viernes, 2 de noviembre de 2018

Gerardo Liévano García


2 de Noviembre de 1993

El 2 de Noviembre de 1993 en la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander, hacia el mediodía en un restaurante de la ciudad fue retenido, posteriormente desaparecido, torturado y asesinado Gerardo Liévano García, por un comando de 11 integrantes del ejército Nacional a cargo de el teniente César Alonso Maldonado Vidales.

A Gerardo lo retuvieron arbitrariamente, lo golpearon en la cara con la cacha de una arma hasta dejarlo en el piso sin fuerzas, con una herida en el pómulo. Él pedía auxilio, se acercaron dos policías y preguntaron, qué pasaba allí, a lo que Maldonado contestó, que es un operativo del ejército, que no se metan y que se larguen del lugar.

En la investigación, los uniformados declararon que Gerardo opuso resistencia a los maltratos de los que estaba siendo víctima él y dos personas más, razón justificada por el teniente para continuar con los golpes.

Ahí, frente al restaurante ingresan a Gerardo muy golpeado en una camioneta de vidrios oscuros y en otra a las dos personas más. Los llevan a un lugar fuera de la ciudad, allí someten a Gerardo a las torturas más despiadadas que se le puedan aplicar a un ser humano. Cuentan los otros dos retenidos que Maldonado lo torturaba y a la vez le preguntaba por un comandante. Cuentan como se estremecían con los desgarradores gritos de Gerardo pidiendo auxilio, porque para Maldonado, él era un guerrillero.

Cuenta uno de los testigos que en ese momento los meten nuevamente a una camioneta y los trasladan al batallón. Ya casi al final de la tarde del martes 2 de noviembre, son llevados a calabozos separados, donde el testigo asegura haber escuchado a Gerardo quejándose hasta altas horas de la noche, llegando un momento en que no lo escucho más.

Pasados 3 días sale en un periódico de Cúcuta, el titular "Se encuentra un cadáver incinerado cerca de un basurero a las afueras de la ciudad". El viernes 5 de noviembre me avisan que Gerardo estaba desaparecido y que tenía que viajar a buscarlo. 

Fuimos a la ciudad de Cúcuta a buscar a Gerardo, tuvimos que buscarlo por casi una semana, fuimos al batallón, mi cuñado y yo acompañados de alguien de derechos humanos de esa ciudad. El que nos recibió fue el mismo Teniente Maldonado, quien nos dijo que a ese batallón no había ingresado nadie con las características de Gerardo.

Nos llevó a los calabozos a mostrarnos que no tenía a nadie allí. En este lugar donde días atrás había estado Gerardo y los otros dos detenidos y de los que no había registro alguno del paso por ese lugar.

Yo conocí a Gerardo en el sindicato del banco popular, era el tesorero del sindicato y pertenecía a la directiva a nivel nacional del sindicato. En el año 1984 el banco le cancela el contrato de trabajo sin justa causa, de allí en adelante él comienza a hacer accesorias sindicales. Estuvo en SINTAGRO en Uraba en los años de las bombas y de violencia, en Sintraelecol, Villavicencio, Bogotá. en sindicatos bancarios, Seguro Social y la USO. 

Gerardo tenía cuatro hijos, nuestra hija que tenía 16 meses y tres hijos más de los cuales él tenía dos a cargo de los cuales yo ayude a criar. Con la muerte de Gerardo le quitan el derecho a mi hija de conocer a su padre, igualmente a sus otros dos hijos quienes quedan completamente solos. A mi me arrebatan a mi esposo, mi compañero, el padre de mi hija, al ser con quien tenia mi hogar, en pocas palabras acaban con vida también.

Han pasado 23 años y no entiendo, ni entenderé jamás porque una persona representante de la ley puede tener manos criminales y ordenar cegarle la vida a un ser humano de la manera que se la quitaron a Gerardo, sin pensar por un instante las consecuencias que puede traer todas estas cosas tan crueles y despiadadas a una familia. 

Otro episodio inhumano que nos tocó pasar es la desaparición y asesinato del hijo de Gerardo, el cual ayude a criar. Él fue desaparecido en el año 2000 en Villavicencio, lo matan y lo tiran a un río en Puerto Gaitán, Meta. Dicen que fueron los paramilitares, eso le dijeron al tío del muchacho (Hermanos de Gerardo). Un asesinato que está en la completa impunidad porque no tuvimos las fuerzas para seguir una investigación. 

