lunes, 19 de agosto de 2013

Diego Felipe Becerra Lizarazo



Agosto 19 de 2011- Agosto 19 de 2013

Diego Felipe Becerra Lizarazo tenía 16 años cuando fue asesinado por agentes de la policía. Diego era estudiante de último grado en el Colegio Bilingüe El Bosque de Bogotá, donde fue homenajeado y sus padres recibieron su grado póstumo durante una ceremonia. Para sus amigos y familiares era un joven talentoso, enérgico, inconforme, quién a través del grafiti y en compañía de sus amigos expresaba su sentir.

El 19 de Agosto de 2011 Diego junto con 3 amigos y una amiga decidió salir de su casa para pintar grafitis, al llegar al puente de la 116 con Boyacá fueron perseguidos por policías, sabiendo lo que sucedería al ser alcanzados por los efectivos empezaron a correr. En ese momento Diego nota que su amiga quedó atrás y decide devolverse para ayudarla, al ver que ella no es capturada por los uniformados sigue corriendo hasta llegar a una calle cerrada, allí se esconde detrás de un árbol, luego de un breve tiempo decide salir y es requisado por el patrullero Wilmer Alarcón. Posterior a la requisa, Diego decide salir nuevamente a correr, es en ese momento y en completo estado de indefensión, que Diego recibe un impacto de bala por la espalda, las investigaciones aseguran que el patrullero Wilmer Antonio Alarcón informó a la Central de los hechos sucedidos.

Posterior a esto en la escena, aparece un carro, según testigos de propiedad de un policía en retiro, allí Diego Felipe fue transportado hasta la Clínica Shaio ubicada al norte de Bogotá, sin embargo fue demasiado tarde. Diego, que luchó por aferrarse a la vida, para insistir desde sus sonrisas y los colores de sus grafitis en un mundo diferente, dio su último suspiro a las 10.30 de la noche, de ese viernes 19 de agosto.

En materia jurídica, el 29 de Noviembre de 2011 El Consejo Superior de la Judicatura trasladó el caso de la Justicia Penal Militar la investigación contra el patrullero Wilmer Alarcón por el asesinato de Diego Felipe, pasando a manos de la Fiscalía.

En febrero de 2012 la Fiscalía 13 imputó cargos al patrullero Wilmer Antonio por el delito de homicidio agravado y no por homicidio culposo, pues dicho funcionario tenía conocimiento previo, debido a la requisa practicada, que Diego no se encontraba armado. 

Durante la investigación se conoció la versión de un hombre que dice ser el conductor de la buseta que, según él, fue abordada por Diego y sus amigos. 

El conductor interpuso una denuncia por asalto, hecho que habría desencadenado la persecución policial en la que, según la versión de las autoridades, murió el joven. 

En declaraciones dadas a la prensa el conductor asegura que cuatro jóvenes ingresaron al autobús que conducía y lo asaltaron junto a los pasajeros que viajaban en el vehículo. Uno de los ladrones, según el testimonio, era Diego Felipe Becerra.

En Junio de ese mismo año fueron llamados a declarar el Subteniente Rosemberg Madrid Orozco, coordinador del CAI Andes, el Subteniente Juan Carlos Barrero, los patrulleros Nelson Castillo y Freddy Navarrete por mentir en sus primeras declaraciones y por ayudar en la alteración de la escena del crimen. Además se interrogó al entonces Subcomandante José Vivas y Jesús Arévalo, Comandante de la policía en Suba, quienes actualmente se desempeñan como Coroneles.

Dos meses después, testigos declararon ante la fiscalía 201 de Bogotá, que vieron al Comandante Francisco Patiño, quien hoy es General, y a 3 Coroneles hablando con el conductor Jorge Narváez de cómo debía denunciar y qué características debía dar para hacer parecer que Diego Felipe era un atracador de buses junto con sus amigos.

Además la fiscalía citó a interrogatorio al patrullero Wilmer Alarcón y a Héctor Hernando Ruíz, abogado de Wilmer Alarcón porque según testigos, Ruíz estuvo presente en la escena del crimen. 

Por su parte, la Procuraduría destituyó el 13 de junio de este año al patrullero Wilmer Alarcón por 10 años y ese mismo mes se conoció que el fiscal que lleva actualmente el caso recibió amenazas en contra de su vida por la investigación que se adelanta por manipulación de la escena del crimen.

Los padres de Diego Felipe Becerra a través de una carta enviada al presidente del Congreso, el senador Juan Fernando Cristo han pedido suspender el ascenso del general Francisco Patiño. En la carta los padres de Diego Felipe Becerra señalaron que sería una afrenta a la condición de víctimas que al general Patiño se le reconociera cuando está siendo investigado por la Fiscalía y otras autoridades por haber participado, posiblemente, en la manipulación de la escena del crimen.

Son muchas las preguntas que aún están sin resolver, ¿por qué si Diego iba a disparar contra el patrullero Wilmer Alarcón el joven grafitero recibió un disparo por la espalda?, ¿por qué si supuestamente estaban robando no capturaron a sus amigos, incluso cuando estos llegaron a la clínica donde falleció Diego Felipe y allí estaba presente la Policía?, ¿por qué se insiste en ascender al Gral. Patino cuando está implicado en un caso que es investigado?, ¿Por qué se amenaza a la familia de Diego y al fiscal que lleva el caso, si no hay nada que temer?

Las preguntas son innumerables y mientras la Fiscalía intenta investigar éste caso, que se constituye en uno más de abuso policial, y la familia espera que no quede en la impunidad, sus amigos, conocidos, jóvenes, mujeres, hombres y artistas recuerdan hoy la memoria viva de Diego Felipe, un joven que sólo pintaba grafitis en Bogotá.

