lunes, 13 de agosto de 2012

Jaime Garzón Forero

13 de agosto 1999  - 13 de agosto 2012
Jaime Garzón la expresión crítica ante los poderosos en múltiples lenguajes ironizados, mofados, puestos al descubierto, desmoronados en sus verdades hechas pública, Hizo ruborizar el poder político, económico y militar, y su correlato en la video política, sus absurdos, sus incoherencias, sus contradicciones y sus privilegios como expresión de su puro carácter antidemocrático.

Memoria y Justicia

Durante estos tres días en Bogotá, la alegría inteligente, original, inundó con su voz las calles de Bogotá, su memoria en monumentos ha sido recreada, en la memoria viviente de una historia a través de su hermana Marisol.

El poste en que se detuvo el carro en que murió asesinado a las 5:45 a.m. el viernes 13 de agosto hace 13 años, ayer fue repintado con los colores de la bandera de Colombia. Ese poste que contuvo la camioneta y la cabeza en el timón, de quién pensó el país e hizo este país con otra perspectiva de poder.

En el mismo barrio Quinta Paredes se encuentra, unos metros más allá, el perfil del caminante con una bandera de Colombia, la que las imágenes en los medios recuerdan en la región de Usme, ondeando la bandera como alegoría por la paz. La imagen de la sonrisa entusiasta del que era capaz de descubrirse asimismo tímido pero capaz de arriesgar su pensamiento con la teatralización de la política, con la develación en la magia de las palabras y de las risas, con la mirada desde los de abajo, los abusos del poder político y militar.

Por eso se ha conocido que muchos políticos le temían, que los militares se sonrojaban al verse destapados ante tantos de sus horrores. Para algunos el crimen realizado a través de la estrategia paramilitar fue la posibilidad de la venganza ante la desnudez del poder. Cinco disparos ese viernes 13 propinados por dos sicarios que se perdieron en una moto de alto cilindraje hacia el oriente de la ciudad.

Uno de los exmandos paramilitares, Diego Fernando Murillo, ha indicado que este asesinato fue ordenado por quienes detrás han movido los hilos del paramilitarismo. Aún las investigaciones no han llegado a donde deben llegar, más allá de un mando del DAS, Miguel Narváez, en quién todos indican una corresponsabilidad, no se han vinculado a la investigación militares de alto rango, aquellos que se encontraban molestos con la risa que despertaba la imitación a los militares, se ha ocultado esa mano oscura del Comando General de las Fuerzas Militares que participó en este homicidio. Todo es silencio, todo es parte de una tumba, de un pacto sagrado de impunidad.


Mientras el expediente de Jaime acumula polvo en la Fiscalía, un día tras otros, en una actividad procesal de ocultamiento, después de 13 años, las investigaciones ubican, otro chivo expiatorio, Carlos Castaño. Detrás de él se ocultan los militares de alto rango, que hoy aún retirados ejercen poder real.

Hoy 13 años después en la memoria, el núcleo familia de Jaime, quiénes permanecen o se encuentran a su lado, enfrentan la impunidad en dibujos, en puestas en escena, en música, en rituales que develan el rostro profundo de iniquidad y de inequidad de este país llamado Colombia.

Marisol recuerda que en la traducción de la Constitución por la Comunidad Wayú con la que trabajó Jaime, le llamó mucho a la atención como tradujeron el artículo 12 de la Constitución Nacional: “Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos, ni degradantes”.

Y la versión Wayú reza: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

Marisol habla, se ríe y escribe en su memoria “un grito silencioso que lanzo desde muy adentro porque ese hermano del alma, como lo es para Jorge y para Alfredo, lo único que hizo fue ser un conciliador permanente, nos concilió con la risa, con volver las cosas trascendentales, quizás un poco menos trágicas”.

Y eso es nada, de un todo.

Sin Olvido
Bogotá, D.C. 13 de agosto de 2012

domingo, 12 de agosto de 2012

Reinaldo Perdomo Hite


Ese día era, un día de semana, no como este domingo, hoy hace 9 años fue su asesinato, el de un hombre militante de la vida, de la justicia, el inolvidable líder campesino, Reinaldo, defensor de los derechos de los pueblos, integrante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica.


Defensor de los Derechos Humanos del Ariari, Meta - Asesinado el 12 agosto del 2.003.