Cuando mi hija por casualidad lee todo lo del asesinato de su padre en internet, fue un instante de preguntas, una de ella fue: ¿en algún momento a esos militares del ejército o a Maldonado se les ocurrió pensar en la familia que estaban acabando con sus manos?

Hago mucho énfasis en los que nos ha tocado vivir en familia, porque hemos tenido que ser muy fuertes y soportar sin entender todo esto que nos ha pasado.

Pasaron años del proceso con muchas cosas negativas, una de ellas, la absolución de 11 militares en un consejo verbal de guerra, o el intento de cierre del proceso, el que revivió gracias al trabajo de una magistrada. 

Son tantas pruebas que por largos años han evidenciado la responsabilidad de agentes del Estatales y que sólo hasta el año 2014 por sentencia del Consejo de Estado responsabilizó a la nación por los hechos cometidos contra Gerardo.

El dolor traumático que me causo que me hayan entregado las cenizas de Gerardo, nunca se van a borrar de mi mente, no es justo que uno tenga que viajar a buscar a su ser querido porque está desaparecido y le entreguen a su familiar en cenizas. Esto es un dolor muy grande que no se borra del alma ni del corazón.

Gerardo, un defensor aguerrido por los derechos humanos, las injusticias, un luchador incansable por sus ideales, un papá y esposo intachable, un hijo, un hermano, un tío, un amigo ejemplar, incomparable, admirable, e incondicional. Un ser maravilloso que ha dejado huella y nunca se borrara, su recuerdo y su amor estará por siempre en nuestros corazones.

Ese dos de noviembre fue una fecha que marcó para siempre nuestras vidas y que no podemos dejar pasar desapercibida hasta que Dios nos permita.

Escribo y escribiré esto porque me ayuda un poco, aunque nunca sea fácil y porque quisiera que esto nunca le pase a otro ser humano, ojala esto nunca más se vuelva a repetir, tengo mucha confianza en Dios y en las personas que tienen la ley en sus manos.

Nosotros a pesar de todo esto que hemos tenido que pasar desde el fondo de nuestros corazones decimos que queremos la paz para nuestro país, queremos un país diferente para nuestros nietos y jóvenes. 

Escrito por su esposa Luz Marina 

De forma mas reciente, hasta el año 2008 Maldondo fue capturado y sentenciado a 25 años de prisión por el Tribunal Superior de Cúcuta, luego de que se había fugado en 2004 del batallón de Policía Militar No. 13, también se condeno al coronel William Roberto del Valle, el suboficial Edilson Olivero Goyes, los soldados Efraín Niño Plazas, Jairo Granja Hurtado, José Misael Valero. Estas condenas representan un paso para mantener la esperanza por una justicia en contra de la impunidad, pero aún falta un largo camino por una reparación y una verdad integral. 

Gerardo Liévano García en la memoria 
Gerardo Liévano García Sin Olvido 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Jairo Ernesto Obregón

Octubre 31 2003


Un día como hoy del año 31 de octubre de 2003, Jairo Ernesto Obregón, abogado, ex concejal de Cúcuta, gerente encargado del Inurbe y presidente de la junta de acción comunal del barrio Belén, fue asesinado por paramilitares en horas de la mañana en la ciudad de Cucuta. Obregón fue defensor de detenidos políticos. Jairo además era hermano del exministro de trabajo y ex líder sindical Orlando Obregón. 

Bajo las ordenes de alias "Camilo" y alias "El Igüano" comandante del Bloque Catatumbo envió hombres armados bajo su mando hasta el lugar en el que residía el abogado, sobre la calle 17 No. 4-21 en la ciudad de Cúcuta, fue ultimado con disparos de arma de fuego y señalado de ser simpatizante de la guerrilla, por la labor que desempeñaba, defendiendo a personas acusada por delito de rebelión. 

