martes, 29 de enero de 2013

Eider Quiguanas Rumique

Enero 29 de 2002 - 29 enero 2013


Eider Quiguanas Rumique, torturado, ejecutado extrajudicialmente y su cuerpo desaparecido forzadamente por unidades del FUDRA en la finca “El Clavel”, Vereda La Floresta, municipio El Castillo – Meta, el martes 29 de enero de 2002.

Han pasado once años y la familia QUIGUANAS no ha podido recuperar el cuerpo de EIDER, quien luego de torturas, tratos crueles y degradantes por parte de unidades militares de Despliegue Rápido FRUDRA, fue ejecutado extrajudicialmente a sus 17 años de edad en el marco del desarrollo de la operación “Conquista”. 

Once años sin poder hacer un duelo a EIDER. Su cuerpo nunca fue devuelto a sus familiares después de ser trasladado sin vida en un helicóptero militar desde el lugar de los hechos en la finca “El Clavel”, de la vereda La Floresta, municipio El Castillo – Meta, hacia el municipio de Granada o Villavicencio. 

Allí, ese martes 29 de enero de 2002,  once años después, un martes como hoy, cuando finalizaba la mañana y se alistaba la familia para compartir el almuerzo, llegaron cerca de 50 unidades militares quienes se identificaron como FUDRA de las Brigadas 3 y 7 del ejército. 

Luego de solicitar los documentos de identidad a todos los miembros de la familia QUIGUANAS, de insultarlos con palabras soeces, los obligaron a acostarse boca abajo en el piso, los golpearon con las armas en la cabeza, mientras que al hijo menor de la familia, de 10 años y dos de los nietos de 9 y 3 años de edad, los encerraron en un cuarto de la casa. 

Al padre de EIDER, lo retiraron del grupo, y unos soldados le preguntaron “¿donde está la guerrilla?”, él les contestó que no sabía, y de inmediato lo tiraron al suelo boca abajo y le hicieron varios disparos cerca de los oídos diciéndole “lo hacemos porque no nos da la información que queremos”. 

Mientras hacían esto con el padre, otros militares llevaron a EIDER hacia un estanque de peces, donde le sumergieron la cabeza buscando ahogarlo, saltando sobre su cuerpo, golpeándolo en repetidas ocasiones. Luego lo sacaron y golpeaban su rostro contra las piedras, mientras otros militares pateaban su cuerpo. 

Después de estos suplicios, de los clamores de EIDER para que no continuaran torturándolo, los militares lo llevaron nuevamente a la casa, amarraron a su cuello una hamaca de hilo y entre doce soldados empezaron a tirar de los extremos intentando ahorcarlo, al tiempo que lo pateaban. 

Después de varios minutos, aprovechando que los militares se habían detenido en su acción de tortura, EIDER salió corriendo para intentar salvar su vida. EIDER alcanzó a correr cerca de 80 metros, cuando los soldados empezaron a dispararle a las piernas, cayendo herido. Luego los militares se acercaron a su humanidad tendida sobre el suelo y lo ejecutaron. 

A la familia le dijeron que lo habían asesinado porque “era un terrorista”. Los militares obligaron a los familiares cargar el cadáver en una Mula que lo llevara hacia el filo de la montaña. Una vez el cuerpo de Eider llegó al lugar, un helicóptero del ejército se llevó a EIDER para luego presentarlo como “guerrillero muerto en combate”, le quitaron la ropa que llevaba puesta -una pantaloneta y una camiseta deportiva de color verde con el número 10 estampado en la espalda- y lo vistieron con un uniforme camuflado y botas de caucho negras. No se sabe con certeza si fue llevado a Villavicencio o al municipio de Granada. 

El Padre de EIDER fue hasta el casco urbano del municipio El Castillo y ante el Personero Municipal, Mario Castro Bueno, denunció el crimen de su hijo. Mario le dio curso a la queja ante las autoridades competentes, pero el 1 de noviembre del mismo año Mario Castro también fue asesinado por los paramilitares. Con el asesinato del Personero desaparecieron muchos archivos de denuncias, entre ellas la de la ejecución de EIDER. Por ello, ante la Fiscalía 31 especializada, el padre de EIDER y uno de sus hermanos colocaron la denuncia penal contra el ejército en el mes de marzo del 2003, estando desplazados forzadamente en Villavicencio a causa de las operaciones militares y paramilitares en la región del Alto Ariari. 

Después de once años, la impunidad cubre la investigación que la Fiscalía 31 Especializada de Villavicencio, argumentando colisión de competencia, trasladó a la Justicia Penal Militar – JPM, desde el 2004. En la JPM fueron absueltos de toda responsabilidad los militares sindicados, archivando en la impunidad la investigación por la tortura, ejecución extrajudicial y desaparición forzada de EIDER QUIGUANAS RUMIQUE. 

Han pasado once años de este crimen. Once años de impunidad, de destierro. De ausencia de EIDER, el estudiante, el futbolista, el sembrador de café de la casa, de la familia QUIGUANAS. Once años de no tener un lugar donde poder visitar su cuerpo sin vida, de llevarle la palabra, la flor, la canción, la compañía. 

Hoy sus hermanas y hermanos, su padre, junto con la Comunidad Civil de Vida y Paz, lo siguen buscando con la esperanza de hallarlo. EIDER, torturado, asesinado, y hoy su cuerpo desaparecido, pero con su vida y sus sueños de adolescente, en la memoria. 

El 29 de enero de 2011 la familia QUIGUANAS quien retornó a su finca “El clavel” en el Alto Ariari, realizó la imposición de una placa en memoria de EIDER, un acto de memoria y dignificación junto a la familia y vecinos del lugar, un ejercicio de verdad y justicia que no termina hasta lograr hallar el cuerpo de EIDER QUIGUANAS y ver a los responsables de su muerte en la cárcel. 

Eider Quiguanas Rumique en la Memoria 

Eider Quiguanas Rumique Sin Olvido.

Sin Olvido.

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