miércoles, 7 de junio de 2017

DIA DEL ESTUDIANTE CAIDO


8 Y 9 DE JUNIO DE 1954- 8 Y 9 DE JUNIO DE 2017
“Que vivan los estudiantes
que marchan sobre las ruinas        
con las banderas en alto
va toda la estudiantina” Mercedes Sosa

Porque son la levadura del pan, los pajaritos libertarios dispuestos con su ciencia a transformar el corazón colombiano. Hoy hacemos memoria, porque es una necesidad recordar quiénes son los estudiantes caídos. Las paredes de la universidad gritan lo que los medios de comunicación callan, y en los pasillos se oye la voz de Gonzalo Bravo Pérez y Uriel Gutiérrez.

El espíritu estudiantil es una historia con muertos  y torturados, de sexo en los salones y clases en las calles. Cada caído es una razón que anima a estudiantes a seguir construyendo frente por la educación publica y la paz. Hoy luego de más 60 años, conmemoramos en medio de la censura y el orden, el día del estudiante caído.

El 7 de junio de 1929, estudiantes se tomaron las calles para manifestar su repudio a la masacre de las bananeras y el nombramiento del General  Cortés Vargas durante el gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez.

Durante la protesta es asesinado Gonzalo Bravo Pérez,  estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, quien se dirigía hacia un café cuando fue alcanzado por un disparo de la Guardia Presidencial. El 9 de Junio de 1929, gran cantidad de personas asisten a su entierro y la Universidad Nacional se mantiene en paro exigiendo investigación sobre los hechos.

25 años después,  en medio del conflicto bipartidista, se impone la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla; el 8 de Junio de 1954, nuevamente los estudiantes en un acto de memoria y dignificación deciden protestar en las calles recordando a Gonzalo Bravo Pérez, ese día respondieron a los estudiantes con una arremetida violenta por parte de la fuerza publica.

Cuando los estudiantes se devolvían hacia la institución universitaria, la policía dio orden de desalojo del campus Universitario,  a lo cual la comunidad universitaria se rehusó a acatar, minutos después, un camión del ejército disparo una ráfaga sobre los estudiantes acabando con la vida del compañero Uriel Gutiérrez.

El cuerpo de Uriel fue llevado a la Facultad de Derecho, donde los estudiantes solicitaron una investigación del caso por el gobierno y la destitución de las directivas de la Universidad.

Al día siguiente,  mas de 10000 estudiantes de distintas universidades sin ningún temor frente a lo ocurrido, volvieron a las calles en respuesta del asesinato, y deciden tomar la calle 26, luego la carrera séptima y llegar a la actual avenida Jiménez.

El entonces Batallón Colombia del ejército, reconocido por haber participado en la guerra de Corea, detiene la marcha y comienza a abrir fuego contra el movimiento estudiantil, asesinando 11 personas, entre ellas los compañeros Álvaro Gutiérrez, Elmo Gómez Lucich, Hernando Morales, Rafael Chaves Matallana, Jaime Moure Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo león Vásquez y Jaime Pacheco.

Luego de lo sucedido, Gustavo Rojas Pinilla declara Estado de Sitio y prohíbe cualquier tipo de movilización, entonces se declara el cierre de la Universidad Nacional y se detienen a más 500 personas.

Desde entonces los movimientos obreros, campesinos indígenas y juveniles nombraron el 8 y 9 de Junio como el día del estudiante revolucionario caído.

Esa misma tarde, Lucio Pabon Nuñez, ministro de educación en ese entonces, afirmó que las marchas habían sido infiltradas por grupos subversivos y que  los tiros iniciaron contra los soldados dejando dos muertos y siete heridos. El 9 de Junio de 1954, marcó el inicio de un movimiento estudiantil aguerrido que seria protagonista de la caída de Gustavo Rojas Pinilla.

Hechos como el de esta fecha, o como el 16 de Mayo de 1984, quedan escritos en la memoria de cada una de las Universidades, en cada pupitre del territorio nacional.