Luego de los hechos, su familia fue obligada a desplazarse forzadamente y radicarse en la ciudad de Bogotá. Posteriormente, se tuvo conocimiento que el grupo paramilitar estaba al mando de Jorge Iván Laverde, quien ingresó a la residencia de Obregón y es el autor material de los hechos, la acción fue comandada también por el paramilitar Armando Perez Betancourth, luego del asesinato, Laverde huye en una motocicleta conducida por Jhonatan Sepulveda. Hoy el caso sigue en la impunidad  y aún se exige justicia sobre los hechos. 

Jairo Ernesto Obregón Sabogal en la Memoria
Jairo Ernesto Obregón Sabogal Sin Olvido

martes, 30 de octubre de 2018

Luis Camacho




Octubre 30 2000

Luis Camacho dirigente sindical del sector cementero, hizo parte de la dirección sindical de la compañía de cementos Nare y de la Federación Departamental de Trabajadores de Antioquia FEDETA, adscrito a la CUT regional, formó parte del directorio sindical de la cementera y de la desaparecida Federación de trabajadores de Antioquia.

Ese 30 de Octubre de 2000 cerca a la plantación de producción de la compañía Cementos Nare fue tiroteado cuando se disponía a abordar una embarcación en el muelle de la cementera sobre el Río Nare, por la estrategia paramilitar.

Luis Camacho en la memoria.
Luisa Camacho Sin Olvido.

viernes, 12 de octubre de 2018

Masacre Vereda El Tabor


Palestina, Huila 11 de octubre 1985

En la madrugada del 11 de octubre de 1985, en la vereda El Tabor, municipio de Palestina, en el sur del Departamento del Huila, según testimonios, miembros del ejército nacional con apoyo de la policía local, llegaron hasta la vivienda donde se encontraba Martín Humberto Coy, Jesús Tunjo y Jaime Loaiza  y luego de torturarlos les asesinaron y los arrojaron al lado del camino.

El crimen de los 4 campesinos marcó el inicio del exterminio contra el movimiento político Unión Patriótica, surgido de los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Belisario Betancourt y la guerrilla de las Farc E.P en el año 1984.

En la memoria de familiares y vecinos sigue presente el dolor por el daño a la vida y la afectación a una iniciativa productiva y organizativa truncada en la región y se aguarda la esperanza de que en el marco de la implementación de los acuerdos se generen las condiciones para restaurar la vida, la memoria, la verdad, y se construya la paz con justicia socio-ambiental y desarrollo integral para las y los campesinos e indígenas de la región.

Palestina en la  memoria.
El Tabor  Sin Olvido. 











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lunes, 8 de octubre de 2018

Gilma Yaneth Pineda Metaute



Martes 8 de octubre de 1996 


Hoy, Gilma Yaneth Pineda Metaute habría podido acompañar a su hija, a dar sus primeros pasos por la vida, llevarla a la escuela, acompañar su adolescencia,  asistir a sus grados, celebrar sus 15 años...


Yaneth fue la tercera de cuatro hermanas (o), nació en una vereda del municipio de San Roque en Antioquia, al igual que sus hermanas (o) creció entre cafetales, con el arrullo de los pájaros y el hermoso paisaje adornado de exuberantes montañas. Para ese entonces su família tenía una parcela en la que cultivaban productos de pan coger, café y árboles frutales, eso les alcanzaba para sobrevivir sin tantos apuros. 

El padre y la madre de Yaneth, dos campesinos, curtidos de trabajar la tierra, personas honestas e inconformes con la difícil situación que vivían los campesinos de la zona, se involucraron muy pronto en el movimiento campesino, en ese tiempo respaldado y apoyado por comunidades eclesiales de base, hombres y mujeres dedicados a llevar el mensaje de Cristo en todos los rincones de nuestro país, llegaron hasta esta vereda hablándo de un Cristo obrero, trabajador, que se encarnaba en la lucha contra las injusticias y la explotación, un Cristo humanizado, en el que inmediatamente se reconocieron niños y niñas, hombres y mujeres, quienes entendieron que la lucha por la dignidad humana era más que una necesidad, un deber Cristiano. 

En este ejercicio  de memoria aparecen personas importantes que participaron  en el proceso en  esa coherencia inevitable entre la palabra y la acción, para los que predicar el mensaje de Cristo implicaba un alto sentido de humanidad y compromiso al lado de los oprimidos el padre Jaime Restrepo y la hermana Sor Teresa Ramírez, vilmente asesinados, por optar estar del lado de los oprimidos.

