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domingo, 13 de octubre de 2019

Josué Giraldo Cardona

 13 de Octubre de 1996

Nos hemos hecho parte de esta familia universal por la dignidad de las personas y los pueblos, lo cual nos da el vigor para seguir adelante... El Estado y su proyecto paramilitar nos han hecho cerrar las oficinas, pero no han doblegado, ni doblegarán, nuestra voluntad, ni nuestro compromiso
Josué Giraldo Cardona

Josué Giraldo Cardona nació en Pensilvania, Caldas, el 27 de agosto de 1959. Estudió derecho en la Universidad Autónoma de Bogotá en 1958 y regresó a su pueblo natal para ejercer como abogado. Cuando tenía 28 años fue víctima del primer atentado contra su vida, dejando este episodio atrás, en 1988 se radicó en Villavicencio desempeñando cargos públicos, como Juez de Ejecuciones Fiscales y luego como Gerente de la Empresa de Licores del Meta siempre junto a su labor de derechos humanos, donde, también empezó a militar en la Unión Patriótica (UP).
Para entonces, se dio una convergencia de actores y una guerra sobre la vista de toda la sociedad colombiana, ya se había establecido la insurgencia armada, el terrorismo de Estado y el paramilitarismo pintando el país de rojo. Esta situación, esa violencia política y armada llevó a Josué a comprometerse con soluciones políticas efectivas, exentas de la lógica de las armas.
De esta forma realizó la conformación del Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta, convirtiéndose en el presidente y fundador del mismo, siempre como un hombre valiente, que vio morir a sus compañeros de la UP y miembros de dicho comité en la región, pero nunca se rendía y no se dejó hundir por el terror que lo acechaba, de forma que, él entendió que debía sacrificar posiblemente su vida para seguir con su labor de defensa.
En febrero de 1996, Josué intervino en el Parlamento Europeo para denunciar la estructura y el accionar del paramilitarismo en Colombia. Este defensor de derechos humanos, en repetidas veces declaró ante las fiscalías, procuradurías, personerías y consejerías sobre la identidad de asesinos y grupos armados, para que el Estado actuara en favor de realizar justicia, pero esto nunca ocurrió. Su muerte fue anunciada y previamente denunciada incluso en la Comunidad internacional, sin embargo, hubo solo una ineficiencia por parte de dichos organismos, su muerte ya estaba prevista, dentro de la dinámica de genocidio a la UP junto a la dinámica de destrucción a su compromiso y a su país.
Es obligado a escapar de la muerte en repetidas ocasiones saliendo del país, por eso en marzo de 1996 en Ginebra, Suiza, dijo: “He aceptado salir en cuatro ocasiones en momentos difíciles…porque sentía la muerte cerca. Por estas salidas es que aún estoy vivo. Cada vez prolongó un poco más el tiempo en el que me han de matar”. Doscientos días después, el 13 de octubre de 1996, es asesinado en frente de su casa en Villavicencio, sus dos hijas pequeñas presenciaron su muerte y un abogado norteamericano que lo acompañaba.
Por su asesinato, se exige que se responda el general Rodolfo Herrera Luna, comandante de la VII Brigada quien en un discurso en Mesetas, Meta, en 1996 criminalizó a los defensores de derechos humanos, señalandolos como mensajeros de la guerrilla; junto con este, que dé respuesta el Comandante de la IV División del Ejército, el Comandante de la Policía del Meta y el Director Seccional del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), por conocimiento y omisión de protección a la vida de Josué, porque dichas acciones facilitaron su muerte. Hasta el año 2014, por medio de la sentencia 26, el Consejo de Estado condenó al DAS por no salvaguardar la vida del defensor de derechos humanos y reconociendo su asesinato como un crimen de lesa humanidad.
En su memoria, desde el 2016 se realiza el concurso Josué Giraldo Cardona para visibilizar organizaciones y personas por un trabajo que contribuya a la defensa de los derechos humanos y a estudiantes de pregrado que hayan escrito una tesis sobre la UP y también sobre derechos humanos, para cursar una beca en maestría o doctorado en cualquier universidad pública del país. Se seguirá, recordando a Josué por sus labores a lo largo de la historia y en cada búsqueda de verdad y justicia, como decía él: “Debemos cortarle las alas a la impunidad para que sea la vida la que vuele”
Josué Giraldo Cardona en la Memoria
Josué Giraldo Cardona Sin Olvido

lunes, 3 de septiembre de 2018

Oswal Moreno Ibague



Septiembre 3 de 2002


Defensor de los Derechos Humanos Miembro del Comité de Derechos Humanos del Alto Ariari, Presidente de ASCODAS - Meta

El martes 3 de septiembre del 2002, aproximadamente a las 7:00 am fue asesinado Oswal Moreno Ibague, en el barrio "Ay, mi llanura", en Villavicencio, departamento del Meta, a través de una acción militar encubierta y clandestina.

