viernes, 9 de agosto de 2013

MANUEL CEPEDA VARGAS


Agosto 09 1994- Agosto 09 2013



Poema Siete Caballitos


Siete caballitos tienen la semana Y no se sabe cual va más cargado de gente 

Cuál va más tísico Más cercano a la tumba. 

Cada hora es un día, Cada día un año, Cada año es un siglo. 

Buen día, mal día caballito, Espero que los hombres te envidien la hombría 

Que la muerte tenga piedad de ti. 

Eres obrero sin derecho de huelga, Prohibido espantarte, 

Prohibidos pactos colectivos Y mucho menos pliegos petitorios. 

Estamos en la pre- esclavitud. 

Y una locomotora arrastra todos los vagones 

Y el humo oscurece el rostro del caballo de fuerza, 

Tomo mi café 

Como mi pan 

Y oigo cómo relinchas en cada miligramo de alimento. 

Siete días tiene el padecimiento, 

Siete caballitos 

Arrastran el carro de la muerte. 

Si el poeta, también el pintor, el curador, el coleccionista; si evidentemente, el humanista, pues no era un político como cualquiera, no era el politiquero, por esas virtudes de los hombres que luchan por valores profundos de la humanidad y de la justicia, el 9 de Agosto de 1994, dos días antes de la posesión de Ernesto Samper, integrantes del establecimiento habían decidido su asesinato, operacionalizado por militares y paramilitares. Con su asesinato se selló la barbarie de una democracia incapaz de posibilitar nuevas expresiones frente al bipartidismo excluyente, con su crimen se iba cegando la posibilidad de la existencia parlamentaria de la Unión Patriótica. 

Su voz es parte de la memoria de la esquiva paz con justicia social que necesita Colombia, negada a varias generaciones de colombianos. Manuel nació en Armenia el 13 de Abril de 1930. En 1952 mientras cursaba sus estudios de derecho en la Universidad del Cauca ingresó al Partido Comunista Colombiano. En 1958 en el Octavo Congreso del PCC fue elegido como miembro del Comité Central, encargándose así de reconstruir la Juventud Comunista Colombiana JUCO, en la cual ocupó la Secretaría General. 

En 1960 se casó con Yira Castro con quien tuvo dos hijos, María e Iván Cepeda Castro, hoy miembro de la Cámara de Representantes por el Polo Democrático. Cuatro años después de su matrimonio es detenido y llevado a la Cárcel Modelo de Bogotá. Allí entre las rejas, escribió un libro de poemas titulado Vencerás Marquetalia. 

En 1992 fue nombrado Secretario General del PCC en medio de un genocidio que ya cumplía cerca de 5 años. Para ese año, el genocidio contra la UP ya contaba con más de tres mil víctimas entre asesinados y desaparecidos forzados, masacrados colectivamente. Un año después, en 1993, Cepeda denunció la existencia del plan denominado “Golpe de Gracia”, un golpe final de exterminio de la UP, del cual el sería su víctimas tiempo después. El Estado colombiano no adoptó ninguna medida para evitar el exterminio de esta expresión política conocida como la Unión Patriótica. 

Hoy hace 19 años, el 9 de Agosto de 1994, cerca de las 9 am, un esteta del bien común, luego de salir de su casa en el barrio popular de Kennedy, cuando se dirigía al Congreso de la República fue interceptado por sicarios que iban en un Renault 9, quienes con la mentalidad del hombre servil, del hombre esclavo de la muerte, de quién odia la vida, dispararon para intentar que nunca más en Colombia, se alzarán voces, ideas, sentimientos y propuestas como las de Manuel. 

En su crimen participaron los Suboficiales Hernando Medina Camacho y Justo Gilberto Zúñiga, expresión de los mandos militares de la época, con integrantes de la estructura paramilitar de Carlos Castaño. El General Rodolfo Herrera Luna, quien había sido señalado de ser uno de los autores intelectuales murió de un infarto. Hoy tantos años después, para intentar asegurar la impunidad, los victimarios en altos mandos, de ayer y de hoy, y los que ordenaron el asesinato de Manuel expidieron la misma pena a testigos y autores materiales, a familiares de los victimarios, amenazas, presiones y asesinatos. Es más, sustrajeron piezas procesales sustanciales que orientaban la investigación a altos mandos militares y desde allí a personas que hoy sigue posando de hombres probos, empresarios y políticos honestos, disfrutan de la libertad, de pensiones y privilegios castrenses, otros hoy siguen gozando de sus cargos y otros gozan de sus grandes negocios. 

En diciembre de 1999, cinco años después del asesinato del Senador Manuel Cepeda un juez penal de Bogotá impartió una sentencia condenatoria de 43 años, a los Suboficiales Justo Gil Zúñiga y a Hernando Medina. La pena no se cumplió pues se demostró que mientras los dos suboficiales debían estar cumpliendo la pena, estos participaron en el asesinato del teniente José Simón Talero. 

Tratando de asegurar la impunidad, la esposa y una de las hijas del testigo principal fueron desaparecidas, otros testigos que sostenían la culpabilidad de Castaño se retractaron y ciertas piezas probatorias fueron destruidas y los familiares del senador Manuel Cepeda tuvieron que abandonar el país por amenazas de muerte. 

En junio de 2010 la Corte Interamericana de Derechos Hmanos encontró responsable al Estado Colombiano por el asesinato del Senador Cepeda, un Crimen de Estado, en el que participaron miembros de altos mandos militares, miembros de la fuerza pública y jefes paramilitares. 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos resaltó además que el asesinato de Cepeda ocurrió mientras en el país vivía una persecución contra militantes de la Unión Patriótica, a la cual él pertenecía. 
En mayo de ese mismo año , Jesús Emiro Pereira alias “Alfonso” o “Huevo de Pisca”, concuñado de los hermano Castaño, manifestó haber acompañado a los sicarios hace 19 años para asesinar al Senador Manuel Cepeda. 

La Fiscalía General de la Nación le dicto medida de aseguramiento y le acuso bajo el delito de complicidad, además en una declaración fechada del 2 de julio de 2010 ante el fiscal delegado ante la Corte Suprema de justicia, alias “Huevo de Pisca” indico que él era el enlace entre Carlos Castaño y el ex Vicepresidente de la República, Francisco Santos. 
La cadena de mando, la estructura criminal 19 años después no es conocida ni sancionada penal ni socialmente. Hay que volverlo a decir, otros autores intelectuales y beneficiarios de este crimen continúan en libertad disfrutando poder económico, políticos. 

Hoy Manuel es memoria colectiva, en sus hijos, en millares de militantes de la UP, que parecen anónimos, en medio de voces que en Colombia continúan afirmando el derecho a la paz en una nueva democracia, en medio de decenas de vidas que guardan con esperanza que en Colombia, más tarde que nunca, sea posible otro país. Allí en esas miles de vidas, de voces, de silenciados se camina en la Memoria con Manuel Cepeda, Manuel es parte de nuestra Memoria Colectiva 

Manuel Cepeda Vargas en la Memoria
Manuel Cepeda Vargas Sin Olvido

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