representaba por un lado la fe religiosa, y por el otro la violencia haciendo semejanza a los asesinatos y torturas del municipio, denunciando especialmente el crimen realizado contra el ex sacerdote Bernardo Betancourt quien fue asesinado en Tierralta el 3 de  noviembre de 1988.

Para la base militar de la zona, comandada por el Capitán Cesar Augusto Valencia Moreno, la denuncia del padre Sergio, se interpretó como una ofensa, por lo cual, exigieron en varias ocasiones a los sacerdotes de la iglesia, que modificaran el mural.

Finalmente, luego de que los sacerdotes de la parroquia se negaran valientemente a tapar la verdad, el Padre Sergio fue amenazado. En la mañana del 1 de junio de 1989, dos sicarios que llevaban placas del B-2 (Servicio de Inteligencia del Ejército) acabaron con la vida del padre Sergio a plena luz del día y en complicidad del Comando de Policía del municipio. Este día los mismo hombres ya habían cobrado la vida de personas más en el municipio. El capitán Cesar Augusto Valencia se encontraba en la alcaldía en ese momento, y según los habitantes se veía muy nervioso, como esperando que sucediera algo.

En una de las declaraciones de un paramilitar ante el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) el 4 de Abril de 1990, se dio testimonio de que los sicarios provenían de la Hacienda Las Tangas, propiedad del narcotraficante Fidel Antonio Castaño Gil, hermano de Carlos Castaño, antiguo jefe máximo del paramilitarismo. El declarante afirmo haber presenciado el asesinato. Sin embargo, en una entrevista con un medio de información, Fidel Castaño mintió sobre tener alguna relación con la muerte del padre Sergio.

Los jóvenes que prestaron el servicio militar de la región durante la época, afirmaron que recibían entrenamiento militar en la Hacienda las Tangas, y que los comandantes y oficiales entraban en la finca y luego salían con gaseosas, cigarrillos, licores para regalar a los soldados rasos.

La hacienda las Tangas, fue famosa por ser un centro de operaciones de grupos paramilitares, en ella se planeo las masacres de “Honduras” y la “Negra” (en el Urabá Antioqueño el 4 de Marzo de 1988) y la “de Mejor Esquina” (Buenavista, Córdoba, 3 de Abril de 1988).

El caso de la muerte del Padre Sergio es ejemplo de una modalidad de guerra en que la Fuerza Pública realiza operaciones conjuntas con el paramilitarismo, vale anotar que estas alianzas son aún vigentes y siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad.

En 1990, en su memoria se inauguró el museo arqueológico de Zenú y la biblioteca Casa Campesina con las que el padre Sergio siempre soñó y se creó el festival de la cultura "Sergio Restrepo" que se celebra cada año con danza, poesía y artesanías. Al igual que el Padre Sergio Restrepo Jaramillo, Camilo Torres Restrepo, o el Padre Domingo Laín Sáenz, son muestra del compromiso de vida al entregar su existir al pueblo Colombiano.

Padre Sergio Restrepo en la memoria.
Padre Sergio Restrepo Sin olvido.

domingo, 1 de junio de 2014

Padre Sergio Restrepo Jaramillo

1 de Junio de 1989- 1 de junio de 2014.


“lo clavaron con balas en una cruz,
lo llamaron bandido, como a Jesús.” Víctor Jara

El Padre Sergio Restrepo siempre fue conocido por ser un hombre sencillo, que ayudaba sin ningún problema a las personas que lo necesitaban, además fue amante del arte y la creatividad, su labor principal fue la comunicación popular. 

Al igual que el Padre Sergio Restrepo Jaramillo, Camilo Torres Restrepo, o el Padre Domingo Laín Sáenz, son muestra del compromiso de vida, cambiar radicalmente la pobreza, de entregar la vida entera al Pueblo Colombiano.

El Padre Sergio, nació en la ciudad de Medellín, departamento de Antioquia, el 19 de Julio de 1939. Su fe religiosa inicio antes de terminar el Bachillerato, ingresando al noviciado de la Compañía Jesús el 12 de Diciembre de 1957, se ordenó como sacerdote jesuita el 7 de Diciembre de 1970. 