Aun hoy familiares y estudiantes siguen exigiendo el esclarecimiento de estos asesinatos, los hecho no pueden seguir a la sombra deshonesta del Gobierno, sin investigaciones exhaustivas.

Por eso la única forma de no olvidar es la movilización social, y la reivindicación por una educación digna y por un país en paz.

Estudiantes caidos el 8 y 9 de Junio de 1929 y 1954 en la memoria.
Estudiantes caidos el 8 y 9 de Junio de 1929 y 1954 sin olvido.

viernes, 19 de mayo de 2017

Mario Calderón, Elsa Alvarado y Don Carlos Alvarado.

                                         Mayo 16 de 1997 - Mayo 16 de 2017




Murieron amándose, sus victimarios creyeron que la muerte podría vencer el amor, y no fue así. Sus amores superaron los límites hasta de los que pretendieron realizar un crimen perfecto. Elsa Constanza Alvarado Canchón y Mario Calderón Villegas, murieron en su recinto donde se amaron, donde soñaron, donde tejieron sus sueños, murieron al lado de su padre y suegro Don Carlos.

Elsa Alvarado nació en Bogotá el 4 de Diciembre de 1961, Comunicadora Social egresada de la Universidad Externado de Colombia, especializada en Tecnología Educativa en la Universidad Javeriana, integrante del CINEP, lugar donde conoció a Mario Calderón. Interesada sobre la democratización de la información, el peso de la opinión pública y el poder de los medios, poco antes de su asesinato, había empezado a trabajar en el Ministerio de Comunicaciones donde investigó la relación de las audiencia con los medios masivos, por lo que diseñó y dirigió numerosos talleres con el propósito de aportar datos en la investigación con niños y niñas y su acercamiento a la televisión. 

Mario Calderón nació un 13 de Octubre de 1946, durante toda su vida luchó por la defensa de los más vulnerables, por los indígenas de Tierralta en Córdoba y por los campesinos del Páramo del Sumapaz. En los 60 entró a la Compañía de Jesús, donde estudió Filosofía e hizo un master de Teología en la Universidad Javeriana. Siendo integrante del CINEP por más de 15 años, combinó la religión, la lucha por los demás y la investigación social. 

En 1987 junto al Padre Sergio Restrepo y en el marco del Programa por la Paz de la Compañía de Jesús, estuvo en Alto Sinú y en San Jorge región Tierralta en Córdoba , donde fue nombrado coordinador del programa, en donde promovió procesos organizativos y aportó en la construcción de bibliotecas, pero el 1ro de Junio de 1989, paramilitares asesinaron al Padre Sergio Restrepo, por lo que la Compañía de Jesús decidió retirar a Mario de la región y al llegar al Cinep decidió abandonar los votos sacerdotales y dedicarse totalmente a la lucha ambiental, trabajando con ecologistas y campesinos en la región de Sumapaz donde fundó la Asociación Reserva Natural de Sumapaz, durante la administración de Bogotá a cargo de Antanas Mockus fue asesor cultural local del IDRD para la localidad de Sumapaz. 

Hace 20 años paramilitares acabaron con la vida de Elsa, Mario y el padre de Elsa, Carlos Alvarado, ese 19 de Mayo de 1.997 siendo las 2:00 a.m, 5 hombres armados vestidos de negro irrumpieron en su apartamento ubicado en el barrio Chapinero Alto en la Cuidad de Bogotá, la madre de Elsa, de 70 años, resulto herida gravemente pero fue la única sobreviviente junto con su nieto Iván de 18 meses, pues Elsa lo había logrado esconder en un closet. 

Los asesinos haciéndose pasar por agentes de la fiscalía amordazaron al portero y al llegar al apartamento tumbaron la puerta obligando a Mario, a Elsa y a los padres de ella a arrodillarse antes de que les dispararan con fusiles y pistolas. 