Diego Felipe Becerra Lizarazo en la Memoria
Diego Felipe Becerra Lizarazo Sin Olvido.

domingo, 18 de agosto de 2013

Luis Carlos Galán



Agosto 18 de 1989- Agosto 18 de 2013



Un Santandereano, liberal, que se hizo entre otras, con la protestas estudiantiles en contra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo de 1957, ese fue el inició de Luis Carlos Galán.

Nunca se imagino que años después, las mentalidades de los sectores que le iniciaron en la vida política, como él lo expresó, con una detención y un golpe, fueran asesinarle, pues reprimen de una y mil formas. Sí, esas estructuras del establecimiento, que se han forjado en la mentalidad de la doctrina del enemigo interno, que concibe a quienes mínimamente disienten, como sujetos por exterminar, fueron los responsables de su detención y luego de su asesinato.

Galán el egresado de la Universidad Javeriana, el periodista, consentido de sectores de poder, disiente del partido liberal, fundador del Nuevo Liberalismo. Galán se apartó del partido por la corrupción elevada a justas proporciones por Julio César Turbay, y se apartó de este gestor del Estatuto de Seguridad, con el que se legitimaron violaciones de derechos humanos entre 1978 y 1982.

Su asesinato, el 18 de agosto de 1989 fue el golpe certero del establecimiento criminal a quién disintió de la podredumbre de un partido. En su asesinato participaron integrantes de las fuerzas militares y un grupo de sus aliados los paramilitares.

Muchos mecanismos de impunidad han operado desde la consumación misma del crimen. Desde la penetración en su esquema de seguridad, desde el montaje contra personas inocentes para mostrar resultados, en realidad unos falsos positivos judiciales, y el asesinato de quiénes participaron en la comisión del crimen.

Por su asesinato se encuentra condenado el político Alberto Santofimio Botero, dada su cercanía con el narcotraficante Pablo Escobar. Algunos que ha leído el expediente, indican, que su cercanía con el capo de las drogas no prueba su responsabilidad en el homicidio.

En octubre del 2011, fueron vinculados al proceso el Coronel (r) Manuel Antonio González, y al mayor retirado Luis Felipe Montilla, y en Marzo de 2013, se les dictó orden de captura en por el delito de coautores de homicidio agravado.
24 años después, el asesinato de Galán sigue en la impunidad. Los beneficiarios del crimen, más allá de Pablo Escobar Gaviria, nunca han sido judicializados, los altos mandos militares que propiciaron la participación de mandos medios y bajos, algunos ya no viven, murieron de viejos, otros siguen vivos y usufructuando de sus pensiones.

Tremenda historia de impunidad, del olvido que incluso, se acuña en uno de sus herederos políticos, un senador, que por desconocimiento, por ignorancia o negación de la realidad, promovió, defendió a capa y espada, el privilegiado fuero militar, obviando que ese mismo privilegio, esa misma mentalidad es la que ha cobijado a agentes estatales responsables del asesinato de este hombre de ideas liberales.

Luis Carlos Galán en la Memoria
Luis Carlos Galán Sin Olvido.

martes, 13 de agosto de 2013

Jaime Hernando Garzón Forero

Agosto 13 1999- Agosto 13 2013


La risa, el libre pensamiento en el análisis político, el constructor de paz y de una cultura política en el humor, fue cegada a muy tempranas horas en el barrio Quinta Paredes en la ciudad de Bogotá, sí es Jaime Hernando Garzón Forero, el estudiante abogado más allá de las leyes, el capaz de reírse de sí mismo y de todas las formas de poder.

Su mirada estructurada del país se reflejo en diversos personajes. Estos encarnaron vidas anónimas que expresaban el sentir nacional respecto a sus dirigentes, políticos, militares, eclesiásticos o actores sociales que expresan esas visiones plurales de Colombia. Dioselina Tibana, la cocinera tolimense del Palacio de Nariño que contaba las intimidades del gobierno;Néstor Elí el vigilante del edificio Colombia; Inti de la oz la joven reportera pos moderna, espotánea, ingeuna o ignorante, el Godofredo Cínico Caspa, la extrema derecha del país, el John Lenin, el estudiante idealista de la universidad pública. 



Sus actuaciones humanitarias y su crítica al establecimiento desencadenó graves acusaciones del Comandante del ejército colombiano, Jorge Enrique Mora Rangel, quién aseguró falsamente que Garzón era colaborador de esta guerrilla colombiana. Esa fue la ambientación para la persecución a Garzón, así este altísimo general no lo reconozca y pretenda lavar su responsabilidad. Como este general, hoy parte de la delegación del gobierno que dialoga con las FARC en la Habana en la búsqueda de solución del conflicto armado, quiénes instigaron, quiénes se beneficiaron de su asesinato continúan en libertad.

Dos sicarios que se transportaban en una motocicleta de alto cilindraje, con placas ocultas, le dispararon en 5 ocasiones, causándole la muerte.

Su crimen que se inició como siempre con una exhaustiva investigación, hoy tiene avances muy parciales, con nuevos y adobados mecanismos de impunidad, el ocultamiento de las pruebas, la eliminación de testigos, desviación de la investigación con montajes. Ninguno de los militares, políticos y empresarios responsables del asesinato han sido investigados

El nombre de uno de los militares responsables del crimen fue dado a conocer por miembros de la banda la terraza en un reportaje, la versión fue silenciada rápidamente, los sicarios fueron ejecutados y la prensa se abstuvo de hablar.

En 2009, el paramilitar conocido como 'El Alemán' aseguró ante fiscales de Justicia y Paz que el "crimen de Garzón fue un favor de el a oficiales del Ejército".

En 2012 los abogados de la familia de Garzón pidieron ante la fiscalía vincular como instigadores del crimen a los militares Harold Bedoya, Jorge Enrique Mora y Rito Alejo del Río, pero nada ha pasado.

