Mostrando entradas con la etiqueta Putumayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Putumayo. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de enero de 2020

Masacre de El Tigre


9 de enero de 1999 
“El día se volvió noche y la noche una eternidad. Aunque la muerte vino y a sus anchas quiso andar, a la esperanza no puedo encontrar, pues esta se escondió bajo el puente, que con el pasar del tiempo fue símbolo de unidad.” Cartel en el puente del Río Guamuez.
En el sur de Putumayo, a mediados de los años 80, hizo presencia los frentes 27 y luego 42 de las FARC. Posteriormente, se generaron los primeros grupos paramilitares en el territorio, Los Combos y Los Masetas, para 1997 estos se agruparon en el Bloque Sur Putumayo, grupo adscrito al Bloque Central Bolívar (BCB) de las Autodefensas Unidad de Colombia.

Entre 1997 a 1999 se desarrollo una estrategia militar que consistía en la ejecución de diversas masacres, convirtiéndose está, en una caravana de la muerte que tenía como propósito vaciar territorios para ejercer control sobre los mismos, especialmente, en territorios donde hubiese hecho presencia la guerrilla, con el fin de someter política, económica y socialmente a la población. La estrategia paramilitar recorrió El Placer, La Dorada, Las Brisas, El Empalme, El Vergel en el sur de Putumayo y finalmente al caserío El Tigre, el cual limita a la orilla de la carretera Pasto-Mocoa y La Hormiga-San Miguel, en el municipio de Valle del Guamuez.

En este lugar, ya se había estigmatizado a la población como “pueblo guerrillero” convirtiéndola en objetivo militar. Antes de la masacre y antes de año nuevo, los paramilitares habían anunciado su ingreso a la región por medio de panfletos indicando el exterminio de presuntos guerrilleros, colaboradores o auxiliadores de la guerrilla y milicianos, de forma que, las fiestas decembrinas fueron llevadas a cabo con incertidumbre y temor. La celebración de año nuevo se daría hasta el 10 de enero, cuando la población retomaría sus labores cotidianas, aún, el 9 de enero 1999 se pensaba que la barbarie ya no haría presencia.

Pero el 9 de enero de 1999, sobre las once de la noche se dio un ambiente sombrío en el caserío, cuando entraron varias camionetas blancas 4x4 que transportaban aproximadamente 150 paramilitares, que venían al parecer de Puerto Asís, lugar en el que estaban asentados paramilitares desde 1997. Sobre las 8 de la noche la Brigada XXIV del Ejercito Nacional había realizado un reten que impedida avanzar hacia el territorio, este mismo fue levantado hasta el 10 de enero a las 8 de la mañana, por lo que, dichos hechos según Amnistía Internacional se dieron en complicidad de la Fuerza Pública, contando además con la participación de algunos agentes de la policía.

Al ingresar los paramilitares pintaron en las paredes “AUC presentes” y por órdenes de Antonio Londoño Jaramillo alias “Rafa Putumayo” y Arnulfo Santamaría alias “pipa”, obligaron a los habitantes a reunirse y fueron seleccionados para ser asesinados al azar, todos seleccionados en el momento de la incursión, quedando un saldo de 28 personas asesinadas, todos ellos hombres y 14 más fueron desaparecidas, se estima que en su mayoría fueron mujeres. Durante 3 horas se vivió el terror de asesinatos, desapariciones, violencia sexual, abortos y quema de casas, vehículos y bienes.

En la madrugada del 10 de enero de 1999, los paramilitares dejaron el territorio con la advertencia de que en 24 horas regresarían para acabar con la vida de los sobrevivientes. Al amanecer los pobladores que pretendían salir de dicho escenario de sangre, se encontraron dos rutas de terror que recordaban los hechos ocurridos, una de ellas era a la salida del caserío por la vía hacia la Hormiga, donde los paramilitares hicieron un circulo con los cuerpos de las víctimas; y la segunda, fue en el puente del rio Guamuez, donde, tiraron y desaparecieron el cuerpo de algunas víctimas, todo como símbolo de terror, pero también de prolongación e impunidad de la masacre y del ejercicio de un control irregular. Esto genero un desplazamiento forzado masivo de la población, pero con el tiempo el 70% de los pobladores retornaron resistiendo, puesto que, en 2001 los paramilitares decidieron hacer presencia permanente.

Las vidas segadas fueron las de Humberto Salas, Miguel Angel Rosero, Jairo Zambrano, Ricardo Morales, Onésimo Sambonilles, Euler Rosero, Marcelo Arévalo Adreda, Mario Antonio Cabrera, Cristian Arquímedes Bastidas, Jazmany Nárvaez, Moisés Getial, David González, Hernando Teherán, José Alveiro Erazo, Carlos Cerón, Elías Meneses, Sandro Morales, Jaime Bermeo, Gerardo Zambrano, Andrés de Jesús Herrera, Édgar Ruíz, Hobeimar Quiñonez, César Ramírez, Hernando Beltrán y Wilmer Narváez.

Pese a que la masacre es conocida, el Estado solo ha hecho presencia y recuperado la soberanía del territorio para cederla a petroleras. Sin embargo, cada 9 de enero se conmemora a cada una de las víctimas, enfrentando el dolor, pero también exigiendo justicia, verdad y reparación, ante los daños y pérdidas que cambiaron significativamente la vida de toda la población y la vida del territorio, que aun busca que su existir y la humanidad de quienes ya no están sea dignificada.

Victimas de la Masacre de El Tigre en la Memoria
Víctimas de la Masacre de El Tigre Sin Olvido

sábado, 27 de abril de 2019

José Calixto Cueltán Imbacuán

Abril 27 de 1996 
Indígena, animador parroquial, defensor de la vida y del territorio, asesinado por el Ejército nacional. 

