martes, 4 de junio de 2019

IV Masacre de Caño Sibao

3 de junio de 1992

Un 3 de junio, en el departamento de Meta entre los municipios de Granada y El Castillo, se vivió uno de los capítulos más tristes de su historia, cuando un grupo de paramilitares asesinó a 5 militantes de la Unión Patriótica, en lo que se conoce como la masacre de Caño Sibao.

Una delegación de la Alcaldía del municipio El Castillo, integrada por María Mercedes Méndez de García, alcaldesa saliente de El Castillo por la Unión Patriótica, William Ocampo Castaño, alcalde electo de El Castillo por la Unión Patriótica, Rosa Peña Rodríguez, tesorera municipal, Ernesto Sarralde, coordinador de la Umata y Armando Sandoval, conductor de la alcaldía fueron víctimas de una masacre perpetrada por un comando paramilitar en connivencia con la VII Brigada y el Batallón Vargas del Ejército Nacional de Colombia, en el contexto del genocidio político contra la Unión Patriótica.


En Caño Sibao, sobre la vía que del municipio de Granada conduce a El Castillo, a 10 minutos de una base militar, eran esperados por un grupo combinado de militares y “civiles” armados de la estrategia paramilitar, al parecer al mando de un teniente de apellido Rojas, quienes al paso del vehículo lanzaron varias granadas y los ametrallaron, asesinando a María Mercedes, William, Rosa, Ernesto y Armando.


Dos horas antes, María Mercedes y el alcalde entrante, William, habían estado en la Brigada 7 del ejército en Villavicencio, reclamando condiciones de protección al ejercicio político de la Unión Patriótica y al trabajo en la región. 


El gobernador del Meta, Armando Baquero, una vez enterado de la masacre solicitó a la Policía y al Ejército acantonado en El Castillo dirigirse a Caño Sibao para atender a los posibles sobrevivientes. Ni la policía ni el ejército se hicieron presentes, posteriormente dijeron que no fueron, porque posiblemente era una emboscada de la guerrilla.

En las investigaciones posteriores a la masacre, se pudo establecer que entre los autores se encontraban: Arnulfo Castillo o Hermes N. alias “Rasguño”, “Puntillón”, los hermanos Silva, paramilitares de El Dorado, que luego de la masacre se refugiaron en el Batallón 21 Vargas en Granada.

Víctor Carranza Niño, fue acusado de la masacre de Caño Sibao y de 18 procesos más y la Fiscalía lo detuvo. Fue juzgado, pero al final, salió exonerado con el argumento de que tales crímenes –sentenció la Juez Cuarta de Villavicencio, “eran imposibles de cometer por algún ser humano”. Se le acusaba también de dirigir en la región el genocidio de la UP en colaboración con altos mandos militares como el general Gil Colorado. 

Posteriormente, el Tribunal Superior de Villavicencio confirmó la condena a 30 años de cárcel contra Manuel de Jesús Pirabán, conocido como “Pirata”, como responsable por la masacre de Caño Sibao, a partir de declaraciones rendidas por uno de los paramilitares que participó en los hechos. 

“Pirata” se desmovilizó en Casibare (Meta) en abril del 2006 como comandante del “Bloque Héroes del Llano” y a partir de ese momento se acogió a la Ley 975 conocida como la “ley de Justicia y Paz”, con la cual no puede pagar penas mayores a 8 años de cárcel.

Los magistrados encontraron que el alcalde electo se encontraba en riesgo y que la reacción de las autoridades fue precaria, pese a haber conocido de las amenazas de muerte y la solicitud de dos escoltas presentadas con anterioridad.

Un fallo del Consejo de Estado condenó a la Nación y a la Policía Nacional por su responsabilidad en esa masacre que demostró la culpabilidad oficial por el exterminio de ese movimiento político de izquierda.

Han sido años de impunidad, de ausencia, de investigaciones imparciales. Años sin investigar la responsabilidad del Estado colombiano por Acción y Omisión. Años del asesinato de María Mercedes, William, Rosa, Ernesto y Armando. Años del exterminio de un sueño, de centenares de crímenes de lesa humanidad en la región del Alto Ariari.

La familia de María Mercedes y varias víctimas de de crímenes de Estado se reunieron en El Castillo para renombrar el parque de esa localidad, como Parque de La Memoria, en homenaje a las víctimas del conflicto armado en el Ariari e hicieron un rito que denominaron, ¡Nunca más!

Homenaje, afirmando el derecho a la memoria, expresado a través de un monumento en Caño Sibao, donde se juntaron las manos y fueron plasmadas junto a una placa conmemorando las vidas y sueños de los que han sido asesinados en este lugar.

“La Memoria es un derecho que nadie nos puede quitar, negar, manipular o utilizar… la Memoria es tan nuestra, como la raíz a la planta, como el tallo a la flor, y así igual de bella y frágil… la Memoria se debe cuidar, consentir, mimar… la memoria es parte de tu ser, esencia de tu vida… es de dónde vienes, donde estás y la que te acompaña en el andar… la Memoria no precisa de leyes o reglas, más que un que ya es tuya… prohibido OLVIDAR! Porque la Memoria evoca y convoca… mueve y conmueve… la memoria es resistencia al olvido, afirmando el derecho a saber, el derecho a la verdad, el derecho a exhumar los sueños.

Víctimas de la Masacre de Caño Sibao en la Memoria.

Víctimas de la Masacre de Caño Sibao  Sin Olvido.

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