El homicidio de Jaime Garzón continúa en total impunidad, en medio del pacto silencio institucional. Jaime Garzón quien nació con una generación de Colombiano continúa desde sus centenares de emisiones, siendo parte de la memoria colectiva, aparece como un profeta que avisoro la cultura autoritaria del uribismo santismo, la debacle de las formas democráticas, las sin salidas del conflicto armado y la necesidad de otra democracia.

Escuchar Programa Sin Olvido en Memoria de Jaime Garzón

JAIME GARZON ES HOY PARTE DE LA MEMORIA COLECTIVA
JAIME GARZON SIN OLVIDO

lunes, 12 de agosto de 2013

Reinaldo Perdomo Hite.

Agosto 12 2003- Agosto 12 2013

Hoy hace 10 años el 12 de Agosto de 2003 fue asesinado el líder campesino Reinaldo Perdomo Hite, de 60 años.

Reinaldo perteneció al Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta y durante nueve años lideró el Comité de Derechos Humanos en varios municipios, entre ellos el del Alto Ariari.

Reinaldo no era de las personas que se levantaba ante los demás solo con un discurso; él era conocido por ser un excelente líder que con pocas palabras podía motivar a los campesinos a resistir. Su fortaleza interna y pasión por la reivindicación de cientos de campesinos y campesinas que vivieron en carne propia el rigor de la guerra y el terror Estatal, lo animaron a organizar a su comunidad a raíz de las graves violaciones a los derechos humanos y desplazamientos forzados cometidos por la estrategia Paramilitar y militar en la región del Ariari ocurridas en el año 2001. Desde el año 2000 la región del Alto Ariari, no solo sufrió las consecuencias de las incursiones paramilitares, estas estuvieron precedidas de amenazas a los pobladores y fue consolidada a través de reuniones comunitarias, bloqueos económicos, puestos de control y retenes, de asesinatos y de desapariciones forzadas, ofensivas armadas y saqueos, que originaron el desplazamiento de más de 750 familias de toda la región, todas estas actuaciones paramilitares fueron combinadas con actuaciones regulares del Batallón 21 Vargas, adscrito a la VII Brigada del Ejército Nacional, con el pretexto de perseguir a la guerrilla de las FARC EP.

Pero los desplazamientos forzados fueron una constante en la vida de Reinaldo, que desde pequeño tuvo que vivir las consecuencias del desplazamiento forzado llegando así del Cauca, a la zona del Alto Ariari a la Esmeralda en donde conformó su familia.

En el año 2002 tras la incursión paramilitar, nuevamente tuvo que desplazarse forzadamente, por lo que llegó hasta la ciudad de Villavicencio junto con otras familias. Desde ese entonces con trabajo, dedicación y la creación de comités, logró organizar a más de 35 familias en búsqueda de justicia, verdad, reparación y la firme convicción de regresar al territorio. Sin duda Reinaldo estaba dispuesto a todo por ver felices a las familias campesinas, así tu viera que entregar su propia vida para ello…

Hacia las 8 pm del martes 12 de Agosto de 2003, después de haber participado en una reunión del Comité de Desplazados y Víctimas de la Violencia del Meta; Reynaldo se encontraba es su casa ubicada en el barrio Ciudad Porfía, mientras cenaba, fue avisado de una llamada telefónica que debía contestar en el billar que quedaba en frente de su residencia; cruzando la calle recibió tres disparos en la cabeza, propiciados según testigos, por un joven alto de cabello claro, quien se alejó del lugar caminando tranquilamente con el arma en su mano y dirigiéndose hacia la calle principal de Ciudad Porfía. Irónicamente, a pocos metros del lugar donde fue asesinado REYNALDO, está ubicada una estación de Policía.

A las 11:30 p.m la fiscalía realizó el levantamiento del cuerpo y durante la diligencia un miembro de la fiscalía preguntó por la agenda personal de Reynaldo, en la que había consignado algunos datos acerca de la búsqueda que los paramilitares de la zona del Alto Ariari, adelantaban contra personas que organizaban a los desplazados del municipio del Castillo Meta, debido a las denuncias e investigaciones que se adelantaban para determinar los responsables de los desplazamientos ocurridos en el municipio de El Castillo.

Días antes de su asesinato Reynaldo participó dando su testimonio en la Zona Humanitaria de CAVIDA en el Cacarica Chocó, con motivo de una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, donde presentó la situación de violación de Derechos Humanos del Meta en particular, la del Ariari. Acompañado por diversas organizaciones campesinas, y sociales venía adelantando una propuesta de protección y de animación de la Defensa de la Vida y del Territorio de los desplazados del Ariari que se encuentran en Villavicencio y en otras ciudades del país.

En la actualidad el caso se encuentra en la Fiscalía 08 Especializada de Villavicencio, sin ningún avance en matera jurídica, el asesinato de Reinaldo Perdomo Hite sigue en total impunidad.

Este crimen expresa la ausencia de voluntad política del Estado para posibilitar el derecho a la asociación, a la libre expresión, al derecho al retorno con dignidad. La consolidación de las estructuras militares encubiertas en el departamento del Meta, que al ser develadas o denunciadas, por las pocas voces aún existentes en el Meta son acalladas por la Fuerza; expresa la inacción de la Justicia que bajo supuestas investigaciones expía su responsabilidad en la ausencia de esclarecimiento y de sanción de los responsables de millares de crímenes cometidos desde la década de los 80.

El asesinato de REYNALDO exhuma la memoria de DELIO VARGAS, de JOSUE GIRALDO, de OSWALDO GONZALEZ, GONZALO ZARATE, EDER CASTAÑO, PEDRO MALAGON del Meta, de cientos, de miles y miles de vidas desaparecidas, asesinadas, torturadas, obligadas al exilio, sometidas a la persecución, al exterminio, por la simple razón de apostar en un país distinto, sin exclusiones, con democracia, con pan y con libertad, un país donde el respeto a los derechos humanos integralmente concebidos sean la condición de la paz.