“Recuerdo ese día perfectamente, salí corriendo, me parecía mentira. Fuimos al apartamento, estaba lleno de policías. Fuimos al Cinep, estaba todo el mundo allá, decían que fueron los ‘paras’ en alianza con los policías de Chapinero pues llegaron al apartamento mucho después del crime…después del asesinato sentimos mucho susto, mucha paranoia. Colgamos una pancarta en la carrera Quinta que decía “Zona de masacre”. Sólo estuvo ahí dos horas, no sé quien la quitó”. 

El impacto de su muerte fue demasiado alto, un vacío enorme. Quedamos sin fuerza, con una tristeza absoluta. Teníamos todos bebés, ya no los dejábamos en la cama porque pensábamos que nos iba pasar lo mismo. Sentimos que el asesinato de Mario y Elsa fue un castigo a todas las ONGs” rememora María, vecina de Mario y Elsa. 

La única persona condenada por este asesinato e imputado por ser autor material del homicidio fue Juan Carlos González, La Corte Suprema de Justicia le impuso 40 años de prisión. Sin embargo los señalados como coautores del crimen, Alexander Londoño y Edward Melguiza, fueron absueltos por duda probatoria, pero Salvatore Mancuso y Éver Veloza alias “HH” enfrentan una investigación por su responsabilidad como autores intelectuales. 

Diego Fernando Murillo Alias “Don Berna” también fue vinculado al caso por la fiscalía en 2009 debido a las declaraciones de “HH” e Ignacio de Jesús Roldán alias “Monoleche”, quienes manifestaron que los jefes de los paramilitares que perpetraron los homicidios eran Don Berna y alias “Negro Elkin”, quien aparentemente fue asesinado. 

Por su parte alias “HH” aclaró que Carlos Castaño ordenó el crimen, pero que ellos participaron de forma directa e indirecta con la fuerza pública. 

Finalmente la extradición de los altos mandos paramilitares han obstaculizado la verdad y la justicia “Don Berna”, “HH” y Salvatore Mancuso se encuentran en Estados Unidos únicamente por el delito de Narcotráfico, “Doble Cero” y Castaño fueron asesinados y mientras tanto cientos de víctimas esperan que se haga justicia, que se sepa la verdad, que se dignifique la memoria de sus seres queridos, que se reparen los daños causados. 

Hoy seguimos contando los meses de impunidad, volvemos a revivir el dolor, la impotencia ante el terror, hoy seguimos clamando justicia, desempolvando la verdad, esa verdad que hoy los medios de comunicación entre novelas, noticieros y realitis quieren desdibujar, borrar, desaparecer. 

Por eso hoy recordamos a Mario, ese ser sensible, libertario, risueño, recordamos a Elsa la despampanante, ella, la de sonrisa amplia que le encantaba cocinar y bailar salsa, recordamos Don Carlos Alvarado, padre de Elsa asesinado junto a ellos. 

Hoy recordamos a Mario y Elsa, por sus valores humanos, por sus compromisos con la vida en todas sus expresiones, por el amor al prójimo, a la naturaleza. Por los sueños de tantos y tantas por un mundo mejor, porque sus vidas y convicciones son para los que quedamos, un ejemplo de esperanza y fuerza.

Elsa, Mario y Carlos en la Memoria 
Elsa, Mario y Carlos Sin Olvido

martes, 18 de abril de 2017

Eduardo Umaña Mendoza

18 Abril 1998 - 18 abril 2017
Maestro y amigo

Pasa el tiempo, pero no se borra, está en nuestra memoria. Pasa el tiempo y el vacío se experimenta. Pasa el tiempo volvemos a sus secretos, a los más humanos y los más profesionales. Pasa el tiempo y entre falsos profetas, le seguimos añorando, pero le seguimos honrando, hace poco lo hicimos, en un espacio de elaboración individual y colectivo, de lo no llorado, de lo a veces negado

