jueves, 10 de abril de 2014

Eudaldo León Díaz



Hace 11 años fue asesinado el ex Alcalde del Roble-  Sucre de  Eudaldo León Díaz más conocido como “Tito” Díaz, quien había denunciado frente al ex presidente Alvaro Uribe Vélez que lo iban a asesinar en el Consejo de Seguridad en Noviembre de 2002.

“Tito” Díaz a pesar de que no duro mucho en su cargo de Alcalde;  pues fue posesionado frente a la multitud en Enero de 2002 realizo fuertes denuncias por irregularidades que se venían presentando en el departamento por parte de funcionarios como Salvador Arana, Álvaro García Romero, Eric Morris Toboada, a quienes responsabilizó de corrupción, malos manejos públicos y conformación de grupos paramilitares. Y por esto pocos días después las amenazas en contra de su vida se hicieron presentes, además fue suspendido de su cargo el 18 de Noviembre de 2002, “por supuestos malos manejos de recursos públicos”. La suspensión la realizó el Procurador Provincial de Sucre, Jaime Gil Ortega.

Al cabo de cinco meses, en Marzo de 2003, luego de la denuncia pública que hizo acerca que lo iban a matar, sus escoltas fueron retirados, dejándolo al cuidado de un solo escolta particular sin armas, que el mismo tuvo que pagar.

Un mes después el 05 de Abril de 2003, al medio día “Tito” Díaz fue retenido por paramilitares a cargo de Rodrigo Antonio Mercado, conocido como “Cadena” llevándolo al sitio conocido como “El Mirador” ubicado sobre la vía que comunica los municipios de Sincelejo y Tolú.

 Luego de una reunieron con varios políticos, y funcionarios públicos a la que “Tito” Díaz decidió ir porque el Coronel Norman León Arango iba a estar presente como le comunicó vía telefónica, en donde supuestamente iban a ayudarle a agilizar su restitución como Alcalde del municipio El Roble.

El 10 de Abril de 2003 el cuerpo de “Tito” Díaz fue encontrado en la vía conocida como “La Boca del Zorro”, que comunica Sincelejo a Sampués, a un Kilómetro de la finca de Said Isaac, (cuñado de Salvador Arana Sus); El cuerpo presentaba nueve impactos de bala, cuatro de ellos en la cabeza, además, señales de tortura, hematomas de golpes recibidos en varias partes del cuerpo, lesiones en los pulpejos de los dedos y manchas de tinta en los mismos.

En 2005 fue archivado el proceso por el cual “Tito” Díaz había sido destituido, y se comprobó con recibos y demás soportes que los recursos utilizados bajo su cargo fueron netamente utilizados en beneficio de la comunidad, en obras de inversión social.

En el momento de hacer el levantamiento del cadáver de “Tito” Díaz, se encontró una carta dentro de sus zapatos, fechada el 08 de abril 2003 (tiempo en el cual se encontraba en cautiverio), dando pistas claras sobre las personas que lo asesinaron. En 2004 la Fiscalía luego de hacer el estudio pertinente comprobó que la letra es completamente autentica, había sido escrita por Tito. 

En el 2009 la sala penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a 40 años de prisión al ex Gobernador de Sucre Salvador Arana Sus, por la muerte de Eudaldo, “Tito” Díaz y por sus vínculos con grupos paramilitares.

Después de la captura de los autores materiales e intelectuales del crimen de “Tito” Díaz, se inició un proceso jurídico durante el cual se asesinaron a 12 personas, además se amenazaron fiscales, abogados y testigos a favor de “Tito” Díaz. 

Eudaldo Léon Díaz Salgado en la memoria
Eudaldo Léon Díaz Salgado Sin Olvido 

miércoles, 9 de abril de 2014

Jorge Eliecer Gaitán

Abril 9 1948 - Abril 9 2015

Han pasado  67 años desde el asesinado del Líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, junto con al él moría la esperanza de una nueva Colombia, la esperanza de una democracia justa, y las ilusiones de cientos y miles de personas que la confiaban a él, por ser un líder apasionado, que estaba con el pueblo: “Yo no siento que estoy a la cabeza de las masas, yo siento que las masas me empujan”. Los conocidos gritos del líder liberal, A la carga!, Contra la oligarquía!, Por la restauración moral de la República! Fueron capaces de convocar manifestaciones jamás vistas de nuevo en el País.

Jorge Eliecer Gaitán nació en 1902, hijo de Eliécer Gaitán, y de Manuela Ayala, quien era maestra de Escuela.

Luego que su familia hiciera grandes esfuerzos económicos para que se graduara del colegio, en 1920 ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional, 4 años más tarde obtuvo el título de abogado con su conocida tesis “Las ideas socialistas en Colombia”.  Ocho  años después, en 1928 fue elegido como representante a la Cámara, en junio de ese año encabezó las manifestaciones contra la corrupción.

En 1931, fue elegido como presidente de la Cámara de Representantes de la Dirección Nacional Liberal, y segundo designado a la Presidencia. El año siguiente fue rector de la Universidad Libre. Cinco años después, en 1936 contrajo matrimonio con Amparo Jaramillo, con quien tuvo su única hija Gloria Gaitán.

En 1939 fue elegido como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, y el año siguiente ministro de Educación, durante la presidencia de Eduardo Santos.

El 9 de Abril de 1948 a la 1:15 pm Jorge Eliécer Gaitán en la Avenida Jiménez con Carrera 7ma en la ciudad de Bogotá, a la salida de su oficina, fue asesinado por un sicario que propició 3 disparos en contra de su humanidad, una de ellas en la cabeza, dos en el tórax, disparos a los que resistió su cuerpo por pocos minutos llego con vida al al Hospital Central en donde murió.

El día anterior, a su hija Gloria Gaitán en el colegio Mary Mount de Bogotá una compañera de estudio le gritó: "Ojalá maten a su padre".

Según testimonios, ese 9 de abril, dos hombres que habían estado merodeando desde el medio día el lugar, se ubicaron de la siguiente manera, uno cerca de la puerta y el otro a pocos metros de distancia de éste. Al ver salir al Líder Liberal  del edificio, uno de los hombres le hizo una señal al que apretaría el gatillo, quien posteriormente fue identificado como Juan Roa Sierra, actor material del magnicidio.