El crimen fue cometido por cuatro hombres vestidos de civil, corte de pelo -"estilo militar" vestidos con chaquetas oscuras, que se movilizaban en dos motocicletas modelo TS 125, color gris y la otra marca Yamaha modelo Criptón 110, color rojo.

Los hombres se distribuyeron en dos parejas. Una pareja le disparó a Oswal cuando salía de su casa esquinera, quien intentó y logró huir, en un primer momento, pero fue a los pocos segundos, interceptado por el otro grupo de hombres, quienes le dispararon a la cabeza y al pecho. Oswal recibió 15 impactos de bala.

Una de las vecinas que intentó observar lo que sucedía fue abaleada por uno de los sicarios, quienes impactaron en la residencia en la que ella se encontraba.

Horas después, cuando se realizaban las diligencias del levantamiento del cadáver de Oswal, uno de los miembros de la Fiscalía, al parecer de apellido Aya, expresó, que haría un allanamiento a la residencia del defensor de derechos humanos, pues sus familiares no habían querido colaborar. Al mismo tiempo, otro funcionario quien participaba en el levantamiento del cuerpo de Moreno, recogió una de las vainillas de bala, y la colocó junto al cadáver.

Oswal Moreno integrante del Comité de Derechos Humanos del Alto Ariari, presidente de la Asociación Colombiana de Asistencia Social, ASCODAS, del departamento del Meta, recientemente estaba desarrollando acciones humanitarias con los habitantes del municipio de El Castillo, corregimientos de Medellín del Ariari, Puerto Esperanza, que desde mayo de este año ha sido víctimas de operaciones militares encubiertas y clandestinas, de "civiles armados" y abiertas a través de operaciones por aire y tierra por parte de unidades del Batallón 21 Vargas, adscrito a la 7 Brigada.

En dichas operaciones ha sido evidente la unidad de acción entre efectivos militares y los "civiles armados" en ametrallamiento, saqueos de bienes, bombardeos indiscriminados, retienes y bloqueo económico, el desplazamiento forzoso, amenazas y el asesinato de pobladores, que fueron denunciados por Oswal.

Teniendo 28 años de edad, era militante de la Unión Patriótica,  líder comunitario del barrio en el que fue asesinado y cursaba VII semestre de Administración Pública en la ESAP, seccional Villavicencio.

El crimen de este dirigente es una acción que pretende silenciar, ocultar las graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que se están presentando en la región del Ariari contra los habitantes del municipio de El Castillo, de manera mas intensa, desde la terminación de los diálogos entre el Gobierno Nacional y las FARC EP. Significa la negación de las posibilidades de atención humanitaria, defensa y denuncia de las violaciones a los derechos humanos de las comunidades campesinas, de su organización aún en situación de desplazamiento en la capital del departamento del Meta. Es finalmente una expresión de acciones de persecución y de eliminación sistemática contra los sobrevivientes o antiguos integrantes de la Unión Patriótica, que lograron permanecer con vida luego de la estrategia de exterminio en el departamento del Meta, que sufrió esta organización política entre 1.985 y 1996, entre ellos, su cuñado Evaristo Amaya Morales, asesinado por paramilitares (24 feb. 1994) y de Transito ibague, como el sucedido con Gozalo Zarate Triana y su hermano.

Es evidente la persecución sistemática, y el desarrollo extendido y cualificado del paramilitarismo en el Departamento del Meta, la impunidad en que se mantienen la totalidad de los crímenes y graves violaciones a los derechos humanos que se han cometido y se continúan desarrollando; los procedimientos inadecuados en la recolección de pruebas, no solo las testimoniales; la ausencia de combate a los "civiles" armados y la destitución de militares que encubren y operan en la articulación de las acciones de represión contra la población civil. 


Oswaldo Moreno Ibague en la Memoria.
Oswaldo Moreno Ibague Sin Olvido.