12 de agosto 2003 - 12 de agosto 2012

Memoria y Justicia
Eran las ocho de la noche cuando en desarrollo de la estrategia paramilitar se acercaron al barrio Ciudad Porfía en Villavicencio, Meta, donde estaba desplazado, eran las horas del reposo de la jornada diaria, pero sus victimarios no descansan, sus reposos son criminales, y por eso sus planes debían tocar el propio espacio de la intimidad.
En su hogar debían cobrar con la violencia la construcción de dignidad que venía gestando con la comunidad de referencia en el Ariari, comunidad en la que construyó sus sueños por el derecho a la tierra y a la paz.
Reinaldo animó con firmeza y pasión el sueño del regreso de 35 familias que sufrieron el desarraigo por las operaciones del FUDRA entre ellos la paramilitar, se acercó literalmente, con sus pies descalzos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su visita de 2003, meses antes de su asesinato. Su testimonio, sus palabras eran transparentes, incuestionables de lo que ha vivido la región del Ariari, la historia de su colonización, la de la violencia socio política y la del poder criminal estatal disfrazado de autodefensa.
Esa pretensión de los victimarios para asegurar y proteger la explotación de petróleo en la región del Alto Ariari, realizada por la empresa NEIBOR, contratista de la Occidental Petroleum Company - OXY, que desarrolló labores de exploración en el caserío de Brisas de Yamanes en El Castillo, se ha enfrentado al regreso de las comunidades del Ariari en la memoria de Reinaldo.

Con la memoria de este hombre, de los valores por los que vivió se desenmascaró los inconfesables intereses de la política de seguridad democrática del Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Esa memoria devela la impunidad que se encuentra protegiendo a los responsables del desplazamiento y de más de 200 crímenes desde 2002 cometidos por las fuerzas militares con estrategias paramilitares. Así como esos 200 crímenes, el asesinato de Reinaldo solo se enfrenta desde la memoria ante la impunidad despiadada e insultante. El delito de Homicidio con fines terroristas, bajo el radicado 103154 de la Fiscalía 8 Especializada tiene una resolución inhibitoria de septiembre de 2005.
Poco puede esperarse de un aparato de justicia que continúa en la región protegiendo a militares, a empresarios, paramilitares, entre ellos, a Victor Carranza, uno de los creadores e instigadores de crímenes de lesa humanidad, protegido por acción y omisión, por todos los gobiernos que le han conocido.
9 años después, hoy en domingo en el Ariari resuena el nombre de Reinaldo, sus apuestas, apuestas de los pueblos por una sociedad justa, su hermana Deidania y sus sobrinas, lo expresan así:

Tengamos nuestra memoria viva
Sigamos forjando esperanzas para un mañana mejor. no permitamos que otros como el tengan su mismo destino.

Su muerte sigue en la impunidad, como muchos de los otros casos Seguiremos construyendo senderos de resistencia, exigiendo verdad y justicia para que estos crimenes no se vuelvan a repetir.