Luego del asesinato del líder liberal se inició una revuelta popular en Bogotá y en diversas ciudades con la pretensión de derrocar el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez a quién se responsabilizó del Crimen.

Gaitán expresó la necesidad de constituir una democracia directa a cambio de una democracia representativa, evidenció el abismo de la clase dirigente con el pueblo, el uso del engaño para disgregar las posibilidades de acceso al poder de los intereses contrarios a las oligarquías.

Son 67 años de impunidad, que se han enfrentado no sólo al aparato judicial, si no al genocidio del movimiento gaitanista, al olvido propiciado por la historia oficial.

Jorge Eliecer Gaitán en la Memoria.
Jorge Eliecer Gaitán Sin Olvido.

martes, 4 de marzo de 2014

HOMENAJE A LOS MÁRTIRES DE 1989


“… la guerra es uno de los fenómenos sociales más regulares en la historia humana, y es la actividad a la que la humanidad ha dedicado sus mejores esfuerzos, creatividad y entusiasmo. Nada parece tener tanta convocatoria como la actividad de masacrar a un buen número de congéneres”. (Sociología de la guerra. Flabián NIEVAS).

“… jueves 23 de febrero de 1989, 8:00 de la mañana. Suena el teléfono de la oficina. Interrumpo la denuncia que estaba atendiendo. Me levanto de la silla, descuelgo y escucho la voz de mi cuñado… en ese momento tuve la certeza que lo habían asesinado… habían apagado la luz que significaba para muchas personas su vida… terminaba, contradictoriamente, toda una vida de escapársele a la muerte, de luchar por un sueño, por una ideología… empezaba, nuestro antes y el después…”.

La persecución, los actos de violencia más inconcebibles habían sido (SON), desde siempre, generalizados y permanentes para los militantes y simpatizantes de la izquierda. 1.989 quedaría por siempre esculpido en la vida de cientos… MILES y miles de personas; su marca, su estigma, su huella… sus consecuencias…

1989… la guerra política, social, de intereses, no solo alcanzó a los Partidos y grupos de izquierda; afectó de igual modo a la Población Civil, a otros partidos, a la Iglesia, al deporte, al periodismo; Funcionarios Públicos, Jueces, Oficiales de Policía, Magistrados que adelantaban investigaciones en contra de los genocidas que arrasaban el país.

El DERECHO a la integridad física, psíquica y moral contemplada en los Tratados y Convenios Internacionales, en la Constitución y sus normas reglamentarias se vulnera cada vez más con más desparpajo; el desconocimiento de los DDHH se abrió espacio en el diario vivir de los colombianos.

Hemos visto en los titulares de los medios de comunicación: “1989, el año negro que está en la impunidad. Bomba al avión de Avianca, 107 muertos; atentado al edificio del DAS, 70 muertos y 500 heridos; ataque a las instalaciones de El Espectador, 73 heridos; crímenes selectivos… asesinato de policías, 731… EL TIEMPO.COM. Fecha de publicación: 21 de noviembre de 2009”.

1.989. Asesinados 13 periodistas (PERIODISTAS ASESINADOS EN COLOMBIA de 1988 al 2005. Publicación de José Ignacio Penagos Hincapié).

EL ESPECTADOR 18-01-2014 Un cuarto de siglo después. 1989: año para tener en la memoria. Por: Marcela Osorio Granados. 18 DE ENERO: “En el corregimiento de La Rochela, municipio de Simacota (Santander), doce funcionarios judiciales que investigaban la desaparición de 19 comerciantes, perpetrada por las autodefensas en el Magdalena Medio en 1987, fueron asesinados por paramilitares, presuntamente en alianza con algunos miembros del Ejército”. 

25 años después… Este es un homenaje a nuestro padre LUIS EDUARDO YAYA CRISTANCHO, asesinado el 23 de febrero de 1989.

Un homenaje a sus Compañeros de lucha, utopías, de ideales. Un homenaje a los Militantes, Directivos, Simpatizantes de la UNIÓN PATRIÓTICA y del PARTIDO COMUNISTA. Un Homenaje a los Campesinos y miles de colombianos asesinados hace 25 años en medio de la guerra de intereses políticos. Un homenaje a los MILLONES de Víctimas en Colombia. 

A las víctimas de la década de los 80; hechos que asombrosamente, AÚN permanecen impunes; a los desaparecidos, torturados, exiliados, desplazados. 

Fuera de todo momento coyuntural… un Homenaje a sus familias quienes hemos tenido que vivir en medio de las circunstancias y hechos vividos a causa de la violencia política y social; la estigmatización, la falta de solidaridad; el olvido, negación y/o desconocimiento.

En medio de estas diversas situaciones de riesgo psicosocial, “sus voces, sus sueños, sus ideales, sus historias, DEBEN renacer; cobrar vida para inmortalizarlas en el Capítulo de la Memoria Histórica, de la obra que estamos construyendo y deseamos los colombianos que sea pronto una realidad: -La PAZ en Colombia-”.

¡Hasta entonces!. …¿Habrá PAZ en sus tumbas?... 

El 23 de febrero recapitulamos los hechos que desencadenaron en el asesinato de nuestro padre LUÍS EDUARDO YAYA CRISTANCHO; circunstancias similares que llevaron igualmente al asesinato, días después, de líderes sociales conocidos por el país como Teófilo Forero y José Antequera, además de cientos de militantes de la UP, líderes sindicales, campesinos, indígenas y civiles que creían posible la construcción de una sociedad justa sin distingos para TODOS los colombianos.

¿Quién era LUIS EDUARDO YAYA CRISTANCHO?.

Nacido el 26 de marzo de 1939, fue un hombre de ancestros campesinos. Leal, honesto, firme y convencido de sus ideales. Nacido del seno del Partido Comunista de Colombia el cual lo formó como líder político y social; fiel a la política de izquierda democrática participó siempre en su crecimiento; fue militante de la Unión Nacional de Oposición – UNO- y dirigente de la Unión Patriótica –UP-, logrando en varias oportunidades una curul en el Concejo del Meta, lo que lo llevó a ser considerado para la candidatura a la Asamblea Departamental. Fundador y Directivo en el Meta de los primeros Comités de Derechos Humanos.