No olvidamos sus secretos compartidos en su hogar que se convirtió en el recinto de una y decenas de víctimas; no olvidamos sus expresiones de tenacidad y sus llantos porque el mundo iba de mal en peor; no olvidamos su fumadera con ilusiones que iban como el humo formando una humareda; no olvidamos el café, un whisky o una cerveza; un viaje a Armero, un viaje a Chia, un viaje a las cárceles, un viaje a Medellín, unos viajes a Urabá; unas conferencias en la CRC, en la Universidad Javeriana, en El Externado, en la Nacional; una y miles de encuentros desde la 6 de las mañana pensando en como proteger los derechos de detenidos politicos, de desaparecidos forzados, de víctimas del paramilitarismo de Estado en fin.. Ese Eduardo humano, profundamente humano, tierno y radical, triste y lleno de alegría, analista y polémico, el jurista y el defensor de los derechos de los pueblos. 

La exhaustiva investigación de su asesinato no ha llegado a dónde es, o a procesar a quiénes se debe. Algunos de los secretos guardados los ha ido revelando Diego Murillo, extraditado en los Estados Unidos, pero el militar, el General que participó en su asesinato, sigue campante en libertad, incluso, hablando de paz. 

Esas verdades siguen ahí en expedientes, en computadores en los que el "delete" no es necesario porque esto que llamamos "justicia" es solo un nombre, una realidad. 

Hoy René, René Guarín comparte retazos de esa memoria, ese querido René, que nos trae en el recuerdo los múltiples diálogos en una banca enfrente de la oficina del extinto Telecom en el barrio Pablo VI, en la que nos habló de la vida de René. 

Aquí las palabras de René, las de la Memoria, de nuestro Maestro y Amigo.
Eduardo Umaña y Rene Guarin 
El mes de abril de 1994 fue particularmente difícil, el día 6 se mezclaron de manera trágica los cuerpos de mi papá y mi hermano en el mismo edificio de la Clínica San Pedro Claver, mientras mi papá salía de operación de cáncer de colón y lo instalaban en el piso 4, mi hermano Carlos moría después de 19 comas diabéticos en el pasillo de urgencias.

No sabía que hacer primero, si recoger el cadáver de Carlos o pasar a donde mi papá que aún estaba sedado y decirle que habláramos con el director de la clínica para que le permitiera una ambulancia que lo llevara a jardines del recuerdo a enterrar a su hijo mayor; no recuerdo que se hizo primero, pero las dos cosas tocó hacerlas en un solo día. 

Nunca he podido olvidar la mirada perdida y dirigida al horizonte de un Jose Eduardo que dio la espalda a todos los asistentes, tan pronto como sonó la cadena que bajaba el cadáver de Carlos y observabamos la imágen de mi papá en la silla de ruedas con el suero colgando viendo caer el cajón al sepulcro. 

Me acerqué a donde Eduardo a preguntarle qué sentía, qué pensaba de la escena que nos había puesto el destino de frente y sus ojos llorosos solo me permitieron escuchar un "hijueputa vida", mientras él, como ya era costumbre fumaba mirando al más allá pidiendo una respuesta. 

Unos meses después me acompañaría con Patricia y con su sonrisa en mi matrimonio , tres años después apagarían su voz e iniciarían una "exhaustiva investigación" de aquellas que todos conocemos. 

Un pequeño homenaje a un abogado que hasta sus últimos días acompañó la lucha de los familiares de desaparecidos de palacio. Hasta siempre amigo Eduardo 

Eduardo Umaña en la memoria 
Eduardo Umaña Sin Olvido 

martes, 10 de enero de 2017

Hortensia Tunja y Manuel Tao

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8 enero 2006 -  8 enero 2017

Memoria ante la Impunidad

11 años han transcurrido en la vida de la comunidad de San Antonio, Inzá Cauca, sin el rostro de alegría de Hortensia y de Manuel. 

Hortensia una adolescente de 16 años y Manuel  de 21 años fue victima de la mal llamada política de la seguridad "democrática". La estrategia de estímulos monetarios y de otro tipo para mostrar resultados positivos en su lucha contrainsurgente "enemigos internos".