Sin Olvido
Bogotá, D.C. 12 de agosto de 2012

martes, 19 de junio de 2012

Pedro Malagón y Elda Malagón

20 de junio 1996 - 20 de junio 2012



Un jueves 20 de junio de 1996, asesinaron a Pedro Malagón y a su hija Elda Milena Malagón en la ciudad de Villavicencio. El día del crimen, Pedro se encontraba en el antejardín de su vivienda en el barrio “El Paraíso”, cuando aparecieron en su residencia un grupo de hombres armados de la estrategia militar encubierta del Batallón 21 Vargas de la brigada séptima del ejercito y dispararon en contra de Pedro. Elda Milena quien tenía 17 años de edad, intentó proteger a su padre abrazándolo, pero murió en el intento.
Pedro Malagón fue diputado a la Asamblea Departamental del Meta por la Unión Patriótica, integrante del comité cívico de Derechos Humanos del Meta, muchos de los miembros ya habían sido asesinados, y él ya había recibido diversas amenazas de muerte y varios atentados, uno de ellos fue organizado por Pedro Bárreto, comandante del puesto de policía de Medellín del Ariari  en conjunto con  los  paramilitares bajo el mando de Víctor Carranza el 11 de febrero de 1987.
 La familia Malagón siempre fue perseguida por  amenazas de muerte, por lo cual se vieron obligados a huir de los caseríos de Viotá, en Cundinamarca, para refugiarse en el Ariari, explorando otros horizontes donde existiera menos violencia. Desde ese entonces Pedro siendo menor de edad se  consagró al campo con sus padres.
Pedro Creció en el Meta, presenciando todos los cambios organizativos de los movimientos agrarios, por eso desde su juventud se interesó por las luchas de la tierra y su comunidad, logrando ganarse el afecto de las personas que lo rodeaban. Como militante y defensor  viajó de un lado a otro, entre los municipios de , Granada, El Castillo, Lejanías y  Mesetas. Tiempo después de nacer la Unión Patriótica, fue elegido como diputado  a  la asamblea del Meta y posteriormente concejal del Castillo.
Conocido por ser un campesino  sin temor a tomar nuevos riesgos en medio de los crímenes cometidos contra la Unión Patriótica, comenzó con su vida política en 1984, siendo reelegido nuevamente a la Asamblea de la región del Castillo en 1996.
Para ese entonces ya habían más de  500 asesinados todos miembros de  la Unión Patriótica en el departamento del Meta, entre estos 500 se encontraba el diputado Rafael Reyes Malagón, hermano de Pedro, el senador Pedro Nel Jiménez,  varios alcaldes, decenas de concejales y cientos de activistas.
 Pedro, Cada vez que iba a su oficina de diputado en Villavicencio recibía amenazas. Y unos días antes de su muerte, el ejército allanó la casa del partido comunista, .  Decomisando varios accesorios de seguridad como revolveres   chalecos antibalas  pertenecientes  al servicio de seguridad de Pedro.
El 20 de junio de 1996, sintiéndose más seguro en casa y agobiado por un dolor de ojos, decidió no ir a su oficina. A las 6 de la tarde salió al antejardín de su casa para examinar unas reparaciones que adelantaba.
En el momento, dos sicarios, de los cuales Pedro ya identificaba  como uno de los que lo había amenazado en repetidas ocasiones,   y quienes habían rentado una habitación en la casa de enfrente, atentaron contra la vida de Pedro entrando repentinamente al patio  en donde el se encontraba con su hija Elda, una vez adentro les disparo. Pedro recibió un disparo en la cabeza y Elda queriendo proteger a su padre, recibió dos disparos  que también acabaron con su vida.
El día del sepelio, acudieron miles de campesinos, recordando a Pedro como un acompañante excepcional en la lucha por la tierra, el que siempre estuvo presente por  la defensa de los derechos de su comunidad, el que tenía un carisma que los envolvía de alegría, el “viejo Peter” así lo llamaban de cariño, asesinado a sus 60 años de edad.  Obligado a dejar a su familia de  siente hijos y su esposa.
Protegiendo a su padre con un abrazo, Elda Milena también perdió la vida, ambos, padre e hija, asesinados por la estrategia militar encubierta de la brigada 7 del ejército.
El recuerdo de Pedro y Elda queda en la memoria de los familiares, de los campesinos de la región, de los sobrevivientes que tienen la posibilidad de terminar los sueños, las afirmaciones de derechos sobre la tierra, la verdad y la justicia.
La justicia internacional culpó al Estado por negligencia en la protección de Pedro Malagón  y fue sentenciado por la Comisión interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, no hay investigados, no juzgados, ni condenados, este crimen continua en la impunidad, los asesinos materiales e intelectuales de Pedro y Elda gozan de libertad.

 Pedro y Elda Malagón en la memoria…
Pedro y Elda Malagón sin olvido…


Sin Olvido

jueves, 7 de junio de 2012

Ana Fabricia Córdoba Cabrera

junio 7 de 2011 - junio 7 de 2012 -
Fotografía Diego Delgado
Memoria y Justicia

Hoy 7 de junio de 2012 en el primer aniversario del asesinato de la lideresa comunitaria, afrocolombiana,  Ana Fabricia Córdoba Cabrera, la evocación de su nombre  inspira con su gracia la  fuerza feminina, misteriosa y profunda, tierna y radical. Ana Fabricia víctima de la violencia con balas, de la violencia mediática.

Ana Fabricia estaba marcada por la resistencia, la esperanza, en medio de la persecución. Los enfrentó con determinación enérgica y renovada de la denuncia y la organización popular contra los atropellos impunes de las fuerzas militares y policiales, sus estructuras paramilitares y sus bandas, contra desplazadas, niños, jóvenes y mujeres. 

Estas denuncias le ocasionaron el desarrollo de los últimos mecanismos de persecución las amenazas de muerte hasta llegar a un proceso de montaje  judicial con la acusación de ser colaboradora de las FARC. Falsa acusación que le  costó dos meses su vida en la cárcel, antes de ser absuelta. 