En su permanente trabajo con la clase obrera, participó en la conformación de la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia –CSTC-. A lo largo de su vida sindical se unió a la causa de los campesinos, los trabajadores y operarios de las fábricas; empleados y trabajadores oficiales del Estado a quienes apoyó y asistió en las justas colectivas ante sus patronos.

Fundador de sindicatos agrarios y de la Federación Sindical de Trabajadores del Meta – FESTRAM- de la cual fue presidente; en el momento de su muerte hacia parte de la Directiva Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores – CUT-.


Luis Yaya inició su vida política y sindical a comienzos de 1957 cuando se desempeñaba como jornalero en la Compañía que en ese entonces, extendía las redes de la luz eléctrica en los municipios de la Sabana Norte de Bogotá. Su deseo de participar más de cerca en la actividad política y sindical, además de formarse académicamente para esta causa, hizo que se trasladara con su recién conformada familia, de Cajicá municipio en donde residía desde hacía muchos años, a Bogotá; en donde se emplea como ayudante de mecánica en los Talleres Distritales de donde fue despedido por ser uno de los gestores y promotores del sindicato de Trabajadores Oficiales del Distrito.


A partir de entonces y durante 32 años, trabajó con tesón en lo que para él se convirtió en el centro y razón de su vida hasta sus 49 años: la Lucha Sindical y la dirigencia política de izquierda… “la reivindicación y reconocimiento de los derechos para los menos favorecidos". Inició su lucha en la clandestinidad siendo permanentemente perseguido, asediado, privado de la libertad porque jamás cejó en su empeño de alcanzar un modelo de sociedad justa y equitativa.

Trabajó en Cauchosol, San Marcos, Panam, Lafayette; de cada una de estas empresas fue también despedido porque no dejaba de participar y discutir con sus compañeros, las lecturas diarias producto de su formación autodidacta o académica que lo llevaban al conocimiento y convencimiento de la lucha social y a seguir promoviendo el derecho de asociación de los trabajadores.

Reconocido ya como líder, se dedicó por completo tanto al ejecutivo político como al sindical. 

Su constante ir y venir dentro y fuera del país donde la lucha revolucionaria hizo que compartiera de cerca con camaradas y compañeras de ideología, contribuyó a que su vida afectiva y sentimental fuera irregular; pero sin dejar nunca de transmitir a sus hijos un enorme respeto por las causas sociales, lo que lo hizo merecedor a que sus familias lo recuerden con consideración, admiración y un inmenso amor, extrañándolo por el tiempo que nos hizo falta compartir.

Sus 11 hijos, hemos permanecido unidos alrededor de nuestras madres, extrañando al esposo, camarada, compañero y padre; recordándolo para que lo conozcan sus 22 nietos y 3 bisnietos, porque el reconocimiento y homenaje a la memoria de nuestros muertos se inicia en nuestras familias, con sentimiento de solidaridad, fraternidad y respeto.

La recuperación de la memoria de nuestros muertos, debe reivindicar todos los valores que hicieron parte de sus vidas; manteniendo vivo su recuerdo, los sueños y proyectos que juntos tejimos; luchando por la justicia que no ha permitido que se conozca la verdad para elaborar por fin el duelo que no nos ha permitido cerrar las heridas.

"Porque a nadie le duele tanto la guerra, /aprecia y desconoce tanto el significado de la Paz como nosotros… /todos aquellos quienes hemos visto de frente la muerte, /la sangre, la tristeza y la soledad, /la vida escaparse de entre nuestras manos, truncarse toda una vida de sueños / y partirse en dos la realidad, / …el antes de su muerte y la existencia del hoy a la que nos enfrentamos…”

El 21 de diciembre de 2012 publicó EL TIEMPO: “En una ceremonia de homenaje, previa a la inauguración - del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación del Distrito- víctimas familiares, amigos y compañeros llenaron 2012 probetas con tierra y mensajes de recuerdo a las víctimas del conflicto que, posteriormente, fueron incrustadas entre las paredes del monolito. Entre los escritos de recuerdo pueden leerse mensajes de denuncia como: "Luis Eduardo Yaya Cristancho, dirigente político de la UP y el Partido Comunista, defensor de los derechos humanos, entregado a la lucha social por 32 años, asesinado por sicarios el 23 de febrero 1989, su asesinato permanece en la impunidad".

25 años de Impunidad e Injusticia

El crimen fue cometido en la mañana del 23 de febrero de 1.989 hacia las 7:00 a.m., cuando salía de su casa, ubicada en el barrio Madrigal, fue abordado por Jairo Rodríguez Niño (alias "La muerte"), Willian Góngora Sierra, Jorge Monzaide Vergara Patino (alias "Panas" o "Billete Largo"), Camilo Zamora Guzmán (alias "Travolta"), Daniel Rodríguez Garzón, Jairo Rodríguez Garzón (alias "El Pato") y Florencio Rodríguez (alias "Barrabás", exsuboficial del B-2 del ejército), paramilitares de la estructura de Víctor Carranza quienes le propinaron 10 disparos de arma de fuego. Según la declaración de Camilo Zamora, los victimarios salieron de la finca La Reforma, en Puerto López, y después de asesinarlo regresaron allí, a dejar el vehículo. 

Según relato de Josué Giraldo Cardona Dirigente de la UP del Meta…. "Luís Eduardo salía de la casa manejando su carro. Estaba echando reversa cuando llegó el primer sicario y le rompió el vidrio delantero. Luís Eduardo sacó su pistola, pero no tenía ninguna experiencia en el manejo de armas. El sicario se la quitó y con su misma pistola lo acribilló. Otros sicarios también se acercaron y le descargaron las armas; según Camilo Zamora, el crimen estaba previsto para ser cometido antes: "El año pasado [1988] … yo tenía conocimiento que lo iban a matar más o menos en noviembre o diciembre (sic), pero el mayor Forero, en ese entonces comandante del F-2 en Villavicencio no dejó porque los sindicatos y todo eso (sic) se le iban encima de él…" 

