viernes, 10 de junio de 2016

Padre Sergio Restrepo Jaramillo



1 de Junio de 1989- 1 de junio de 2016.
“lo clavaron con balas en una cruz,
lo llamaron bandido, como a Jesus.” Victor Jara

Al igual que el Padre Sergio Restrepo Jaramillo, Camilo Torres Restrepo, o el Padre Domingo Laín Sáenz, son muestra del compromiso de vida, cambiar radicalmente la pobreza, de entregar la vida entera al Pueblo Colombiano.

El Padre Sergio, nació en la ciudad de Medellín, departamento de Antioquia, el 19 de Julio de 1939. Su fe religiosa inicio antes de terminar el Bachillerato, ingresando al noviciado de la Compañía Jesus el 12 de Diciembre de 1957, se ordenó como sacerdote jesuita el 7 de Diciembre de 1970. 

El Padre Sergio Restrepo siempre fue conocido por ser un hombre sencillo, que ayudaba sin ningún problema a las personas que lo necesitaban, además fue amante del arte y la creatividad, su labor principal fue la comunicación popular. Su trabajo más destacado fue junto al padre Hernando Muñoz, en Tierra Alta, departamento de Córdoba, trabajo que se prolongó por 10 años y dejo entre sus frutos una biblioteca que cuenta con 9000 libros, llevando educación y la promoción de maestros en todas las veredas del este municipio.

Era un hombre que constantemente acompañaba y visitaba a las comunidades campesinas e indígenas de la zona, fue también amante de la botánica, 

los habitantes recuerdan que el padre Sergio, gustaba de recoger orquídeas en sus caminatas por la selva, y que tenía gran variedad de plantas en su lugar de residencia.

Tierra Alta es un Municipio de mas 5000 km2, en medio de una zona golpeada profundamente por el conflicto armado, donde el bloque dominante eran los paramilitares en alianza con el ejercito colombiano. Por su parte, los habitantes del municipio eran frecuentemente hostigados y en ocasiones señalados por supuestamente colaborar con la guerrilla. 

El padre Sergio, consciente de la situación del Municipio, emprendió la remodelación de la Iglesia de Tierra alta, donde fue bastante relevante el diseño de un mural, que representaba por un lado la fe religiosa, y por el otro la violencia haciendo semejanza a los asesinatos y torturas del municipio, denunciando especialmente el crimen realizado contra el ex sacerdote Bernardo Betancourt quien fue asesinado en Tierra Alta el 3 de Noviembre de 1988.

Para la base militar de la zona, comandada por el Capitán Cesar Augusto Valencia Moreno, la denuncia del padre Sergio, se interpreto como una ofensa, por lo cual exigieron en varias ocasiones a los sacerdotes de la iglesia, que modificaran el mural.

Finalmente, luego de que los sacerdotes de la parroquia se negaran valientemente a tapar la verdad, el Padre Sergio fue amenazado. En la mañana del primero de Junio de 1989, dos sicarios acabaron con la vida del padre Sergio a plena luz del día y en complicidad del Comando de Policía del municipio. El capitán Cesar Augusto Valencia se encontraba en la alcaldía en ese momento, y según los habitantes se veía muy nervioso, como esperando que sucediera algo.

En una de las declaraciones de un paramilitar ante el Departamento Administrativo de Seguridad ( DAS) el 4 de Abril de 1990, se dio testimonio de que los sicarios provenían de la Hacienda Las Tangas, propiedad del narcotraficante Fidel Antonio Castaño Gil, hermano de Carlos Castaño, antiguo jefe máximo del paramilitarismo. El declarante afirmo haber presenciado el asesinato. Sin embargo, en una entrevista con un medio de información, Fidel Castaño mintió sobre tener alguna relación con la muerte del padre Sergio.

Otro dato es que los jóvenes que prestaron el servicio militar de la región durante la época, afirmaron que recibían entrenamiento militar en la Hacienda las Tangas, y que los comandantes y oficiales entraban en la finca y luego salían con gaseosas, cigarrillos, licores para regalar a los soldados rasos.