Los dos fueron ejecutados extrajudicialmente por militares del batallón “Cacique Pigoanza” de Garzón, Huila, en la madrugada del 8 de enero de 2006 en el caserío de Belén, municipio de Inzá, luego de salir de una fiesta de Reyes, y presentados en diferentes medios de información como guerrilleros dado de baja en combate. El sobreviviente William Cunacué sería procesado judicialmente por el delito de rebelión y terrorismo como parte de la persecución de los militares para justificar su espectáculo macabro.

El proceso penal ha identificado y sancionado a algunos militares de bajo rango, exculpando la responsabilidad del comandante de batallón y de la brigada, que con el paso del tiempo han pasado ido ascendiendo en su carrera militar. La impunidad en altas esferas sigue campeando, pero la terca memoria, de una de las madres de los asesinados, Luz Marina expresó en La Habana con claridad, transparencia, en el escenario de las conversaciones hacia la paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC EP, la importancia de desestructurar una política y una lógica de operación criminal que compromete altos mandos militares

11 años manteniendo viva la memoria de Hortensia y Manuel como una iniciativa de reconciliación sobre la base de la verdad.

“Hemos perdonado de corazón, aunque las medidas de reparación no sean de nuestra satisfacción. Continuamos exigiendo Verdad, Justicia y garantías de no repetición. Solo queremos saber por qué lo hicieron, quien dio la orden de asesinar a nuestros hijos, y que han hecho para enmendar este grave daño que nos ha causado tanto dolor y sufrimiento. Que nos miremos a los ojos y con toda sinceridad respondan nuestras preguntas. Así podemos iniciar una reconciliación”, expresó Luz Marina del Saber”  espacio declarado de la memoria.

Hortensia y Manuel vivos en la espiritualidad popular que afirma el derecho a la vida en la Gruta de la Vida, el deber de la memoria en la Casa del Saber, en la protección de las fuentes de vida como el agua ante las proyecciones empresariales extractivas

Sus pasos, se ven en las caminatas ecológicas, en los festivales infantiles por el agua, en los encuentros culturales escolares,  en la declaración de espacios de protección ambiental como la Zona de Biodiversidad “La Masa”.

Manuel y Hortensia en la memoria
Manuel y Hortensia Sin Olvido 

Foto: Timothée L'Angevin

viernes, 19 de agosto de 2016

Sin Olvido Diego Felipe Becerra

Agosto 19 de 2011 - Agosto 19 de 2016.

Diego Felipe Becerra Lizarazo tenía 16 años cuando fue asesinado por agentes de la policía. Diego era estudiante de último grado en el Colegio Bilingüe El Bosque de Bogotá, donde fue homenajeado y sus padres recibieron su grado póstumo durante una ceremonia. Para sus amigos y familiares era un joven talentoso, enérgico, inconforme, quién a través del grafiti y en compañía de sus amigos expresaba su sentir.

El 19 de Agosto de 2011 Diego junto con 3 amigos y una amiga decidió salir de su casa para pintar grafitis, al llegar al puente de la 116 con Boyacá fueron perseguidos por policías, sabiendo lo que sucedería al ser alcanzados por los efectivos empezaron a correr. En ese momento Diego nota que su amiga quedó atrás y decide devolverse para ayudarla, al ver que ella no es capturada por los uniformados sigue corriendo hasta llegar a una calle cerrada, allí se esconde detrás de un árbol, luego de un breve tiempo decide salir y es requisado por el patrullero Wilmer Alarcón. Posterior a la requisa, Diego decide salir nuevamente a correr, es en ese momento y en completo estado de indefensión, que Diego recibe un impacto de bala por la espalda, las investigaciones aseguran que el patrullero Wilmer Antonio Alarcón informó a la Central de los hechos sucedidos.

Posterior a esto en la escena, aparece un carro, según testigos de propiedad de un policía en retiro, allí Diego Felipe fue transportado hasta la Clínica Shaio ubicada al norte de Bogotá, sin embargo fue demasiado tarde. Diego, que luchó por aferrarse a la vida, para insistir desde sus sonrisas y los colores de sus grafitis en un mundo diferente, dio su último suspiro a las 10.30 de la noche, de ese viernes 19 de agosto.