Hoy el Ariari sigue padeciendo, continúa llorando, creyendo en la esperanza de esas resistencias que anónimamente, que silenciosamente defienden la Vida y el Territorio a pesar del Terror del Estado, a pesar de las guerras. 

Reinaldo Perdomo Hite, En la Memoria.
Reinaldo Perdomo Hite, Sin Olvido.

viernes, 9 de agosto de 2013

MANUEL CEPEDA VARGAS


Agosto 09 1994- Agosto 09 2013



Poema Siete Caballitos


Siete caballitos tienen la semana Y no se sabe cual va más cargado de gente 

Cuál va más tísico Más cercano a la tumba. 

Cada hora es un día, Cada día un año, Cada año es un siglo. 

Buen día, mal día caballito, Espero que los hombres te envidien la hombría 

Que la muerte tenga piedad de ti. 

Eres obrero sin derecho de huelga, Prohibido espantarte, 

Prohibidos pactos colectivos Y mucho menos pliegos petitorios. 

Estamos en la pre- esclavitud. 

Y una locomotora arrastra todos los vagones 

Y el humo oscurece el rostro del caballo de fuerza, 

Tomo mi café 

Como mi pan 

Y oigo cómo relinchas en cada miligramo de alimento. 

Siete días tiene el padecimiento, 

Siete caballitos 

Arrastran el carro de la muerte. 

Si el poeta, también el pintor, el curador, el coleccionista; si evidentemente, el humanista, pues no era un político como cualquiera, no era el politiquero, por esas virtudes de los hombres que luchan por valores profundos de la humanidad y de la justicia, el 9 de Agosto de 1994, dos días antes de la posesión de Ernesto Samper, integrantes del establecimiento habían decidido su asesinato, operacionalizado por militares y paramilitares. Con su asesinato se selló la barbarie de una democracia incapaz de posibilitar nuevas expresiones frente al bipartidismo excluyente, con su crimen se iba cegando la posibilidad de la existencia parlamentaria de la Unión Patriótica. 

Su voz es parte de la memoria de la esquiva paz con justicia social que necesita Colombia, negada a varias generaciones de colombianos. Manuel nació en Armenia el 13 de Abril de 1930. En 1952 mientras cursaba sus estudios de derecho en la Universidad del Cauca ingresó al Partido Comunista Colombiano. En 1958 en el Octavo Congreso del PCC fue elegido como miembro del Comité Central, encargándose así de reconstruir la Juventud Comunista Colombiana JUCO, en la cual ocupó la Secretaría General. 

En 1960 se casó con Yira Castro con quien tuvo dos hijos, María e Iván Cepeda Castro, hoy miembro de la Cámara de Representantes por el Polo Democrático. Cuatro años después de su matrimonio es detenido y llevado a la Cárcel Modelo de Bogotá. Allí entre las rejas, escribió un libro de poemas titulado Vencerás Marquetalia. 

En 1992 fue nombrado Secretario General del PCC en medio de un genocidio que ya cumplía cerca de 5 años. Para ese año, el genocidio contra la UP ya contaba con más de tres mil víctimas entre asesinados y desaparecidos forzados, masacrados colectivamente. Un año después, en 1993, Cepeda denunció la existencia del plan denominado “Golpe de Gracia”, un golpe final de exterminio de la UP, del cual el sería su víctimas tiempo después. El Estado colombiano no adoptó ninguna medida para evitar el exterminio de esta expresión política conocida como la Unión Patriótica. 

Hoy hace 19 años, el 9 de Agosto de 1994, cerca de las 9 am, un esteta del bien común, luego de salir de su casa en el barrio popular de Kennedy, cuando se dirigía al Congreso de la República fue interceptado por sicarios que iban en un Renault 9, quienes con la mentalidad del hombre servil, del hombre esclavo de la muerte, de quién odia la vida, dispararon para intentar que nunca más en Colombia, se alzarán voces, ideas, sentimientos y propuestas como las de Manuel. 

En su crimen participaron los Suboficiales Hernando Medina Camacho y Justo Gilberto Zúñiga, expresión de los mandos militares de la época, con integrantes de la estructura paramilitar de Carlos Castaño. El General Rodolfo Herrera Luna, quien había sido señalado de ser uno de los autores intelectuales murió de un infarto. Hoy tantos años después, para intentar asegurar la impunidad, los victimarios en altos mandos, de ayer y de hoy, y los que ordenaron el asesinato de Manuel expidieron la misma pena a testigos y autores materiales, a familiares de los victimarios, amenazas, presiones y asesinatos. Es más, sustrajeron piezas procesales sustanciales que orientaban la investigación a altos mandos militares y desde allí a personas que hoy sigue posando de hombres probos, empresarios y políticos honestos, disfrutan de la libertad, de pensiones y privilegios castrenses, otros hoy siguen gozando de sus cargos y otros gozan de sus grandes negocios. 

En diciembre de 1999, cinco años después del asesinato del Senador Manuel Cepeda un juez penal de Bogotá impartió una sentencia condenatoria de 43 años, a los Suboficiales Justo Gil Zúñiga y a Hernando Medina. La pena no se cumplió pues se demostró que mientras los dos suboficiales debían estar cumpliendo la pena, estos participaron en el asesinato del teniente José Simón Talero. 

Tratando de asegurar la impunidad, la esposa y una de las hijas del testigo principal fueron desaparecidas, otros testigos que sostenían la culpabilidad de Castaño se retractaron y ciertas piezas probatorias fueron destruidas y los familiares del senador Manuel Cepeda tuvieron que abandonar el país por amenazas de muerte. 