La hacienda las Tangas, fue famosa por ser un centro de operaciones de grupos paramilitares, en ella se planeo las masacres de “honduras” y la “negra” (en el Urabá Antioqueño el 4 de Marzo de 1988) y la “de Mejor Esquina” (Buenavista, Córdoba, 3 de Abril de 1988).

El caso de la muerte del Padre Sergio es ejemplo de una modalidad de guerra en que ejercito realiza operaciones conjuntas con el paramilitarismo, vale anotar que estas alianzas son aún vigentes y siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad. Como dice una arenga estudiantil : “militares y paramilitares la misma mierda son, matan al pueblo y dicen que no”

Padre Sergio Restrepo en la memoria.
Padre Sergio Restrepo Sin olvido.

viernes, 3 de junio de 2016

Desaparición forzada de 4 campesinos del municipio de Argelia Cauca, el día 02 de Junio de 2008

Familiares de desaparición forzada Argelia Cauca

En la madrugada del 2 de junio de 2008 hombres fuertemente armados, pertenecientes a la estructura paramilitar de los Rastrojos irrumpieron simultáneamente en las casas de habitación de los campesinos Armando Cerón, Elder Daza, Henry Gaviria y Gerardo Hoyos en el corregimiento san Juan de la Guadua, municipio de Argelia Cauca.

Con insultos y amenazas obligaron a abrir las puertas de estas casas, posteriormente sacaron a los cuatro campesinos de sus viviendas, los amarraron y los llevaron con rumbo desconocido. Saquearon las pertenencias de las familias, intimidaron a las esposas y los hijos que se encontraban juntos a sus esposos.

Esta acción paramilitar, se da en un escenario de militarización y control policial sobre el municipio de Argelia Cauca, los paramilitares tomaron control de la zona desde el mes de Abril de 2008, en su macabro transito asesinaron y desaparecieron campesinos en otros caseríos de este municipio sin ningún tipo de impedimento por parte de autoridades militares, policiales y civiles.

Han pasado 8 años desde aquel crítico momento, 8 años en que el terror paramilitar generó un desplazamiento masivo de más de 300 familias del municipio de Argelia Cauca. Armando, Elder, Henry y Gerardo son 4 de las víctimas de desaparición forzosa que ha dejado esta actuación paramilitar, 8 años de impunidad, 8 años de incertidumbre por desconocer el paradero de estos 4 campesinos, 8 años de sufrimiento para sus esposas e hijos.

La comisión Interamericana de derechos benefició con medidas cautelares en julio de 2010 a 29 familias víctimas de desplazamiento forzado, asesinato y abuso sexual y a frente a las recomendaciones hechas por esta instancia internacional, el proceso de investigación sobre estos hechos no avanza, las familias no han sido reparadas moral, ni materialmente. Los paramilitares que han sido detenidos por algunas autoridades no son investigados por estos hechos.

Los familiares de estas víctimas esperan que se haga justicia en este caso, que se dé celeridad al proceso de ubicación de los sitios donde se presume fueron asesinados y estarían los restos de los cuatro desaparecidos.

Ellos están vivos y presentes en la memoria de sus familiares, ellos como el resto de víctimas de esta actuación paramilitar, esperan celeridad en el proceso de investigación por parte de las autoridades competentes para ser encontrados. Ellos esperan que se conozca la verdad, que se sancione a los responsables, que haya resarcimiento de los daños causados. Ellos esperan que se haga justicia sobre este episodio.

Sin Olvido 


jueves, 2 de junio de 2016

KIMY PERNíA DOMICO


JUNIO 2 DE 2001- JUNIO 2 DE 2016.


Pasados 15 años de la muerte del líder del grupo Embera Katio del alto Sinú, Kimy Pernía, es la memoria la que abandera la milenaria lucha indígena, en nombre de las víctimas y de la madre tierra. Hoy Kimy Pernia es un símbolo de la organización popular en contra de las locomotoras minero energéticas que buscan desangrar nuestra naturaleza y con ella culturas ancestrales enteras que habitan en nuestro país.



Kimy Pernia nació a orillas del río Kuranzado, en la comunidad de Bengido del municipio de Tierra Alta, Córdoba en 1950. Su padre llamado Manuelito Domicó, era el Noko (jefe) de los Emberas, y por esa época nombro a su hijo como Juan Domicó. Posteriormente, este siendo adulto adopto como nombre Kimy, que significa punta de lanza.