“… En los días previos Luís Eduardo Yaya había sido víctima de tres intentos de asesinato: "Un mes antes de su muerte Luís Eduardo salía del sindicato y se encontró con un sicario de frente. Los dos desenfundaron las armas, se apuntaron y por miedo a matarse el uno al otro, ambos salieron corriendo. Quince días antes, llegó a mi oficina muy pálido, a punto de desmayarse; me paré para tranquilizarlo; dos sicarios lo habían ido a buscar a la Federación y unos minutos antes lo había llamado un periodista muy amigo para advertirle que para su oficina iban unos hombres armados. Él alcanzó a salir antes de que los sicarios entraran y previamente llamó a la Policía. Lo que la gente testimonió es que la Policía llegó y recogió a los paramilitares para decirles que tenían que aplazar el atentado porque habían sido descubiertos. (...) Una semana atrás le habían retirado el escolta del DAS. Almorzamos juntos ese día, en compañía de Ricardo Rodríguez (...) Saliendo del restaurante, los hombres que iban a matarlo estaban rondándolo. En el momento, un Senador del partido Liberal por el Meta, Alfonso Latorre, pasaba con sus escoltas y saludó a Luis Eduardo al que conocía hacía varios años. (...) Luego supimos que no le dispararon por no matar al Senador". 

Yaya Cristancho fue uno de los líderes del departamento del Meta, de muy larga trayectoria en pro de las luchas populares: "Era un forjador de sindicatos desde los años sesenta; conjuntamente con Plinio Muríllo impulsaron el sindicalismo agrario. También era fundador de la Central Unitaria de Trabajadores -CUT y miembro también de su dirección. Cuando se desató el genocidio contra la Unión Patriótica, Luís Eduardo creó los primeros comités de derechos humanos en el Meta". 

Por ello fue masiva la participación en su sepelio e incluso sus copartidarios buscaron transmitir el acto por emisoras radiales. Sin embargo, el Gobernador intentó impedir el acceso a los medios de comunicación aduciendo "órdenes superiores", en tanto que la ceremonia, realizada en la plaza central de la ciudad, fue saboteada por militares al mando del Teniente de la VII Brigada, Miller Tarcisio Koy Nuñez', quienes en momentos en que Manuel Cepeda, orador central, hablaba, incursionaron en el lugar, haciendo gestos que daban a entender que dispararían, por lo que los asistentes huyeron aterrorizados. 

A causa de las amenazas de muerte, cinco de sus hijos mayores ni la madre de estos, pudieron asistir a sus honras fúnebres, viéndose obligados a abandonar durante la velación la capital del Llano.

Después de ser capturados el 4 de abril de 1989 los asesinos de Luís Eduardo Yaya Cistancho, el proceso penal fue abierto por el Juzgado Tercero de Orden Público de Villavicencio, con el radicado No. 020. El 19 de junio de 1989 fue acumulado al proceso identificado con el radicado No. 019, adelantado en el Juzgado Cuarto de Orden Público, en el cual el principal implicado era el jefe paramilitar, Víctor Manuel Carranza Niño. 

Este fue uno de los pocos casos en que se constituyó parte civil en el proceso penal, en cabeza del abogado y vicepresidente de la Unión Patriótica, Ricardo Rodríguez Henao, quien justamente a los pocos meses fue víctima de un atentado, cuatro días después de haber sido acumulado al proceso 019. 

Finalmente, y a pesar que mediante fotografías fueron identificados por testigos presénciales, dos de los autores materiales del crimen, John Rodríguez Niño y William Góngora Sierra, la totalidad de los implicados en el proceso 019 fueron absueltos por la juez Marcela Fernández Castañeda” …… (“COLOMBIA NUNCA MÁS Crímenes de Lesa Humanidad, Zona 7ª.).

HASTA EL DIA DE HOY SU MUERTE SIGUE IMPUNE .

“Con profunda fe en la fecundidad de las memorias prohibidas de quienes fueron físicamente destruidos por anunciar un mundo alternativo y más justo, entregamos esta memoria a nuestros familiares, amigos, compañeros y conocidos que aún conservan alguna capacidad de asombro y compromiso”.

CON CARIÑO 
FAMILIA YAYA CUERVO
FAMILIA YAYA POVEDA 
FAMILIA YAYA MOSQUERA 

"… Porque tu voz no la callaron las balas asesinas y hoy sigue haciendo eco en nuestras vidas…”.



jueves, 6 de febrero de 2014

María Lucero y Yamid Daniel Henao


Febrero 06 de 2004 - Febrero 06 de 2014

María Lucero Henao nació el 25 de Julio de 1960, en el departamento del Valle. Junto con sus padres fue víctima el desplazamiento forzado. A sus 28 años, llegó, junto con sus 9 hijos a Puerto Esperanza, en donde se desempeñó como una líder comunitaria, integrante de la Junta de Acción Comunal, de la Unión de Mujeres Democráticas, y más tarde, como militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica. Esta mujer fue una incansable defensora de los derechos humanos, y siempre defendió sus ideales fundamentados en la justicia social.

Han pasado 10 años desde el homicidio de María Lucero Henao, quien fue asesinada junto con su hijo Yamid Daniel Henao por paramilitares en complicidad con la fuerza pública. El crimen tuvo lugar en el caserío de Puerto Esperanza Municipio del Castillo, Meta. La mujer y su hijo fueron obligados a abandonar la casa en donde vivían, y posteriormente fueron torturados y luego ejecutados.

El 06 de Febrero de 2004, a las 10:30 pm llegó un grupo de paramilitares a la casa de María Lucero, quienes la amenazaron diciéndole que la tumbarían si no lo hacía, ella preocupada por su madre e hijos decide abrir la puerta. Acto seguido, los paramilitares tomaron por la fuerza a Lucero, y en medio de forcejeos la sacaron de la casa amarrándola con una cuerda de nylon y la llevaron a las afueras del caserío.

Su madre e hijos decidieron ir tras ella, rogándole a los paramilitares que la dejaran libre, pero éstos los señalaron de ser guerrilleros y los obligaron a regresar, exceptuando a Yamid, quien en ese momento contaba con 16 años de vida, y se encontraba estudiando en la Unidad Educativa el Encanto de Puerto Esperanza.

A los 5 minutos de haber regresado los familiares de Lucero y Yamid escucharon disparos, pero por temor a la presencia paramilitar deciden regresar al amanecer del día siguiente. El cuerpo de Yamid fue hallado con una oreja cercenada, y su rostro desfigurado por múltiples impactos de bala.

