lunes, 6 de febrero de 2017

Lucero Henao y Yamid Henao

Febrero 6 de 2004 - Febrero 6 de 2017


Han pasado 13 años desde que Lucero Henao y su hijo Yamid Daniel Henao fueron asesinados por paramilitares con la complicidad de la Fuerza Pública en el caserío de Puerto Esperanza Municipio del Castillo, Meta.

María Lucero Henao nació el 25 de Julio de 1960 en el Departamento del Valle, desde muy niña tuvo que vivir el desplazamiento forzado, así su vida se desarrolló en medio del desarraigo y destierro en diferentes lugares junto a sus padres.

En 1988, a sus 28 años, llego a Puerto Esperanza con sus nueve hijos; se destacó por su capacidad de liderazgo, convirtiéndose en integrante de la Junta de Acción Comunal; así mismo, hizo parte de la Unión de Mujeres Democráticas, movimiento que aglutinó a muchas mujeres llaneras destacadas por su conciencia democrática; militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, lideresa comunitaria. La transparencia y firmeza de Lucero por defender los ideales políticos fundados en la justicia social, hicieron de ella una gran promotora y defensora de los Derechos Humanos.

Su hijo, Yamid Daniel Henao, en el momento de su asesinato tenía 16 años y se encontraba estudiando en la Unidad Educativa el Encanto de Puerto Esperanza.

El 6 de Febrero de 2004 a las 10:30 de la noche, Lucero Henao fue abordada en su vivienda; “civiles” armados pertenecientes a la estrategia paramilitar llegaron a su puerta amenazándola y diciéndole que se llevarían la puerta si no abría, por lo que Lucero se vio obligada a abrir; una vez los hombres ingresaron al recinto, tomaron por la fuerza a Lucero y entre forcejeos la sacaron de la casa amarrándola con una cuerda de nylon.

Lucero es llevada por la fuerza a las fueras del caserío de Puerto Esperanza. Su madre y sus hijos deciden ir tras ella, pero en el camino los paramilitares señalando a la familia expresan: “ustedes son unos h.p´s guerrilleros”, los hombres obligan regresar a las niñas y la abuela, exigiendo que Yamid se quede con Lucero.

A cinco minutos de distancia se escucharon varios disparos, pero solo hasta el amanecer su familia pudo rescatar los cuerpos sin vida. El rostro de Yamid fue desfigurado por los múltiples impactos de bala que recibió y una oreja fue cercenada; el cuerpo de Lucero recibió múltiples disparos. 

De acuerdo a las denuncias de los pobladores a lo largo del día 7 de febrero, se presentaron enfrentamientos entre civiles armados de la estrategia paramilitar y la guerrilla de las FARC-EP en el caserío La Esmeralda, distante a tres horas de camino de Puerto Esperanza. 

El 5 de Septiembre de 2008 se obtuvo la indagatoria de Javier Domingo Romero, coautor material del asesinato de María Lucero y Yamid, en la diligencia se constata su vinculación al escuadrón Centauros en el año 2002, permaneciendo allí hasta el 2006, año de su desmovilización. Durante su accionar en el escuadrón se desempeño como patrullero y luego como escolta de alias “Julián”; en febrero de 2004 patrulló en la región del Ariari, bajo las ordenes de Himer Antonio Pulgarin, alias “Enrique”, durante su trabajo escuchó que María Lucero era colaboradora de la guerrilla al pasar por Puerto Esperanza cuando era escolta de alias “Julián”. 

Domingo Romero bajo las ordenes de “Julián” condujo a alias “Gavan” y “Montecristo” hasta donde Don Miguel Arroyabe, allí recibieron la orden de ejecutar a María Lucero y su hijo Yamid por ser colaboradores de la guerrilla. Posteriormente “Gavan” y “Montecristo” fueron dejados en el sector de la Y en el caserío de Puerto Esperanza, donde estaba ubicada la tropa que ejecutaría la orden al día siguiente. 

Domingo Romero en su indagatoria confirma que a alias “Montecristo” lo mataron y escuchó que a alias “Gavan” lo habían matado en Acacias después de la desmovilización pero esta información no le consta. 