En junio de 2010 la Corte Interamericana de Derechos Hmanos encontró responsable al Estado Colombiano por el asesinato del Senador Cepeda, un Crimen de Estado, en el que participaron miembros de altos mandos militares, miembros de la fuerza pública y jefes paramilitares. 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos resaltó además que el asesinato de Cepeda ocurrió mientras en el país vivía una persecución contra militantes de la Unión Patriótica, a la cual él pertenecía. 
En mayo de ese mismo año , Jesús Emiro Pereira alias “Alfonso” o “Huevo de Pisca”, concuñado de los hermano Castaño, manifestó haber acompañado a los sicarios hace 19 años para asesinar al Senador Manuel Cepeda. 

La Fiscalía General de la Nación le dicto medida de aseguramiento y le acuso bajo el delito de complicidad, además en una declaración fechada del 2 de julio de 2010 ante el fiscal delegado ante la Corte Suprema de justicia, alias “Huevo de Pisca” indico que él era el enlace entre Carlos Castaño y el ex Vicepresidente de la República, Francisco Santos. 
La cadena de mando, la estructura criminal 19 años después no es conocida ni sancionada penal ni socialmente. Hay que volverlo a decir, otros autores intelectuales y beneficiarios de este crimen continúan en libertad disfrutando poder económico, políticos. 

Hoy Manuel es memoria colectiva, en sus hijos, en millares de militantes de la UP, que parecen anónimos, en medio de voces que en Colombia continúan afirmando el derecho a la paz en una nueva democracia, en medio de decenas de vidas que guardan con esperanza que en Colombia, más tarde que nunca, sea posible otro país. Allí en esas miles de vidas, de voces, de silenciados se camina en la Memoria con Manuel Cepeda, Manuel es parte de nuestra Memoria Colectiva 

Manuel Cepeda Vargas en la Memoria
Manuel Cepeda Vargas Sin Olvido

sábado, 3 de agosto de 2013

Freddy Antonio Arias


Agosto 3 2004- Agosto 3 2013


El 03 de Agosto de 2004 fue asesinado Freddy Antonio Arias líder del pueblo Kankuamo. 

Era hijo del Mamo Salomón Rafael, portador de la sabiduría de la Sierra Nevada de Santa Marta, quien también fue asesinado por paramilitares el 4 de Agosto de 2001, Salomón fue torturado de modo que su rostro y cuerpo fue desfigurado. Freddy Antonio tenía 33 años de edad cuando fue ejecutado. Nació en la vereda Chemesquemena, del corregimiento de Antaquez, en Valledupar. 

Freddy se desempeñaba como coordinador de Derechos Humanos de la Organización Indígena Kankuamo, allí se encargaba de denunciar las violaciones a los Derechos Humanos. 

A mediados de Julio del año 2004 ante la mesa Nacional de Paz y Derechos Humanos Indígenas y ante Sergio Caramanga, jefe de la misión de la OEA, Freddy Antonio Arias denuncio los crímenes de los paramilitares de la AUC ante su pueblo Kankuamo, por lo que fue asesinado. 

El 3 de agosto de 2004, Freddy se dirigía a su casa montado en una bicicleta, cuando fue abordado por paramilitares que se movilizaban en una motocicleta marca Suzuki AX 100 de color azul oscuro sin placas, estos paramilitares eran comandados por Rodrigo Tovar Pupo, conocido como “Jorge 40”. Freddy Antonio recibió cuatro disparos en la cabeza causándole la muerte de manera inmediata. 

Para los Kankuamos, Agosto se convirtió en un mes sumamente trágico ya que fueron asesinados varios indígenas de esa comunidad, como Andrés Francisco Ariza, de 43 años de edad asesinado el 11 de agosto de 2003, Alcides Alejandro Arias, Wilson Robinson Villazón asesinados el 18 de Agosto de 2003, Ever de Jesús Montero Mindiola asesinado el 29 de Agosto de 2003, según los indígenas Kankuamos durante el primer semestre del 2003 fueron asesinados 44 indígenas Kankuamos, por lo que el 24 de Septiembre de 2003 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decretó medidas cautelares para la protección de la vida e integridad de las autoridades y líderes de este pueblo, aun así, dicha medida no funciono y los indígenas le pidieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se decretaran medidas provisionales, impartiendo ordenes perentorias al Gobierno Nacional en cabeza del ex presidente Álvaro Uribe con el objeto de salvaguardar la vida de los indígenas Kankuamo. 

Las diferentes organizaciones que defienden los derechos humanos y a las comunidades indígenas culpan al gobierno colombiano de la época, el señor Álvaro Uribe Vélez y a las entidades del gobierno encargadas de velar por la integridad de los Pueblos Indígenas por no cumplir las órdenes de protección impartidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 

Actualmente el caso de Freddy Antonio Arias se encuentra registrado al radicado No 117459, asignado a la Fiscalía 3 seccional Montería y se encuentra en fase de indagación preliminar. 

Luego de 9 años de haber sido cometidos estos crímenes, contra el pueblo indígena Kankuamo y contra sus líderes y defensores de derechos humanos, no ha habido respuesta eficaz por parte de la justicia y el gobierno sigue sin garantizar la no repetición de estos hechos violatorios de los derechos humanos en el país. 

Freddy Antonio Arias en la Memoria
Freddy Antonio Arias Sin Olvido

martes, 16 de julio de 2013

Masacre de Mapiripán

                                               Julio 15- 20 1997- Julio 15- 20 2013 

El hecho más notorio que inauguró el ingreso de Carlos Castaño a la zona del Guaviare y del sur del Meta, lo constituyó la masacre de Mapiripán, perpetrada entre el 15 y el 20 de julio de 1997:

Cuarenta y nueve campesinos y pobladores fueron torturados, desmembrados, eviscerados, degollados y arrojados al río Guaviare por un grupo cercano a doscientos hombres que permanecieron en la localidad por cinco días sin ser repelidos y perseguidos por la fuerza pública Colombiana y Estadounidense acantonada en la zona. Carlos Castaño, líder de los paramilitares aceptó públicamente la ejecución de 49 personas, pero la mayoría de ellos permanecen en la condición de desaparecidos.