Sus primeros años los vivió en el resguardo indígena, donde conoció a el ex misionero Gordon Hamilton, quien le enseño a leer y escribir el castellano, lo cual le permitió comprender y transmitir los derechos indígenas a todos los habitantes en su territorio.

Durante los años 70s, el recién creado Ejercito Popular de Liberación (EPL) guerrilla que operaba en la región, asesino a cuatro ambientalistas que realizaban un estudio cerca al rio Esmeralda, fueron llevados en una lancha por el grupo guerrillero y luego abatidos con armas de fuego.

Un día junto a su padre y su tío, Kimy viajaba en la misma lancha en que fueron llevados los ambientalistas, y por esto fueron encarcelados injustamente por señalamientos del gobierno en los que supuestamente colaboraban con la guerrilla, pero sin pruebas ni argumentos, fue probada su inocencia y liberados posteriormente. 

Luego de salir de la cárcel, kimy decidió irse a vivir solo a orillas del río Esmeralda, para alimentar su espíritu y su conexión con la naturaleza. Allí, conviviendo en armonía con su amada selva como fiel compañera, comprendió el sentido de ser un indio, de que su mundo son los animales, los ríos, las plantas, y que el Kampunia ( hombre blanco) quiere apoderarse con su avaricia capitalista del territorio y sus creencias.

Siempre fue un hombre de voz pausada, pero también muy reflexivo y comprometido con la defensa de su territorio. Llegada la década de los 90s, apareció la amenaza multinacional del proyecto hidroeléctrico Urra I. Kimy, junto al mayor Alonso Domicó y el joven Lucindo Domicó se colocaron en la tarea de frenar el proyecto multinacional, así que en 1995, organizaron el Do Wambura ( adiós río), movilización de 1000 indígenas desde el resguardo de karagabi, hasta el municipio de Santa Cruz de Lorica.

La segunda movilización fue la toma de la embajada de Suecia en 1996, para denunciar los incumplimientos de la empresa tras el Do Wambura. Posteriormente en 1998, Kimy Pernia, presento una acción de tutela contra la empresa Urra, cuyo fallo fue a favor de los indígenas.

Luego del auge de la lucha indígena contra Urra I, comenzaron los asesinatos, cuya primera víctima fue el compañero Alonso Domicó en 1999, lo cual obligo a que Kimy se trasladara a la ciudad de Bogotá. En noviembre de ese mismo año, viajo a Canadá, invitado por la Comisión de Derechos Humanos de las Iglesias Canadienses, y ante el parlamento de ese país, expuso la situación de su comunidad indígena.

Al volver a su resguardo, protagonizo el 29 de Noviembre de 1999, la Gran Marcha Embera hacia Bogotá, que culmino frente al Ministerio de Medio Ambiente el 26 de Abril del año 2000.

Los grupos paramilitares de la zona, sabían que Kimy era un fuerte líder en contra de la guerra y las multinacionales, y por ello fue declarado objetivo militar. El dos de Junio del año 2001, recién entrada la tarde, a unos 50 metros de la casa de los cabildos Indígenas de la comunidad Embera Katio del río Sinú, tres hombres que se movilizaban en dos motocicletas se llevaron forzadamente al líder indígena. Desde ese momento no se volvió a saber nada de el.

En una entrevista el 16 de Mayo de 2007, el ex Comandante paramilitar Salvatore Mancuso, confeso que la orden de asesinar a Kimy fue de Carlos Castaño. Según este ex comandante paramilitar, el líder indígena fue asesinado en el nudo de Paramillo, en Córdoba, y luego arrojado al rio Sinú.

Kimy Pernia es recordado en su comunidad, como el líder que revivió la lucha indígena Embera Katio, que enseño a su familia y amigos a organizarse para defender sus derechos, a no retroceder ante el modelo de desarrollo neoliberal que quiere imponer devastación, secar los ríos, ofertar la muerte a las comunidades indígenas.


Kimy Pernia en la memoria.
Kimy Pernia sin olvido.