Hasta la fecha se ha constatado que los jefes de “Julián” eran Daniel Rendón Herrera alias “Don Mario” y Miguel Arroyabe. 

Domingo Romero se acoge a sentencia anticipada, el 18 de junio de 2009 el juzgado cuarto penal del circuito especializado de Villavicencio profiere sentencia por coautoría en el delito de homicidio agravado en concurso homogéneo con homicidio y heterogéneo con el punible de concierto para delinquir agravado. 

Han pasado nueve años donde la actuación jurídica de la parte civil, representada en el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, con la Comisión de Justicia y Paz, ha insistido en la vinculación de unidades militares por acción y omisión en los crímenes de Lucero y su hijo Yamid. Vinculación que ha negado el aparato de justicia, 

Los hijos de LUCERO y la Comunidad Civil de Vida y Paz, desde el regreso a la región en Puerto Esperanza, El Castillo – Meta, continúan exigiendo verdad y justicia. 

Sus nombres, sus vidas, presentes hoy son símbolo de la resistencia al olvido, son expresión de resistencia a un aparato de justicia que impone la impunidad. 

Las nuevas generaciones del Alto Ariari son las y los jóvenes que se han comprometido a conservar la memoria a través de monumentos, espacios de memoria, expresiones artísticas y el trabajo en comunidad en busca de justicia, dignificando la memoria de sus víctimas, demostrando que no podrán callar ni olvidar lo que personas como María Lucero hicieron por su comunidad.




CONMEMORACIÓN 2017
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El día lunes, 6 de Febrero del 2017, a las 11 de la mañana, en el caserío Puerto Esperanza, comenzó la conmemoración de María Lucero Henao y su hijo Yamid Daniel. Se realizó un recorrido por tres lugares, el primero el lugar donde Lucero y Yamid fueron inhumados, donde sonó una canción llanera compuesta por un Padre claretiano que exaltaba los valores y la injusticia la que se vieron sometidos, en este lugar Rita Gómez, pastora de la iglesia presbiteriana retomó la vida de Débora, una de las mujeres de las que se habla en la Biblia y que al igual que Lucero vivió por reivindicar y cuidar a su familia y su comunidad.

Luego en procesión los asistentes se dirigieron hacia el segundo lugar, la casa en la que solía vivir la familia Henao, 6 de sus hijos se encontraban en la esquina de la casa con paredes color aguamarina, agradeciendo y dando testimonio de la vida de su mamá y hermano.

El tercer y último lugar del recorrido fue el salón comunal de Puerto Esperanza donde se celebró la eucaristía de conmemoración con la participación de los sacerdotes Henry Ramírez, Javier Giraldo, Miguel Calderón y Alfonso Prieto, en el marco de la Ruta de Peregrinaje por la Memoria, en ella Lucero fue recordada como una mujer fuerte y determinada, inquebrantable ante las constantes amenazas que recibía por ser el altoparlante de la injusticia en la que vivían los habitantes de la comunidad. Impulsora de la educación, sus hijos la recordaron como una madre amorosa cuyas enseñanzas sobre el progreso e identidad territorial siempre quedaría en ellos. A través de los relatos de las amigas de Lucero, una de sus hijas recuerda la vida de su mamá, generando admiración por ella. Yamid Daniel por su parte fue recordado como un joven enamoradizo, dedicado a su familia y con el sueño de ser futbolista. Al momento de ser asesinado se preparaba para salir del territorio a continuar sus estudios, se preparaba para una nueva etapa de su vida que estaba a pocos días de comenzar.

13 años han pasado desde este lamentable hecho y la comunidad continúa el legado de Lucero, lideresa de la Junta de Acción Comunal, quien los impulsó a retomar su derecho a vivir en su territorio, a vivir dignamente. La eucaristía culminó con una oración especial por la paz en Colombia y la paz en el territorio como horizonte que todas y todos añoran y siguen luchando por construir. 


Lucero Henao y Yamid Henao en la memoria
Lucero Henao y Yamid Henao Sin Olvido

Sin Olvido
6 de febrero de 2017


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