En Mapiripán, Meta, viven unos 1.200 habitantes. Lo separa del departamento del Guaviare el río del mismo nombre que es su principal vía de comunicación con la inspección de Charras, a donde se puede llegar desde San José del Guaviare, a través de la trocha ganadera o por el río.

Todo este recorrido fue el que hicieron unos 200 paramilitares el 12, 13 y 14 de julio de 1997 hasta Mapiripán para cometer una de las masacres más escalofriantes en su lucha por conquistar las zonas cocaleras.

El recorrido criminal tuvo su inicio el 12 de Julio de 1997 cuando un grupo de paramilitares con material bélico fue transportado desde el municipio de Necoclí, en la zona del Urabá antioqueño a la población de San José del Guaviare en una aeronave comercial tripulada por los señores Juan Manuel Ortiz Matamoros y Pedro Zúñiga, quienes habían sido contratados en Medellín y Villavicencio.

Dicho recorrido se comprobó mediante el registro del itinerario de los vuelos, obtenido mediante inspección judicial practicada en los terminales aéreos de Carepa (Antioquia), Villavicencio (Meta), San José del Guaviare, Bogotá y Medellín. Además del testimonio de Mauricio Becerra, controlador aéreo del aeropuerto de San José del Guaviare y del confeso paramilitar Edison Londoño Niño, alias «Pasaje».

En este grupo de paramilitares que llegó vía aérea fueron identificados los hombres de Carlos Castaño conocidos como alias "El Percherón", "Mochacabezas" o el "diablo" y "Don Miguel". El sitio de aterrizaje de los aviones fue el aeropuerto llamado "Capitán Jorge Enrique González Torres" de San José del Guaviare, donde los esperaba otro grupo de paramilitares al mando de alias René, con unos camiones.

Desde San José del Guaviare los paramilitares arribaron a Mapiripán por vía terrestre y fluvial, pasando por los retenes instalados por la Policía Fluvial al salir de San José del Guaviare y el del Barrancón por personal del Ejército, donde también se encontraba en adiestramiento militar un grupo de Operaciones Especiales del Ejército de los Estados Unidos.

Antes de llegar a Mapiripán entraron a la Inspección de Charras, donde reunieron a todos los pobladores en la plaza principal y repartieron una revista titulada «Colombia Libre», en la cual se anunciaba el origen del Frente Guaviare de las Autodefensas Unidas de Colombia. Pasaron también por Guanapalos. Caño Jabón y la inspección de La Cooperativa, del mismo municipio de Mapiripán, en donde asesinaron a una persona.

Desde el 15 de julio de 1997, la fuerza pública en San José del Guaviare, más concretamente el Batallón Joaquín París, y también la Policía Antinarcóticos, se enteraron de la presencia de los paramilitares en la Jurisdicción del municipio de Mapiripán, pero sobre el particular no realizaron ninguna actividad propia de su función con miras a contrarrestar lo sucedido durante los siguientes 5 días de su permanencia en el lugar.

Ese día en horas de la madrugada, el grupo, cercano a los doscientos hombres, quienes vestían uniformes de camuflaje y portaban armas de diversos calibres, corto punzantes y contundentes, arribaron al municipio de Mapiripán, sembrando el terror y la muerte entre campesinos y pobladores, quienes fueron sacrificados después de un desfile macabro en el matadero municipal.

A la llegada sacaron a los habitantes del pueblo, los hicieron poner en filas, luego los requisaron e inmediatamente seleccionaron de la fila a Alvaro Tovar, lo amarraron y le propinaron cinco disparos en la cabeza. A Antonio María Barrera lo sacaron de su vivienda y se lo llevaron a la fuerza para el matadero, donde lo sometieron a crueles torturas, lo descuartizaron, mutilaron y arrojaron su cuerpo al río Guaviare. Un joven de Pacho, una Señora de Charras y un Joven de raza negra fueron desaparecidos. Otra víctima fue Nelson NN., quien había llegado recientemente a la población, lo interceptaron en cercanías al río, junto con su esposa e hijos, y luego de exigirle la documentación, la cual tenía incompleta, se lo llevaron al matadero de reses. Al día siguiente, su cuerpo sin cabeza fue hallado flotando en el río.

La misma mañana, del hotel residencias Guaviare sacaron por la fuerza a un joven e interceptaron a varias personas, entre ellas una pareja de campesinos jóvenes provenientes de la inspección departamental La Cooperativa, a una señora de tez blanca y a un señor de edad, quien se encontraba en la pista aérea y se disponían a viajar en avión. Estas víctimas fueron llevadas al matadero de reses, sometidas a torturas y en horas de la noche, mutiladas vivas, degolladas y sus cadáveres arrojados al río Guaviare, la mayoría con el vientre abierto con el fin de que no flotaran.

El 16 de julio, los paramilitares se ausentaron del casco urbano, ante este hecho los habitantes aprovecharon para salir de sus viviendas y dirigirse hacia el matadero de reses, donde encontraron la cabeza de Nelson y un saco de la señora de tez blanca.

Hacia el final de la tarde, encontraron flotando en el río el cadáver de uno de los jóvenes campesinos, procedentes de La Cooperativa. Cuando los pobladores intentaban rescatarlo, se hicieron presentes los paramilitares y lo impidieron, amenazando a la comunidad y a quien intentara sacar del río los cadáveres. Les dijeron: «¿les dolió mucho la muerte de él...?".