Por su coherencia, antes de perder su vida, Ana Fabricia tuvo que vivir el insoportable tormento de  una madre frente a la muerte violenta de sus hijos.  Primero, su hijo, Carlos Mario Ospina, y luego en 2010, Jonatan Arley Ospina. Ana Fabricia acusó a la policía del barrio La Cruz como principal responsable, sin que a la fecha,  las investigaciones de la Fiscalía hayan identificado a quien en la verdad real e histórica son los responsables.

Después de la muerte de sus hijos, junto a ese sufrimiento que asumió, esa  piel afrodescendiente tuvo que enfrentar la presión violenta de las amenazas por sus denuncias, rechazando siempre, rotundamente, la protección policial que el Estado le ofreció. Razones de fondo le asistieron tras su persecución identificando en  las fuerzas del orden los responsables materiales de la estrategia paraestatal que la había desarraigado y quitado sus hijos.

Hace un año Ana Fabricia fue asesinada en Medellin, en un bus en la ruta Santa Cruz,  a la luz del  día. La ejecución fue obra de un hombre que con un arma con silenciador que le disparó a la cabeza. Sólo en el mes de abril de 2011, Ana Fabricia, había hecho de público conocimiento las amenazas de las que era víctima en la sesión del Comité Metropolitano de Derechos Humanos. 

La indagación preliminar por su  homicidio ha sido asignada a la Fiscalía 37 de la Unidad de Derechos Humanos de la ciudad de Medellín. La Fiscal del caso ha impuesto múltiples trabas para que las representantes de las víctimas conozcan y examinen el expediente con el fin de hacer seguimiento a la actuación de la Fiscalía. En el marco  de la investigación no se ha tomado en consideración el hecho de que era una mujer que hacía parte de varias organizaciones de derechos humanos y de mujeres, y que lideraba propuestas y acciones a favor de la población desplazada. 

Un año después queda claro que la impunidad juridica y social quiere abrirse paso y consolidarse invisibilizando móviles, desapareciendo  la memoria  del valor feminino, afrocolombiano, materno y político de Ana Fabricia Córdoba Cabrera. Ana en y al margen de esa historia de persecución, de la pretensión de sus victimarios de ser exterminada, está más allá de los barrios de Medellín, del desarraigo sufrido de las tierras del Urabá antioqueño, está viviendo en todas esas esperanzas que nunca serán silenciadas


Bogotá, D.C. 7 de junio de 2012

Sin Olvido

lunes, 4 de junio de 2012

María Mercedes Méndez ,William Ocampo, Rosa Peña Rodríguez, Ernesto Sarralde y Pedro Agudelo

3 de junio 1992 - 3 de junio 2012

20 años de este quintuple asesinato en el paraje conocido como Caño Sibao, 20 años de la expresión del terror, 20 años de una de las fases de exterminio de la Unión Patriótica.
María Mercedes Méndez de García, alcaldesa saliente de El Castillo, Alto Ariari, Meta; William Ocampo, alcalde electo por la Unión Patriótica para el periódo 1992-1994; Rosa Peña Rodríguez, Tesorera de la Alcaldía; Pedro Agudelo, conductor de la alcaldía y Ernesto Zaralde, coordinador de la UMATA, todos parte de una apuesta por un nuevo país en el ejercicio local de poder como integrantes de la Unión Patriótica.


Desde ese miércoles 3 de junio de 1992 se ha labrado en torno a esta masacre una serie de mecanismos de impunidad, existe un esclarecimiento parcial de responsabilidad de los auxiliares de las fuerzas armadas, los paramilitares, otros como los militares que planificaron el crimen, los políticos y potentados económicos de la región siguen asegurados en la impunidad.


Hace 20 años, al atardecer, María Mercedes, con su inseparable cuaderno de actas, y una delegación de la Alcaldía del municipio El Castillo, de la que hacían parte William, Rosa, Ernesto y Pedro que conducía el carro, fue atacada con granadas y armas de fuego. Entre los responsables se conoce que participó el Teniente del ejército de la Brigada 7 de Villavicencio de apellido Rojas.


Trece años después, el 29 de abril del 2005, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Descongestión de Villavicencio – Meta, profirió fallo en primera instancia contra Hector Horacio Triana, conocido como “El Zorro”, Manuel de Jesús Pirabán, conocido como “Omar” o “Pirata”y Edilson Cifuentes Hernandez , conocido como “Richard”, por los delitos de homicidio Agravado en concurso homogéneo y sucesivo. El 13 de diciembre de 2006, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Villavicencio, en Sala de Decisión Penal, confirmó la sentencia condenatoria.