Pobladores de esta región denunciaron que a lo largo del día 7 de Febrero se presentaron enfrentamientos entre paramilitares y la guerrilla de las FARC-EP en el caserío La Esmeralda, ubicada a 3 horas de Puerto Esperanza.

En el año 2008, Javier Domingo Romero, coautor material del asesinato de María Lucero y su hijo Yamid, rindió declaraciones ante la justicia. En la investigación se confirma la vinculación de Romero al escuadrón Centauros, en donde permaneció hasta el año 2006, año en que se desmoviliza. Durante su permanencia en el escuadrón, se desempeñó como patrullero, y más tarde como escolta de alias “Julian”. Se constata también que durante el año 2004 estuvo bajo las órdenes de Himer Antonio Pulgarín, alias “Enrique”. En la declaración afirma haber escuchado que María Lucero era colaboradora de la guerrilla, en su paso por Puerto Esperanza, siendo escolta de alias “Julian” para ese entonces.

Domingo Romero bajo las ordenes de “Julián” condujo a alias “Gavan” y “Montecristo” hasta donde Don Miguel Arroyabe. Allí recibieron la orden de ejecutar a María Lucero y su hijo Yamid por ser colaboradores de la guerrilla. Posteriormente “Gavan” y “Montecristo” fueron dejados en el sector de la Y en el caserío de Puerto Esperanza, donde estaba ubicada la tropa que ejecutaría la orden al día siguiente.

Domingo Romero en su indagatoria confirma que a alias “Montecristo” lo mataron y escuchó que a alias “Gavan” lo habían matado en Acacias después de la desmovilización pero esta información no le consta.

Hasta la fecha se ha constatado que los jefes de “Julián” eran Daniel Rendón Herrera alias “Don Mario” y Miguel Arroyabe.

El 18 de junio de 2009, Domingo Romero se acoge a sentencia anticipada,y el juzgado cuarto penal del circuito especializado de Villavicencio profiere sentencia por coautoría en el delito de homicidio agravado en concurso homogéneo con homicidio y heterogéneo con el punible de concierto para delinquir agravado.

Han pasado diez años donde la actuación jurídica de las organizaciones de defensoras de derechos humanos que representa a las familias de las víctimas, ha insistido en la vinculación de unidades militares por acción y omisión en los crímenes de Lucero y su hijo Yamid. Vinculación que ha negado el aparato de justicia.

Los hijos de LUCERO y la Comunidad Civil de Vida y Paz, desde el regreso a la región en Puerto Esperanza, El Castillo – Meta, continúan exigiendo verdad y justicia.

Sus nombres, sus vidas, presentes hoy son símbolo de la resistencia al olvido, son expresión de resistencia a un aparato de justicia que impone la impunidad.

Las nuevas generaciones del Alto Ariari son las y los jóvenes que se han comprometido a conservar la memoria a través de monumentos, espacios de memoria, expresiones artísticas y el trabajo en comunidad en busca de justicia, dignificando la memoria de sus víctimas, demostrando que no podrán callar ni olvidar lo que personas como María Lucero hicieron por su comunidad.

María Lucero y Yamid  Henao en la Memoria.
María Lucero y Yamid  Henao  Sin Olvido.

martes, 4 de febrero de 2014

Julio Henríquez Santamaría


Febrero 04 2001- Febrero 04 2014

Retrato a Honor

Con estas letras dibujaré
un retrato de los dos
marchando compañero
bajo el sol, aquel día
en aquella ciudad
en resistencia
ocultando nuestro llanto
marchando
hagamos honor a nuestros padres
sin miedo con estas letras
amado hermano
le pondré una capa a tu armadura
cada día, afilaré como hoy
tu lanza en el recuerdo
iré sin desearlo
al barrio donde todavía quema !!!
tu imagen tierna y violenta amarra !!!
ese fantasma en tu cuello
es lo único que tienes compañero
y ya no aprietes más mi corazón
en tu puño de guerrero.
Buscamos razones más fuertes
y al atardecer
maldecimos al criminal
con estas letras dibujaré
un retrato de los dos
marchando compañero
cruzando puertas
abrazando amigos
levantando muy alto la bandera
la de los niños con hambre
masacre impune
esclavitud la invasión el saqueo.
Se terminaron las letras
me queda este golpe
de mi mano sobre la mesa
nuestro espíritu endurecido
y el poder de cosechar mañana
las alegrías guardadas
en nuestros ojos
en la mirada valiente
siempre adelante
en este retrato de los dos
marchando compañero.
Julio Henríquez Chacín – Hijo

El 29 de Marzo de 1952 en Cereté Córdoba nació Julio Henríquez Santamaría, hijo de un comerciante y una modista.

Estudió biología, en la Universidad Libre de Bogotá, en donde participó de una vida estudiantil activa siendo presidente del Consejo. También, hizo parte del comité editorial del periódico de la Unión Revolucionaria Socialista hasta que se trasladó a la ciudad de Santa Marta junto a su hija Nadia y su esposa Zulma Chacín, que por ese entonces se encontraba esperando a su hijo Julio.

En la ciudad de Santa Marta acompañó la fundación del jardín infantil “los pioneritos” y con el tiempo se vinculó al M-19 a través del Frente Democrático, su actividad política siempre estuvo muy cercana a la de su gran amigo Ricardo Villa.

Los años transcurrían entre el activismo y la persecución por las opciones políticas de Julio. En 1984 debido a la llegada de su tercera hija, Bela, decide con su familia acogerse a la amnistía propuesta por Belisario Betancur radicándose en Guacamayal corregimiento de Ciénaga en la Zona Bananera.

En medio de la evidente y creciente presencia paramilitar, quienes ejercieron control territorial a través de múltiples asesinatos selectivos, amenazas y desplazamientos forzados, en esta zona del país, a finales de los 80, Julio se ve obligado a vender a bajo costo su tierra para volver a refugiarse en Santa Marta, esta vez ubicándose en el lugar conocido como Calabazo, sitio de amortiguación del parque Tayrona.

En 1990, En medio del proceso de paz entre el M-19 Y el Gobierno Nacional, decide articularse nuevamente a la alianza democrática M- 19 con quienes se lanzó como candidato suplente al Consejo Municipal junto a Clementina Cayón de Bateman. Posteriormente, participó en la campaña para la Asamblea Constituyente y apoyó la candidatura al senado de la república de Ricardo Villa quien también fue asesinado.