Yaneth creció en este ambiente alentada por la lucha por una vida digna, las novenas comunitarias, el convite, la reunión, los encuentros de niños y de adultos, la formación política, las tomas y recuperaciones de tierra, bajo la consigna “la tierra pal que la trabaja” la tierra para la gente sencilla y trabajadora que diariamente amasaba con sus manos y el azadón el surco y sembraba la semilla para el alimento de todos y de todas.

El compromiso social y político de la familia fue mayor, llegó la participación en marchas, el paro de campesinos que agrupo a centenares de hombres y mujeres junto a sus hijos e hijas en el municipio de Cisneros en 1988, los campesinos y campesinas, habían tomado la decisión de abandonar sus parcelas y salir a los cascos urbanos para dar a conocer las exigencias en un pliego de peticiones para una vida digna, vías de comunicación, energía eléctrica, créditos a bajos intereses, escuelas, apoyo por parte del gobierno para el agro, tierra para todos y todas. 

Después de la participación en este movimiento campesino, su familia, especialmente el padre de esta familia fue víctima de amenazas, persecuciones, detenciones arbitrarias por parte del Ejército Nacional acusado de ser colaborador de la guerrilla. Esta situación obligo a la familia a desplazarse a otro municipio, el miedo y la zozobra lo obligaron a vender la parcela familiar que tenían en la vereda Guacas en el municipio de San Roque Antioquia a un bajo precio, como decía el decía “nos toco regalar la parcela, porque, nunca me la terminaron de pagar”.

La opción por la lucha para exigir los derechos, estaba cobrándole a la familia un alto costo, verse obligados a abandonar la tierra en la que  nacieron, este fue un momento muy difícil. Para ese año 1989, Yaneth tenía 11 años de edad, para ese entonces se empezaba a ver el temple, la sencillez, la humildad, la capacidad de entrega por su familia que la caracterizaron. El corto tiempo que les permitieron vivir, fueron tiempos difíciles y "la mona" como le decían cariñosamente nunca se quebró.

Se trasladaron a una vereda del municipio de Maceos, llegaron a una finca comunitaria, que los campesinos habían ganado en una lucha con sus dueños y era administrada por la comunidad, allí estuvieron tres años, aunque sobrevivían, gracias a la solidaridad de la gente, la situación de seguridad en esta comunidad estaba en máxima alerta, los grupos paramilitares tenían amenazada a la gente de esta comunidad con incursionar y acabar con toda la gente, efectivamente a finales del año 1989 una incursión paramilitar a la hora de la molienda a plena luz del día, tuvo como consecuencia el  asesinato de Don Alfonso Jiménez y se le causaron heridas a cinco campesinos más.

Esta situación y otras que vinieron después, como combates entre guerrilleros y el ejército muy cerca de la vereda, la detención del padre por parte del ejército acusado de ser colaborador de la guerrilla obligaron de nuevo a la familia a desplazarse a una vereda del municipio de Yolombó. Seguido de esto el padre estuvo detenido tres años en el municipio de Puerto Berrio, y la madre asumió la responsabilidad económica y emocional de la familia. 

Cuando él  obtiene la libertad, la familia toma la decisión de salir de la región, cada vez la situación de seguridad se tornaba más difícil, y a través de unos amigos llegaron a vivir al municipio de Guarne, en una finca. Para ese entonces "la mona" tenía 17 años, viendo la difícil situación económica por la que estaba pasando la familia, tomó la decisión de irse a trabajar como empleada doméstica para colaborar económicamente.

La situación económica obligó a la familia a un nuevo desplazamiento, para la ciudad, fue así como llegaron a Medellín, todos comenzaron a trabajar, estudiar, la mona se enamoró, muy pronto quedó embarazada de una hermosa niña.