En septiembre del 2009, la Fiscalía 95 Especializada de la Unidad de Derechos Humanos, perteneciente al Grupo de Investigaciones Especiales U.P. (Unión Patriótica), admitió dentro del radicado No. 6923 la demanda de parte civil presentada por las hijas de María Mercedes Méndez de García como Crimen de Lesa Humanidad, donde no todos los presuntos responsables han sido identificados ni vinculados a la investigación.


Dos horas antes de ser asesinadas María Mercedes y el alcalde entrante, William, habían estado en la Brigada 7 del ejército en Villavicencio, reclamando condiciones de seguridad para ellos y los demás integrantes de la Unión Patriótica.


Después de 20 años en la cabecera municipal de El Castillo la memoria sigue indicando, sugiriendo, enfrentando el enquistamiento de las lógicas de operación paramilitar que ha sustentado un modelo de sociedad y de país, excluyente, injusto, desigual, adormecido. Hoy las comunidades del Alto Ariari dignificando su memoria, su historia solicitarán en los próximos días que el parque municipal de El Castillo sea declarado con el nombre de Parque de la Memoria María Mercedes de García, porque su nombre, sus opciones de vida son y han sido parte sustancial de la dignidad de los pueblos.


Pasa el tiempo pero el olvido no ha pasado a definir el sentido de la historia en el Ariari. La memoria que nace del amor filial, la memoria que nace del sentido por un cambio en el país, la memoria que nace como fuerza que anima el presente y la necesidad de transformar, están allí en El Castillo, enfrentando la insensatez de la fuerza que prentende silenciar, aleccionar y aterrorizar, que pretende desterra del alma las libertades, los sueños y las utopías por un país distinto. Sí para eso sirve la memoria, para resignificar los sueños y las utopías, para hacerlas creíbles y posibles, para eso la memoria, para la vida digna de los pueblos.


Sin Olvido
Bogotá, D.C. 3 de junio de 2012

Kimy Pernía Domicó

2 de junio 2001 - 2 de junio 2012




02 de junio 2001 - 02 de junio 2012. Once años de absoluta impunidad por la desaparición forzada del gran líder indígena Embera Katío, nieto de Yari, el gran Jaibaná y Cacique Embera Katío, de las comunidades en el Alto Sinú, Kimy Pernía Domicó, once años trasegando en él, memoria colectiva del pueblo que hoy continúa enfrentando la ocupación empresarial.
Kimy amante de las vidas en los territorios se opuso al proyecto hidroeléctrico de Urrá 1, impuesto a la fuerza con el desarrollo de la estrategia paramilitar consentía, construída y tolerada por la fuerza pública y sectores empresariales del norte de Colombia.


En Tierralta, departamento de Córdoba, ese sábado 2 de junio de 2001, a las 6 p.m. Kimy se dirigía a la sede del Cabildo Mayor del río Sinú y río Verde. En el trayecto paramilitares lo pararon y lo obligaron a subir a una motocicleta de color blanco desde ese momento se encuentra desaparecido forzadamente.
Kimy en ese momento estaba liderando la movilización indígena en la región del Río Sinú por la construcción de la represa de Urrá con graves afecciones a las comunidades indígenas y campesinas y daños irreparables a los ecosistemas.


De su desaparición estructuras paramilitares y mandos que se encuentran en los Estados Unidos extraditados aceptaron su responsabilidad e indicaron en el contexto general de su gestación que contaron con el apoyo e inspiración de la brigada 11 de las Fuerzas Militares, así como de sectores empresariales. A pesar de esas verdades judiciales no han logrado desmoronar el muro de la impunidad que protege a empresarios y militares de alto rango.


Once años después, Kimy vive en la memoria colectiva Embera, en aquellos que de su sangre continúan exigiendo verdad, justicia y un proceso real y verdadero de consulta previa y de negación a operaciones empresariales privadas que imposibilitan la existencia comunitaria, que destruyen el planeta.


Once años después ante la imperante impunidad sobre este crimen de Lesa Humanidad y de los crímenes ambientales alzan su vuelo del norte a sur de las Américas las fuerzas espirituales de la libertad, que exhuman los rastros del etnocidio y que avisoran que algún día este planeta con Kimy y millares y millones de víctimas se harán oír.
Bogotá, D.C. 2 de junio de 2012


Sin Olvido 

jueves, 31 de mayo de 2012

GENARO POTES




Genaro Potes asesinado el 26 de mayo del 2007 en la vereda Campo Alegre por militares del Batallón 21 Vargas de la brigada 7 del ejército quienes manifestaron amenazas de muerte sobre los pobladores del corregimiento de Puerto Esperanza, municipio El Castillo. 