En materia jurídica, el 29 de Noviembre de 2011 El Consejo Superior de la Judicatura trasladó el caso de la Justicia Penal Militar la investigación contra el patrullero Wilmer Alarcón por el asesinato de Diego Felipe, pasando a manos de la Fiscalía.

En febrero de 2012 la Fiscalía 13 imputó cargos al patrullero Wilmer Antonio por el delito de homicidio agravado y no por homicidio culposo, pues dicho funcionario tenía conocimiento previo, debido a la requisa practicada, que Diego no se encontraba armado. 

Durante la investigación se conoció la versión de un hombre que dice ser el conductor de la buseta que, según él, fue abordada por Diego y sus amigos. 

El conductor interpuso una denuncia por asalto, hecho que habría desencadenado la persecución policial en la que, según la versión de las autoridades, murió el joven. 

En declaraciones dadas a la prensa el conductor asegura que cuatro jóvenes ingresaron al autobús que conducía y lo asaltaron junto a los pasajeros que viajaban en el vehículo. Uno de los ladrones, según el testimonio, era Diego Felipe Becerra.

En Junio de ese mismo año fueron llamados a declarar el Subteniente Rosemberg Madrid Orozco, coordinador del CAI Andes, el Subteniente Juan Carlos Barrero, los patrulleros Nelson Castillo y Freddy Navarrete por mentir en sus primeras declaraciones y por ayudar en la alteración de la escena del crimen. Además se interrogó al entonces Subcomandante José Vivas y Jesús Arévalo, Comandante de la policía en Suba, quienes actualmente se desempeñan como Coroneles.

Dos meses después, testigos declararon ante la fiscalía 201 de Bogotá, que vieron al Comandante Francisco Patiño, quien hoy es General, y a 3 Coroneles hablando con el conductor Jorge Narváez de cómo debía denunciar y qué características debía dar para hacer parecer que Diego Felipe era un atracador de buses junto con sus amigos.

Además la fiscalía citó a interrogatorio al patrullero Wilmer Alarcón y a Héctor Hernando Ruíz, abogado de Wilmer Alarcón porque según testigos, Ruíz estuvo presente en la escena del crimen. 

Por su parte, la Procuraduría destituyó el 13 de junio de este año al patrullero Wilmer Alarcón por 10 años y ese mismo mes se conoció que el fiscal que lleva actualmente el caso recibió amenazas en contra de su vida por la investigación que se adelanta por manipulación de la escena del crimen.

Los padres de Diego Felipe Becerra a través de una carta enviada al presidente del Congreso, el senador Juan Fernando Cristo han pedido suspender el ascenso del general Francisco Patiño. En la carta los padres de Diego Felipe Becerra señalaron que sería una afrenta a la condición de víctimas que al general Patiño se le reconociera cuando está siendo investigado por la Fiscalía y otras autoridades por haber participado, posiblemente, en la manipulación de la escena del crimen. 

Durante el 2016 los patrulleros Fredy Sneyder Navarreta y Nelson Daniel Rodríguez aceptaron su responsabilidad en los delitos de favorecimiento en homicidio, alteración y destrucción de elemento material probatorio y falsedad ideológica en documento público, y señalaron que recibieron presiones de sus superiores, también continuaron las amenazas a los testigos del caso, a la familia de Diego y al fiscal encargado.

Igualmente en el transcurso del año, el subintendente de la Policía Nelsón Tovar fue condenado a ocho años de cárcel reconociendo su participación en el crimen al proporcionar el arma con la que se pretendía inculpar a Diego.

Son muchas las preguntas que aún están sin resolver, ¿por qué si el general Francisco Patiño estaba siendo investigado, recibió su ascenso a mayor general?, ¿Por qué continúan las amenazas  a la familia de Diego y al fiscal que lleva el caso?