La convicción por la defensa de los Derechos Humanos hizo que se vinculara al Comité permanente de Derechos Humanos en Santa Marta, y fue nombrado como Consejero de Paz del Departamento del Magdalena en 1992. En este proceso acompañó la desmovilización del EPL y el proceso de conformación de Esperanza Paz y Libertad en el Magdalena, así como acercamientos para la posibilidad de diálogos para la paz. Para este año se dieron las primeras amenazas en su contra. 

En 1993, todos los integrantes del Comité Permanente por los Derechos Humanos recibieron fuertes amenazas y con el asesinato de uno de sus integrantes desarticularon esta organización. Debido a la presión Julio decidió regresar a la finca de Calabazo, ubicada en una vereda cercana a la ciudad de Santa Marta, allí se encontró con que las tierras no servían para la producción de alimentos o cría de ganado sino que más bien podían ser usadas para el turismo y la protección de fauna animal y vegetal, entonces se dedicó a sembrar árboles frutales y a proteger el bosque nativo. La Sierra Nevada de Santa Marta es un paraíso de gran biodiversidad. Con picos nevados que se elevan hasta 5.700 metros, a tan solo 42 kilómetros del mar Caribe. Alberga a más de 600 clases de aves, casi 200 variedades de mamíferos y más del 30 por ciento de las especies endémicas de Colombia. En el que 30 mil indígenas Aruhuacos, Wiwas, Kankuamos y Koguis coexisten desde hace cientos de años. Lamentablemente la presencia paramilitar también llegó a este lugar.

Tiempo después Julio viajó a Chile en donde realizó un diplomado en economía solidaria por lo que a su regreso a Colombia se dedicó a capacitar a varias personas en este tema y comenzó a administrar e impulsar varias empresas de trabajo asociativo.

También se desempeñó como docente, vicerrector de extensión y por un corto tiempo como rector de la corporación unificada nacional en Santa Marta hasta que se dio una reforma administrativa, entonces fundó la Empresa Asociativa de Capacitación Emacap, con la ayuda de pensionados del SENA. Desde allí ayudó a la conformación de pequeñas empresas en Santa Marta y el resto de la región, y también ejecutó y gestionó proyectos ambientalistas con Corpamag en las veredas cercanas al Parque Tayrona, como también con los comités de pescadores de la Troncal del Caribe.

Realizó procesos de formación en cooperativismo y tecnificación de procesos productivos y comercialización con los pescadores de la zona norte del magdalena y con la federación del Norte del Magdalena, de la cual era secretario docente. Desde allí formuló un proyecto de cría de langostas en Taganga.

Su fortalecido y bien estructurado trabajo permitió que Julio regresara a Calabazo en donde impulsó junto con otros pobladores de la región un proyecto de ecoturismo, de reforestación y la creación de reservas naturales en la zona de amortiguación del Parque Tayrona.

El domingo 4 de febrero del año 2001, Julio se encontraba reunido con varios campesinos y parceleros de la región, en la asamblea de la constitución de la Asociación Ambientalista Comunitaria de Calabazo “Madre Tierra”, A las 10 de la mañana, ocho hombres armados identificados como paramilitares,llegaron en una Toyota blanca a la vereda, quienes operaban bajo el mando de Hernán Giraldo Serna y Francisco “Pacho” Muzo, quienes se lo llevaron por la fuerza al lugar conocido como Machete Pelado, frente a más de 20 campesinos que miraban con miedo e impotencia.

Ese día se empezaba a materializar las ideas de Julio quien tenía la intención de crear una gran reserva forestal con los predios de todos ellos. Su crimen fue atreverse a sustituir los cultivos de coca reforestando con cacao y organizar un proyecto eco turístico campesino que contaba con el respaldo de la Dirección de Parques Nacionales y del Comité de Cafeteros. Se tenía planeado llamar a topógrafos, biólogos, ingenieros y arquitectos para consolidar el proyecto que se iba a extender sobre 500 hectáreas, empezando por Calabazos e ir uniendo a los campesinos de toda la troncal del Caribe para hacer un tapón ecológico que rodeara toda la Sierra, era un proyecto productivo y sostenible.

Amigos y familiares desde ese día y durante seis años emprendieron la búsqueda de Julio, quienes a través de organizaciones de derechos humanos sumaron esfuerzos para hallarlo y exigir el castigo de este crimen de desaparición forzada.

Como resultado de todos los esfuerzos se logra llevar hasta etapa de juicio el caso de Julio y mediante indagatoria obtienen las coordenadas del lugar de la fosa en donde reposaban sus restos mortales.

La investigación permitió establecer que la desaparición y posterior asesinato de Julio fue motivada por el interés del ex jefe paramilitar de la Sierra Nevada de Santa Marta, Hernán Giraldo, de apoderarse de sus terrenos para sembrar cocaina. En contra de dicho paramilitar y de Leonidas Acosta, se emitió resolución de acusación, condenándolos a 38 años y cinco meses de prisión quienes antes de ser extraditados a los Estados Unidos, el 13 de mayo de 2008, fueron escuchados en juicio el 20 de marzo del 2007.

Es así que el 11 de octubre de 2007 se desarrolla la diligencia de exhumación de los restos en la vereda La Estrella, ubicada a 5 minutos de Calabazo, allí se verifica que los restos corresponden al cuerpo de Julio. Y el 15 de diciembre fueron entregados a sus familiares, ese mismo día fue sepultado en el cementerio San Miguel en donde también reposan sus padres, abuela y familiares de su esposa.