Ese mismo día interceptaron a un joven estudiante, quien por vía fluvial provenía de la inspección departamental Puerto Alvira, le exigieron los documentos de identidad y al no presentarlos lo acusaron de ser guerrillero y lo llevaron al matadero de reses.

Durante los días 17,18 y 19 de julio se desplazaban de día a las zonas rurales del municipio y en las noches regresaban al casco urbano de Mapiripán, ordenaban suspender el fluido eléctrico y a los pobladores no salir de sus viviendas.

Entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de julio y antes de abandonar el casco urbano del municipio para tomar rumbo a la inspección de policía La Cooperativa, ejecutaron a otros tres pobladores. Los paramilitares también incursionaron en la vivienda de Sinaí Blanco hacia las 9 de la noche y lo sacaron por la fuerza, en presencia de su esposa e hijos. Su cadáver degollado fue hallado al día siguiente en una calle de la población. Ese mismo caso fue cometido con otro poblador, quien fue sacado de su vivienda en presencia de su esposa e hijos, José Roland Valencia, despachador de aviones, empleado de la alcaldía, a quien degollaron vivo y arrojaron su cadáver en la pista de aterrizaje. El 19 de julio, a las 6 de la tarde, fue interceptado el Presidente de La Junta de Acción Comunal de La Vereda Caño Danta, a quien ejecutaron horas más tarde.

El domingo 20 de julio, al enterarse de las muertes ocurridas durante la noche y la madrugada anterior, y tras percatarse de la ausencia del grupo paramilitar que se dirigió hacia la inspección departamental La Cooperativa, los pobladores iniciaron el desplazamiento forzado por vía aérea y terrestre hacia Villavicencio y por vía fluvial hacia San José del Guaviare, quedando prácticamente desocupado el casco urbano, ya que se desplazó el 70% de la población.

Ante las autoridades que se hicieron presentes el 21 de julio, fue denunciada la desaparición de los hermanos Omar Patiño Vacca, Eliecer Martínez Vacca y Jaime Ríaños.
De los identificados se sabe que seis de ellos pertenecían a movimientos políticos diferentes a los del Alcalde quien pertenecía al partido conservador. José Roland Valencia meses atrás había denunciado la corrupción de la administración municipal, que en los contratos de obras municipales pretendía adueñarse de una suma superior a 10 millones de pesos; por ello había sido amenazado desde esa época por el Inspector municipal, Luis Hernando Prieto, y por el Director de la UMATA, Anselmo Trigos, ambos de filiación conservadora. También tuvo serios enfrentamientos con el Alcalde de la localidad por malos manejos de unos recursos de la Red de Solidaridad destinados a los ancianos.

La actitud de la mayoría de los miembros de la administración municipal fue muy sospechosa ya que no se encontraban el día de la llegada de los paramilitares y cuando se enteraron de los hechos no informaron a las autoridades competentes para que actuaran. El Alcalde llegó al municipio al segundo día de la incursión y tampoco actuó para preservar la integridad de los habitantes.

Se afirma por parte de testigos de los hechos, que varios miembros de la administración municipal y de la familia Trigos fueron informantes de los paramilitares; algunos aportaron mapas; otros señalaron personas; otros listas de personas a ejecutar. Se afirma también que la familia Trigos tenía vínculos con los paramilitares, razón por la cual fue obligada por la guerrilla a abandonar el pueblo.

Al día siguiente de salir el último miembro de los Trigos del municipio, se dio la incursión paramilitar.

Dentro de la investigación se pudo establecer que los altos mandos de la Séptima Brigada del Ejército habían tenido, desde antes de la incursión, comunicación con los paramilitares, desde varios meses antes del suceso, los paramilitares hicieron reuniones para organizar la incursión al municipio de Mapiripán en las que participó el Sargento Juan Carlos Gamarra Polo del batallón Joaquín París al mando del Coronel Carlos Eduardo Avila Beltrán, tal como lo declaró el paramilitar Pedro Alex Conde Anaya.

Para la ejecución del crimen, se permitió que los ocupantes de los vuelos irregulares procedentes de Necoclí y Apartado el día 12 de julio ingresaran a la plataforma del aeropuerto de San José del Guaviare, sin ningún tipo de registro ni anotación en los libros, sino abordando libremente los camiones que allí esperaban al grupo al mando del paramilitar Luis Hernando Méndez Bedoya, como si se tratara de una operación militar, exceptuada habitualmente de ese control.

Los militares que tenían el control del aeropuerto y que permitieron el acceso de ese personal y de las armas fueron el Sargento Segundo José Miller Urueña Díaz y el Cabo Leonardo Montoya Rubiana.

La agrupación paramilitar en su recorrido de San José del Guaviare a Mapiripán, transitó por lugares destinados al entrenamiento de las tropas de la Brigada Móvil 2, tal es el caso del sitio conocido como la isla de "El Barrancón", donde tiene asiento la tropa y se estaban efectuado entrenamientos del grupo de Fuerzas Especiales No. 7 del Ejército de los Estados Unidos, más conocidos como los "Boinas Verdes".

Solo para el día 21 de julio las tropas del Batallón Joaquín París hicieron presencia en Mapiripán, pues se devolvieron de Calamar, adonde habían sido enviadas antes de la masacre, posteriormente se pudo confirmar que no había una perturbación del orden público en esta localidad y no era necesaria la presencia de la tropa en Calamar. Paradójicamente los militares llegaron cuando el grupo armado ilegal había abandonado Mapiripán.

Según un informe de inteligencia de la Policía Antinarcóticos entregado a la Fiscalía, el Coronel Lino Sánchez Prado, comandante de la Brigada Móvil No. 2, promovió un plan para introducir paramilitares en las áreas fumigadas aledañas a Mapiripán en el marco del programa a desarrollar en conjunto con los Boinas Verdes.