Las preguntas son innumerables y mientras la Fiscalía intenta investigar éste caso, que se constituye en uno más de abuso policial, su familia, amigos, conocidos, jóvenes, mujeres, hombres y artistas recuerdan hoy la memoria viva de Diego Felipe, un joven que sólo pintaba grafitis en Bogotá.

Diego Felipe Becerra Lizarazo en la Memoria

Diego Felipe Becerra Lizarazo Sin Olvido.

martes, 19 de julio de 2016

Christian David Aragón Valenzuela y Sol Ángel Mina

Memoria ante la impunidad
19 Julio 2015 - 19 Julio 2016

Se conmemora un año sin  Christian David Aragon Valenzuela y Sol Ángel  Mina, jóvenes de 15 y 16 años, asesinados por  neoparamilitares, entre ellos, alias "Mongo", "Alipio", "Mono Cocha" integrantes de las estructuras "Gaitanistas" en la comuna 4 de Buenaventura. Hoy pasado un año los mandos de estas estructuras y sus beneficiarios gozan de la libertad y de sus negocios.

El crimen ocurrió en el 19 de Julio en la calle Matasiete, a unos 500 metros del Espacio Humanitario. Los paramilitares intentaron llevarse a la fuerza a Christian cuando transitaba por el lugar e ingresarlo a una casa a dónde pensaban "picarlo". Christian logró escapar para ir a su hogar, el único lugar de protección, pero recibió dos tiros mortales

Christian caminaba junto con Sol, quien resultó gravemente herido tratando de evitar que se llevaran a Christian. El paramilitar "Mongo" apuñaló a Sol Angel y luego le dispararon.

Muy cerca del lugar se encontraban unidades de la Infantería de Marina y unidades policiales, los policiales trasladaron a Christian al Hospital donde falleció minutos antes de ingresar, horas después la misma suerte corrió Sol.

Los responsables materiales de los asesinatos están vinculados en una investigación penal, otros están libres; los mandos medios de esta estructura "Gaitanistas" detenidos y uno de ellos desde la prisión amenazando de muerte.

Un año en que la investigación penal no ha identificado a sectores poderosos que se benefician de la violencia neoparamilitar. Un año en que empobrecidos enceguecidos con el poder local que le otorgan sus "Patrones armados", continúan sirviendo con la sangre y el terror a la seguridad de aquellos que acumulan riqueza, exterminando a los excluidos.

Christian y Sol viven en esa memoria familiar, en la pequeña memoria colectiva que va cimentando la justicia, más allá de una débil verdad procesal.

Sin Olvido

19 de julio de 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

Rogelio Martínez Mercado


18 May 2010 - 18 May 2016 (Foto: Sean Hawkey)


Escrito de Cendi Torres a su papá Rogelio Martínez (Mayo 18 de 2016)

Cada vez que veo a un campesino, trabajador, estudiante, maestro, hombre o mujer luchando por su derechos, recuerdo a Rogelio, recuerdo al hombre que día tras día y a pesar de todas las cosas que pasaban en nuestro pueblo nos convencía de que la mejor forma de enfrentar el terror, las amenazas y el dolor era riendo, riendo en la cara de quienes nos perseguían, riendo en la cara de quienes nos obligaban a tener miedo.

La alegría y la valentía que lo caracterizaban era su única arma, el arma de aquellos que luchan por la vida no puede ser otra que la alegría, por eso cada vez que veo a un compañero o compañera en la calle y en el campo trabajando por un país diferente en sus rostros veo a Rogelio, en su consignas escucho la risa de Rogelio y en su fuerza, la fuerza de todos los hombres que alguna vez cayeron en las garras del cobarde, del que anula, en las garras del que le teme a la paz porque su negocio es el terror.