En palabras de Zulma, su esposa, hoy dignificamos su memoria: “La bandera de Julio es de muchos colores y su vida representa la de tantas y tantos luchadores sociales, ambientales, políticos, comunitarios, de derechos humanos, nuestra mejor gente, la que ya no tenemos junto a nosotros haciendo lindo este país”

La grandiosa labor de Julio durante aquellos años, hoy día cobra especial relevancia, en medio de cientos de tragedias ambientales, la deforestación y erosión de la Sierra Nevada causante de derrumbes, la desertización y escases de agua, así como la crisis de salubridad que se vive hoy en día en la ciudad de Santa Marta y sus alrededores, como el desbordamiento de ríos que hoy llevan su cauce por las principales vías de la ciudad acompañada del contenido del alcantarillado rebosado, la contaminación del mar en la bahía de Taganga y Santa Marta, el mal manejo de residuos, la contaminación de la reserva acuífera subterránea por el relleno sanitario de Palangana al cual llaman, con su dosis de ironía “parque ambiental”, la contaminación por carbón en toda la zona de pozos colorados donde la multinacional Drumond tiene sus puertos y en la ruta de trenes y camiones desde las minas en el Cesar y la Guajira del Cerrejón. Mientras tanto la tragedia social aumenta y las posibilidades para quienes no tienen oportunidades de acceder a una mejor calidad de vida se ven frustradas por las decisiones gubernamentales disfrazadas de desarrollo.


Julio Henríquez en la memoria
Julio Henríquez Sin Olvido

martes, 14 de enero de 2014

24 años de la desaparición forzada de 43 campesinos en Pueblo Bello

Enero 1990 - Enero 2014 - (fotografia CCJ)  
El 14 de enero de 1990 en horas de la noche, aproximadamente 60 paramilitares del grupo “Los Tangueros”, al mando de Fidel Castaño, ingresaron al corregimiento de Pueblo Bello, municipio de Turbo, en el departamento de Antioquia, y por la fuerza sacaron varios habitantes del pueblo de algunas viviendas y de la iglesia presbiteriana.

“Los Tangueros” ubicaron a las víctimas en la plaza principal y las forzaron a acostarse boca abajo, tras lo cual seleccionaron a 43 campesinos, entre ellos tres menores de edad, a quienes amordazaron y se los llevaron, sin que se les haya vuelto a ver con vida.

Antes de retirarse en dirección a San Pedro de Urabá, los paramilitares incendiaron tres viviendas y dijeron a los habitantes de Pueblo Bello: "esto es para que respeten a 'Los Tangueros”, refiriéndose al nombre con el cual se conocía al grupo proveniente de la finca "Las Tangas", situada a orillas del Río Sinú en el Departamento de Córdoba.

Los vehículos que transportaron a los paramilitares y a los habitantes de Pueblo Bello pasaron por dos retenes custodiados por los Batallones Vélez y Cóndor, de la Brigada XVII del ejército, sin ser detenidos o cuestionados.

Los 43 campesinos fueron llevados a la finca “Santa Mónica” en el Departamento de Córdoba, donde los esperaba el entonces líder paramilitar Fidel Castaño. Señalan que allí fueron interrogados y brutalmente torturados: “las venas de sus cuerpos punzadas, sus ojos perforados, sus oídos aserrados, sus órganos genitales mutilados. Finalmente fueron ejecutados uno a uno”.

Sus nombres son:


  • José del Carmen Alvares Blanco
  • Fermín Agresor Moreno
  • Víctor Manuel Argel Hernández
  • Genor Arrieta Lara
  • Cristóbal Manuel Arroyo blanco
  • Diomes Barrera Orozco
  • Urias Barrera Orozco
  • José Encarnación Barrera Orozco
  • Ricardo Manuel Bohórquez  Pastrana
  • Jorge Fermín Calle Hernández
  • Jorge Arturo Castro Galindo
  • Ovidio Carmona Suarez
  • Genaro Calderón Ramos
  • Juan Miguel Cruz Ruiz
  • Ariel Euclides Díaz Delgado
  • Camilo Antonio Durando Moreno
  • Juan Luis Escobar Duarte
  • José Leonel Escobar Duarte
  • Cesar Augusto Espinosa Pulgarin
  • Wilson Uberto Flores Fuentes
  • Andrés Manuel Flores Altamira
  • Santiago Manuel Gózales López
  • Carmelo Guerra 
  • Miguel Ángel Gutierrez Arrieta
  • Lucia Úrsula Sotelo
  • Ángel Venito Jiménez Julio
  • Manuel Ángel López Cuadrado
  • Jorge Martínez Pacheco
  • Mario Melo
  • Carlos Melo
  • Juan Mesa Serrano
  • Pedro Antonio Mercado Montes
  • Manuel de Jesús Montes Martínez
  • Luis Carlos Pérez
  • Miguel Pérez
  • Raúl Antonio Pérez Martínez
  • Benito José Pérez Pedroza
  • Euclides Ricardo Pérez
  • Andrés Manuel Pedroza Jiménez
  • José Manuel Petro Hernández
  • Luis Miguel Salgado
  • Selimo Urrutia Urtado
  • Eduardo Zapata.

Según se indica en la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos1 (párr 95.42, p. 54), “En la mañana del 15 de enero de 1990 varios familiares de las personas secuestradas se dirigieron a la base militar de San Pedro de Urabá con el fin de obtener información sobre el paradero de los desaparecidos. En la base fueron recibidos por el Teniente Fabio Enrique Rincón Pulido, quien les indicó que los camiones que transportaban a las personas retenidas en Pueblo Bello no habían pasado por el retén militar y mencionó que los pobladores de Pueblo Bello “cambiaron gente por ganado”.

De acuerdo con los testimonios aportados por los familiares ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el teniente Rincón se refería a un ganado, propiedad de Fidel Castaño, que había sido robado por la guerrilla en diciembre de 1989, justo en las afueras del corregimiento. En venganza, según cuentan los familiares, Castaño habría dicho que por cada cabeza de ganado robado, se llevaría una persona.


Katy Fuentes habla de tratos  dados por militares: 

Según consta en la Sentencia (párr. 95.44, p. 54), “Ocho días después de los hechos, hombres vestidos de militar, supuestamente provenientes de la base militar de Carepa, llegaron a Pueblo Bello en helicóptero y, con base en una lista, repartieron sobres con 50.000,00 pesos entre familiares de las personas desaparecidas pero muchas de ellas no los recibieron”.

7 años después, en mayo de 1997, la Comisión Colombiana de Juristas, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional denunciaron los hechos ante la Corte Interamericana de Derechos humanos.