La voz de la sangre de tu hermano derramada en tierra, clama justicia, dice el Génesis, es el clamor de su seis hijos y su esposa, es el murmullo que se escucha en los espacios de la memoria que hoy se perpetúa entre las fumigaciones, entre el terror, la apropiación de tierras, la destrucciones de vida humana y la biodiversidad.

El 27 de abril de 1996, unidades militares del Ejército Nacional ejecutaron a José Calixto Cueltán Imbacuán, indígena del pueblo de los Pastos, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Isidro, Municipio Valle del Guamuez, y miembro de la Asociación Campesina para el Desarrollo Integral del Sur del Putumayo, ACADISP. 

Calixto en horas de la mañana estaba buscando un ternero para la fiesta de la junta de acción comunal, se encontraba junto con su hermano llevando unos novillos, cuando se encontró con los militares. José separó a los novillos de tal manera que éstos no afectara a los militares, a cambio recibió toda clase de insultos e improperios por parte de los regulares, a lo que éste les exigió respeto. 

En el acto uno de los uniformados disparó su fusil, la bala atravesó un novillo y alcanzó a herir mortalmente a Calixto. Prueba, inequívoca del abuso del poder y de la violencia de lesa humanidad que han utilizado históricamente las fuerzas armadas.

Mientras su hermano corría en busca de ayuda hacia la comunidad, los militares, revistieron el cuerpo de José con prendas militares. Inmediatamente, modificada la escena del crimen de Estado, los militares iniciaron la campaña psicológica para tergiversar la realidad, informando a los pobladores que habían herido a un guerrillero y otros indicaron que había sido una persona dada de baja en combate, impidiendo así que los vecinos se acercaran al cuerpo de Calixto. 

Cuando al lugar se acercó un automotor la comunidad se percató que aun José presentaba signos vitales, decidieron subirlo al carro por la fuerza y así obligar a los militares a llevarlo de urgencia al hospital. Antes de ingresar a la clínica Calixto fallece.

Siendo las 9 a.m. efectivos del ejército lo presentaron como guerrillero dado de baja en el caserío de Costa Rica, municipio del Valle del Guamuez. Cuando las autoridades civiles se enteraron del crimen asumieron el trámite de recuperación del cuerpo ante los militares. 

Este crimen permanece en la impunidad, las lógicas de operación militar en el Putumayo reeditan esas prácticas de terror años después y los mandos de las estructuras armadas institucionales han sido ascendidos y gozan de los privilegios

Su sangre derramada ha sido semilla de fortaleza, esperanza y resistencia para la comunidad, su voz profética y martirial no ha callado, sigue susurrando entre las filigranas de la dignidad que enfrentan el terror.

José Calixto Cueltán Imbacuán en la memoria
José Calixto Cueltán Imbacuán Sin Olvido 

jueves, 20 de septiembre de 2018

Arnoldo Muñoz Ferreira

20 de septiembre de 2014 
“Una mano servil y cobarde disparó contra su integridad, asesinaron su cuerpo, pero su espíritu y sus sueños caminan con nosotros”

En medio de la lucha incansable por la defensa de su territorio, un día como hoy partió de nuestro lado Isais Arnoldo Muñoz Ferreira, un joven luchador de vida, quien hasta el último momento batalló por ella, después de permanecer varios días en cuidados intensivos; nos dejó el vacío, la rabia y la impotencia de presenciar una vez más las manos asesinas del Estado Colombiano y la impunidad escalofriante de su justicia.

En el marco de la movilización por la defensa del territorio, la vida y el agua y contra la derogación de la Ampliación de la Licencia Ambiental Global concedida a través de la Resolución 0551 del 31 de Mayo de 2014, otorgada por el ANLA al Consorcio Colombia Energy, para un campo operado por Vetra Exploración Colombia, las comunidades del corredor Puerto Vega-Teteye, en Puerto Asís, adelantaron por más de 70 días una resistencia con la fuerza de la razón, la dignidad de los oprimidos y excluidos por este Estado y el corazón de quienes sienten y piensan más allá del dinero de hoy, protegiendo la vida del mañana.

En esta movilización se destacó la presencia de Arnoldo Muñoz, un líder social miembro de Marcha Patriótica y de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO), un joven de lucha y resistencia, de alegrías y sueños, que entrego su vida por la defensa de los derechos y de su territorio, lleno de esa increíble biodiversidad que hoy está siendo atacada por un modelo extractivista que solo deja una huella de destrucción.

El 14 de septiembre las manos asesinadas de integrantes del Esmad continuaban con su accionar sistemático de ataque indiscriminado contra los manifestantes, un artefacto impactó la cabeza de Arnoldo quien cayó de inmediato inconsciente y de gravedad, rápidamente fue auxiliado por quienes estaban cerca, en medio del dolor y el desespero fue trasladado hacia el Hospital de Cotocollao en Quito, Ecuador, tristemente no podía ser conducido a Puerto Asís por el profundo temor a las represalias. Durante varios días permaneció en cuidados intensivos, las noticias de los médicos por esos días fueron desalentadoras y nos aferrábamos a la esperanza y la fuerza de Arnoldo, a sus ganas de vivir, seguir soñando y construyendo.

Hoy hace un año, sobre las 10:20 a.m., las comunidades del corredor recibieron la triste noticia de su muerte; hoy recordamos, como aquel día que la vida de Arnoldo fue cegada por la criminalidad del Estado.

Aquel 20 de septiembre estará presente para siempre en nuestra memoria y nuestros corazones. Continuaremos con la exigencia de justicia, contra la impunidad imperante del Estado. Por la reivindicación de nuestros derechos y la defensa de la vida y el territorio.

Arnoldo Muñoz Vive en la Memoria
Arnoldo Muñoz Sin Olvido