Su trabajo más destacado fue junto al padre Hernando Muñoz, en Tierra Alta, departamento de Córdoba, trabajo que se prolongó por 10 años y dejo entre sus frutos una biblioteca que cuenta con 9000 libros, llevando educación y la promoción de maestros en todas las veredas del este municipio.

Era un hombre que constantemente acompañaba y visitaba a las comunidades campesinas e indígenas de la zona, fue también amante de la botánica, los habitantes recuerdan que el padre Sergio, gustaba de recoger orquídeas en sus caminatas por la selva, y que tenía gran variedad de plantas en su lugar de residencia.

Tierra Alta es un Municipio de mas 5000 km2, en medio de una zona golpeada profundamente por el conflicto armado, donde el bloque dominante eran los paramilitares en alianza con el ejercito colombiano. Por su parte, los habitantes del municipio eran frecuentemente hostigados y en ocasiones señalados por supuestas colaboraciones con la guerrilla. 

El padre Sergio, consciente de la situación del Municipio, emprendió la remodelación de la Iglesia de Tierra alta, donde fue bastante relevante el diseño de un mural, que representaba por un lado la fe religiosa, y por el otro la violencia haciendo semejanza a los asesinatos y torturas del municipio, denunciando especialmente el crimen realizado contra el ex sacerdote Bernardo Betancourt quien fue asesinado en Tierra Alta el 3 de Noviembre de 1988.

Para la base militar de la zona, comandada por el Capitán Cesar Augusto Valencia Moreno, la denuncia del padre Sergio, se interpreto como una ofensa, por lo cual exigieron en varias ocasiones a los sacerdotes de la iglesia, que modificaran el mural.

Finalmente, luego de que los sacerdotes de la parroquia se negaran valientemente a tapar la verdad, el Padre Sergio fue amenazado. En la mañana del primero de Junio de 1989, dos sicarios acabaron con la vida del padre Sergio a plena luz del día y en complicidad del Comando de Policía del municipio, el capitán Cesar Augusto Valencia se encontraba en la alcaldía en ese momento, y según los habitantes se veía muy nervioso, como esperando que sucediera algo.

En una de las declaraciones de un paramilitar ante el Departamento Administrativo de Seguridad ( DAS) el 4 de Abril de 1990, se dio testimonio de que los sicarios provenían de la Hacienda Las Tangas, propiedad del narcotraficante Fidel Castaño Gil, hermano de Carlos Castaño, antiguo jefe máximo del paramilitarismo. Padre Sergio Restrepo Jaramillo, el declarante afirmo haber presenciado el asesinato. Sin embargo, en una entrevista con un medio de información, Fidel Castaño mintió sobre tener alguna relación con la muerte del padre Sergio.

25 años después de su asesinato, sus compañeros y amigos lo recuerdan como un hombre que dejo un gran legado por donde pasaba, entre ellos la botánica.

Padre Sergio Restrepo en la memoria.
Padre Sergio Restrepo Sin olvido.

sábado, 1 de junio de 2013

Padre Sergio Restrepo



                                              Junio 01 1989- Junio 01 2013     

Hoy 1 de Junio se cumplen 24 años del asesinato del Padre Sergio Restrepo, nacido en Medellín Antioquia, el 19 de Julio de 1939, quien Sin terminar su bachillerato en el Colegio de San Ignacio de Medellín ingresó al noviciado en la compañía de Jesús el 12 de diciembre de 1957 y se ordenó como sacerdote Jesuita el 7 de diciembre de 1970.

El Padre Sergio Restrepo se dedicó al trabajo pastoral en distintos lugares, primero en la Parroquia de Medellín, luego de 1976 a 1979 como director en el instituto Obrero Tomás Villarraga y finalmente de 1979 a 1989 en la Parroquia de San José de Tierralta, donde fue asesinado por paramilitares.

El Padre Sergio Restrepo era una persona que además de dar catequesis religiosa buscaba educar a la gente de las diferentes comunidades, con ayuda de profesores veredales, cuando visitaba las diferentes veredas o caseríos no le importaba si para poder llegar tuviera que ir a pie, en valsa, o en casos extremos en avioneta. Construyó una biblioteca que actualmente tiene más de nueve mil volúmenes, siendo la mejor de la región en la que se construyeron cimientos de un museo de Cerámica Precolombina, colocando piezas muy valiosas de la cultura Sinuana, únicas en Colombia, encontradas por él o rescatadas de manos de los guaqueros.