Hoy 18 de mayo de 2016 veo a Rogelio Martínez en la posibilidad de la paz y en la celebración de la vida y celebro su vida junto a todos aquellos a quienes toco con su ejemplo, todos aquellos que algunas vez luchamos a su lado, junto a todos aquellos que sentimos la indignación de perder a un gran hombre, esposo, padre y camarada y en su memoria y la de muchos otros reafirmo mi convicción en la lucha por la memoria y contra la impunidad, en la lucha que Rogelio alimenta con su energía y con todo lo que nos heredó a las personas que tuvimos la oportunidad de construir a su lado.
Hoy Rogelio vive en cada persona que se levanta cada día con la esperanza de cambio y progreso, hoy Rogelio somos todos

A seis años del asesinato de Rogelio Martínez repetimos las líneas de Ali Primera, los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

A ti: Esposo, Compañero, Padre, Hijo, Amigo y Camarada.
A ti: Rogelio Martínez Mercado

Cendi Torres Vergara.


Tres tiros segaron su vida, tres tiros en su cabeza, pretendieron sepultar su pensar y su corazón, eso fue en la noche del 18 de mayo, hace seis años, cuando iba a encontrarse con su amor, su amada Julia, su familia y su tierra la finca La Alemania, municipio de San Onofre, Sucre.

Desde 1996 se desarrollaron las operaciones paramilitares en Montes de María y Sucre, pero solo fue hasta 2001 cuando lograron controlar el perímetro rural en donde Rogelio, su familia y los copropietarios de la Cooperativa "La Alemania" habitaron la tierra en una propuesta colectiva.

Alias “Rubén”, lugarteniente del jefe paramilitar Rodrigo Mercado Peluffo, “Cadena” del Bloque Héroes de los Montes de María, dio la orden de desalojar porque "el patrón" necesitaba las tierras. La finca "La Alemania" luego del desplazamiento, del despojo fue convertida en desarrollo de la estrategia paramilitar, allí se perpetraron torturas, asesinatos y desapariciones forzadas. 

Rogelio en un relato decía que la tierra lo era todo para el amor, luego de recibir la titulación de la propiedad en 1997. Hacia memoria que el amor enfrentaba la ambición. Los «paras» cobraban 5 mil pesos por cabeza de ganado, con un crédito la comunidad logró adquirir 600 reses que finalmente fueron robadas por las mismas estructuras criminales. 

Ya desarraigados, las deudas de la cooperativa aumentaron en más de mil millones de pesos hasta que la propiedad entró en embargo y finalmente en remate. 

En todo este proceso el INCODER, fijado a una leyes distantes de las condiciones de violaciones sistemáticas de derechos humanos, legitimaban el embargo. 

Ese amor que siempre llevó a Rogelio a imaginar posibilidades de dignidad en 2007 motivaron a construir una propuesta por el retorno, junto con sus amores y unas familias decidieron regresar y exigir la restitución de la finca "La Alemania". 

Su asesinato en desarrollo de la misma estrategia paramilitar que él denunció no ha sido absolutamente esclarecido. La estructuras criminales continuaron intactas, reflejo de la impunidad y del soporte institucional a una estrategia de control social, político, económico y por supuesto militar. 

El 9 de abril de 2012 un fallo de segunda instancia confirmó la responsabilidad individual de Mario de Ávila Díaz por su homicidio. Junto con Ávila, había al menos 5 personas más que participaron en el crimen, todos, incluso Àvila, se encuentran libres a pesar de las órdenes de captura. No existe ninguna voluntad cierta que se muestre en el proceso penal para esclarecer y determinar las responsabilidades de agentes del Estado,de empresarios y de los ordenadores del crimen. 

El entusiasmo con que el gobierno de Santos celebró la condena de Ávila está lejos de satisfacer las demandas de verdad, de de justicia y de reparación. Todo parece ser parte de una costumbre, crear una eficacia simbólica del derecho que sirve en el fondo a la impunidad. 

Los victimarios pretendieron acabar con el pensamiento amor de Rogelio, a pesar del dolor de su muerte violenta, su pensamiento amor trasciende, está en su amor, en su familia, en sus amigos, en quienes son parte de esos miles de reclamantes de tierras que afirman su dignidad en un proyecto donde la restitución sea parte de una nueva democracia.


Rogelio Martínez Mercado en la Memoria.

Rogelio Martínez Mercado Sin Olvido.