Los hechos ocurrieron un sábado, cuando Genaro se desplazaba desde la casa de su hermano ubicada en la vereda Campo Alegre, del municipio El Castillo (meta), hacia la vereda Puerto Esperanza, movilizándose a caballo con el fin de asistir a una reunión sobre rebajas de impuesto predial de la zona. Siendo las 4 de la tarde fue detenido por militares del Batallón 21 Vargas a cargo del comandante de apellido Ferro. 

Con su camiseta Blanca y pantalón azul, éste campesino tradicional de la región había sido desaparecido sin dejar rastro. Al día siguiente se despertó la preocupación en sus familiares y amigos e iniciaron la búsqueda exactamente el día domingo 27 de mayo, acudiendo al Ejército Nacional establecido en la zona, preguntando si sabían algo de Genaro, pero estos desde un principio negaron que tenían en su poder al poblador, sin embargo la Defensoría Municipal presionó un par de veces, y ellos solo admitieron que habían dado de baja a un guerrillero y que el cuerpo sin vida se encontraba en el municipio de Granada (Meta). 

Según las versiones de algunos campesinos vecinos de la zona, que fueron testigos de los hechos, afirmaron que Genaro fue amarrado en un cultivo de cacao, al lado de una escuela de la vereda Campo Alegre. 

El ejército ya le había preguntado a un campesino que pasaba por el lugar en el momento de la detención, si sabía quién era Genaro, y él indicó que lo conocía como un hombre trabajador y honesto del lugar, aun así los soldados ya lo habían señalado como guerrillero. 

Consecutivamente, algunos miembros de la familia de Genaro, se dirigieron a Medicina Legal del Municipio de Granada para solicitar la entrega del cuerpo, pero su petición fue negada por los funcionarios, argumentando que no poseían la cedula de Genaro, sin embargo su familia testifica que al momento de su detención y asesinato él llevaba sus documentos de identificación. 

Los miembros del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI y la Fiscalía, los citaron al reconocimiento del cuerpo, para confirmar hicieron algunas preguntas, lo familiares al responderlas, no sabían de la cicatriz que tenía Genaro en uno de sus dedos de la mano y les negaron la entrega de su cadáver. 

Su cuerpo manifestaba signos de tortura y un disparo en la cabeza, sin piedad y sin justicia alguna, la vida de un ser humano, dedicado a la labor tradicional de la región fue arrebatada por la fuerza militar. 

Ante todos estos crímenes y amenazas, la población de la región, quienes pertenecían al Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta, manifestaron gran preocupación por todas las injusticias, ilegalidades y agresiones que realizan las unidades de estrategia militar encubierta de la Séptima Brigada que operaba en la zona. 

Militares de la Brigada 7 después de la ejecución y sepelio de Genaro Potes expresaron a varios pobladores del sector, que si llegaba a llamar el Coronel preguntando sobre el combate, le respondieran que si hubo enfrentamiento y pidieron el numero de algún poblador para que reafirmaran el supuesto combate. Dejando en evidencia el miedo de los militares frente al asesinato de un campesino y no de un guerrillero como ellos lo sostenían. 

Genaro Potes de 51 años de edad presentaba características de salud mental y físicas anormales que se notaban a simple vista, lo cual lo hacia poseedor de un cuidado especial por la gente que lo rodeaba, sin embargo por parte del Ejercito Nacional estos tratos fueron violados. 

El año anterior a su muerte Genaro ya había sido amenazado, según la declaración del registro único de población desplazada del 2006 de la Corte Constitucional, Genaro fue desplazado internamente del municipio El castillo de la vereda Los Alpes, hasta la Vereda Caño Embarrado. 

Hacia las tres de la tarde, el 29 de Mayo, fue entregado el cuerpo de Genaro y trasladado a Medellín para el sepelio. Su crimen quedó en total impunidad, pues la política de “seguridad democrática”, fue la estrategia contrainsurgente en la región del Alto Ariari desde el 2002, presentando a campesinos, menores de edad y personas con enfermedades mentales como “guerrilleros muertos en combate”, sin embargo por parte de la justicia no hay investigaciones sobre la veracidad del crimen ocurrido en la región del Meta. 

Estos crímenes perpetrados por el Batallón 21 Vargas han dejado en la población dolor, lágrimas, injusticia y violación de los derechos a los campesinos de la región. 


SIN OLVIDO