Katy Fuentes Familiares, habla sobre el encuentro de los restos:


En 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas de reparación a la comunidad de Pueblo Bello, que incluían nueve puntos de los cuales el Estado colombiano sólo ha cumplido dos. El Presidente colombiano para ese entonces Ministro de Defensa quien pidió perdón y se comprometió en cumplir la sentencia en 2009 desconoce y no atienda los llamados de esta comunidad,  en 2013, 7 cuerpos de los 43 desaparecidos fueron entregados a los familiares para darles cristiana sepultura, el resto de los familiares siguen luchando por saber la verdad, y exigen la no repetición.

Mensaje de Katy Fuentes: 

Hoy luego de 24 años las familias recuerdan a sus padres, hermanos, esposos e hijos que un 14 de enero de 1990 vieron por última vez.

Desaparecidos de Pueblo Bello en la memoria 
Desaparecidos de Pueblo Bello Sin Olvido 

Sin Olvido realizado con el comunicado tomado del Comité de familiares de Pueblo Bello.

miércoles, 8 de enero de 2014

Hortensia Neyid Tunja Cuchumbe y Manuel Tao Pilimnue



Hace 8 años fueron segadas las vidas de Hortensia Neyid Tunja Cuchumbe de 17 años de edad y de Manuel Tao Pilimnue de 21 años de edad, por unidades militares adscritas al Batallón “Cacique Pigoanza” con sede en Pitalito, departamento del Huila.

Con el asesinato de estos dos jóvenes no solo afectaron a sus familias, toda la comunidad se sintió devastada en medio de la celebración de la tradicional fiesta de reyes, silenciada por los tiros de fusil propiciados por los militares.

El 8 de Enero de 2006, a las 3:20 de la mañana militares detuvieron la moto en la que se transportaban Hortensia, Manuel y Wlliam, quienes se dirigían a San Antonio Cauca. Los jóvenes salían de Belén en donde se desarrollaba la fiesta de reyes hacia sus casas, los militares se encontraban escondidos a orillas de la carretera entre un guadual y de repente dispararon sus fusiles dejando sin vida a Hortensia y Manuel, por su parte, William quedó gravemente herido y para salvar su vida logró escapar arrastrándose hasta llegar a San Antonio en donde avisó lo que había sucedido.

Mientras tanto los militares modificaron la escena del crimen cubriendo los rostros de Hortensia y Manuel con pasamontañas, pretendiendo justificar sus asesinatos señalándolos como guerrilleros dados de baja.

Su afán de justificar su operación dentro de la jurisdicción que les correspondía, sobrepasó los límites y el accionar ilegal de las fuerzas armadas, y a pesar de la presión hecha por la comunidad y los familiares, los militares arrastraron los cuerpos de Hortensia y Manuel a la población de Valencia, donde los arrojaron sobre la orilla del camino que limita con los departamentos del Cauca y Huila.

Para asegurar la impunidad los militares transportaron los cuerpos de Hortensia y Manuel a la Plata, Huila y allí realizaron el levantamiento de los cuerpos impidiendo los procedimientos legales y evitando la recolección de pruebas fundamentales para una posterior investigación. 

No siendo suficiente con esto, los nombres de las víctimas y sus familias fueron humillados, Hortensia y Manuel fueron exhibidos ante los medios de información como guerrilleros dados de baja en combate y a quienes supuestamente les habían incautado equipamiento de uso militar.

Entre tanto William José Cunacue Medina fue llevado por sus familiares al hospital de la Plata Huila, en donde lograron recuperarlo de sus graves heridas, sin embargo durante su recuperación William fue hostigado, perseguido y amenazado. En cuanto los militares se enteraron de su presencia en el hospital William fue sacado en un camión del ejército y transportado a un calabozo de la policía de la Plata donde iniciaron un proceso de judicialización en el que lo acusaban de rebelión, solo hasta 4 años después William quedó absuelto de estos cargos.

A un año de los asesinatos las familias de Hortensia y Manuel acompañadas por la comunidad de San Antonio, construyeron una Gruta que simboliza el camino de la memoria, este acto de religiosidad popular dio paso a la construcción de una memoria colectiva, la Gruta de la Vida, como la llaman las madres de las víctimas, se encuentra en el lugar exacto en donde cayeron los cuerpos de Hortensia y Manuel. 

2 años después, Luz Marina, madre de Hortensia, donó al municipio la casa donde su hija había nacido, entonces la comunidad de San Antonio restauró la casa y la declaró como espacio de memoria, espacio de encuentro comunitario, de aprendizaje, de reflexión y de exhumación de los sueños…

6 años después, en 2012, mediante la sentencia 320, el Juzgado Octavo Administrativo de Popayán, ordenó a la Nación, Ministerio de Defensa y al Ejército Nacional reconocer públicamente su responsabilidad en un acto de perdón.

El 17 de febrero de 2012 la comunidad y los familiares de Manuel y Hortensia se alistaban para recibir el perdón de los militares sin embargo, el día anterior hacia las 8 de la noche, las familias recibieron un mensaje de texto a un celular en el que decían que por “cuestión de seguridad”, no podían ir a cumplir el compromiso, Los familiares de las víctimas consideraron que esto fue una burla más.

Finalmente el 10 de marzo, el ejército nacional de Colombia pidió públicamente perdón a las familias, el lugar escogido por los familiares de las victimas fue la Gruta, pero los militares, del batallón Piguanza en cabeza del coronel López y el teniente Herrera, Hasta última hora intentaron cambiar el lugar del acto, rechazando hacerlo en el monumento de la memoria la “Gruta de la Vida”, ellos pretendían hacerlo en un lugar cerrado como una casa de acción comunal, pero La digna firmeza de los familiares hizo que todo se realizará en la Gruta donde se encuentra un pequeño montículo que recuerda a todos los que allí transitan lo que sucedió ese 8 de enero de 2006.

 


Desde hace 8 años la comunidad de San Antonio, las familias de Hortensia y Manuel han afirmado la dignificación de sus víctimas. Las familias día a día reafirman la memoria frente a la impunidad y mantienen la firme convicción que lo único que les queda es luchar por su comunidad.

Hombres y mujeres que exigen el derecho a la no repetición de estos violentos hechos. Mujeres y hombres que dignifican su proceso comunitario y colectivo ante la impunidad y la inequidad estatal.

Hortensia Tunja Cuchumbe y Manuel Tao Pilimnue en la Memoria.
Hortensia Tunja Cuchumbe Manuel Tao Pilimnue Sin Olvido.