A los 19 años recién cumplidos, un lunes 7 de octubre, salio de su casa  para acompañar a un amigo que iba para San Roque y, este fue el último día que la vieron, la escucharon, la abrazaron. Esa tarde, se despidió de la madre, de su hija y emprendió su camino hacia la muerte, nunca se supo con claridad la verdad de los hechos, ¿quiénes la asesinaron? y ¿Por qué? Al día siguiente 8 de octubre, en horas de la mañana todos los medios de comunicación daban la noticia que  en un combate que se presentó en el municipio de La Unión (Ant) habían dado de baja a cuatro guerrilleros del ELN, entre los que se encontraba Yaneth, su cuerpo fue vestido con prendas militares, le pusieron armas. Por comentarios se supo que fueron interceptados en el carro en el que se desplazaban, un trooper de color verde, por paramilitares. Según versiones, ellos los entregaron a miembros del ejército y estos los asesinan y los hacen aparecer como muertos en combate, todo esto ocurrió durante la gobernación de Álvaro Uribe Vélez.

Hoy la familia esta convencida que el asesinato de Yaneth fue una ejecución extrajudicial. Estan en el proceso de esclarecer los hechos para que los responsables sean desenmascarados y rindan cuentas ante la justicia y la sociedad colombiana.

Este pequeño relato habla de la vida de un ser maravilloso, hermoso, a la que aman profundamente aún después de su partida, con la que tienen una deuda pendiente, dar a conocer su historia, que se sepa que existió, que tenía sueños que no le permitieron realizar, que quería estudiar, viajar, bailar, enamorarse, que su vida fue arrebatada, y que es necesario buscar el camino de la justicia en su nombre.


Gilma Yaneth Pineda Metaute  en la Memoria.
Gilma Yaneth Pineda Metaute  Sin Olvido

sábado, 6 de octubre de 2018

Desaparición forzada de 19 comerciantes



6 de octubre de 1987

En la tarde del 6 de octubre de 1987, 17 comerciantes que salieron de Cúcuta, Norte de Santander, con rumbo a Medellín, Antioquia, fueron desaparecidos forzadamente cerca de la finca “El Diamante”, por el grupo paramilitar de Puerto Boyacá al mando de Henry de Jesús Pérez Baquero, luego de pasar por un retén militar. Otros dos familiares que salieron en su búsqueda, Juan Alberto Montero y José Ferney Fernández, corrieron la misma suerte de los primeros 17 pocos días después.

Las investigaciones realizadas en años posteriores revelaron que los 19 comerciantes desaparecidos fueron asesinados, descuartizados y sus restos lanzados a las aguas del caño “El Ermitaño”, afluente del río Magdalena. Los cuerpos continúan desaparecidos, pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su sentencia ordenó su búsqueda, y hasta ahora el “Plan de búsqueda” presentado en 2009 por el Estado no ha arrojado ningún resultado. De hecho, en los últimos cinco años los familiares no han recibido ningún informe por parte de las autoridades, a pesar de múltiples solicitudes, y aún los 19 hombres continúan desaparecidos.

Desde aquel octubre de 1987 los familiares de los 19 comerciantes han sido constantes en la búsqueda de verdad y justicia. Después de agotar todas las instancias nacionales, donde predominó la impunidad, los familiares acudieron al Sistema interamericano de Derechos Humanos, donde se reconoció su caso hasta llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que el 5 de julio de 2004 condenó al Estado colombiano por la desaparición forzada de los 19 comerciantes.

Por los hechos sólo se han proferido condenas contra algunos paramilitares, pero ninguno de los altos militares vinculados y a quienes se les alcanzó a ordenar la detención preventiva en 1996 han sido condenados. Además, en el caso del General Farouk Yanine Díaz y del Teniente Coronel Hernando Navas Rubio, las investigaciones precluyeron por razón de su muerte.

Otra medida ordenada por la Corte Interamericana que el Estado ha incumplido a los familiares es la relacionada con salud, tanto en relación con el tratamiento médico y psicológico gratuito, desde una perspectiva psicosocial, para todos los familiares, como medicamentos gratuitos, atención en salud integral especializada y preferencial, de manera individual, familiar o colectiva. Varios familiares de las víctimas han fallecido sin recibir reparación efectiva en esta materia.