Se informó, además, que este militar el 21 de junio de 1997 le solicitó colaboración a personal de la Policía Antinarcóticos para participar en una operación en la que, con ayuda de los instructores estadounidenses "le iban a dar una lección a la guerrilla". Este militar por mucho tiempo y en periodos de auge y desarrollo del paramilitarismo en Colombia estuvo prestando servicios en la sección de inteligencia del Batallón Junín y de la Brigada XI con sede en Montería, Córdoba, donde los paramilitares, han tenido más presencia criminal.

Investigadores del diario El Espectador, en el extenso informe que publicaron sobre la masacre de Mapiripán, llegaron a la conclusión de que el «séptimo grupo de operaciones especiales de los Estados Unidos (Boinas Verdes) realizó un entrenamiento en "planeación militar" con la tropa del Coronel Lino Sánchez, mientras éste planeaba la decapitación masiva de civiles en Mapiripán».

Así las cosas, el ingreso de las autodefensas unidas de Colombia al departamento del Meta, especialmente a la subregión conformada por los municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y San Martín Granada Fuente de Oro, ya estaba asegurado por toda una estructura estatal, facilitadora del accionar de los grupos paramilitares y del negocio del narcotráfico, la cual se vio favorecida con el apoyo del Comandante de la VII Brigada del ejército, General Jaime Humberto Uscátegui Ramírez de la manera en que quedó establecido con los hechos sucedidos en el municipio de Mapiripán desde el 15 al 20 de julio de 1997.

Pese a la gravedad y la magnitud de los hechos, el Estado Colombiano no sólo, no garantizó la vida, la libertad, ni la integridad personal de los habitantes de Mapiripán, sino que además no ha respetado los derechos a la justicia y al debido proceso de sus deudos y familiares, e incluso ha intentado que dicha investigación se adelante bajo los postulados de la Justicia Penal Militar.

Hernán Orozco y el general Jaime Humberto Uscátegui dos oficiales de más de 30 años de carrera militar sostuvieron bajo juramento que "importantes sectores del Ejército estaban íntimamente comprometidos con el paramilitarismo". Ambos fueron condenados inicialmente por la justicia penal militar a principios de 2001 por "deshonrar a su ejército", por haber sido negligentes en el ejercicio de sus funciones. Les impusieron una pena de prisión de 40 meses a Uscátegui y de 38 meses a Orozco. Pero la Corte Constitucional anuló la sentencia porque consideró que debía ser la justicia ordinaria la encargada de juzgarlos.

Cuando el caso llegó a manos de un juez los dos realizaron acusaciones muy graves. Uscátegui manifestó al juez en las declaraciones que contaría la verdad si llega a ser condenado a 40 años de prisión. "Si el alto mando militar no me ayuda, sacaré a relucir pruebas que no dejan duda sobre la cercanía del Ejército con las autodefensas", sostuvo el oficial en una conversación privada divulgada por la revista Cambio.

En noviembre de 2009, tanto Uscátegui como Orozco fueron condenados por la justicia colombiana a 40 años de prisión como responsables de la masacre. Desde entonces Uscátegui está detenido en una guarnición militar en Bogotá a espera de que la Corte Suprema de Justicia resuelva un recurso de última instancia para una eventual absolución; Orozco, en tanto, vive desde hace 10 años en Florida, Estados Unidos.

Recientemente el Juzgado Tercero Penal Especializado del Circuito de Villavicencio halló culpable y condenó a 26 años de cárcel, al ex jefe paramilitar Raúl Emilio Hazbún Mendoza, alias ‘Pedro Bonito’ o ‘Pedro Hazbún’, quien entrenó durante 15 días a los paramilitares que participaron en esta masacre.

Dicho despacho halló a ‘Pedro Bonito’ responsable de los delitos de homicidio múltiple agravado y secuestro extorsivo agravado.
Según la sentencia, al exjefe paramilitar que se acogió a la Ley de Justicia y Paz le atribuyen los homicidios de José Rolando Valencia, el despachador del aeropuerto de Mapiripán; del comerciante Sinaí Blanco, así como de Álvaro Tovar Muñoz, ‘Tomate’, y de una mujer de nombre Teresa, a la que le decían ‘la Muerte’.

La herramienta paramilitar sigue activa, pese a las maniobras de propaganda del Gobierno Santos y Uribe, pero la realidad es que las masacres continúan, se han intensificado los asesinatos y desapariciones de manera vertiginosa.

Luego de 16 años de esta masacre, la impunidad continua, las victimas no han tenido reparación integral frente a los brutales hechos que ocurrieron hace 16 años, los autores intelectuales que han sido vinculados con el estado, siguen siendo protegidos por el mismo, se niega la dignidad de las comunidades que hoy siguen pasando necesidades debido al desplazamiento forzado producto de la violencia. 

Pese a la gravedad y a la contundente violación de los derechos humanos, el proceso no avanza, los militares protegen a los asesinos del pueblo, la violencia continúa al no reivindicar los derechos de las personas afectadas y al dejarle al olvido los crueles sucesos de esos días.

Hoy recordamos a las personas humildes que fueron masacradas aquel día y hoy se grita por los familiares de estas víctimas, que no es suficiente el mediocre esfuerzo que el estado ha hecho por la reparación de la victimas pues sus victimarios no han sido judicializados, la región se encuentra totalmente desamparada y olvidada, en condiciones de pobreza e inequidad, en el campo de muerte que rodea a Mapiripan recordamos a los campesinos asesinados evocando la esperanza y la lucha por la justicia y la paz.


Víctimas de la Masacre de Mapiripán en la Memoria
Víctimas de la Masacre de Mapiripán Sin Olvido