Le gustaba la botánica de tal modo que cada vez que tenía la oportunidad buscaba orquídeas clasificándolas y dándoles nombre, antes de ordenarse y siendo profesor de botánica en el colegio de San Ignacio de Medellín, encontró cerca de El Retiro una orquídea que llevaba su nombre: Sergius Purpúrea.

El Padre Sergio atendió a muchas comunidades campesinas e indígenas de su parroquia, por lo que empezó a ser buscado y amenazado por miembros del ejército… entre las comunidades que se beneficiaron a su servicio fue Saiza, un pequeño caserío cuya iglesia fue destruida a causa de enfrentamientos entre militares, paramilitares y la guerrilla.

Además de vivir en medio de la alianza entre militares y paramilitares que cada vez se hizo más fuerte, de convertirse en el confidente de tanta gante victimizada por esta violencia, fue tachado de cómplice de la guerrilla, pero lo que verdaderamente lo mato fue el mural que servía como telón de fondo al altar y que pintado por el artista Haitiano Jacques Chéry, el Padre Sergio le pidió al artista local cambiar las facciones negras por unas mas mestizas. El artista pintó la historia de la salvación dividiendo el cuadro en tres planos, en su parte inferior representaba el plano de la oscuridad y de la falta de fe, las imágenes de torturas que los militares habían infligido al ex sacerdote Bernardo Betancur asesinado por paramilitares el 3 de Noviembre de 1988, en el Centro se ubicaba el Plano del vencimiento del mal a través de Cristo y en la parte superior se representaba la esperanza.

Los militares, no aceptaron la denuncia que fijaba su horrendo crimen, a través de esta pintura que se impregnaba día a día en la memoria del pueblo, por lo que el Capitán César Augusto Valencia Morena, comandante de la base Militar de Tierralta presionó repetidas veces a los sacerdotes para que modificaran el mural, encontrando siempre como respuesta su negativa.

El primero de Junio de 1989 el Padre Sergio tenía una profunda preocupación porque había visto dos hombres extraños con actitudes sospechosas. En efecto dos asesinatos fueron sucediendo, primero el de un conductor de la empresa Cichetral y luego el de un poblador que transitaba cerca al hospital, algunas personas acudieron a la Alcaldía exigiendo que detuvieran a los asesinos que andaban sueltos por el pueblo, entonces, el agente de la Policía Efraín Segundo Estrada Castro detuvo por unos momentos a los sicarios, sin embargo fueron dejados en libertad y pocos minutos después dispararon contra el Padre Sergio, en esse momento el Capitán César Augusto Valencia se encontraba en la Alcaldía, y las personas que estaban allí lo notaron muy nervioso, pues asomaba la cabeza por el balcón a cada momento, como esperando algo que tardaba, y cuando se escucharon los disparos los agentes policiales tomaron la dirección opuesta al sitio de donde provenían los disparos.

El cuatro de Abril de 1990 las confesiones de un paramilitar ante el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), revelaron que los sicarios provenían de la hacienda Las Tangas, propiedad del narcotraficante Fidel Antonio Castaño Gil, este testigo presenció el momento en el que el Padre Sergio fue asesinado, de tal modo que relato la ejecución con minuciosos detalles, que coincidían con las versiones de los demás testigos.

En materia jurídica se conoce un fallo por parte del consejo de estado de la sala contencioso administrativo del 20 de agosto de 1993 donde se apela la decisión hecha el 17 de septiembre de 1992 en la se había dispuesto administrativamente 

Aunque esta información se hizo de conocimiento público la hacienda no fue registrada por organismos de Seguridad del Estado, ni su propietario fue llevado ante la justicia

El cuadro del crimen con sus autorías intelectuales y materiales fue desvirtuado a pesar de los testimonios que no pudieron ser presentados ante la justicia, pues en Tierralta se ha asimilado con dolorosas experiencias que quien denuncia es persona muerta.

Padre Sergio Restrepo en la memoria
Padre Sergio Restrepo Sin Olvido