Después de 8 años el Estado finalmente cumplió con la instalación de un Monumento en el año 2013, como medida de reparación, pero no ha dispuesto todavía de las garantías de seguridad, cuidado y mantenimiento de la obra en homenaje a las víctimas. Adicionalmente, se hace un llamado de atención sobre la lentitud de los procesos judiciales, que privilegian la impunidad, dado el paso del tiempo y la falta de acción investigativa, y los “Planes de búsqueda de personas desaparecidas” que no se compadecen del dolor de las víctimas ante un crimen tan atroz. Recordamos sus nombres esperando que al leerlos llegue a nuestra mente que cada uno de ellos es poseedor de una historia, una familia y unos seres queridos que los recuerdan:




  • Álvaro Lobo Pacheco 
  • Gerson Rodríguez 
  • Israel Pundor Quintero 
  • Ángel María Barrera 
  • Antonio Flórez
  •  Víctor Manuel Ayala
  • Alirio Chaparro Murillo 
  • Álvaro Camargo Gilberto Ortiz 
  • Reinaldo Corzo Vargas
  •  Luis Hernando Jáuregui 
  • Luis Domingo Sauza 
  • Rubén Emilio Pineda
  • Carlos Arturo Riátiga 
  • Juan Bautista 
  • Alberto Gómez 
  • Huber Pérez
  • Juan Alberto Montero
  •  José Ferney Fernández
La Comisión Colombiana de Juristas exalta la valentía y la tenacidad de los familiares de los 19 comerciantes que año tras año continúan exigiendo la búsqueda de sus seres amados, justicia efectiva y el cumplimiento de una reparación integral. Permaneceremos con ellas y con ellos preservando la memoria y brindando todo nuestro apoyo a su incansable labor. 

19 comerciantes desaparecidos en la Memoria 
19 comerciantes desaparecidos Sin Olvido
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Ángel José Quintero y Claudia Monsalve


Octubre 06 de 2000 

El viernes 6 de octubre del año 2000 a las 10:30 p.m., en una cafetería de la ciudad de Medellín fue la última noche en que Angel Jose Quintero y Claudia Ptricia Monsalve departieron con cinco de sus amigos y compañeros de la Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos – ASFADDES - seccional Medellín.

Ángel José decidió acompañar a CLAUDIA PATRICIA a su casa en el poblado de Itagui. De acuerdo con testigos los dos integrantes de ASFADDES fueron abordados por dos hombres armados que se movilizaban en una motocicleta y luego obligados a subirse a una camioneta.

Ángel José un mes antes había recibido amenazas de muerte contra su vida debido a su labor en búsqueda de sus familiares Desaparecidos y de todos los Desaparecidos forzados por los que afirmó el derecho a la memoria, a la verdad, a la justicia y reparación integral. Claudia Monsalve estaba vinculada a ASFADDES exigiendo el esclarecimiento de la detención y desaparición forzada de su hermano, un estudiante universitario desaparecido en 1995.

La Desaparición Forzada de Ángel José y Claudia ocurrió en un contexto de una persecución sistemática de agentes estatales contra organizaciones de derechos humanos y organizaciones sociales en Medellín. Dentro de los mecanismos de persecución se descubrió que un millar de líneas telefónicas fueron interceptadas ilegalmente actuaciones en las que participó el Teniente MAURICIO SANTOYO VELAZCO.

La desaparición forzosa de Claudia Patricia y Ángel José continúa en la impunidad, mientras que el Teniente MAURICIO SANTOYO fue ascendido a Secretario de Seguridad de la Presidencia de ALVARO URIBE VELEZ, posterior a los hechos.

Claudia Patricia y Ángel Quintero después de su desaparición forzosa viven en la memoria de ASFADDES, de sus hijas e hijos que han crecido con la esperanza y con la convicción de que el Derecho a la Verdad y a la Justicia es innegociable. Las palabras, los testimonios, los dibujos, los rostros de sus familiares son una afirmación de que el olvido es inexistente, que la única palabra auténtica es la dignidad en la justicia. Ellas y ellos son la memoria viviente de lucha contra la impunidad

A los Quince años de la desaparición forzada de Ángel José Quintero y Claudia Monsalve, sus familiares continúan en la incansable búsqueda de respuestas sobre su paradero, la incansable lucha por saber la verdad, afirmando la memoria. 

Ángel José Quintero y Claudia Monsalve en la Memoria
Ángel José Quintero y Claudia Monsalve Sin Olvido